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Presentació de la Revista DUODA

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IVETTE ROCHE ANDREU

La textura crujiente de las nueces

Presentació del número 40 i Celebració dels 40 números de la Revista (1991-2011). 16 de setembre de 2011. Centre de Cultura de Dones Francesca Bonnemaison

Queridas,
deseo que este presentar mío de la revista esté teñido de agradecimiento porqué, y empiezo por el final, este número cuarenta de la revista me parece, de verdad lleno de ofrecimientos y de regalos.

Mi agradecimiento es para Remei, maestra y amiga y las que con ella, me ofrecieron presentar este número, también para vosotras, que venís a celebrar el alumbramiento de una nueva revista y también para aquellas que la habeis hecho posible, con su gestión y, o con vuestros escritos.

Dicen que el número cuarenta es un número cargado de simbolismo, yo lo he recordado después de haber sentido, que este número llegaba en un momento de cambio, después de un tránsito, que me consta que todas estamos sintiendo. Yo también lo siento en mi vida. Esto es algo que las sabias saben explicar y las demás solo intuimos, que ya es mucho. La sabias encargan pues, un cambio de imagen. Y la revista se viste de gala.

Es la antigua, con sus veinte años de historia, que son muchos. Para valorarlos, me situo yo, cuando la revista empezaba y yo tenía catorce, son muchos años. Cómo la expresión se viste de gala está para mi un poco teñida de lo absurdo, os diré mejor, que se pone preciosa, que la viste Kiki Bauer, una artista que conocemos por mediación de Elena del Rivero, que llena también unas páginas de esta revista de honor, con sus delicadas y punzantes obras. Kiki Bauer le hace algunos arreglos que son para mi muy lindos, la viste de azul y dorado, colores medievales, oro y lapislazuli, color del mar profundo y escoje la Odile, una letra con nombre y origen de mujer. Me gusta mucho también ese espacio en blanco, que permite, cómo ella dice, respirar al texto, y también, esto es mío, tomar notas, esto es un espacio de relación con la lectora de lápiz en mano. En ese espacio, también va el nombre de la autora, en un precioso gris , facilita encontrar el escrito deseado más velozmente, además de resaltar a la autora del escrito. Cumplimenti a Kiki Bauer. La revista está bellísima para sus nuevas empresas!
Y aquí desearía hablar de esos veinte años primeros pero me viene muy grande, y solo puedo hablaros de esos primeros veinte primeros y yo. O sea, de muy poquito. La revista la conocí ya en la facultad de educación, mis profesoras Núria Pérez de Lara i Remei , me alentaron a ir un poco más allá y lo hice, acercándome a artículos y textos que, alejados de la teoría educativa , me hablaban de conceptos cómo el partir de sí, la otra cómo un mas, la otra que hay en mi,… y así empecé a leer, no solo la revista, sino también otros títulos vinculados a ella junto con poemas y novelas, en un concepto académico del saber de abrazo más amplio. Todos esos textos se convirtieron para mi en compañeros de vida, la revista, también.

Pero la revista duoda y yo nos hicimos finalmente íntimas durante los tres cursos de máster, dos los oficiales y un tercero en el que realicé las asignaturas de Donatella y Laura. Yo la consultaba en la biblioteca de historia, la nueva, entrando, bajando las escaleras, en una estantería a mano izquierda, dónde se pueden encontrar siempre los últimos números. Los antiguos, hay que pedirlos con un poco de tiempo, y la bibliotecaria o quién por ella, te los va a buscar y te los trae. Al principio da pereza esperar, pero luego, cómo en los archivos, la espera da a ese texto algo que no se da en la inmediatez, también lo da, la mediación de quién ha escuchado tu solicitud y te lo entrega. Y también la salida a la luz, de esos textos, reclamados por ti. Pasé muchas horas allí en la hemeroteca leyendo y reconozco tener predilección por algunos textos, son mis predilectos, los que me eligen a mi y yo a ellos y con los que tengo una relación más personal, y algunos otros que no me dicen demasiado, y otros que sí, pero más ligeramente.

