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Texts polítics

Presentació de la Revista DUODA

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LORENA MOLINA ALBUIXECH

Rev. DUODA 52 Presentació

Llibreria Pròleg dimecres 22 de novembre de 2017

Cuando Isabel me propuso participar en esta presentación, mi primer impulso fue responderle que no. Hablar en público es algo que me resulta muy difícil desde siempre. Por suerte, ella, ya antes de lanzarme la propuesta me dijo que si la respuesta iba a ser no mejor me tomara un tiempo para pensármelo. Así lo hice y, al cabo de menos de tres horas ya tenía claro que lo iba a hacer. Ante todo, porque ella me lo había pedido, había contado conmigo, pero también porque al releer la revista volví a sentir todo lo que removían en mí los artículos publicados en este número, su potencia, y vi claro el gran privilegio que supone el tener oportunidad de estar aquí hoy reflexionando sobre ellos.


Mi primer contacto con DUODA fue a través de la revista. Después de leer en el currículo de Erika Irusta que era magistra de DUODA me puse a investigar, y así llegué a los números antiguos de la revista que están colgados en la web. No podía dejar de leer. Leía y leía los textos de esas mujeres y me veía reflejada en muchos de ellos, era como si lo que ellas decían yo ya lo hubiera sabido desde siempre, esas palabras estaban dentro de mí pero yo aún no lo sabía. Sus palabras me tocaban de una manera especial, la sensación era que las escritoras y yo teníamos mucho en común, las sentía tan cercanas.

Que ellas se tomaran la libertad de escribir y publicar sobre temas en los que yo había pensado a menudo pero, muchas veces, no me había atrevido ni tan siquiera a mencionar, me llevaba a reconocerles una gran autoridad y a sentir una nueva libertad desconocida en mi vida. Más tarde descubriría que se trataba de libertad femenina, la libertad relacional de la que nos habla Lia Cigarini. Es una sensación maravillosa cuando te sientes identificada con una escritora a través de sus textos, cuando vas leyendo y piensas “claro, eso es lo que yo sentía, es lo que me pasaba a mi… lo sabía…”.

En mi caso, la primera toma de conciencia de que necesitaba estar entre-mujeres se dio al convertirme en madre, pienso que debe ser algo habitual porque la maternidad nos lleva a necesitar de autoridad femenina. En este sentido, el artículo de Marta Ausona Lactancias maternas como afirmaciones de libertad femenina me atrapó por todos los recuerdos que trajo de vuelta. Fui madre por primera vez en 2008 y el día que nació mi primer hijo supuso, igual que para todas, un antes y un después en mi vida. Antes de ser madre, tal y como explica Marta en su texto que nos pasa a muchas mujeres, yo no me había planteado si daría pecho o biberón, pensaba que cuando llegara el momento ya vería, no le daba demasiada importancia; pero cuando mi hijo nació, de repente darle el pecho se convirtió en algo vital para mí, estoy segura que era a causa del instinto, algo que salía de dentro de mí y que hasta ese momento no había sentido nunca antes. No fue fácil nuestra lactancia los primeros meses, desde el principio recibí presión por parte de algunos médicos porque mi hijo no ganaba suficiente peso según su criterio, pero por suerte conté con la ayuda de las mujeres de un grupo de lactancia que me apoyaron para seguir adelante. Fue el primer grupo de mujeres en el que participé. Este tipo de grupo comparte con los grupos de autoconciencia de los primeros años del feminismo la práctica del partir de sí. Allí todas las que acudíamos compartíamos la vivencia de unas emociones muy profundas como consecuencia del momento vital en que nos encontrábamos, y eso facilitaba que se diera la apertura necesaria para esta práctica en la que cada una se pone en juego en la relación.

Sin su apoyo mi primer hijo y yo no habríamos disfrutado de los dos años y medio de lactancia materna que vivimos. Y ese antes y después que supuso en mi vida la maternidad, fue también un antes y un después en mi relación con otras mujeres. Pude sentir cómo el que otras se involucraran en ayudarme me daba fuerza y cuán necesario era el poder compartir con mujeres que habían vivido o estaban viviendo lo mismo que yo. Con mi segundo hijo la lactancia fue mucho más sencilla y pude ser yo la que aportaba mi experiencia dentro del grupo de lactancia para ayudar a otras.

Es al ir estableciendo esas relaciones de confianza cuando nos damos cuenta de que habían estado ahí disponibles todo el tiempo, que en realidad todas compartimos sentimientos y vivencias similares que hacen que nos podamos entender con facilidad. Más tarde, ya como alumna del máster de DUODA, he podido significar la importancia de esas relaciones. He podido entender cómo la búsqueda de referencias simbólicas en otras mujeres que nos sirven de espejo y el ir tejiendo relaciones de affidamento con otras - relaciones en que reconocemos autoridad a otra mujer -, nos permite descubrir la grandeza del sexo femenino, y son estas relaciones las que nos transforman haciéndonos cada vez más libres.

El tema monográfico de este número 52 es Los úteros de las mujeres ni se venden ni se alquilan, No resulta sencillo argumentar por qué te posicionas totalmente en contra del alquiler de úteros cuando la respuesta que se obtiene habitualmente es que se trata de una decisión tomada desde la libertad por las mujeres que deciden convertirse en madres de alquiler. Personalmente me he encontrado con frecuencia en esta situación, por lo que me parecen muy necesarios los argumentos que nos exponen de forma tan clara en sus artículos Alessandra Allegrini, Cristina Faccincani y Pilar Babi.

