Antonio Torres (torres@ub.edu)
Universidad de Barcelona
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"Crisis de identidad (José Oliver, hijo de emigrantes españoles en Alemania) "Nosotros los latinos de los Estados
Unidos hemos decidido adoptar conscientemente como rúbrica cultural una
identidad ambigua y laberíntica, y lo que resulta irónico es que por la
necesidad de reinventar nuestra propia imagen parece que disfrutamos plenamente
nuestras transacciones culturales con el entorno anglosajón, por étnicamente
heterogéneas que sean. La resistencia al entorno de habla inglesa se ha visto
remplazada por los conceptos de transcreación y transculturación: existir en
constante confusión, ser un híbrido, en cambio permanente, eternamente
dividido, a la manera del doctor Jekyll y míster Hyde: un poquito como los
anglosajones y un poquito en forma distinta."
El español, lengua mestiza, idioma de vastas resonancias, es uno y diverso. "La lengua, nuestra lengua Ûescribe Pablo Juárez MorenaÛ, está asentada en territorios lingüísticos donde convive con otras lenguas peninsulares y americanas, por lo que debemos partir del hecho de que nuestra cultura es plural y políglota" (1). Existe unidad en la variedad, hermandad lingüística que se expresa con acentos distintos; como distintas son las comunidades que repiten su eco. A menudo, el aprendiz de E/LE ha escuchado a hispanohablantes de varios países o regiones, y se ha percatado de algunas diferencias. Se plantea al profesor, por ello, el eterno problema de cuál es el español que debe enseñarse y, junto a este, el de cómo introducir en el aula las expresiones culturales que conforman nuestro común acervo. Como atinadamente señala Isabel Iglesias Casal, "la cultura se comparte diferencialmente, es decir, las personas que constituyen una cultura no la viven todas de la misma forma" (2). Por ello, ningún género de miopía, ningún aparatoso prejuicio, debe llevar a transmitir al alumno una falsa idea de uniformidad; nuestra cultura se sustenta sobre múltiples pilares, que interactúan a la vez.
Algo queda todavía del sueño americano. Estados Unidos mantiene en su proyección mítica la imagen de tierra de promisión donde los diversos componentes poblacionales entran en un precipitado al que aportan algunas de sus particularidades y, a la vez, contribuyen a la consolidación de un hecho original y específico. Como lo explica Antonello Gerbi,
Sin embargo, se observa a menudo que el pretendido melting-pot, la idea de e pluribus unum, no es sino una máscara que esconde el difícil engranaje de la diversidad, con el riesgo consiguiente, a menos que cambien las percepciones en torno a las "minorías étnicas", de segmentación social. Resultan preocupantes los atisbos de intolerancia entre la mayoría blanca hacia los otros componentes del "mosaico", como también los estereotipos negativos que circulan entre los diversos grupos minoritarios Ûafronorteamericanos, latinos, asiáticos, etc.Û hacia los demás. No es de extrañar que en Estados Unidos se haya labrado una lucha étnico-cultural en la que los latinos han constituido un elemento preponderante. Esai Morales, actor puertorriqueño nacido en Brooklyn, Nueva York, en 1962, al que hemos tenido ocasión de ver en películas como "La Bamba" (1987), de Luis Valdez, "My Family" (1995), de Gregory Nava, o "Death in Granada" (1997), de Marcos Zurinaga, afirma que "faltan proyectos con calidad que tengan que ver con latinos o que utilicen a latinos como personas normales. Y a los anglosajones no les interesa que avancemos, por eso intentan enterrar la lengua española [...]. Lucho porque [sic] el español no muera" (4). Pero esta lucha de unos a veces se neutraliza porque los que podrían sumarse a ella se saben el locus de la intersección de dos mundos que no desean separar. La escritora cubana Lourdes Casal, que vivió durante veinte años en los Estados Unidos, expresa en el poema que se reproduce a continuación un sentido de doble nacionalidad al identificarse con Nueva York como su casa y La Habana como su cuna:
