Buscar

Carla Lonzi y otras. Los manifiestos de Rivolta Femminile. La revoluci髇 clit髍ica. Los manifiestos de Rivolta Femminile. La revoluci髇 clit髍ica.
Al cuidado de María-Milagros Rivera Garretas.

Carla Lonzi y otras.
Los manifiestos de Rivolta Femminile. La revoluci髇 clit髍ica. Los manifiestos de Rivolta Femminile. La revoluci髇 clit髍ica.

Al cuidado de María-Milagros Rivera Garretas.


Los manifiestos de Rivolta Femminile. La revoluci贸n clit贸rica. Los manifiestos de Rivolta Femminile. La revoluci贸n clit贸rica (Espa帽ol)

Pr贸logo. Lo femenino libre es revolucionario. Carla Lonzi y los Manifiestos de Rivolta Femminile


La vida de Carla Lonzi (1931-1982) o la autenticidad del gesto de revuelta

Carla Lonzi fue una mujer muy dotada ya desde ni帽a para la rebeld铆a y para la libertad: como todas, pero m谩s, en mayor grado, m谩s en las profundidades del sentir, sentir que es una funci贸n ps铆quica primordial de la criatura humana, m谩s femenina que masculina, que se puede cultivar desde la infancia porque da una rebeld铆a y una libertad que no depende mas que de una misma. No depende de los derechos, noci贸n 鈥搇a de derecho鈥 que la ni帽a no entiende, aunque la oiga y la repita con pasi贸n porque algo le resuena dentro, pero poco, porque la noci贸n de derecho y derechos es hist贸ricamente y tambi茅n hoy, masculina patriarcal. La rebeld铆a y la libertad de Carla Lonzi, la del sentir, sentir descifrado, que hace simb贸lico, que "ata a las palabras los cuerpos y el sentido"1, y, por ello, es verdadero, originario, puro, entroncan con el Esp铆ritu Libre de la Europa cristiana medieval, moderna y de hoy. Esp铆ritu libre de jerarqu铆as patriarcales y de dogmas cat贸licos, porque el cristianismo y el catolicismo no son lo mismo, como muestra, por ejemplo, la pel铆cula Mar铆a Magdalena 2. En el Esp铆ritu Libre, llamado movimiento del Libre Esp铆ritu, estuvieron las beatas o beguinas como Frau Ava de Melk, Hadewijch de Amberes, Juliana de Norwich, Margarita Porete o Elisabet Cifre, y las alumbradas del siglo XVI, y contempor谩neas nuestras como Edith Stein, Simone Weil, Mar铆a Zambrano o Luisa Muraro. 驴Qu茅 las une? Abreviando mucho pero diciendo lo esencial, las une la conexi贸n nunca perdida de lo femenino libre con la visi贸n, con la poes铆a, con la autenticidad: o sea, la Raz贸n iluminada por Amor, que dijo la m铆stica femenina o teolog铆a en lengua materna.

Carla Lonzi se llev贸 mal con su padre desde la primera infancia, y solo regular con su madre, aunque supo reconocer su deuda con ella. 鈥"Mi padre conoc铆a la libertad y la reprim铆a en sus hijos, mi madre no la conoc铆a pero quer铆a darla, habiendo experimentado lo contrario sobre ella"鈥 3. Carla se sent铆a fuera de lugar en su familia, buscando durante a帽os el porqu茅, un porqu茅 que convertir铆a en el n煤cleo o pepita de verdad pura (que dec铆a Virginia Woolf en Un cuarto propio) de su vida y de su pol铆tica. Su pepita de verdad pura fue la autenticidad: su autenticidad, sin universos ni colectivos ni paradigma de lo social. En su familia no era posible la autenticidad: hab铆a que esconder las emociones, el sentir. En los partidos pol铆ticos, que eran lo social entonces y ahora, tampoco era posible la autenticidad porque lo que importaba era lo colectivo, no lo personal, considerado insignificante.

Carla resinti贸 mucho desde peque帽铆sima que, cuando ten铆a dos a帽os y medio, naciera su primera hermana, Lidia , como suele ocurrir con la primog茅nita. Pero era un sentir que no se pod铆a mostrar en la familia porque, sobre todo el padre, la re帽铆a si lo expresaba. Escribi贸 en su Diario : "Cuando, de peque帽a, a los dos a帽os y medio, naci贸 mi hermana segundog茅nita, recuerdo la tensi贸n por intentar dejar mal a la reci茅n nacida [...] y mi sensaci贸n de impotencia al constatar que eso era imposible. Recuerdo mi insistencia, mis celos, y los reproches de los adultos, su sorpresa ante tanta 鈥榩erfidia鈥, que me hac铆a indigna de su afecto. Seguro que prob茅 el instinto de abandonarles para castigarme y que vieran qu茅 era lo que cre铆an. Tambi茅n fantasear铆a con una familia ideal reconstituida, con ellos o con otros, en la que pon铆a afecto y predilecci贸n. Con otros sobre todo, para revelar a mi padre y mi madre lo injustos que eran conmigo, que no lo merec铆a. As铆, desde peque帽a, fui famosa por adaptarme a los ambientes m谩s dispares, pero tambi茅n por cansarme de ellos, desilusionando a quien me hab铆a acogido. Mi padre desaprobaba esta caracter铆stica m铆a como ejemplo evidente de excesos y de volubilidad."4

Pero las entra帽as no son facultativas, no se dejan ignorar ni negar, porque enferman; 鈥"las entra帽as son la sede de los sentimientos"鈥, escribi贸 Mar铆a Zambrano. Y sigue: 鈥"los sentimientos [...] constituyen la vida toda del alma [...] son el alma misma. 驴Qu茅 ser铆a de un ser humano si fuera posible extirparle el sentir? Dejar铆a hasta de sentirse a s铆 mismo. Todo, todo aquello que puede ser objeto del conocimiento, lo que puede ser pensado o sometido a experiencia, todo lo que puede ser querido, o calculado, es sentido previamente de alguna manera; hasta el mismo ser que, si solamente se le entendiera o percibiese, dejar铆a de ser referido a su propio centro [...]. El sentir, pues, nos constituye m谩s que ninguna otra de las funciones ps铆quicas, dir铆ase que las dem谩s las tenemos, mientras que el sentir lo somos. Y as铆, el signo supremo de veracidad, de verdad viva, ha sido siempre el sentir; la fuente 煤ltima de legitimidad de cuanto el hombre dice, hace o piensa."鈥 5

Sin probablemente haber conocido ni le铆do a Mar铆a Zambrano (a pesar de que ambas vivieron en Roma al mismo tiempo, Mar铆a entre 1953 y 1964 , Carla entre 1955 y 1958 ), Carla Lonzi coincidi贸 con el pensamiento de Mar铆a a trav茅s de la vivencia com煤n de lo femenino libre, libre del patriarcado, su contrato sexual, sus jerarqu铆as, sus instituciones y sus estereotipos de g茅nero 6. Lo femenino libre es un hilo de oro que atraviesa los tiempos, con quilates, tonos y grosores distintos. Existe y ha existido siempre entre las mujeres. Existe porque es constitutivo del ser, del ser humano femenino. Su alcance es ontol贸gico, por decir lo mismo con otras palabras. Mar铆a Zambrano lo llamaba el sentir, el sentir originario, la vida del alma, la vida de las entra帽as. Carla Lonzi lo llama autenticidad y, tambi茅n, "mujer clit贸rica", distinta de "mujer vaginal", su invenci贸n simb贸lica m谩s radical, osada, precisa y eficaz, una invenci贸n simb贸lica de consecuencias pol铆ticas incalculables todav铆a hoy para nuestra forma de civilizaci贸n.

El Diario de Carla Lonzi, titulado Taci, anzi parla (Calla, o m谩s bien habla) empieza ya con esta entrada: 鈥" 1 de agosto - 4 de agosto . Macari (Tr谩pani). Otra mujer, clit贸rica, me ha reconocido como mujer, clit贸rica, a la vez que yo la reconoc铆a en los mismos t茅rminos. Esto ha ocurrido en la primavera de 1972 . Ahora s茅 qui茅n soy y puedo ser conscientemente yo misma. Me doy cuenta de cu谩nta parte de mi pensamiento y de mi comportamiento estaba destinada a esquivar o a mimetizar la expresi贸n directa de m铆: tambi茅n en el feminismo y en los escritos feministas me manten铆a de inc贸gnito. En ese inc贸gnito una mujer ha descubierto las premisas de su autoconciencia y ha hecho posible la m铆a. Hist贸ricamente yo represento a la mujer clit贸rica que se ha identificado a s铆 misma como misterio viendo imposible toda confirmaci贸n en las otras mujeres, sin perspectiva de considerarse salvo un ser remoto en su autenticidad. Me he manifestado en el feminismo por la repentina intuici贸n de que la nada desconocida en la que me hab铆a refugiado antes, se revelaba ahora como el nuevo campo de la subjetividad de la mujer. Pero el reconocimiento del que nace el sujeto, en tanto que expresa otro sujeto en grado de ser a su vez reconocido, ha sido el proceso que ha llevado mi proceso a la meta de la autoconciencia. Cosechando admiraci贸n y su contrario, la envidia, en el grupo de Rivolta, quedaba bloqueada: ni las reservas ni la aceptaci贸n incondicional me impulsaban a abrirme: el peligro de ser malentendida permanec铆a y ten铆a el mismo poder intimidatorio de siempre. No pod铆a perorar comprensi贸n ni olvidar que no la iba a tener: as铆 corr铆a el riesgo de seguir recogiendo en m铆 misma datos de conciencia generales para el feminismo, con la seguridad que ten铆a de estar en el buen camino, m谩s que reconstruir los momentos que los hab铆an producido. Un d铆a Sara me hab铆a dicho en el grupo: 鈥楲o que no se entiende es de d贸nde te viene tanta seguridad鈥. Tampoco yo lo entend铆a, y el hecho de que siguiera adelante sin buscar hasta el fondo el origen de esto, me ten铆a en suspenso."鈥 7

As铆 habla una visionaria o una poeta, sin saber bien lo que dice, si bien gracias a su mediaci贸n viviente, a su hacer de tertium vivo, no cristalizado en un corpus interpretativo o ideol贸gico, lo sabr谩n quienes la lean o escuchen. Que exist铆an y existen mujeres clit贸ricas y mujeres vaginales fue su visi贸n. La donna clitoridea e la donna vaginale es un texto escrito en verano de 1971 , publicado primero suelto, que en 1974 dar铆a el segundo t铆tulo al libro Escupamos sobre Hegel 8. Es una visi贸n que va de sexualidad, va de placer, va de orgasmo femenino, va del ser y va de pol铆tica, inseparables, y sin que una cosa sea m谩s importante que otra. Pero no videnta de identidad, y menos de identidad sexual (que son nociones altamente patriarcales): no entra para nada en la pol铆tica de la identidad9. Sabe que en el hombre la fecundidad y el orgasmo est谩n en un solo 贸rgano y un solo acto. Sabe que en la mujer, la fecundidad y el orgasmo est谩n en dos 贸rganos y en dos actos separados, en la vagina la fecundidad, en el cl铆toris el orgasmo. Entiende que el orgasmo vaginal no existe salvo como recepci贸n y aceptaci贸n del placer del hombre. El placer clit贸rico es, pues, el placer femenino, no teniendo el cl铆toris m谩s funci贸n que esta en la vida entera de las mujeres. Las consecuencias de todo ello para la pervivencia o la desaparici贸n del patriarcado y su contrato sexual son evidentes. 驴Qu茅 es el contrato sexual? Es un pacto no pac铆fico entre hombres que practican la heterosexualidad para repartirse entre ellos el acceso al cuerpo de las mujeres f茅rtiles y el dominio de sus frutos. Se reinstaura mediante el matrimonio.

Escribe Carla Lonzi en La donna clitoridea e la donna vaginale: 鈥"La mujer clit贸rica no tiene nada esencial que ofrecer al hombre, y no espera de 茅l nada esencial. No sufre con la dualidad y no quiere convertirse en uno. No aspira al matriarcado, que es una 茅poca m铆tica de mujeres vaginales glorificadas. La mujer no es la gran-madre, la vagina del mundo, sino la peque帽a cl铆toris para su liberaci贸n. Ella pide caricias, no hero铆smos; quiere dar caricias, no absoluci贸n y adoraci贸n. La mujer es un ser humano sexuado. Fuera del v铆nculo insustituible empieza la vida entre los sexos. Ya no es la heterosexualidad a cualquier precio, sino la heterosexualidad si no tiene precio. Todos los ingredientes van mezclados y la mujer los asume en cuanto ello afecta a la constituci贸n de su persona y no por lo que le es destinado por el patriarca en su pertenencia al sexo. En la escuela se ense帽a a los j贸venes el funcionamiento de la procreaci贸n, no el placer sexual."鈥 10

Es decir, la mujer clit贸rica, aunque est茅 en una relaci贸n heterosexual, es en su sentir, o sea, ontol贸gicamente, en su vida del alma, independiente del patriarcado. Su placer es m谩s importante que la rep煤blica. Ella tiene independencia simb贸lica, entendiendo que lo simb贸lico, el s铆mbolo, es, como indica su etimolog铆a, "lanzar con", proyecci贸n palpable, lanzar palabra con vida pasiva, con lo que no es palabra sino sentir, por ejemplo, en este caso, placer sexual; o sea, lo sentido y el sentido, inseparables. La mujer vaginal sostiene el patriarcado y se vuelve ontol贸gicamente dependiente de 茅l ("No soy feliz pero tengo marido", o铆a yo decir de peque帽a a algunas mujeres, perpleja, sintiendo que era importante pero no ve铆a la conexi贸n). La mujer vaginal no tiene independencia simb贸lica. Por eso, porque hay mujeres clit贸ricas, puedo decir y digo que el patriarcado no ha ocupado nunca la realidad entera ni tampoco la vida entera de una mujer o de un hombre, aunque haya deseado ocuparlas.

Ejemplos de mujeres clit贸ricas: uno, bello como las leyendas medievales, es el de santa Isabel de Hungr铆a, princesa del siglo XII-XIII cuyo padre, rey de Hungr铆a, prohibi贸 que se diera de comer a los prisioneros que ten铆a en las mazmorras de su castillo, pero ella, que ten铆a sus propias ideas sobre la piedad, la pol铆tica y la guerra, iba a llevarles pan con el halda llena de hogazas; un d铆a, por el camino, se encontr贸 con su padre, que le pregunt贸 驴qu茅 llevas? Ellaquiere contest贸: rosas, se encomend贸 a su divinidad y abri贸 el halda. En los frescos rom谩nicos y g贸ticos Isabel aparece con el halda abierta mostrando las rosas, guap铆sima y serena, porque el milagro, la alegor铆a, la revoluci贸n simb贸lica, est谩 en que el padre vio rosas y no panes aunque siguieran siendo panes: se le abrieron los ojos, como se suele decir. La rosa es la vulva, entonces y ahora, y aqu铆 est谩 por el orden simb贸lico de la madre; sin panes los presos se habr铆an muerto de hambre e Isabel no habr铆a hecho lo que ten铆a que ser hecho por ella. Otro ejemplo es de la reina Juana I de Espa帽a, mal llamada La loca: de viuda, siendo como era la reina o rey m谩s poderosa de Europa, ten铆a muchos pretendientes, entre ellos Carlos VII de Inglaterra, fundador de la dinast铆a Tudor. 脡l persist铆a, ella, que ten铆a sus ideas sobre la monarqu铆a, el poder y el matrimonio o contrato sexual, no dec铆a ni que s铆 ni que no, de modo que Carlos recurri贸 al padre de Juana, Fernando el Cat贸lico, para que la convenciera; Fernando lo intent贸 sin 茅xito y le dio esta explicaci贸n a Carlos en una carta: le dijo simplemente que Juana era "muy dif铆cil de 鈥榯raer a lo que el hombre quiere鈥"11. Carlos entendi贸 enseguida que Juana era una mujer clit贸rica.

Pero volvamos a la vida de Carla Lonzi. En su b煤squeda de autenticidad, Carla tom贸 de ni帽a un camino aparentemente contradictorio pero, en realidad, sabio y coherente. Ella buscaba su ser mujer, su ser original y originario, y lo busc贸 entre mujeres. En las familias hay o suele haber mujeres y hombres, en el colegio de monjas, adonde ella decidi贸 ir, hab铆a solo mujeres. Fue un primer paso acertado y decisivo en t茅rminos del ser. Lo hizo as铆: a los nueve a帽os, al terminar un verano pasado con su hermana Lidia en el castillo de Rignalla, sitio de veraneo del colegio de la Abad铆a de Ripoli, decide quedarse, ella sola, a estudiar como alumna interna en este monasterio femenino y escuela fundado junto a Florencia a finales del siglo VIII por y para nobles lombardas. Ah铆, entre paredes y ventanas impregnadas de genealog铆a femenina, empez贸 a escribir cartas, diarios y meditaciones. Escribe sobre esta experiencia en su Diario : "En tres a帽os de colegio interna conoc铆 un poco m谩s a fondo el mundo femenino, y me identifiqu茅 con 茅l hasta el punto de no querer alejarme nunca m谩s, pero en cuanto sal铆, hacia los trece a帽os, lo abandon茅 de golpe, toda engolfada en mi reaparici贸n en el mundo. En el internado hab铆a adquirido rasgos que en aquel momento no sab铆a que ten铆a: ir铆an saliendo poco a poco en una direcci贸n que no era la que las monjas hab铆an previsto. En el colegio estaba sola por primera vez, nadie con quien contrastar, nadie a quien perseguir mientras me persegu铆a a m铆, sola, igual que otras muchas, sola conmigo misma. [...] Me gustaba mucho el 贸rgano con su voz potente e irrefrenable. No ser铆a la que soy si no hubiera podido experimentar en el colegio tantas posibilidades espirituales, tantas emociones fuera de la relaci贸n con la familia, precisamente en m铆 misma para mi reactivaci贸n."12 Otra genia, la realizadora de cine Margarethe von Trotta, lo dec铆a con estas palabras en una entrevista de 1995 , refiri茅ndose a su matrimonio: 鈥"ten铆a que dejar aquella prisi贸n, porque all铆, de alguna manera, yo no sab铆a qui茅n era yo, lo que pod铆a hacer sola... Si t煤 tienes un talento tienes el deber de desarrollarlo, de darle libertad."鈥 13

En el colegio, Carla Lonzi ley贸 muchos textos espirituales y vidas de santas, en especial las de Teresa de Jes煤s y Teresa de Lisieux, que le influir铆an durante toda su vida d谩ndole la independencia simb贸lica, o sea, la independencia de sentido y de criterio necesaria para socavar los cimientos de la cultura que la asfixiaba: Hegel, Marx, Lenin, Freud y "todos los dem谩s", incluido el feminismo ideol贸gico: en general, todo lo que ella llama 鈥"los caminos de una vistosa rebeli贸n dentro de los c谩nones de la vaginalidad"鈥 14.