Hago émfasi en la elección porqué creo que es un tema latente también en esta revista y también un tema que creo que hay que pensar. Sobretodo porqué no podemos estar en todas partes.

Pero ai! me hubiera gustado ir allí, a la hemeroteca, y mirarlas todas juntas antes de venir aquí a estar con vosotras, leer cuales han sido los temas monográficos que se han ido sucediento y saborear cómo la historia de los números de Duoda es también las historia de todas. Incluso, cuando no sabíamos que existía. Y la verdad es que solo diciéndolo ya las he visto un poco a todas juntas, espero que vosotras también, en una suerte de momento medium. Sonrío.

Tengo que deciros que yo nunca leí la revista al día, hasta hoy. Solía tener un modo de leer la revista propio, hoy me leo un artículo del noventa y seis, mañana ojeo una revista del 2002 y pasado no le hago ni caso y estoy así meses, y supongo que muchas han hecho cómo yo. Es también el modo en cómo leo, en mi mesita hay este año una docena de libros a los que acudo, cómo en un baile, según la vida se me presenta, por casualidad-necesidad. Por ello, por lo de la necesidad, esta revista número cuarenta la leo así. Y descubro una nueva manera muy linda de tenerla en cuenta, por primera vez, entera, unidas sus partes por unos hilos. Por primera vez, entera, gracias a Remei que me lo ofreció.

No os quiero decir demasiado qué me pareció o entretenerme en algunos artículos , claro es que estan lo que me tocaron más, pero sí quiero contaros que empecé por el editorial y que mi encuentro con éste fue muy dulce, cómo un regalo, el primero. El hecho de que la revista tuviera cómo tema monográfico el de la historia viviente, ha sido una sorpresa para mi, una muy agradable y que me lleva a pensar de nuevo, esas cosas de la casualidad-necesidad. Lo hace, porque aunque no practique mucho, estudié y tengo alma de historiadora, eso sí lo sé, y esto hace que con este número de la revista, exista para mí un vínculo especial.

En el editorial, se explica que la historia viviente es en la que el historiador, la historiadora se ponen en juego sin reservas y así hace simbólico y cambia el mundo. Y esto no es cualquier cosa. Lo cual me hace pensar que tenemos entremanos un número de la revista muy especial. Luego Milagros, retoma alguna de esas ideas y habla de la vocación de historiadora, y a mi me resuena algo dentro, aún no sé si para reir o para llorar o para las dos cosas. También me lleva a un lugar de nudo con mi vocación. ¿Cómo puede ser que con todas ellas al lado no haya yo vuelto a escribir? Me pregunto…

Deseo explicaros de dónde viene ese nudo, que lo es con toda la historiografía y sobretodo con los que fueron profesores y profesoras mías en la facultad. Recuerdo un gran momento de mi primer año, discutí con un profesor, lo que éste me pedía, esto era que fuera objetiva y que mi trabajo con las fuentes fuera lo más higiénico posible, esto es que ni ellas me tocaran a mi, ni yo a ellas. Y que esa era la única manera de hacer historia. El mundo se me cayó a los pies. Y estuve con el mundo caído a los pies toda la carrera de historia.

Y sin embargo, ahora recuerdo, que una de las primeras asignaturas y una de las primeras clases que recibí en historia, está teñidas de esa textura entre lo real y lo irreal, de la que habla la revista. Mi recuerdo es el de una lectura en alto, amorosa y lenta, de un profesor mío al que tengo en mucha estima, de una descripción del templo de Salomón: …columnas y paredes que vestían el templo… (atención!) lapislázuli….

