Bilingüismo y actitudes lingüísticas de la comunidad indígena Inga ante el español y el inga

Sandra Soler Castillo (ssoler73@hotmail.com)


 
 
 
   
0.0.1 PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

En este trabajo me propongo medir el grado de bilingüismo y determinar las actitudes lingüísticas de la comunidad indígena inga ante la lengua inga y el español teniendo en cuenta dos localidades: una rural, Santiago, Putumayo y otra urbana, Santafé de Bogotá.

0.0.2 OBJETIVOS

En él se pretende evaluar en los hablantes:

  • Dominio relativo del español y del inga en dos de las destrezas comunicativas: comprensión y producción oral.
  • Uso relativo del español y del inga de acuerdo a dominios sociolingüísticos.
  • Actitudes hacia el español y el inga
  • Factores que influyen en la evaluación de las dos lenguas (sexo, edad, nivel de escolaridad, lugar de residencia).

0.0.3 JUSTIFICACIÓN

En Colombia, la situación lingüística del español como lengua oficial y las 66 lenguas indígenas es un reflejo más de la posición social y política de las minorías del país. En las últimas décadas el mundo se halla abocado a ver las cosas de una manera diferente y ha sentido la necesidad de reconocer y respetar la diversidad que, la mayor parte de las veces, implica individualidad y minorías.
Es así como finalmente los países han reconocido que en su interior existen diversas comunidades étnicas, lingüísticas y políticas. España, por ejemplo, en 1978 reconoció que es un país multilingüe y multicultural. El vasco, el catalán y el gallego han empezado a reclamar su autonomía durante tanto tiempo cedida o usurpada. En América, aunque la situación es distinta, debido a los procesos históricos que la originaron, también ha habido un reconocimiento de la diversidad, con especial énfasis en México y Perú, países donde florecieron las más grandes culturas indígenas.
Colombia no ha estado del todo ausente de este movimiento renovador pues la Constitución Política de 1991 nos declaró país "multiétnico y pluricultural"; sin embargo, es poco lo que se ha hecho en la práctica para exteriorizar esta realidad nacional.
Como consecuencia de esta nueva corriente se han realizado abundantes estudios lingüísticos en el mundo. No obstante, en Colombia sólo se han llevado a cabo unos pocos y de corte estructuralista, los cuales no dan razón de la realidad lingüística y cultural de las comunidades indígenas.

En la actualidad la mayoría de los indígenas colombianos, que -con excepción de los nukak, quienes son monolingües en su lengua nativa- son bilingües en una lengua indígena y español, están abandonando sus lenguas e incluso algunas han desaparecido por completo ya que las políticas estatales han favorecido la aculturación de los pueblos, la cual culmina con la imposición de la lengua oficial. De este proceso surgen algunos interrogantes, como qué sucede con la identidad de los pueblos una vez desaparecida la lengua nativa, o si su destino será convertirse en masas uniformes. Las respuestas están por encontrarse.

Este trabajo pretende ser un aporte a la interpretación de este proceso de transformación de las culturas y un grano de arena en ese difícil camino hacia la creación de una nueva conciencia colectiva basada en el respeto y la igualdad.
Además, busca concienciar a las personas encargadas de manejar la educación y, por qué no, a algunos investigadores -quienes consideran las investigaciones de este tipo como simples estudios anecdóticos- de la importancia de estos estudios que desde hace tiempo, en países como Estados Unidos y Canadá, son la base para la planificación lingüística, los programas de educación bilingüe y, en general, el aprendizaje y la enseñanza de segundas lenguas.

0.0.4 METODOLOGÍA

La metodología empleada fue la siguiente:
Este trabajo tiene como base teórica los planteamientos expuestos por los investigadores norteamericanos, que son quienes más se han preocupado por los temas del bilingüismo y las actitudes, pero difiere de éstos en la forma de presentar los resultados. Las investigaciones norteamericanas están orientadas fundamentalmente a fines prácticos, para ser aplicadas en políticas educativas, por lo que las estadísticas y los porcentajes son lo más importante. Este trabajo, aunque requiere el análisis estadístico por los objetivos que persigue, pretende dar a conocer una realidad más allá de los números, puesto que están en juego grupos humanos. Como afirma Manuel Alvar "lo que era un problema histórico en el siglo pasado, cobra hoy un carácter de dramatismo inmediato: ya no se trata de observar fríamente qué ha ocurrido y deducir unas consecuencias con las que podamos construir una parcela de la historia, sino de algo mucho más inmediato: el investigador tiene bajo sus ojos realidades vivas, que pugnan por no morir o que necesitan integrarse a una sociedad mucho más amplia para cumplir, en ella, su misión de hombres" (1986, p. 37).

Las encuestas. Los datos de este estudio se recogieron en dos localidades: una rural, Santiago, departamento del Putumayo, y otra urbana, Santafé de Bogotá, durante los meses de febrero y marzo en la primera y los meses de marzo a agosto de 1996 en la segunda. Anexo mapa de Colombia.

La idea de estudiar estas dos localidades responde fundamentalmente a la hipótesis de que en Bogotá la comunidad inga está perdiendo de forma acelerada la lengua y la cultura nativas debido al contacto con la ciudad mientras que en Santiago este proceso es más lento puesto que allí viven en su hábitat natural. Se eligió Santiago porque la totalidad de los ingas residentes en Bogotá proviene de Santiago1 y porque es el municipio donde vive la mayoría de los indígenas ingas. Aunque las encuestas se realizaron en las veredas de Vichoy, El Diviso y Arcanchi, pertenecientes al municipio de Santiago. Anexo mapa de localización del Valle de Sibundoy y mapa Valle de Sibundoy.

Los informantes pertenecen a los dos sexos sin distingo de clase social, religión u ocupación. Se buscó que hubiera un número representativo de las tres generaciones definidas en la etnografía, tanto en Santiago como en Santafé de Bogotá2. Se aplicaron 80 encuestas; 40 en Santiago y 40 en Bogotá, las cuales constituyen la base de este estudio3(véase el anexo 2).
La técnica de medición directa se empleó para cumplir estos objetivos. Los cuestionarios se dividen en cuatro secciones (véase el anexo 1) En la primera, se inducen datos demográficos: sexo, edad, lugar de residencia, lugar de nacimiento, y nivel de escolaridad, entre otros. La segunda parte del cuestionario se relaciona con el dominio lingüístico de las dos lenguas en dos de las cuatro destrezas: comprensión y producción oral. La tercera sección tiene que ver con el dominio sociolingüístico: familia, vecindad, amistad, trabajo y comunidad. Y en la cuarta y última parte se provocan las actitudes de los hablantes hacia las dos lenguas. Esta sección se divide a su vez en dos partes; la primera da razón de las preferencias lingüísticas del informante de acuerdo con cuatro dimensiones de las actitudes según el método desarrollado por John Hofman (1977). La segunda busca examinar juicios valorativos de los informantes hacia el inga y el español. Para ello se utiliza la técnica de diferenciación semántica propuesta por Shuy y Williams (1972), compuesta por siete escalas de adjetivos opuestos; las reacciones de los informantes a cada uno de los estímulos se registran de acuerdo con tres valores. La marca más próxima al adjetivo indica una mayor asociación entre el estímulo y el adjetivo.

Además del cuestionario descrito con anterioridad, se realizó un gran número de observaciones aplicando la técnica de observación participante. Dichas observaciones se realizaron durante las fechas ya mencionadas y en una primera visita a Santiago en el año 1992, y en Bogotá desde esa fecha hasta este momento, ya que la investigadora participa en diversas actividades comunitarias.

Una vez concluida la aplicación de los cuestionarios se procede a la tabulación de los mismos, para proseguir con el análisis y las conclusiones.

0.1. LOS ESTUDIOS SOBRE ACTITUDES4

A comienzos de los años sesenta, William Lambert y sus colegas de la Universidad de McGill, iniciaron el estudio de las reacciones valorativas del hablante (hecho subjetivo) o de la comunidad (hecho social) hacia una lengua o variedad. Desde entonces según Joshua Fishman, el estudio de las actitudes se ha centrado principalmente en dos problemas: el de si afectan o no las actitudes estereotipadas los juicios del oyente en una situación lingüística, y cómo las afectan en el caso afirmativo, y el del carácter dimensional de los juicios subjetivos (1988, p. 17).

En el tratamiento de estas cuestiones hay que señalar dos tendencias claramente definidas: una mentalista y la otra conductista. En ellas el concepto clave es actitud. La primera lo define como "un estado de disposición", más exactamente un "mental and neural state of readiness" (Allport, 1935)5. La actitud sería una categoría mediadora entre creencia (belief) y comportamiento individual (action). La definición conductista, en cambio, se basa en las respuestas que los hablantes dan en determinadas situaciones sociales (Bain, 1928)6, sin prestar atención a los aspectos psicosociales de la valoración (afectivos) o del saber (cognoscitivos).

En este trabajo se seguirá la corriente conductista porque presenta mayor viabilidad de aplicación en el tipo de comunidad y bilingüismo que se analiza. Puesto que no hablamos de bilingüismo nacional y las dos lenguas no están en igualdad de condiciones, la aplicación de un instrumento del tipo propuesto por la corriente mentalista haría que los hablantes descubrieran con rapidez los propósitos que se persiguen, lo cual disminuiría la validez de los hallazgos.
En cuanto a la definición del concepto de actitud lingüística como tal, por lo general, los investigadores lo hacen en términos del productor (quién habla qué, cuándo, dónde y con quién). Otros lo definen por el grado de influencia que ejerce en el comportamiento lingüístico y en la conducta en relación con la lengua. Y otros como Fishman lo definen "in terms of their referent, including language, language behavior, and referents of which language of language behavior is a marker or symbol"7. En este trabajo se adoptará esta última definición.

A pesar de estas diferencias y de la posición que cada cual decida adoptar, algunos aspectos de las actitudes son aceptados por todos: las actitudes son adquiridas, no son momentáneas sino más o menos duraderas, tienen un referente específico, varían en dirección y grado, proporcionan una base para la obtención de índices cuantitativos y algunos creen que las actitudes conllevan una cierta predisposición a la acción (Fishman, 1970, Shaw y Wright, 1967)8.

La mayor parte de los estudios de actitudes lingüísticas tiene que ver con el significado social de las variedades lingüísticas y la selección y uso de la lengua. Aunque también hay estudios sobre lenguas criollas y pidgins, y sobre diferencias dialectales, aprendizaje de segundas lenguas y planificación lingüística.

En cuanto a las técnicas más utilizadas están la medición indirecta realizada a través del matched guise o técnica de disfraz creada y desarrollada por Lambert en su libro A Social Psychology of Bilingualism (1967). Esta técnica sirve para determinar el predominio de una lengua sobre otra, la interrelación de los sistemas en las personas bilingües y la correlación que puede haber entre el uso de una lengua y los criterios políticos, sociales y culturales. Desde su aparición la técnica del matched guise se convirtió en un excelente método para establecer evaluaciones de lenguas o subsistemas lingüísticos en una sociedad. El método consiste en que varios hablantes graban unos mismos pasajes en dos lenguas distintas. Las grabaciones se separan y se mezclan para que los sujetos (informantes) no sospechen que se trata de las mismas personas hablando en lenguas distintas. La idea es eliminar así las diferencias que puedan atribuirse a la voz y a otros factores. Los sujetos escuchan las grabaciones y evalúan a los hablantes en cuanto a inteligencia, simpatía, clase social, nivel de escolaridad, etc.

La medición directa, otra de las técnicas más utilizadas, consiste en formular preguntas sobre preferencias lingüísticas; por ejemplo, qué variedad se prefiere para ciertos propósitos en determinadas situaciones; preguntas sobre conveniencia y razones por las cuales aprender una lengua. Además, se pide hacer evaluaciones de los grupos que usan ciertas variedades, y da información sobre qué lengua usan los hablantes, conveniencia de que existan personas bilingües, educación bilingüe y sobre propósitos de acción.

Finalmente, la técnica de tratamiento social busca, por medio de la observación directa o de estudios de casos, información acerca de las lenguas del gobierno, la escuela, la religión, los negocios o los medios de comunicación. El ejemplo más representativo del empleo de esta técnica está en el libro de Fishman Language Loyalty in the United States (1966).


Hecha esta breve introducción al surgimiento y desarrollo de los estudios sobre bilingüismo y actitudes, tema de esta investigación, procederé a plantear el problema y exponer los aspectos relacionados con los objetivos y la metodología.

1. ETNOGRAFÍA

"Santiago no es Santiago es Manoy, ‘lo más antiguo’".
Hace ya muchos siglos que una raza valiente salió de sus tierras a conquistar y comerciar con otros pueblos indígenas. Los incas viajaban río arriba durante meses llevando consigo otros tantos siglos de tradición. Así lo prueba la Relación Samano-Xerez de 1527. En ella se cuenta que una embarcación conocida como la "balsa de Tumbecinos" que iba cargada de 22 toneladas de mercancías variadas, especialmente productos medicinales, fue interceptada por un navío español frente al litoral septentrional peruano varios años antes de iniciarse la conquista de Perú.

Fue así como los ingas llegaron al sur de Colombia y más exactamente al Valle de Sibundoy y allí se establecieron, atraídos por la riqueza de estas tierras (véase el anexo 6). Allí vivieron durante siglos aunque nunca perdieron su espíritu aventurero. Al llegar los españoles se inició un proceso de aculturación que se extiende hasta nuestros días. Los ingas viven en San Andrés, San Francisco, Colón, Aponte y otros lugares de Colombia.

Los ingas poseen un gran sentido de la territorialidad, el sitio donde se nace es muy importante y aunque viajen por todas partes su alma siempre conservan la ilusión de regresar a su tierra natal. Su apego a la tierra se ve reflejado en los apellidos. Por ejemplo, los apellidos de todos los ingas nacidos en Santiago tienen la terminación "oy", como Jajoy, Tandioy, Chasoy, Jacanamijoy y Tisoy. Según algunas autoridades ingas esta terminación conlleva una estrecha relación entre la persona, el lugar de origen y la jerarquía que ocupa el pueblo dentro de la tribu en general9.

Hoy día muchos no saben lo que su apellido significa en realidad, sólo saben que hay unos apellidos más importantes que otros, pero lo asocian más con la tradición política y la riqueza material que con otras cosas.
La cosmovisión inga establece un vínculo inseparable entre naturaleza y espíritu. El mundo se concibe a partir del dominio de las plantas y siempre se retorna a ellas sin importar la esfera social que dé paso a la indagación sobre el mundo.