Para Carla Lonzi hay, pues, revoluciones y revoluciones. Como dec铆a santa Teresa, 鈥"va mucho de estar a estar"鈥 15. El feminismo ideol贸gico es revolucionario dentro de los c谩nones de la vaginalidad. O sea, propone y persigue una revoluci贸n masculina cl谩sica, al modo del racionalismo griego y europeo y del materialismo hist贸rico, una revoluci贸n enmarcada dentro de las antinomias del pensamiento, revoluci贸n que consiste en invertir los t茅rminos de la jerarqu铆a, en este caso de la jerarqu铆a entre los sexos, mediante la lucha entre los sexos y la toma del poder por las mujeres. Carla Lonzi, en cambio, propone una revoluci贸n femenina, sin hombres ni antinomias ni dial茅ctica, sin poder social ni derramamiento de sangre, sin heterosexualidad a toda costa, una revoluci贸n nacida de la relaci贸n dual entre mujeres en la que tanto la una como la otra alcanzan el ser, su ser, su independencia simb贸lica, su autenticidad, su placer, sin marcos ni paradigmas. 驴Es esto una utop铆a, un no lugar? No. Es algo palpable con los sentidos, algo que ha estado siempre en la historia, en la vida, aunque no en el relato o narraci贸n t铆pica de los libros de historia. No est谩 tampoco hoy en los libros de historia ni en los relatos period铆sticos t铆picos porque, como ha escrito Lia Cigarini en el 煤ltimo "Sottosopra" (2018) en el art铆culo La batalla por el relato 16, hay un nexo entre el relato y el contrato sexual; un nexo que 鈥揳帽ado鈥 las mujeres no hemos captado y los hombres s铆. Lo han captado porque es su t谩ctica milenaria para tapar bien tapado el contrato sexual y convertirlo en un hecho natural. Por eso, una vez terminado el patriarcado, la cuesti贸n pol铆tica m谩s grave que tiene Occidente es precisamente la del relato, la narraci贸n, lo Fake (Trump es fake 茅l mismo). Un ejemplo es lo que hicieron en enero de 2019 unos periodistas de Radio Nacional de Espa帽a, hombres progresistas, que no citaron ni a la Condesa de Paredes ni a m铆 al hablar ampliamente de los Enigmas de La Casa del Placer de Sor Juana In茅s de la Cruz en un programa de m谩xima audiencia, y s铆 en cambio a todos los hombres que se les ocurrieron17. El relato masculino est谩 hecho para tapar y enterrar ese v铆nculo, el v铆nculo entre la narraci贸n y el contrato sexual, el v铆nculo entre su relato y los c谩nones de la vaginalidad. Juana In茅s de la Cruz y la Condesa de Paredes, la que fue virreina de M茅xico, fueron mujeres clit贸ricas. Pero la mujer clit贸rica sigue siendo tab煤, por extra帽o que nos parezca porque creemos que ya no hay tab煤s. El hombre como sexo teme instintivamente que la mujer clit贸rica desenmascare y ponga en evidencia el contrato sexual. La vaginal lo da por bueno. Hay muchos intereses en juego.

Volvamos a la vida de Carla Lonzi. A los trece a帽os, su padre la sac贸 del colegio. Era el oto帽o de 1943 . Aunque us贸 la excusa del riesgo de bombardeos, la hizo regresar a casa por miedo de que, demasiado independiente, no quisiera volver nunca m谩s con la familia y esquivara su dominio. Escribe Carla: 鈥"Para m铆 fue un dolor, pero no hab铆a nada que hacer. Reincorporada a la familia, a煤n m谩s extra帽a que antes porque me hab铆a perdido etapas preciosas del desarrollo de mis hermanos, mi malestar se volvi贸 enseguida insoportable. De los trece a los veinte a帽os mi presencia en casa fue dram谩tica e insoluble"鈥 18.

Probablemente, el sufrimiento por la imposibilidad de expresi贸n aut茅ntica de s铆 durante esos siete a帽os radicaliz贸 sus grandes anhelos y sus grandes b煤squedas infantiles: la rebeli贸n y la libertad, que Carla Lonzi hace coincidir con la autenticidad 19. La autenticidad tiene la m谩gica facultad de acabar con la econom铆a de la miseria femenina, plaga que seguimos sufriendo a diario en la cultura pol铆tica y medi谩tica actuales: eso, por ejemplo, que repiten continuamente, de que el hambre, la pobreza o la renta m铆nima o toda porquer铆a pensable causada por la violencia masculina "tiene rostro de mujer". 驴Por qu茅 tiene la autenticidad la m谩gica facultad de acabar con la econom铆a de la miseria femenina? Porque en m铆, en una, en cada mujer, adem谩s de los traumas y de los nudos y grumos del desorden simb贸lico 20, est谩 el talento: el talento femenino que es a un tiempo decible e indecible, porque ella es la depositaria y autora del orden simb贸lico de la madre, de la lengua materna, la lengua que hablamos y la voz que tenemos para decir; y la lengua no est谩 nunca quieta. En su b煤squeda de la autenticidad, Carla Lonzi tuvo precisamente el talento de partir del reconocimiento a su madre, a su origen, cuna de su originalidad a pesar de las dificultades de relaci贸n con ella, mujer concreta y, finalmente, una mujer cualquiera. Dando el doble salto propio de la alegor铆a femenina, escribi贸 en su Diario : 鈥"Ahora entiendo que mi madre fomentaba la libertad tambi茅n sin querer, incluso arrepinti茅ndose de ello, as铆 que ahora s茅 que le soy deudora aunque ella no lo sabe y piensa que no tengo muy en consideraci贸n sus m茅todos educativos. Ahora me doy cuenta de que si me hubiese apoyado me habr铆a sentido atada a ella y no habr铆a sentido esa necesidad enorme de libertad que me ha salvado. No habr铆a tenido en la cabeza la imagen de una mujer inexpresada que rescatar expres谩ndome sin traicionarle la autenticidad"鈥 21.

驴Qu茅 quiere decir? Que tambi茅n la imposibilidad, el muro en la relaci贸n con la madre, puede ser y es origen de libertad, de creatividad, de simb贸lico. La "mujer inexpresada" es su madre y es ella misma.

Carla Lonzi se licenci贸 en Historia del Arte en la Universidad de Florencia. En 1952 se march贸 como a Paris, con la aprobaci贸n de su madre, para trabajar, ampliar estudios y tambi茅n evitar la relaci贸n que estaba naciendo entre su primer novio serio y su hermana Lidia . Escribi贸 en una carta a Gabriella Kristeller: 鈥"Sent铆a siempre el riesgo de que fuera preferida sobre m铆 una chica d贸cil y so帽adora: curioso que mi primer amor importante, despu茅s de un par de a帽os se enamorara de mi hermana y le pasara a ella, exactamente, como hab铆a hecho mi padre. No entend铆 que esa era una ley del mundo patriarcal y que despu茅s iba a descubrir que Freud prefer铆a a la mujer vaginal y que la literatura y el psicoan谩lisis estaban llenos de juicios negativos sobre mujeres como yo. Pero el haber vivido este avatar t铆pico me proporcion贸 el material para hoy verlo claro."鈥 22

En Par铆s frecuent贸 con 茅xito los ambientes art铆sticos y teatrales de las vanguardias. Pero al cabo de algunos meses cay贸 enferma, con s铆ntomas de tuberculosis, y en marzo de 1953 tuvo que regresar a Florencia. De su enfermedad, que ella consider贸 una enfermedad pol铆tica, del alma, del sentir, de lo indecible de su experiencia femenina, escribi贸 en su Diario el 26 de septiembre : "esa angustia que esquivaba un contenido concreto expresaba tambi茅n y aut茅nticamente una experiencia constante de mi vida hasta entonces. En ese momento enferm茅 de los pulmones en Par铆s y con este signo evidente de sufrimiento regres茅 a Florencia. Unos meses despu茅s conoc铆 a Marion y tuve por fin una relaci贸n serena y satisfactoria por primera vez en mi vida. Pero me quedaba debajo una sensaci贸n de m铆 asociada con la superaci贸n de pruebas tremendas [...]. Por eso es important铆simo para m铆 el reconocimiento entre clit贸ricas: me libera de ese sentido de destino 鈥榚special鈥 que oscila entre la inferiorizaci贸n frente a la mujer normal [...] y la superioridad. En el grupo, desde el momento en que yo me afirmaba, parec铆a superioridad, y efectivamente la experiencia de igualdad me faltaba, pero ahora me da felicidad el reconocer en otras esa diversidad que me ha exaltado y alarmado, y reencontrarme con ellas finalmente en el mismo plano"23.

Tuvo relaciones significativas, sexuales o no, con mujeres, se cas贸 con un hombre, fue madre de un ni帽o, Battista, nacido en 1959 . Lleg贸 a ser una importante cr铆tica de arte, se separ贸, tuvo otra relaci贸n con un hombre, un c谩ncer que ella vivi贸 como salida a una existencia imposible, imposible por la falta de autenticidad, por 鈥"la insconsistencia"鈥 鈥揹ice鈥 鈥"de una posibilidad de expresi贸n de m铆 en ning煤n campo"鈥 24. En 1970 , cuando ten铆a 39 a帽os, dej贸 la profesi贸n de cr铆tica de arte para dedicarse entera al feminismo, que ella vivi贸 como la gran fiesta de su vida, como la coincidencia entre s铆 y el mundo que nunca hab铆a conocido antes, a pesar del 茅xito profesional: "Cuando surgi贸 la posibilidad de un movimiento de mujeres" 鈥揺scribi贸 en su Diario 鈥 鈥"sent铆 que lo ten铆a todo listo para ofrecerlo: conocimiento del hombre y un camino de b煤squeda en el que me hab铆a concentrado como contenido impl铆cito de mi vida. Y en esta desembocadura me di cuenta de que se daba autom谩ticamente una identificaci贸n de m铆 hasta entonces dejada en suspenso y en cuya imposibilidad hab铆a gastado infinidad de energ铆as. As铆 llegu茅 al feminismo y fue mi fiesta."鈥 25 Carla Lonzi morir铆a en Mil谩n doce a帽os despu茅s, a los 51 a帽os, de otro c谩ncer, el 2 de agosto de 1983 .


El Manifiesto de Rivolta Femminile (Roma 1970 ): Comunicamos solo con mujeres

El primer manifiesto de Rivolta Femminile apareci贸 pegado por las paredes de la ciudad de Roma una ma帽ana de julio de 1970 26. La redacci贸n del texto la hicieron conjuntamente Carla Lonzi, la artista Carla Accardi y la que despu茅s ser铆a una famosa agitadora feminista, Elvira Banotti. El Manifiesto mostr贸 en p煤blico las caracter铆sticas originales del grupo Rivolta Femminile, que se acababa de formar en Roma en la primavera de ese mismo a帽o 1970 , cuando empezaron a aparecer en Roma las primeras reuniones feministas del 煤ltimo tercio del siglo XX. Yo me fui a estudiar a Roma con una beca predoctoral en septiembre de ese mismo a帽o y all铆 estuve m谩s de tres. Recuerdo la efervescencia fascinante del feminismo espont谩neo y aut贸nomo, la felicidad de reconocerte por fin y sentirte existir como mujer libre en el mundo, la autoconciencia, la exploraci贸n vaginal en grupo con el esp茅culo, el psicodrama, las manifestaciones de mujeres..., de las que recuerdo todav铆a, por lo que me impact贸 en t茅rminos de lo que ahora llamamos una revoluci贸n simb贸lica, una pancarta que dec铆a "Si los hombres se embarazaran, el aborto ser铆a un sacramento" (Italia era todav铆a un pa铆s cat贸lico). De entre los grupos feministas de Roma, Rivolta Femminile destac贸 enseguida y sigue destacando, ahora ya con sus escritos, por su absoluta radicalidad, en particular Carla Lonzi. Tan radical como esto: "Los contenidos que lo distinguen" 鈥搚 cito lo que escribi贸 del Manifiesto Marta Lonzi en la biograf铆a de su hermana Carla鈥 鈥"son sobre todo el rechazo de cualquier ideolog铆a, la reapertura del debate sobre el socialismo y sobre la dictadura del proletariado, el rechazo de la cultura para descubrirse a s铆 mismas, la autenticidad que no se sacrifica en aras de la organizaci贸n ni del proselitismo y, por 煤ltimo, el 鈥楥omunicamos solo con mujeres鈥, vers铆culo final y concluyente del Manifiesto."鈥 27 Casi nada. Ya la palabra "femenina" del nombre "Rivolta Femminile", o sea, lo de revuelta o rebeli贸n femenina, era y sigue siendo en parte todav铆a algo altamente revolucionario, no por la palabra revuelta, ya casi banal, sino por la palabra "femenina". En 1970 , en el feminismo, lo femenino estaba prohibido; estaba prohibido porque se consideraba oprimido y retr贸grado por naturaleza. Lo obligatorio era "feminista". Carla Lonzi y sus compa帽eras, pero sobre todo ella, se dieron cuenta de que la palabra "feminista" hab铆a sido convertida en una trampa masculina patriarcal alienante para una mujer, una trampa propia de los partidos pol铆ticos, los de los "-ismos", partidos que hab铆an nacido en la Francia revolucionaria de finales del siglo XVIII precisamente en contra de los Salones de las Preciosas, no tanto por motivos de clase sino de pol铆tica sexual, como organizaciones de lucha y opini贸n exclusivamente de hombres28. En los Salones las Preciosas hac铆an pol铆tica mixta con mediaci贸n femenina, mediaci贸n que sigue sin estar en los partidos aunque haya en ellos mujeres. Las de Rivolta Femminile no se dejaron seducir por los partidos.

Por eso se puede decir y se ha dicho (Mich猫le Causse) que el Manifiesto de Rivolta Femminile y la obra de Carla Lonzi en general son uno de los momentos fundadores de la historia y de la pol铆tica de las mujeres del siglo XX, momentos anteriores y m谩s radicales y l煤cidos que los textos te贸ricos feministas en lengua inglesa, que han circulado m谩s fuera de Italia. Poco despu茅s del Manifesto, Carla Lonzi public贸 su texto Escupamos sobre Hegel y, al a帽o siguiente, La mujer clit贸rica y la mujer vaginal , que resultaron, ya desde el t铆tulo, altamente peligrosos, provocando rupturas y abandonos dentro del grupo Rivolta Femminile. Escupamos sobre Hegel 鈥"marca la fractura entre el planteamiento revolucionario marxista y una nueva conciencia feminista"鈥 29.

Para entender el primer Manifiesto de Rivolta Femminile hay que tener en cuenta la necesidad pol铆tica de la que naci贸. Como lo que poco despu茅s se llamar谩 el feminismo de la diferencia, Rivolta Femminile naci贸 de la necesidad de existencia simb贸lica de un n煤mero indeterminado de mujeres. Existencia simb贸lica significa sentido libre del ser mujer, sentido libre del referente patriarcal, incluyendo en el referente patriarcal la oposici贸n al patriarcado, lo que entonces se llamaba liberaci贸n de la mujer. La necesidad de existencia simb贸lica, de significarse, la sintieron las mujeres que en los a帽os cuarenta, cincuenta y sesenta del siglo XX no estuvieron de acuerdo con El segundo sexo de Simone de Beauvoir, un libro publicado en 1946 que fue aclamado enseguida precisamente por su subalternidad, por su vaginalidad30. Ellas no estuvieron de acuerdo con las interpretaciones de Simone de Beauvoir porque se trataba de mujeres que no se consideraban el segundo sexo; ni quer铆an tampoco ser el primero, ni tampoco un sexo indiferente. Considerarse el segundo sexo implicaba, aunque Simone de Beauvoir no lo viera, hacerle el juego al patriarcado, d谩ndole 鈥揳l patriarcado鈥 una importancia en tu vida que ya no ten铆a porque lo viv铆as como una injusticia: implicaba e implica una lealtad simb贸lica al patriarcado que, en vez de disminuir su poder y su influencia, la acrecienta; o la acrecentaba, ya que el patriarcado ha terminado. Considerarse un sexo indiferente no interes贸 a esa parte del feminismo, el feminismo llamado luego de la diferencia, por un hecho muy sencillo: nos gustaba ser mujeres, no quer铆amos ser hombres ni vivir como los hombres viv铆an. Por eso no nos interes贸 la posibilidad de dejar de ser mujeres ni definitivamente ni a veces, ni para deportarnos en la igualdad o en la equiparaci贸n con lo masculino ni tampoco para vivir o considerar la sexuaci贸n humana como un acto performativo de la voluntad personal, algo que es propio de la agon铆a del postmodernismo. Nos interes贸 m谩s, como a Mar铆a Zambrano, el ir al rescate de la pasividad, de la receptividad31, de las pulsiones pasivas en la interpretaci贸n de su dinamismo y de su creatividad ofrecida por Lou Andreas-Salom茅, entre otras32.

