En el año 2005 la Universidad de Barcelona conmemoró los 555 años que han transcurrido desde la fundación formal de esta institución, por el real privilegio concedido por Alfonso el Magnánimo, en Nápoles, el 3 de noviembre de 1450.
Desde hacía 49 años, la ciudad ya disponía del Estudio General de Medicina, fundado por el rey Martín I el Humano, pero ni el Consejo de Ciento ni otras altas instituciones de la ciudad lo habían aceptado, porque lo consideraban una intromisión en sus jurisdicciones. En cambio, el privilegio de Alfonso el Magnánimo fue concedido a petición del Consejo de Ciento, que siempre consideró la institución universitaria creada en 1450 como el Estudio General de la ciudad, que ya tenía bajo su control y patrocinio.
1 Los orígenes y la fundación
El proceso de fundación del Estudio General de Barcelona tiene sus precedentes a finales del siglo XIV, con las escuelas mayores patrocinadas por el Ayuntamiento, las escuelas de la catedral y el convento dominico de Santa Catalina, que se convirtió en un importante centro de cultura.
Aunque el primer centro universitario de la Corona de Aragón fue fundado por Jaime II, en Lérida, en el año 1300, fue el monarca Martín I el Humano, quien desencadenó el verdadero proceso de fundación de lo que más tarde sería la Universidad de Barcelona.
Una carta del rey Martín entregada en Zaragoza el 23 de enero de 1398 y dirigida a los consejeros de Barcelona, en la que se les notifica que había solicitado al Papa un Estudio General para la ciudad, representa el inicio del largo proceso que culmina en 1450.
A pesar de la negativa del Consejo de Ciento a aceptar la concesión de un estudio general otorgada por el rey, Martín I el Humano concede, el 10 de enero de 1401, el privilegio de la fundación del Estudio General de Medicina a Barcelona, con las mismas prerrogativas que el de Montpellier.
De hecho, en otro documento entregado en Valencia el 9 de mayo de 1402, el mismo monarca, a fin de favorecer el Estudio de Medicina, establece el concurso de algunos maestros de las artes liberales, sin las que el estudio de las ciencias médicas era casi inútil. Desde entonces, siempre se denominó Estudio de Medicina y Artes.
Finalmente, en el año 1450 el privilegio concedido por el rey Alfonso el Magnánimo autorizaba al Consejo de Ciento a fundar un estudio general en Barcelona, lo cual representa la culminación del proceso iniciado en 1938.
El poder y el saber siempre han ido unidos. De hecho, la gestación de los primeros estudios generales está marcada por la delimitación de competencias. A partir del año 1229 y después de unos acontecimientos sangrantes en París que ocasionaron graves enfrentamientos entre los agentes del preboste y los estudiantes, se consiguió que el rey Felipe II Augusto otorgase, dentro del recinto universitario, la plena autoridad jurídica sobre los estudiantes y profesores al canciller o rector.
Desde aquel momento, la presencia de la autoridad del canciller se simbolizó con las mazas, que dos bedeles llevaban delante suyo en cualquier comitiva oficial. La maza es una insignia que consiste en un bastón con la empuñadura de oro o de plata que llevan algunos funcionarios, en determinados actos solemnes, ante los reyes o cualquier autoridad civil o militar que tenga jurisdicción sobre un territorio, municipio o comunidad.
2 El desarrollo
El Estudio General de Barcelona autorizado oficialmente no empezó a reactivarse hasta el reinado de Fernando el Católico por varios motivos, especialmente la guerra civil de la época de Juan II y el conflicto posterior de los remensas. De hecho no se puso la primera piedra del edificio nuevo, situado al principio de la Rambla, hasta el reinado de Carlos I, concretamente en el año 1536.
A partir de aquel momento la actividad académica se llevó a cabo con toda normalidad a pesar de las dificultades económicas y las pugnas entre el profesorado, hecho que no impidió que algunos docentes ilustres destacasen en sus campos respectivos y creasen escuela.
Las ordenaciones de 1596 demuestran una vez más la necesidad de la reforma, tras las primeras ordenaciones de 1539 y las de 1559, en las que se había implantado el sistema de oposiciones para la contratación de profesorado.
