Los empeños de una casa

  • Juana Inés de la Cruz

    Los empeños de una casa

Ed. cit.

Los empeños de una casa

México, Fondo de Cultura Económica, 1957

Inclineme a los estudios
desde mis primeros años
con tan ardientes desvelos,
con tan ansiosos cuidados,
que reduje a tiempo breve
fatigas de mucho espacio. 

biografía

Juana Ramírez de Asbaje nació en 1648 en San Miguel de Nepantla (México). En 1664 entró al servicio de la virreina, la marquesa de Marceray. En 1669 ingresó en el convento de San Jerónimo, donde escribió gran número de obras literarias, filosóficas y teológicas. De su producción destaca especialmente Respuesta a sor Filotea de la Cruz (1691), autodefensa en clave feminista. Entre los años 1693 y 1694 sufrió una verdadera transformación espiritual. Al año siguiente murió víctima de la peste. 

sinopsis

Doña Leonor huye de casa de sus padres junto a su amado don Carlos. Don Pedro, enamorado de Leonor, ingenia una traza para impedir la fuga de los jóvenes amantes y llevar a Leonor hasta su casa, donde la galanteará. Don Pedro cuenta con la complicidad de su hermana, doña Ana, que, a su vez, está enamorada de Carlos, a quien ayudará ocultándolo secretamente en su casa. El padre de Leonor llega a creer que Pedro fue quien sacó a su hija de su casa, por lo que pretende enmendar el agravio obligándolo a casarse con Leonor. La comedia deriva en un enredo, cuyo desenlace favorece a la siempre constante pareja de enamorados, Leonor y Carlos. 

reseña

Los empeños de una casa se estrenó el 4 de octubre de 1683, en ocasión de la entrada del arzobispo Aguiar y Seijas en la ciudad de México. Desde siempre se ha definido esta obra dramática como comedia de capa y espada; no obstante, a pesar de poseer una estructura basada en el enredo, este se halla al servicio de destacar los caracteres de los personajes, los cuales quedan claramente diferenciados en dos mundos morales: por un lado, encontramos uno propiamente moral, del que forman parte la pareja de enamorados Leonor-Carlos —una dama y un galán que se comportan de acuerdo a su condición social— y, por otro, el mundo inmoral de los celos, la envidia, la hipocresía, la ambición…, formado esencialmente por la pareja de hermanos Ana-Pedro.

Asimismo, encontramos los personajes de los criados: Celia, criada de doña Ana, cuyas intervenciones ayudan a reforzar el carácter negativo de su señora, una dama que se muestra caprichosa, celosa y de voluntad mudable, capaz de desdeñar a su amante —don Juan—, ya rendido, y fijarse un nuevo desafío: conquistar a don Carlos, aunque sea a través de engaños; y Castaño, criado de don Carlos, de quien sor Juana se vale para ridiculizar —en la escena más cómica de la obra— a don Pedro, un personaje codicioso y tirano, cuyo único afán es conseguir a la mujer que ama por medio de deshonrosos ardides. Para ello, la autora hace que Castaño se disfrace de mujer con los vestidos de Leonor: de este modo don Pedro lo confundirá con su amada hasta el extremo de darle palabra de esposo. Así pues, sor Juana utiliza la figura del gracioso para ridiculizar tanto al personaje de don Pedro como a todo lo que representa: la prepotencia masculina.

Por último, la "Décima Musa" idea un desenlace fiel a la moralidad que se desprende en la obra, pues decide castigar a todos los caracteres negativos, haciendo que finalmente no se desposen con quienes desean, mientras que premia a los personajes que encarnan valores positivos al quedar unidos con la persona amada.

En definitiva, Los empeños de una casa no es una comedia de enredo, sino una comedia de caracteres, pues sor Juana Inés de la Cruz se detiene en su tratamiento, enfatiza sus discursos y acciones, a través de los cuales realiza una crítica contra las pasiones desenfrenadas, contra la inconstancia en el amor, y contra el egoísmo y la preponderancia masculina bajo la que se encuentra la mujer —Leonor—, quien es manipulada y controlada tanto por su padre como por el galán rufianesco que la pretende. Todo ello al mismo tiempo que nos presenta a dos tipos de mujeres que actúan libremente, enfrentándose a las normas establecidas por el patriarcado: por un lado Leonor, dama que destaca por su inteligencia, que no teme a la autoridad masculina representada por su padre, pues se niega a acatar su voluntad siendo ella quien elige a su marido; y por otro Ana, mujer ingeniosa, que se caracteriza por su hacer y deshacer libremente, siempre a escondidas de su hermano y, por supuesto, sin contar con él. 

bibliografía

Ferrer Valls, Teresa (1995), "La ruptura del silencio: mujeres dramaturgas en el siglo XVII", Mujeres: escrituras y lenguajes (en la cultura Latinoamericana y Española), S. Mattalía y M. Aleza (eds.), Valencia, Universitat de València: 91-108.

López Forcén, Gloria (2000), "Una comedia entre la aceptación del código dramático y la transgresión: 'Los empeños de una casa'", Espéculo. Revista de estudios literarios, Universidad Complutense de Madrid, 1/5/2007, <http://www.ucm.es/info/especulo/numero15/sorjuana.html>

Valbuena Briones, Ángel Julián (1997), "La particularidad de 'Los empeños de una casa', de sor Juana Inés de la Cruz, ante la tradición calderoniana", Hispanic Journal, 18.1: 159-68. 

Edita: Centre Dona i Literatura

Urbán Baños, Alba

Urbán Baños, Alba (2007), "Sor Juana de la Cruz. Los empeños de una casa", Lletra de Dona in Centre Dona i Literatura, Barcelona, Centre Dona i Literatura / Universitat de Barcelona.

http://www.ub.edu/cdona/lletradedona/es/los-empenos-una-casa
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