En su libro Escupamos sobre Hegel , Carla Lonzi lo explic贸 con estas palabras: 鈥"La diferencia de ser mujer consiste en haber estado ausente de la historia durante miles de a帽os. Aprovech茅monos de esta diferencia: una vez lograda la inserci贸n de la mujer 驴qui茅n puede decir cu谩ntos milenios transcurrir谩n para sacudir este nuevo yugo? [...]. La igualdad es todo lo que se les ofrece a los colonizados en el terreno de las leyes y los derechos. Es lo que se les impone en el terreno cultural. Es el principio sobre cuya base el colono contin煤a condicionando al colonizado"鈥 33.

Del primer Manifiesto en concreto, escribi贸 Carla Lonzi: 鈥"Nuestro Manifiesto contiene las frases m谩s significativas que la idea general del feminismo nos trajo a la conciencia durante los primeros acercamientos entre nosotras. La clave feminista operaba como una revelaci贸n. La necesidad de expresarse fue acogida por nosotras como el sin贸nimo mismo de la liberaci贸n"鈥.

Con esta preparaci贸n, acerqu茅monos ahora al Manifesto di Rivolta Femminile. Empieza con una cita de 1791 de Olympe de Gouges, la escritora y pol铆tica guillotinada por los revolucionarios franceses por su texto Reivindicaci贸n de los derechos de la mujer y de la ciudadana. Dice: 鈥"Las mujeres 驴estar谩n siempre divididas las unas de las otras? 驴No formar谩n nunca un 煤nico cuerpo?"鈥.

Sigue el Manifiesto: 鈥"La mujer no ha de ser definida en relaci贸n con el hombre. En esta conciencia se fundan tanto nuestra lucha como nuestra libertad"鈥. Y sigue: 鈥"La mujer es lo otro con respecto al hombre. El hombre es lo otro con respecto a la mujer. La igualdad es un intento ideol贸gico de subordinar a la mujer en niveles m谩s altos"鈥. Y sigue: 鈥"Identificar a la mujer con el hombre significa anular la 煤ltima v铆a de liberaci贸n"鈥 Y sigue: 鈥"Para la mujer, liberarse no quiere decir aceptar la misma vida que el hombre, porque es invivible, sino expresar su sentido de la existencia"鈥 Sigue: 鈥"La mujer como sujeto no rechaza al hombre como sujeto, pero lo rechaza como rol absoluto. En la vida social lo rechaza como rol autoritario"鈥. Estos seis vers铆culos fueron altamente revolucionarios y siguen plenamente vigentes hoy. Se帽alan un cambio de orden simb贸lico, que ya se hab铆a dado en las vidas de algunas 鈥搉o de todas鈥 de las que compon铆an el grupo Rivolta Femminile en 1970 , cuando redactaron el primer Manifiesto. El cambio de orden simb贸lico consisti贸 en el paso del r茅gimen patriarcal de significado a lo que mucho despu茅s (en 1991), Luisa Muraro y la comunidad filos贸fica femenina Diotima de la Universidad de Verona llamar谩n el orden simb贸lico de la madre 34. 驴Qu茅 quiere decir esto? Que una mujer libre no est谩 en relaci贸n dial茅ctica con el otro sexo: una mujer libre no se mide con el hombre, ni le sirven sus logros ni sus derechos ni sus miedos ni sus deseos ni sus libros para saber qui茅n es ella, qu茅 necesita y qu茅 desea. Por tanto, el principio de igualdad de los sexos no le da libertad a una mujer. Tampoco se la da la lucha contra el patriarcado. Se la da el esquivarlo. Como ha escrito Lia Cigarini, un poco m谩s joven que Carla Lonzi pero que conoci贸 a Carla Accardi y al propio grupo Rivolta Femminile, el estar a favor o en contra de algo son la misma operaci贸n: no hay interpretaci贸n libre de s铆. Para las mujeres que escribieron estos primeros vers铆culos del Manifiesto (y otros que veremos, pero no todos), el patriarcado hab铆a terminado, aunque no se tomara conciencia de ello ni se pudiera poner en palabras hasta 1995, ya en la Librer铆a de mujeres de Mil谩n 35.

En los nueve vers铆culos siguientes, se nota menos el pensamiento de Carla Lonzi y m谩s el del feminismo ideol贸gico, vaginal, el de las reivindicaciones y la denuncia. Dicen: 鈥"Hasta ahora el mito de la complementariedad ha sido usado por el hombre para justificar su poder."鈥 鈥"Desde la infancia las mujeres son persuadidas de que no tomen decisiones y dependan de una persona 鈥榗apaz鈥 y 鈥榬esponsable鈥: el padre, el marido, el hermano...鈥. 鈥"La imagen femenina con la que el hombre ha interpretado a la mujer ha sido una invenci贸n suya."鈥 鈥"La virginidad, la castidad, la fidelidad, no son virtudes sino v铆nculos para construir y mantener la familia. El honor es su consiguiente codificaci贸n represora."鈥 Siguen: 鈥"En el matrimonio la mujer, privada de su nombre, pierde su identidad significando el traspaso de propiedad ocurrido entre su padre y el marido."鈥 鈥"Quien genera no tiene la facultad de atribuir a sus hijos su propio nombre: el derecho de la mujer ha sido ambicionado por otros y se ha convertido en privilegio de ellos."鈥 鈥"Nos obligan a reivindicar la evidencia de un hecho natural."鈥 鈥"Reconocemos en el matrimonio la instituci贸n que ha subordinado a la mujer al destino masculino. Estamos en contra del matrimonio."鈥 鈥"El divorcio es un empalme de matrimonios del que la instituci贸n sale reforzada."鈥

驴Por qu茅 digo que estos vers铆culos est谩n m谩s en el feminismo ideol贸gico? Porque son principalmente denuncias, inteligentes, s铆, pero que se quedan en la econom铆a de la miseria femenina. En otras palabras, acaban, por la fuerza de la repetici贸n, reduciendo la experiencia femenina a la falta de libertad, a la opresi贸n y la subordinaci贸n, hasta el punto de resultar deprimentes o, incluso, de hacer que una mujer se averg眉ence de serlo, cosa grav铆sima. Son reivindicaciones 煤tiles dentro de la vaginalidad pero sin misterio ni esp铆ritu de transcendencia, que pueden llevar a arrasar enormes 谩reas de la experiencia hist贸rica femenina libre, la experiencia de la mujer clit贸rica. Por ejemplo, la virginidad, la castidad y la fidelidad son virtudes o, sea, valores, muy apreciados por las mujeres que aman y han amado a mujeres a lo largo de la historia de la Europa y la Am茅rica cristianas, porque el cristianismo entendi贸 la castidad (pr谩ctica com煤n entre beguinas o beatas, voto entre canonesas, monjas y monjes) como inhibici贸n del deseo heterosexual y modo de esquivar el contrato sexual 36.

El primer Manifiesto sigue, mostrando en sus vaivenes expresivos la disparidad entre las integrantes del grupo Rivolta Femminile, unas mujeres clit贸ricas, otras vaginales, como escribir铆a Carla Lonzi un a帽o despu茅s. Dice: 鈥"La transmisi贸n de la vida, el respeto a la vida, el sentido de la vida son experiencia intensa de la mujer y valores que ella reivindica"鈥. 鈥"El primer elemento de rencor de la mujer hacia la sociedad est谩 en su ser obligada a afrontar la maternidad como una falsa alternativa"鈥. Sigue: 鈥"Denunciamos la desnaturalizaci贸n de una maternidad pagada al precio de la exclusi贸n"鈥 En estos p谩rrafos vuelve al texto la genialidad de Carla Lonzi y de otras del grupo. En ellos est谩n tres intuiciones pol铆ticas geniales que han dado much铆simo de s铆 en la pr谩ctica y el pensamiento de la diferencia sexual de los casi 50 a帽os posteriores al Manifiesto de Rivolta Femminile.

En primer lugar, est谩 el germen de lo que en 2006 ser谩 denominado "el pensamiento de la experiencia". Repito: "la transmisi贸n de la vida, el respeto a la vida, el sentido de la vida son experiencia intensa de la mujer", dicen las del Manifiesto en 1970 . Reconocer y declarar la existencia del pensamiento de la experiencia es o, mejor, est谩 siendo una revoluci贸n de la filosof铆a hecha en nuestro tiempo por la comunidad filos贸fica femenina Di贸tima de la Universidad de Verona, una revoluci贸n inaugural, presentada y discutida en el XII Congreso de la Asociaci贸n Internacional de Fil贸sofas (IAPh), celebrado en Roma en agosto de 2006 37. Se dijo en este congreso que hay un pensamiento del pensamiento, el que piensa lo ya pensado, algo propiamente masculino y fundamento del conocimiento universitario desde que las universidades existen, o sea, desde finales del siglo XII; y hay un pensamiento de la experiencia, m谩s propio del saber y el conocimiento de las mujeres, sin excluir a los hombres, que tiene sus propias v铆as de creaci贸n, expresi贸n y transmisi贸n, y que interesa decisivamente al presente.

El reconocimiento del valor pol铆tico de la experiencia personal fue esencial, por ejemplo, en la obra de santa Teresa de Jes煤s, muy le铆da, como he dicho, por Carla Lonzi y, tambi茅n, por millones de personas, religiosas o no. Pero la modernidad fue negando progresivamente valor pol铆tico a la experiencia, que sustituy贸 o intent贸 sustituir con la ideolog铆a. Lo hicieron en t茅rminos extremos la Ilustraci贸n en el siglo XVIII y el materialismo hist贸rico en los siglos XIX y XX, reduciendo la pol铆tica al ejercicio del poder social y a su experiencia, ahora mutilada porque reducida a sometimiento. Por eso fue tan revolucionario que en el feminismo del 煤ltimo tercio del siglo XX las mujeres dij茅ramos: lo personal es pol铆tico. No "lo privado es pol铆tico", que hubiera implicado resbalar en el pensamiento binario y su antinomia p煤blico/privado. En otras palabras, el feminismo reconoci贸 que lo m谩s personal que hay, que es la experiencia vivida en su integridad, hace conocimiento y hace pol铆tica. Descubri贸 que la experiencia personal es m铆a y es un tesoro; la ideolog铆a, en cambio, es y ser谩 siempre prestada y, a veces, impuesta y pagada con la vida por la causa. Esto cambi贸 radicalmente el sentido del conocimiento y de la pol铆tica porque uno y otra pudieron empezar a dejar de confundirse con el poder 38.

En segundo lugar, en esos p谩rrafos del Manifiesto est谩 el germen de la revoluci贸n simb贸lica llamada "el doble s铆", doble s铆 a la maternidad y al trabajo pagado, una revoluci贸n simb贸lica hecha en el Gruppo Lavoro o Grupo Trabajo de la Librer铆a de mujeres de Mil谩n en 2009 . Consisti贸 en poner en palabras el deseo femenino de ser madre a tiempo completo y estar en el mercado del trabajo a tiempo completo, no sucesivamente sino simult谩neamente: una paradoja, s铆, para el hombre, pero perfectamente pensable por una mujer cuando lee el texto que lo expone, titulado Imag铆nate que el trabajo 39. Dec铆a, como hemos visto, el primer Manifiesto ya en 1970 : "El primer elemento de rencor de la mujer hacia la sociedad est谩 en su ser obligada a afrontar la maternidad como una falsa alternativa." Se trata de revolucionar el sentido y la organizaci贸n del trabajo de modo que deje de estar hecho a la medida del cuerpo del hombre y est茅 hecho a la medida del cuerpo que da la medida del mundo, que es el cuerpo de mujer. Con la osad铆a de proponer que este ser谩 el modo en el que desear谩n trabajar tambi茅n los hombres, un modo que d茅 cabida y tiempo a la producci贸n de mercanc铆as y servicios y, tambi茅n, simult谩neamente, a las pr谩cticas de creaci贸n y recreaci贸n de la vida y la convivencia humana, como las hemos llamado en el Centro de Investigaci贸n Duoda de la Universidad de Barcelona, superando las prosaicas y patriarcales "pr谩cticas de mantenimiento"40. Si los economistas pudieran entender el "doble s铆" de las mujeres, caer铆an en la cuenta de que es la oportunidad de revolucionar la organizaci贸n del trabajo que brinda lo que llaman la Cuarta Revoluci贸n Industrial, la de la rob贸tica. La Cuarta Revoluci贸n Industrial est谩 reduciendo la necesidad de horas de trabajo humano, sustituido por robots. Esta revoluci贸n, si es administrada con justicia y sin a帽adir desequilibrios entre capital y trabajo, permitir谩 trabajar menos horas por el mismo salario, dejando tiempo y energ铆a al Primum vivere, "Lo primero, vivir" propuesto en el texto Imag铆nate que el trabajo de la Librer铆a de mujeres de Mil谩n.

Remata el p谩rrafo siguiente, que hemos le铆do tambi茅n: "Denunciamos la desnaturalizaci贸n de una maternidad pagada al precio de la exclusi贸n," refiri茅ndose con "exclusi贸n" al trabajo asalariado, dado que el mundo del trabajo es desde la segunda mitad del siglo XX el nuevo y principal eje de lo pol铆tico. Esta 煤ltima frase del primer Manifiesto me trae a la cabeza la consecuencia mort铆fera de la desnaturalizaci贸n patriarcal de la maternidad: el alquiler de 煤teros. La desnaturalizaci贸n de la maternidad ha tenido una consecuencia impensable en 1970 incluso por las de Rivolta Femminile: la exclusi贸n de las mujeres de su propia maternidad. Por ello, las mujeres necesitamos urgentemente hacer orden simb贸lico de la madre en estos asuntos, simb贸lico radical que desbarate las rutinas generalizadas del pensamiento, simb贸lico del estilo de este de Luisa Muraro que, hablando de un libro reciente suyo, dijo: "el permiso de maternidad es degradante para una mujer". El libro es El alma del cuerpo. Contra los 煤teros de alquiler 41, un libro que ense帽a la importancia para la vida y la convivencia humana de la relaci贸n entre la madre y su criatura antes y despu茅s de darla a luz: la relaci贸n con la madre, relaci贸n necesaria para la vida, es el alma del cuerpo.

Prosigue el primer Manifiesto de Rivolta Femminile con registros menos inspirados pero siempre radicales. Dice: "La negaci贸n de la libertad de aborto forma parte del veto global puesto contra la libertad de la mujer." "No queremos pensar en la maternidad toda la vida y seguir siendo instrumentos inconscientes del poder patriarcal." "La mujer est谩 harta de criar a un hijo que se le convertir谩 en un mal amante." "En una libertad que se ve con 谩nimo de afrontar, la mujer libera tambi茅n al hijo y el hijo es la humanidad." "En todas las formas de convivencia, alimentar, limpiar, atender y cada momento del vivir cotidiano deben ser gestos rec铆procos." "Por educaci贸n y por m铆mesis el hombre y la mujer est谩n ya en sus roles en la primer铆sima infancia."

驴Por qu茅 digo "registros menos inspirados"? Porque el aborto libre deja intacto el problema principal, que es la heterosexualidad patriarcal o, como la llam贸 Adrienne Rich, la heterosexualidad obligatoria42. Dicho de otra manera: las mujeres no queremos abortar; lo que queremos es no embarazarnos cuando no queremos ser madres. Y, pasando a otro vers铆culo, digo registros menos inspirados porque la reciprocidad en la vida de pareja o de familia heterosexual, que es donde est谩n los principales problemas de desigualdad en casa, borra o merma la disparidad y su pr谩ctica, disparidad (distinta de la desigualdad) que es la sustancia de la autoridad femenina y materna, autoridad (lo aclaro para quien le choque esta palabra) que es distinta, muy distinta, del poder 43. No puede haber solo reciprocidad en la casa heterosexual porque el ama de casa existe y es una ama. El amo de la casa, como ya mostr贸 Carl Theodor Dreyer en la pel铆cula del mismo nombre (1925), es un error de epistemolog铆a, es decir, introduce una contradicci贸n en las verdades superiores de la cultura.