En este escenario, el latino se enfrenta a la naturaleza de su "yo" y, en un grado difícil de esclarecer, acepta (o rechaza) al anglosajón y su cultura dominante y crea un patrón de "hibrideces" que, de alguna forma, se expande por el resto del Orbe Hispánico, sobre todo por Hispanoamérica, pues, "debido al dinero y atención que se dedica a los medios hispánicos en este país [Estados Unidos] (6), la gente de Caracas, Venezuela [¿?] o Santiago de Chile que ve televisión en español transmitida desde los Estados Unidos por canales de cable están [sic] empezando a usar los mismos barbarismos, transformando el idioma español en sus propios países" (7). El mimetismo afecta también a la imagen personal o a la forma de ver el mundo. Pero el anglosajón no queda indemne ante las nuevas generaciones hispánicas, y se produce lo que Ilán Stavans denomina "hispanización de los Estados Unidos" y "anglosajonización de los hispánicos" (op. cit., pág. 21). En esta encrucijada límbica, donde el "yo soy" encuentra al "I am",
A la hora de presentar al alumno de E/LE los rasgos de nuestra cultura en el Nuevo Mundo se plantean problemas teóricos. De la misma manera que no podemos tratar del "español de América" como de un bloque unitario y sin fisuras, es imposible postular la entidad autónoma de un "español estadounidense" o "de Estados Unidos": "cinco siglos de historia han configurado la presencia del español en Estados Unidos Ûescribe Francisco Moreno FernándezÛ. En ella han concurrido unas circunstancias demográficas, sociológicas y culturales que han dado a la lengua una complejidad dialectal y sociolingüística que rara vez se ha podido hallar en los amplios dominios hispánicos" (8); no existe un "ideal de lengua" compartido. Como nos recuerda Humberto López Morales, "hispano es un término étnico, no lingüístico, y no es nada segura la identidad entre ellos: hay hispanos que no hablan su supuesta lengua materna, y otros (cuyas cifras desconocemos) que son semihablantes en esta lengua" (9). Precisamente, la variada gama de realidades que recubre el concepto crea confusión sobre la naturaleza de ese contingente: "the label Hispanic obscures the enormous diversity among people who come (or whose forebears came) from two dozen countries and whose ancestry ranges from pure Spanish to mixtures of Spanish blood with Native American, African, German, and Italian, to name a few hybrids" (10). Por esta razón, aunque con el tiempo "the differences may merge into a shared Latino identity", por el momento "it makes more sense to speak of Hispanics not as one ethnic group but as many" (ibidem). Lo hispánico en aquel país, para esta autora, no responde a otras generalizaciones que a aquellas que apunten a su carácter heterogéneo, calidoscópico, inestable. Más nos cuesta comprenderlo desde nuestras coordenadas espacio-temporales por los filtros con que nos llega una realidad lejana Ûsiempre, además, muy parceladaÛ y, por otro lado, debido a nuestra resistencia a aceptar con naturalidad que los hispanohablantes de Europa no constituimos sino "una provincia del idioma", en palabras de Antonio Muñoz Molina, quien se sorprende ante tantas hablas españolas que se cruzan en Nueva York, en medio de tantas hablas del mundo, y de la deslumbrante agilidad con que determinadas personas saltan del español al inglés y del inglés al español, "sembrando cada uno con palabras del otro, contagiándole su música con una desenvoltura y un descaro que resaltan la belleza de los dos idiomas" (11). No todo, sin embargo, se queda en hispano o hispanic. Los conceptos se multiplican, y las referencias cruzadas a latino, chicano, americano, hispano, mexicoamericano, cubanoamericano y otras, nos desorientan. Desde luego, americano no debería usarse como sinónimo de estadounidense y, en consecuencia, pierden propiedad las designaciones al estilo de mexicoamericano o mexicanoamericano, aunque es cierto que apuntan a una asimilación a la sociedad angloamericana; es preferible el término neutro y objetivo mexicanoestadounidense. En sentido estricto, e histórico, se habla de hispano por oposición, principalmente, a anglo, pero en los últimos lustros las palabras hispano (o hispánico) y latino se han revestido de notables connotaciones, y han sido y siguen siendo motivo de disputa. Ilán Stavans intenta darle forma a una distinción del "oído perspicaz" que, al cabo, no resulta excesivamente clara: "la primera [hispano], preferida por los conservadores, se