| |
Para ofrecer al consumidor agua de la mejor calidad
posible es necesario controlar y mejorar aquellos parámetros
que puede apreciar directamente (cloro, salinidad, disolvente, etc.)
y que le permiten opinar y escoger el agua que consume. El análisis
orgnaloléptico se ha convertido en un análisis clave
para asegurar la calidad total del agua y es una herramienta objetiva,
científica y fiable si se realiza con la metodología
adecuada y normalizada.
Objetivo
El objetivo del proyecto FBG 302477 era establecer
si existían diferencias entre 20 muestras de aguas de abastecimiento
público y sus correspondientes filtradas por el filtro Brita.
Así pues, tiene por objeto realizar un estudio de la calidad
organoléptica de esas aguas (entendida como ausencia de defectos
de olor y sabor) y determinar si hay una reducción de los
aromas anómalos una vez filtradas con un producto Brita:
jarras filtrantes que incorporan un cartucho con una mezcla de carbón
activo y una mezcla de resina intercambiadora de iones. Este análisis
sensorial se encuadra dentro de los proyectos científicos
de la Fundación Bosch i Gimpera, de la Universidad de Barcelona.
Metodología y Plan de trabajo
Análisis discriminante mediante test
triangular y valoración de las diferencias significativas
por medio de descriptores de olores y gustos. Se planteó
una prueba discriminativa, test triangular, que denota las posibles
diferencias entre dos muestras (la no filtrada o control y la filtrada).
Además, en el caso de que hubiera diferencia se pretendía
poner de manifiesto la magnitud de esa diferencia. En ningún
caso se plantearon pruebas afectivas de preferencia.
Para este tipo de pruebas se requiere un panel
de tamaño medio (unos 10 panelistas), semi-entrenados. Para
seleccionar los 10 panelistas requeridos para este estudio, a 24
personas se les realizó un par de pruebas triangulares con
la finalidad de evaluar su agudeza y aptitud para discriminar el
agua de distribución diluida a la mitad y a un cuarto con
agua bidestilada, respectivamente. Para intentar conocer la naturaleza
y magnitud de la diferencia entre las parejas de aguas, los jueces
se entrenaron con otras aguas de abastecimiento, ajenas al muestreo,
consensuaron un lenguaje descriptivo de off-flavors (sabor, olor
o sensación de percepción en boca que no está
presente en el agua bidestilada y que constituye una percepción
rara u ofensiva).
Las muestras de agua (herméticamente cerradas
y conservadas en botellas de vidrio topacio) se sometieron al juicio
de los panelistas por parejas (la filtrada y su correspondiente
sin filtrar) y dispuestas 3 copas NF V09-110 (AFNOR 1995) de forma
que dos copas contenían idéntica agua y la tercera
era diferente. El catador tuvo que distinguir la muestra que era
diferente, indicar su preferencia y cuantificar (mediante una escala
numérica del 0 al 10) una serie de descriptores de olor y
sabor, tanto para la muestra duplicada como para la individual.
Las parejas de muestras se presentaron al azar, debidamente codificadas
y en dos sesiones diferentes, es decir se valoraron por duplicado.
Se juzgaron 5 tríos de muestras por sesión para evitar
la fatiga de los panelistas. Así pues, el proyecto estaba
constituido por un total de 20 parejas de muestras (filtradas y
sin filtrar), repartidas en 5 parejas por sesión y juzgadas
por duplicado: 8 sesiones de análisis sensorial.
Resultados
Estos resultados han dado lugar a un Contrato
de Imagen UB Fundació Bosch-Gimpera y la empresa Brita S.A.:
Todas las muestras filtradas fueron significativamente
diferentes de sus respectivas muestras control. Es decir, la filtración
mediante el uso de filtros Brita introduce una modificación
organoléptica en las 20 aguas de distribución. Sin
embargo el riesgo de error (p) de equivocarse en esta afirmación
difiere según el origen del agua. Así, por ejemplo,
la muestra de agua más controvertida es la procedente de
Madrid, con un 5% de probabilidad de error (p < 0.05). Es decir,
que la diferencia entre el agua control muestreada en Madrid y su
filtrada se apreciaría un 95 por ciento de las ocasiones.
Por el contrario, el agua de la muestra procedente de Valencia es
muy diferente cuando se filtra, ya que sólo un panelista,
en una ocasión, no ha logrado marcar la diferencia (probabilidad
de error inferior al uno por mil, p<0.001).
En cuanto al análisis sensorial descriptivo,
las muestras controles y sus filtradas son diferentes en los off-flavors
de tierra/moho, cloro y salado. Sin embargo, la magnitud de la diferencia
viene condicionada por el valor del descriptor en la muestra control
(sin filtrar). Esto resulta lógico si se tiene en cuenta
que las distintas aguas control tienen distintas valoraciones en
sus olores y sabores anómalos, cuando éstos son percibidos.
Es decir, el filtro brita fue efectivo en la reducción de
los aromas anómalos de cloro, salado y moho/tierra de las
20 muestras de aguas recogidas a lo largo de la geografía
española.
Inici 
|
|