Sigamos con el texto del primer Manifiesto, de momento sin comentar:

鈥"Reconocemos el car谩cter mistificatorio de todas las ideolog铆as, porque a trav茅s de las formas razonadas de poder (teol贸gico, moral, filos贸fico, pol铆tico) han forzado a la humanidad a una condici贸n inaut茅ntica, oprimida y conformista."鈥

鈥"Detr谩s de todas las ideolog铆as nosotras entrevemos la jerarqu铆a de los sexos."鈥

鈥"No queremos de ahora en adelante entre nosotras y el mundo ninguna pantalla."鈥

鈥"El feminismo ha sido el primer momento pol铆tico de cr铆tica hist贸rica de la familia y de la sociedad."鈥

鈥"Unifiquemos las situaciones y los episodios de la experiencia hist贸rica feminista: en ella la mujer se ha manifestado interrumpiendo por primera vez el mon贸logo de la civilizaci贸n patriarcal."鈥

鈥"Nosotras identificamos en el trabajo dom茅stico no retribuido la prestaci贸n que permite que el capitalismo, privado y de estado, subsista."鈥

鈥"驴Permitiremos lo que continuamente se repite al final de cada revoluci贸n popular cuando la mujer, que ha luchado junto a los dem谩s, se ve relegada con todos sus problemas?"鈥

鈥"Detestamos los mecanismos de la competitividad y el chantaje ejercido en el mundo por la hegemon铆a de la eficiencia. Nosotras queremos poner nuestra capacidad laboral a disposici贸n de una sociedad que est茅 inmune de eso."鈥

鈥"La guerra es desde siempre siempre la actividad espec铆fica del var贸n y su modelo de comportamiento viril."鈥

鈥"La paridad retributiva es nuestro derecho, pero nuestra opresi贸n es otra cosa. 驴Nos basta la igualdad salarial cuando tenemos ya sobre los hombros horas de trabajo dom茅stico?"鈥

鈥"Reexaminemos las aportaciones creativas de la mujer a la comunidad y derribemos el mito de su laboriosidad subsidiaria."鈥

鈥"Dar alto valor a los momentos 鈥榠mproductivos鈥 es una extensi贸n de vida propuesta por la mujer."鈥

鈥"Quien tiene el poder afirma: 鈥楨s parte del erotismo el amar a un ser inferior鈥. Mantener el status quo es, por tanto, un acto suyo de amor."鈥

鈥"Acogemos la sexualidad libre en todas sus formas, porque hemos dejado de considerar la frigidez una alternativa honorable."鈥

鈥"Seguir reglamentando la vida entre los sexos es una necesidad del poder; la 煤nica opci贸n satisfactoria es una relaci贸n libre."鈥

鈥"La curiosidad y los juegos sexuales son un derecho de la infancia y de la adolescencia."鈥

鈥"Hemos mirado durante 4.000 a帽os: ahora 隆hemos visto!"鈥

鈥"A nuestras espaldas est谩 la apoteosis de la milenaria supremac铆a masculina. Las religiones institucionalizadas han sido su pedestal m谩s firme. Y el concepto de 鈥榞enio鈥 ha constituido su inalcanzable pelda帽o."鈥

鈥"La mujer ha tenido la experiencia de ver destruido cada d铆a lo que hac铆a."鈥

鈥"Consideramos incompleta una historia que se ha constituido sobre huellas no perecederas."鈥

鈥"Nada o mal ha sido transmitido de la presencia de la mujer: a nosotras nos corresponde redescubrirla para saber la verdad."鈥

鈥"La civilizaci贸n nos ha definido inferiores, la Iglesia nos ha llamado sexo, el psicoan谩lisis nos ha traicionado, el marxismo nos ha vendido a la revoluci贸n hipot茅tica."鈥

鈥"Pedimos referencias de milenios de pensamiento filos贸fico que ha teorizado la inferioridad de la mujer."鈥

鈥"De la gran humillaci贸n que el mundo patriarcal nos ha impuesto, nosotras consideramos responsables a los sistem谩ticos del pensamiento: ellos han mantenido el principio de la mujer como ser adicional para la reproducci贸n de la humanidad, v铆nculo con la divinidad o umbral del mundo animal; esfera privada y pietas. Han justificado en la metaf铆sica lo que era injusto y atroz en la vida de la mujer."鈥

鈥"Escupamos sobre Hegel."鈥

鈥"La dial茅ctica amo/esclavo es un ajuste de cuentas entre colectivos de hombres: no prev茅 la liberaci贸n de la mujer, el gran oprimido de la civilizaci贸n patriarcal."鈥

鈥"La lucha de clases, como teor铆a revolucionaria desarrollada por la dial茅ctica amo/esclavo, tambi茅n excluye a la mujer. Nosotras volvemos a poner en discusi贸n el socialismo y la dictadura del proletariado."鈥

鈥"No reconoci茅ndose en la cultura masculina, la mujer le quita la ilusi贸n de universalidad."鈥

鈥"El hombre ha hablado siempre en nombre del g茅nero humano, pero la mitad de la poblaci贸n terrestre lo acusa ahora de haber sublimado una mutilaci贸n."鈥

鈥"La fuerza del hombre est谩 en su identificarse con la cultura, la nuestra en rechazarla."鈥

鈥"Despu茅s de este acto de conciencia, el hombre ser谩 distinto de la mujer y tendr谩 que escuchar de ella todo lo que la concierne."鈥

鈥"No saltar谩 el mundo si el hombre ya no tiene el equilibrio psicol贸gico basado en nuestra sumisi贸n."鈥

鈥"En la ardiente realidad de un universo que no ha desvelado nunca sus secretos, nosotras retiramos mucho del cr茅dito dado a los empe帽os de la cultura. Queremos estar a la altura de un universo sin respuestas."鈥

鈥"Nosotras buscamos la autenticidad del gesto de revuelta y no la sacrificaremos ni a la organizaci贸n ni al proselitismo."鈥

鈥"Comunicamos solo con mujeres."鈥

鈥"Roma, julio 1970 .鈥

鈥淩IVOLTA FEMMINILE."鈥

Brevemente, para concluir con el primer Manifiesto, destaco una idea muy importante de entre las muchas de estos vers铆culos del Manifiesto, idea que lo conecta de nuevo con nuestro presente. Es la insistencia en la autenticidad y el entre-mujeres: "las ideolog铆as [...]" 鈥搑epito鈥 "han forzado a la humanidad a una condici贸n inaut茅ntica, oprimida y conformista"; o "No queremos de ahora en adelante entre nosotras y el mundo ning煤n filtro"; o "Nosotras buscamos la autenticidad del gesto de revuelta y no la sacrificaremos ni a la organizaci贸n ni al proselitismo"; o el colof贸n: "Comunicamos solo con mujeres".

Donde el Manifiesto dice "autenticidad", despu茅s dijimos "autoconciencia", palabra conflictiva para Carla Lonzi, como veremos al hablar del Segundo Manifiesto, porque, en su opini贸n, fue tergiversada en el feminismo44; y ahora 鈥損ropongo鈥 podemos volver a la autenticidad. 驴Por qu茅? Los a帽os setenta del siglo XX fueron tiempo de triunfo del nihilismo. El nihilismo es masculino y ha prestado servicios importantes al patriarcado. Pero las mujeres no somos nihilistas. Las mujeres conocemos la nada y la vivimos bien, sin "-ismos" ni latines; la vivimos como una catarsis o purificaci贸n preparatoria del placer y, tambi茅n, como una mediaci贸n entre el vac铆o y lo que puedo recibir, incluido el todo; y, tambi茅n, como mediaci贸n entre entre el sentir y la palabra, entre el sentir, lo sentido y el sentido, entre el sentir y la expresi贸n de lo sentido. El nihilismo despreci贸 la autenticidad y fue su precio. Muchas feministas tuvimos miedo y la dejamos a la espera, entre las sensaciones prohibidas. Pero la autenticidad le defiende a una mujer, a una ni帽a, de "los c谩nones de la vaginalidad". La autenticidad es, para muchas mujeres, el ser, su ser, mi ser.

Hace alg煤n tiempo, una artista feminista que se llama Raquel Ro me escribi贸: "驴Por qu茅 las mujeres tenemos certezas y los hombres no?" Yo le contest茅: "Las mujeres tenemos certezas cuando son del sentir. Son certezas de las entra帽as, que los hombres, si bien tengan tambi茅n entra帽as (distintas de las femeninas) no las consideran estables si est谩n (ellos) en la tradici贸n del racionalismo griego y europeo (esos que dicen 鈥榚s l贸gico鈥 para todo, como loros)." La autenticidad dice nuestras certezas. La autenticidad viene de las entra帽as, nace del sentir, el sentir que la fil贸sofa Mar铆a Zambrano rescat贸, redimi贸 y restituy贸 a la filosof铆a del siglo XX. "Pensar es ante todo 鈥揷omo ra铆z, como acto鈥 descifrar lo que se siente, entendiendo por sentir el sentir originario", escribi贸 Mar铆a en una nota a su Claros del bosque 45. Por su parte, Carla Lonzi dedic贸 la vida entera a la autenticidad, a rescatar sus certezas, a su pasi贸n por expresarse como una es, en su sentir, libre de todo rol, libre de toda mediaci贸n de la cultura considerada tal, de la cultura construida sin madre. A ello le dedic贸 en 1959 una poes铆a titulada Fragancia que, seg煤n dice en el Diario , 鈥"es sobre la autenticidad"鈥. Y a帽ade: 鈥"Tambi茅n el otro d铆a me refer铆 al perfume de ciertos momentos, y adem谩s est谩 el olor de santidad"鈥 46. Dice de ella en el poema 47:

鈥 Era tan fragante, nada menos que
la fragancia en s铆 cuando la barca
se volvi贸 con el golpe en la vela y en el bosque
el azul crec铆a bajo los pies
o peinando cabellos de miel se indagaba
con narinas arqueadas por qu茅 aquel a帽o
la primavera se soltaba en mechones de mimosas
que iban endiabladamente bien
con el abriguito de pa帽o azul aunque
un 谩rbol era ornamento excesivo
y un ramillete p茅rdida de tiempo. Sent铆a
que hab铆a nacido para ondear
ni demasiado alto ni demasiado bajo
pero sin interrupci贸n, as铆 que no tom贸
las debidas precauciones y el tiempo afrontado
sin malicia no le reserv贸
un tratamiento especial. Las cosas
se emprenden para no salir perdiendo,
y donde se posa el pie hay que
posar el coraz贸n; ondear es una idea
de entre todas la m谩s absurda, fragancia
fragancia 驴qu茅 querr谩 decir?


El Segundo Manifiesto de Rivolta Femminile. Yo digo yo (Roma 1977 ): La autoconciencia es la otra

El primer Manifiesto de Rivolta Femminile desmenuz贸, desde el ser mujer, el patriarcado occidental y el marxismo revolucionario, y propuso una revoluci贸n femenina libre, sin acabar de precisar su sentido. Siete a帽os despu茅s, en marzo de 1977, las que entonces formaban el grupo Rivolta publicaron en Roma el Segundo Manifiesto de Rivolta Femminile, titulado Yo digo yo 48. Este Manifiesto propone con claridad una revoluci贸n clit贸rica. Se la propone a las propias mujeres, a las propias feministas, una vez dejado atr谩s, aparentemente, el referente masculino. Pero ocurr铆a que este referente no hab铆a sido dejado atr谩s del todo. Ocurr铆a que en los grupos feministas, tambi茅n en Rivolta, hab铆a mujeres clit贸ricas y hab铆a mujeres vaginales. Y esto entorpec铆a la pol铆tica, la pol铆tica de las mujeres (que es la pr谩ctica de la relaci贸n), como la entorpece todav铆a hoy, desembocando en conflictos incomprensibles y en traiciones y rupturas dolorosas, destructivas y no significables: sentir crudo, sin lo que Mar铆a Zambrano llam贸 "epifan铆a de la realidad", o Marie Cardinal "las palabras para decirlo"49.

El Segundo Manifiesto recoge as铆, y pone en palabras, lo aprendido en esos siete a帽os de feminismo dedicados en Rivolta a practicar relaciones entre mujeres que buscaban su autenticidad en relaciones duales en las que el hallazgo del sentido de s铆 coincidiera; o sea, relaciones en la que la una encontrara y viviera su proceso de autenticidad en el proceso de hallazgo de su autenticidad por parte de la otra, la otra que es clit贸rica, no vaginal. De ah铆 el subt铆tulo "Yo digo yo", que no es el apego al yo que tanto critic贸 Teresa de Jes煤s, por ejemplo, ni nada que tenga que ver con el freudismo, sino el lograr una mujer la expresi贸n aut茅ntica de s铆: el saber qui茅n soy y saberlo en el acto mismo de la relaci贸n con la otra. Sin que ninguna ni nadie d茅 la respuesta a mi pregunta por qui茅n soy sino que la propia respuesta aflore en cada una en el proceso de epifan铆a de la otra. Como un milagro, que es algo con lo que las mujeres tenemos bastante familiaridad, aunque quiz谩s todav铆a quede mal el decirlo. Por eso escriben en uno de los vers铆culos del Segundo Manifiesto: "La autoconciencia es la otra". La apuesta es tan alta que se mueve en los l铆mites de la locura, no s茅 ahora pero s铆 en el contexto cultural de cuarenta a帽os atr谩s. Hab铆a escrito Carla Lonzi el mismo a帽o 1977 , en su Itinerario di riflessioni: 鈥"No hay cultura, por m谩s prestigiosa que sea, que no sea enga帽osa para una mujer, no hay mujer de cultura para la cual no se llegue a la constataci贸n de que ella lleva, poco o mucho, vasos a Samos"鈥 50 Llevar vasos a Samos (como "llevar le帽a al monte") significa llevar algo adonde abunda, o sea, hacer o decir cosas superfluas, ociosas. En t茅rminos del orden simb贸lico, decir cosas superfluas es muy doloroso para quien las dice, como el hacer comparaciones ociosas (no "odiosas", como se dice a veces err贸neamente), porque no suelen encontrar interlocuci贸n v谩lida.

La revoluci贸n clit贸rica desmantela los presupuestos de toda cultura que no sea femenina libre, que no nazca de la expresi贸n aut茅ntica de s铆 de cada mujer concreta, de su talento, de lo que ella sabe que es o en ese momento descubre que es y dice que es, ella y el mundo. Dicen unos vers铆culos del segundo Manifiesto: "驴Qui茅n ha dicho que la cultura es una meta sublime? / Es la meta sublime de la autodestrucci贸n."

驴Por qu茅 la necesidad de decir "yo digo yo"? Porque en esos a帽os los grupos feministas, tambi茅n Rivolta, impon铆an una solidaridad /sororidad (ideol贸gica) que imped铆a que aflorara y se presentara, a una misma y a la pol铆tica, el ser de cada una de nosotras, su singularidad, su talento, su disparidad, su negativo, su riqueza, su vivencia y experiencia irrepetibles. Yo he recordado en alg煤n sitio mi experiencia, en los a帽os 80, en el feminismo espa帽ol, de que hablar a un grupo de mujeres en el movimiento pol铆tico, y hablar ante una clase en la universidad, aunque fueran en su mayor铆a mujeres, era una experiencia completamente distinta. En un aula, el grupo se fund铆a en un aglomerado f谩cil de tratar; en el feminismo, notabas que cada mujer estaba all铆 como una, en su singularidad, sin tendencia al uno. Carla Lonzi podr铆a haber dicho, quiz谩s, que la primera experiencia era vaginal, la segunda, clit贸rica. 驴Quiere esto decir que solo entre mujeres clit贸ricas hay cultura femenina libre? Pues s铆. Esta es la revoluci贸n de Carla Lonzi, todav铆a vigente o, mejor, vigente precisamente ahora, una vez terminado el patriarcado.

Hab铆a escrito Carla en 1976, un a帽o antes del Segundo Manifiesto: 鈥"En la 茅poca de La mujer clit贸rica y la mujer vaginal , aun haciendo palanca sobre m铆 misma, no era todav铆a consciente de que todo se decid铆a precisamente en ese punto. No fue sencillo darme cuenta de que esa falta de identidad que he sentido siempre como t铆picamente m铆a y de la que he sacado satisfacci贸n y desesperaci贸n, era yo misma, mi 煤nica posibilidad de serlo. Ciertas poes铆as m铆as escritas entre el 58 y el 63 bajo el t铆tulo general de Scacco ragionato (Fracaso o Jaque razonado) me ayudan a entender c贸mo consegu铆 mantener a raya el momento en el que esto se me revelaba por primera vez como un dato irrefutable. No quise publicarlas nunca porque no ve铆a qui茅n las habr铆a podido leer; solo sab铆a que habr铆an sufrido una suerte extra帽a en la cultura. Era in煤til que me dirigiera a quien no pod铆a devolverme escucha; segu铆 otros caminos. Ahora soy consciente de que fueron el medio para entrenarme a resistir en una condici贸n de la que todo me empujaba a renegar y a resolver adapt谩ndome. Eran los a帽os en los que Sylvia Plath escrib铆a sus versos y se familiarizaba con la muerte. Ella buscaba una salida en las poes铆as, yo a trav茅s de las poes铆as buscaba una salida en la realidad"鈥 51.

El Segundo Manifiesto de Rivolta Femminile est谩 redactado en forma de poema de siete estrofas, n煤mero m谩gico, poes铆a sin convenci贸n alguna de rimas o tipo de estrofa, sin puntuaci贸n. La voz que habla es voz de mujer clit贸rica y est谩 todo 茅l dirigido a una o m谩s mujeres vaginales. La primera estrofa dice:

鈥 驴Qui茅n ha dicho que la ideolog铆a es tambi茅n mi aventura?
Aventura e ideolog铆a son incompatibles
Mi aventura soy yo
Un d铆a de depresi贸n un a帽o de depresi贸n cien a帽os de depresi贸n
Dejo la ideolog铆a y ya no s茅 nada
El desconcierto es mi prueba
No volver茅 a tener un momento prestigioso a disposici贸n
Pierdo atractivo
No tendr谩s en m铆 un punto fijo

驴A qu茅 se refiere esta estrofa? Las ideolog铆as eran entonces onmipresentes y omnipotentes. Las confund铆amos con el pensamiento. Cre铆amos que eran libres y 茅ticas, cada cual la suya. Cre铆amos que el poder lo ocupaba todo, que nada ni nadie quedaba al margen del tenerlo, del desear tenerlo, del querer conservarlo por todos los medios; se nos inculcaba que era una ingenuidad el creer que pod铆as quedarte o irte fuera del control del poder. No hab铆amos le铆do a Simone Weil, y no s茅 cu谩ntas la habr铆amos entendido si la hubi茅ramos le铆do. Yo misma, en realidad, la conoc铆a, porque mi madre la le铆a y me hizo leer lo que escribi贸 sobre la atenci贸n, sobre todo la atenci贸n sobrenatural, pero no la entend铆, o no lo suficiente. Lo mejor de la cultura masculina estaba en la 茅tica, Carla Lonzi, en cambio, estaba m谩s all谩: estaba en lo simb贸lico. Decir "mi aventura soy yo", la izquierda lo despreciaba a muerte por peque帽o-burgu茅s e insolidario, por individualista (no colectivo); en realidad, porque se sal铆a del gui贸n, del control ideol贸gico patriarcal, fuera de izquierda, de derecha o de centro. El desconcierto, en cambio ("El desconcierto es mi prueba", dice el Manifiesto), es una vivencia exquisita y muy fecunda del orden simb贸lico: abre un vac铆o para su advenimiento, el advenimiento de lo simb贸lico, su acogida, su reconocimiento, su disfrute.

