Acto de INAUGURACIÓN DE LA INSTALACIÓN DE ELENA DEL RIVERO Heloïse perfundet omnia luce
Del 10/12/2009 al 10/02/2009.
Lugar de celebración
Gran Via de les Corts Catalanes 585. Barcelona Escalera noble del edificio histórico de la Universidad de Barcelona
Hora: 19h
Fechas de la exposición: 11 de diciembre, 2009 a 10 de febrero, 2010
Horario: de lunes a viernes de 9h a 21h (excepto festivos)
Con motivo de la inauguración se realizará un CONCIERTO DE CAMPANAS -volantes, fijas o portátiles- y voz diafónica, a cargo del músico Llorenç Barber.
Heloïse perfundet omnia luce (Instalación de la artista Elena del Rivero)
Heloïsa lo impregna todo de luz (eso es Heloïse perfundet omnia luce). Repica las campanas de la antigua universidad; teje su nombre en los viejos muros que la sustentan; desciende por la gran escalinata a la que ennoblece. Heloïse impregna de nueva música, de nuevas imágenes y renovadas palabras la Universidad de Barcelona; música, imágenes y palabras de mujer.
Con la intervención de Elena del Rivero en el edificio histórico de la Universidad de Barcelona, Heloïse comienza a hacer política de lo simbólico de una realidad que ya existe. Elena del Rivero reclama a Heloïsa, la reconoce, es decir, la explicita y celebra su presencia, la presencia femenina y la feminización de la Universidad. Pero, ¿por qué Heloïsa? Heloïsa es sinónimo de amor. De amor en libertad. Libertad de amar, aparte de a un hombre (Abelardo) al saber y al conocimiento. Heloïsa en la historia de Europa significa la capacidad de darse tanto a la sabiduría femenina, la que proviene de los sentidos, del sabor de sapere, como al conocimiento de la universidad masculina de la que Abelardo le enseñó sus bases conceptuales.
Pero si Heloïsa vive hoy es porque las mujeres hemos llevado el amor a la universidad. Hemos hecho realidad el deseo, no solo de estar sino de fundar espacios propios que nos signifiquen libremente. Este deseo señala que el amor es el germen del conocimiento y de la política, de la política de las mujeres, aquella que, como se va insinuando, es la política. El amor es la práctica política y la práctica de conocimiento más eficaz; ya que nos dispone en una relación transcendente, de muchísima fuerza pero sin violencia. Todo lo que mujeres y hombres hacemos en relación para evitar la violencia es el nudo de la política y el óvulo de aquel conocimiento que ni distrae ni aburre, sino que enamora y enriquece.
La feminización de la universidad ha introducido esta nueva forma de ser universitarias y universitarios. Los antiguos lemas inscritos en sus escudos patriarcales (“Libertas perfundet omnia luce” y “Perfundet omnia luce”) nos excluían. El de Heloïsa nos incluye, pero además nos lo creemos. Porque no creemos en las palabras de piedra sino en las vivas, las de la lengua materna, aquellas en las que los nombres coinciden con las cosas. No olvidemos que la relación docente, pilar de la práctica universitaria siempre ha formado parte del orden simbólico de la madre. Tal como se pregunta María-Milagros Rivera Garretas, no puede ser casual que la universidad patriarcal se haya dicho a sí misma alma mater, esto es, madre nutricia, a pesar de haber aniquilado el orden simbólico de la madre y haber quemado sus saberes.
La madre enseña, desde el amor, a hablar y a relacionarse con el mundo, a ser parte del mundo. Una manera de ser y estar que encontramos en Heloïsa cuando nos muestra el conocimiento no desvinculado del amor, ni de la libertad, ni de las palabras vivas.
¿La feminización de la universidad comportará que esta se reconozca de verdad bajo el apelativo de madre nutricia? Cuando cada vez más universitarias ponemos nuestra libertad de ser mujer en la matriz del aula o del laboratorio, de la secretaría o del despacho .... Sí, se reconocerá, como muchas ya lo reconocen.
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