Las plantas, y en especial el yagé, aparecen como reveladoras del trasfondo real y sobrenatural, ya sea para determinar el destino o para contrarrestarlo, para cambiar de mundo o para indicar el camino, para alejar demonios o para dominar la vida de los otros. Según cuenta el mito, en un comienzo el hombre existía pero no tenía inteligencia. Al caminar en busca de alimento, tropezó con el bejuco del yagé y lo ingirió; entonces vio descender pequeños destellos que eran los hombres del sol. Cuando llegaron a la tierra se dispersaron y de esta manera introdujeron la luz a cada ser y así vino el entendimiento y la lengua a los indígenas.

En este mundo mágico vivieron los ingas durante siglos hasta cuando llegó el blanco. Desde entonces Manoy no existe, un extraño se apoderó de ella: Santiago. El blanco los acorraló, los ridiculizó y les introdujo sus demonios (dioses). Ahora, después que se dio cuenta de su error, inventa nuevas cosas, pero no como los indígenas. No, no crea mundos sino palabras; ahora habla de igualdad, de tolerancia y hasta de identidad. Pero desde entonces los ingas ya no viven más en su mundo, sino de su mundo.

Desde entonces también muchas de las costumbres ingas han ido perdiendo su valor original, y muchas también han sido olvidadas. Otras en cambio no se sabe si son propias o si son producto de siglos de un sincretismo en el que finalmente el horizonte terminó por perderse.(véase el anexo 8).

En Santiago, los jóvenes asisten al colegio, por lo general durante la noche, porque durante el día ayudan a los padres; las mujeres en los quehaceres diarios y los hombres en el campo -en la agricultura o la ganadería (véase el anexo 7). Los ingas forman sus hogares desde muy jóvenes, pero siempre tienen el apoyo de los padres quienes les dan una pequeña parcela y de eso pueden vivir; aunque no muy bien, sí tranquilos.

Los ingas viven en las veredas, los colonos en el pueblo. Aunque algunos ingas tienen casa en el pueblo, no viven allí. El pueblo es sitio de paso obligatoria, sea para comprar algún artículo, ir a misa, al colegio, o para dirigirse de una vereda a otra (véase el anexo 8). Santiago es un pueblo pequeño y tranquilo; como es lógico, todos se conocen. Los blancos respetan a los indígenas, participan de sus fiestas e incluso se casan con indígenas. Aunque muchos afirman que "son difíciles; cuando les da por tomar son cosa seria", pero durante siglos de convivencia han aprendido a respetarse mutuamente. Los ingas tienen buenas relaciones con los blancos, los invitan a sus reuniones sociales y establecen lazos comerciales, no sólo en Santiago sino también en Sibundoy (véase el anexo 9).

Debido al hecho de que el pueblo es pequeño y las oportunidades de trabajo son pocas, más si se tiene en cuenta que Putumayo es uno de los departamentos más pobres de Colombia, los jóvenes salen pronto a buscar trabajo a otros sitios, a Pasto, a Ecuador, a Bogotá y algunos, atraídos por el "dinero fácil", se van hacia el bajo Putumayo a trabajar en las plantaciones de coca, pero la mayoría prefiere salir de Putumayo.

En ese peregrinar llegaron a Bogotá hace ya más de 50 años. Poco a poco se fueron estableciendo en el centro de la ciudad a vender sus productos. Pero aquí las cosas tampoco han sido fáciles.

En Bogotá hay cerca de 500 ingas de Santiago. La mayoría trabaja en el centro: en la carrera décima, la calle once, la avenida diecinueve y la avenida Jiménez10, y con el mismo sentido de territorialidad expresado en sus apellidos se llaman los de la décima, la once, la Jiménez, etc. y se diferencian y reconocen de esta manera.

Aquí también están agrupados alrededor de un cabildo, Cabildo Indígena Inga de Santafé de Bogotá, creado en 1989 como su institución tradicional por excelencia con el fin de rescatar los valores que ya se estaban perdiendo, fomentar el respeto a las autoridades tradicionales y controlar a la comunidad, ya que a ellos no siempre se les aplican las leyes del Estado colombiano. Además, como una manera de hacer frente a la policía, que siempre los atropellaba por ser vendedores ambulantes, pues este sector informal siempre fue visto como una masa, sin distinguir las particularidades que hay en su interior. Incluso ellos eran tratados peor que los demás, como lo afirma una de sus exgobernadoras; según ella, siempre les decían "indios cochinos a qué vienen aquí a estorbar". Pero ellos no están compitiendo con el comercio de la zona, puesto que son los únicos que venden este tipo de productos.

Esta discriminación siempre ha estado presente y ha hecho que cada vez se encierren más en sí mismos. La segregación de que han sido víctimas es la causa de muchos de los conflictos psicológicos que se reflejan en la personalidad de sus miembros. Problemas que varían de acuerdo con la edad y el tipo de relación que hayan tenido que establecer con la ciudad.

En el interior de la comunidad se pueden distinguir tres grupos claramente definidos. Al primer grupo pertenecen los adultos mayores de 25 años, todos nacidos en Santiago, se caracterizan por la parquedad; casi no hablan y mantienen una apariencia y actitud hostil. Cuando se les pregunta algo miran a la persona fijamente durante un momento y contestan con monosílabos, dicen que no entienden o simplemente no dicen nada. Esta actitud no la adoptan sólo con extraños, incluso han golpeado a miembros de la comunidad porque les hacen preguntas relacionadas con su edad, o con sus hijos. En cambio, las mujeres son un poco más sociables y cuando tienen confianza con el interlocutor pueden llegar a hablar con fluidez. (anexo 10A Grado de dominio del español y 10B Grado del dominio del inga)

De toda la comunidad son quienes más tiempo pasan en las cantinas, y algunos siempre están tomando en sus puestos de trabajo. Casi todos los hombres maltratan a sus mujeres, y las mujeres discuten y pelean entre sí en la calle por chismes. La mayor parte de las demandas presentadas en el cabildo son por estos dos motivos. Este grupo se puede definir como lo afirma uno de sus miembros: "nosotros tenemos tres grandes defectos: el alcohol, el dejarnos manipular y el chisme". No obstante todo esto, los mayores siempre son objeto de deferencia por parte del resto de la comunidad. La forma de dirigirse a ellos es siempre con humildad y respeto, ya que representan no sólo el pasado sino el futuro de la comunidad. Para los ingas el futuro no es lo incierto, lo desconocido, el azar, sino el reflejo del pasado, el producto de la experiencia y el conocimiento, y éstos sólo los poseen los viejos, por eso son tan respetados.

Ellos todavía conservan algunas de sus costumbres, como el vestido, la tradición del comercio de productos de medicina natural y mantienen viva la lengua nativa: véase el anexo 12.

Al segundo grupo pertenecen los jóvenes, entre 15 y 25 años. Algunos nacieron en Santiago y otros en Bogotá. A diferencia del grupo anterior éste es muy abierto y les gusta hablar con los demás acerca de sus aspiraciones y cuentan muchas historias de su vida personal, casi siempre con mucho humor, relacionado con su condición de indígenas. En una ocasión, por ejemplo, un joven se lanzó a bailar y dijo " Y con ustedes Vicente Tandioy"11 y estallaron todos en risa. Al ver que la investigadora no comprendía, dijo: "Que tal un cantante de rap con ese apellido". A estos jóvenes les gusta mucho la música, salen a bailar al menos una vez por semana y están atentos a lo último que sale al mercado. En otra ocasión una joven contaba: "mi hermano se llama Florentino, pero le dicen Floro ¡Qué nombre tan feo! Pero más triste, una primita que yo tengo que se llama Vanessa, qué tal uno bien negro y bien indio y llamarse Vanessa", y ríe.

Este grupo tiene en común el hecho de haber asistido a la escuela o al colegio en Bogotá, donde han tenido que afrontar el hecho de que se les identifique como indígenas y se les discrimine. Y como, según ellos, la única cosa que los "delata" como indígenas es la lengua, evitan al máximo utilizarla. Ante los blancos son muy tímidos, pero en el interior de la comunidad son extrovertidos y tienen sus propios líderes a los que siempre imitan en la ropa que usan, la cual tiene que ser de "marca", y en los sitios que frecuentan; la mayoría de ellos, evita al máximo hablar en inga. Casi todos trabajan, pero en general no venden los mismos productos que comercian sus padres, sino anillos, cadenas y otros productos de fantasía que estén de moda.

Al último grupo pertenecen los niños, entre 9 y 14 años. Todos nacieron en Bogotá y presentan graves problemas de aprendizaje por razones que van desde la desnutrición hasta el maltrato, así como por la desubicación que sufren al entrar en otras culturas y no saber a cuál se pertenece, aunque se han beneficiado un poco de las experiencias de sus hermanos mayores. A esto debe sumarse el poco interés que tienen por el estudio, puesto que deben trabajar desde pequeños y esto les da cierta independencia económica. Cuando se le pregunta a un niño por qué no está estudiando siempre responde que para qué si los que estudiaron están haciendo lo mismo que ellos: trabajando como vendedores en la calle.

Aproximadamente, sólo el 10% de los niños en edad escolar asiste a la escuela. Estos niños son muy alegres cuando están con los otros niños ingas, de lo contrario son muy tímidos y un poco retraídos. En las escuelas se les ve siempre callados y de alguna manera, se percibe el miedo que sienten a que se les pregunte algo o se les pase a la pizarra, hecho al que incluso se niegan, razón por la cual los profesores, quienes ya los conocen, optan por no prestarles atención. No es difícil encontrar niños ingas de 14 y hasta 15 años en segundo o tercer grado de primaria, al final terminan por aburrirse y no regresan a la escuela.

Hay escuelas en las que ni siquiera los reciben. El rector de una escuela donde estudian la mayoría de los ingas afirma: "Yo soy el único que los recibe, vienen un día, duran una semana sin venir. Cuando se van a los carnavales indígenas duran meses sin venir. Algunas veces yo voy y los saco de las cantinas donde se la pasan y regaño a los padres por alcohólicos e irresponsables. Los pobres niños llegan a la escuela muertos de hambre; antes vienen esos pobres niños, no tienen la culpa".

Anexo: Nivel educativo según sexo

INSTRUCIÓN

SANTIAGO

BOGOTÁ

Ninguno Elemental Medio Ninguno Elemental Medio Superior

Mujeres

2

17 1

1

14 3 2

Hombres

2

14 4 3 6 9 2

En estos dos últimos grupos se observa que la adquisición de nuevos valores y costumbres les han creado algunos conflictos que hacen que ellos se debatan entre lo que realmente es suyo y lo que no lo es, entre lo que deben ser y lo que quieren ser, entre lo que la comunidad les impone y la ciudad les exige. Pero también gracias a estos conflictos han aprendido que sólo en el interior de su comunidad van a encontrar la respuesta a estos hechos y que es en su misma cultura donde se van a negociar los valores y costumbres que fundamentan la ruptura de esquemas sociales como la educación, la socialización, y la autoridad, los cuales les darán una nueva identidad.

2. DOMINIO LINGÜÍSTICO

2.1 CONSIDERACIONES METODOLÓGICAS

La situación lingüística inga12 constituye un caso de bilingüismo social, entendido éste como aquel "que se produce en una comunidad en cuyo interior funcionan y son utilizadas dos lenguas distintas"13. Cabe aclarar que el bilingüismo social, a diferencia del bilingüismo individual, que está motivado por factores exclusivamente personales, es producto de la convivencia de dos lenguas en una misma comunidad.

En el concepto de bilingüismo concurre una serie de factores de naturaleza diversa, lingüística, psicológica, social, política y educativa, entre otras. Por tanto su definición se hace difícil y está viciada de parcialidad según desde donde se le mire. En general, se dice que una persona es bilingüe cuando domina dos lenguas; aunque esto es aceptado por la mayoría de los investigadores, es también claro que esta definición deja muchos interrogantes teóricos y prácticos, los cuales son objeto de análisis en la extensa literatura que existe sobre el tema.

Varios de los lingüistas más destacados han definido este concepto en algunos de sus trabajos, como es el caso de L. Bloomfield (1933), quien considera que este término debe aplicarse sólo a aquellos individuos que poseen un dominio nativo, nativelike, de dos lenguas. Por el contrario, Haugen (1955) propone que el bilingüismo sea caracterizado desde la mínima calificación, siendo bilingüe aquel que utiliza expresiones completas y con significado en otra lengua. Weinreich (1953) ha tomado una posición más neutral al definirlo como la práctica de utilizar dos lenguas alternativamente. Si aceptamos que el bilingüismo no es una propiedad de todo o nada, sino una característica de los individuos y por tanto de las sociedades que poseen dos lenguas, en las que el grado de dominio puede variar desde una competencia mínima hasta una máxima, entonces tenemos el problema de qué se entiende por competencia mínima y qué criterios deben tenerse en cuenta a la hora de evaluar dicha competencia. La situación se complica puesto que es generalmente aceptado que cualquier sistema que pretenda evaluar la competencia del hablante bilingüe debe tener en cuenta el grado de competencia en comprensión y producción tanto en la forma oral como escrita, además de las variantes estilísticas en el código de habla que caracterizan a un hablante nativo. Dicho sistema no se ha desarrollado aún. Wallace Lambert, quien es quizá la persona que más esfuerzos ha realizado para resolver este problema, propone el término balanced bilingual que se refiere a individuos perfectamente competentes en ambas lenguas. Este hecho no deja de ser un ideal, puesto que la realidad muestra que la mayoría de los bilingües tienen mayor facilidad y fluidez en una de las lenguas que en la otra, de donde se desprende que no es lo mismo ser bilingüe en español-inglés que en inglés-español, por ejemplo.

Joan Rubin (1974) afirma que una escala que pretenda medir el grado de eficiencia de un bilingüe debe tener en cuenta al menos tres factores: 1) definir los conceptos que se van a medir, es decir si el término eficiencia o competencia se refiere a hablar, comprender, escribir, y leer, 2) definir los aspectos del lenguaje que se miden (fonético, léxico, gramatical) y 3) la escala debe tener una combinación razonable de estos factores14.

Además de lo anteriormente expuesto, debe ser suficientemente corta para que pueda ser aplicada en el trabajo de campo teniendo en cuenta que una encuesta de este tipo es mejor que sea conducida individualmente por el investigador para garantizar que todos tengan las mismas oportunidades de responder de manera satisfactoria.

Para este trabajo no se elaboró ninguna prueba que satisficiera los requerimientos anteriores, debido principalmente a los objetivos que se persiguen: el análisis de actitudes lingüísticas, y por la metodología general del trabajo, técnica de medición directa. En consecuencia el diseño de las preguntas de esta parte del trabajo no se hizo pensando en comprobar las destrezas lingüísticas de los hablantes, sino simplemente preguntando directamente sobre ellas (véase el cuestionario. Anexo 1).
Los datos se ubicaron en una escala tripartita de "bien" "un poco" y "nada" y luego se clasificaron siguiendo la escala propuesta por Joan Rubin (1974) para medir dos destrezas: comprensión y producción oral15.