La segunda estrofa:

鈥 驴Qui茅n ha dicho que la emancipaci贸n ha sido desenmascarada?
Ahora me cortejas porque temes que esa interlocutora con el mundo que no has sabido ser lo ser茅 yo
Esperas de m铆 la identidad y no te decides
Has tenido del hombre la identidad y no la dejas
Vuelcas sobre m铆 tu conflicto y me eres hostil
Atentas contra mi integridad
Querr铆as ponerme en el pedestal
Querr铆as tenerme bajo tutela
Me alejo y no me lo perdonas
No sabes qui茅n soy y te haces mi mediadora

La emancipaci贸n no fue desenmascarada por el feminismo porque muchas feministas, mujeres vaginales, siguieron y siguen teniendo en el hombre su fuente de placer (el placer de recibir y acoger el placer de 茅l) y de identidad. Pensad que en ese momento (no s茅 si en Espa帽a pues yo estudiaba entonces en otros pa铆ses, pero s铆 en Italia) el feminismo aparentemente m谩s radical estaba volcado en la exploraci贸n vaginal en grupo. Muchas o bastantes, no lo s茅, nos familiarizamos, no sin dificultad ni sin una resistencia oscura e inquietante, con el esp茅culo, el esp茅culo de la ginecolog铆a. Incluso Luce Irigaray titul贸 su tesis doctoral en 1974, como es sabido, Speculum de l鈥檃utre femme. Pero el error era letal: ahora se obten铆a nuestro consentimiento y benepl谩cito con el orgasmo vaginal, cosa que la fr铆gida nunca se dej贸. No era exploraci贸n de la vulva, sino de la vagina. Pero la vagina no es la sede del placer femenino propio, sino la sede del placer del hombre que practica la heterosexualidad del coito. Escrib铆a Carla Lonzi poco antes del Segundo Manifiesto: 鈥"Muchas feministas afirman: 鈥楻edescubramos nuestro cuerpo, redescubramos la vagina鈥, e intentan tomar posesi贸n, a trav茅s del conocimiento, de esta parte anat贸mica de su cuerpo. Pero lo que impide sentirla propia no es de naturaleza sensorial, debido a la represi贸n, sino de naturaleza cultural y estructural. 驴C贸mo se puede redescubrir si no vuelve antes a ser terreno neutro? Ahora es una zona marcada de nuestro cuerpo que nosotras aceptamos, para permitir al hombre su cultura y su Yo. Esa zona marcada impide nuestra cultura y el constituirse de un yo nuestro. Como dice justamente Valerie Solanas, nuestro Yo se ha convertido en lo que el suyo no quiere ser, y esta operaci贸n ha podido hacerla gracias al hecho de que 鈥榥uestra鈥 vagina forma parte de 鈥榮u鈥 cultura. En esta cultura, amarla es amar la identidad que presupone"鈥 52.

Dice la tercera estrofa:

鈥 驴Qui茅n ha dicho que has beneficiado a mi causa?
Yo he beneficiado a tu carrera
Pero mi aparici贸n te ha aguado la fiesta
La provocaci贸n es un gesto de apego
Me haces asistir a penosas revanchas en clave de desaf铆o
Celebras un mito que conmigo ha ca铆do

La cuarta estrofa:

鈥 驴Qui茅n ha dicho que la cultura es una meta sublime?
Es la meta sublime de la autodestrucci贸n
>Culturiz谩ndote te has adherido sin reservas a una solicitud que te excluye
Has querido participar sin existir personalmente
Al final eres irreconocible
Entretanto sufres de inadecuaci贸n
Pretendes solidaridad por haberte metido en la boca del lobo
En mi opini贸n te has metido en un l铆o
Has dado la vida por demostrar que somos mediocres
Te has quedado averiada en la escalada al falo
Parec铆a cuesti贸n de tiempo y lo conseguir铆as
Te siguen diciendo que la mediocridad es temporal
Contigo la veo perenne
Llegar谩s a envidiar mi nada

La quinta estrofa: :

鈥 驴Qui茅n ha dicho que el poder no lo conoces?
"Ocuparse de" es arrogancia intelectual
Cuanto m谩s te ocupas de la mujer, m谩s extra帽a me resultas
驴Sabes qu茅 es exponerse en primera persona?
T煤 buscas el error sin estar dispuesta a arriesgar

La sexta estrofa:

鈥 驴Qui茅n ha dicho que la autoconciencia es eso?
Eso es una pantomima para tontos
Acabar铆a antes de empezar
Est谩 inundada de equ铆vocos
Se ha convertido en aire
No hables conmigo si has "hecho autoconciencia"
La autoconciencia es la otra

Como he sugerido ya, va mucho de autoconciencia a autoconciencia. La autoconciencia habitual entonces, que se hac铆a en grupo, a Carla Lonzi no le convenci贸. 驴Por qu茅? Porque ah铆 no alcanzaba a expresar su autenticidad: sus traumas, sus deseos, sus talentos. La mezcla en el grupo de mujeres clit贸ricas y vaginales no se lo permit铆a. La tensi贸n de esta mezcla la acallaba, asustaba a la confesi贸n. En cambio, s铆 alcanza su autenticidad en la otra autoconciencia, la que se da entre dos mujeres clit贸ricas que, en la relaci贸n dual, descubren ambas su autenticidad, no simult谩neamente, o s铆, da igual, pero compartiendo los procesos de ambas. Esta es una autoconciencia distinta porque implica a las dos mujeres en primera persona de manera m谩s satisfactoria, creativa, placentera, confiada y pol铆tica que en los grupos. En los grupos, el sentir de las dos partes no sa daba, se daba el tuyo, contrastado por el grupo. Este es el sentido, en mi opini贸n, de ese verso tan dif铆cil a primera vista del Segundo Manifiesto: "La autoconciencia es la otra". Reconocer tu autenticidad en el proceso o en el momento en el que la otra reconoce la suya. La envidia, mal sagrado frecuente, destructivo y doloroso entre mujeres, no entra aqu铆 en juego. 驴Os gusta la iconograf铆a de la Visitaci贸n? Ah铆 pasa algo de este tipo, tambi茅n sexual, placentero, como indica el signo de la mano sobredimensionada en el abrazo entre las dos mujeres embarazadas, Mar铆a e Isabel. Que Bill Viola, por cierto, no capt贸 en su por lo dem谩s preciosa Visitaci贸n .

驴D贸nde est谩 el punto clave? 驴Por qu茅 es una autoconciencia distinta? Porque la mujer vaginal trae simb贸licamente el hombre al grupo; lo trae con su vaginalidad. Esta presencia del hombre, aunque indirecta, obstaculiza la exploraci贸n a fondo en el propio ser, impide su apertura plena, el aflorar de la autenticidad, el desprenderse del todo de la cultura de 茅l. Este es el sentido 鈥損ienso鈥 del sorprendente t铆tulo del libro en el que Rivolta Femminile public贸 el Segundo Manifiesto: La presenza dell鈥檜omo nel femminismo, (La presencia del hombre en el feminismo). Se refiere a esta presencia fantasm谩tica y muy real al mismo tiempo, no a lo que planteaba entonces el feminismo ideol贸gico, que era la pregunta de qu茅 hacer con los hombres y con los feministos.

La s茅ptima y 煤ltima estrofa:

鈥 驴Has o铆do eso de la "doble militancia"?
驴Y eso de "lo privado es pol铆tico"?
驴Y eso de "no est谩is haciendo bastante"?
He encontrado mi fuente de humor>.

Se refiere ahora a lo evidente: la doble militancia de bastantes feministas de entonces y de ahora (aunque no solo estas sean vaginales), mujeres que militaban en un partido pol铆tico y a la vez eran feministas que convert铆an el feminismo, de pr谩ctica, en militancia, palabra crudamente patriarcal, de miles, 鈥搃tis, "soldado" en lat铆n. Pero la estrofa se refiere tambi茅n 鈥損ienso鈥, en el segundo verso, a la pr谩ctica del inconsciente, que es la que hicieron otras feministas de la diferencia, como algunas de la Librer铆a de mujeres de Mil谩n, cuando se les agot贸 la autoconciencia. Carla Lonzi critic贸 esta pr谩ctica porque la consideraba vaginal. Yo no puedo opinar porque nunca la he hecho ni la he conocido de primera mano, aunque s铆 estoy de acuerdo con esta frase de Marta Lonzi escrita en diciembre de 1977 : 鈥"驴Por qu茅 pasar por Lacan para verse a s铆 mismas? 隆Lacan sirve para conocer a Lacan!"鈥 53 (creo que bastantes psicoanalistas del feminismo eran lacanianas). Lo que s铆 s茅 es que Carla Lonzi escribi贸 esto en El mito de la propuesta cultural: 鈥"Esta desviaci贸n de las relaciones, en los grupos feministas, hacia el an谩lisis de lo profundo o pr谩ctica del inconsciente, no me va por varios motivos, pero sobre todo porque es mucho decir que ya no hay analista y analizada, que hay circularidad, etc. No es verdad: existe la cultura del psicoan谩lisis. O sea, lo que es dicho se abandona y queda solo lo que es elaborado como teor铆a. Me ha impresionado siempre como caracter铆stica de una relaci贸n institucional el hecho de que ni la iglesia ni el psicoan谩lisis hayan sabido qu茅 hacer con ese momento de contacto individual representado por la pr谩ctica del confesionario y del div谩n. La cultura del pecado y de la enfermedad mental estaban ah铆 para destruir la expresi贸n de una vivencia que se desbordaba bajo los empujones incontenibles del sufrimiento. Si pienso en los momentos en los que la decepci贸n humana puede haber tocado sus cimas, me vienen a la cabeza estos dos tipos de confesi贸n. [...] 驴Por qu茅 la autoconciencia ha sido tergiversada y abandonada en muchos grupos que dicen que la han hecho sin haberla hecho? 驴Por qu茅 se ha considerado un paso adelante el haberla sustituido con la pr谩ctica del inconsciente? Porque en la cultura masculina y en sus derivados en femenino nadie entiende nada de la expresi贸n de s铆 en cuanto tal. [...] Y a esto llamo autoconciencia: hacer de manera que quien habla tome conciencia de que encontrarse a s铆 mismo es reconocerse en la expresi贸n de s铆, que no existe verdad afuera, en la adhesi贸n o en el uso de claves interpretativas. Ciertamente no es f谩cil, a menudo es desesperante, pero 驴qui茅n ha dicho que iba a ser f谩cil y no desesperante?"鈥 54.

Veo un nexo entre la mujer clit贸rica y la autenticidad, no como conceptos sino como vivencias, por una parte, y, por otra, la historia viviente, pr谩ctica inventada en 2005 por Marir矛 Martinengo y continuada hasta hoy por la Comunidad de historia viviente que ella fund贸 en 2006 en la Librer铆a de mujeres de Mil谩n, comunidad en la que est谩n ella misma, Laura Minguzzi, Luciana Tavernini y Marina Santini, m谩s otras que entran y salen seg煤n el deseo o la necesidad 55. Veo el nexo en lo que acabo de decir y citar y, tambi茅n, en esta afirmaci贸n de Carla Lonzi: 鈥"La mujer clit贸rica no es la mujer liberada, ni la mujer que no ha sufrido el mito masculino 鈥搚a que estas mujeres no existen en la civilizaci贸n en la que nos encontramos鈥 sino la que ha afrontado momento a momento la injerencia de este mito y no se ha quedado presa de 茅l. Su operaci贸n no ha sido ideol贸gica, sino vivida a trav茅s de todo tipo de desviaciones de la norma, desviaciones que en la cultura masculina eran interpretadas como manifestaci贸n obvia de las veleidades de quien es inferior"鈥 56.

El que no sea una operaci贸n idel贸gica sino vivida, sentida, es, en mi opini贸n, la puerta estrecha de la pol铆tica de las mujeres, entonces y tambi茅n hoy, hoy todav铆a m谩s porque ha terminado el patriarcado, que tanta guerra nos ha dado, en todos los sentidos, final que deja mucho desconcierto pol铆tico en el que intervenir. La propia Carla Lonzi habl贸 de su dificultad de decir lo vivido en muchos sitios de su extens铆simo Diario , por ejemplo en este fragmento del 2 de enero de 1974 , referido a un encuentro en Pietrasanta. Dice:

鈥"Yo estoy siempre desequilibrada, reviento de cosas que comunicar, los dem谩s lo intuyen y me abandonan mientras estoy en medio de la emoci贸n de sacar. Cuando he aludido a la teor铆a reichiana del orgasmo vaginal, he tenido que controlarme porque sent铆a que me temblaba la voz y me fallaba el aliento; aunque hubiera escrito de ello clar铆simamente, me resultaba dif铆cil decirlo clar铆simamente que soy clit贸rica. Pasar al plano personal es entrar en zona tab煤. 隆Y pensar que las vaginales se consideraban discriminadas en los grupos de Rivolta!.鈥

Y a帽ade este breve poema:

鈥 "A Emily Dickinson
Adorada Emily
隆maravilloso aislamiento!"
57

鈥 [A Emily Dickinson
Adorata Emily
meraviglioso isolamento!]

La revoluci贸n clit贸rica es aut茅ntica porque no es abstracta ni abstra铆ble. Est谩 apegada a las vivencias del d铆a a d铆a, impregnando el sentir de pensamiento. Es un gesto y una acci贸n sencillas, de consecuencias incalculables.


Conclusi贸n: el placer femenino, revoluci贸n pendiente.

A pesar de que los Manifiestos de Rivolta Femminile no dejaron indiferente a nadie en el feminismo del 煤ltimo tercio del siglo XX ni nos dejan indiferentes ahora, la pr谩ctica de la revoluci贸n clit贸rica que propone, con el aval de su propia experiencia, Carla Lonzi, no acab贸 de cuajar a media o gran escala en ese momento. No fue conectada con su frase hermanastra, "Lo personal es pol铆tico", probablemente porque esta frase naci贸 entre mujeres vaginales airadas empe帽adas en la lucha contra el patriarcado, y fue propagada por medios m谩s poderosos y violentos que Rivolta Femminile. Y, sin embargo, la revoluci贸n clit贸rica es altamente democr谩tica, est谩 al alcance de cualquier mujer sin necesidad de guerras ni de m谩s medios de comunicaci贸n que la autoconciencia, el boca a boca, la lengua materna, la escritura femenina y la pol铆tica de las mujeres. Sin sangre y sin violencia; con delicadeza y con austeridad.

La lucha contra el patriarcado no favorece, ni entonces ni ahora, el placer femenino y el orgasmo clit贸rico. El enfado, la ira, la rabia, la dial茅ctica, la cr铆tica, las manifestaciones masivas, los derechos, la reivindicaci贸n..., es posible que exciten al hombre, no lo s茅, pero excitan poco o nada a una mujer. Y sin embargo, como he dicho ya, el orgasmo femenino es m谩s importante que la rep煤blica, entendida esta como cosa p煤blica o com煤n y tambi茅n como tipo de gobierno.

Ha escrito Anna Scattigno que en el feminismo Italiano la figura (grandiosa) de Carla Lonzi ha sido 鈥"una presencia reprimida"鈥 58. Las presencias reprimidas est谩n ausentes y presentes al mismo tiempo, desterradas y actuantes, "aunque estoy presente, no he dejado de estar ausente de buena manera", dijo Mar铆a Zambrano en una entrevista de 1988 hablando de su propio exilio 59. Las presencias reprimidas son fantasmas recurrentes que mantienen viva la llama del recuerdo de una revoluci贸n simb贸lica incumplida que exige o requiere encarnaci贸n en mujeres vivas, en tiempos oportunos. Pienso que hoy, terminado el patriarcado, puede ser ese tiempo oportuno, su ocasi贸n, su fortuna.

Antepasadas tenemos, por ejemplo la escritora Montserrat Roig (1946-1991) en su 煤nica obra de teatro, el mon贸logo Reivindicaci贸 de la senyora Clito Mestres 60, escrita y representada poco antes de su muerte prematura de c谩ncer, como Carla Lonzi unos a帽os antes, una enfermedad en su caso (en el caso de Montserrat Roig) generada o agravada por una operaci贸n de est茅tica en el pecho, algo que pocas veces hace una mujer por otra mujer. Digo esto porque tambi茅n Montserrat Roig fue dejando por toda su obra rastros de su sufrimiento ante la imposibilidad de una expresi贸n plena de s铆 en cualquier campo, aun siendo una novelista reconocida, como hab铆a sido una cr铆tica de arte reconocida Carla Lonzi. Recuerdo la experiencia de ver esa obra en Barcelona en 1991 o 1992 sin saber de qu茅 trataba y de ir d谩ndome cuenta, incr茅dula y fascinada, seg煤n iba avanzando, de que Clitemnestra (el personaje que Clito Mestre, en parte, representa), era una excusa para la escena esencial de un orgasmo clit贸rico que resulta ser el 煤nico momento de coincidencia entre s铆 y s铆, de experiencia de existencia plena, de la protagonista, Clotilde, Clito en diminutivo y dislexia, un ama de casa inexpresada de clase media que no sabe qui茅n es, cuyo principal problema consist铆a en verse obligada a ser ella.

Hoy, una vez terminado el patriarcado, cada vez m谩s amas de casa, yo por ejemplo, sabemos relativamente bien qui茅nes somos, pero sentimos que sigue escaseando en el mundo la calidad de la interlocuci贸n que se da entre mujeres clit贸ricas. Y sabemos que en esta interlocuci贸n existencial nos va la vida. Nos va la vida porque el reconocimiento masculino le resulta del todo insuficiente a una mujer, incluso cuando es bienvenido.

Genealog铆a del texto

Ya no recuerdo desde cu谩ndo soy lectora y admiradora de la obra y de las decisiones vitales de Carla Lonzi, ni recuerdo tampoco cu谩ndo la descubr铆. Pero me quedan las im谩genes de los primeros a帽os setenta, cuando viv铆a en Roma y en Munich pero regresaba de vez en cuando a Barcelona, discutiendo con pasi贸n en la calle y en bares entre amigas feministas si exist铆a el orgasmo vaginal adem谩s del orgasmo clit贸rico. El texto La donna clitoridea e la donna vaginale, de Carla Lonzi, hab铆a sido publicado suelto por Scritti di Rivolta Femminile en 1971 e impact贸 profundamente en el feminismo. Impact贸 porque pon铆a en palabras con todo lujo de detalles y de conciencia pol铆tica una contradicci贸n vivida por muchas j贸venes de entonces que hab铆amos conectado m谩s el patriarcado con la opresi贸n socioecon贸mica que con el placer (considerado burgu茅s). El hecho de que Carla Lonzi, desmontando elucubraciones de Wilhelm Reich (que vagina no ten铆a), mostrara que el orgasmo vaginal no existe salvo como acogida y aceptaci贸n del placer del hombre, nos hizo tambalear a muchas que nos consider谩bamos sexualmente liberadas pero no hab铆amos reconocido lo pol铆tico de la masturbaci贸n, la calidad de su orgasmo, aunque habl谩ramos libremente de ella entre nosotras. Para aumentar el desconcierto, las lesbianas militantes aprovechaban el calor de la situaci贸n para se帽alar la prevalencia de su conciencia feminista antivaginal.

