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Monografías digitales en fase embrionaria

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Candela Ollé
Profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y la Comunicación
Universitat Oberta de Catalunya (UOC)


Estudio de la especialización y publicación de monografías digitales y de acceso abierto de las editoriales de la UNE: informe 2019 (2019). [Por el Grupo de investigación E-LECTRA, Universidad de Salamanca.] [Madrid: Unión de Editoriales Universitarias Españolas]. 127 p. Disponible en: <http://www.une.es/media/Ou1/Image2/webnoviembre2019/EstudioUNE-Especializacion_digital.pdf>. [Consulta: 19/11/2019]. 


El canal de comunicación del conocimiento, durante décadas y siglos, situaba las monografías en el centro del sistema científico; pero hace ya unos años que las revistas académicas ocuparon esta posición central. El desarrollo de las revistas se encuentra en una fase evolutiva avanzada, con ritmos y caminos diferentes, en comparación con las monografías, y son muchas las causas; una de las que tiene más relevancia es el proceso de acreditación de los académicos y el peso que en este tienen los artículos, en detrimento de las monografías o capítulos (la casuística en las disciplinas de las Humanidades y algunos ámbitos de las Ciencias Sociales no sigue la norma).

¿Qué sabemos de las monografías digitales producidas por las editoriales universitarias? Pues no hace mucho, en el año 2018, publicamos conjuntamente con Ernest Abadal y Sílvia Redondo el estudio «Publicación de monografías en acceso abierto por editoriales universitarias españolas»1 con puntos de confluencia con el informe que reseñamos. Se centraba el foco en la situación de las monografías en acceso abierto durante el período 2015-2017, a partir del análisis de las editoriales, y también nos centramos en las universidades miembros de la UNE (Unión de Editoriales Universitarias Españolas, integrada por universidades, instituciones científicas y de educación superior), como también se contó con su colaboración en la difusión. Aunque es un ámbito de interés, existe poca investigación realizada.

El informe elaborado por el grupo E-LECTRA de la Universidad de Salamanca tiene dos partes bien diferenciadas, la primera centrada en la edición digital ‒con 108 variables consideradas y 54 respuestas válidas de una población de estudio total de 70 editoriales‒ y la segunda pone el foco en el acceso abierto, a pesar de que se le otorga un peso menor, tanto en las variables de la encuesta como en los resultados y tasa de respuesta (se indica que cerca de un 60 % de las editoriales han participado). Desde el punto de vista metodológico encontramos dos cuestionarios diferenciados ‒y personalmente observo una falta de explicación de los procesos, muestras y respuestas‒. Por lo que se refiere a la estructura del informe, encuentro a faltar alguna referencia bibliográfica que acompañe el estudio, más digestión de los datos y demasiados diagramas de sectores.

Retomando la primera parte del informe, se presentan datos generales de las editoriales, las infraestructuras con respecto a recursos humanos y tecnología; se muestran las estrategias, concepción y desarrollo de la edición; una recopilación de aspectos cuantitativos de la producción; variables que se centran en la calidad del contenido y la forma; técnicas, soportes y formatos, para cerrar el bloque con una proyección, distribución y cifras de venta. El bloque del acceso abierto detalla datos de participación, datos de los encuestados y después articula el informe con la crisis del libro académico y su futuro, y solo deja el punto 5 para el libro académico en acceso abierto (nueve páginas en total). Las últimas páginas del informe son anexos con los cuestionarios elaborados y otros datos sobre la muestra.

¿A qué conclusiones llega el estudio? Os trasladamos algunas. La mayoría de editoriales se denominan «servicios de publicaciones», un 73 % dependen orgánicamente de un vicerrectorado y solo un 15 % cuenta con la figura de un editor general. El informe pone de relieve el hecho que el 98 % están integradas en la plataforma DILVE

Por lo que respecta a los profesionales que trabajan en ellas, tan solo un 23 % de las editoriales tiene personal especializado y dedicado a la edición digital, y en este mismo bloque se manifiesta que la falta de sistemas, agentes y plataformas para la evaluación y la indexación de las monografías digitales es un condicionante y causante, a la vez, de la situación actual. Por otra parte, la contratación de personal externo y especializado es mayoritaria, dado que tan solo el 3,88 % llevan a cabo las tareas sin recurrir a externos. 

En relación a las estrategias y desarrollo de la edición digital, la mayoría ve que esto será el futuro, pero no se ha hecho gran cosa hasta ahora, más que la digitalización de obras impresas, es decir, la transformación a pdf, y se afirma que apenas se encuentra en una fase embrionaria. En relación a las lenguas cooficiales, la producción en catalán supone un 68,75 % y es predominante, y en relación a las lenguas extranjeras, lidera la lista el inglés, como era de esperar. 

En el bloque 5, centrado en la calidad del contenido, se corrobora que un 52,50 % de las editoriales aparece en el Scholarly publishers indicators. En el siguiente, el 6º, se identifican los elementos que se añaden a las versiones digitales, donde el contenido multimedia y los elementos interactivos tan solo suponen un 12,12 % en los dos casos. Los canales de venta son la propia plataforma web o la de la institución, y también las que conforman los agregadores (no entran en este ámbito ni Amazon ni Google ni Apple). Es relevante también el porcentaje de ventas en ámbitos de conocimiento, ya que las Humanidades (30,56 %) y las Ciencias Sociales y Jurídicas (34,65 %) encabezan la tabla a mucha distancia de las otras ramas del saber. 

Haciendo un punto y aparte, pasamos a la segunda parte ‒que ya hemos mencionado que tiene un cuestionario diferenciado‒ centrada en el acceso abierto. Los primeros resultados son poco esperanzadores, ya que casi un 80 % de las editoriales ven la crisis en la edición de los libros académicos como «grave», y el pesimismo supera el 90 % cuando se pide «si ven que mejorará el estado de salud o incluso ven que disminuirá la edición hasta llegar a la desaparición». Es en este punto donde prevén que el futuro tiene que pasar por el formato digital y el acceso abierto. Los motivos expresados para publicar en abierto, según los encuestados, son incrementar la visibilidad y el impacto, pero también afirman que no tienen dinero para hacerlo (54,3 %). 

En este sentido, también se pregunta por la percepción que los editores tienen de los autores en relación a publicar en acceso abierto y por la aportación económica que estos deben o deberían hacer. Por último, en este bloque se ha hecho un repaso de los espacios webs de las 57 universidades miembros de la UNE para detectar alguna declaración, manifiesto o mandato a favor del acceso abierto a nivel institucional, y a su vez se menciona la Ley de la ciencia del 2011, que tal y como dice el informe, supone un paso adelante, pero en cambio no habla del Plan S (que podemos simplificar como la hoja de ruta para las revistas y monografías hacia la ciencia abierta). Este Plan contempla en una segunda fase las monografías, pero de momento los esfuerzos están centrados en los artículos, con una fecha: enero del 2021.

Nota. Esta reseña se publica simultáneamente en el Blog de l’Escola de Llibreria.

 


1 Abadal, Ernest; Ollé, Candela; Redondo, Sílvia (2018). «Publicación de monografías en acceso abierto por editoriales universitarias españolas». El profesional de la información, vol. 27, n.º 2 (marzo-abril), p. 300-311. [Consulta: 25/11/2019].