utiliza al hablar de demografía, educación, desarrollo humano, drogas y salud; la segunda denominación [latino], en cambio, es la que prefieren los liberales, y frecuentemente se aplica a artistas, músicos y estrellas de cine" (op. cit., pág. 41). Eso por una parte; por otra, solo en las últimas décadas los latinos y, específicamente, los estudiantes latinos, han adquirido conciencia de "minoría grupal": un conjunto Ûcon grandes diferencias, por supuestoÛ que se refleja en el paso de los nacionalismos culturales Ûchicano, nuyorican, cubanoÛ al campo general de los "estudios latinos" en el sistema universitario de los Estados Unidos, impulsado en los últimos años, y en constante transformación en paralelo a las dinámicas comunidades latinas del país. Lo explica Frances R. Aparicio, profesora de español y estudios latinos en la Universidad de Michigan en Ann Arbor:
Un buen ejercicio en este punto consistiría en la lectura y el comentario de las definiciones de hispanics, hispano, mexican, mexican-american, chicano y latino, entre otras voces, que se ofrecen en "Are Chicanos the same as Mexicans?", <http://ns3.azteca.net/aztec/chicano.html>, en el repaso de hispano y otros derivados de Hispania que aparecen en Camilo José Cela, Diccionario geográfico popular de España. I. Introducción a la dictadología tópica. España, Madrid, NOESIS, 1998, págs. 136-138, así como en el análisis crítico del uso que de todos esos términos se hace en los diccionarios de español, los libros y los medios de comunicación.
Estamos acostumbrados últimamente a convivir con el Latin power, desde nombres como los de Gloria Estefan, Jennifer López, Ricky Martin o el mismo Enrique Iglesias, entre otros muchos, hasta la discusión permanente, en todos los medios, sobre el futuro del español en Estados Unidos y el carácter "tolerable" o "pernicioso" del spanglish. Y eso es algo que, con todo lo que lleva asociado, el estudiante de E/LE debe conocer. A ello ayudan las nuevas tecnologías, que acercan, vía Internet, a cualquier lugar del mundo en que se encuentren profesor y estudiantes, revistas como El Andar <http://www.elandar.com>, Urban Latino <http://www.urbanlatino.com>, Hispanic Magazine <http://www.hisp.com/hispmag1.html>, Vanidades <http://www.vanidades.com>, Latina <http://www.latina.com>, Latingirl <http://www.latingirlmag.com>, La Vitrina (A Showcase of Mexican Arts in New York) <http://www.lavitrina.com>; publicaciones semanales como el bilingüe La Raza <http://www.laraza.com>, de Chicago, y mensuales, como Dos Mundos / Two Worlds <http://www.dosmundos.com>, de Kansas City; periódicos como El Nuevo Herald de Miami <http://www.elherald.com>, con una tirada que supera los 100.000 ejemplares, La Opinión de Los Ángeles <http://www.laopinion.com>, con casi medio millón de lectores diarios (13); websites de los cantantes de moda, que incluyen la relación de sus discos y las letras de sus canciones (véanse, a título de ejemplo, las de Christina Aguilera <http://www.christina-aguilera.com>, Marc Anthony <http://www.marc-anthony.com/main.htm>, Suzanne Vega <http://www.vega.net> y Jon Secada <http://www.almetco.com/secada/jon-1.html>, entre las infinitas que están a ellos dedicadas); y lugares en la Red de interés hispánico general como La Página del Idioma Español <http://www.el-castellano.com>.
Se pueden distinguir en Estados Unidos cuatro regiones o zonas dialectales hispánicas: el Suroeste, con predominio de población mexicana, donde confluyen restos de español patrimonial con el de las modernas inmigraciones; Florida, con mayoría cubana; el Noreste, con predominio de puertorriqueños, dominicanos y cubanos, aunque en esta zona Ûla más heterogéneaÛ están representadas todas las procedencias hispanoamericanas; y, finalmente, Chicago, con grupos de mexicanos y puertorriqueños. En definitiva, cuatro territorios y tres grandes dialectos: mexicano (más del 60%), puertorriqueño (más del 12%) y cubano (más del 5%). Junto a ellos, hallamos dos variedades en proceso de extinción: el judeoespañol, y el isleño de la Luisiana. Resulta evidente que el mantenimiento de la lengua española en Norteamérica se apoya en el continuo fluir de inmigrantes que la hablan; si este se detiene, la sustitución lingüística se acelerará (14).