No llegamos a ning煤n acuerdo ni conseguimos incorporar la revoluci贸n clit贸rica de Carla Lonzi ni al debate feminista corriente ni al conocimiento universitario, pero es seguro que la obra de Carla Lonzi marc贸 un punto cr铆tico de no retorno en la concienciaci贸n pol铆tica de mi generaci贸n y, desde lo profundo, desde nuestra vida y vivencias m谩s 铆ntimas, contribuy贸, y mucho, al final del patriarcado. Por eso, ahora vuelve el pensamiento de Carla Lonzi con un impulso nuevo e ilumina una escena totalmente cambiada por el final del patriarcado en la que, sin embargo, el placer femenino libre (el orgasmo clit贸rico) sigue sin abrirse paso en la conciencia pol铆tica y, creo que poco, en la personal. Probablemente porque es un placer que no coincide con la heterosexualidad, sea esta obligatoria o no.

Los textos que forman este libro son todos ellos, en cierta manera, in茅ditos. El primero, Lo femenino libre es revolucionario. Carla Lonzi y los Manifiestos de Rivolta Femminile, tiene su origen en una conferencia que, a petici贸n de Mar铆a de la Fuente, di en Barcelona, en el "Centre de Cultura de Dones Francesca Bonnemaison", el 18 de febrero de 2018 , dentro del curso "Feminismos radicales europeos". Al dar esta conferencia, sent铆 la actualidad de la pol铆tica de Carla Lonzi, una de las grandes del pensamiento de la diferencia sexual, para las mujeres hoy j贸venes, que notaban que las interpelaba y ped铆an m谩s. Por eso, cuando Ana Ma帽eru M茅ndez y Ana Dom铆nguez Loschi me pidieron unos meses despu茅s que diera un seminario sobre lo que quisiera en la librer铆a Mujeres y Compa帽铆a de Madrid, decid铆 que fuera Carla Lonzi la protagonista.

En la conferencia de Barcelona, trabaj茅 el primer Manifiesto de Rivola Femminile. En el seminario en Madrid conect茅 la biograf铆a y las decisiones personales de Carla Lonzi con los dos Manifiestos de Rivolta Femminile. Di este seminario el 9 y el 16 de febrero de 2019 .

Ya para la conferencia de Barcelona, hice una traducci贸n nueva del primer Manifiesto (el de 1970 ) y traduje el segundo ( 1977 ), que creo que no hab铆a sido traducido antes al espa帽ol, aunque en el feminismo se tradujeron muchas cosas que no alcanzo a abarcar o que circularon solo en algunos grupos. Volv铆 a traducir el primero porque me di cuenta de que las dos traducciones que hab铆a ten铆an errores de comprensi贸n, errores importantes de comprensi贸n de destellos de genialidad femenina que el hombre, por lo general, ni entiende ni es consciente de que no entiende. Tambi茅n, por el tono general de condescendencia y petulancia ante la escritura femenina, tan frecuente en la cr铆tica y en las traducciones masculinas, que ya hab铆a notado a帽os atr谩s al leer el libro Escupamos sobre Hegel. La mujer clit贸rica y la mujer vaginal , pero que ahora resultaba rid铆culo e insoportable en un mundo radicalmente transformado por el final del patriarcado. Y tambi茅n porque las dos traducciones publicadas (y una tercera que copia sin reconocerlo y, por ello, no cito), hab铆an suprimido, sin que se pueda saber por qu茅, la 煤ltima y decisiva afirmaci贸n del primer Manifiesto: "Comunicamos solo con mujeres".

Los seminarios de toda una tarde que di en Madrid el 9 y el 16 de febrero de 2019 me confirmaron que el inter茅s por el placer femenino libre segu铆a tan vivo y casi tan desorientado entre las mujeres de hoy como en los a帽os setenta del siglo XX, o incluso m谩s que entonces en algunos de sus matices, a consecuencia del triunfo mayor de la vaginalidad derivado de la fe mayor en el principio de igualdad o unidad de los sexos durante las 煤ltimas d茅cadas. El principio de igualdad de los sexos reduce a m铆nimos indispensables el valor de lo femenino libre; lo reduce pretendiendo que te iguales al hombre, que asumas como tuyos sus valores: es lo que se ofrece al colonizado, dec铆a Carla Lonzi. Es dif铆cil, si no imposible, ser mujer y ser hombre al mismo tiempo: deportada en lo masculino, ella olvida o depone su propio ser. A esto se le llamaba alienaci贸n pero, para las mujeres, no se usa la palabra.

Decid铆 entonces publicar este librito en la Biblioteca Virtual de investigaci贸n y Docencia Duoda. Para los seminarios de Madrid redact茅 la primera parte del Pr贸logo, en la que presento al comp谩s la biograf铆a de Carla Lonzi y su pensamiento, vali茅ndome en buena parte de su Diario , y tambien redact茅 todo lo relativo al Segundo Manifiesto de Rivolta Femminile.

Publicaciones

El primer Manifiesto de Rivolta Femminile fue publicado suelto en 1970 y, despu茅s, en el libro: Carla Lonzi, Sputiamo su Hegel. La donna clitoridea e la donna vaginale e altri scritti. Mil谩n, Scritti di Rivolta Femminile, 1974, p谩gs. 11-18.

Ha sido reeditado en: Carla Lonzi, Sputiamo su Hegel , Mil谩n, et al./ Economica, 2013.

Mi Pr贸logo es in茅dito.

Versiones y traducciones

Traducciones del primer Manifiesto de Rivolta Femminile:

Fue traducido al castellano en:

Carla Lonzi, Escupamos sobre Hegel y otros escritos sobre Liberaci贸n Femenina, traducci贸n de Julio Villarroel y F. Parcerisas. Buenos Aires, La Pl茅yade, 1975, p谩gs. 15-20. (Incompleta).

Carla Lonzi, Escupamos sobre Hegel. La mujer clit贸rica y la mujer vaginal , traducci贸n de Francesc Parcerisas. Barcelona, Anagrama, 1981, p谩gs. 9-13. (Incompleta).

En 2018 se public贸 una traducci贸n que copia una de las anteriores sin reconocerlo.

Fue traducido al ingl茅s en:

Let鈥榮 Spit on Hegel , en Paola Bono y Sandra Kemp, eds., Italian Feminist Thought: A Reader, Londres, Blackwell, 1991.

Fue traducido al alem谩n en:

Carla Lonzi, Wir pfeifen auf Hegel , en Ead., Die Lust Frau zu sein. Berl铆n , Merve Verlag, 1975.

Fue traducido al franc茅s en:

Carla Lonzi, Crachons sur Hegel. Une r茅volte f茅ministe, traducci贸n del Collectif des Derniers Masques. Paris, Eterotopia, 2017.

Publicaciones relacionadas con este libro

Carla Lonzi, Itinerario de reflexiones, traducci贸n del Italiano de Agn猫s Gonz谩lez Dalmau y 脌ngela Lorena Fuster Peir贸, "DUODA. Estudios de la Diferencia Sexual" 42 (2012) 54-89.

Carla Lonzi, Autenticidad y reconocimiento en la obra de Carla Lonzi. "Itinerario de reflexiones" y "Mito de la propuesta cultural". Introducci贸n y edici贸n al cuidado de Gemma del Olmo Campillo. Barcelona, Biblioteca Virtual de investigaci贸n y Docencia Duoda (BViD), 2016, http://www.ub.edu/duoda/bvid/text.php?doc=Duoda:text:2016.07.0001

Marta Lonzi, Anna Jaquinta, Vita di Carla Lonzi. Mil谩n, Scritti di Rivolta Femminile, 1990.

Maria Luisa Boccia, L鈥檌o in rivolta. Vissuto e pensiero di Carla Lonzi. Mil谩n, La Tartaruga edizioni, 1990.

Lara Conte, Vinzia Fiorino y Vanessa Martini, eds., Carla Lonzi: la duplice radicalit脿. Dalla critica militante al femminismo di Rivolta. Florencia y Pisa, Edizioni ETS, 2011.

Gemma del Olmo Campillo, Culturas en conflicto en la obra de Carla Lonzi , "脡NDOXA: Series Filos贸ficas" 36 (2015) 297-316.

Historia viviente

La escritura de este libro me ha llevado a un tiempo lejano pero muy importante de mi vida, los a帽os setenta del siglo XX. Y a trav茅s de la potencia que emiten e inyectan los textos de Carla Lonzi, ha conectado ese tiempo lejano y muy significativo con el presente, en particular con la manera de escribir historia que desde 2006 llamamos algunas la pr谩ctica de la historia viviente.

En los a帽os setenta, que fueron para m铆 mis veinte a帽os, las mujeres j贸venes vivimos con pasi贸n las agitaciones del mayo franc茅s o mayo del 1968 . En m铆 esas agitaciones se mezclaron con un deseo grande de libertad, tambi茅n sexual, sentido desde ni帽a, deseo que me result贸 dif铆cil distinguir de la emancipaci贸n, emancipaci贸n entendida como liberarme del ser mujer, que impon铆an los partidos pol铆ticos radicales y los grupos extraparlamentarios masculinos. Descubr铆, incr茅dula, ya al final de la adolescencia, que mis compa帽eros progres de Facultad eran tambi茅n ellos machistas. Pero tard茅 en conectar su patriarcado con la pol铆tica sexual que quer铆a imponer el mayo del 1968 . No vi el nexo entre el patriarcado y la suspensi贸n del orgasmo clit贸rico, el 煤nico que yo conoc铆a, orgasmo libre de toda pol铆tica de identidad. El vac铆o consiguiente se qued贸 a la espera, pendiente de una revoluci贸n simb贸lica, una revoluci贸n que viera la conexi贸n (evidente cuando percibida) entre el orgasmo clit贸rico y el final o, incluso, la imposibilidad, del patriarcado, conexi贸n que no recuerdo que est茅 en el texto pol铆tico extraordinario que es El final del patriarcado. Ha ocurrido y no por casualidad.

Esta conexi贸n es la revoluci贸n clit贸rica de Carla Lonzi, en su distinci贸n ontol贸gica entre la mujer clit贸rica y la mujer vaginal. El patriarcado se ha fundado, mientras y donde ha existido, en el contrato sexual, pacto violento entre hombres para repartirse entre ellos el acceso al cuerpo femenino f茅rtil y en el dominio de sus frutos (Carole Patemani); y se ha fundado, tambi茅n, en la vaginalidad, en el aislamiento o, mejor, en el exilio de la cultura del orgasmo clit贸rico y, con 茅l, del placer femenino libre. Exilio m谩s que prohibici贸n, ya que la prohibici贸n obliga a nombrar y, nombrando, aunque sea para prohibir, da existencia simb贸lica. A esto se le llama damnatio memoriae o condena de la memoria.

驴Por qu茅 no supimos practicar entonces las propuestas de Carla Lonzi, que las feministas le铆mos y discutimos con pasi贸n y con fascinaci贸n? En parte, o m谩s que en parte, creo que porque el conocimiento universitario, en el que nos sumergimos muchas llenas de esperanza, era tan patriarcal que hab铆a abolido, mediante la abstracci贸n en la que es maestro, el entendimiento del amor, el intellectus Amoris de la cosmogon铆a feudal, valorando solo la inteligencia de la raz贸n o intellectus rationis. Pero el ser humano es dado a luz por su madre con los dos, y con los dos aprende de ella a vivir, a hablar y a convivir con el otro sexo.

Esta mutilaci贸n la vivimos muchas como mutilaci贸n del sentir, sin captar bien sus enormes consecuencias. Recuerdo, a los catorce o quince a帽os, la humillaci贸n y el sufrimiento al enterarme de que los chicos algo m谩s mayores que yo (el t铆pico hermano de tu mejor amiga) se re铆an si expresaba mi sentir (llorando, por ejemplo) en una pel铆cula televisada (el cine es m谩s discreto). Tampoco supe discernir que esto era altamente patriarcal. Y de nuevo, se qued贸 aislado, reprimido, pendiente de retorno.

Todo eso ha vuelto durante la preparaci贸n de este librito. Carla Lonzi ense帽a que mi autenticidad est谩 en el sentir. Se le hab铆a adelantado Mar铆a Zambrano cuando escribi贸 en una nota a Claros del bosque que sali贸 en la contraportada de este libro, que "pensar es ante todo 鈥揷omo ra铆z, como acto鈥 descifrar lo que se siente, entendiendo por sentir el sentir originario".

La pr谩ctica de la historia viviente devuelve el sentir. Marir矛 Martinengo, su fundadora, me ha ense帽ado que la pr谩ctica de la historia viviente intenta volver a unir el sentir con el pensar, que la cultura occidental masculina separ贸 y sigue separando desde la Modernidad. Me lo ha ense帽ado tambi茅n Candela Valle Blanco, por ejemplo en una entrevista en la revista DUODA 48 en la que dice: "Sentir es experimentar sensaciones producidas por causas internas o externas, es estar viva." Pasado y presente se acercan o se unen para poder sentir y pensar verdaderamente. Reanudan la conexi贸n perdida con el propio sentir, con el sentir primordial o sentir originario.

El sentir es originario cuando es origen, cuando da origen a palabra, pensamiento, imagen, melod铆a, danza, comida, sintaxis, vida... No todo sentir es, por tanto, originario pero cualquier sentir puede serlo. Discernir es la clave, dif铆cil, s铆, a veces desesperante, pero, en palabras de Carla Lonzi sobre la autenticidad 驴qui茅n dijo que no iba a ser dif铆cil y desesperante?

1 Tomo de Nieves Muriel, Coda, en su Madrid , Madrid, Sabina editorial, 2018, 57.

2 Mary Magdalene, de Garth Davs, gui贸n de Helen Edmundson y Philippa Goslett, Gran Breta帽a y Australia, 2018.

3 Carla Lonzi, Taci, anzi parla. Diario di una femminista, Mil谩n, Scritti di Rivolta Femminile, 1978, 29.

4 Carla Lonzi, Taci, anzi parla. Diario , 17-18.

5 Mar铆a Zambrano, Para una historia de la Piedad , "AURORA. Papeles del Seminario Mar铆a Zambrano" (noviembre-diciembre 2012) 64-70; p. 65.

6 Sobre el contrato sexual, Carole Patemani, The Sexual Contract, Stanford CA, Stanford University Press, 1988 (trad. Barcelona, Anthropos, 1995).

7 Carla Lonzi, Taci, anzi parla. Diario , 13-14.

8 Carla Lonzi, Sputiamo su Hegel. La donna clitoridea e la donna vaginale e altri scritti, 1970-71, Mil谩n, Scritti di Rivolta Femminile, 1974, 77-140.

9 Imprescindible sobre los errores y los riesgos de la pol铆tica de la identidad, Diana Sartori, Nacimiento y nacer en la acci贸n. A partir de Hannah Arendt, "DUODA. Revista de Estudios Feministas" 11 (1996) 135-155.

10 Carla Lonzi, Sputiamo su Hegel , 118.

11 Cit. en Mar铆a-Milagros Rivera Garretas, La reina Juana I de Espa帽a mal llamada La loca/Queen Joanna I of Spain wrongly called the Mad, trad. inglesa de Laura Pletsch-Rivera, edici贸n biling眉e, Madrid, Sabina editorial, 2017, 65.

12 Carla Lonzi, Taci, anzi parla. Diario , 30-32.

13 Margarethe von Trotta, entrevista realizada por Carmen Gil, Margarita Guerrero y Teresa Sanz, "DUODA. Revista de Estudios Feministas" 8 (1995) 169-190; p. 176.

14 Carla Lonzi, Taci, anzi parla, Diario , 40.

15 Teresa de Jes煤s, Las Moradas, Moradas primeras, cap. 1.5: "Parece que digo alg煤n disparate; porque si este castillo es el 谩nima claro est谩 que no hay para qu茅 entrar, pues se es 茅l mismo; como parecer铆a desatino decir a uno que entrase en una pieza estando ya dentro. Mas hab茅is de entender que va mucho de estar a estar; que hay muchas almas que se est谩n en la ronda del castillo que es adonde est谩n los que le guardan, y que no se les da nada de entrar dentro ni saben qu茅 hay en aquel tan precioso lugar ni qui茅n est谩 dentro ni aun qu茅 piezas tiene." Sobre su revoluci贸n m铆stica, puede verse Mar铆a-Milagros Rivera Garretas, Teresa de Jes煤s/Teresa of 脕vila, trad. inglesa de Laura Pletsch Rivera, edici贸n biling眉e. Madrid, Sabina editorial, 2014, 42-53.

16 Librer铆a de mujeres de Mil谩n, Cambio de civilizaci贸n, "Sottosopra" 2018, trad. de Mar铆a-Milagros Rivera Garretas, "DUODA. Estudios de la Diferencia Sexual" 56 (2019) 38-72.

17 Radio Nacional de Espa帽a, programa "24 Horas", "En alg煤n lugar del tiempo", 18 enero 2019. Los Enigmas de La Casa del Placer , de Sor Juana In茅s de la Cruz. http://mvod.lvlt.rtve.es/resources/TE_S24HOR/mp3/7/0/1547766926707.mp3.

