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ACTIVIDADES DEL GRUPO DE INVESTIGACIÓN

El 26 de mayo se celebra el Centenario de Guillermo Díaz-Plaja (1909-2009)

En breve la Unidad de Estudios Biográficos publicará el segundo volumen de la colección Vidas Escritas. Libro con el que se rinde homenaje a uno de los más influyentes hombres de letras de la cultura del siglo XX. Querido amigo, estimado maestro reune una seleción de su correspondencia, recibida a lo largo de 55 años de intensa vida literaria.

"En el centenario de Guillermo Díaz-Plaja". Por Luis Bronchal, filólogo y escritor.

El día 25 de mayo del ario 1909 nació en la ciudad de Manresa (Barcelona) el escritor Guillermo Díaz-Plaja y Contestí, y falleció en Barcelona el 27 de julio del año 1984. Se cumple, por tanto, este mes el centenario de su nacimiento.

No tengo ninguna duda en afirmar que fue uno de los intelectuales más fecundos y lúcidos de las letras y de la cultura españolas e hispánicas del siglo XX, por la cantidad de temas que trató y por su curiosidad universal. Quizá a algunos estas afirmaciones puedan parecer algo excesivas, pero según Gregorio Marañón, pertenecía Díaz-Plaja "a la especie del intelectual puro que la evolución de los tiempos parece que va a aniquilar". Y efectivamente así ha sucedido.
Guillermo Díaz-Plaja fue hombre de múltiples saberes, intereses y curiosidades, de espíritu griego y renacentista, cuyo lema de vida era "acercar lo mejor a los más". Y en ese empeño trabajó incansablemente toda su vida, dejándonos una obra muy sugestiva e immensa, que se aproxima a las 22.000 páginas, en sus cerca de 240 obras publicadas. En este sentido fue bautizado por Dámaso Santos con el cariñoso apelativo de "el libro que no cesa", por su proverbial fecundidad escritora.

Su bautizo con las letras se produjo en 1928, con un "Epistolario de Goya", cuando tan solo contaba 19 arios, y que fue glosado por el mismísimo Eugenio d'Ors, de quien fue uno de sus máximos defensores y a quien dedicó diversas obras.

Alternó los estudios de Filosofía y Letras con los de Derecho, realizando el doctorado en Madrid. En los primeros arios treinta se inició en las tareas didácticas a nivel de Enseñanza Media en el modélico Instituto-Escuela del Dr. Estalella, que implementó métodos pedagógicos innovadores que marcaron a toda una generación.

En 1935 ganó las oposiciones a cátedras de Literatura Española de Instituto, y escogió el Instituto Jaime Balmes de Barcelona, donde permaneció, con interrupciones, hasta su jubilación, pasando en los arios de la República a ejercer en la Universidad Autónoma de Barcelona, de la cual fue depurado y apartado una vez acabada la guerra civil.

En sus inicios como escritor ejerció de critico literario y teatral, y publicó en 1929 un segundo manifiesto surrealista que se titulaba "Fulls gocs" ("Hojas amarillas") junto a Lluís Montanyá y Sebastiá Gasch. Arios más tarde, en 1935, ganó el Premio Nacional de Literatura con un magnífico ensayo titulado: "Introducción al estudio del Romanticismo español" (1936), en cuyo tribunal figuraban Antonio Machado, Pío Baroja y Ángel González Palencia. También fue director del Instituto del Teatro de Barcelona entre 1939 a 1970. Fue elegido miembro correspondiente de la Real Academia Española en 1943, y académico de número de la misma en 1967, en substitución de su admirado Azorín. También perteneció a la Academia de Buenas Letras de Barcelona, desde 1960. La compleja realidad hispano-americana siempre reclamó su atención y fue miembro de honor de la Hispanic Society of America de Nueva York.

Siendo catedrático publicó unos 35 manuales de lengua y literatura que fueron muy valorados por muchos colegas de profesión entre los años cuarenta a setenta en todo el ámbito hispano. También ejerció como conferenciante brillante, tanto en Europa como en América, fue un viajero incansable, periodista, memorialista, poeta, historiador de la cultura, sociólogo, pero sobre todo, ensayista de raza y pedagogo. 

