Viaje olvidado

  • Ocampo, Silvina

    Viaje olvidado

Ed. cit.

Viaje olvidado

Buenos Aires, Emecé, 2005

ISBN: 950-04-2743-5

Al apagar la luz, el sótano se cubrió de un firmamento de pizarrón negro. Dos pupilas brillaban: las pupilas sueltas de la muñeca ciega volaban en busca de sus ojos. Fulgencia reconoció su muñeca preferida, la que tenía el pelo arrancado a fuerza de rulos y de lavados, la sonámbula de las noches que bajaba en el ascensor hasta el sótano y paseaba sus ojos por las ventanas vacías…

biografía

A pesar de haberse formado como pintora, en París y de mano de Giorgio de Chirico, Silvina Ocampo (Buenos Aires, 1903-1994) se convirtió en una de las más importantes escritoras argentinas del siglo XX. Cuentista, poeta y traductora, fue además colaboradora de la revista Sur, fundada y editada por su hermana Victoria Ocampo. Silvina Ocampo publicó más de una veintena de libros de cuentos y poesía; y fue también una de las editoras, junto a Bioy Casares y J.L. Borges de la Antología de la literatura fantástica (1940) y de la Antología poética argentina (1941).

sinopsis

Publicado originalmente en 1937, Viaje olvidado presenta una colección de veintiocho cuentos, leídos en clave autobiográfica, en los que los usos líricos del lenguaje desplazan la importancia de la anécdota a favor de una narrativa en la que lo onírico, el sentido de lo sinsentido, la inocencia/crueldad infantil y el lirismo rozan las búsquedas del género fantástico.

reseña

Viaje olvidado es una colección de cuentos protagonizados por sujetos periféricos que habitan en los límites mismos del lenguaje que los construye. En estos cuentos los acontecimientos narrados son complementarios y se subordinan al protagonismo que comparten sus poco convencionales personajes con el lenguaje y con las metáforas que emplea su autora para construir los espacios, las geografías y los tiempos en los que ocurren dichos eventos. La mirada excéntrica de Ocampo se dirige hacia los márgenes de la sociedad para hacer de sus relatos geografías humanas en las que conviven niñas desvalidas, sirvientes fieles, enfermos y novios, artistas de circo, institutrices, jardineros, niños perversos… sujetos todos ellos que carecen de heroísmo o valentía, y que nos introducen en un mundo de crueldad ("El vendedor de estatuas", "El caballo muerto"), soledad ("La calle Sarandí", "El Remanso"), extrañeza ("El corredor ancho de sol", "El vestido verde aceituna") y desasosiego ("La siesta en el cedro", "El retrato mal hecho").

Titulado a partir de un cuento homónimo en el que una niña se esfuerza por recordar las circunstancias de su nacimiento para reconocer su identidad, en Viaje olvidado son recurrentes las historias que tienen como eje argumental la búsqueda de la identidad personal ("Las dos casas de Olivos", "El pasaporte perdido"). Por esta razón o bien por la lectura de los cuentos que en su momento hiciera Victoria Ocampo, Viaje olvidado ha sido leído en clave autobiográfica, construido a partir de imágenes que evocan una relación personal e íntima con el espacio y la cotidianidad. Asimismo, en estos cuentos la (ir)realidad adquiere una lógica propia, resguardada por un lenguaje que aproxima objetos y emociones que no pueden concebirse bajo las categorías tradicionales de lo verosímil, sino que aluden más bien a la imaginación infantil y a las incursiones del sueño en el terreno de lo cotidiano. Esto produce relatos inquietantes como "Cielo de claraboyas" o "La cabeza pegada al vidrio", en los que lectoras y lectores conseguiremos una fallida búsqueda del orden de la realidad de los eventos si no participamos del sentido lúdico y ambiguo de la narración. Porque es, precisamente, el deseo de plenitud que sigue tradicionalmente a la resolución de los acontecimientos narrados el resultado que Ocampo esquiva, procurándonos más bien textos cuyos finales parecen no concluir, como sucede en "Los pies desnudos" o "Día de santo", o relatos cuya narratividad está construida a partir de un lenguaje pictórico y descriptivo, impregnado de imágenes, como en "El Pabellón de los Lagos". A partir de estas características, Ocampo consigue que las normas alcancen otra lógica de acuerdo con la cual lo raro, inverosímil y anormal define la cotidianidad de los personajes, porque si hay algo que estos cuentos tienen en común es el deseo de explosionar los límites de lo verosímil y construir nuevas formas de narrar la (ir)realidad.

autopoética

Escribo porque no me gusta hablar, para dejar un testimonio más de la vida o para luchar contra ese exceso de materia que acostumbra a rodearnos. Pero si lo medito un poco, diré algo más banal. ("Ella escuchó a un mono cantar", Vida de vivos. Conversaciones incidentales, María Moreno, Buenos Aires, Editorial Sudamericana).

bibliografía crítica

Espinoza-Vera, Marcia (2003), La poética de lo incierto en los cuentos de Silvina Ocampo, Madrid, Pliegos.

Molloy, Silvia (1969), "Silvina Ocampo, la exageración como lenguaje", Sur, 320: 15-24.

Panesi, Jorge (2004), "El tiempo de los espejos: Silvina Ocampo", Orbis Tertius, 9, 10 ("Dossier Silvina Ocampo"): 93-100.

Ulla, Noemí (1982), Encuentros con Silvina Ocampo, Buenos Aires, Editorial de Belgrano.

Edita: Centre Dona i Literatura

Vera Rojas, María Teresa

Vera Rojas, María Teresa (2010), "Silvina Ocampo. Viaje olvidado", Lletra de Dona in Centre Dona i Literatura, Barcelona, Centre Dona i Literatura / Universitat de Barcelona.

http://www.ub.edu/cdona/lletradedona/viaje-olvidado
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