En la traza. Pequeña zoología poemática

  • Maillard, Chantal

    En la traza. Pequeña zoología poemática

Ed. cit.

En la traza. Pequeña zoología poemática

Barcelona, CCCB, 2008

ISBN: 978-84-612-3842-2

Es difícil mantenerse en el espacio entre las palabras y las cosas. Tendemos a congelar las palabras creyendo que, de esta manera, poseemos las cosas. (…)

– “¿Cómo se llama esto?”, preguntaba un niño pequeño señalando una flor. Pasaron algunos años. El niño fue al colegio.

– “¿Qué es esto?”, preguntó, señalando otra flor.

 

biografía

Chantal Maillard (Bruselas, 1951) es poeta y doctora en filosofía, especializada en pensamiento y religión orientales, por la Universidad de Benarés (India). Profesora de estética y teoría de las artes en la Universidad de Málaga hasta el año 2001, Maillard es autora de numerosos ensayos, poemarios y cuadernos. Entre sus obras destacan Matar a Platón (2004, Premio Nacional de Poesía), Husos. Notas al margen (2006), Hilos (2007, Premio Nacional de la Crítica) y Bélgica (2011). En la traza. Pequeña zoología poemática, publicada con una traducción al inglés, es una conferencia que ofreció en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona en el año 2008.

sinopsis

La pregunta sobre la creación recorre (o traza) el texto de Maillard, atendiendo a la oblicuidad con que lo poético atraviesa la dimensión de lo real, para ocupar ese espacio intermedio que separa las palabras de las cosas. Sin embargo, el hecho de que preguntas como “¿qué es el arte o qué es la poesía?” sigan existiendo revela a Maillard que los presupuestos de base están mal planteados, al olvidarse de la “cosa” para atender el “concepto”.Por eso, la pregunta (más bien) debería ser: ¿qué le pasa al hacer poemático?, ¿cuál es su función?, ¿qué se espera del poema?

reseña

A través de un sutil (y breve) ensayo poético, Maillard reflexiona sobre el acto de creación, desplegando una pequeña imaginería zoológica que – a modo de metáforas – explican el trabajo del poeta. A partir de tres maneras diferentes de comprender la relación del artista con la realidad, Maillard plantea tres modelos teóricos diferentes, con los que pretende analizar el quehacer poético.

Primero, está el modelo del descubrimiento – asociado con el erizo y el cangrejo ermitaño – en donde la realidad se piensa como establecida de antemano y que el artista debe desvelar: el erizo – pequeño personaje al que Derrida dedica su texto ¿Qué es la poesía? – se repliega sobre sí mismo y hecho un ovillo, cuando la muerte amenaza su vida, representa esa realidad externa que el sujeto debe des-cubrir, a través de la palabra artística; el cangrejo ermitaño, por su parte, cumple mejor con el universo metafórico de los velos que caracteriza la creación poética, ya que el juego de la tanatocresis revela un cuerpo viscoso y retorcido, que no concuerda con la preciosa vestimenta nacarada que un día le prestó un muerto.

Segundo, está el modelo de la construcción – identificado con la araña que teje y des-teje (en una feminización de la producción del demiurgo) – que no concibe la materialidad del mundo como una realidad dada, sino como un artefacto que debe ser creado por el hacedor de cuentos y poemas. El problema comienza, dice Maillard, cuando la función externa del arte se pierde y, replegada sobre sí misma, la producción artística se convierte en una ‘obra de arte’, cuyo fin trasciende el trabajo creativo y pasa a enaltecer el ‘yo’ del artista, que emerge del anonimato.

Tercero y último, está el modelo que concibe la realidad como algo inestable, en continuo movimiento, incapaz de ajustarse a los parámetros fijos del lenguaje. Así, en vez de hablar de materia y forma, se habla de ritmos y trayectorias que destruyen la estabilidad material de los sujetos y los objetos, poniendo el lenguaje en cuestión. Se trata de volver a la inocencia de ese niño que, después de muchos días de colegio, delante de una flor que ya le han enseñado a identificar, vuelve a preguntar: ‘¿qué es esto?’. Si el lenguaje hace de las cosas objetos – para interrumpir las trayectorias y detener el proceso del ‘estar-siendo’ –, Maillard aboga por una escritura que se dirija a las cosas y cuestione el concepto: una escritura abierta, inestable, siempre en movimiento; una escritura que, suspendida en la infinidad que marca lo otro, se resista a la pertenencia y la posesión que buscan los términos; una escritura que, de la misma manera que la náusea sartreana, ponga en peligro el ‘yo’, cuando fallen los nombres y los límites de las cosas se pierdan. Enredada en los hilos (pero sin ver la madeja), Maillard busca el estremecimiento que produce el cuerpo muerto, antes de que el nombre calme la angustia de lo desconocido. Siempre el ‘esto’, antes que la flor. Para Maillard, esta escritura es como un caracol: no se siente importante, tan sólo respira – con un pulmón que ocupa la mayor parte de su concha – bajo las hojas de acanto, trazando con su baba líneas transversales que se detienen en el intersticio de las palabras y las cosas, a la espera (¿o la escucha?) de esa alteridad que no puede quedar contenida en la escritura. Inadvertido, diminuto y sin pretensiones, termina Maillard, “el caracol pasa sin defenderse. Transita. En la mano, apenas sentimos una ligera humedad que luego cristaliza”.

Edita: Centre Dona i Literatura

Tornos Urzainki, Maider

Tornos Urzainki, Maider (2014), "Chantal Maillard. En la traza. Pequeña zoología poemática", Lletra de Dona in Centre Dona i Literatura, Barcelona, Centre Dona i Literatura / Universitat de Barcelona, data de consulta.

http://www.ub.edu/cdona/lletradedona/la-traza-pequena-zoologia-poematica
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