La ciudad sitiada

  • Lispector, Clarice

    A cidade sitiada

Ed. cit.

La ciudad sitiada

Trad. Elena Losada

Madrid, Ediciones Siruela, 2006

ISBN: 84-7844-991-4 D.L.: M-10.021-2006

Las cosas crecían con profunda tranquilidad. S. Geraldo se mostraba. Ella de pie ante le mundo claro (…). Incluso los ruidos del pueblo llegaban disueltos en una pálida salva de aplausos. La joven miraba de pie, constante, con su paciente existencia de halcón. Todo era incomparable. La ciudad era una manifestación. Y en el umbral claro de la noche el mundo era el orbe. En el umbral de la noche un instante de mudez era el silencio, aparecer era una aparición, la ciudad una fortaleza, las víctimas eran hostias. Y el mundo era el orbe. 

sinopsis

Lucrécia Neves y la ciudad de São Geraldo son la pareja protagonista de La ciudad sitiada. La obra aborda a la mujer y su ciudad mientras viven paralelamente la transición a la modernidad de los años 20. La búsqueda para construir la identidad de la futura metrópolis se va cosificando en los sujetos masculinos que pretenden a la joven: el carácter conservador en Felipe, la belleza en Perseu y el capitalismo empresarial en Mateus Correia. Este arquetipo es el que finalmente triunfa. Y vemos el definitivo matrimonio entre ciudad y mujer con este modelo de progreso. La pareja compuesta por Lucrécia y Mateus hace el trayecto a la gran metrópolis del país, un símbolo del futuro que aguarda a la ciudad de São Geraldo. El libro termina con Lucrecia viuda de regreso a São Geraldo, ambas decepcionadas de sus elecciones y siguiendo en la búsqueda de una transformación satisfactoria. 

reseña

El estilo de Clarice Lispector se caracteriza por la búsqueda en el lenguaje, el acto de nombrar el mundo exterior en cambio. Es La ciudad sitiada una muestra nítida de esta mirada introspectiva a través de los ojos de Lucrécia Neves, sobre São Geraldo. Ambos sitios (pueblo y mujer) se encuentran en un fenómeno situacional.

Lucrécia Neves es miembro de la Asociación de la Juventud Femenina de S. Geraldo, que abogaba por el progreso social de la mujer. Lucrécia inicia esa búsqueda y se encuentra con la dificultad de reconocer sus deseos: así se convierte en una flanêuse de su propio destino: vagabundea por las calles de su pueblo-ciudad y cambia con ellas. A través de su relación con las cosas que conforman la ciudad, se reafirma su existencia y la del entramado que ocupa el espacio de estas cosas, y comienza la proyección de su propio espacio. La ciudad conforma a Lucrecia de manera penetrante y es esto el detonante para que Lucrécia adivine en ellas potencialidades. "Griega en una ciudad todavía no construida, intentando nombrar cada cosa para que después, a través de los siglos, tuviesen el sentido de sus nombres. Y su vida erguía, con otras vidas pacientes, lo que se perdería más tarde en la propia forma de las cosas. Señalaba con el dedo, la griega sin rostro. Y su destino como griega era entonces tan inconsciente como ahora en S. Geraldo." (p. 84)

Lispector publicó este libro en 1949, época en la que Brasil entraba en este proceso de industrialización. Diez años antes, había nacido el Estado Nuevo, la dictadura de Getúlio Vargas que fomentó el éxodo rural brasileño y provocó un proceso acelerado de urbanización, además de las primeras manifestaciones de las artes contemporáneas del siglo XX.

"La gloria de una persona era tener una ciudad", afirma Lucrécia, pero esta llega de pronto y las personas del lugar no conocen este fenómeno. Entonces comienza a introducirse de manera pausada hasta implantarse, y el pasado del lugar acechado, la no-ciudad (pueblo), queda anulado. Lucrécia se va convirtiendo en los ojos de la ciudad, al irse apropiando de las cosas, al irlas nombrando y dándoles calidad de existencia, reconoce su propia existencia. Sin embargo, al querer volver atrás, después de ver en su viaje una metrópolis conformada y luego regresar a la suya, se encuentra con la nada, con la no-Lucrécia. "En el escenario piernas y pies bailaban sin que Lucrécia Neves Correia lo entendiese exactamente. De la íntima incomprensión de la calle del Mercado había pasado a la incomprensión pública. Claro que intentaba iniciarse en las expresiones del rostro de los otros y en esos términos con los que el mundo de Mateus demostraba conocer los pormenores, la parte profesional de las cosas" (p. 117).

Finalmente, al comprender la transformación de su ciudad, y darle el nombre real a las cosas, se mimetizan las dos figuras: mujer sitiada por las cosas, Lucrécia es, como su ciudad, la prisionera de un asedio. De nuevo la literatura filosófica de Lispector sitúa la acción como mera anécdota. 

Edita: Centre Dona i Literatura

Hernández, Carolina

Hernández, Carolina (2006), "Clarice Lispector: La ciudad sitiada", Lletra de Dona in Centre Dona i Literatura, Barcelona, Centre Dona i Literatura / Universitat de Barcelona.

http://www.ub.edu/cdona/lletradedona/es/la-ciudad-sitiada
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