De acuerdo con esta escala, en la primera categoría, bilingüe coordinado, se encuentran las personas que comprenden "bien" o un "poco" y hablan "bien" ambas lenguas. En la segunda categoría, bilingües subordinados, se ubican los individuos que comprenden "bien" o "un poco", pero que saben hablar sólo "un poco". En la tercera y última categoría, bilingües incipientes, se encuentran los individuos que no saben hablar una de las lenguas, pero que comprenden "bien" las dos.

2.2 ANÁLISIS DE DATOS

En la tabla 1 se presenta el grado de eficiencia de los informantes en las dos destrezas.

Tabla 1 Grado de eficiencia lingüística de los informantes

EFICIENCIA LINGÜÍSTICA SANTIAGO

BOGOTÁ

Bilingüe incipiente

4 (10)

4 (10)

Bilingüe subordinado

15(37.5)

14(33.33)

Bilingüe coordinado

21(52.5)

21(53.33)

Monolingüe

_

1(3.3)

Los porcentajes más altos corresponden a los bilingües coordinados, 52.5% en Santiago y 53.33% en Bogotá. Aunque el número de bilingües subordinados también es alto, 37.5% y 33.33%, respectivamente, no se observa ninguna diferencia significativa en las dos zonas encuestadas. Como hecho excepcional se encuentra la presencia de un monolingüe en español en Bogotá, hijo de dos ingas nacidos en Santiago, quienes como caso excepcional nunca les hablaron a sus hijos en inga, ni hablaban inga entre ellos. Si no relacionamos esta tabla con variables demográficas, es poco lo que se puede deducir de él.

Las variables sociales utilizadas fueron edad, sexo, nivel educativo; las variables clase social, y religión u ocupación no se tuvieron en cuenta debido a la homogeneidad de la muestra en este sentido.


2.2.1 Variable edad

Este estudio se realizó teniendo en cuenta tres generaciones: niños, jóvenes y adultos. Esta clasificación se hizo con base en los datos proporcionados por la etnografía (véase el punto 1).

En la primera generación, adultos mayores de 26 años, se observó que aprendieron el inga primero y luego el español; la segunda generación, los jóvenes entre 15 y 25 años, aprendieron ambas lenguas simultáneamente, pero la mayoría coincidió con la llegada a la capital y sus costumbres lingüísticas se vieron afectadas por este hecho. Tuvieron que asistir a escuelas y colegios donde no había indígenas y en las que se les discriminó por su condición de indígenas. Su hábitat también cambió al pasar de espacios amplios (la mayoría vivía en el campo) a cuartos estrechos, donde viven muchas familias blancas hacinadas. Por esta razón la posibilidad de comunicarse en su lengua materna se fue reduciendo cada vez más. La tercera generación, los niños menores de 15 años, nacidos casi en su totalidad en Bogotá, aprenden primero el español porque, como afirman los padres y en contra de su voluntad, con esta lengua van a sobrevivir en la escuela, en el vecindario y por supuesto en el trabajo. Aunque vale la pena aclarar que esto no implica que ellos no les hablen a sus hijos en inga (véase el punto 3).

En Santiago, el patrón es similar con la diferencia de que los niños aprenden ambas lenguas simultáneamente tanto en la escuela como en la casa. Aunque, como se muestra en la tabla 3, esto no influye de manera significativa en el grado de eficiencia lingüística en las destrezas examinadas, sí se nota un aumento en desarrollo de las destrezas de lectura y escritura comparado con los niños nacidos en Bogotá16.

El factor edad es el que arroja mayor claridad a la hora de evaluar el grado de eficiencia de los informantes en ambas lenguas.
Como se dijo antes, el 100% de los informantes habla y comprende bien el español, el cual aprenden en la casa, en el trabajo o en la escuela aunque el 77.5% de los informantes de Santiago y el 47.5% de los de Bogotá sólo cursaron algún estudio elemental, por lo que el factor decisivo para ubicarlos en alguna de estas categorías es el grado de dominio de la lengua inga.

Tabla 2 Grado de eficiencia de los hablantes en las dos lenguas según la edad.

GRADO DE EFICIENCIA

SANTIAGO

BOGOTÁ

9-14
15.25
26-
9-14
15.25
26-

B. incipiente

3(25)

1(7.1) __

2(16.6)

2(16.6) __

B. subordinado

7(58.3)

7(50) 1(7.1)

6(50)

6(42.8) 2(14.2)

B. coordinado

2(16.2)

6(42.8) 13(92.8)

5(33.3)

5(35.7) 12(85.7 )

Monolingüe

__

__ __

__

1(7.1) __

Al comparar la zona rural, Santiago, con la zona urbana, Bogotá, se encuentra que el grado de competencia lingüística de los niños en ambos lugares se centra más en la parte de comprensión que en la de actuación.

El 58.3% y el 50% son bilingües subordinados, es decir que comprenden "bien" pero sólo hablan "un poco"; aunque se observa que en Santiago este porcentaje es un poco mayor: 8.3% más que en Bogotá. En cuanto a los bilingües coordinados podemos deducir que, contrario a lo que se pudiera pensar, en Bogotá hay un promedio de 17.1% más que en Santiago. Además podemos agregar que en Santiago la diferencia entre bilingües coordinados y subordinados es de 52.5%, mientras en Bogotá es de 16.7%. Esta tendencia se mantiene en cuanto a los bilingües incipientes. Mientras que en Santiago un 25% corresponde a esta categoría, en Bogotá sólo un 16.6%.

Estos hechos pueden explicarse si se tiene en cuenta que en Bogotá la comunidad es mucho más cerrada que en Santiago, donde los ingas llevan siglos de convivencia pacífica con los "colonos" y donde sus relaciones con éstos, además de ser comerciales, son de amistad. En Bogotá la comunidad está siempre a la defensiva, y sus relaciones con los "blancos" son casi exclusivamente comerciales17.

En los jóvenes, el análisis del dominio lingüístico en las dos destrezas muestra que hay una tendencia hacia el bilingüismo subordinado, al igual que en la generación anterior, aunque un poco menor: 50% en Santiago y 42.8% en Bogotá. Pero la diferencia entre estos y los bilingües coordinados es menor que en los niños, 7.2% y 7.1%, en Santiago y Bogotá, respectivamente. En cuanto a la categoría de bilingües incipientes en Santiago, el porcentaje disminuye en 17.9, en comparación con los niños; y en Bogotá permanece constante.

En los adultos, la tendencia es claramente hacia el bilingüismo coordinado, como lo indican las cifras, 92.8% en Santiago y 85.7% en Bogotá, con un 7.1% y un 14.2% de bilingües subordinados, respectivamente.

Estas diferencias en el grado de competencia lingüística en las dos destrezas analizadas, según las tres generaciones establecidas, se explican al relacionar estos datos con otra de las variables sociales utilizadas: el nivel de escolaridad.

2.2.2 Variable nivel de escolaridad

En Santiago, el 77.5% de los informantes cursó algún nivel de educación elemental, el 11.75% no cursó ningún estudio y el 12.5% está cursando la educación media. Sólo el 30% de las mujeres y el 30% de los hombres, que corresponden a los informantes que tienen entre 9 y14 años, ha estado en contacto con el inga en la escuela.

En Bogotá, el 50% sólo cursó algún tipo de estudio elemental. El 30% cursó algún estudio medio, el 10% cursa estudios superiores y el 10% no siguió ningún tipo de estudio.

Tabla 3 Tipo de bilingüismo según el nivel educativo en valores netos

GRADO DE EFICIENCIA

SANTIAGO

BOGOTÁ

Ninguno Elemental Medio Ninguno Elemental Medio Superior

B. incipiente

_

4 _

_

2 2 _

B. subordinado

1

9 5

_

5 8 1

B. coordinado

2

18 1

3

14 2 2

Monolingüe

_

_ _

_

_ 1 _

Como se observa en la tabla 3, tanto en Santiago como en Bogotá el tipo de bilingüismo según el nivel de escolaridad que presenta las cifras más altas, 18 y 14, corresponde al bilingüismo coordinado que se encuentra en la población que sólo cursó algún estudio elemental.

En Bogotá 8 de los 13 informantes que cursaron algún estudio medio son bilingües subordinados; en Santiago 5 de los 6, de lo cual se puede deducir que es posible que los niños comiencen a perder su destreza para hablar al ingresar a la escuela y permanecer allí durante un tiempo prolongado.

Esta diferencia en el grado de bilingüismo entre los jóvenes y los adultos, según el nivel de escolaridad, se puede explicar porque en Bogotá los jóvenes que asisten al colegio sufren un gran choque cultural puesto que no quieren ser identificados como indígenas para no ser discriminados y objeto de burla por parte de sus compañeros. Y como ellos visten y se comportan como blancos, lo único que según ellos los "delata" es la lengua indígena. En la comunidad indígena inga existe una estrecha relación entre lengua e identidad, relación que es muy común pues, como afirma Taylor, en algunas comunidades "language, even more than cultural background, is the major feature of identity" (1977, p. 68), por lo que los jóvenes evitan al máximo hablar su lengua nativa, lo que lleva a que de forma paulatina vayan perdiendo esta habilidad y cuando quieren retomarla, dentro de la misma comunidad, son objeto de burlas ya sea por el acento o por la cantidad de préstamos lingüísticos del español que introducen en su discurso. Porque aun cuando ellos no hablan muy bien sí identifican con facilidad los errores que cometen los otros, lo cual es un gran motivo para hacer bromas.

Los jóvenes ingas tienen como norma el habla de los mayores18, se sienten orgullosos de la forma como hablan sus padres y por el contrario creen que ellos no "hablan inga bien y bonito".
En Santiago estas diferencias, en cambio, no se pueden explicar únicamente en términos del nivel educativo, pues si bien el promedio de personas que asisten al colegio es mucho menor que en Bogotá, el hecho más relevante es que la población es inestable porque no permanece mucho tiempo en el mismo lugar. Los jóvenes siempre están esperando la oportunidad de salir de allí, ir a otras partes, por lo general a Bogotá, o a Venezuela donde tienen algún familiar. Los pocos jóvenes que terminan el colegio se van hacia las capitales a continuar sus estudios. Así el único momento que tienen para practicar su lengua nativa es cuando regresan de vacaciones a la casa.

2.2.3 Variable sexo

Como se observa en la tabla 4, en Bogotá los hombres y las mujeres tienen un dominio bilingüe más o menos similar.

Tabla 4 Grado de bilingüismo según sexo

GRADO DE EFICIENCIA

SANTIAGO

BOGOTÁ

Hombres Mujeres Hombres Mujeres

B. incipientes

__

4(20)

1 (5 )

3(15)

B. subordinados

10(50)

5(25)

8(40)

6(30)

B. coordinados

10(50)

11(55)

10(50)

11(55)

Monolingües

__

__

1(5)

__

En ambos lugares el número mayor de bilingües coordinados está entre las mujeres, aunque la diferencia es muy poca: 5% en Santiago y Bogotá. En cuanto al bilingüismo subordinado observamos que los hombres en Santiago y en Bogotá practican más que las mujeres esta forma en la que la destreza para hablar se pierde un poco. En Bogotá, en cambio las mujeres presentan un número mayor de bilingües incipientes: 20% en Santiago y 10% en Bogotá. Pero la presencia de un monolingüe nivela este porcentaje.

En Bogotá se observa una tendencia, aunque leve, a que las mujeres mantengan un grado de bilingüismo más alto que los hombres. Este hecho se puede explicar por la diferencia numérica entre hombres y mujeres que realizan estudios medios (véase el anexo cuadro que aparece al final de este articulo, mire uno que diga nivel de estudios de los informantes, o algo así). Un 52.2% más de hombres van al colegio. En general, las mujeres se casan muy jóvenes y tienen que cuidar a sus hijos y trabajar19. En Bogotá, además, se suma el hecho de que la mayoría estudia en la jornada de la noche y el sector donde viven es de los más peligrosos de la ciudad por lo que se hace más difícil para las mujeres asistir al colegio.

A partir de lo anterior podemos concluir que el grado de eficiencia de la totalidad de la muestra es del 100% en relación con el español, mientras que varía en cuanto al inga, siendo el factor generacional el más importante para su determinación. La mayoría de los niños son bilingües subordinados tanto en Santiago como en Bogotá; los jóvenes también se ubican dentro de esta categoría, aunque el porcentaje de bilingües coordinados aumenta en comparación con el grupo de los niños; los adultos en su mayoría son bilingües coordinados y sólo un porcentaje muy bajo pertenece a la categoría de bilingües subordinados.

La diferencia más considerable en los dos lugares estudiados se da en el grupo de los niños: mientras en Bogotá el porcentaje de niños bilingües coordinados es de 33.33%, en Santiago es de únicamente 16.2%, y el porcentaje de bilingües incipientes es un 8.4% más en Santiago que en Bogotá. Unido esto a las diferencias en los otros grupos generacionales podemos concluir que los residentes urbanos tienden a tener un mayor grado de eficiencia bilingüe que los residentes rurales.

3. PATRONES DE USO

El análisis del grado de bilingüismo de la comunidad indígena inga realizado hasta aquí muestra la existencia de una población bilingüe, en su mayoría, que tiende a perder lentamente la destreza para hablar la lengua nativa con el paso de las generaciones por factores que van desde el contacto con los blancos hasta el nivel de escolaridad. El objetivo de este capítulo es analizar el comportamiento de uso e identificar las variables que lo gobiernan, pues si bien el análisis del dominio lingüístico constituye un aspecto ineludible en el análisis de la situación lingüística de la comunidad y con él hemos logrado una visión general de la distribución lingüística de la población y una primera aproximación en relación con el grado de dominio de los hablantes de cada una de las lenguas en mención, éste constituye tan sólo el primer paso hacia un tema más relevante y decisivo como es el del uso de las dos lenguas. Como afirma Guillermo Rojo, "no es posible usar una lengua que no se conoce, pero también es cierto que el dominio de una lengua no implica de modo automático su utilización en tales o cuales contextos situacionales" (1981, p. 283).


3.1 CONSIDERACIONES METODOLÓGICAS

Aunque se han propuesto varias metodologías para este tipo de análisis, relacionadas directamente con los propósitos de la investigación concreta emprendida y con el tipo de variables sociales que se consideran más relevantes para determinar el uso lingüístico, estas diversas orientaciones metodológicas tienen varios puntos en común.