En su libro "Memoria de una generación destruida" (1966), analiza su trayectoria humana e intelectual de sus años de formación. El primer hito significativo de su vida fue la toma de conciencia de la historia que representó para él la ciudad de Girona, donde estudió el bachillerato y donde publicó su primer artículo con tan sólo quince arios. Allí conoció a dos profesores excepcionales para la época: a Rafael Ballester y a Casiano Costal, que le dejaron una profunda huella y orientaron su vocación docente. Pero su verdadero maestro en los estudios universitarios fue Jordi Rubió y Balaguer, que no sólo le enseñó los métodos de lectura y estudio, sino a estimular su insaciable curiosidad. Entre sus compañeros de Facultad hay que citar a Miguel Batllori, Juan Ramón Masoliver, Ramon Aramon, Carlos Clavería y Xavier de Salas.

Otro hecho decisivo en su formación fue el Crucero Universitario que realizó por el Mediterráneo, organizado por la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, junto a centenares de estudiantes de Barcelona y Madrid en el verano de 1933, dirigido por Manuel García Morente, y compartiendo experiencias junto a sus compañeros de promoción como Jaume Vicens Vives, Salvador Espriu, y Bartomeu Rosselló-Pórcel. Del grupo de Madrid cabe citar a Antonio Tovar y Julián Marías, entre otros. De esta experieneta surgió su primer libro de viajes en catalán "Cartes de navegar" (1935), y "Aportación al cancionero judeo-español del Mediterráneo Oriental" (1934), de las canciones recogidas por él en las colonias sefarditas, especialmente en Esmirna, Salónica y la isla de Rodas.

Fue un defensor infatigable de la intercomprensión de las diversas lenguas y culturas hispánicas, escritor bilingüe en castellano y catalán; su papel conciliador, de "tendedor de puentes", le otorga un papel histórico indiscutible en el diálogo peninsular y en el acercamiento y coexistencia pacífica de las lenguas y culturas castellana y catalana, lo que le valió no pocos disgustos. En su amada ciudad, a la que dedicó un encendido "Elogio de Barcelona" (1967), clamaba "contra los intransigentes de aquí y los expulsionistas de allí", en referencia a los extremistas que se ignoran mútuamente y se dan la espalda en una actitud de odio y enfrentamiento. Consideraba que la falta de diálogo era una enfermedad típicamente española. Según Díaz-Plaja, Palabra, Diálogo y Cultura eran términos inseparables, sobre los que volvía una y otra vez en sus meditaciones.

A destacar, por tanto, en toda su obra y actitud vital el tema del Diálogo, como factor generador de cultura y de aproximación entre las personas y los pueblos. Sus antecedentes más inmediatos son Joan Maragall y Eugeni d'Ors, aunque la cultura occidental y el logos (la palabra) surge de Grecia, de charlatanes ilustres como Sócrates y Platón. Asimismo defendía que sin diálogo no puede existir auténtica cultura.
Otra faceta reiterativa en su obra es su declarado mediterraneismo y, en este sentido, es ejemplificador su ensayo "Ética y estética del Mediterráneo" (1943), donde analiza aspectos culturales, históricos, literarios y estéticos que nos han conformado como civilización. DíazPlaja se reconocía en estas coordenadas, que tienen su raíz en la Grecia clásica.

Aparte de sus manuales de Lengua y Literatura, cabe destacar sus ensayos mayores dedicados a diversos movimientos culturales y literarios, como el Romanticismo, el Barroco, el Modernismo y el 98, el Novecentismo, y las Vanguardias, entre otros. Igualmente sus estudios monográficos dedicados a figuras señeras de nuestras letras, como Rubén Darío, Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Valle Inclán, Azorín, Eugenio d'Ors y Ortega y Gasset.

Gran parte de su obra ensayística es una renovada incitación al lector. Sus aportaciones no han pretendido sentar cátedra, pero en ocasiones han representado puntos de partida inexcusables para rectificaciones futuras o nuevas indagaciones. Su aportación al mundo de la literatura, a la renovación de los estudios literarios y a la historia de la cultura es indiscutible. A través de sus libros, de texto o ensayo, y de cientos de artículos enseñó a apreciar la mejor literatura a diversas generaciones de estudiantes y lectores.

