Verdad y mentira en la política

  • Arendt, Hannah

    Verdad y mentira en la política

Ed. cit.

Verdad y mentira en la política

Traducción del alemán de Roberto Ramos Fontecoba

Barcelona, Página Indómita, 2017

978-84-944816-7-3

Lo que parece más inquietante es que las verdades factuales incómodas, si bien se toleran en los países libres, son a menudo transformadas, de forma consciente o inconsciente, en opiniones.

biografía 

Hannah Arendt (Hannover, 1906-Nueva York, 1975) fue una teórica de la política que se dedicó al estudio de la realidad desde la asunción de su contingencia. Su condición de judía la llevó a exiliarse en París y, más adelante, en Estados Unidos. Allí, Arendt se dedicó a la enseñanza y publicó sus obras más conocidas. Interpelada por el tiempo que le era propio, escribió sobre totalitarismo (Los orígenes del totalitarismo, 1951), libertad política (La condición humana, 1958), revolución (Sobre la revolución, 1963) y responsabilidad política (Eichmann en Jerusalén, 1963), entre otros temas.
 

sinopsis 

 
Verdad y mentira en la política alberga dos ensayos. “Verdad y política” (1964) es una respuesta a la polémica despertada por Eichmann en Jerusalén con dos objetivos definidos: abordar si es siempre legítimo decir la verdad y reflexionar a raíz de las mentiras difundidas en torno a dicha publicación. Asimismo, Arendt escribe “La mentira en la política” a propósito de la difusión en prensa en 1971 de los 47 volúmenes que daban cuenta del proceso de toma de decisiones sobre la política del gobierno estadounidense sobre Vietnam. Su publicación lleva a la autora a repensar el papel de la mentira cuando es parte de una estrategia de publicidad interna.
 

reseña 

“Verdad y política” ubica el inicio de esta relación en el antagonismo entre la vida de “el filósofo” —ligada a la verdad de lo inmutable— y la de la ciudadanía, de opiniones vacilantes acerca de los asuntos humanos. Tal dicotomía resonaría en el conflicto contemporáneo entre verdad factual y política. Para Arendt, todas las verdades se contraponen a la opinión. Y el compromiso con la verdad podría considerarse una actitud antipolítica en la medida en que esta ejerce un poder despótico: los hechos están más allá del consenso, mientras que el pensamiento político es representativo. Arendt advierte que las opiniones solo son legítimas si respetan la verdad factual; y acabar con la división entre hechos y opinión no es más que una de las múltiples formas de acción que puede asumir la mentira, cuya condición de posibilidad es la facultad de la imaginación —libertad mental que posibilita toda acción, materia prima de la política.
 
Tanto en “Verdad y política” como en “La mentira en la política”,  planea la preocupación de la autora por la hostilidad con la cual es recibida la verdad factual: observa hasta qué punto el público que conoce unos hechos puede convertirlos en tabú y excluirlos de la discusión pública, esto es, vislumbra la disputa por la realidad común objetiva, un problema político de primer orden. Tal hostilidad respecto a los hechos —aquella que no los oculta, sino que los destruye— caracteriza, para Arendt, la mentira política moderna. Así, los documentos revelados por la prensa sobre la participación estadounidense en Vietnam denotan, al menos, dos problemas. Primero: abordar una cuestión bélica desde una perspectiva electoralista y de relaciones públicas —la mentira estaba dirigida al consumo doméstico. Segundo, los cargos superiores de la Administración habrían tratado de subsumir la realidad en leyes y fórmulas matemáticas que terminaron por generar una divergencia radical entre los hechos y las premisas que guiaban las decisiones. La eficacia de la mentira residiría, a juicio de la autora, en el hecho de que sus artífices sean conscientes de aquello que desea ocultarse. Por ello, Arendt estudia la vinculación entre el engaño y el autoengaño, concluyendo que quienes estuvieron al mando de las decisiones en el Sudeste Asiático pecaron de arrogancia de poder, pero también de arrogancia de mente, ya que partían de la confianza irracional en que todo lo real es calculable.
 
Ambos ensayos transmiten la preocupación de Arendt, no por una posible sustitución de la verdad por la mentira, sino por la destrucción de tales categorías, del sentido por el que nos orientamos en el mundo. Por ello, la autora reivindica la figura de “la voz narradora”, cuya función política es enseñar a aceptar las cosas tal como son, así como la necesidad de una prensa libre que dé cobertura al derecho a una información fáctica no manipulada. De hecho, la verdad, considera Arendt, solo puede cambiar el mundo —ser acción— si se halla en medio de la mentira organizada. 
 

Edita: Centre Dona i Literatura

Pérez Fernández, Andrea

Pérez Fernández, Andrea (2018), «Hannah Arendt. Verdad y mentira en la política», Lletra de dona en Centre de Recerca ADHUC—Teoria, Gènere, Sexualitat / Universitat de Barcelona, fecha de consulta.

http://www.ub.edu/cdona/lletradedona/verdad-y-mentira-la-politica
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