Para nadie son desconocidos los resultados que pueden deducirse a partir de las variables cualitativas de los informantes (edad, sexo, educación, ocupación, etc.), y de variables más generales como el marco social, los participantes, o el tema de conversación, tal como lo expresó Geertz20. Pero mayor es el número de autores que prefiere reducir la cantidad de variables que intervienen en la elección de un tipo de comportamiento lingüístico. Muy generalizados han sido los estudios que toman en consideración tan sólo algunos de los elementos mencionados con anterioridad. Por ejemplo, Phillip Bock (1964), en su estudio de las festividades en Micmac, India, propone el concepto de "situación social" para analizar la relación entre estructura social y estructura de la lengua. En él incluye tres elementos: el tiempo, el espacio y el tipo de relaciones establecidas. Por otro lado, Hanselmo (1961) basa su trabajo sobre el cambio de código en tres elementos: los participantes, el (tópico) tema de conversación y la ubicación de la acción.

Otro tipo de estudio que, además de identificar las variables sociales determinantes en el momento de emplear X o Y variedad, indica el tipo de relación existente entre ellas es el de Brown y Gilman (1960). En él, los autores identificaron dos dimensiones: poder y solidaridad, en las que resalta el tipo de relación existente entre la persona que habla y su interlocutor.

En 1962 W. Steward, en su estudio sobre las lenguas criollas en el Caribe, introdujo otras dos variables sociales como posibles determinantes del uso lingüístico: público/privado y formal/informal21. Estas variables han sido analizadas en innumerables estudios posteriores.

Además de estas variables de tipo social, hay también algunas psicosociales que si bien no han tenido tanta proyección como las anteriores, evidencian algunos factores de este enfoque. Herman (1961) antepone las necesidades individuales y colectivas en el momento de elegir entre una lengua u otra. Aunque se ha tendido a reducir el número de variables, Hymes (1967) en su modelo heurístico incluye la mayor parte de estos elementos enumerados hasta aquí. Es así como incluye la situación, los participantes, los fines, la clave, los instrumentos, las normas de interacción e interpretación, los géneros y los aspectos.

Se puede observar que existen varios niveles de aproximación al objeto sociolingüístico y varios modelos de abstracciones operativas de carácter lingüístico, psicolingüístico, sociolingüístico y social dentro de cada uno. La elección depende del problema concreto y del tipo de comunidad que se pretende analizar.

Teniendo en cuenta estas consideraciones, esta parte del trabajo examinará primero las relaciones funcionales. Según Fishman, las relaciones funcionales son "una serie de derechos y obligaciones implícitamente conocidos y aceptados por los miembros de un mismo sistema social" (1988, p. 67). Las relaciones establecidas para la comunidad inga fueron padre-hijo, hijo-padre y amigo-amigo; luego estas relaciones se analizaron dentro de contextos como "casa", "vecindad", "trabajo", "cabildo" y, por último, dentro de un concepto más amplio: dominio sociolingüístico. Tal como los definió el mismo autor "los dominios son una generalización de orden superior abstraída de situaciones concordantes (es decir, situaciones en las que los individuos se interrelacionan en relaciones funcionales adecuadas, en lugares también aptos para ellas y discuten los temás apropiados para las mismas" (Fishman, 1988, p. 76). Los dominios establecidos fueron "familia", "amistad", "trabajo", "vecindad" y "comunidad".

Estas variables contextuales se analizaron junto con las variables demodiagramas que resultaron más relevantes en el capítulo anterior, como posibles determinantes del comportamiento lingüístico.

Los datos se obtuvieron de forma directa, como resultado de preguntas específicas acerca de los comportamientos de uso de los hablantes. Las respuestas tenían tres opciones: español, inga o ambas, además de "no se aplica a mi situación" (véase el anexo 1). Los cuestionarios fueron aplicados directamente por la investigadora. En esta parte del trabajo se utilizaron las notas tomadas por la investigadora junto con las respuestas consignadas en los cuestionarios.

3.2 ANÁLISIS DE DATOS

De la tabla 5 se puede deducir que, tanto en Santiago como en Bogotá, la lengua que se utiliza con mayor frecuencia, en términos generales, sin tener en cuenta ningún dominio específico, es el español.

Tabla 5 Frecuencia de uso general

LENGUA

INGA

ESPAŅOL

AMBAS

LUGAR

SANTIAGO

25

52.5

22.5

BOGOTÁ

17.05

63.63

18.48

Esta impresión se matiza al pasar al análisis según dominios sociolingüísticos. En las tablas 6A y 6B se puede observar que el español es la lengua predominante en todos los dominios, aunque se presenta algún grado de equilibrio en el dominio familia, donde la balanza se inclina hacia alguna de las dos lenguas dependiendo del tipo de relación funcional que se establezca. Por ejemplo, en Santiago en la relación hijo-padre, el 42.5% emplea ambas lenguas con la misma frecuencia y el 32.5 usa el inga, y el 25% utiliza el español, pero en la relación hermano-hermano el 52.5% prefiere utilizar el español y sólo el 30% el inga. En la relación hijo-abuelo, la mayoría "prefiere" el inga22, pero cambia de manera radical cuando la relación se invierte. En la relación padre- otros (otro se refiere a cualquier miembro de la familia, ya sea hijo(a), abuelo(a), puede ser esposo(a), etc.) observamos que el 80.8% y el 85% hablan inga en Santiago y Bogotá, respectivamente.

Tabla 6A Patrón de uso según dominio socio lingüístico en Santiago

DOMINIO

RELACIÓN FUNCIONAL

LUGAR

LENGUA

Inga Español Ambas

FAMILIA

Hijo-padre

Casa

32.5

25 42.5
Hermano-hermano 30 52.5 17.5
Hijo-abuelo 55 25 20
Padre- otros 80 7.5 12.5
Madre-otros 85 2.5 12.5
Hermanos-otros 35 52.5 12.5

AMISTAD

Amigo-amigo

 

22.5

62.5 15

TRABAJO

Paisano-paisano

Trabajo

35

42.5 22.5

VECINDAD

Vecino-vecino

Vecindario

37.5

42.5 20

COMUNIDAD

Paisano-paisano

Cabildo

12.5

25 62.5

Tabla 6B Patrón de uso según dominio sociolingüístico en Bogotá

DOMINIO

RELACIÓN FUNCIONAL

LUGAR

LENGUA

Inga

Español

Ambas

FAMILIA

Hijo-padre

Casa

15

57.5 27.5
Hermano-hermano 17.5 57.5 25
Hijo-abuelo 69.44 22.22 8.33
Padre- otros 84.2 7.89 13.5
Madre-otros 84.6 5.1 7.8
Hermanos-otros 36.1 50 13.88

AMISTAD

Amigo-amigo

 

12.5

65 22.5

TRABAJO

Paisano-paisano

Trabajo

16.2

70.2 13.5

VECINDAD

Vecino-vecino

Vecindario

7.5

75 17.5

COMUNIDAD

Paisano-paisano

Cabildo

12.5

65 22

El dominio amistad corresponde al dominio con mayor empleo del español, y es el opuesto a familia, que corresponde al dominio en que se utiliza más el inga. En Santiago, la relación amigo-amigo, el 62.5% usa el español y en Bogotá el 65%, de lo cual se puede deducir que el patrón de uso del inga y el español no depende del grado de formalidad/informalidad de la situación, como ocurre en la mayor parte de los casos citados por los investigadores23.
De las tablas 6A y 6B también se puede deducir que, en algunos dominios, el uso de una lengua específica está estrechamente relacionado con la relación funcional que se establece, y más exactamente con la edad de los interlocutores, por lo que un análisis de este tipo se hace necesario.

Tabla 7A Dominio según la edad en Santiago

EDAD

LENGUA

DOMINIO

Familia

Amistad

Trabajo Vecindad Comunidad

9-14

Inga

8.3

__ __ 8.3 __
Español 82.3 83.5 100 83.3 83.33
Ambas 8.3 16.6 __ 8.3 11.6

15-25

Inga

50

__ __ 14.2 21.4
Español 35.7 85.7 78.5 71.6 39.2
Ambas 14.2 14. 2 21.4 14.12 39.2

26-

Inga

50

64.2 71.4 78.5 7.1
Español 7.1 28.5 7.1 7.1 21.9
Ambas 42.8 7.1 21.4 14.2 71

En la tabla 7A se confirma que en el dominio familia se utiliza más la lengua inga, pero las diversas categorías generacionales muestran diferencias importantes. Mientras en los adultos el uso del inga es del 50%, el del español de 7.1% y el de ambas de 42.8%, en los jóvenes el uso del inga es también del 50%, y aumenta considerablemente el uso del español, 28.6% más que en la generación anterior, en perjuicio del uso de ambas lenguas, 28.6% menos. En los niños la situación se hace más evidente: el uso del inga desciende 41.7% en comparación con la generación de los jóvenes y los adultos. El empleo del español, en cambio, aumenta 46.6% frente a los jóvenes y 75% respecto a los mayores.

Tabla 7B Dominio según la edad en Bogotá

EDAD

LENGUA

DOMINIO

Familia

Amistad

Trabajo

Vecindad

Comunidad

9-14

Inga

3.7

_ _ 8.33 8.33
Español 68.51 100 100 91.66 91.66
Ambas 27.85 _ _ _ _

15-25

Inga

35.7

7.1 _ _ 7.1
Español 50 78.5 78.5 78.5 64.5
Ambas 14.3 14.2 21.4 21.4 28.4

26-

Inga

64.2

35.7 50 14.2 21
Español 7.1 14.2 35.7 50 35.7
Ambas 28.5 50 14.2 35.7 42.8

En Bogotá este patrón se mantiene, pero las diferencias son mayores en cuanto a los porcentajes. El 64.2% de los adultos, 37.7% de los jóvenes, y 3.7% de los niños hablan el inga. El 7.1% de los adultos, 50% de los jóvenes y 68.51% de los niños hablan español. De esto se puede deducir que mientras el porcentaje del empleo de la lengua inga desciende con el paso de las generaciones, el uso del español aumenta considerablemente.

En otros dominios, como amistad y trabajo, la diferencia generacional también es importante y sigue el mismo patrón: a menor edad, menos uso del inga. Los niños de Bogotá abandonan en su totalidad el uso del inga en estos dominios, los jóvenes lo utilizan en un porcentaje muy pequeño, 7.1% y 0%, mientras que los adultos lo emplean con frecuencia: un 35.7% habla inga en el dominio amistad y un 50% en el dominio trabajo, y un 50% y 14.2% utilizan ambas lenguas en estos dominios, respectivamente. Cuando están vendiendo algún producto los adultos hablan entre ellos en inga para acordar el precio o para algo relacionado con el producto, y si se encuentran en presencia de blancos, incluso los jóvenes y niños tienen que hablar en inga en estos momentos, lo cual le da a la lengua inga una función de ocultamiento. También es común que los adultos les hablen a los jóvenes en inga y estos contesten en español.

En el dominio comunidad, que desde el comienzo presenta un contraste pues si bien es el más formal de los dominios, también es el más característico en cuanto a sentido de identidad o grupalidad, se observa que tanto en Santiago como en Bogotá existe una tendencia al empleo de ambas lenguas. El 71% y el 42.8% puede explicarse no por el hecho de que haya un cambio de código sino porque en las reuniones de la comunidad, por ejemplo, las autoridades hablan en español y los participantes contestan en español o en inga, como prefieran, y entre ellos hablan en inga. Por lo general, en estas reuniones siempre hay presencia de blancos por lo que se habla español para que ellos entiendan. En Bogotá, por ejemplo, el día de la elección del gobernador(a) se habla casi exclusivamente en español: sólo al final hay unas palabras de agradecimiento en inga, pero inmediatamente la misma persona hace la traducción.

En el dominio vecindad, en Santiago se emplea más el inga que en Bogotá. Es el dominio en el que los adultos emplean más el inga: el 78.5%, el 7.1% español y el 4.2% ambas lenguas. Los niños y los jóvenes lo usan en similar proporción: el 8.3% de los niños utiliza el inga, el 83.3% el español y el 8.3% ambas; el 14.2% de los jóvenes utiliza el inga, el 71.6% el español y el 14.2% ambas.

En Bogotá, los porcentajes disminuyen si se tiene en cuenta que es en este dominio en el que más se da la convivencia entre blancos e indios. Sólo un 8.33% de los niños utiliza el inga, ninguno de los jóvenes, y únicamente el 14.2% de los adultos. Este es el dominio en que los adultos emplean menos el inga.

En el dominio amistad encontramos una gran diferencia entre Santiago y Bogotá. Mientras en ésta el 50% de los adultos emplea ambas lenguas para comunicarse con los amigos, en Santiago sólo el 7.1% sigue este patrón de uso. Además en Santiago se emplea 14.3% más el español que en Bogotá, y 39.2% más el inga.

Por tanto, en Santiago el orden de los dominios, según se emplee el inga, son: familia y vecindad en los niños; familia y comunidad en los jóvenes; y vecindad, trabajo, amistad, familia y comunidad en los adultos.

En Bogotá el orden es: vecindad y comunidad en los niños; familia en los jóvenes; y familia, trabajo, amistad, comunidad y vecindad en los adultos.

Esta diferencia en los dominios en que más se utiliza el inga en los dos lugares refleja el tipo de relación establecida entre los indígenas y los blancos en los diversos contextos. Mientras en Bogotá los ingas se ven reducidos al espacio familiar para poder comunicarse en su lengua nativa, en Santiago los espacios se amplían y se interrelacionan más, incluso el dominio familia no es en el que se emplea más la lengua inga. Así, por ejemplo, los dominios trabajo, vecindad y amistad se interrelacionan puesto que los vecinos son amigos y trabajan en los mismos lugares: en las fincas, cuidando el ganado o cumpliendo las labores relacionadas con esta tarea. Y sobre todo por el hecho de que los vecinos y los amigos son ingas.

De lo anterior se puede deducir, en primer lugar, que en el dominio familia funcionan por lo general dos lenguas: la que hablan los padres entre ellos y con sus hijos y la que hablan los hijos para dirigirse a los padres y al resto de la familia; en segundo lugar, que en las generaciones de niños y jóvenes la tendencia es más hacia el uso exclusivo del español que hacia la posible elección de una u otra lengua en ciertos dominios, incluso en el familiar que es el más informal y, en tercer lugar, que el patrón de uso de esta comunidad muestra que la elección de la lengua no responde a un sistema diglósico, en el que cada lengua tiene asignados unos dominios específicos, sino que responde principalmente a la competencia lingüística de los hablantes, gobernada por diferencias generacionales. Esto confirma lo afirmado por Fishman: "la adecuación comunicativa depende de la propia naturaleza de los miembros de una comunidad lingüística ya monolingüe ya bilingüe" (1988, p. 81).

4. ACTITUDES LINGÜÍSTICAS

En una situación de bilingüismo se producen actitudes de diferente tipo, especialmente en aquellas situaciones en que las funciones de las dos lenguas no han sido establecidas socialmente. Este hecho supone determinadas circunstancias de un cambio social rápido, de inestabilidad social producida por la falta de normas o consenso y valores que favorezcan la separación funcional.
El contacto con la cultura oficial o dominante crea situaciones de conflicto y tiende a convertir a los individuos bilingües en monolingües, en favor de la lengua oficial.