Esta etapa concluye con el Decreto de 23 de octubre de 1714, emitido por la Real Junta Superior de Justicia y Gobierno de Cataluña –creada por el duque de Berwick–, que determinaba el traslado a Cervera de las facultades de Filosofía, Cánones y Leyes; no obstante, Barcelona aún retenía la Facultad de Medicina y el Colegio de Humanidades de Cordelles, regentado por los jesuitas.
La Universidad de Cervera no empezó a gestarse hasta el 1715 y a partir del año 1717 empezó a funcionar como centro universitario, heredero y sucesor de las seis universidades catalanas suprimidas por Felipe V. Los primeros estatutos de la flamante Universidad de Cervera datan de 1725.
3 La recuperación
El retorno de la Universidad de Barcelona fue acompañado de la revolución liberal. En 1837 la Universidad de Cervera se trasladó a Barcelona, y a partir de entonces se consideró como la casa propia de la alta cultura de las cuatro provincias catalanas, razón por la cual se justificó su emplazamiento en la capital del Principado.
El primer local que se utilizó como centro universitario fue el Convento del Carmen, exclaustrado recientemente, donde se instalaron con carácter provisional las facultades de Teología, Cánones y Leyes. La Facultad de Medicina se instaló en la Real Academia de Medicina, junto al Hospital de la Santa Cruz y San Pablo. Así pues, las calles Hospital y del Carme acogían todas las Facultades.
La precariedad de medios obligó a construir el espléndido y amplio edificio de nueva planta, obra de Elies Rogent, que se inició durante la década de los sesenta pero no se concluyó hasta 1882. Así pues, en 1863 se iniciaban las obras del Edificio Histórico de la actual Universidad. Esta construcción tuvo un gran impacto en la ciudad, ya que era uno de los primeros edificios que se construía fuera de las antiguas murallas.
Las obras de la nueva sede duraron más de veinte años, si bien en el 1871 ya estaban lo bastante avanzadas como para que se pudieran impartir allí las primeras clases. El reloj y el campanario de hierro situados en la torre del Patio de Letras se instalaron en 1881. Cabe decir que paralelamente al proceso arquitectónico fueron tomando forma los elementos escultóricos y pictóricos, encargados directamente a artistas reconocidos o adjudicados mediante concursos públicos.
La calidad arquitectónica y la categoría de sus obras artísticas hizo que el edificio fuese declarado monumento histórico-artístico nacional en 1970.
Todos los estudios universitarias de aquella época tenían cabida en el nuevo edificio que daba prestigio a la ciudad y resolvía una necesidad esencial. Sin embargo, el estudio de la ciencia médica se seguía impartiendo en el antiguo Hospital de la Santa Cruz y de San Pablo. En 1879 se presentó en la Facultad de Medicina un proyecto de un nuevo hospital, tras muchas vicisitudes y estudios de ubicación, en el año 1900 se instaló definitivamente a la izquierda del Ensanche, en el Hospital Clínico. Actualmente los estudios de Medicina se imparten también en el campus de Bellvitge y en el Hospital de San Juan de Dios.
El crecimiento natural de la Universidad ha requerido una actividad constructiva intensa para solucionar unas necesidades del todo imposibles de prever en el siglo XIX. De este modo surge la zona universitaria de Pedralbes, iniciada en el año 1952. El primer edificio de esta nueva zona fue la Facultad de Farmacia, proyectada en 1956 y rodeada de los Colegios Mayores de San Raimon de Penyafort y Nuestra Señora de Montserrat.
En 1958 se construyó la Facultad de Derecho, en 1961 la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales y entre 1957 y 1968 la Facultad de Ciencias Económicas. Así nacía y se desarrollaba el actual campus de Pedralbes; al que en los años noventa se suma otro en Vall d’Hebron, situado en una parte de las antiguas Llars Mundet.
La Universidad de Barcelona fue la única de Cataluña y de las Islas Baleares hasta que en el año 1968 se creó la Universidad Autónoma de Barcelona. A partir de aquel momento se inicia el largo proceso de segregación o de creación de nuevas universidades, que culmina recientemente. De hecho, en 1971 se segregó la Universidad Politécnica de Cataluña, constituida por las facultades y las escuelas más técnicas.
Recientemente se ha construido un edificio nuevo para las facultades de Geografía e Historia y de Filosofía, justo enfrente de la antigua Casa de la Caridad de Barcelona, en el barrio del Raval, a poca distancia del Edificio Histórico de nuestra alma mater.
Salvador Claramunt
Catedrático de Historia Medieval
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