“Fatoumata Tourai y veinticinco hijos de puta” en Última Temporada, nuevos narradores españoles 1980-1989.

  • Morales, Cristina

    Fatoumata Tourai y veinticinco hijos de puta

Ed. cit.

“Fatoumata Tourai y veinticinco hijos de puta” en Última Temporada, nuevos narradores españoles 1980-1989.

Edición de Alberto Olmos.

Madrid, Lengua de Trapo S.L., 2013

978-84-8381-150-4

...tienen en los ojos un brasa apagada porque no les motiva lo suficiente la violencia que ejercen desde el despacho, pero como no tienen otro modo de ejercerla es ahí donde la subliman...

biografía

Cristina Morales (Granada, 1985) es autora del libro de cuentos La merienda de las niñas (Cuadernos del Vigía, 2008). Con su primera novela, Los combatientes (Caballo de Troya, 2003), obtuvo el Premio de Narrativa INJUVE 2012 y fue finalista del Festival du Premier Roman Chambéry. Sus relatos han sido recogidos en antologías como Última Temporada, nuevos narradores españoles 1980-1989 (Lengua de Trapo, 2013), Watchwomen: Narradoras del siglo XXI (Institución Fernando el Católico, Colección Letra Última, 2011) y Pequeñas Resistencias 5. Antología del nuevo cuento español 2001-2010 (Páginas de Espuma, 2010).

sinopsis

"Fatoumata Tourai y veinticinco hijos de puta" narra el encuentro entre Fatoumata Tourai, inmigrante africana que llega a la comisaria del aeropuerto del Prat de Llobregat huyendo de la familia de su marido, y Cecilia, su traductora intérprete. Junto con esta historia, la autora entremezcla otros eventos que le acontecen a la protagonista de tipo más personal, como conversaciones telefónicas con su marido, Nico, y con su amigo Pelúo, o la entrevista a la que tanto ella como Nico son sometidos por la policía para comprobar si su matrimonio es o no de conveniencia.

reseña

El texto presenta un formato literario que podría considerarse tanto un relato largo como una novela corta y muestra un esquema narrativo no convencional, que combina fragmentos en inglés y en castellano sin acudir a una traducción fiel. De este modo, la autora violenta la narración para hablar abiertamente sobre violencia: una violencia totalizadora representada con un lenguaje extenuante en un texto de tan sólo cuarenta y seis páginas. Se trata, así pues, de un texto cuya brevedad e intensidad demuestran que la violencia sólo puede ejercerse de manera continuada en el tiempo cuando existe una estructura de poder que la sublima.

Cristina Morales exhibe la violencia como una presencia constante que se manifiesta de manera más explícita en una comisaría de policía, pero que a lo largo del texto se extiende a muchas otras situaciones, que componen una crítica hacia el Estado configurado en este texto como una maquinaria patriarcal. De este modo, "Fatoumata Tourai y veinticinco hijos de puta" avanza desde lo más sofisticado y enmascarado a lo más evidente y grosero.

Lo que Morales lleva a cabo colocando como protagonistas de su relato a policías incompetentes es una crítica global hacia una dominación que el patriarcado ejerce sistemáticamente desde la asunción de que el capitalismo no contiene ninguna bondad y de que todas las discriminaciones de clase, género y raza son ejercidas sin compasión por los que detentan el poder. Particularmente, "Fatoumata Tourai y veinticinco hijos de puta" representa las injusticias de la ley reguladora de derecho de asilo político, que no considera suficientes las razones de Fatoumata no sólo para ser considerada sujeto de asilo político, sino ni siquiera para ser considerada víctima. Como Cecilia hace explícito en uno de sus monólogos interiores, todo aquel que cumpla una función social en el sistema es bienvenido, hasta la prostituta cumple una función social que justifica el paternalismo protector del Estado; pero Fatoumata, una miserable inmigrante que huye para que no se le practique la ablación de clítoris y para conseguir dinero para sus hijas, no reúne las características necesarias exigidas por la ley. Desde la perspectiva legal, no es violencia que Fatoumata, como tantas otras, sea esclava en su propia casa, porque la ley asume que todos los sujetos son libres y que si ella, tal y como los agentes de policía hacen notar durante el interrogatorio, no ha luchado contra esa reclusión o no ha impedido que a sus hijas se les practicase la ablación, ha sido por voluntad propia.

A modo de conclusión, cabe destacar la forma de luchar contra la violencia que la protagonista adopta. Desde un primer momento, Cecilia deja claro que la respuesta pacífica no es ni mucho menos la solución, y muestra que ante situaciones violentas es necesario responder con violencia; ya sea violencia lingüística, traduciendo todas las burlas e insultos que los policías dirigen a Fatoumata en castellano y poniéndolos en evidencia, o colocando una "bombita lapita" bajo la mesa de la comisaría. Se trata de acciones momentáneas pero impactantes para combatir contra el Estado patriarcal en el que vivimos, el que legitima el machismo, la exclusión racial y la discriminación de clase.

Edita: Centre Dona i Literatura

García Morales, Esmeralda

García Morales, Esmeralda (2015), "Cristina Morales. 'Fatoumata Tourai y veinticinco hijos de puta'", Lletra de Dona in Lletra de DonaCentre Dona i Literatura, Barcelona, Centre Dona i Literatura / Universitat de Barcelona, fecha de consulta.

http://www.ub.edu/cdona/lletradedona/fatoumata-tourai-y-veinticinco-hijos-puta-ultima-t
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