Pero a la vez me viene a la cabeza mi último trabajo en la facultad de historia, una portada esculpida de una catedral, del que nunca quedé satisfecha y que da testimonio que tras diez años de historia, no me sentía autorizada a escribir historia. Ahora sé que no quedé tranquila porque no expliqué aquello que me unía a ella, a esa portada, con esas arquivoltas molsudas, dedicada a la coronación de la Virgen , a su muerte y su tránsito. Aquello que me llamaba, en su día, a alguna cosa importante que no supe ni me puse a descifrar y que hoy por hoy no sé si sirve decir en público. Pero lo provaré, a modo de invocación, lo que me llamó, fue la belleza de su movimiento y el secreto que aún siento que guarda. Fue por ahí por dónde debiera haber empezado. Descreída yo!

Os cuento esto porque intuyo en el momento presente, una gran necesidad de ese modo de hacer historia, no sólo en mi, sino para todas y el hecho de que Duoda proponga cómo tema monográfico la historia viviente, en sintonía con esa necesidad tremenda que siento, me tranquiliza, porqué me doy cuenta que la revista, a pesar de contar ya muchos años, no se adormila, esto es, que no se adormilan las que de ella tienen cuidado, puesto que hay que estar atenta para ver lo que se mueve y lo que es necesario para dedicar a la historia viviente este número.

Finalmente quiero contaros, otra pequeña historia, sin avergonzarme, de la que surge el título de este escrito, donde empieza todo. Esta es que fui a comprar este último número el viernes a Pròleg, el pasado. Sonrío. Y que lo hice por la tarde, después de comer con una compañera de trabajo a la que aprecio mucho, en un restaurante muy cerca de la librería. Eso hizo que mi primer contacto con este número de la revista estuviera impregnado del aroma y el gusto de una deliciosa pasta con tomate, olivas y alcaparras y la textura crujiente de las nueces, así cómo otro tanto de la conversación entre cálida y ácida de las mujeres de la librería. Espero que esos preliminares y otros de este fin de semana hayan ayudado a que esta lectura y presentación de la revista, sea también, suficiente viva, ya que siento y me parece que lo avisa Milagros, pero yo lo reaviso porqué hay que reavisarse que -lo que no es generalizable, es esencial para seguir vivas.

Me sabría mal terminar mi texto sin hablar de los textos de Ida, Monica, Marirí, Laura Minguzzi, Marina, Luciana, Milagros, Dolo, Assumpta, Ana, Maria Elena, Lia y Laura Mora que me han acompañado esta semana en el bus, en el metro, en casa, en la biblioteca y por todas partes. Quiero decir que , en todos ellos he encontrado alguna cosa, que ahora vibra en mi, en todos. Creo que porqué, tal cómo comenté al principio, este número se ofrece a la que la lee. Y me alegra mucho presentar este número que encuentro especialmente lleno de ofrecimientos y regalos. Abierto y disponible. No sé si la labor de quien presenta es la de testimonio, o bien más de madrina, pero tengo que decir que creo que hay en ella muchas cosas que tocan y quieren ser tocadas y eso la hace a mi parecer muy bella.

Quiero rezar para vosotras las palabras que me restan en la cabeza tras esta intensa lectura y que se han quedado vibrando en mi cuerpo…corte, dislocada, cruzada, raíz, bizca, ausencia, contigua, cruzado, no-escritura, zambullirse, verano, orfandad, camino, privilegio, magareina, patates inmortals, vacilante, desencadenar, irreal, real, imaginar, custodiar, leche, placer, regalo, humor, funda y refunda, fuentes, entrañas, epifanía, pobreza elegida, necesidad, kairós, maestra, lovelettering, flying letter, marrades, despulla, humor descregut, curadora, desassossecs, visión, piel de gallina, perfundet, raons profanes, finito, carente… para dejaros, en el cuerpo, vibrando, algo de lo que yo he encontrado en ella,

gracias a todas por vuestra escritura, gracias por vuestra presencia,

Universitat de Barcelona
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