42. Niños y niñas del CRAE en el mundo escolar

Presentación

Sara es una niña de 9 años de etnia gitana que desde pequeña reside en un Centro Residencial de Acción Educativa. Actualmente Sara está cursando 4º de educación primaria en una escuela pública. Es una niña que a lo largo de su escolaridad ha ido desarrollando dificultades de aprendizaje en la escuela y no sigue el ritmo de su clase y grupo. Desde la escuela y el CRAE, se está valorando cual es el mejor recurso para ayudarla.

Síntesis del caso →

Contexto

Sara va a una escuela pública del Departamento de Enseñanza de la Generalitat de Catalunya. Es uno de los principales centros educativos de la ciudad. Está ubicada en el centro histórico de una ciudad de unos 133.000 habitantes.

La escuela dispone de instalaciones nuevas, adaptadas y acogedoras para una buena práctica educativa. Existen dos líneas de educación, la infantil i la primaria. Según la escuela, su profesorado tiene una formación actualizada, con una mentalidad integradora y cohesionada, para dar una buena atención psicopedagógica y cultural a sus alumnos. Además, se enmarca dentro de un proyecto de escuela acogedora para que los alumnos recién llegados se sientan integrados lo más pronto posible. Las nacionalidades de los niños y niñas son diversas.

Planteamiento de la situación

Sara lleva desde los 3 años residiendo en el CRAE, junto a su hermano. Las relaciones entre ellos son buenas y mantienen una relación fraternal. Actualmente la niña tiene 9 años y el 14.

Sara siendo la pequeña, tiene como referente a su hermano mayor. Se protegen y se quieren mucho. Hay muchas muestras de apoyo por ambas partes y están muy unidos. Es una niña complaciente y busca siempre agradar a los demás. Le gusta ser el centro de atención y utiliza recursos para sentirse acogida de una manera muy individual. Además, tienen un buen vínculo con los educadores del centro. Su crecimiento en el CRAE, con la consiguiente larga estancia en el centro y la buena práctica socioeducativa de los profesionales, ha favorecido las buenas relaciones con los educadores. Los hermanos tienen contacto con su familia biológica de una manera intermitente.

Durante la etapa de parvulario y el primer curso de primaria, Sara iba a una escuela concertada donde realizó P3, P4, P5 i 1r de primaria. En esta escuela elaboran un informe final de etapa valorando aspectos personales y la adquisición de las capacidades básicas adecuadas y aceptables. También valoran positivamente las relaciones con los compañeros y la adquisición de hábitos, así como de cierta seguridad afectiva y emocional, con una imagen positiva de ella misma, un progreso adecuado en comunicación y expresión en diferentes situaciones, y con iniciativa para hacer frente a situaciones de la vida cotidiana, sabiendo aceptar la diversidad y mostrando un comportamiento de acuerdo a las normas de convivencia.

Durante el curso de 1º de primaria tenía un tutor atento que respondía a les demandas afectivas de la niña. Cuando este tuvo que marcharse del centro porque estaba cubriendo una baja, volvió la profesora titular. A partir de ese momento empezaron los problemas, la tutora estigmatizó a la niña y cuando había algún problema en clase, la enviaba al despacho del director. Las notas de la niña, su motivación y ganas de aprender empezaron a bajar notablemente.

Desde el CRAE se observó que a la  profesora le quedaban dos años para jubilarse y quería desentenderse. Debido a la divergencia de opiniones respecto de los niños que provienen del CRAE, y la mala relación establecida entre tutores de ambos centros, se decidió cambiarla de centro escolar.

A partir de aquí, Sara empezó su escolaridad en primaria en un centro público. La acogida en la nueva escuela fue buena.  Sara volvía a tener un profesor implicado en su tarea, respetuoso, cercano, receptivo ante las dificultades que se presentaban y muy consciente de la realidad de la niña.

Durante el transcurso de 2º curso de primaria fue todo dentro de la normalidad. Las notas continuaban siendo un poco bajas, pero no hubo conflictos. Tenía un nivel adecuado de comprensión oral, pero presentaba dificultades en vocabulario nuevo y cierta falta de atención a la hora de trabajar.

El curso siguiente, es decir, en 3º de primaria, empiezan a aparecer problemas graves en el aprendizaje, con un nuevo cambio de tutor. Desarrolla un comportamiento inquieto, molesta a los compañeros y se muestra despistada y desorganizada con las tareas escolares. Suspende 5 asignaturas de 7. A pesar de los insuficientes, desde la escuela deciden  pasarla de curso.

En el transcurso de su escolarización, deciden ponerla en un grupo de apoyo dentro de la escuela. De este modo, en las asignaturas instrumentales sale del aula 3 horas con un grupo reducido de alumnos que necesitan una atención especial en el desarrollo de las materias.

 

Desarrollo de la experiencia

Actualmente Sara está cursando 4º de primaria y le quedan dos cursos para finalizar la escolarización en dicho centro. Normalmente no causa problemas en el aula. Puntualmente se comporta de una manera no aceptada en el aula porque quiere hacer reír a sus compañeros y ser el centro de atención. Esta actitud le hace bajar las notas. Está bien integrada dentro del grupo clase y se relaciona con normalidad con tos sus compañeros, principalmente con las niñas.

