El pez sigue flotando

  • Medio, Dolores

    El pez sigue flotando

Ed. cit.

El pez sigue flotando

Barcelona, Destino, 1959

ISBN: 84-233-0233-4

Bien, señoras ideas, pasen ustedes al salón de actos. Usted sí, usted es una dama respetable, admitida en la buena sociedad. Usted no, señorita. Usted es subversiva... [...] Usted es inmoral... Divertido, sí señor, pero inmoral... Si quiere que le diga la verdad -acérquese un poco- puede usted pasar al salón, siempre que se disfrace honestamente.

biografía

Dolores Medio (1911-1996) vive una infancia feliz y creativa, interrumpida bruscamente por la muerte prematura del padre. La guerra civil la deja huérfana y durante el franquismo pierde su trabajo de maestra por simpatizar con los republicanos y con la Institución Libre de Enseñanza. En Madrid empieza a publicar y con la concesión del premio Nadal por su novela Nosotros los Rivero se consolida como autora. La escritora ovetense se convierte en una persona importante en el mundo literario madrileño y un gran modelo para muchas mujeres españolas de la época.

sinopsis

El pez sigue flotando es una novela social; narra unos meses de la vida de los inquilinos de una casa de vecindad en el Madrid de finales de los cincuenta. Los seres ficticios, representantes de la clase media, intentan comportarse acorde con la etiqueta de esta sociedad. Sin embargo, no siempre resulta fácil renunciar a los propios deseos, amoldarse sin manifestar un mínimo signo de voluntad propia. Los apuros internos que sufren remiten directamente a la sociedad "real", franquista, de grandes contrastes y conflictos y donde, sin embargo, en el fondo nunca cambia nada.

reseña

El pez sigue flotando tiene una estructura muy original para la época; una obra que se compone de varias historias autónomas pero interdependientes, intercaladas en una novela dentro de la narración marco. Lena Rivero, alter-ego de Dolores Medio, no sólo observa a sus vecinos y los convierte en personajes de la novela que está escribiendo, sino que denuncia varias anomalías de la sociedad, como la envidia, la preocupación por el qué dirá la gente y la hipocresía.

Uno de los temas importantes es la falta de comunicación. En la casa reina el individualismo, pero el contacto forzado a través del patio de luces permite a la autora enlazar las historias separadas. Por otra parte, el frecuente uso del monólogo en esta novela demuestra la incomunicación entre los personajes. La imposibilidad de comunicarse y el hecho de que los personajes se enfrenten a sí mismos por falta de interlocutor, remite al contexto en el que surge la novela. Además, la propaganda del sistema y el miedo que inspira han provocado una fuerte autocensura, de modo que ni siquiera sirve refugiarse en sus pensamientos más íntimos; aun aquí se imponen las normas, bajo la forma de una voz de la conciencia.

Lena Rivero es apasionada y tiene una personalidad fuerte que contrasta con el carácter pasivo del resto de los personajes. Ella es una chica rara que hace todo lo que no es 'propio' de una mujer: fuma, trabaja, vive sola y se acuesta con un hombre con el que no está casada. Lena no se somete a nada ni nadie aparte de sus propios deseos. El pez que da título a la novela es un adorno que Lena tiene encima de su escritorio y que funciona como metáfora de la dictadura y la sociedad originada por ésta. Tiene un gran ojo redondo con el que siempre vigila; nada se le escapa y parece acusar con su mirada. Según Lena, el Pez es "eso que flota entre los hombres [...] eso que los gobierna y los obliga a actuar". De vez en cuando, Lena siente deseos de arrojar el acuario al patio, pero se da cuenta de que es inútil; todo se estropearía menos el Pez, éste seguiría flotando. En el estado franquista es inútil rebelarse, ya que los levantamientos acaban mal para los rebeldes, mientras que el Gobierno no resulta afectado, siempre se salva.

Además de una crítica implícita al régimen autoritario, la novela constituye una denuncia del patriarcado, ya que éste también impone una única visión masculina, machista, que oprime a mujeres y hombres. Todos los personajes masculinos en la obra son débiles, poco afortunados y sexualmente reprimidos, igual que los personajes femeninos. Son hombres sensibles; ninguno de ellos responde al modelo propuesto. Dolores Medio critica la actitud pasiva, la falta de autoconfianza de la mayoría de los personajes femeninos; todas tienen un empleo y sin embargo buscan la dependencia: el matrimonio.

Con El pez sigue flotando, la escritora asturiana demuestra su extraordinaria capacidad para disfrazar sus ideas críticas y da un toque optimista al socialrealismo de la época. Dolores Medio no se dejó trastornar por los obstáculos con los que tropezaba en la sociedad franquista, sino que supo mantenerse a flote.

Edita: Centre Dona i Literatura

Poelen, Anne Marie

Poelen, Anne Marie (2007), "Dolores Medio. El pez sigue flotando", Lletra de Dona in Centre Dona i Literatura, Barcelona, Centre Dona i Literatura / Universitat de Barcelona, fecha de consulta.

http://www.ub.edu/cdona/lletradedona/el-pez-sigue-flotando
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