Un numeroso grupo de escritores hispanoamericanos está afincado en Estados Unidos. Citemos a la chilena Isabel Allende (15), a la mexicana Laura Esquivel, al hondureño Roberto Quesada o al argentino Tomás Eloy Martínez. Muchos latinos, sin embargo, escriben en inglés, aun cuando sus obras tengan un trasfondo hispano. Es el caso de Cristina Garcia Ûautora de Dreaming in Cuban (1992) y de The Agüero Sisters (1997)Û, o de Óscar Hijuelos, nacido en Estados Unidos pero hijo Ûcomo la anteriorÛ de cubanos, en cuya novela The Mambo Kings Play Songs of Love (1989), premio Pulitzer 1990, traducida al español como Los reyes del mambo tocan canciones de amor, nos introduce, de la mano de dos músicos habaneros que se trasladan a "la Yuma", en la fiebre del mambo que se despertó en los años 50 en Nueva York. El dominicano Junot Díaz publicó en 1996 un conjunto de relatos con el título de Drown, vertido al español como Los Boys (16), que nos transporta desde la república caribeña hasta Nueva Jersey. Y la también dominicana Julia Álvarez plantea la biculturalidad de las cuatro hermanas García de la Torre Ûque dejan, aún niñas, la República Dominicana para iniciar, junto a sus padres, una nueva vida en Nueva YorkÛ en las novelas How the Garcia Girls Lost Their Accents (1991) (De cómo las chicas García perdieron su acento) y Yo! (1997).
Detengámonos ahora en las manifestaciones lingüístico-literarias del grupo hispánico más nutrido y con más hondas raíces en suelo norteamericano, los chicanos. Como es sabido, por el Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848), que puso fin a la guerra entre Estados Unidos y México, este país perdió la mitad de su territorio, y casi todos los 80.000 mexicanos que vivían en esa zona se convirtieron más adelante en ciudadanos estadounidenses.
<http://www.library.csi.cuny.edu/westweb/pages/chicanopg.html> A partir de la segunda generación de chicanos aparece ya el inglés Ûaunque no de modo absolutoÛ en sus escritos. Su incorporación lingüística y cultural a la sociedad anglosajona es acusada, y los inmigrantes, cuyo flujo no se detiene, siguen el mismo proceso. Lo narra Mary Helen Ponce en su obra Hoyt Street: An Autobiography (1993) (Calle Hoyt: recuerdos de una juventud chicana, Anchor Books, 1995), una autobiografía concebida a la vez como una historia colectiva. En los años veinte, los padres de Mary Helen, mexicanos pobres, se instalaron en Pacoima, pueblo del noreste de Los Ángeles. Muy tempranamente, la pequeña niña chicana experimentará en la escuela el peso de la asimilación y del conflicto interior que esta provoca:
En la década de los sesenta emerge el movimiento chicano, cuya ideología se sustenta sobre el país mítico de Aztlán como depositario de las raíces comunes, y sobre el concepto de La Raza, colectivo, antiindividualista, como elemento de unión, como respuesta a esa obsesiva búsqueda de identidad. Aztlán es el lugar legendario de origen de los aztecas, del que salieron para establecerse en el valle de México, y al que regresan posteriormente los chicanos en el final del ciclo. Como explica Marcelino C. Peñuelas,
TELARAãA (MÁS O MENOS) CHICANA
(De Louie "The Foot" González, en T. Villanueva (compilador) (1955): Chicanos: Antología histórica y literaria, México, D.F., Fondo de Cultura Económica, 1976, pág. 290.) Este momento de culminación del malestar, y de reclamo de los derechos civiles, tiene su reflejo en el impulso que recibe la literatura chicana, y en el uso combinado del español y del inglés para recoger las formas expresivas de los mexicanoestadounidenses. Novelistas como Tomás Rivera y Rolando Hinojosa-Smith, o poetas como Rodolfo Corky González y Alurista Ûnombre literario de Alberto Baltazar UristaÛ se situarían en esta línea. Este último es el autor del poema siguiente:
(Este póster apareció en <http://www.pbs.org/chicano/poster.jpg>, página retirada) De modo muy particular, no obstante, contempla el escritor chicano Richard Rodríguez el uso público del español, la educación bilingüe y la affirmative action. En su primer libro, Hunger of Memory. The Education of Richard Rodríguez (1982) (Sed de recuerdos. La educación de Richard Rodríguez. Una autobiografía, México, Publigrafics, 1986), que Ilán Stavans percibe como "un hito en la búsqueda latina de autodefinición" (op. cit., pág. 199), otro laberinto de la soledad, pero escrito desde el estricto individualismo, plantea el "diálogo" español-inglés en términos de vida familiar frente a vida pública. Hijo de inmigrantes mexicanos, creció en Sacramento (California). Sus padres hablaban "un inglés titubeante, acentuado y no siempre gramatical" (pág. 13) en público; "en casa hablaban español" (pág. 13). El español es la lengua del hogar. Por eso, "escuchaba hablar español a los extranjeros en la radio y también lo escuchaba en la iglesia católica mexicana al otro lado de la población, pero realmente no podía creer que fuese un lenguaje público, como lo era el inglés" (pág. 16). El español es un símbolo de su apartamiento de los otros, los gringos, los que tienen el poder (cf. pág. 17). A medida que domina mejor el inglés ya no puede hablar el español con confianza (cf. pág. 31). Su autobiografía está escrita en inglés. El español es, para Rodríguez, más que una identidad, la nostalgia por la infancia perdida. Desde esta concepción ataca la enseñanza bilingüe:
Así sucedió en su caso: "sólo cuando fui capaz de pensar en mí como en un norteamericano, como alguien que ya no era un extraño en la sociedad gringa, pude aspirar a los derechos y oportunidades necesarios para adquirir mi plena individualidad pública. Las ventajas sociales y políticas de que ahora disfruto como hombre son el resultado de ese día en que llegué a creer que en verdad mi nombre es Rich-heard Road-ree-guess" (págs. 29-30). Según él, cuando los estudiantes mexicanoestadounidenses empezaron a proclamarse chicanos, convirtiendo en pública esa designación privada, con pretensiones políticas, obligando a los mexicanoestadounidenses a imaginarse en un nuevo contexto de orgullo público, lo hicieron solo después de un distanciamiento real de la cultura chicana (cf. pág. 182). Desde los años setenta se multiplican los autores chicanos, los géneros y los temas. Se deja atrás el sentido colectivo, social, y se penetra en la experiencia intimista, individual, interior. Habrá un mayor cultivo del inglés en detrimento del español, aunque este se incorporará en algunas palabras o expresiones, o en un bilingüismo más equilibrado. La originalidad de la literatura chicana, expone Francisco A. Lomelí, "reside justamente en el hecho de compartir dos tradiciones literarias y así ha conseguido elaborar una identidad híbrida propia. Lo chicano trasciende la unicidad cultural porque el mezclar dos culturas, formando una tercera, es su fuerza" (19). Especial relevancia ha adquirido en los últimos lustros un contingente de escritoras chicanas de gran calidad (Sandra Cisneros, Ana Castillo, Gloria Anzaldúa, ...) que, desde su particular condición personal, exploran la sociedad y experimentan con los géneros. La mayoría de ellas escribe en inglés, pero existen excepciones como la de Erlinda Gonzales-Berry. En definitiva, "Chicano or Mexican American writing includes Ûal decir de Raymund ParedesÛ those works in which a writerÌs sense of ethnic identity (chicanismo) animates his or her work manifestly and fundamentally, often through the presentation of Chicano characters, cultural situations, and patterns of speech" (20).