18 Carla Lonzi, Taci, anzi parla. Diario , 53.

19 Sobre la libertad femenina, v茅ase Librer铆a de mujeres de Mil谩n, No creas tener derechos. La generaci贸n de la libertad femenina en las ideas y vivencias de un grupo de mujeres, trad. de M陋 Cinta Montagut Sancho con Anna Bofill, Madrid, horas y Horas, 1991; Lia Cigarini, Libertad femenina y norma, "DUODA. Revista de Estudios Feministas" 8 (1995) 85-107; Luisa Muraro, Ense帽ar la libertad ; Lia Cigarini, Libertad relacional ; Diana Sartori, Libertad "con" ; Ida Dominijanni, La apuesta de la libertad femenina , "DUODA. Revista de Estudios Feministas" 26 (2004) 75-115; Luisa Cavaliere, Lia Cigarini, Hay una buena diferencia. Un Di谩logo, edici贸n, traducci贸n y herramientas secundarias de Mar铆a-Milagros Rivera Garretas, Barcelona, Biblioteca Virtual de investigaci贸n y Docencia Duoda (BViD), 2015, >http://www.ub.edu/duoda/bvid/obras/Duoda.text.2015.09.0001.htlm.

20 Tomo esta frase de Luciana Tavernini, Els obscurs grumolls del desordre simb貌lic, "DUODA. Estudios de la Diferencia Sexual" 40 (2011) 84-97.

21 Carla Lonzi, Taci anzi parla. Diario , 86-87.

22 Carta del 26 de marzo de 1972. En Marta Lonzi, Anna Jaquinta, Vita di Carla Lonzi , 10.

23 Carla Lonzi, Taci, anzi parla. Diario , 107.

24 Carta a Gabriella Kristeller de 26 de marzo de 1972; en Marta Lonzi, Anna Jaquinta, Vita di Carla Lonzi , 19.

25 Texto in茅dito del 18 octubre 1978 citado en Marta Lonzi, Anna Jaquinta, Vita di Carla Lonzi , 26.

26 Publicado en Carla Lonzi, Sputiamo su Hegel. La donna clitoridea e la donna vaginale e altri scritti, Mil谩n, Scritti di Rivolta Femminile, 1970, 11-18; Carla Lonzi, Escupamos sobre Hegel y otros escritos sobre Liberaci贸n Femenina, trad. de Julio Villarroel y F. Parcerisas, Buenos Aires, La Pl茅yade, 1975, 15-20; Carla Lonzi, Escupamos sobre Hegel. La mujer clit贸rica y la mujer vaginal , trad. de Francesc Parcerisas, Barcelona, Anagrama, 1981, 9-13. Hay una tercera publicaci贸n (2018) de Escupamos sobre Hegel que toma una de las anteriores sin reconocerlo. No sigo ninguna de las dos traducciones porque tienen errores de sentido (las dos casi los mismos) y un tono condescendiente con lo femenino. Asombra que ambas omitan el 煤ltimo y esencial p谩rrafo del Manifiesto: "Comunicamos solo con mujeres". En marzo de 1977, en Roma, Rivolta Femminile redact贸 un segundo manifiesto, publicado como Secondo Manifesto di Rivolta Femminile. Io dico io, en Marta Lonzi, Anna Jaquinta, Carla Lonzi, La presenza dell鈥檜omo nel femminismo, Mil谩n, Scritti di Rivolta Femminile, 1977, 7-9.

27 Marta Lonzi, Anna Jaquinta, Vita di Carla Lonzi , 27.

28 He tocado esto en La reacci贸n contra la libertad femenina del mayo franc茅s, en http://www.ub.edu/duoda/web/es/textos/1/220/ y https://canal.uned.es/video/5b164463b1111f14108b4567, http://www.ub.edu/duoda/web/es/textos/1/220/ y https://canal.uned.es/video/5b164463b1111f14108b4567.

29 Marta Lonzi, Anna Jaquinta, Vita di Carla Lonzi , 28.

30 Sobre esto puede verse Wanda Tommasi, 驴Segundo sexo o autoridad femenina? "DUODA. Revista de Estudios Feministas" 18 (2000) 69-86.

31 Mar铆a Zambrano, pensadora de la aurora , "Anthropos" 70-71 (1987) 37-38. Entrevista publicada en "Cuadernos del Norte" 38 (1986) 6.

32 Chiara Zamboni, El sentir: una de las palabras clave del v铆nculo entre feminismo e inconsciente, "DUODA. Estudios de la Diferencia Sexual" 54 (2018) 52-60.

33 Carla Lonzi, Escupamos sobre Hegel , 16; Di贸tima, Approfittare dell鈥檃ssenza. Punti di avvistamento sulla tradizione, N谩poles, Liguori, 2002.

34 Luisa Muraro, El orden simb贸lico de la madre, trad. de B. Albertini, M. Bofill y M.-M. Rivera, Madrid, horas y Horas, 1994; Diotima, Il cielo stellato dentro di noi. L鈥檕rdine simbolico della madre, Mil谩n, La Tartaruga, 1992.

35 Luisa Muraro, Salti di gioia, "Via Dogana. Rivista di politica" 23 (1995) 3. Librer铆a de mujeres de Mil谩n, El final del patriarcado. Ha ocurrido y no por casualidad, trad. de Mar铆a-Milagros Rivera Garretas, "El viejo topo" 96 (mayo 1996) 46-59 (parcial) y Barcelona, Llibreria Pr貌leg, 1996; Llibreria de dones de Mil脿, El final del patriarcat. (Ha succe茂t i no per casualitat), trad. de Meritxell Soler i Cos, Barcelona, Llibreria Pr貌leg, 1998. Tambi茅n en Eaed., La cultura patas arriba. Selecci贸n de la revista 鈥楽ottosopra鈥 (1973-1996), traducci贸n de Mar铆a-Milagros Rivera Garretas, Madrid, horas y Horas, 2006, 185-225.

36 Puede verse mi La pol铆tica sexual, en Mar铆a-Milagros Rivera Garretas, coord., Historia medieval. Las relaciones en la historia de la Europa medieval, Valencia, Tirant lo Blanch, 2006, p谩gs. 139-204.

37 Los textos presentados se publicaron en: Annarosa Buttarelli y Federica Giardini, eds., Il pensiero dell鈥檈sperienza, Mil谩n, Baldini Castoldi Dalai, 2008; v茅ase tambi茅n Luisa Muraro, El pensamiento de la experiencia, "DUODA. Revista de Estudios Feminitas" 33 (2007) 41-46.

38 Luisa Muraro, El poder y la pol铆tica no son lo mismo, "DUODA. Estudios de la Diferencia Sexual" 37 (2009) 47-59.

39 Librer铆a de mujeres de Mil谩n, Imag铆nate que el trabajo , ("Sottosopra" 2009), Op煤sculo encartado en "DUODA. Estudios de la Diferencia Sexual" 38 (2010). Antes, Lia Cigarini, fundadora con otras de ese Guppo Lavoro, El doble 鈥榮铆鈥 de las mujeres a la maternidad y al empleo, "DUODA. Revista de Estudios Feministas" 30 (2006) 51-58. Librer铆a de mujeres de Mil谩n, Cambio di civilt脿. Punti di vista e di domanda, Mil谩n, Librer铆a de mujeres de Mil谩n, 2018, (Cambio de civilizaci贸n. Puntos de vista y de referencia, trad. de Mar铆a-Milagros Rivera Garretas, "DUODA. Estudios de la Diferencia Sexual" 56 (2019) 38-72.

40 Marta Bertran Tarr茅s, Carmen Caballero Navas, Montserrat Cabr茅 i Pairet, Ana Vargas Mart铆nez y Mar铆a-Milagros Rivera Garretas, De dos en dos. Las pr谩cticas de creaci贸n y recreaci贸n de la vida y la convivencia humana, Madrid, horas y Horas, 2000.

41 Luisa Muraro, L鈥檃nima del corpo. Contro l鈥檜tero in affitto, Brescia, Casa editrice La Scuola, 2016, (El alma del cuerpo. Contra los 煤teros de alquiler, trad. de Sara Alcina Zayas, Barcelona, Icaria, 2017).

42 Adrienne Rich, Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana ) "DUODA. Revista de Estudios Feministas" 10 (1996) 15-45 y 11 (1996) 13-37.

43 Sobre la autoridad, puede verse Librer铆a de mujeres de Mil谩n, El final del patriarcado , en Eaed., La cultura patas arriba, trad. de Mar铆a-Milagros Rivera Garretas, Madrid, horas y Horas, 2006, 185-225; y Di贸tima, Oltre l鈥檜guaglianza. Le radici femminili dell鈥檃utorit脿, N谩poles, Liguori, 1995.

44 El Secondo Manifesto di Rivolta Femminile dir谩: "No hables conmigo si has 鈥榟echo autoconciencia鈥. La autoconciencia es la otra." (M. Lonzi, A. Jaquinta, C. Lonzi, La presenza dell鈥檜omo nel femminismo, 9).

45 La nota aparece en la contraportada de: Mar铆a Zambrano , Claros del bosque, Barcelona, Seix Barral, 1990.

46 Carla Lonzi, Taci, anzi parla. Diario, 142.

47 Carla Lonzi, Scacco ragionato. Poesie del 鈥58 al 鈥63, Mil谩n, Scritti di Rivolta Femminile, 1978, 133; una traducci贸n distinta en Carla Lonzi, Itinerario de reflexiones, trad. de Agn猫s Gonz谩lez Dalmau y 脌ngela Lorena Fuster Peir贸, "DUODA. Estudios de la Diferencia Sexual" 42 (2012) 54-89; p. 69; reeditado en Carla Lonzi, Autenticidad y reconocimiento en la obra de Carla Lonzi, al cuidado de Gemma del Olmo Campillo, Barcelona, Biblioteca Virtual de investigaci贸n y Docencia Duoda (BViD), 2016, http://www.ub.edu/duoda/bvid/text.php?doc=Duoda:text:2016.07.0001.

48 Publicado como Secondo Manifesto di Rivolta Femminile. Io dico io, en Marta Lonzi, Anna Jaquinta, Carla Lonzi, La presenza dell鈥檜omo nel femminismo, Mil谩n, Scritti di Rivolta Femminile, 1977, 7-9.

49 Mar铆a Zambrano, El hombre y lo divino (1955), Madrid, Siruela, 1991, 245; Marie Cardinal, Les mots pour le dire, Paris Grasset, 1976, (Las palabras para decirlo, trad. Barcelona, Argos Vergara, 1980).

50 Carla Lonzi, Itinerario di riflessioni, en Maria Grazia Chinese, Carla Lonzi, Marta Lonzi, Anna Jaquinta, 脠 gi脿 politica, Mil谩n, Scritti di Rivolta Femminile, 1977, 13-39; p. 18, [ Carla Lonzi, Itinerario de reflexiones, cit. en nota 48].

51 Carla Lonzi, Itinerario di riflessioni, 24-25.

52 Carla Lonzi, Itinerario di riflessioni, 21.

53 Marta Lonzi, Un caso di censura tra donne, en Marta Lonzi, Anna Jaquinta, Carla Lonzi, La presenza dell鈥檜omo nell femminismo, 180-188; p. 186.

54 Carla Lonzi, Il mito della proposta culturale, en Marta Lonzi, Anna Jaquinta, Carla Lonzi, La presenza dell鈥檜omo nel femminismo, 137-154; p. 145-147, [ Mito de la propuesta cultural, en Carla Lonzi, Autenticidad y reconocimiento en la obra de Carla Lonzi, al cuidado de Gemma del Olmo Campillo, Barcelona, Biblioteca Virtual de investigaci贸n y Docencia Duoda (BViD), 2016, http://www.ub.edu/duoda/bvid/text.php?doc=Duoda:text:2016.07.0001; mi traducci贸n es distinta].

55 Sobre la historia viviente: "DUODA. Estudios de la Diferencia Sexual" 40 (2011) 42-110, en la secci贸n Tema monogr谩fico, titulada La hist貌ria vivent / La historia viviente ; tambi茅n, Marir矛 Martinengo, Me llama desde siempre: la respuesta a la llamada, "DUODA. Estudios de la Diferencia Sexual" 49 (2015) 68-97; Laura Minguzzi, Luciana Tavernini, Marina Santini, La pr谩ctica de la historia viviente. Un encuentro en Mestre y otros textos, ed., pr贸logo, trad. y herramientas secundarias de Mar铆a-Milagros Rivera Garretas, en la Biblioteca Virtual de investigaci贸n y Docencia Duoda (BViD), 2016, http://www.ub.edu/duoda/bvid/text.php?doc=Duoda:text:2016.12.0009; Comunit脿 di Storia Vivente, ed., La spirale del tempo. Storia vivente dentro di noi, B茅rgamo, Moretti & Vitale, 2018; Mar铆a-Milagros Rivera Garretas, La historia viviente: la autoconciencia es la otra, (6/2/2019) http://www.ub.edu/duoda/web/es/textos/1/236/ y La storia vivente: l鈥檃utoscienza 猫 l鈥檃ltra, trad. de Luciana Tavernini, http://www.libreriadelledonne.it/la-storia-vivente-lautocoscienza-e-laltra/.

56 Carla Lonzi, La mujer clit贸rica y la mujer vaginal , 114.

57 Carla Lonzi, Taci, anzi parla. Diario , 522-523; la transcripci贸n dice err贸neamente Dickson.

58 Anna Scattigno, La ricezione di Carla Lonzi nel femminismo Italiano. Una presenza rimossa, en Lara Conte, Vinzia Fiorino y Vanessa Martini, eds., Carla Lonzi: la duplice radicalit脿. Dalla critica militante al femminismo di Rivolta. Florencia y Pisa, Edizioni ETS, 2011, 161-170.

59 Entrevista a Mar铆a Zambrano (1904-1991), a cargo de Pilar Trenas, transcrita en "DUODA. Revista de Estudios Feministas" 25 (2003) 141-165; p. 161.

60 Montserrat Roig Francitorra, Reivindicaci贸 de la senyora Clito Mestres y El mateix paisatge, Barcelona, Edicions 62, 1992. En nombre Clitemnestra procede del griego klytaimestra (con "eta"). Cl铆toris deriva del griego kleitoris kleitys, variante de klytis, "colina", que ha dejado su huella en "inclinar", "inclinaci贸n", como en la inclinaci贸n amorosa. El efecto de conexi贸n de sonido y sentido entre Clitemnestra, cl铆toris y Clito Mestres, es muy intenso en la obra teatral de Montserrat Roig. Es interesante que Emily Dickinson use muchas veces en su poes铆a la palabra "Hill", "colina" e "inclinaci贸n", para referirse veladamente al cl铆toris. La lengua materna tiene sus propias v铆as de comunicaci贸n, fascinantes de indagar.


Manifesto di Rivolta Femminile. Roma, luglio 1970 (Italiano)

Manifesto di Rivolta Femminile

鈥淟e donne saranno sempre divise le une dalle altre? Non formeranno mai un corpo unico?鈥 (Olympe de Gouges, 1791).

La donna non va definita in rapporto all鈥檜omo. Su questa coscienza si fondano tanto la nostra lotta quanto la nostra libert脿.

L鈥檜omo non 猫 il modello a cui adeguare il processo della scoperta di s茅 da parte della donna.

La donna 猫 l鈥檃ltro rispetto all鈥檜omo. L鈥檜omo 猫 l鈥檃ltro rispetto alla donna. L鈥檜guaglianza 猫 un tentativo ideologico per asservire la donna a pi煤 alti livelli.

Identificare la donna all鈥檜omo significa annullare l鈥檜ltima via di liberazione.

Liberarsi per la donna non vuol dire accettare la stessa vita dell鈥檜omo perch茅 猫 invivibile, ma esprimere il suo senso dell鈥檈sistenza.

La donna come soggetto non rifiuta l鈥檜omo come soggetto, ma lo rifiuta como ruolo assoluto. Nella vita sociale lo rifiuta come ruolo autoritario.

Finora il mito della complementariet脿 猫 stato usato dall鈥檜omo per giustificare il proprio potere.

Le donne sono persuase fin dall鈥檌nfanzia a non prendere decisioni e a dipendere da persona 鈥渃apace鈥 e 鈥渞esponsabile鈥: il padre, il marito, il fratello...

L鈥檌mmagine femminile con cui l鈥檜omo ha interpretato la donna 猫 stata una sua invenzione.

Verginit脿, castit脿, fedelt脿, non sono virt霉; ma vincoli per costruire e mantenere la famiglia. L鈥檕nore ne 猫 la conseguente codificazione repressiva.

Nel matrimonio la donna, privata del suo nome, perde la sua identit脿 significando il passaggio di propriet脿 che 猫 avvenuto tra il padre di lei e il marito.

Chi genera non ha la facolt脿 di attribuire ai figli il proprio nome: il diritto della donna 猫 stato ambito da altri di cui 猫 diventato il privilegio.

Ci costringono a rivendicare l鈥檈videnza di un fatto naturale.

Riconosciamo nel matrimonio l鈥檌stituzione che ha subordinato la donna al destino maschile. Siamo contro il matrimonio.

Il divorzio 猫 un innesto di matrimoni da cui l鈥檌stituzione esce rafforzata.

La trasmissione della vita, il rispetto della vita, il senso della vita sono esperienza intensa della donna e valori che rei rivendica.

Il primo elemento di rancore della donna verso la societ脿 sta nell鈥檈ssere costretta ad affrontare la maternit脿 come un aut-aut.

Denunciamo lo snaturamento di una maternit脿 pagata al prezzo dell鈥檈sclusione.

La negazione della libert脿 d鈥檃borto rientra nel veto globale che viene fatto all鈥檃utonomia della donna.

Non vogliamo pensare alla maternit脿 tutta la vita e continuare a essere inconsci strumenti del potere patriarcale.

La donna 猫 stufa di allevare un figlio che le diventer脿 un cattivo amante.

In una libert脿 che si sente di affrontare, la donna libera anche il figlio e il figlio 猫 l鈥檜manit脿.

In tutte le forme di convivenza, alimentare, pulire, accudire e ogni momento del vivere quotidiano devono essere gesti reciproci.

Per educazione e per mimesi l鈥檜omo e la donna sono gi脿 nei ruoli nella primissima infanzia.

Riconosciamo il carattere mistificatorio di tutte le ideologie, perch茅 attraverso le forme ragionate di potere (teologico, morale, filosofico, politico), hanno costretto l鈥檜manit脿 a una condizione inautentica, oppressa e consenziente.