El texto de Pilar Babi me ha resonado especialmente porque en él nos habla sobre su propia experiencia como madre. El artículo se titula Gestación en otra, está sucediendo. Y así es, efectivamente, ya está sucediendo. Se estima que cada año unas 800 parejas españolas contratan vientres de alquiler en países como Ucrania o Estados Unidos donde esta práctica es legal.

http://www.observatoriodelainfancia.es/oia/esp/descargar.aspx?id=300151&tipo=noticia”

Pilar Babi nos habla partiendo de sí sobre cómo la gestación modifica a menudo no solo el cuerpo de la mujer, sino su percepción de sí misma y del mundo, porque hay experiencias humanas que nos transforman de maneras que no es posible prever, por eso es imposible saber de antemano las consecuencias de esta práctica, tanto para la madre gestante como para la criatura. Se pregunta si es posible hablar de libertad cuando la relación de poder, tanto económico como simbólico, es frecuentemente muy desigual entre las partes.

La antropóloga Kristin Engh Forde concluye en su tesis doctoral sobre la maternidad de alquiler en la India, que este tipo de maternidad nunca puede convertirse en una situación en la que todos salgan ganando. Mientras las madres y padres de intención, desde su posición privilegiada y de poder, pueden pensar que se trata de una situación de beneficio mutuo, es imposible que así sea, porque no se trata de un arreglo entre iguales. Una parte cumple su deseo de tener una criatura mientras las mujeres indias ganan una suma de dinero que no es suficiente para sacarlas de la pobreza. Muchas de estas mujeres describieron una sensación de pérdida que tenía que ver con haber regalado algo grande y recibido muy poco a cambio. No se presentaban como mujeres modernas y liberadas que habían elegido hacer lo que querían con su cuerpo, sino como madres desesperadas e impotentes que estaban dispuestas a sacrificar su propia salud y respetabilidad por sus hijos.
http://www.noalquilesvientres.com/news-posts/subrogacion-el-sueno-imposible-de-un-bebe-de-comercio-justo/

El deseo de ser padre o madre no puede convertirse en un derecho, porque la gestación subrogada implica el control sexual de las mujeres, supone una violencia obstétrica extrema y claramente cosifica nuestros cuerpos. Es necesario poner límites a la búsqueda continua de avances tecnológicos como forma de progreso sin tener en cuenta las posibles consecuencias negativas de esos cambios en nuestras vidas. La apropiación de la autoría de la vida humana por parte del patriarcado como fundamento de su poder se sitúa en la base de la violencia sexuada.

Los que se posicionan a favor de legalizar esta práctica alegan que su legislación impedirá que exista una contraprestación económica, pero en países como Canadá y Reino Unido, donde se permite únicamente este tipo de gestación por razones altruistas, las mujeres que se prestan a ello no son numerosas y muchos de los que optan por esta opción acaban también recurriendo al “turismo de procreación”.

Patrícia Victòria Martínez i Àlvarez en su artículoTejido con palabras de cuatro mujeres: sobre contratos y el cuerpo femenino,entrevista a cuatro mujeres a partir de la lectura del libro de Luisa Muraro L’anima del corpo. Contro l’utero in affitto, publicado en Milán en 2016. María-Milagros Rivera opina que “es necesario pensar sobre sobre la práctica para tomar conciencia del sentido neoliberal de la libertad, en el que todo vale y en el que el cuerpo también se compra y se vende si hay dinero…”. Victoria Cendagorta se coloca en el lugar de la que entrega la criatura, un sufrimiento que nos resulta inimaginable a las que somos madres, y describe la situación como un “aprovecharse de la desgracia de otra para hacerla todavía más desgraciada”. Difícil también imaginar el sufrimiento que debe suponer para el bebé el ser separado de su madre nada más nacer y las consecuencias que puede tener esta separación, más aún cuando descubra que ha sido su propia familia quien ha decidido que el inicio de su vida haya sido de esta manera.

Ya para acabar, quería hacer referencia a la transcripción que aparece en la revista del debate Parlar com a dones, una elecció, organizado por las mujeres de DUODA en el marco de las jornadas Radicalment-feministes (40 anys de feminisme a Catalunya), el sábado 4 de Junio de 2016. En este debate algunas mujeres dialogan sobre el significado que tiene para ellas el hablar como mujer, en qué momento de sus vidas decidieron hacerlo y porqué, la valentía necesaria para mantenerse y las satisfacciones que les aporta esta elección. Y quería acabar mencionándolo porque personalmente sus intervenciones me han servido, me sirven, en este aprendizaje que empecé hace ahora dos años cuando me matriculé por primera vez en el máster de DUODA. Yo el máster lo curso poco a poco, y aun así, está siendo una revolución en mi vida. Antes he hablado del antes y después que me supuso la maternidad, considero que estudiar este master también está abriendo una nueva perspectiva del mundo ante mí. En su intervención María-Milagros Rivera Garreta, que ha sido profesora mía en la asignatura Sexuar tú la política, hace referencia a la idea de María Zambrano “Estar presente es estar al descubierto” y cuenta cómo ser consciente de que es este estar al descubierto el que la hace sufrir en según qué situaciones, le permite aliviar ese sufrimiento. También intervienen mujeres que se consideran tímidas poniéndose en juego desde sus propios miedos, igual que estoy haciendo yo ahora, porque si queremos estar presentes, tendremos que aprender a estar al descubierto.

Universitat de Barcelona
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