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Textos políticos

Llenando el mundo de otras palabras

MARÍA-MILAGROS RIVERA GARRETAS

ALGO QUEDÓ BARRIDO AYER (24-03-2012 en La Bonne)

Celebración de la nova etapa del CENTRE DE CULTURA DE DONES FRANCESCA BONNEMAISON (LA BONNE)

Ayer, 23 de marzo de 2012, pasé por la experiencia (inesperada aunque, si acudí a la llamada, sería por algo) de disolución de un lenguaje y de una economía que llevaban unos doscientos cincuenta años dominando las interpretaciones de la vida en nuestro mundo occidental: el lenguaje y la economía de la miseria femenina. No se dijo nada de particular ni pasó nada extraordinario: simplemente ocurrió que ninguna de las que estábamos allí sintió que le faltara nada ni que tuviera que adecuarse a nada. De todo eso que se decía antes que carecíamos las mujeres, no quedaba ni rastro, y los espacios, casi vacíos, se llenaron de expresiones de la excelencia femenina y del placer de ser mujer. Fue una de esas ocasiones en las que una cae en la cuenta de que aquello por lo que luchó no se presenta necesariamente con el aspecto que ella había imaginado, y le cuesta reconocerlo.

Lo experimenté en la Jornada participativa celebrada en el Centre de cultura de dones Francesca Bonnemaison (Ccdfb) de Barcelona. Las organizadoras que hablaron (pues había otras), Marta Vergonyós, Anna Sanmartí y Norma Falconi, explicaron en La Cuina, sin carisma ni cantinela alguna, que nos habían convocado para que dijéramos qué y cómo queríamos que fuera la nueva Bonnemaison, que ellas llaman y querrían que sea La Bonne, por lo de buena (buena casa) y, quizás, también, por lo de la relación de servicio sin la que no hay casa, como recuerdan (de otras épocas) las chambres de bonne de algunas buhardillas antiguas de Francia y Bélgica. Casi nada.

Conectaron entonces por Skype con Sux, de Platoniq, que nos ofreció la posibilidad de poner las técnicas informáticas al servicio de los deseos y las necesidades de las mujeres, sexuándolas en femenino para crear cultura digital de mujeres en la Red. Porque La Bonne quiere continuar y ampliar a lo grande la creación audiovisual hecha en los años anteriores. Como todo el mundo sabe, las mujeres somos la parte más culta e instruida de la humanidad y queremos llenar el mundo del sentido, la fecundidad y la belleza con las que dialogamos y nos afanamos agónicamente día tras día.

Seguidamente, pasado el umbral de un altercado verbal muy duro de mujeres en desacuerdo con la Junta actual, cuya legitimidad para convocar el acto cuestionaron (si bien la legitimidad la dábamos las mujeres que acudimos), unas animadoras disfrazadas nos fueron guiando lentamente por los espacios de La Bonne, limpísimos y expectantes, propiciando que en cada uno de ellos las mujeres que quisiéramos escribiésemos en un pósit algo de lo que deseábamos que allí ocurriera en el futuro. En uno de ellos, una artista plástica (perdón por no recordar su nombre) hizo una performance preciosa sobre su modo de crear con su cuerpo entero y vestido con el blanco de las almas vírgenes, que al crear se manchan de todos los colores y siguen miseriosamente blancas; en otro oímos a las de Radio Paca en antena hablando de las sensaciones y los sueños de la que se decide a emigrar; en otro se daba una clase para aprender a hacer documentales; en otro, las actrices del Projecte Vaca presentaron sus planes, y así sucesivamente. Después, hubo música y más fiesta, pero a mí ya no me cabía nada más en la cabeza.

Mis gracias a La Bonne. Fue emocionante el pasar de la reivindicación a la expresión, sin avisos, sin permisos, sin antinomias, sin discursos, sin estímulos, sin red. Sencillamente, el trabajo del ser.

Universidad de Barcelona
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