Universitat de Barcelona
Unitat d'Estudis Biogràfics
Gran Via de les Corts Catalanes, 585
08007 Barcelona
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PRESENTACIÓN
En febrero de 1994 se creó la Unidad de Estudios
Biográficos con el apoyo del Ministerio de Educación y Ciencia a través de
su programa de ayudas de I+D. Poco antes, y gracias a la buena relación
con el profesor Philippe Lejeune (nuestro mentor de tantos proyectos)
había tenido noticia de la creación de la Association pour
l’Autobiographie(APA, 1992) en Ambérieu, cerca de Lyon, que fue un
estímulo indudable en la génesis de mi proyecto inicial. El proyecto contó
inmediatamente con el soporte del profesor Manuel Alberca, con el que no
he dejado nunca de trabajar y compartir la experiencia de la UEB. La lista
de profesores de algún modo vinculados a la UEB en estos años es larga,
empezando por Enric Bou (Brown University), Justo Serna (Universidad de
Valencia), Andrés Soria Olmedo
(Universidad de Granada), Amparo Hurtado (Universitat Pompeu Fabra) o
Francesc Espinet (Universitat Autónoma de Barcelona) -miembros del
proyecto fundador- hasta los más recientes de Claudio Lozano (UB), Jorge
Larrosa (UB), Celia Fernández-Prieto de la Universidad de Córdoba, Rocío
Davis (Universidad de Navarra) o José María Ruiz Vargas (Universidad
Autónoma de Madrid). Pero nada sería posible sin los becarios que gracias
a sus becas FP1 y FPI, pero también al entusiasmo con que trabajan, están garantizando su estabilidad y funcionamiento diario. Los nombres de
Cristóbal Pera, Blanca Bravo Cela y Jordi Amat siguen estrechamente
vinculados al trabajo desempeñado estos años.
Básicamente la Unidad consta de una biblioteca especializada, un archivo
de la memoria abierto a todas aquellas personas dispuestas a depositar en
nuestro centro sus memorias, cartas y recuerdos personales... Nuestra
línea de investigación básica es el rescate, preservación y estudio de la
escritura auto/biográfica. Lograr un equilibrio óptimo, primero con nosotros mismos (cada uno, tanto profesores como becarios, tienen su
línea de investigación y sus propios intereses) y después con el proyecto
que nos une en una empresa común es el reto principal que no dejamos de
plantearnos. Porque en el ámbito de las Humanidades, en general, no hay
una forma de actuar claramente establecida por protocolos de investigación,
como ocurre en el caso de las ciencias duras, sino un continuo avanzar y
reflexionar sobre aquello que se ha logrado sin que los objetivos tengan
nunca la nitidez de un propósito netamente científico. Y ahí estamos,
siempre pendientes de que las instituciones públicas sean conscientes de
la importancia del patrimonio biográfico, depósito de vidas humanas, de
experiencias singulares, únicas en su dimensión gnoseológica, sobre las
cuales se sustenta todo lo demás. Nuestro pasado y, sobre todo, nuestro
futuro.