Este contacto produce cambios sociales que se evidencian más en la transformación experimentada en el interior de la familia y la vecindad. El contacto directo con otras culturas hace que la lengua que antes era destinada sólo a situaciones como el trabajo o la escuela se introduzca poco a poco en el interior del hogar.

Las lenguas que antes se mantenían separadas y eran protegidas celosamente por cada grupo, especialmente por aquel que ve amenazada su unidad, sufren un proceso de inestabilidad hasta que finalmente terminan mezclándose en el interior de la comunidad minoritaria. En este proceso, los miembros de la comunidad minoritaria comienzan a notar el grado de desigualdad en la interrelación de los grupos y por ende de las lenguas. Las lenguas minoritarias pueden percibirse con menos valor y tienden a ser desplazadas por aquellas asociadas con las corrientes sociales predominantes.

Sin embargo, estas valoraciones tienen algunos matices. Van desde aquellos que asignan un valor tan negativo a su lengua y a su cultura que terminan negándola, hasta aquellos que la valoran tan positivamente que buscan protegerla a como dé lugar. Estos valores pueden reflejarse en términos lingüísticos. En los contenidos de la lengua podemos encontrar ciertas categorías interpretativas de la realidad preexistente. Pero no sólo el contenido sino, especialmente, éste en conjunto con la forma pueden convertirse en objeto de actividad ideológica evaluativa.

En consecuencia, toda lengua o variedad en su conjunto está expuesta a evaluaciones. Por ejemplo, ciertas formas normalizadas del lenguaje son más apreciadas que las que no lo están y los hablantes de éstas son igualmente desestimados. La lengua que antes era vista como medio de comunicación, de expresión, se convierte así en instrumento de dominio.

Un factor importante en la relación de grupos y lenguas es el valor simbólico que éstas posean para mantener la existencia y cohesión de los grupos. La conciencia identificativa que conserva cada comunidad tiene dos caras: una de cohesión interna, "in-group", y otra de delimitación hacia afuera, contra los otros grupos (Schlieben-Lange 1977, p.129).

La conciencia de grupo conlleva además una conciencia lingüística que adquiere gran importancia en el momento de analizar el problema de las actitudes del hablante hacia la lengua. Esta importancia radica en que existen muchas comunidades que se definen únicamente mediante la lengua, alcanzando así un gran valor simbólico que hace que se convierta en vehículo de solidaridad.

La conciencia lingüística involucra siempre evaluaciones que por lo general son producto de las circunstancias sociales de una comunidad dada. Los hablantes distinguen con facilidad una forma de prestigio y unas formas estigmatizadas con algunos puntos intermedios. También es claro que frente a esta escala de valoraciones sociales puede existir otra de valoraciones emocionales en la que se identifican y separan las formas lingüísticas que representan el poder y aquellas con las que los hablantes se identifican emocionalmente.

Esta interdependencia entre lengua y sistemas evaluativos se analiza a través de las actitudes lingüísticas, entendidas como el estudio de la axiología de una lengua y del comportamiento que de ella se deriva, y de manera más general como el saber en torno a una lengua (Schlieben-Lange, 1977 , p. 144).

En este capítulo examinaremos algunas de las actitudes de los hablantes indígenas inga ante su lengua y ante el español y su relación con los patrones de uso analizados en el capítulo anterior, y con las variables demográficas que resultan más significativas.

Dos técnicas se utilizaron para este propósito: la primera basada en motivaciones y actitudes y la segunda en escalas de diferenciación semántica; estas dos se acompañaron de la observación participante.

4.1 TÉCNICA DE MOTIVACIONES Y ACTITUDES

4.1.1 Consideraciones metodológicas

Esta técnica, desarrollada por Hofman (1977)24, se basa en el análisis de cuatro dimensiones de las actitudes, las cuales corresponden a la evaluación de la lengua como instrumento de comunicación, como medio para expresar sentimientos personales, como reflejo de una cultura o como medio para lograr algún beneficio. Según Hofman, "an intrinsic view takes the form of sentimentalism when it has to do with the private enjoyment of language; it becomes a value when the language appears to represent interpersonal or public symbols. An extrinsic view becomes instrumentalism in the private mode and communication in the public one, depending on whether a language is considered in terms of private or public advantages, respectively (1977, pp. 278-279).

Aunque estos conceptos teóricos se tuvieron en cuenta como base para esta parte del trabajo, la metodología de aplicación varió respecto a la del autor, al igual que la forma de presentación de las preguntas25. En primer lugar, esto se debió a que todos los cuestionarios se aplicaron directamente a cada uno de los informantes; en segundo lugar, a que esta técnica está diseñada para preguntar independientemente por cada una de las lenguas, lo cual hace más extenso el proceso y predispone a los informantes.

A partir de las cuatro dimensiones (instrumental, sentimental, comunicativa y de valoración) se desarrolló una serie de preguntas, seis en total. La reacción de la muestra hacia estas motivaciones se analizó pregunta por pregunta.

4.1.2 Análisis de datos

La primera de éstas fue ¿hablando cuál de las dos lenguas se siente mejor consigo mismo? Los resultados de esta pregunta de valor sentimental se muestran en la tabla 8A.

Tabla 8A

EDAD

LENGUA

BOGOTÁ

SANTIAGO

Hombres Mujeres <Hombres Mujeres

9-14

Inga

33.33

66.66

33.33

__
Español 66.66 16.66 33.33 83.33
Ambas

__

16.66 33.33 16.66

15-25

Inga

42.8

14.28

28.6

14.28
Español 57.14 57.14 28.6 57.14
Ambas __ 28.5 42.8 28.57

26-

Inga

66.66

16.66

42.85

42.85
Español __ __ 28.57 __
Ambas 33.33 83.33 28.57 57.14

A partir de la tabla 8A puede observarse que las actitudes de los hablantes varían en relación con los patrones de uso (numeral 3) y el grado de dominio (numeral 2). Estas diferencias se dan fundamentalmente en cuanto a la edad, el sexo y el lugar de residencia.

En Bogotá, las mujeres entre 9 y 14 años tienen una valoración más positiva hacia el inga que los hombres, 33.33% más y 66% más que sus similares de Santiago. Esta valoración va acompañada de respuestas como "yo quisiera hablar inga con todos, pero es que no puedo bien" o "a mí me gusta más el inga, pero es que el inga no me lo han enseñado a hablar". Otros son más específicos: "A mí se me dificulta la pronunciación y a veces no entiendo casi por eso yo mejor no hablo inga". Se observa que ellos tienen una alta valoración del inga, pero inmediatamente después de ser interrogados aclaran que casi no lo utilizan y explican este comportamiento por fallas en los demás, especialmente en los padres a quienes acusan de que no los obligan a hablar en inga, y que no los corrigen cuando cometen errores tanto fonéticos como léxicos, que luego notan los demás y los ridiculizan.

El 28.53% de los hombres entre 15 y 25 años se siente mejor hablando inga que las mujeres de su misma edad; también en este grupo la mayoría prefiere el español. En Bogotá los jóvenes de estas edades se dividen entre quienes no hablan nunca en inga y aquellos que lo hablan sólo con la familia. Los jóvenes de esta edad, en su mayoría, se ven influenciados por sus líderes quienes prefieren no hablar inga. Algunas de sus reacciones fueron: "Pues español porque, qué bandera hablar inga. Uy qué tal, qué boleta". Una afirmación más radical fue la de un joven de 13 años quien comentó: Un amigo que yo tengo, que le gusta lo de los indígenas, dice que yo soy racista porque no me gusta lo de la comunidad, ni las fiestas ingas, ni nada. A mí me gustan son las minitecas y las maxitecas que hacen en el colegio. Me da risa porque mi papá dizque yo venga a trabajar con capisayo y plumaje ¡Qué vergüenza! La verdad, a mí ya ni me gusta meterme con los inganos... a mi hermano tampoco le gusta lo indígena menos que a mí, ahorita me tocó decir que el inga sí me gusta porque estaba mi mamá y se pone brava y comienza a regañar, pero la verdad el inga no me gusta". De aquí resalta que el fenómeno de la asimilación cultural cada vez es más importante dentro de las investigaciones que pretenden explicar problemas sociolingüísticos, puesto que tanto la lengua como la cultura encierran el problema de la imagen que cada individuo tiene de sí mismo y de los demás, la cual no es estática sino que va mudando con el paso del tiempo y de las circunstancias. Otros jóvenes, aunque no hablan inga, afirman que "es bueno saber inga para ser importante tan siquiera, pero hay unos padres que no les exigen y por eso no aprenden". Las mujeres, quienes en su mayoría prefieren el español, aclaran que "a mí sólo me gusta hablar inga pero entre nosotros, entre la familia, pero muchas veces vienen mis amigas del colegio y mi mamá que dizque comienza a hablarme en inga y a mí me da una vergüenza, pero no le puedo decir nada porque se pone brava y así que comienza a decirme: -¿Es que a usted le da pena decir que somos indígenas o qué?

Uno de los jóvenes que sí habla inga, al menos con la familia, cree que una de las causas para que los jóvenes no hablen inga es que "a mí me dan risa cuando hablan, no saben pronunciar y hacen muchas mezclas, no son recursivos, todos hablan como decimos castellanomurruchu". La mayoría de los jóvenes reconoce que ellos a veces quisieran hablar inga, pero que no lo hacen porque los demás se burlan de ellos.

En Santiago, los porcentajes disminuyen y de igual manera las mujeres tienen una mayor preferencia por el español, 28.54% más que los hombres. Los motivos también son muy similares. Por ejemplo, una joven de 17 años afirma: "Uno se enreda al hablar inga, por eso yo mejor no lo hablo", y un joven de 13 años declara: "A decir verdad a mí me da vergüenza hablar inga, ya todos saben que uno no habla así y se quedan mirándolo a uno"26.

En Bogotá, los adultos reparten sus preferencias entre quienes prefieren el inga y los que se sienten igualmente bien hablando cualquiera de las dos lenguas. El 66.66% de los hombres prefiere el inga, mientras que el 83.33% de las mujeres se siente bien con ambas lenguas. Además es evidente que los adultos tienen más claras sus preferencias, responden inmediatamente terminada la pregunta y siempre hacen un comentario del tipo "Inga, por supuesto" o "pues inga, ¿no ve que somos indígenas?" o "inga que es lo nuestro". Las mujeres, en cambio, son más flexibles, tal vez porque son quienes más se relacionan con los blancos27, además de que no están siempre a la defensiva como los hombres, quienes utilizan el inga como una barrera de protección, pues piensan que si siempre hablan inga nadie se les va a acercar.

En Santiago, el 42.85% de los hombres y el 42.85% de las mujeres se siente mejor hablando inga. Al igual que en Bogotá la mayoría de estas, 57.14%, se siente igualmente bien hablando ambas lenguas. Estos porcentajes son un poco más bajos que en Bogotá; esto quizá se deba al tipo de contacto establecido con los blancos. Un hombre de 48 años afirma: "yo prefiero el inga, porque a mí me da risa que hay gente que lo tratan a uno de indio y yo digo, indio pero al menos sé dos idiomas". Otros, al igual que en Bogotá, le dan más importancia a la tradición "inga porque no ve que es lo mío, lo que nos pertenece".

La segunda pregunta, también con carácter sentimental, fue ¿cuál de las dos lenguas le da más oportunidades de expresar sus sentimientos? Los resultados aparecen en la tabla 8B.

Tabla 8B

EDAD

LENGUA

BOGOTÁ

SANTIAGO

Hombres Mujeres Hombres Mujeres

9-14

Inga

16.66

33.33

33.33

__
Español 83.33 66.66 66.66 100
Ambas __ __ __ __

15-25

Inga

14.28

28.5

71.42.

42.85
Español 57.1 57.14 28.57 57.14
Ambas 28.5 14.28 __ __

26-

Inga

66.66

41.67

28.57

42.85
Español __ 16.66 28.57 19.04
Ambas 33.33 41.67 42.86 38.09

Esta pregunta, aparentemente igual a la anterior, presenta una diferencia fundamental. En la primera se preguntaba por un hecho inherente al sujeto, en la segunda por un hecho perteneciente al objeto, puesto que se busca evaluar la efectividad de la lengua para transmitir un mensaje.

Los resultados de la tabla 8B muestran que la mayoría de los informantes que están entre los 9 y los 14 años le da un mayor poder de expresión al español. En Bogotá, las mujeres entre los 15 y los 25 años le dan, de igual forma, un mayor valor en este sentido al español que los hombres, 28.57. En Santiago, en cambio, los hombres de esta edad le dan más valor al inga, 28.57% más, que las mujeres -quienes prefieren el español. Esta actitud de las mujeres se puede explicar con esta respuesta: "Es que cuando uno va decir una cosa en inga se enreda todo, se le olvidan las palabras y termina diciéndola en español". Un joven de 17 años dijo: "a mí me da pena porque los demás de mi misma edad no hablan inga, si no yo hablara". Se repite el hecho de que es la falta de conocimiento de la lengua la que hace que los jóvenes no la hablen, lo cual se ve matizado por su falta de decisión a la hora de poner en práctica lo que saben, sin preocuparse por lo que los demás piensen. De nuevo la intuición lingüística del hablante hace que ellos mismos saquen sus conclusiones: "El que sabe tiene el gusto de hablar lo que quiera; el que no sabe habla más español", afirmó un joven inga de 25 años.

En los adultos resalta su claridad y seguridad a la hora de responder, lo que no sucede con los niños y los jóvenes, pues mientras estos pueden cambiar sus respuestas de forma radical, aquellos siempre las mantienen y nunca dudan al responder. Es así como en Bogotá los hombres respondieron de nuevo en favor del inga y ninguno a favor del español únicamente. Las mujeres se mantienen entre las que creen que el inga tiene un mayor poder de expresión y las que creen que ambos idiomas son igualmente efectivos en el momento de transmitir un sentimiento. En Santiago, la mayoría de los hombres creen que ambas lenguas ofrecen las mismas oportunidades para transmitir los sentimientos. Las mujeres tienen igual valoración al respecto que sus similares de Bogotá. La mayoría recalcó que esto depende más de con quién se está hablando que del poder que la lengua tenga en sí para comunicar. Por esto la mayoría contestó: "Con los blancos, pues en castellano; nosotros en inga. Da igual".

La tercera pregunta, de tipo comunicativo, la cual busca las reacciones de los informantes ante un tipo de beneficio público de cada una de las lenguas fue, ¿cuál de las dos lenguas considera usted que es más importante para las comunicaciones diarias en general? Los resultados se muestran en la tabla 8C.