Dietro ogni ideologia noi intravediamo la gerarchia dei sessi.

Non vogliamo di ora in poi tra noi e il mondo nessuno schermo.

Il femminismo 猫 stato il primo momento politico di critica storica alla famiglia e alla societ脿.

Unifichiamo le situazioni e gli episodi dell鈥檈sperienza storica femminista: in essa la donna si 猫 manifestata interrompendo per la prima volta il monologo della civilt脿 patriarcale.

Noi identifichiamo nel lavoro domestico non retribuito la prestazione che permette al capitalismo, privato e di stato, di sussistere.

Permetteremo quello che di continuo si ripete al termine di ogni rivoluzione popolare quando la donna, che ha combattuto insieme con gli altri, si trova messa da parte con tutti i suoi problemi?

Detestiamo i meccanismi della competitivit脿 e il ricatto che viene esercitato nel mondo dalla egemonia dell鈥檈fficienza. Noi vogliamo mettere la nostra capacit脿 lavorativa a disposizione di una societ脿 che ne sia immunizzata.

La guerra 猫 stata da sempre l鈥檃ttivit脿 specifica del maschio e il suo modello di comportamento virile.

La parit脿 di retribuzione 猫 un nostro diritto, ma la nostra oppressione 猫 un鈥檃ltra cosa. Ci basta la parit脿 salariale quando abbiamo gi脿 sulle spalle ore di lavoro domestico?

Riesaminiamo gli apporti creativi della donna alla comunit脿 e sfatiamo il mito della sua laboriosit脿 sussidiaria.

Dare alto valore ai momenti 鈥渋mproduttivi鈥 猫 un鈥檈stensione di vita proposta dalla donna.

Chi ha il potere afferma: 鈥淔a parte dell鈥檈rotismo amare un essere inferiore鈥. Mantenere lo status quo 猫 dunque un suo atto di amore.

Accogliamo la libera sessualit脿 in tutte le sue forme, perch茅 abbiamo smesso di considerare la frigidit脿 un鈥檃lternativa onorevole.

Continuare a regolamentare la vita fra i sessi 猫 una necessit脿 del potere; l鈥檜nica scelta soddisfacente 猫 un rapporto libero.

Sono un diritto dei bambini e degli adolescenti la curiosit脿 e i giochi sessuali.

Abbiamo guardato per 4.000 anni: adesso abbiamo visto!

Alle nostre spalle sta l鈥檃poteosi della millenaria supremazia maschile. Le religioni istituzionalizzate ne sono state il pi煤 fermo piedestallo. E il concetto di 鈥済enio鈥 ne ha costituito l鈥檌rraggiungibile gradino.

La donna ha avuto l鈥檈sperienza di vedere ogni giorno distrutto quello che faceva.

Consideriamo incompleta una storia che si 猫 costituita sulle tracce non deperibili.

Nulla o male 猫 stato tramandato della presenza della donna: sta a noi riscoprirla per sapere la verit脿.

La civilt脿 ci ha definite inferiori, la Chiesa ci ha chiamate sesso, la psicanalisi ci ha tradite, il marxismo ci ha vendute alla rivoluzione ipotetica.

Chiediamo referenze di millenni di pensiero filosofico che ha teorizzato l鈥檌nferiorit脿 della donna.

Dalla grande umiliazione che il mondo patriarcale ci ha imposto noi consideriamo responsabili i sistematici del pensiero: essi hanno mantenuto il principio della donna come essere aggiuntivo per la riproduzione della umanit脿, legame con la divinit脿 o soglia del mondo animale; sfera privata e pietas. Hanno giustificato nella metafisica ci貌 che era ingiusto e atroce nella vita della donna.

Sputiamo su Hegel.

La dialettica servo-padrone 猫 una regolazione di conti tra collettivi di uomini: essa non prevede la liberazione della donna, il grande oppresso della civilt脿 patriarcale.

La lotta di clase, come teoria rivoluzionaria sviluppata dalla dialettica servo-padrone, ugualmente esclude la donna. Noi rimettiamo in discussione il socialismo e la dittatura del proletariato.

Non riconscendosi nella cultura maschile, la donna le toglie l鈥檌llusione dell鈥檜niversalit脿.

L鈥檜omo ha sempre parlato a nome del genere umano, ma met脿 della popolazione terrestre lo accusa ora di aver sublimato una mutilazione.

La forza dell鈥檜omo 猫 nel suo identificarsi con la cultura, la nostra nel rifiutarla.

Dopo questo atto di coscienza l鈥檜omo sar脿 distinto dalla donna e dovr脿 ascoltare da lei tutto quello che la concerne.

Non salter脿 il mondo se l鈥檜omo non avr脿 pi煤 l鈥檈quilibrio psicologico basato sulla nostra sottomissione.

Nella cocente realt脿 di un universo che non ha mai svelato i suoi segreti, noi togliamo molto del credito dato agli accanimenti della cultura. Vogliamo essere all鈥檃ltezza di un universo senza risposte.

Noi cerchiamo l鈥檃utenticit脿 del gesto di rivolta e non la sacrificheremo n茅 all鈥檕rganizzazione n茅 al proselitismo.

Comunichiamo solo con donne.

Roma, luglio 1970. RIVOLTA FEMMINILE


Manifiesto de Rivolta Femminile. Roma, julio 1970 (Espa帽ol)

Manifiesto de Rivolta Femminile1

"Las mujeres 驴estar谩n siempre divididas las unas de las otras? 驴No formar谩n nunca un 煤nico cuerpo?" (Olympe de Gouges, 1791 ).

La mujer no ha de ser definida en relaci贸n con el hombre. En esta conciencia se fundan tanto nuestra lucha como nuestra libertad.

El hombre no es el modelo al que adecuar el proceso de descubrimiento de s铆 por parte de la mujer.

La mujer es lo otro con respecto al hombre. El hombre es lo otro con respecto a la mujer. La igualdad es un intento ideol贸gico de subordinar a la mujer en niveles m谩s altos.

Identificar a la mujer con el hombre significa anular la 煤ltima v铆a de liberaci贸n.

Para la mujer, liberarse no quiere decir aceptar la misma vida que el hombre, porque es invivible, sino expresar su sentido de la existencia.

La mujer como sujeto no rechaza al hombre como sujeto, pero lo rechaza como rol absoluto. En la vida social lo rechaza como rol autoritario.

Hasta ahora el mito de la complementariedad ha sido usado por el hombre para justificar su poder.

Desde la infancia las mujeres son persuadidas de que no tomen decisiones y dependan de una persona 鈥榗apaz鈥 y 鈥榬esponsable鈥: el padre, el marido, el hermano...

La imagen femenina con la que el hombre ha interpretado a la mujer ha sido una invenci贸n suya.

La virginidad, la castidad, la fidelidad, no son virtudes sino v铆nculos para construir y mantener la familia. El honor es su consiguiente codificaci贸n represora.

En el matrimonio la mujer, privada de su nombre, pierde su identidad significando el traspaso de propiedad ocurrido entre su padre y el marido.

Quien genera no tiene la facultad de atribuir a sus hijos su propio nombre: el derecho de la mujer ha sido ambicionado por otros y se ha convertido en privilegio de ellos.

Nos obligan a reivindicar la evidencia de un hecho natural.

Reconocemos en el matrimonio la instituci贸n que ha subordinado a la mujer al destino masculino. Estamos en contra del matrimonio.

El divorcio es un empalme de matrimonios del que la instituci贸n sale reforzada.

La transmisi贸n de la vida, el respeto a la vida, el sentido de la vida son experiencia intensa de la mujer y valores que ella reivindica.

El primer elemento de rencor de la mujer hacia la sociedad est谩 en su ser obligada a afrontar la maternidad como una falsa alternativa.

Denunciamos la desnaturalizaci贸n de una maternidad pagada al precio de la exclusi贸n.

La negaci贸n de la libertad de aborto forma parte del veto global puesto contra la libertad de la mujer.

No queremos pensar en la maternidad toda la vida y seguir siendo instrumentos inconscientes del poder patriarcal.

La mujer est谩 harta de criar a un hijo que se le convertir谩 en un mal amante.

En una libertad que se ve con 谩nimo de afrontar, la mujer libera tambi茅n al hijo y el hijo es la humanidad.

En todas las formas de convivencia, alimentar, limpiar, atender y cada momento del vivir cotidiano deben ser gestos rec铆procos.

Por educaci贸n y por m铆mesis el hombre y la mujer est谩n ya en sus roles en la primer铆sima infancia.

Reconocemos el car谩cter mistificatorio de todas las ideolog铆as, porque a trav茅s de las formas razonadas de poder (teol贸gico, moral, filos贸fico, pol铆tico) han forzado a la humanidad a una condici贸n inaut茅ntica, oprimida y conformista.

Detr谩s de todas las ideolog铆as nosotras entrevemos la jerarqu铆a de los sexos.

No queremos de ahora en adelante entre nosotras y el mundo ninguna pantalla.

El feminismo ha sido el primer momento pol铆tico de cr铆tica hist贸rica de la familia y de la sociedad.

Unifiquemos las situaciones y los episodios de la experiencia hist贸rica feminista: en ella la mujer se ha manifestado interrumpiendo por primera vez el mon贸logo de la civilizaci贸n patriarcal.

Nosotras identificamos en el trabajo dom茅stico no retribuido la prestaci贸n que permite que el capitalismo, privado y de estado, subsista.

驴Permitiremos lo que continuamente se repite al final de cada revoluci贸n popular cuando la mujer, que ha luchado junto a los dem谩s, se ve relegada con todos sus problemas?

Detestamos los mecanismos de la competitividad y el chantaje ejercido en el mundo por la hegemon铆a de la eficiencia. Nosotras queremos poner nuestra capacidad laboral a disposici贸n de una sociedad que est茅 inmune de eso.

La guerra es desde siempre la actividad espec铆fica del var贸n y su modelo de comportamiento viril.

La paridad retributiva es nuestro derecho, pero nuestra opresi贸n es otra cosa. 驴Nos basta la igualdad salarial cuando tenemos ya sobre los hombros horas de trabajo dom茅stico?

Reexaminemos las aportaciones creativas de la mujer a la comunidad y derribemos el mito de su laboriosidad subsidiaria.

Dar alto valor a los momentos 鈥榠mproductivos鈥 es una extensi贸n de vida propuesta por la mujer.

Quien tiene el poder afirma: 鈥楨s parte del erotismo el amar a un ser inferior鈥. Mantener el status quo es, por tanto, un acto suyo de amor.

Acogemos la sexualidad libre en todas sus formas, porque hemos dejado de considerar la frigidez una alternativa honorable.

Seguir reglamentando la vida entre los sexos es una necesidad del poder; la 煤nica opci贸n satisfactoria es una relaci贸n libre.

La curiosidad y los juegos sexuales son un derecho de la infancia y de la adolescencia.

Hemos mirado durante 4.000 a帽os: ahora 隆hemos visto!

A nuestras espaldas est谩 la apoteosis de la milenaria supremac铆a masculina. Las religiones institucionalizadas han sido su pedestal m谩s firme. Y el concepto de 鈥榞enio鈥 ha constituido su inalcanzable pelda帽o.

La mujer ha tenido la experiencia de ver destruido cada d铆a lo que hac铆a.

Consideramos incompleta una historia que se ha constituido sobre huellas no perecederas.

Nada o mal ha sido transmitido de la presencia de la mujer: a nosotras nos corresponde redescubrirla para saber la verdad.

La civilizaci贸n nos ha definido inferiores, la Iglesia nos ha llamado sexo, el psicoan谩lisis nos ha traicionado, el marxismo nos ha vendido a la revoluci贸n hipot茅tica.

Pedimos referencias de milenios de pensamiento filos贸fico que ha teorizado la inferioridad de la mujer.

De la gran humillaci贸n que el mundo patriarcal nos ha impuesto, nosotras consideramos responsables a los sistem谩ticos del pensamiento: ellos han mantenido el principio de la mujer como ser adicional para la reproducci贸n de la humanidad, v铆nculo con la divinidad o umbral del mundo animal; esfera privada y pietas. Han justificado en la metaf铆sica lo que era injusto y atroz en la vida de la mujer.

Escupamos sobre Hegel.

La dial茅ctica amo/esclavo es un ajuste de cuentas entre colectivos de hombres: no prev茅 la liberaci贸n de la mujer, el gran oprimido de la civilizaci贸n patriarcal.

La lucha de clases, como teor铆a revolucionaria desarrollada por la dial茅ctica amo/esclavo, tambi茅n excluye a la mujer. Nosotras volvemos a poner en discusi贸n el socialismo y la dictadura del proletariado.

No reconoci茅ndose en la cultura masculina, la mujer le quita la ilusi贸n de universalidad.

El hombre ha hablado siempre en nombre del g茅nero humano, pero la mitad de la poblaci贸n terrestre lo acusa ahora de haber sublimado una mutilaci贸n.

La fuerza del hombre est谩 en su identificarse con la cultura, la nuestra en rechazarla.

Despu茅s de este acto de conciencia, el hombre ser谩 distinto de la mujer y tendr谩 que escuchar de ella todo lo que la concierne.

No saltar谩 el mundo si el hombre ya no tiene el equilibrio psicol贸gico basado en nuestra sumisi贸n.

En la ardiente realidad de un universo que no ha desvelado nunca sus secretos, nosotras retiramos mucho del cr茅dito dado a los empe帽os de la cultura. Queremos estar a la altura de un universo sin respuestas.

Nosotras buscamos la autenticidad del gesto de revuelta y no la sacrificaremos ni a la organizaci贸n ni al proselitismo.

Comunicamos solo con mujeres.

Roma, julio 1970 . RIVOLTA FEMMINILE

1 Traducci贸n de Mar铆a-Milagros Rivera Garretas. De: Carla Lonzi, Sputiamo su Hegel. La donna clitoridea e la donna vaginale e altri scritti, Mil谩n, Scritti di Rivolta Femminile 1, 2, 3, 1974, 11-18. Hay dos traducciones impresas casi id茅nticas: de Julio Villarroel y F. Parcerisas, Escupamos sobre Hegel y otros escritos de Liberaci贸n Femenina, Buenos Aires, La Pl茅yade, 1975, 14-20, y de Francesc Parcerisas, Escupamos sobre Hegel. La mujer clit贸rica y la mujer vaginal, Barcelona, Anagrama, 1981, 9-13, ambas incompletas, imprecisas y condescendientes, y una pirata (2018).

Creative Commons License
Esta obra tiene licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Espa帽a (CC BY-NC-SA 3.0).

Una versi贸n imprimible de este texto est谩 disponible para su descarga. Reconocimiento de autor铆a, edici贸n y fuente es necesaria para su uso, reutilizaci贸n o difusi贸n.

[ocultar] María-Milagros Rivera Garretas (Espa帽ol)

Mar铆a-Milagros Rivera Garretas

Naci贸 en Bilbao, bajo el signo de Sagitario, en 1947. Tiene una hija nacida en Barcelona en 1975 y una nieta nacida en Puerto Rico en 2008. Es catedr谩tica de Historia Medieval, ama de casa y una de las fundadoras de la revista y del Centro de Investigaci贸n en Estudios de las Mujeres Duoda de la Universidad de Barcelona, que dirigi贸 entre 1991 y 2001. Tambi茅n contribuy贸 a fundar en 1991 la Llibreria Pr貌leg, la librer铆a de mujeres de Barcelona, y, en 2002, la Fundaci贸n Entred贸s de Madrid. Ha publicado los libros: El priorato, la encomienda y la villa de Ucl茅s en la Edad Media (1174-1310). Formaci贸n de un se帽or铆o de la Orden de Santiago (Madrid, CSIC, 1985); Textos y espacios de mujeres. Europa, siglos IV-XV (Barcelona, Icaria, 1990 y 1995; traducci贸n alemana, de Barbara Hinger, Orte und Worte von Frauen, Viena, Milena, 1994 y Munich, Deutscher Taschenbuch Verlag, 1997); Nombrar el mundo en femenino. Pensamiento de las mujeres y teor铆a feminista (Barcelona, Icaria, 1994, 3陋 ed. 2003, ed. electr贸nica 2010; traducci贸n italiana, de Emma Scaramuzza, Nominare il mondo al femminile, Roma, Editori Riuniti, 1998); El cuerpo indispensable. Significados del cuerpo de mujer (Madrid, horas y HORAS, 1996 y 2001); El fraude de la igualdad (Barcelona, Planeta, 1997 y Buenos Aires, Librer铆a de Mujeres, 2002); y Mujeres en relaci贸n. Feminismo 1970-2000 (Barcelona, Icaria, 2001); traducci贸n italiana, de Clara Jourdan, Donne in relazione. La rivoluzione del femminismo (N谩poles, Guido Liguori, 2007, e-book 2010); Juana de Mendoza (h. 1425-1493) (Madrid, Ediciones del Orto, 2004); La diferencia sexual en la historia (Valencia, Publicacions de la Universitat de Val猫ncia, 2005). Educar como educan las madres (Madrid, Sabina Editoria, en preparaci贸n). Ha coordinado los CD-ROM: La diferencia de ser mujer: investigaci贸n y ense帽anza de la historia 鈥 La difer猫ncia de ser dona: recerca i ensenyament de la hist貌ria 鈥 Die Differenz eine Frau zu sein: Geschichtsforschung und Lehre. Barcelona, Duoda - Universidad de Barcelona, 2004 y www.ub.edu/duoda/diferencia (2009, con traducciones italiana 鈥揳 cargo de Clara Jourdan鈥 e inglesa 鈥揳 cargo de Caroline Wilson鈥); y La diferencia sexual. Textos escogidos. Revista DUODA 2-30 (1991-2006), (Barcelona, Duoda, Universidad de Barcelona, 2006). Es coordinadora y coautora del manual de Historia Medieval Las relaciones en la historia de la Europa medieval (Valencia, Tirant lo Blanch, 2006, e-book 2010).


[abrir] Tesauro (extracci贸n autom谩tica)