Tradicionalmente, el estudio del español en Estados Unidos atiende a puntos básicos como el desplazamiento de nuestra lengua, la relegación de sus funciones comunicativas y sociales y los cambios que ha sufrido el sistema por contacto con el inglés (21). Considerados todos los grupos latinos globalmente, existen dos extremos, con un 15% cada uno, de monolingües, por una parte en español y por otra en inglés, y el resto se ubica en un continuo bilingüe formado por diferentes grados de dominio de una y otra lengua (cf. art. cit., pág. 134) que, en relación con cada individuo, representan una gama de niveles dinámicos de competencia en la lengua subordinada; esto es, el individuo se desplaza a través del continuo a lo largo de su vida. Los ejemplos que se reproducen a continuación, tomados de Carmen Silva-Corvalán (22) y procedentes de conversaciones grabadas con mexicanoestadounidenses de los tres grupos generacionales, ilustran tres puntos de ese continuo:
Indudablemente, la convivencia con el inglés ha producido numerosos cambios en el español de Estados Unidos. Los más tempranamente estudiados han sido los de tipo léxico, y han seguido los aspectos morfológicos, sintácticos y discursivos (cf. Amparo Morales, art. cit., págs. 156-157). Nos movemos en diferentes concreciones del fenómeno de la transferencia lingüística. El cambio de código, alternancia de lenguas o code-switching representa uno de los tipos más frecuentes de elección lingüística (23) y es definido por Francisco Moreno Fernández como
Seguidamente se ofrecen ejemplos de alternancia de códigos en diferentes variedades del español en Estados Unidos, intraoracionales e interoracionales, extraídos de Arnulfo G. Ramírez, op. cit., pág. 199: Cambios intraoracionales Leo un magazine (una revista).Todos los mejicanos were riled up (estaban excitados).No van a bring it up in the meeting (proponerlo durante la reunión). So you todavía havenÌt decided lo que vas a hacer next week (Así que todavía no has decidido lo que vas a hacer la próxima semana).Vamos a ir al football game y después al baile a tener the time of our lives (Vamos a ir al fútbol y después al baile para divertirnos como nunca).Si tú eres puertorriqueño your fatherÌs Puerto Rican, you should at least, de vez en cuando, you know, hablar español (Si tú eres puertorriqueño, tu padre es puertorriqueño, deberías, al menos de vez en cuando, tú sabes, hablar español).Cambios interoracionales ItÌs on the radio. A mí se me olvida la estación. I'm gonna serve you another one, right? (Está en la radio... Voy a servirte otra, ¿vale?). I just stopped. I mean it wasnÌt an effort that I made. ¿Que voy a dejar de fumar porque me hace daño? (Lo he dejado. Quiero decir que no fue un gran esfuerzo lo que hice...). Porque allí hay cashews. You donÌt like them? (Porque allí hay nueces. ¿No te gustan?). Y, para terminar, propongo varios diálogos producidos por code-switchers, pero con una destacable diferencia. En el primero, una grabación real en Nuevo México, participan Susie, la informante principal, mexicanoestadounidense, bilingüe, de 24 años, y una amiga de 25:
El texto ilustra claramente la "respuesta secuencial", esto es, el hablante inicia su intervención en la lengua que se usó al final del turno de habla previo. Empieza el diálogo en español con Susie y continúa en español con su amiga, pero como las últimas palabras se dicen en inglés, Susie pregunta en inglés y la amiga inicia su intervención también en inglés, aunque luego salta al español. Se usa bullfight y corrida de toros indistintamente, los suegros aparecen marcados en español, y el desarrollo de la conversación mantiene el equilibrio entre las dos lenguas. Los dos fragmentos que se copian abajo nos introducen de nuevo en la literatura:
Jesús Díaz, cineasta y escritor cubano afincado en Madrid, pone su fino oído para la lengua hablada al servicio de la verosimilitud. Dime algo sobre Cuba cuenta la historia de Stalin Martínez, dentista cubano que huye de su país y, por una serie de motivos, se halla en la azotea de la casa de su hermano Lenin (ahora Leo), casado y con un hijo, Jeff, en Miami. Como se ve, el spanglish es también una realidad entre los cubanoestadounidenses. Leo se gana la vida en Miami como payaso. En la primera escena una mujer lo reconoce y, entusiasmada, le pide un autógrafo para su hija. En la segunda, Stalin habla con su cuñada sobre Jeff. El trato inicial de Stalin con sus familiares era que Jeff no debía saber que él estaba en la azotea, pero por un descuido lo ve, barbudo y zarrapastroso, y queda horrorizado pensando que se trata de Fidel Castro. Aquí se explica el origen de ese temor en el muchacho. Stalin habla español sin ninguna interferencia del inglés, lengua que desconoce, pero su cuñada, cubana establecida en Miami, mezcla las dos lenguas, introduce préstamos ("teikeando cuidado"), calcos ("la llamaba paÌatrás", de I called her back) y alternancia de lenguas.