Sus ensayos son textos sencillos y lúcidos al mismo tiempo, llenos de sugestiones e incitaciones. Si tuviera que escoger un texto definitorio de su amplia obra y personalidad, destacaría su discurso pronunciado ante la Academia Mexicana de la Lengua el 5 de agosto de 1952, y titulado "Defensa de la Crítica". En el mismo plantea entre otras cuestiones la diferencia abismal entre el frío erudito y el ensayista apasionado, el derecho y el deber de la hipótesis, aunque sólo sea como punto de partida, y defiende que el crítico debe moldear como alfarero su arcilla. Afirma entre otras cosas: "La cultura debe ser transmisible, comunicable. Saber es sintetizar. Del archivo al lector, el dato debe pasar por el acueducto de la Inteligencia, en una noble actitud de servicio. Porque quien nos lee necesita que los datos tengan un <sentido>. Para encontrarlo es necesario hacer emerger de entre la balumba de datos los que tienen un valor <significativo> con el instinto del crítico y la vocación del pedagogo. Ser maestro no es una jerarquía sino un deber". He aquí resumidas en unas pocas frases su menester vocacional de crítico.

Permitáseme comentar ahora muy brevemente lo que representó el descubrimiento de su obra mientras estudiaba filología catalana en la Universidad de Barcelona, y del cual nace mi admiración. La falta de auténticos maestros universitarios, en el sentido más amplio del término, hizo que el magisterio de los libros de Guillermo Díaz-Plaja, a inicios de los arios noventa, fuera para mí una fuente de constantes estímulos literarios y lectores. Sus textos, diáfanos, me aproximaron a movimientos literarios y escritores que descubría con auténtico gozo, como si de una revelación se tratara. De ahí nació mi devoción, entre otros, por algunos autores como Joan Maragall, Eugeni d'Ors, Miguel de Unamuno, Azorín, Ramón Menéndez Pidal, Jordi Rubió y Balaguer, todos ellos grandes figuras de las letras catalanas y castellanas, y que algunos de ellos sufren hoy un ostracismo inmerecido.

¿Cuáles son los motivos por los cuales nadie hoy evoque la figura y obra de Díaz-Plaja? Supongo que no hay un motivo único. En primer lugar por las acusaciones reiteradas e injustas de colaboracionista con el régimen franquista, lo cual es absolutamente falso. Que ocupara cargos públicos, como Director del Instituto del Teatro de Barcelona, o como Director del Instituto Nacional del Libro Español, no significa que compartiera la ideología franquista; ocupó esos cargos más bien por su competencia profesional y como vocación de servicio. El hecho de que se ganara bastante bien la vida, en épocas difíciles de la inmediata postguerra, con las numerosas ediciones de sus libros de texto y las conferencias que daba, especialmente en los países hispanoamericanos, creó evidentes recelos y envidias por parte de algunos colegas de profesión y escritores. Estoy convencido que las razones por las cuales hoy día es aún ignorado y menospreciado son de orden puramente extraliterario, promovidas por algunos coetáneos suyos, que trabajaron por minar su credibilidad y honestidad. Muchos no soportaban su fecundidad escritora. Otros, los intransigentes y expulsionistas a que antes hemos aludido, tampoco le perdonaron su militancia de hermanamiento entre las diversas lenguas y culturas hispanas, e hicieron lo imposible por desacreditarle.

He intentado esbozar en estas breves líneas la peripecia humana y escritora de Guillermo DíazPlaja, escritor a quien no conocí personalmente, pero cuyos libros me impactaron y definieron mi vocación literaria.

La prosa de sus libros es inconfundible, escrita siempre como a él le gustaba, con tensión estilística, belleza y musicalidad; pero también como si nos hablara un amigo cercano. Nunca es una prosa retórica o hueca, sino que transmite emoción, ideas y agudas sugerencias.

¿Qué sentido tiene hoy reinvindicar su obra a las nuevas generaciones, cuando yace en el olvido casi absoluto?

En primer lugar para denunciar el silencio injusto de algunos envidiosos y mediocres que no pudieron tolerar su fecundidad y lucidez intelectual. Y, en segundo lugar, para decir bien alto que mostró y enserió mucha belleza literaria a manos llenas a través de sus obras y multitud de artículos a diversas generaciones. Su magisterio duró más de medio siglo ininterrumpido. Gracias a sus dotes pedagógicas y fina sensibilidad literaria, la literatura en general hoy es mucho más comprensible, y dejó de convertirse en un territorio sólo apto para sesudos especialistas o fríos eruditos. A los que no le conocimos, nos queda el consuelo de sus libros e ideas, él, que siempre consideró a su posible lector, un amigo invisible.

