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1. - Luisa Muraro. El poder y la política no son lo mismo.

... la noción de “la impotencia del poder ”, noción paradójica que ella vio que interpretaba una experiencia que se estaba difundiendo, y por la que ocurre –escribe– que “perdemos la capacidad de hacer lo posible”. 2 Lo que ella vio y previó, se ha convertido en una experiencia masiva. Basta pensar en aquellos millones de personas que en 2002 , en todo el mundo, promovieron y participaron en grandes manifestaciones pacíficas para convencer a los Estados Unidos de que no se lanzara a la aventura de la guerra de Irak . Nunca, ni siquiera en los tiempos del Vietnam , se había visto semejante concierto de voluntades en torno a un fin justo y sensato que, sin embargo, no fue alcanzado. En cambio, Arendt no conoció otro tipo de impotencia , que ahora nos toca vivir, ante un poder político que destruye las bases mismas de su legitimidad. El poder destructor me expulsa...

 
2. Seccion 1 - Luisa Muraro. El poder y la política no son lo mismo.

... la noción de “la impotencia del poder ”, noción paradójica que ella vio que interpretaba una experiencia que se estaba difundiendo, y por la que ocurre –escribe– que “perdemos la capacidad de hacer lo posible”. 2 Lo que ella vio y previó, se ha convertido en una experiencia masiva. Basta pensar en aquellos millones de personas que en 2002 , en todo el mundo, promovieron y participaron en grandes manifestaciones pacíficas para convencer a los Estados Unidos de que no se lanzara a la aventura de la guerra de Irak . Nunca, ni siquiera en los tiempos del Vietnam , se había visto semejante concierto de voluntades en torno a un fin justo y sensato que, sin embargo, no fue alcanzado. En cambio, Arendt no conoció otro tipo de impotencia , que ahora nos toca vivir, ante un poder político que destruye las bases mismas de su legitimidad. El poder destructor me expulsa...

 
3. - Lourdes Albi Fernández. Carme Vidal Estruel. María José Clement López. Sara Alcina Zayas. Renzo Imbeni. Josep Sanahuja. Juan Cantonero Falero. Carlos Requena Amadas. Eustaquio Ma

... consecuente sentido de " impotencia " hacia la autonomía y la libertad femenina— emerge toda la dependencia , la fragilidad y la inseguridad es–condida de los hombres. Todos estos aspectos no son todavía admisibles para muchos hombres, y con el recurso de la violencia se los niegan una vez más. Se podría decir que muchos hombres prefieren cancelar la alteridad antes que reconocerla y aceptar, con ello, la propia parcialidad, la propia vulnerabilidad, la propia impotencia . En este sentido , esta nueva forma de violencia masculina hacia las mujeres representa un intento de cancelar la diferencia y no la igualdad. Lo que es difícil para los hombres, hoy, no es reconocer que las mujeres tienen igual dignidad o valor que los hombres; lo que es difícil es estar frente a una mujer y aceptar que ella es otra, distinta de nosotros. Así pues, en mi opinión, la relación verdadera puede nacer sólo en el momento en que cada hombre reconoce que...

 
4. - Laura Minguzzi. Luciana Tavernini. Marina Santini. La pratica della storia vivente. Prologo per María-Milagros Rivera Garretas.

... , sin su suciedad, sin su impotencia , vuelan, ideológicas, e inmolan vidas, sacrificadas a la idea desmaterializada. La suciedad no tenida en cuenta se desborda entonces aterradora en destrucción y sangre . La historia viviente rescata y redime la vida pasiva , la vida de las entrañas 10 . Y no la de las entrañas de cualquiera, no la de las entrañas de "las otras", sino las propias. Esto es una revolución en la escritura de Historia: una revolución que deja por fin atrás la pretensión decimonónica de objetividad, sin afectar en nada al uso, para escribir historia, de la erudición más exquisita. ¿Para qué rescatar la vida de las entrañas ? Para que la historia no olvide la vida pasiva , la imposibilidad de la acción al lado de su posibilidad y, así, haga simbólico y sea fecunda. Todos los textos de este libro que tratan de la historia viviente , que son los de Laura Minguzzi , Luciana Tavernini , Marina Santini, Marirì...

 
5. - Laura Minguzzi. Luciana Tavernini. Marina Santini. La práctica de la historia viviente. Con un prólogo de María-Milagros Rivera Garretas.

