Claustra

Santa Magdalena de Bell-lloc

Authorship

Carme Aixalà / Anna Castellano / Marta Segarra

Name

Santa Magdalena de Bell-lloc

Other names

Santa Clara de Tarragona

Chronological data

1248

Orderse

Clarisses
De 1300 a 1545
De 1250 a 1300

Related Communities

Santa Clara de Balaguer
Santa Clara de Castelló d’Empúries
History of the Community

Las primeras noticias de la presencia de clarisas en Tarragona las encontramos en el año 1248 (1249), cuando Ximén Pérez de Arenós, el 2 de marzo de ese año hizo una donación de unas posesiones a Catalina, abadesa de las clarisas tarraconenses. Así pues, tenemos una fecha a partir de la cual debía existir ya la comunidad.

Ahora bien, Sanahuja nos plantea una hipótesis muy interesante. Sabemos que en el año 1254 se enviaron dos monjas procedentes de Zaragoza para la instrucción de las que ya había en Tarragona. Esta noticia lleva a este autor a pensar que, si realmente vinieron a instruir las religiosas podría ser porque no procedieran estas últimas de ningún convento anterior y que fueran devotas vecinas de la localidad que habrían obtenido una bula papal para la fundación de un nuevo cenobio. De todos modos Sanahuja no descarta la primera hipótesis, esto es que sí se hubiera fundado a partir de una comunidad anterior como podría ser Pamplona, Zaragoza o Tarazona.

La comunidad se estableció, en un primer momento, en la ermita de Santa Magdalena de Bell-lloch, situada en algún punto de la desembocadura del río Francolí y construida en tiempos del arzobispo Bernat Tort (1146-1163), donde habría existido una comunidad de monjes benedictinos hasta principios del siglo XIII. Muy pronto, no sabemos cuando, parece que se inició la construcción de un nuevo convento, ya que éste no cumplía con las necesidades de la comunidad. Antes, el Papa Alejandro IV envió una bula decretando que se concediera la iglesia de Sant Miquel del Mar a las monjas, lo que no prosperó seguramente por un litigio que tenían desde hace tiempo el arzobispado y el capítulo. En 1287, el arzobispo Bernat Olivella dejó en testamento quinientos sueldos ad opus ecclesiae, lo que hace suponer que la nueva construcción ya estaría en marcha y, por tanto, debemos situar la instalación de la comunidad en el nuevo convento alrededor de esa fecha.

Este convento estaba cerca del ángulo sur de la Muralleta, extramuros y cerca del antiguo circo romano. Pocas son las noticias que nos hablan de la comunidad a lo largo de los siglos, pero sabemos que durante el siglo XIV el convento estaba bajo la protección y jurisdicción del consejo municipal de la ciudad y que éste había decretado quince libras anuales en concepto de limosna para este monasterio y otros de la villa.

Durante la Guerra Civil catalana (1462-1472), el monasterio sufrió graves desperfectos. Aunque hay alguna discusión sobre la utilización del monasterio durante este periodo sabemos que la zona de la Muralleta, donde, como hemos dicho, se encontraba el convento, quedó prácticamente destruida. Además, durante el siglo XV, debido a la gran crisis económica, la dotación del municipio se fue reduciendo progresivamente hasta llegar a desaparecer.

Así pues, sabemos que en 1464, debido al mal estado del edificio, la comunidad pidió una subvención para la reconstrucción del convento, así como también la habilitación de una vivienda para poder instalarse mientras duraban las obras.

La vida monástica prosiguió sin interrupción hasta aproximadamente un siglo después, cuando se reformó la comunidad con religiosas procedentes de Santa Clara de Castellón de Ampurias el 17 de enero de 1576 y ésta pasó regirse por las constituciones coletinas.

El 10 de marzo de 1622 salieron del convento tarraconense dos religiosas para participar en la refundación de Santa Clara de Balaguer.

A inicios del siglo XIX, en el marco de la Guerra del Francés, Sanahuja explica que con la entrada de las tropas en la ciudad se inició una auténtica persecución y violencia contra las monjas del convento de Santa Clara, y precisa que "arrastraron a una por las calles, hicieron morir a dos enfermas y asesinaron tres". Sin embargo, el mismo autor, al hablar del monasterio de Pedralbes, explica que el día 21 de diciembre de 1808 se trasladaron las monjas procedentes del convento barcelonés a Tarragona, huyendo de la guerra. En el mes de marzo siguiente una parte de estas volvería a Pedralbes y las 16 restantes no lo harían hasta el año 1810.

Es posible que en el año 1835 la comunidad abandonara de nuevo el monasterio ante los conflictos que finalizarían con el Decreto de supresión de los regulares de Mendizábal, aunque la vida monástica logró restablecerse poco tiempo después. Así lo testimonia Sanahuja, mientras que otros autores como Ramos y Río-Barrera mantienen sus reservas, ya que no se ha conservado documentación que así lo indique.

Lo que sí es seguro es que la comunidad retornó poco después, ya que durante el Bienio Progresista se procedió a la expropiación y posterior venta de las posesiones de sus bienes inmuebles de la ciudad con la excepción del convento.

Durante la Guerra Civil, el 21 de julio de 1936 se produjeron numerosos disturbios en Tarragona, con el resultado de la quema de un gran número de edificios religiosos de la ciudad. Entre estos se encontraba el convento de Santa Clara, donde se exclaustró a las monjas a la fuerza, prendieron fuego al edificio y destruyeron prácticamente en su totalidad todos los objetos que había dentro.

