Islas flotantes

"Abandono el timón que es el sexo de mi padre". Reapropiación del cuerpo femenino en Islas Flotantes de Joyce Mansour

Zeneida Heras Flores

  • Mansour, Joyce

    Îles flottantes

Ed. cit.

Islas flotantes

Trad. Antonio Ansón

Cáceres, Editorial Periférica, 2012 (6ª ed.)

ISBN: 978-84-92865-61-1

Mi análisis parte del estudio de la figura de la mujer enferma dentro del mundo hospitalario en el cual se desarrolla la obra de Joyce Mansour. En él encontramos una mujer que desafía las estructuras y crea nuevos senderos hacia formas rebeldes de avanzar. Ella se desancla del suelo firme y masculino desafiando las normas, los espacios y las fronteras a fin de recuperar la autoridad sobre su propio cuerpo y mostrar la irreductibilidad de este ante los poderes patriarcales.

Islas Flotantes es una interacción  infecciosa entre el cuerpo, el texto y lo abyecto.  En la obra, el enfermo, situado fuera de la norma, es otro; es una criatura misteriosa que "responde a tal variedad de formas y sustancias que serían capaces de volver loco a cualquier naturalista" (43). El cuerpo femenino enfermo y hospitalizado constituye un espacio de transgresión que cuestiona los límites entre normalidad y anormalidad, y muestra de manera desafiante que no puede ser inscrito en la normatividad.

Siguiendo el pensamiento de Julia Kristeva, podríamos decir que el cuerpo de la mujer en la obra de Mansour se mueve en el campo de lo abyecto: "un territorio del que puedo decir que es mío porque el Otro (…) me lo indica por medio de la repugnancia" (Kristeva, 2006: 18-19). En este entorno, se produce una dislocación de la percepción del espacio y del tiempo que atrapa a la narradora en primera persona en un eterno presente, un estado de permanente alteridad, al margen, confinada en el espacio de la dominación patriarcal. Alienada y en constante observación, la protagonista "asciende un escalón en el camino hacia la lucidez: el del asco" (87).

A través del asco y 'lo abyecto', la narradora subvertirá el control patriarcal y navegará hacia una nueva manera de concebirse. Mansour le da voz a lo innombrable, a lo silenciado; juega con la fragilidad de las categorías y los límites. Sirviéndose de la sexualidad, la vejez y la enfermedad, la autora presenta una suerte de carnaval infecto, donde poderes, medios y discursos patriarcales intentan, sin éxito, eliminar la materialidad y la agentividad del cuerpo femenino. En el texto se descentraliza constantemente el órgano sexual masculino; este se describe como una "palillo" en relación a la grandeza del sexo femenino. Mansour aboga por una sexualidad liberada de la presencia omnipotente de ese órgano genital masculino y  recurre a lo abyecto, al tabú, para crear una heterotopía en la cual el cuerpo femenino pueda re-afirmar su deseo y su materialidad y, asimismo, escapar de la tradición patriarcal.

Ángeles Sierra (2009) argumenta que cuerpo y sexo son algo continuamente producido y reproducido y que es posible re-significar sus respectivos espacios simbólicos y generar nuevos sentidos y representaciones que no estén sometidos a la disciplina heternormativa. Algo semejante ocurre en la obra de Mansour. En el texto, el cuerpo femenino se consume y es consumido para ser vomitado, re-producido; creando, así, un cuerpo mutado. Para la autora, el hospital, al igual que el cuerpo enfermo, se convierte en materia prima, la matriz a través de la cual los discursos y poderes fluyen y se desbordan. Los dos tienen un aire decadente, casi viscoso, que desdibuja toda separación lineal y crea un espacio somático en el cual el cuerpo femenino, desnaturalizado y saturado de historia, se digiere a sí mismo para devenir fluido, fragmentario y mutante.

En suma, la conciencia escatológica del cuerpo y del espacio en la obra de Joyce Mansour deviene agente activo en la creación del sujeto femenino. Islas Flotantes reflexiona sobre el cuerpo femenino, sobre su permeabilidad, sus límites y sus excesos, a través de lo orgánico. Se desplaza del trabajo topográfico llevado a cabo por Kristeva sobre el espacio figurativo y psicoanalítico del 'sí' hacia un espacio físico donde habita el cuerpo en toda su permeabilidad. Un cuerpo poroso, impregnado por el espacio que lo contiene y por otros cuerpos—vivos, muertos, viejos o enfermos—; el espacio interior de lo 'abyecto' se hace palpable.La relación con la alteridad y lo abyecto permite adquirir plena consciencia de lo que somos. La mujer de Mansour confluye, a modo orgiástico e infeccioso, con discursos y prácticas del poder que la reprimen y los usa como instrumento político para reivindicar nuevas representaciones del cuerpo femenino desancladas de la tradición patriarcal.

BIBLIOGRAFÍA CITADA

Kristeva, Julia (2006), Poderes de la Perversión: Ensayo sobre Louis-Ferdinand Céline, México, Siglo Veintiuno. Traducción de Nicolás Rosa y Viviana Ackerman.

Sierra González, Ángeles (2009), Una aproximación a la teoría queer: el debate sobre la libertad y la ciudadanía, Cuadernos del Ateneo, 26: 29-42.

Edita: Centre Dona i Literatura

Heras Flores, Zeneida

Heras Flores, Zeneida (2014), "'Abandono el timón que es el sexo de mi padre' Reapropiación del cuerpo femenino en Islas Flotantes de Joyce Mansour"Lletra de Dona in Centre Dona i Literatura, Barcelona, Centre Dona i Literatura / Universitat de Barcelona.

 

http://www.ub.edu/cdona/lletradedona/islas-flotantes
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