CONSIDERACIONES PARA ESCRIBIR UN CASO

Generalización

El caso como unidad de análisis tiene su origen en la cotidianidad de la práctica docente pero no es hasta su exposición cuando su potencial formativo puede ser explorado, por lo tanto, la escritura de un caso toma relevancia para que dicho potencial sea aprovechado.

La narración de un caso inicia con la reconstrucción de la experiencia, es decir que empieza antes de escribirse. Quien escribe el caso necesita partir de la intención de trasmitir su vivencia educativa y darle forma de texto, en el que se identifiquen: el contexto en el que se ha desarrollado, los actores que intervinieron, los estamentos que facilitaron o dificultaron el desenlace y la secuencia de hechos en sí mismos.

Para empezar a escribir será necesario reflexionar en que el hilo de la historia conducirá a los lectores/oyentes a sus propias asociaciones a partir de la explicación y la visión del autor.

En 1982 Robert Stake y Deborah Trumbull denominaron a las generalizaciones que provienen de fuera como naturalistas, refiriéndose a aquellas conclusiones que se obtienen a través de una implicancia en la experiencia de otros, cuando esta ha sido construida de tal modo que quien recibe la historia se siente partícipe y no solo observador.

El propósito de contar un caso entonces no es un escrutinio de eventos sino delinear la narrativa del diálogo y el intercambio, un relato que permita leerse, introducirse en él y el acercamiento crítico a sus partes. Claro está que el texto por sí solo no es suficiente, la escritura cuidadosa del caso es el primer paso para introducir el sentido ilustrativo en la práctica educativa.

1 ¡Vaya! A alguien le ha gustado. ¿Y a ti?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *