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Textos políticos

Llenando el mundo de otras palabras

Memoria viva

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NOELIA PÉREZ MARTÍN

Memoria viva

"Amor no conocido ¿y por qué me dejas? Amor no conocido ¿y por qué y por qué y por qué? " Ángela de Foligno.
"... Por los infiernos de la soledad, del delirio, por el fuego, para acabar dando esa luz que sólo en el corazón se enciende, que sólo por el corazón se enciende" La tumba de Antígona. María Zambrano.


Estuve dos días paralizada ante la invasión del régimen masculino de significado más violento y descarnado que representa el nacionalismo. Estuve entre las mujeres y hombres que clamaron el pasado día 1 de octubre su “derecho a decidir”. Estuve percibiendo el anhelo en un nuevo comienzo que trae la esperanza proyectada en la opacidad de eso que llamamos futuro. Una ilusión, un ideal, solo un destello que ciega. Estuve en los márgenes, en la que no vota, en la que sabe que el derecho a voto sume a las mujeres en un desorden porque las desquicia, llevándolas a un régimen patriarcal de significado que le es ajeno. Esta ajenidad, parte de la creación de un sistema racional, abstracto y deshumanizado, que construyeron bajo parámetros neutros y con pretensión de igualar y universalizar toda la experiencia humana, algunos hombres de la Francia de la Ilustración. Dicha construcción dejó fuera a muchos hombres y a todas las mujeres y sus posibilidades de complementar sus experiencias de un vivir sexuado que tiene en cuenta lo vivo. Cuerpo y palabra.
De la filósofa Luisa Muraro aprendí que en el lugar de la ajenidad las mujeres podíamos poner algo propio. Algo primordial, ya que mana de la relación primera, que es la de la criatura humana con la madre. Sin metáfora. Concreta y personal. Luisa Muraro lo llamó: el orden simbólico de la madre.

Durante esas fechas me encontraba en la ciudad de Mataró. Allí me dicen que nací, que es mi lugar de origen, pero sé que mi origen es mi madre. Y fue ella, y no la ciudad la que me enseñó que había una política verdadera que no es el politicismo de los hombres. Desde muy pequeña, trajo a nuestra relación un frase que decía: “todos son iguales” (hablando de políticos). Eso que hoy reconozco, al haber nacido en el discurso de la igualdad, como un saber esencial de su violencia, tiene el origen en boca de mi bisabuela materna Isabel, como Isabel es mi madre pero también, Maria Isabel, como Maria es su madre, mi abuela.

Hispania, Marianne, Britannia, Europa, África, América… son los nombres del matricidio. Invención alegórica masculina del origen de toda criatura humana al que llamaron patria, “madre patria”. Insistencia en encuadrar toda la existencia humana en un único principio, el masculino, relegando el principio femenino al simulacro. Ahora solo patria, porque la madre muerta pretenden que caiga en el olvido, pero Ángela grita y Antígona habla. Me restablecen en mi propia genealogía evocando en mí la llama de un gran amor materno que gratis et amore me dio el cuerpo y la palabra. Cuerpo y palabra que ayudan a nombrar un vivenciar que no se reconoce en derechos redactados en el silencio de las mujeres. Eco del grito, palabra viva, que hacen memoria y restablecen en el mundo una sabiduría femenina que hace ineludible la renuncia de las mujeres a un régimen de significado patriarcal, huérfano de amor. Y que nos recuerdan que amor viene de amma y designa la relación primera entre la criatura humana y su origen, que no es otro que nuestra madre.

06/09/2017

Universidad de Barcelona
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