Tabla 8C

EDAD

LENGUA

BOGOTÁ

SANTIAGO

Hombres Mujeres Hombres Mujeres

9-14

Inga

__

16.6

__

__
Español 100 83.3 100 71.4
Ambas __ __ __ 28.5

15-25

Inga

__

28.5

28.5

28.5
Español 71.4 71.4 71.4 71.4
Ambas 28.5 __ __ __

26-

Inga

14.28

14.2

14.2

__
Español 28.57 42.8 14.2 28.5
Ambas 57.14 42.8 71.4 71.4

Esta pregunta, que estaría de hecho viciada por la desventaja en que se encuentran el español y el inga, muestra que a pesar de esto, los ingas le asignan a su lengua un alto valor comunicativo dentro del contexto en que viven. Los niños en general y como viene siendo una constante, le dan más valor al español como medio de comunicación que al inga. Los jóvenes de ambos sexos le dan de igual forma más valor al español, aunque un 28.5% de las mujeres consideran que el inga también posee este valor. Algunas apreciaciones en este sentido fueron: "El español porque uno está en Bogotá". En cambio, otro joven lo justifica de una manera muy interesante: "Es más importante el inga, porque los demás no lo saben", razón totalmente opuesta a la creencia general de que una lengua es más importante cuantas más personas la hablen28.
La mayoría de los adultos cree que ambas lenguas son importantes, aunque aclaran que "depende de dónde uno esté. Si es en la universidad o en el colegio pues el español es más indispensable, pero si es para las cosas de nosotros como el yagé y para nuestras costumbres y pensamientos, eso sólo se puede en inga"29. Para los ingas es importante la persona con la que se habla; así lo confirman la mayor parte de las respuestas. Algunas de las más frecuentes son: "con los mayores, el inga" o "si es con los mayores pues inga". En Santiago, el lugar donde se hallan las personas también es importante: "en el campo, pues inga; en el pueblo, pues ambas".

Sin embargo, la alta valoración que dan los informantes adultos a ambas lenguas tanto en Bogotá como en Santiago responde a motivaciones diferentes. En Bogotá es más una forma de defensa y un medio de cohesión interna; en Santiago es producto del contacto de las dos culturas y de su mutua aceptación.

La cuarta pregunta fue ¿cuál lengua le parece más bonita? Las respuestas fueron:

Tabla 8D

EDAD

LENGUA

BOGOTÁ

SANTIAGO

Hombres Mujeres Hombres Mujeres

9-14

Inga

66.66

83.3

33.33

33.33
Español 16.66 __ 33.33 66.66
Ambas 16.66 16.6 33.33 __

15-25

Inga

71.4

85.7

71.42

42.8
Español __ __ 28.5 42.8
Ambas 28.5 14.5 __ 14.2

26-

Inga

57.14

57.14

42.8

28.57
Español __ __ __ 14.28
Ambas 42. 85 42.8 57.14 57.14

Esta pregunta arroja resultados interesantes por el contraste que presenta respecto a las anteriores. En Bogotá, tanto hombres como mujeres de las tres generaciones consideran que el inga es la lengua más bella. Las diferencias de los porcentajes asignados a cada lengua son muy grandes e incluso una gran mayoría no le asigna esta cualidad al español. Las mujeres le dan más valor al inga que los hombres. A diferencia de las preguntas anteriores, en esta se puede observar que cuanto menor sea la edad, mayor es el valor asignado al inga.

En Santiago, esta tendencia varía un poco. Los niños le dan igual valor al inga, al español y a ambas lenguas, mientras que las niñas prefieren el español. Los jóvenes consideran que el inga es más bonito que el español y las mujeres se reparten entre aquellas a las que les parece más bonito el inga y las que consideran que el español es más bonito. El 42.8% de hombres adultos, al igual que en Bogotá, consideran que es más bello el inga que el español y el 57.14% cree que ambas lenguas son igualmente bellas. Al 57.14% de las mujeres les parece que ambas lenguas son bellas y el resto se reparte entre el inga y el español, con preferencia por el inga.

Este contraste evidencia una vez más la inestabilidad de criterios en los miembros de las dos primeras generaciones, la cual se refleja en el contraste entre lo que se piensa y lo que se hace. Esto va acompañado de un sentido de culpabilidad por su actuación, que intentan mitigar con esta valoración positiva hacia el inga. Es así como muchas de las respuestas fueron seguidas de un "porque es lo nuestro" o un "inga, claro", aunque a la hora de responder siempre buscaban la aprobación de la investigadora. Por ejemplo, muchos decían "inga, ¿no?", a lo que respondía "no sé, lo que usted piense y sienta". Entonces algunos se reafirmaban pero otros decían "bueno, ambas son bonitas". Ellos estaban más preocupados por lo que creían que debían contestar y no por lo que en realidad sentían. En cambio los mayores, como no tienen esa presión por justificar su actuación lingüística, contestaron más libremente y sus respuestas, contrariamente a lo que se podría pensar, y que de hecho pensaron las dos generaciones anteriores, favoreció ambas lenguas a las que consideran igualmente bellas. La mayoría resaltó el hecho de que "ambos idiomas son bonitos y merecen el mismo respeto" o " respetando ambas, ¿no?". Los que se inclinaron por el inga lo justificaron con expresiones como "el inga porque es una gracia de Dios" o "el inga porque uno se comunica con Dios en inga". Al inga le asignan valores subliminales que no entran en contraposición con los valores comunicativos del español.

La quinta pregunta fue ¿cuál lengua le gustaría trasmitir a sus hijos? Esta pregunta que tiene un valor de tradición tuvo los resultados siguientes:

Tabla 8E

EDAD

LENGUA

BOGOTÁ

SANTIAGO

Hombres Mujeres Hombres Mujeres

9-14

Inga

50

100

33.33

33.33
Español 16.66 __ __ 66.66
Ambas 33.33 __ 66.66 __

15-25

Inga

42.85

85.7

28.5

14.28
Español 14.28 __ __ 42.8
Ambas 42.85 14.2 71.4 42.8

26-

Inga

57.14

71.4

42.85

71.42
Español __ __ __ __
Ambas 42.85 28.5 57.14 28.5

Lo primero que se percibe al establecer contacto con la comunidad indígena inga es la conciencia que tienen de que la lengua inga está perdiéndose. Los adultos, y en especial las mujeres, hablan constantemente de ello. Dicen que los jóvenes sienten vergüenza de su condición indígena, y los jóvenes culpan de eso a sus padres por no haberles exigido que aprendieran cuando eran niños y no ahora que son mayores.

Las respuestas obtenidas en este sentido aparecen en la tabla 8E. En Bogotá, los niños entre 9 y 14 años30 le asignan más valor como tradición al inga que al español, 33.34%, y el 100% más, hombres y mujeres respectivamente. Los jóvenes le dan igual valor al inga, 42.85%, que a ambas lenguas, 42.85%. Las mujeres prefieren el inga, 85.7% más que el español. Es importante resaltar que la mayoría de esta población considera que también es importante saber otras lenguas, tal como lo afirman: "el español y otras lenguas como el inglés" o "todas las lenguas, las que más se puedan". Los adultos también le dan más valor de tradición al inga que al español, aunque a un 42.85% de los hombres les gustaría trasmitir ambas lenguas a sus hijos. En cambio, el 71.4% de las mujeres prefiere el inga y sólo un 28.5% ambas lenguas. Esta diferencia se puede explicar porque los hijos están más en contacto con las madres, de quienes aprenden la lengua, y ellas se sienten responsables de esa tarea. Además es a ellas a quienes les preocupa este tema; los hombres rara vez hablan al respecto y algunos incluso creen que es más importante el español, como se refleja en la respuesta de una joven de 23 años: "cuando nosotros éramos pequeños mi mamá nos obligaba a hablar en inga, pero mi papá -como veía que nosotros no queríamos casi- le decía: déjelos que hablen como quieran; total ellos necesitan es saber español para vivir en esta ciudad, eso es lo que les va servir el día de mañana para ir al colegio. Y siempre había peleas entre ellos por eso". Otro adulto afirma que "ellos deben saber español porque ese es el que es obligatorio". En cambio, las mujeres creen que "ellos deben aprender así sea con regaños" o "yo quisiera pues que ellos hablaran inga, pero no ve que ellos no quieren, uno que les está hablando en inga y ellos que contestan en español, como si les diera pena".

En Santiago, las respuestas varían. La mayoría de las niñas, 66.66%, prefieren el español, mientras que al 66.66% de los niños les gustaría que sus hijos aprendieran ambas lenguas. Los jóvenes también prefieren que se aprendan ambas lenguas, mientras la mayoría de las mujeres se reparte entre quienes prefieren que se aprenda el español o ambas lenguas, 42.8%. Los adultos hombres se dividen entre quienes prefieren el inga, 42.85%, y aquellos a los que les gustan ambas lenguas, 57.14%. En cambio, el 71.42% de las mujeres prefiere que sus hijos aprendan el inga y sólo un 28% ambas lenguas. Aunque en ellas los motivos varían con respecto a las mujeres de su misma edad en Bogotá, esta preferencia obedece a que simplemente a ellas les gusta más hablar inga que español. Algunos incluso resaltan el hecho de que cuando sus hijos crezcan tienen que salir a buscar trabajo en otros lugares y para esto necesitan el español.

La sexta y ultima pregunta fue ¿cuál lengua cree que debería enseñarse en la escuela? Las respuestas se presentan en la tabla 8F.

Tabla 8F

EDAD

LENGUA

BOGOTÁ

SANTIAGO

Hombres Mujeres Hombres Mujeres

9-14

Inga

66.66

66.66

33. 33

__
Español 16.66 __ 33.33 33.33
Ambas 16.66 33.33 33.33 66.66

15-25

Inga

28.57

42.85

57.14

__
Español __ __ __ 57.14
Ambas 71.42 57.14 42.85 42.85

26-

Inga

28.57

14.2

28.5

14.28
Español __ __ __ __
Ambas 71.42 85.7 71.4 85.57

Esta pregunta con valor instrumental muestra que en Bogotá, donde recientemente comenzó a funcionar la escuela bilingüe, la mayoría cree que deben enseñarse ambas lenguas, siendo los jóvenes y los adultos quienes más destacan su importancia, aunque quizá en esta afirmación de una joven de 23 años se resume el pensamiento de los jóvenes: "Yo creo que se deben enseñar ambas lenguas porque como no nos enseñaron inga cuando éramos niños por eso ya no nos gusta". En cambio en Santiago, donde ya conocen desde hace años las ventajas y desventajas de este tipo de educación, los porcentajes disminuyen y en algunos casos los niños entre 9 y14 años, especialmente aquellos que todavía se educan en las escuelas bilingües, resaltan la importancia del español. Los adultos están a favor de la educación bilingüe, ellos creen -como afirma una señora de 65 años- que un motivo por el cual se debe enseñar inga es "para que no se quede despreciada y se olvide", o porque "entre más lenguas se sepan se puede entender mejor el pensamiento de los otros y así se respetan como son" y "porque hay cosas en inga que no se pueden decir en español".
Lo cierto es que conscientes de la pérdida de su lengua, de las costumbres de la comunidad y de los problemas que los niños tienen en las escuelas monolingües en español, no por la lengua sino por la inadaptabilidad, además de otros problemas de tipo social que aquejan a la comunidad, se decidió crear la primera escuela bilingüe en una lengua indígena del país fuera de los resguardos o de los sitios de ubicación de las comunidades indígenas.

En esta escuela se refleja el comportamiento real de los ingas, no sólo hacia su lengua sino ante la vida, pues aunque las mujeres se muestran preocupadas por el futuro de su lengua, en la práctica se observa que de los casi 100 niños que están en edad escolar sólo unos 10 asisten a la escuela bilingüe, y de manera irregular otros cinco. Esto se debe principalmente a la falta de interés de los padres porque sus hijos se eduquen. Muchos de los niños tienen que levantarse e ir solos a la escuela mientras los padres permanecen bebiendo; esto no sólo ocurre en la escuela bilingüe, sino en el resto de las escuelas del sector donde los niños estudian y se convierte en la causa principal de deserción escolar, que cada día es mayor. Otros llevan a sus hijos no porque crean en los beneficios de la escuela bilingüe, sino porque a sus hijos ya no los reciben en ninguna escuela o porque han perdido hasta dos o tres veces el mismo grado31.

De lo anterior se puede concluir que en general los ingas no tienen muy claras sus actitudes hacia el inga y hacia el español. Los niños y los jóvenes le dan más importancia al español como medio para expresar sentimientos; los adultos, al inga. Mientras que la mayoría de aquellos considera que el inga es más bonito, éstos creen que ambas lenguas son bellas.

Ambos grupos, el de Santiago y el de Bogotá, le dan más importancia al español con fines comunicativos, aunque una gran mayoría también considera que ambas lenguas son importantes para este papel.

El análisis de ambas lenguas como vehículo para expresar valores tradicionales muestra que el 56% prefiere el inga para este propósito. En cambio, la lengua vista con fines instrumentales, como medio para lograr una mejor educación, muestra que la mayoría está de acuerdo con que la instrucción se realice en ambas lenguas.

Factores como el sexo, la generación y el lugar de residencia fueron relevantes en el momento de establecer las actitudes hacia el inga y el español. La mayoría de los niños y los jóvenes le dan más importancia al inga por su belleza, valor sentimental, mientras que para fines comunicativos, al español. En cambio, los adultos prefieren el inga como medio para expresar un valor tradicional, y ambas lenguas para los demás fines.
Las mujeres le dan más valor al inga como vehículo para expresar tradiciones y con fines instrumentales que los hombres, y favorecen el empleo de ambas lenguas para todos los demás propósitos.
En Santiago se favorece más el español para todos los propósitos que en Bogotá, donde se valora más el inga.

4.2 ESCALA DE DIFERENCIACIÓN SEMÁNTICA

4.2.1 Consideraciones metodológicas
A través de esta escala se pretende que los informantes reaccionen ante un estímulo, que en este caso es una pregunta32 cuya base es la oposición establecida entre dos adjetivos, y establezcan una valoración del inga y el español. Cada escala presenta tres opciones o grados de valoración, como sigue:

Bonito __________ __________ __________ Feo

En ella el informante indica, por ejemplo, si el inga le parece bonito, más o menos bonito o feo. El valor más positivo esta hacia la derecha y el más negativo a la izquierda. Con el objetivo de identificar los juicios presumiblemente relacionados con las respuestas afectivas hacia cada lengua, se seleccionaron siete escalas de diferenciación semántica de la literatura existente al respecto33.
Las escalas que se seleccionaron fueron:

Útil
Bonita
Aburrida
Importante
Suave
Rápida
Difícil

__________
__________
__________
__________
__________
__________
__________
__________
__________
__________
__________
__________
__________
__________
__________
__________
__________
__________
__________
__________
__________
Inútil
Fea
Interesante
Secundaria
Áspera
Lenta
Fácil

Se presume que estas escalas reflejan a su vez dimensiones connotativas que han sido reconocidas en distintas investigaciones realizados por autores como Osgood (1957), quien identificó tres tipos de dimensiones: evaluación, potencia y actividad. La evaluación es una reacción del informante hacia el estímulo o concepto; por lo general buena o mala; la potencia responde al grado de fuerza con que se percibe el estímulo y la actividad es la percepción de las cualidades dinámicas de lo que juzga. Shuy también identificó estas dimensiones en su estudio sobre cinco variedades del inglés, pero encontró una más, la ‘complejidad’, y puesto que la separa de la dimensión evaluativa no corresponde a un juicio bueno o malo en sí.

