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La
MDMA (metilendioximetamfetamina, éxtasis) o la METH
(metamfetamina, ice) son unos derivados anfetamínicos
utilizados como drogas de abuso con finalidad recreativa,
cuyo consumo ha ido incrementando en los últimos años, sobre
todo entre la población más joven, hecho que se ve agravado
por la falsa creencia de que se trata de drogas
“seguras”. Aparte de los efectos agudos sobre la
termoregulación, el sistema cardiovascular y el equilibrio
hidroelectrolítico, responsables de la mayoría de las
muertes, el consumo recreativo continuado de estos derivados
puede comportar un elevado riesgo de neurotoxicidad. Según
la especie animal, existen diferencias en el tipo de
toxicidad inducida por estas substancias. Así, en la rata,
la METH afecta fundamentalmente el sistema dopaminérgico,
mientras que la MDMA es tóxica para las neuronas
serotoninérgicas. En el ratón, en cambio, ambas drogas
afectan al sistema dopaminérgico.
El grupo
se dedica a la investigación usando tanto modelos in
vivo como in vitro (ver apartado de métodos) de
los mecanismos responsables de los efectos neurotóxicos
inducidos por derivados anfetamínicos, estudiando también
las interacciones con otras substancias de abuso (nicotina,
cannabis, cafeína)
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