A resultas de estos hechos se decidió derribar todo el convento una vez finalizada la guerra para construir uno nuevo que se inauguró en el año 1956. Así pues, la comunidad de clarisas volvía a estar activa, pero, a pesar de todo, no lograron crear una comunidad bastante estable, lo que las obligó a unirse con las clarisas de la Divina Providencia de Reus y trasladarse a esta última localidad, que adoptó el nombre de Santa Clara de Reus.

Building architecture

Como hemos apuntado, hacia el año 1249 la comunidad de religiosas de la orden de las clarisas decidió establecerse en la ciudad de Tarragona. Ahora bien, las monjas no fundaron en primera instancia un convento, sino que se asentaron en el monasterio de Santa Magdalena de Benlloch, fundado a mediados del siglo XII y que había sido abandonado a principios del siglo XIII por los monjes benedictinos que lo habitaban. Pocas cosas sabemos de este momento temprano, ya que el monasterio de Santa Magdalena fue derribado a mediados del siglo XVII e incluso no conocemos ni el emplazamiento exacto.

Ahora bien, a juzgar por el poco tiempo que residieron y la rapidez con la que se hizo necesario un nuevo espacio, deberíamos llegar a la conclusión de que el monasterio de Santa Magdalena no estaba preparado para acoger una comunidad, ya fuera por falta de espacio o por el estado en el que se encontraba.

Es por ello que, en el año 1255, ya encontramos una bula del papa Alejandro IV que ordenó que se concediera a las clarisas de la ciudad la iglesia de Sant Miquel del Mar pero, como hemos visto, no prosperó.

Así pues, se decidió construir un nuevo convento que, además, estuviera más cercano a la ciudad y que pudiera dar cabida a un número de religiosas más elevado, y sabemos que este ya estaba en construcción en 1287.

Tampoco tenemos muchos conocimientos sobre este segundo monasterio, situado en el ángulo sur de la Muralleta, ya que no conservamos ningún resto hoy en día. Podemos señalar que seguramente las obras se deberían dilatar bastante en el tiempo, a juzgar por la poca documentación que nos ha llegado. Ahora bien, durante el siglo XV, con los grandes terremotos de los años 1427 y 1428, la estructura y especialmente en el claustro sufrieron daños. Del mismo modo, la Guerra Civil también agravó los desperfectos, probablemente en el marco de una ocupación temporal del convento para hacer un uso civil o militar.

Por ello, una vez restablecida la tranquilidad, las monjas pidieron que se les cediera una vivienda para llevar a cabo la reconstrucción del edificio. No hay noticias sobre esta nueva construcción. La siguiente referencia al convento, pero, nos aporta una información realmente valiosa.

Según Ramos y Río-Barrera, en 1596, el Consejo Municipal de la ciudad llegó a un acuerdo para valorar la obra de la nueva iglesia, y nos indica el nombre del arquitecto, Sebastià Font. Este acuerdo se firmaba tras constatar los desperfectos que presentaba el edificio, aunque Sebastià Font lo tenemos documentado a mediados del siglo XVI y, por tanto, no hacía tanto tiempo. El resultado fue que el año siguiente el mismo Consejo Municipal decidía rehacer la arcada del corazón y, a partir de ahí, conservamos varios documentos que nos indican que hasta mediados del siglo siguiente se fueron sucediendo las reformas en el convento.

Sin embargo, este nuevo edificio no se encontraba exactamente en el mismo lugar que el anterior. Esto seguramente se puede deber a las obras de prolongación del recinto amurallado que tubieron lugar durante el tercer cuarto del siglo XVI, al igual que también ocurrió con el de los franciscanos.

Durante la Guerra de Sucesión se debería volver a dañar el edificio ya que hay una noticia que nos habla de una orden para derribar el convento en 1708, que finalmente no prosperó. Sin embargo, no podemos atribuir esta orden al mal estado del monasterio, ya que éste obstruía el plan diseñado para fortificar la ciudad para hacer frente a las tropas borbónicas. Finamente, el edificio se mantuvo y pervivió con modificaciones hasta que se derribó una vez acabada la Guerra Civil.

Documentary heritage

El padre Antonio Mochales, en el año 1583, reunió las copias autenticadas y los memoriales fundacionales de los diferentes conventos que estaban en ese momento bajo la jurisdicción de los franciscanos observantes de Cataluña, que servirían como base y material para la redacción de la historia que sobre ellos redactaba entonces el ministro general de la orden, el padre Francisco de Gonzaga (De origine seraphicae religionis).

Del monasterio de Santa Magdalena de Tarragona no encuentra en su archivo documentación sobre su fundación. Las monjas le presentan sólo dos o tres grandes libros de cuentas y argumentan que, de lo que se les solicitaba, no tenían nada porque se había perdido en tiempo de guerra, destruido y quemado. El padre Mochales anota también que, en ese momento, vivían en esta comunidad, a 6 de julio de 1583, 30 monjas (Martín Mayor, 1994).

Bibliography and links

Bibliography

Sanahuja, P., 1959. Historia de la seráfica provincia de Cataluña, Barcelona: Seráfica.


Sanahuja, P., 1959. Historia de la seráfica provincia de Cataluña, Barcelona: Seráfica.


Key words

Ximén Pérez de Arenós; Catalina; Bernat Tort; Bernat Olivella

Geographic descriptor
Catalunya
Notes

CLAUSTRA es un proyecto del IRCVM (Institut de Recerca en Cultures Medievals) de la Universitat de Barcelona.
CLAUSTRA ha sido financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación 2008-2010 y 2011-2013 (HAR2008-02426, HAR2011-25127), el Institut Català de les Dones de la Generalitat de Catalunya 2010-2011 y las ayudas a las actividades de investigación de la Facultad de Geografía e Historia de la Universitat de Barcelona.