| ||||
| |
|
|
..index información | ||||
|
| ||||
|
Kate Chopin |
... One of these days [ ] I'm going to pull myself together for a while and think try to determine what character of a woman I am; for, candidly, I don't know. By all the codes which I am acquainted with, I am a devilishly wicked specimen of the sex. But some way I can't convince myself that I am. | |||
|
The Awakening
| ||||
|
New York: Penguin Books, 1986 1ª edición | The Awakening, 1899. | ||||
|
narrativa | ||||
| |biografía | ||||
| Kate O'Flaherty (1851-1904) nació en Saint Louis, en el seno de una familia burguesa de procedencia francesa e irlandesa. Tras acabar sus estudios se casó con el banquero Oscar Chopin y se instaló con él en Nueva Orleans. A los treinta y un años, cuando su sexto hijo no tenía más de tres, quedó viuda y en adelante se dedicó a la escritura profesionalmente. Publicó con éxito dos volúmenes de cuentos, Bayou Folk y A night in Arcadie. The Awakening, sin embargo, fue condenado por la crítica. | ||||
|
| ||||
| |sinopsis | ||||
|
Edna Pontellier, burguesa casada y
madre de dos niños, pasa con su familia el verano en un centro
vacacional. La ausencia de su marido durante la semana propiciará
su acercamiento al joven Robert, con quien trabará una relación
de complicidad que le dará a conocer el deseo. El regreso a su
vida en Nueva Orleans, lejos de devolverla a la rutina, la hará
cada vez más consciente de su situación de prisionera en
la sociedad. A raíz de ello, Edna irá tomando una serie
de determinaciones encaminadas a liberarse de todo aquello que ella no
ha escogido, y a disponer de su vida y de sí misma al margen de
lo que dictan los rígidos códigos de su época.
| ||||
| |reseña | ||||
|
The Awakening tiene la peculiaridad de ser
la única novela de adulterio escrita por una mujer. Seguramente
ello explica cómo en este texto se recogen e integran todos los
elementos constantes de ese corpus para darles magistralmente la vuelta,
negando desde dentro el discurso ideológico que constituía
la infidelidad femenina en amenaza del buen orden social. Si lo que había
caracterizado a todas las adúlteras de la literatura de finales
del XIX era una inmadurez crónica, una apuesta por el romanticismo,
la espera de un príncipe salvador, Edna Pontellier demuestra ser
con diferencia el personaje más maduro de la novela, lúcidamente
consciente de lo que el mundo puede ofrecer. La transgresión en
su caso no coincide exactamente con el adulterio: lo supera. Su insolencia
reside en haber reconocido los códigos sociales como una imposición
que no tiene por qué acatar; en haber decidido mirar (y mirarse)
en adelante por sí misma y no a través de unos ojos ajenos.
El deseo que siente por Robert no hace de ella un objeto en busca de dueño;
más bien desencadena su despertar como sujeto, el descubrimiento
de su individualidad, la voluntad de emanciparse más allá
de un mero escarceo extramatrimonial. El adulterio ni siquiera llega a
consumarse; sí, en cambio, el abandono de su esposo y de su casa,
y su plena dedicación a la pintura afición que su
vida de casada no le permitía cultivar. | ||||
| ... Érika Soto Moreno | ||||
| 2007 © Érika Soto Moreno © Centre Dona i Literatura Para citar esta reseña: | ||||