Las escalas establecidas se agruparon siguiendo los cuatro niveles o dimensiones de juicio que establecieron Shuy y Williams.

Entonces tenemos que los niveles y sus respectivas escalas son:

Nivel

>Escala

Valorativo

Bonito-feo, interesante-aburrido, útil-inútil, importante- secundario

Potencia

Suave-áspero

Actividad
Rápido- lento
Complejidad
Fácil-difícil

A partir de esto se obtuvieron los porcentajes correspondientes a cada pregunta, y luego se halló la media a las cuatro primeras preguntas. Los diagramas 1 y 2 muestran una aproximación del perfil de actuación de los informantes hacia las dos lenguas relacionadas con las cuatro dimensiones de evaluación.

4.2.2 Análisis de datos

En los diagramas 1A y 1B se puede observar, a grandes rasgos, que en Bogotá la evaluación de ambas lenguas se relaciona en cuanto a la dimensión de valoración que es muy positiva, y en cuanto a la potencia, que es igualmente positiva, pero difiere en cuanto a la complejidad puesto que casi todos los informantes consideran que el español es fácil, mientras que la mitad cree que el inga es difícil; en cuanto a la actividad, la mayoría cree que el inga es más rápido que el español.

Diagrama 1A Actitudes de los hablantes ante el español en Bogotá

Diagrama 1B Actitudes de los hablantes ante el inga en Santiago

En Santiago, como se muestra en los diagramas 2A y 2B, la evaluación del español es muy similar a la de Bogotá. Casi la totalidad de la muestra cree que el español tiene un valor positivo y que es fácil y suave y de igual forma creen que el español es más lento que el inga. La dimensión de valor disminuye respecto al inga, pero sigue siendo positiva y según los informantes su nivel de complejidad es mayor que el del español, y su potencia y actividad tienden con relativa importancia hacia los valores negativos.


Diagrama 2A Actitudes de los hablantes ante el español en Santiago

Diagrama 2B Actitudes de los hablantes hacia el inga en Santiago

En términos de las cuatro dimensiones examinadas se puede concluir lo siguiente:

Valoración: El español fue evaluado muy positivamente por los dos grupos, Santiago y Bogotá. El inga también fue valorado positivamente en Bogotá; no así en Santiago, donde un poco más de una tercera parte cuestionó su valor.

Complejidad: El español fue valorado como la lengua más fácil; el inga fue considerado difícil tanto en Bogotá como en Santiago (con una leve diferenciación).

Potencia: Ambos grupos estimaron que el español es muy suave. El inga se consideró un poco más áspero que el español; más en Santiago que en Bogotá.

Actividad: Osgood y Shuy y Williams encontraron en sus investigaciones que esta dimensión implicaba, en cierta medida, un juicio de valor. En ese sentido discrepo de los autores, pues considero que al afirmar que una lengua o variedad es rápida o lenta, no le estamos asignando un valor positivo o negativo. En esta categoría, fundamentalmente primero se establece una comparación, en la que como es lógico debe existir un punto de referencia, rápido o lento respecto a algo, y luego sí, con base en ella se podría pensar que el informante realiza una valoración, pero más como producto del contexto de la analogía que hace a partir de las demás escalas, puesto que el informante rápidamente deduce de qué se trata. Por tanto, en este trabajo, se asumió debido al tipo de respuestas que se dieron a esta pregunta como: "el español es más o menos lento, más rápido es el inga" o "sí, más rápido que el español", aunque otros también aclararon que "es rápido cuando se sabe hablar; cuando no, es lento" o "rápido pa’l que sabe". Hecha esta aclaración se concluyó que ambos grupos consideran que el español es más lento que el inga.

Es necesario relacionar estas variables con las variables demográficas para poder determinar si estas apreciaciones las comparte la totalidad de la muestra o sólo una parte de ella. Por consiguiente se utiliza la variable edad que es la que más diferencias ha aportado. En los diagramas 3 y 4 se ilustran los resultados de la interrelación edad y juicio valorativo.

Diagrama 3A Interrelación entre edad y actitud hacia el español en Bogotá

Diagrama 3B Interrelación entre edad y actitud hacia el inga en Bogotá


Como podemos ver en los diagramas 3A y 3B, en todas las dimensiones de evaluación se presentan diferencias en los porcentajes de evaluación de las dos lenguas de acuerdo con los grupos de edades establecidos. Pero las diferencias más significativas se presentan en la evaluación de la lengua inga. En Bogotá, como se aprecia en el diagrama 3A, los tres grupos de edades presentan unas diferencias que no son muy significantes respecto a la valoración general del español, la más relevante es la valoración de los niños en cuanto al grado de actividad el cual se desplaza considerablemente hacia el polo negativo, pero a esta dimensión no se le asigna un carácter evaluativo. En cuanto al inga, se observa que a mayor edad mayor aproximación hacia los valores negativos, sobre todo en las dos dimensiones que no se consideran ni buenas ni malas.

Diagrama 4A Interrelación entre edad y actitud hacia el español en Santiago

Diagrama 4B Interrelación entre edad y actitud hacia el inga en Santiago.

En el diagrama 4A, se observa que en Bogotá las dos primeras dimensiones se califican con un valor muy positivo por parte de los tres grupos, mientras que las dos últimas, potencia y actividad, varían un poco. En la primera de éstas hay un leve desplazamiento de la tercera generación y otro, un poco mayor, de la segunda generación, pero siguen siendo altamente positivas. En la segunda, la mitad de la muestra de la segunda generación considera que el español es más lento que el inga, y un poco más de la mitad de la tercera lo aproxima también hacia ese valor.
En el diagrama 4B, se aprecia que en Santiago la situación varía un poco. La dimensión de valoración, que permanecía estable en Bogotá, experimentó un ligero desplazamiento en la segunda y tercera generaciones, siendo el valor asignado por esta última el más negativo. Es decir que la mayoría de los niños considera difícil el inga, seguidos de los jóvenes. La potencia de la lengua es considerada negativamente por los niños, al igual que por los jóvenes y con un leve desplazamiento por parte de los adultos que evidentemente es sintomático. El grado de actividad del inga tiende hacia la lentitud según los jóvenes y hacia la rapidez según los niños y los adultos.

La diferencia más significativa entre las muestras de los dos lugares examinados se encuentra en la dimensión de la valoración de la lengua inga. Mientras en Bogotá es muy positiva, en Santiago va disminuyendo paulatinamente con el paso de las generaciones, aunque es de resaltar que la escala útil-inútil fue la que influyó más en este sentido. Esto es explicable si se tiene en cuenta que la mayoría de los jóvenes tiene que salir a buscar trabajo a otros pueblos o departamentos. Junto con esta dimensión, las demás están comenzando a desplazarse hacia valores negativos.

CONCLUSIONES

El análisis de las conductas y actitudes de la comunidad indígena inga arrojó los resultados siguientes:
El dominio lingüístico mostró que el grado de conocimiento del español en las destrezas de comprensión y producción oral es de 100%, mientras que el del inga está gobernado por diferencias generacionales. La mayoría de la población adulta, mayores de 26 años, se ubica dentro de la categoría "bilingüe coordinado", es decir que habla y comprende bien el inga y el español; los jóvenes, entre 15 y 25 años, en su mayoría pertenecen a la clasificación "bilingüe subordinado", comprenden bien pero hablan sólo un poco; los niños, entre 9 y 14 años, son también "bilingües subordinados".

Los patrones generales de uso mostraron que la comunidad indígena inga, en los dos lugares examinados, no responde a un sistema diglósico, en el que cada lengua tiene sus funciones determinadas de acuerdo con diferentes contextos de interacción, sino que responde fundamentalmente a la competencia lingüística de los hablantes y sus actitudes hacia la lengua, matizado por estas consideraciones: el ideal lingüístico de los adultos tiende hacia el bilingüismo, sin diglosia, con preferencia del inga para la mayoría de dominios. En cambio, los jóvenes y los niños tienden al empleo del español en casi todos los dominios.

En términos generales las actitudes de los hablantes hacia ambas lenguas son muy positivas, aunque estas actitudes no se relacionan directamente con conductas lingüísticas.

La situación de bilingüismo produce diversos tipos de actitudes, las cuales son el reflejo de las valoraciones que la comunidad tiene de sus lenguas. Las actitudes pueden obedecer a valoraciones emocionales, a factores sociales o incluso a las mismas características formales de las lenguas. Dentro de la literatura existente sobre el tema, se desprende que se habla de "lealtad lingüística", "orgullo", y "prestigio", según las actitudes se relacionen con estos valores.

La mayoría de los ingas tiene sentimientos un poco contradictorios respecto al inga. La lealtad lingüística, como la definió Weinreich, corresponde a "the name given to de desire of a speech community to retain its languaje and, if necessary, to defend it against foreign encroachment" (1953, p. 99). Como sucede en casi todas las situaciones de contacto, la lengua dominante pocas veces es atacada, o puesta en duda su superioridad o importancia, por lo que no se encuentran en la muestra sentimientos de lealtad hacia el español por parte de la comunidad inga.

Los ingas ven atacada su lengua desde varios puntos de vista, primero desde afuera, como producto del contacto de dos culturas, una mayoritaria que habla español y una minoritaria que habla otra lengua; el inga, que además es una lengua indígena estigmatizada durante siglos. Esta mayoría ha ido cercándola y presionándola hasta reducirla a un pequeño espacio dentro de la ciudad, lo cual ha hecho que ella también se cierre a cualquier tipo de contacto distinto del establecido inicialmente. Y segundo, en el interior mismo de la comunidad y fundamentalmente como producto del contacto. Es un hecho que la mayoría de la población joven no quiere hablar más el inga, al que consideran la causa de ser discriminados en la escuela, en la calle y en la sociedad.

Las reacciones a estos ataques varían de acuerdo con la edad. Mientras los adultos muestran un gran deseo de retener su lengua y defenderla del avance del español, así sea obligando a sus hijos a hablar en inga o simplemente no dejando de hablarla, los jóvenes prefieren hablar en español.

Si se tiene en cuenta, como afirma Weinreich, que estas actitudes se encuentran en diversas manifestaciones como la manera en que la gente se torna solidaria, consciente y explícitamente para resistir cambios tanto en las funciones de su lengua como en la estructura del vocabulario (1953, p. 19), no se puede hablar de lealtad lingüística de la comunidad hacia la lengua inga, por lo menos por parte de los jóvenes, pues la comunidad ha perdido -o no tiene clara- la funcionalidad de cada una de las lenguas y una gran mayoría de la población tiende a identificarse con los valores de la cultura dominante, lo cual permite que poco a poco vayan introduciéndose elementos de ésta, en la cultura y también en la lengua.

En Santiago, la pérdida de la lengua inga sigue más o menos los mismos patrones que en Bogotá, pero las circunstancias cambian. Aunque la población no se vea amenazada por la cultura blanca, allí viven en un ambiente de paz y tranquilidad, y el español ha ido ganando terreno y la mayoría de la población joven ha cambiado sus comportamientos lingüísticos con el paso del tiempo, debido fundamentalmente a factores de trabajo, y no como producto de discriminación o segregación racial.

El "orgullo" es otra de las actitudes hacia la lengua que resulta de trascendental importancia para comprender el comportamiento sociolingüístico en una comunidad bilingüe. Rubin cree que "una persona puede demostrar el orgullo que siente por su lengua nativa atribuyéndole propiedades especiales ya sean reales o pretendidas" (1972, p. 6).

Para los ingas, su lengua es el idioma preferido, el idioma de orgullo. Este sentimiento se apoya principalmente en el hecho de que el inga es el elemento que da identidad de grupo a la comunidad. En este caso, y una vez más, se comprueba la relación lengua identidad. Aunque la mayoría de la muestra siente orgullo también por su belleza.

El español también es objeto de orgullo para la comunidad. Y aunque la mayoría lo prefiere como medio de comunicación, para establecer contacto con las demás personas, una gran parte también destaca su belleza y siente orgullo de su condición de bilingüe.

Esta actitud se ve matizada por la edad y el lugar de residencia. En Bogotá, los niños y los jóvenes consideran que el inga es la lengua más bella y que es una lengua muy útil e importante, mientras que los adultos creen que tanto el español como el inga tienen estas cualidades y se muestran orgullosos de conocerlas. En cambio, en Santiago, aunque la mayoría también cree que el inga posee estas cualidades, una gran parte de la muestra cuestiona su importancia y utilidad, lo que hace que el orgullo tienda a disminuir con el paso de las generaciones.

Otra actitud de trascendental importancia es el "prestigio". En este trabajo no se toma en el sentido propuesto por Weinreich, como "the value of language in social advancement" (1953, p. 79), al que hoy en día se le asignan términos como "status", sino como lo entienden hoy en día la mayoría de autores para quienes el prestigio es "el reconocimiento comunitario de actitudes que encarnan, en niveles más o menos relevantes, valores percibidos como positivos por una sociedad determinada (De Granda, 1988, p. 72).

Desde esta perspectiva se puede concluir que, en términos generales, la comunidad indígena inga no sólo atribuye prestigio al conocimiento y empleo únicamente del español, sino también al inga; el español se valora esencialmente por su valor comunicativo e instrumental, como lengua de difusión más amplia, y el inga por su función de reflejo de sentimientos y valores culturales.

Pocas variables demográficas o lingüísticas están relacionadas con diferencias en las actitudes lingüísticas, debido fundamentalmente a la escasa variabilidad de las respuestas ya que la mayoría de la población mostró una orientación positiva hacia el inga y el español. Sin embargo, las variables más relevantes fueron la edad y el lugar de residencia.

Los jóvenes y los niños evidenciaron actitudes muy positivas hacia el inga, relacionadas con valores sentimentales (belleza) y hacia el español por su poder de expresión, mientras que los adultos prefirieron el inga por ser vehículo de transmisión de valores culturales y el español por valores sentimentales.

Del lugar de residencia podemos obtener conclusiones muy importantes. En Bogotá se habla más el inga y se dan las valoraciones más positivas hacia esta lengua.