... , sin su suciedad, sin su impotencia , vuelan, ideológicas, e inmolan vidas, sacrificadas a la idea desmaterializada. La suciedad no tenida en cuenta se desborda entonces aterradora en destrucción y sangre . La historia viviente rescata y redime la vida pasiva , la vida de las entrañas 10 . Y no la de las entrañas de cualquiera, no la de las entrañas de "las otras", sino las propias. Esto es una revolución en la escritura de Historia: una revolución que deja por fin atrás la pretensión decimonónica de objetividad, sin afectar en nada al uso, para escribir historia, de la erudición más exquisita. ¿Para qué rescatar la vida de las entrañas ? Para que la historia no olvide la vida pasiva , la imposibilidad de la acción al lado de su posibilidad y, así, haga simbólico y sea fecunda. Todos los textos de este libro que tratan de la historia viviente , que son los de Laura Minguzzi , Luciana Tavernini , Marina Santini, Marirì...

 
6. - Carla Lonzi. Autenticidad y reconocimiento en la obra de Carla Lonzi. “Itinerario de reflexiones” y “Mito de la propuesta cultural”. Introducción y edición al cuid

... por la desilusión y la impotencia . Por eso, cuando leí en una entrevista de Ida Magli , antropóloga, la afirmación de que las feministas no han entendido la importancia de las santas y que, en concreto, desprecian a santa Teresa del Niño Jesús , tuve la misma sensación de atropello. Ciertamente nadie podía saber de mis entresijos al respecto, pero el interés por las monjas era compartido en el grupo de Rivolta hasta el punto de que uno de los volúmenes que publicamos en nuestros escritos 23 estaba dedicado a Teresa Martin . Y eso podía saberlo cualquiera. Respondí a la entrevista con una refutación polémica: la provocación había despertado mi competitividad: si había una indicación de haber creído en Teresa Martin no soportaba que nos fuera negada. La antropóloga al amparo de su interés de estudiosa, yo al amparo de mi participación en el feminismo, chocábamos: más allá de la razón y el error, con análoga necesidad de...

 
7. - Lourdes Albi Fernández. Carme Vidal Estruel. Marisé Clement López. Sara Alcina Zayas. Renzo Imbeni. Josep Sanahuja. Juan Cantonero Falero. Carlos Requena Amadas. Eustaquio Macías

... histeria impotencia incesto placer pornografía prostitución vestido virginidad II.3 Violencia sexuada II.3.1. asesinada degollada maltratada raptada secuestrada violada II.3.2. abuso deshonesto castigo cinturón de castidad derecho de pernada desfloración insulto malos tratos miedo piropo prostitución rapto secuestro tabú violación II.4 Diabolización del cuerpo II.4.1. bruja concubina diabólica Eva impura pecadora ramera serpiente sirena II.4.2. debilidad ...

 
8. Seccion 3 - Luisa Cavaliere. Lia Cigarini. Hay una buena diferencia. Un diálogo.

... en las seducciones de la impotencia que en el Sur tienen una antigua y, a ratos, incluso noble historia. O bien si, sin complacencia, registro el antagonismo y la radicalidad de las respuestas feministas aquí donde vivo, me doy de bruces con una fragilidad que parece un destino , con una labilidad de la memoria que nos condena casi a empezar siempre de nuevo, en un pensamiento capaz de grandes abstracciones pero incapaz de crear relaciones, tejido conjuntivo, mirada compartida y, por tanto, fuerza , historia. Choco con un hábito de entrar en conflicto casi siempre solo para aniquilar, burlarse, ignorar, debilitar. Y además, si me topo todos los días con las huellas de un patriarcado moribundo y vital al mismo tiempo, debilitado pero, también, capaz de hipócrita condescendencia y de feroz violencia, puedo dar por perdida la concreta y cotidiana (porque colocada en el presente y no confiada a un futuro improbable) esperanza. Yo,...

 
9. - Carla Lonzi y otras. Los Manifiestos de Rivolta Femminile: la revolución clitórica. Edición, prólogo, traducción y herramientas secundarias de María-Milagros River

... [...] y mi sensación de impotencia al constatar que eso era imposible. Recuerdo mi insistencia, mis celos , y los reproches de los adultos, su sorpresa ante tanta ‘perfidia’, que me hacía indigna de su afecto. Seguro que probé el instinto de abandonarles para castigarme y que vieran qué era lo que creían. También fantasearía con una familia ideal reconstituida, con ellos o con otros, en la que ponía afecto y predilección. Con otros sobre todo, para revelar a mi padre y mi madre lo injustos que eran conmigo, que no lo merecía. Así, desde pequeña, fui famosa por adaptarme a los ambientes más dispares, pero también por cansarme de ellos, desilusionando a quien me había acogido. Mi padre desaprobaba esta característica mía como ejemplo evidente de excesos y de volubilidad." 4 Pero las entrañas no son facultativas, no se dejan ignorar ni negar, porque enferman; “"las entrañas son la sede de los sentimientos"”, escribió María ...