Las valoraciones desde la escuela son que Sara es una niña poco participativa y colaboradora, con una falta de competencia en la escritura. No trae nuca los deberes hechos y le cuesta seguir las normas. Continúa saliendo 3 horas en grupo reducido de apoyo, ya que solo se concentra cuando hay alguien pendiente de ella todo el rato. Su nivel de aprendizaje cada vez está más distanciado del grupo clase. Sus notas so no significativas porque en la escuela consideran que evaluarla de una manera real podría ser perjudicial para la niña.  Según el criterio de algún profesor, le aprueban la asignatura aunque justifican que su nivel está por debajo de la media del grupo clase. Su tutora, expresa que las dificultades de la niña en el aula son debidas a la falta de un entorno afectivo que la ayude a tener interés por las cosas. Esto se traduce en que ha perdido la ilusión por estudiar y tiene dificultades para seguir el ritmo y dinámica del aula.

Además de asistir a la escuela, acude a un centro de audición y lenguaje para trabajar sus dificultades. Desde este centro se valora que Sara presenta dificultades de aprendizaje en lectoescritura. Tiene problemas perceptuales (visual, espacial, auditiva y temporal), confunde algunos colores, no tiene una noción clara del antes y después y otros conceptos temporales, tiene una lectura lenta, la comprensión lectora es floja, hace muchas faltas de ortografía, segmenta mal las palabras de una frase y le cuesta organizar el lenguaje escrito.  Sara ha entrado en una dinámica de no querer aprender. La niña no explica nada de su vida personal.

El técnico del EAP (Equipo de Asesoramiento y Orientación Psicopedagógica),  valora que las dificultades de Sara en la escuela son por culpa de los educadores sociales del CRAE. Desde el EAP, decidieron derivar a la niña al CSMIJ (Centro de Salud Mental de Niños y Jóvenes), pero la terapeuta resolvió que si Sara no tenía predisposición para hablar, dejarían la terapia para más adelante ya que podría ser contraproducente. Cuando la niña recibe la atención que pide, es cuando reacciona.

Desde el CRAE ven que la niña toma conciencia de su situación a medida que pasan los años. Cuando se aproximan fechas importantes para ella, es cuando muestra un comportamiento agresivo. Es una niña que sufre mucho a causa de que no exterioriza sus sentimientos. Tiene problemas emocionales debido a su trayectoria vital. No tiene afección por las cosas materiales y creen que la falta de motivación a la hora de estudiar es porque tiene otras preocupaciones.

Desenlace

A partir de estas valoraciones, el tutor de la niña en el CRAE, valora la situación y decide concretar una reunión con la escuela para valorar las posibles actuaciones futuras para Sara. En esta reunión, se convoca a la directora del centro educativo, el tutor de la niña en la escuela, el coordinador del grupo de pequeños del CRAE y el tutor de este en el mismo centro, el técnico del EAP y la pedagoga del centro de audición y lenguaje, para valorar cuales son la líneas de actuación a partir de este momento.

La escuela aconseja que Sara este año no repita 4º de primaria, independientemente de la evolución que tinga la niña de ahora a final de curso. Desde la dirección alegan que repetir sería muy perjudicial para Sara porque los niños y niñas con quien le tocaría ir a clase el año que viene, son “como ella” y con los que hay ya hay “ya tienen bastante”. Valoran que continúe con su grupo clase ya que este es un buen apoyo para Sara.

Desde el CRAE creen que antes de tomar cualquier decisión se debería esperar hasta ver la evolución de las niñas desde ahora hasta final de trimestre. La niña cada día hace los deberes y a menudo por las noches, antes de irse a dormir, pide leer un cuento.  El día que no hace los deberes es porque son larguísimos y no los puede acabar, ya que no entiende lo que esta haciendo.  Los educadores del CRAE trabajan con ella la responsabilidad de sus actos conflictivos en la escuela. Si la situación continua como hasta ahora, los educadores apoyan la idea de que es bueno que repita curso, ya que sus notas no son buenas y temen que cuando llegue al instituto, el contacto con la realidad sea mucho peor.

Los acuerdos y compromisos pactados en la reunión para favorecer el desarrollo de Sara son los siguientes:

  • La escuela: Revisar si trae los deberes hechos, dar refuerzos positivos cuando realice bien la tarea, supervisar que apunte todos los deberes en la agenda, conseguir que tenga unos buenos hábitos de trabajo, realizar un dossier adaptado de ejercicios, trabajar coordinadamente con todos los profesores implicados, y hacer una devolución al CRAE de cómo evoluciona.
  • El CRAE: Revisar la agenda y la mochila cada mediodía y cada tarde cuando el educador de turno la vaya a recoger, realizar los deberes cada día que tenga para que adquiera la dinamia y la responsabilidad que le falta, hacer un seguimiento exhaustivo de los deberes, conseguir que tenga buenos hábitos de trabajo, evaluar su evolución de aquí a final de curso, y velar porque las decisiones que se tomen sea las mejores para el futuro de Sara.
  • EAP: Realizar un seguimiento de les actuaciones realizadas y programar periódicamente encuentro entre los profesionales implicados.

Síntesis del caso

ContextoEscuela pública
Nivel educativoPrimaria
ÁmbitoEstudiante
AcciónRecursos y servicios
ParticipantesAlumna, Tutor del CRAE, Coordinador del grupo de pequeños del CRAE, Tutora de la escuela, Directora de la escuela, Técnico del EAP, Pedagoga del centro de audición y lenguaje, Educadora social en prácticas
Desarrollo• Alumna que reside en un CRAE y relación que se establece con la escuela
• Dificultades de aprendizaje y riesgo de fracaso escolar
• Cambio de escuela y variabilidad en la implicación de los tutores y tutoras
• Asistencia a un grupo de apoyo y atención especializada
• Divergencia de opiniones entre la escuela y el CRAE en relación a la realización de los deberes y la promoción de curso
• Reunión conjunta de los agentes implicados y toma de acuerdos y compromisos
DuraciónCurso académico y siguientes

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