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El sector vitícola en los últimos
años a experimentado una gran revolución mediática
que a divulgado el consumo moderado de vino y cava, esto obliga
a las bodegas elaboradoras a producir un producto de calidad a gran
escala que mantenga sus característica constantes.
El vino y el cava utilizan como materia primera
la uva, de modo que sus características organolépticas
están condicionadas por la calidad de la misma. Para optimizar
la producción y conservar la tipicidad y autenticidad de
estos vinos, se hace necesario disponer de criterios físico-químicos
objetivos que permitan controlar el proceso de elaboración
así como el producto final.
Las líneas de trabajo en este campo son
el análisis de aromas y de contaminantes propios de la obtención
y/o manufactura del producto; caracterización de los parámetros
de espumabilidad de los cavas y seguimiento del pardeamiento de
los cavas.
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