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Textos políticos

Llenando el mundo de otras palabras

Escrito para una apertura al ser

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CANDELA VALLE BLANCO

Escrito para una apertura al ser

Hace poco más de un mes que el gobierno decretó el estado de alarma, este es el nombre puesto por todos los estados del mundo, en respuesta a un hecho de la Naturaleza, la expansión de un virus a todos los lugares del planeta y que afecta a las personas.

No sabemos mucho, al menos la población común, sobre el origen de este virus, quizá sí podríamos saber con mayor facilidad, si lo pensamos con sinceridad, sobre las condiciones de vida que han podido favorecer que se manifieste.
El propio modo de nombrar las acciones que se ponen para afrontar esta situación, nos indica el mundo de relaciones en el que estábamos viviendo antes de la expansión descontrolada del virus. Y el modo de establecer unas relaciones de enfrentamiento, de crítica y de sobreponer la ideología y la opinión personal, como modo de política general de hablar sobre este hecho, nos indica lo implicadas que estábamos cada una de las mujeres y hombres que habitamos el planeta en todo lo que está ocurriendo.

Sea cual sea el origen de este virus, ya está en nuestras vidas y, de la misma manera está en nuestras vidas el modo que tiene la sociedad en general de tratarlo. Quizá la desmesura de la expansión del virus no es tanto obra de la Naturaleza como una consecuencia de la desmesura del modelo masculino de explotarla. En medio de esta denominada guerra, están como siempre los cuerpos, y a diferencia de las guerras con enemigos visibles y externos, y donde podías abrazarte cuando te asustabas, ahora la sensación de vulnerabilidad es mayor porque es un enemigo invisible que se mete en el cuerpo y ahí tienes que librar la batalla en aislamiento, sin mano que pueda aliviar tu miedo.

Cuando lo que afecta a nuestra vida tiene que ver con la enfermedad del cuerpo es cuando nos sentimos más vulnerables. Esta sensación de vulnerabilidad del cuerpo es una manifestación más del patriarcado. Desde su origen se construye sobre la explotación de la Naturaleza y sobre las mujeres, consideradas naturaleza. El patriarcado se establece como un poder sobre el cuerpo de las mujeres, relegándolas al ámbito de la naturaleza y explotando a ambas, naturaleza y mujer. Y, por extensión, poder sobre los cuerpos, que son naturaleza, cuerpos femeninos y masculinos, ambos nacidos de mujer. Esta realidad virtual, porque está en la mente masculina, no en la Realidad, nunca ocupó la Naturaleza ni a las mujeres pero sí ha alcanzado tal desmedida que ha hecho visible que ese poder del patriarcado ya no tenga cabida en este mundo.

Este es un tiempo de experiencia, lo es porque toca nuestro sentir. Hayamos vivido lo que hayamos vivido en estas semanas, estamos tocadas por lo que pasa. Sin embargo, no es un paréntesis, es un tiempo de nuestra vida, un tiempo en el que se ha puesto de manera muy evidente el afuera y el adentro, lo que está en armonía y amor y lo que está en conflicto. Este parón de la inercia del movimiento que teníamos antes del estado de alarma nos ha permitido conectar con nuestra interioridad, se ha puesto de manifiesto un desorden latente, que al hacerse visible nos permite poner orden. Si somos capaces de recibir y conectar con ese interior que se nos manifiesta será una oportunidad para ser lo que en el origen toda vida es, deseo de amor y libertad de ser; si en esta experiencia continuamos con una programación virtual de nuestra vida, esta se acentuará aún más porque nuestro contexto cotidiano ahora es virtual.
En estos días, me venía a la memoria, una frase que se decía a menudo sobre informaciones en las redes sociales "se ha hecho viral" y no puedo evitar establecer una conexión. ¿En qué medida, mujeres y, también hombres, nos habíamos disociado de nuestros cuerpos y de nuestro contexto natural y habíamos entrado en una realidad virtual? Una realidad virtual construida desde una mente masculinizada en el dominio y la explotación, una mente desconectada del contacto con el sentir. Y, por otro lado, unas emociones primarias, que nos llevaban por caminos oscuros de manipulación de las relaciones, y ocultación del camino hacia nuestro sentir verdadero, desde el que poder establecer una relación auténtica con la vida. ¿Cuándo dejamos de ser Mujeres, señoras de la vida, y dueñas de nuestra acción en femenino? ¿Cuándo, si soy un hombre, dejé olvidado a ese niño que amaba a su madre y que deseaba amar y cuidar la vida? Mujeres y hombres somos naturaleza, somos seres encarnados, nuestro cuerpo no es una máquina, nuestra realidad no es virtual, no es un relato, es un hecho vivo y por tanto, tenemos la fuerza de la Naturaleza en nuestro interior.
Ahora está en crisis la soberbia masculina del sistema patriarcal de que es más fuerte que la Naturaleza. Y esto no significa entrar en polaridades ideológicas, ni en luchas entre ciencia y no ciencia, ni en obediencia o rebeldía. Ahora es tiempo de Paz y de Cuidado. Es tiempo de sentir y actuar en Femenino. En femenino plural, mujeres y hombres.
He dudado si escribir y presentar para su lectura algo de lo que sentía. Finalmente me decidí a hacerlo con el deseo y la intención de aportar lo que para mí es un alivio. Señalar que la incertidumbre, la amenaza y el temor que se transmite por todos los medios posibles o las posibilidades de salvación mediante medidas externas que acentúan de nuevo nuestra vulnerabilidad, no son el eje de nuestra vida. Sobre cada hecho que acontece en nuestra vida, y por tanto en nuestros cuerpos, tenemos siempre la capacidad de experimentarlo desde la Certeza y la Confianza de que sabré, llegado el momento, qué hacer. Esta es una realidad que habréis experimentado en vuestras vidas muchas veces, o alguien os lo habrá dicho alguna vez. No se trata de rebelarse, de no dar importancia, de obedecer, de dar mucha importancia…. Se trata de conectar con nuestra alma, ella sabe qué hacer.
Candela Valle Blanco. Psicología y salud en Femenino

(17/04/2020)

Universidad de Barcelona
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