Bibliotecas, archivos y museos ¿reyes del GLAM?

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Jesús Tramullas
Departamento de Ciencias de la Documentación
Universidad de Zaragoza


Mansfield, T., Winter, C., Griffith, C., Dockerty, A., Brown, T. (2014). Innovation Study: Challenges and Opportunities for Australia’s Galleries, Libraries, Archives and Museums. Australian Centre for Broadband Innovation, CSIRO and Smart Services Co-operative Research Centre. Disponible en: https://sites.google.com/site/glaminnovationstudy/home/GLAM%20Innovation...
[Consulta: 15/11/2015].
 


Bajo el acrónimo GLAM (que en español se ha relacionado con cierto glamour) se engloban en la actualidad las actividades que llevan a cabo galerías, bibliotecas, archivos y museos (galleries, libraries, archives and museums). Más específicamente, estas siglas se suelen poner en relación con acciones y actuaciones de difusión de los acervos culturales e históricos, de los que estas instituciones son depositarias, en el mundo digital. El uso del acrónimo, aunque parezca reciente en entorno europeo, ya fue utilizado por la Australian Society of Archivist1 en su conferencia general de 2003, celebrada en Adelaida, e intitulada precisamente “GLAM: Galleries, Libraries, Archives & Museums”. Más de 10 años después, en septiembre de 2014, varias organizaciones dependientes del Gobierno de Australia han publicado un informe y materiales complementarios2 sobre desafíos y oportunidades para las galerías, bibliotecas, archivos y museos de Australia.

Lo que debe resaltarse del título es la aparición, justificada como se verá más adelante, del término “innovación”. El estudio empieza por un interesante sumario ejecutivo que, en tres páginas, resume con concisión y oportunidad las tres recomendaciones estratégicas que se han obtenido del estudio:

  1. Desarrollar cuatro iniciativas estratégicas: hacer al público partícipe de lo que hacen las instituciones; convertirse en núcleos del bienestar de las comunidades; hacer una reutilización creativa de los materiales digitalizados; y desarrollar nuevos cauces de financiación.
  2. Crear un marco nacional de colaboración para: las áreas de digitalización y acceso; preservación digital; derechos, cambio en las habilidades y las organizaciones; infraestructura compartida; y colaboración transdisciplinar.
  3. Creación de un foro de colaboración y liderazgo a escala nacional.

El estudio se llevó a cabo durante cinco meses, usando un método basado en la iteración de entrevistas a agentes clave y profesionales de prestigio en activo. También se detallaron, de manera aproximada al carecer de datos completos, la actividad económica y los recursos destinados en cada sector, así como el retorno de la inversión y la obtención de recursos propios (p. 4). En lo que concierne al volumen y acceso a colecciones digitalizadas, hay que destacar que sólo alrededor del 25 % de los objetos disponibles han sido digitalizados y se encuentran accesibles de alguna forma (p. 5).

De la lectura del estudio merece la pena destacar algunas anotaciones. Por ejemplo, la que incide en que los usuarios esperan servicios personalizados, diferentes a las propuestas masivas y generalistas actuales. O cómo el uso de licencias libres en los materiales digitalizados expande enormemente el uso por parte del público y le permite contribuir con información complementaria y participar activamente en otros usos, como el educativo. O la que destaca el impacto que tendrá la desaparición de la actual generación de voluntarios en estas instituciones (el voluntariado es una actividad bastante común en el GLAM anglosajón), y cómo las nuevas generaciones tienen una concepción diferente, lo que demandará nuevos métodos y técnicas de atracción y participación. Llama la atención que el estudio resalta la importancia que está teniendo Wikipedia en el acceso del público a la información de referencia, y cómo las instituciones GLAM australianas ya son conscientes de ello, poniendo en marcha y desarrollando actividades y convenios de colaboración con la enciclopedia en línea3 (p. 10). Y, por supuesto, la necesidad de reinventar los espacios físicos de las instituciones, en especial para mejorar las experiencias de los visitantes.

Los resultados obtenidos del estudio previo se discutieron en un taller en Sidney, los días 5 y 6 de mayo de 2014, con participantes de instituciones GLAM (págs. 24 a 28). Llama la atención que se trataron cuestiones críticas, a las que define como “elephants in the room”, que revelaron disparidades y problemas típicos de importancia, enfoque, tamaño de instituciones, liderazgo… cuestiones sobre las que en otros informes se suele pasar de puntillas, ya que plantean problemas que no son “políticamente correctos” (págs. 16-17). Otra de las cuestiones que plantea problemas, como no podía ser de otra forma, son las cuestiones relacionadas con los derechos morales (me resisto a hablar de “propiedad” intelectual) y las obras huérfanas (págs. 24 y 28).

El informe ofrece unos amplios anexos, muy recomendables, que suman más de la mitad del documento, sobre proyectos relevantes para el objeto del mismo, llevados a cabo en instituciones GLAM australianas. También incluye un buen conjunto de referencias y material de lectura, tomados de grupos de trabajo de LinkedIn, o de blogs especializados, por ejemplo. Finalmente, incorpora unas más que sabrosas acotaciones de las entrevistas e intervenciones de diferentes expertos que participaron en las entrevistas y en los talleres (págs. 81-86).

La lectura del informe revela preocupaciones comunes con otras entidades GLAM que se pueden encontrar en Europa y Norteamérica. Algunas de las cuestiones planteadas se han convertido en recurrentes en los intercambios de opinión y discusiones sobre el futuro (¿o se debería decir presente?) de bibliotecas, archivos y museos. La participación activa de los ciudadanos, y la integración en los procesos educativos, son elementos clave a los que hay que atender en muy breve plazo. La celeridad con la que se mueven la sociedad actual y sus necesidades hace casi inútil establecer y mantener sesudos planes estratégicos tradicionales. Los requerimientos de los usuarios cambian: digitalizar era importante hace una década; ahora lo necesario es facilitar no sólo el acceso, sino la reutilización de los objetos digitales en múltiples contextos. Y, lamentablemente, la legislación que regula estas cuestiones se encuentra encorsetada en valores y principios que sólo pretenden perpetuar modelos culturales exclusivistas y caducos. No se puede, ni se podrá, hablar de acceso, difusión y reutilización, mientras ésta se vea limitada por intereses espurios. Y tampoco se podrá hablar de verdadero GLAM mientras las instituciones sirvan a sus objetivos corporativos, antes que a sus usuarios, a los que realmente se deben.


1http://www.archivists.org.au/
2https://sites.google.com/site/glaminnovationstudy/
3https://outreach.wikimedia.org/wiki/GLAM