Me gustaría acabar con un bellísimo fragmento memorialístico de Guillermo Díaz-Plaja, que sintetiza su tarea literaria:

"Solitario entre cenizas, he trazado mi esquema vital. Viviendo el pasado — historiador es mi oficio — me convierto en un meticuloso coleccionista de cadáveres. Explico suspiros, angustias, sentimientos, midiendo a la vez su alcance y su retórica. Quiero decir, con esto, que al conducir la crítica de un soneto o de una novela, escritos hace dos o tres siglos, registro que la mano que condujo la péñola encendida, es ya una larga ceniza fugitiva. ¡Estoy rodeado de muertos que han dejado tanta vida!"

Artículo de Jordi Amat publicado en "Els Culturals" de la Vanguardia, 20 de mayo de 2009.

El caso Diaz-Plaja.pdf.

Fallecimiento del profesor Carlos Castilla del Pino

 

Ha fallecido nuestro querido profesor Carlos Castilla del Pino. El sábado 16 de mayo ha sido despedido por amigos y colaboradores. Descansa en Paz.

El río se llama Carlos

La vida es un largo río tranquilo. Es el título de una película francesa. Precioso título, pero no es verdad. La vida puede verse como un río, en efecto, pero nunca es lo suficientemente largo, y menos tranquilo. Si la vida de Carlos fuera un río yo lo imagino firme y fecundo como el Guadalquivir.
Porque Carlos Castilla del Pino fue sólido en sus principios, hasta convertirse en una referencia moral en nuestro país, y de un pensamiento tan fértil que su obra y su ejemplo regaron muchas y lejanas tierras. Estaba dotado de una capacidad de trabajo excepcional, eso hizo que las aguas de su vida corrieran enérgicas y caudalosas. Y su cauce no estuvo exento de dificultades, enormes dificultades a veces.
Pero el río de Carlos siguió adelante: “Vivimos una sola vida y por tanto hay que procurar que sea lo menos errada posible”, decía. “Hay que rectificar la ruta cuando las cosas no van bien, así se aprende”.  El erró, era humano aún con sus grandes cualidades, y rectificó.
Lo cierto es que no todo el mundo al hecho de vivir, de por sí tan complejo, añade la reflexión y el conocimiento sobre el mejor modo de hacerlo. Y él  quiso transmitir esa sabiduría a los demás.
Ayer, el río de Carlos llegó finalmente a la mar, que no es el morir de Jorge Manrique. Quiero pensar que Carlos ha llegado al ancho y abierto mar de la memoria y en él permanecerá porque somos muchos, muchísimos, los que le recordaremos.

Anna Caballé

"Memorias de un piojo republicano"

26 de marzo de 2009. Aula 203 del Edificio Histórico.

Presentación del libro de memorias del profesor Ernesto Carratalá

"Memorias de un piojo republicano"

Presentació dels dietaris de la Irene Rocas i Romaguera

"Esplais de la meva vida"

9 de març a les 18.00, aula 0.1 edifici Josep Carner, Universitat de Barcelona

Els diaris d’Irene Rocas (1861-1947)