 
10. - María-Milagros Rivera Garretas. Signos de libertad femenina. (En diálogo con la historia y la política masculinas).

... o muchas han conocido la impotencia del poder fundado en la fuerza , ese “Nadie la posee realmente” que decía Simone Weil , aunque diría que sin conciencia clara de ser poseídas por ella. Cuando yo era estudiante , la seducción del poder era grande para una mujer , tanto que ni se nos ocurría pensar que su ejercicio pudiera degradarnos. A Simone Weil no recuerdo que se la citara nunca, y lo que en la universidad se explicaba entonces solo podía ayudar a no entenderla, no tanto por la dictadura como por el patriarcado, pues también en la universidad, como en la escuela , se nos enseñaba entonces a admirar precisamente lo que es resultado de la fuerza . De todo ello resultó que las que se desplazaron a los circuitos del poder pudieron hacerlo, aunque ciertamente no siempre, con cierta ingenuidad, ingenuidad que ocasionalmente llevó a las mejores a intentar gobernar de otra manera, una manera que consistió en intentar hacer un uso...

 
11. - Luisa Cavaliere. Lia Cigarini. Hay una buena diferencia. Un diálogo.

... en las seducciones de la impotencia que en el Sur tienen una antigua y, a ratos, incluso noble historia. O bien si, sin complacencia, registro el antagonismo y la radicalidad de las respuestas feministas aquí donde vivo, me doy de bruces con una fragilidad que parece un destino , con una labilidad de la memoria que nos condena casi a empezar siempre de nuevo, en un pensamiento capaz de grandes abstracciones pero incapaz de crear relaciones, tejido conjuntivo, mirada compartida y, por tanto, fuerza , historia. Choco con un hábito de entrar en conflicto casi siempre solo para aniquilar, burlarse, ignorar, debilitar. Y además, si me topo todos los días con las huellas de un patriarcado moribundo y vital al mismo tiempo, debilitado pero, también, capaz de hipócrita condescendencia y de feroz violencia, puedo dar por perdida la concreta y cotidiana (porque colocada en el presente y no confiada a un futuro improbable) esperanza. Yo,...

 
12. - Carla Lonzi y otras. Manifesto di Rivolta Femminile. Roma, luglio 1970.

... [...] y mi sensación de impotencia al constatar que eso era imposible. Recuerdo mi insistencia, mis celos , y los reproches de los adultos, su sorpresa ante tanta ‘perfidia’, que me hacía indigna de su afecto. Seguro que probé el instinto de abandonarles para castigarme y que vieran qué era lo que creían. También fantasearía con una familia ideal reconstituida, con ellos o con otros, en la que ponía afecto y predilección. Con otros sobre todo, para revelar a mi padre y mi madre lo injustos que eran conmigo, que no lo merecía. Así, desde pequeña, fui famosa por adaptarme a los ambientes más dispares, pero también por cansarme de ellos, desilusionando a quien me había acogido. Mi padre desaprobaba esta característica mía como ejemplo evidente de excesos y de volubilidad." 4 Pero las entrañas no son facultativas, no se dejan ignorar ni negar, porque enferman; “"las entrañas son la sede de los sentimientos"”, escribió María ...

 
13. - Carla Lonzi y otras. Segundo Manifiesto de Rivolta Femminile: "yo digo yo". Roma, marzo 1977.

... [...] y mi sensación de impotencia al constatar que eso era imposible. Recuerdo mi insistencia, mis celos , y los reproches de los adultos, su sorpresa ante tanta ‘perfidia’, que me hacía indigna de su afecto. Seguro que probé el instinto de abandonarles para castigarme y que vieran qué era lo que creían. También fantasearía con una familia ideal reconstituida, con ellos o con otros, en la que ponía afecto y predilección. Con otros sobre todo, para revelar a mi padre y mi madre lo injustos que eran conmigo, que no lo merecía. Así, desde pequeña, fui famosa por adaptarme a los ambientes más dispares, pero también por cansarme de ellos, desilusionando a quien me había acogido. Mi padre desaprobaba esta característica mía como ejemplo evidente de excesos y de volubilidad." 4 Pero las entrañas no son facultativas, no se dejan ignorar ni negar, porque enferman; “"las entrañas son la sede de los sentimientos"”, escribió María ...