La creencia de la mayoría de la población, justificada por demás, de que en Santiago se conservan más las tradiciones y costumbres y por supuesto la lengua, y que en Bogotá se pierde con más rapidez la lengua por el tipo de contacto establecido entre la capital y una pequeñísima minoría de indígenas, no es cierta del todo.

En Bogotá los ingas han sufrido un proceso de segregación, producto de la discriminación racial de que han sido víctimas, que los llevó a encerrarse cada vez más en sí mismos y a que sólo establecieran con los blancos contactos únicamente con fines comerciales. Aunque la mayoría de la población joven ha adoptado ciertas costumbres y valores de la sociedad dominante, sigue manteniéndose aislada en los pocos espacios que le asignó la ciudad y sólo allí establecen relaciones sociales con los blancos. Una gran mayoría de la población utiliza la lengua nativa como instrumento de cohesión interna y delimitación hacia afuera.

En Santiago la situación es distinta. La comunidad es más abierta, producto de siglos de contacto pacífico entre las dos comunidades, puesto que en términos sociales y económicos no se puede hablar de superioridad de ninguna de las partes. Aunque la lengua inga posee un gran valor simbólico no entra en conflicto ni se contrapone a los valores sociales y culturales de la población en general; su pérdida responde fundamentalmente a factores como déficit de oferta de trabajo y posibilidades de superación económica y educativa.

Actitudes y comportamientos lingüísticos no van siempre de la mano. El comportamiento lingüístico de los adultos hacia el inga no responde a esfuerzos deliberados por mantener su lengua nativa, sino sobre todo a necesidades pragmáticas; el de los jóvenes está determinado más por sus habilidades lingüísticas que por factores actitudinales únicamente.

Si se quiere que las comunidades indígenas del país preserven su cultura y su lengua y, lo que es más importante, se reconozcan y acepten ellas mismas como indígenas y que la sociedad los reciba como tal, es indispensable establecer políticas serias basadas en estudios reales en los que se involucren, entre otros aspectos, la posición del indígena ante su propio instrumento comunicativo y ante su cultura en general, ya que el futuro de estas comunidades está limitado en gran parte por sus propios miembros quienes de alguna manera buscan, al encontrarse insertos en otro grupo, integrarse a él, identificándose con sus costumbres y adquiriendo hábitos que hasta ahora les eran extraños; y en ese proceso establecen una teoría de valores que, sin ser necesariamente la mejor, consideran como suya y les permite organizarse y tener un lugar en el mundo, el cual ya no perciben ajeno sino propio, y si, como vimos en el transcurso de este trabajo, para lograr este propósito consideran que el español, como lengua de prestigio, es el instrumento más adecuado, debemos reconocer que nos enfrentamos a un problema de aculturación -producto de necesidades de comunicación- y hacerle frente, a partir de las propias comunidades, de sus intereses y expectativas, dejando de lado lo que a la sociedad en general le gustaría que fueran, como si se tratara de una mercancía más que se puede exhibir y de la cual nos sentimos orgullosos. Sin embargo, creemos saber lo que es o no es bueno para ellos; actitud paternalista que quizá sea producto de nuestro complejo de culpa, o simplemente un deseo de repetir la historia imponiéndonos a los demás sin importarnos lo que piensen o sientan.

Anexo 2 Número de informantes

EDAD
SEXO

SANTIAGO (N=40)

BOGOTÁ (N=40)

9-14 15- 25 26- 9-14 15- 25 26-

Mujeres

6

7 7

6

7 7
Hombres 6 7 7 6 7 7

Anexo 10A Grado de dominio del español en las cuatro destrezas

ÁREA DE DOMINIO

SANTIAGO

BOGOTÁ

BIEN UN POCO NADA BIEN UN POCO NADA

Comprensión

100

   

97,5

2,5  
Prod. oral. 100     100    
Lectura 37,5 47,5 15 77,5 7,5 15
Escritura 37,5 37,5 25 75 12,5 12,5


Anexo 10B Grado de dominio del inga en las cuatro destrezas

ÁREA DE DOMINIO

SANTIAGO

BOGOTÁ

BIEN UN POCO NADA BIEN UN POCO NADA

Comprensión

85

25  

82,5

15 2,5
Prod. oral. 55 37,5 7,5 52,5 35 12,5
Lectura 15 55 30 20 10 70
Escritura 10 45 45 20 75 72,5


Anexo 11
Nivel educativo según sexo

Instrucción

SANTIAGO

BOGOTÁ

Ninguno Elemental Medio Ninguno Elemental Medio Superior

Mujeres

2

17 1

1

14 3 2
Hombres 2 14 4 3 6 9 2

NOTAS

1. Los ingas de Santiago se diferencian de los demás ingas que habitan el Valle del Sibundoy en cuanto a la actividad que desarrollan; en Santiago se trabaja principalmente con los productos medicinales naturales mientras que en los demás pueblos se trabajan las artesanías. Además los ingas de Santiago conservan más el espíritu aventurero heredado del pueblo Inca, mientras que los demás ingas son más sedentarios. En el ámbito lingüístico, estos grupos también presentan algunas diferencias, principalmente de carácter fonético.

2. Según el censo realizado en 1989 por Planeación Nacional, en Colombia existen 10.836 indígenas ingas repartidos en los departamentos de Putumayo, Nariño, Cauca, Amazonas y Caquetá. En Putumayo se concentra la mayoría de la población inga, siendo Santiago el municipio más poblado con 5230 ingas. Seguido de Aponte, en Nariño, con 1024 y San Andrés con 753 también en el Putumayo. En Bogotá viven aproximadamente 500 ingas, por lo que ésta sería la cuarta ciudad con mayor cantidad de población inga.

3. Es importante resaltar que el tamaño de la muestra estuvo condicionado por factores como la negativa de la población a contestar cualquier tipo de pregunta, ya que ellos, al igual que la mayor parte de las tribus indígenas de Colombia, consideran que han sido explotados durante siglos y, según ellos, no quieren seguir siéndolo. Este hecho, además, va unido a algunas características propias de la comunidad que se explican en la etnografía.

4. En esta parte específica del tema de las actitudes se siguen además los planteamientos de R. Agheyisi y Joshua Fishman, Language Attitudes. A Brief Survey of Methodological Approaches, en Anthopological Linguistics, V. 12, N°.5, Indiana University Press, 1970, pp. 137-157; y de Humberto López Morales Creencias y actitudes. El cambio lingüístico, en Sociolingüística, Madrid, Gredos, 1989, pp. 231-257.

5. Según Agheyisi y Fismnan , 1970.

6. Ibidem.

7. Según Carlos Solé, 1982, pág. 255.

8. Según Agheyisi y Fishman, 1970.

9. Es de resaltar que algunos de los apellidos de los indígenas Camtsá, quienes habitan en el Valle de Sibundoy y cuya lengua nativa pertenece a otra familia lingüística, también tienen esta terminación, como es el caso de Muchavisoy, Mutumbajoy y Juajibioy, entre otros.

10. Estas zonas se encuentran ubicadas en el centro de la ciudad, donde se desarrolla la mayor parte de la "economía informal": vendedores ambulantes, vendedores con puestos fijos sobre las calles, quienes ofrecen toda clase de productos: ropa, frutas, juguetes y en general, toda clase de productos para el hogar a precios bajos.

11. Los nombres son ficticios, se hizo una mezcla de los nombres y apellidos más comunes.

12. La lengua inga pertenece a la familia lingüística quechua. Se caracteriza por poseer un sistema fonológico compuesto por tres vocales: dos altas y una baja y quince consonantes. Desde el punto de vista tipológico el inga es, al igual que la mayor parte de las lenguas aborígenes de América, predominantemente aglutinante. El sistema de afijos está constituido únicamente por sufijos y el orden de tales elementos es fijo en una palabra dada. Tomando la oración como unidad tipológica base, el inga pertenece a las lenguas tipo SOV, sujeto, objeto, verbo. Para una mayor profundización al respecto véase el texto de Rodolfo Cerrón Palomino, Lingüística Quechua, 1987.

13.Guillermo Rojo, 1981, p. 270.

14. Bilingüismo en el Paraguay, Instituto Indigenista Interamericano, México, 1974, p. 95.

15. Las otras destrezas, leer y escribir, no se tuvieron en cuenta debido a que los programas de alfabetización en lengua inga se han implementado recientemente y sólo las generaciones más jóvenes se han beneficiado de éstos.

16. Para una ampliación en este sentido véase el anexo 11.

17. Al hablar de una comunidad más cerrada no quiero decir que los ingas de Bogotá no se relacionen con los blancos, puesto que por su trabajo están en contacto permanente, con ellos negocian y es a ellos a quienes venden sus productos; me refiero a que en Santiago existen relaciones de amistad entre los blancos y los indígenas, mientras que en Bogotá la comunidad es más cerrada ante este tipo de relaciones. Los amigos blancos sólo se tienen por el estudio.

18. Las diferencias entre el inga de los jóvenes y el de los adultos radican principalmente en la velocidad y el tono. Los adultos hablan muy rápido y en un tono muy bajo, como si estuvieran susurrando o contando algún secreto. Los jóvenes, por el contrario, siguen el ritmo y el tono del español. En cuanto a la fonética, la diferencia fundamental está en el empleo de la consonante vibrante múltiple que en el inga se realiza en dos momentos. En un primer momento es alveolar retrofleja, y en un segundo, es fricativa alveolar sonora, que es la que le da el carácter de habla sibilante. Los jóvenes no producen esta consonante puesto que han asimilado el sistema fonético español.

19. En la comunidad indígena inga todos trabajan: niños, jóvenes y adultos, hombres y mujeres, debido a que este hecho les da cierta independencia económica, y los niños no le encuentran funcionalidad al estudio (véase el punto 1).

20. "Linguistic Etiquette" en The Religion of Java, Glencoe, Illinois, The Free Press, pp. 248-260.

21. Vale la pena aclarar que estas variables ya habían sido evidenciadas en estudios anteriores, como el de Ferguson (1951),quien aplicó la variable formal/informal en comunidades árabes para explicar los patrones de uso en estos lugares.

22. Prefiere entre comillas porque en muchos casos los jóvenes y los niños tienen que hablar inga así no quieran para no ser regañados por los abuelos.

23. Este caso lo encontramos en Rubin (1974), Rojo (1981) y Taner (1967).

24. Wallace Lambert (1959) fue quien empleó primero esta técnica, pero en ella sólo identifica dos dimensiones dentro de las actitudes, una que denomina "integrative" y otra "instrumental", aunque éstas se ocupan más de las actitudes hacia el aprendizaje de una segunda lengua. La primera se refiere al deseo de conocer y disfrutar otra lengua y la segunda al deseo de superación en términos materiales. Hofman desarrolló su técnica a partir de la de Lambert.

25. Hofman y otros autores como Fishman y Cooper (1977) y Mejías y Anderson (1988) aplicaron esta técnica que consiste en entregar a los informantes una serie de proposiciones para que seleccionen una por cada una de las cuatro dimensiones. Las tres más frecuentes para cada dimensión se utilizan para elaborar el cuestionario final que consta de doce preguntas. Una vez elaborado se entrega a los informantes que representan el total de la muestra y se les pide que marquen con una X los cuatro motivos que consideran más importantes para hablar una determinada lengua.

26. En Santiago, a diferencia de Bogotá, la vergüenza no la provoca lo que los demás piensen puesto que la gente blanca allí está acostumbrada a convivir con los indígenas, y escuchar a alguien hablar en otra lengua no es extraño para ellos. La vergüenza está en el interior de la comunidad y de la misma familia.

27. No es extraño encontrar, sobre todo en los mucho mayores, que si ambos miembros de la pareja están en el lugar de trabajo sea la mujer la que tenga que vender, mientras que el hombre permanece sentado y rara vez pronuncie palabra.

28. Los jóvenes inganos consideran que la mayor virtud de su lengua es su poder de ocultamiento, pues así ellos pueden decir groserías, chistes o secretos sin temor a que los demás los descubran; además, así también se pueden burlar de los otros. Los mayores también resaltan esta cualidad de su lengua pero para propósitos diferentes, a la hora de vender sus productos puesto que pueden discutir los precios sin que los demás los entiendan. Además la utilizan para rezar los productos que venden pues ellos creen que si lo hicieran en español no tendría sentido y menos gente les compraría.

29. Hay costumbres que todos los ingas aceptan y una de estas es la ceremonia del yagé. Todos están de acuerdo en que efectivamente la lengua inga es indispensable en la conducción e interpretación de lo ocurrido en este ritual.

30. Es importante resaltar que esta pregunta lógicamente tiene un sentido hipotético para la primera e incluso la segunda generación pues la mayoría de ellos no tienen hijos. Sin embargo se optó por hacer esta pregunta a la totalidad de la muestra para poder establecer las comparaciones generacionales y porque considero que incluso con ese sentido hipotético sigue siendo válida y así se comprobó al formularla.

31. Mientras que la edad promedio para que un niño termine sus estudios primarios es 10 años, la de los ingas es 14 años.

32. Es importante resaltar que esta técnica casi siempre se ha realizado mediante la utilización de una grabación como estímulo, en la cual se evalúan la forma de hablar de la persona en la grabación y la base teórica de esta técnica se sustenta en ese hecho, aunque se ha intentado otro tipo de estímulos, como el video. Williams 1970, Williams, Whitehead y Miller 1971 utilizaron este estímulo. En este trabajo no es posible aplicar esta técnica tal como la concibió Lambert debido a la amplia diferencia entre las dos lenguas, una es una lengua de uso general y la otra no, y porque no estamos hablando de un bilingüismo nacional sino de un subgrupo inmerso en otro mucho más grande que haría evidente de inmediato los objetivos que se buscan y de lo que se trata es de disfrazarlos, de ocultarlos, como lo afirma el autor. Por tanto, a partir de la base teórica se rediseñó la manera de formular la pregunta, puesto que la técnica propuesta por Lambert es indirecta y la técnica que se ha venido utilizando en este trabajo es directa. Por lo que se remplazó la grabación por una pregunta del tipo ¿usted considera que el inga es una lengua bonita, más o menos bonita o fea? Además, esto redujo el número de celdas de gradación, que originalmente era siete.

33. Esta técnica de medición de actitudes fue desarrollada inicialmente por Osgood (1957) y desde entonces ha sido muy utilizada especialmente para medir las actitudes hacia dialectos o variedades de una lengua determinada. En R. Shuy y F. Willians (1973) se presenta una gran cantidad de investigaciones que utilizan esta técnica.


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© Sandra Soler Castillo, 2003.

El URL de este documento es <http://www.ub.es/filhis/culturele/inga.html>


Confines Culturales y mestizaje

© 2000
Facultat de Filologia
Universitat de Barcelona

Cultura e Intercultura en la enseñanza del español como lengua extranjera
se empezó a publicar como un monográfico de la revista Espéculo: http://www.ucm.es/info/especulo/ele/