Fa uns anys, probablement al 1999, vaig rebre un petit llibre titulat Memòries d’Irene Rocas, que algú de l’Arxiu Municipal de Palafrugell feia arribar a la Unitat d’Estudis Biogràfics. El vaig fullejar i em va semblar molt interessant la veu de l’autora. Una veu directa, senzilla, franca i expressiva. La veu d’una persona que per alguna raó està marcada pel gust de l’escriptura. Però no d’una escriptura qualsevol sinó per aquella que desitja deixar una petjada del fet de viure. Fa cinquanta anys gairebé ningú n’hagués donat un ral per l’esforç i la intel•ligència mantinguda per Irene Rocas al llarg dels anys i de les dificultats, de 1909 fins poc abans de morir, l’any 1947. L’esforç i la intel•ligència d’escriure fil per randa els principals fets de cada dia, anotats amb detall i delicadesa sense que ningú li hagués demanat, simplement perquè Irene Rocas és una dona que desitja deixar constància del que fa i, sobretot, del que viu i del que sent. Del seu catalanisme, de la vivència religiosa, de l’amor als fills i als néts... tot allò que constitueix els trets definitoris d’una vida. Matrimoni, professió, creences... Sí, d’acord, però aquesta mestressa de casa sensible i cultivada no anota en les seves llibretes només els grans fets del dia a dia sinó les petites coses que només una persona amb la seva passió autobiogràfica es capaç d’apreciar. Posem-ne un exemple qualsevol: quan escriu, som al 1907, el desconsol de dues mares, ella mateixa i la seva consogra a l’hora d’haver d’acomiadar els seus fills que s’acaben de casar i han decidit marxar a Cuba. Descriu l’escena i l’aflicció de l’acomiadament: “Era una tarda amb un cel gris i plujós”. A qui importa el color del cel quan s’està tant amoïnat? Es podria pensar que Irene Rocas ho escriu intuïtivament, perquè l’escenari estigui en consonància amb el seu estat d’ànim, a la manera romàntica. Però no és així. Ella anota el color dels dies correntment, si fa calor o si fa fred, si compra un tortell o unes sabates, el que li costa el pis que ha llogat a Barcelona, els dies de bugada que sabem que tenien a les dones enfeinades des del matí al vespre, o bé el que costava l’any 1913 enviar un paper certificat. Irene Rocas és una diarista nata pel que he vist després, gràcies a l’edició en CD Rom preparada per Jordi Curbet Hereu i Maria Pilar Perea, una escriptora que deixa amb la naturalitat més gran, sense estridències ni transcendències, la petjada del dia i la imprimeix en els seus quaderns. Sovint fa referències als seus fills i néts i dubta que puguin tenir interès per a ells. “No em voldria fer pesada”, diu en més d’una ocasió. Però jo diria que, mes enllà dels seus familiars per als qui transcriu les seves notes al voltant de 1930, escriu per una vocació innata de viure i recordar allò viscut, de deslliurar l’existència humana de l’oblit. I ho fa amb un indiscutible sentit de la retòrica literària. Vegem la referència de la pàgina 103: “Per què avui Barcelona està de festa grossa? Bé prou que ho diuen els seus carrers endomassats ja de bon matí. Avui tothom qui vol o qui en té, pot posar ben enjoiats els seus vistosos hestatges des de bon matí fins a la posta del Sol. Per què tan de moviment matinal? Per què tanta animació? Per què tan entusiasme? A qui festeja el poble de Barcelona? Per què s’han reunit tots els prelats de Catalunya entorn d’una festa tan important? No és que venerin a un fill de cap Monarca ni tan sols de cap noblesa. De qui es tracta doncs? Es festeja a un fill de Barcelona que si bé és veritat que fou criat amb bressol el més humil, els seus fets, la seua virtut i la seua santedat l’han portat a un lloc tan enlairat com és el d’ésser venerat en un altar de l’església del Pi, on en vida n’havia estat beneficiat. Avui es celebra la seva Canonització i és per això que tothom està de joia. Quina fe hi ha a la ciutat de Barcelona! Que’n serà d’important la professió que es farà a la tarda d’avui ajudant Déu per traspassar les venerables despulles del nostre Sant Josep Oriol des de la Catedral a l’església de Santa Maria del Pi”. Un fragment que recorda una carta de madame de Sevigné a la seva filla anunciant-li el casament del delfí de França. En tot cas, deu anys després, just deu anys després de la publicació d’aquell primer llibre, amb una selecció de les seves primeres notes, ara tenim la oportunitat de presentar el conjunt de l’escriptura diarística d’Irene Rocas, de 1909 fins poc abans de morir, el 1947. Diguem-ne que és un dels corpus diarístics més importants del nostre país i una eina excel•lent per conèixer la història d’una vida privada. Insisteixo que és el seu perfil de diarista, més que el de memorialista amb el qual ella comença a bregar, el que és veritablement notable i la situa com autora d’un calaix de sastre molt més compacte i unitari que l’escrit pel baró de Maldà.

 

Presentació dels dietaris de la Irene Rocas i Romaguera

Jornades

"L´excelència literària, a debat"

2,3 i 4 de febrer, a les 19.30, sala Josep Maria de Sagarra, Ateneu Barcelonès

   
 
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Última actualització o validació:28.05.2009
 
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