 
14. - Carla Lonzi y otras. Secondo Manifesto di Rivolta Femminile: “io dico io”. Roma, marzo 1977.

... [...] y mi sensación de impotencia al constatar que eso era imposible. Recuerdo mi insistencia, mis celos , y los reproches de los adultos, su sorpresa ante tanta ‘perfidia’, que me hacía indigna de su afecto. Seguro que probé el instinto de abandonarles para castigarme y que vieran qué era lo que creían. También fantasearía con una familia ideal reconstituida, con ellos o con otros, en la que ponía afecto y predilección. Con otros sobre todo, para revelar a mi padre y mi madre lo injustos que eran conmigo, que no lo merecía. Así, desde pequeña, fui famosa por adaptarme a los ambientes más dispares, pero también por cansarme de ellos, desilusionando a quien me había acogido. Mi padre desaprobaba esta característica mía como ejemplo evidente de excesos y de volubilidad." 4 Pero las entrañas no son facultativas, no se dejan ignorar ni negar, porque enferman; “"las entrañas son la sede de los sentimientos"”, escribió María ...

 
15. - Carla Lonzi y otras. Manifiesto de Rivolta Femminile. Roma, julio 1970.

... [...] y mi sensación de impotencia al constatar que eso era imposible. Recuerdo mi insistencia, mis celos , y los reproches de los adultos, su sorpresa ante tanta ‘perfidia’, que me hacía indigna de su afecto. Seguro que probé el instinto de abandonarles para castigarme y que vieran qué era lo que creían. También fantasearía con una familia ideal reconstituida, con ellos o con otros, en la que ponía afecto y predilección. Con otros sobre todo, para revelar a mi padre y mi madre lo injustos que eran conmigo, que no lo merecía. Así, desde pequeña, fui famosa por adaptarme a los ambientes más dispares, pero también por cansarme de ellos, desilusionando a quien me había acogido. Mi padre desaprobaba esta característica mía como ejemplo evidente de excesos y de volubilidad." 4 Pero las entrañas no son facultativas, no se dejan ignorar ni negar, porque enferman; “"las entrañas son la sede de los sentimientos"”, escribió María ...

 
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- Luisa Muraro. El poder y la política no son lo mismo. 1
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- Lourdes Albi Fernández. Carme Vidal Estruel. María José Clement López. Sara Alcina Zayas. Renzo Imbeni. Josep Sanahuja. Juan Cantonero Falero. Carlos Requena Amadas. Eustaquio Ma 1
- Laura Minguzzi. Luciana Tavernini. Marina Santini. La pratica della storia vivente. Prologo per María-Milagros Rivera Garretas. 1
- Laura Minguzzi. Luciana Tavernini. Marina Santini. La práctica de la historia viviente. Con un prólogo de María-Milagros Rivera Garretas. 1
- Carla Lonzi. Autenticidad y reconocimiento en la obra de Carla Lonzi. “Itinerario de reflexiones” y “Mito de la propuesta cultural”. Introducción y edición al cuid 1
- Lourdes Albi Fernández. Carme Vidal Estruel. Marisé Clement López. Sara Alcina Zayas. Renzo Imbeni. Josep Sanahuja. Juan Cantonero Falero. Carlos Requena Amadas. Eustaquio Macías 1
Seccion 3 - Luisa Cavaliere. Lia Cigarini. Hay una buena diferencia. Un diálogo. 1
- Carla Lonzi y otras. Los Manifiestos de Rivolta Femminile: la revolución clitórica. Edición, prólogo, traducción y herramientas secundarias de María-Milagros River 1
- María-Milagros Rivera Garretas. Signos de libertad femenina. (En diálogo con la historia y la política masculinas). 1
- Luisa Cavaliere. Lia Cigarini. Hay una buena diferencia. Un diálogo. 1
- Carla Lonzi y otras. Manifesto di Rivolta Femminile. Roma, luglio 1970. 1
- Carla Lonzi y otras. Segundo Manifiesto de Rivolta Femminile: "yo digo yo". Roma, marzo 1977. 1
- Carla Lonzi y otras. Secondo Manifesto di Rivolta Femminile: “io dico io”. Roma, marzo 1977. 1
- Carla Lonzi y otras. Manifiesto de Rivolta Femminile. Roma, julio 1970. 1