Dentro del mestizaje de la cultura hispánica, en Estados Unidos se ha llegado a un extremo. Ni los latinos conforman un solo grupo, ni su español se puede caracterizar de un plumazo. El territorio y el grupo generacional son factores de primer orden para el análisis de una realidad cambiante, dividida, fronteriza. No se puede negar la presencia pública de las culturas latinas en los medios de comunicación, en la literatura, en la universidad. La expresión lingüística de esos grupos, en especial los chicanos, se ve reflejada en los textos literarios; la educación bilingüe despierta opiniones encontradas; la identidad, hecha de sustrato y mímesis, se tambalea. Estas páginas pretenden situar al profesor y al alumno de E/LE ante el complejo aparato de relaciones entre Estados Unidos e Hispanoamérica; mostrar que la voz latina en Estados Unidos no se entiende sin el componente hispánico Ûla historia colonial, Cortés y la Malinche, el catolicismo, las dictadurasÛ, pero tampoco sin el aporte anglosajón Ûel inglés, el cine, la música, las oportunidadesÛ, y la necesidad o el ansia de asimilación a las pautas de la cultura dominante, desde lo más culto a lo más popular. El alumno y el profesor de E/LE disponen aquí de distintas reflexiones sobre los confines culturales en Norteamérica, que se pueden comparar con los de otros muchos lugares; de datos históricos Ûapoyados en la cronología finalÛ que ayudan a entender la raíz de la complejidad actual; de textos Ûreales o literariosÛ para comentar; de los términos imprescindibles referentes al mundo latino de Estados Unidos; y de un conjunto de referencias a páginas web y a libros y artículos con los que el profesor o el alumno interesados en un determinado aspecto puedan avanzar en su estudio.
Desde años 70 Figuras literarias destacadas: Tomás Rivera (... y no se lo tragó la tierra, 1971), Alurista (Alberto Baltazar Urista) (Floricanto en Aztlán, 1971), Rudolfo A. Anaya (Bless Me, Última, 1971), Rolando Hinojosa-Smith, Miguel Méndez (Peregrinos de Aztlán, 1974), Aristeo Brito (El diablo en Texas, 1976), Ron Arias (The Road to Tamazunchale, 1975), Alejandro Morales (Caras viejas y vino nuevo, 1975; The Brick People, 1988), Gary Soto (The Elements of San Joaquín, 1977), Ed Vega (The Comeback, 1985), Gustavo Pérez Firmat. Escritoras chicanas: Ana Castillo (Women Are Not Roses, 1984; The Mixquiahuala Letters, 1986), Helena María Viramontes (The Moths and Other Stories, 1985), Sandra Cisneros (The House on Mango Street, 1984; Woman Hollering Creek and Other Stories, 1991), Cherríe Moraga (Loving in the War Years: Lo que nunca pasó por sus labios, 1983), Cecile Pineda (Face, 1985), Pat Mora (Borders, 1986), Lorna Dee Cervantes (Emplumada, 1981), Gloria Anzaldúa (Borderlands / La Frontera: The New Mestiza, 1987), Erlinda Gonzales-Berry (Paletitas de guayaba, 1991).
1. Pablo Juárez Morena, "Cultura y lenguas de España en los cursos de E/LE", Cuadernos Cervantes, 10, septiembre-octubre 1996, págs. 47-50 [cita en pág. 47]. 2. Isabel Iglesias Casal, "Comunicación intercultural y enseñanza de lenguas extranjeras: hacia la superación del etnocentrismo", Boletín de la Asociación para la Enseñanza del Español como Lengua Extranjera, 21, noviembre 1999, págs. 13-23 [cita en pág. 17]. 3. Antonello Gerbi (1955), La disputa del Nuevo Mundo. Historia de una polémica, 1750-1900, México, Fondo de Cultura Económica, 1960, págs. 703-704. 4. Véase Mercedes Goiz, "Un andaluz de Brooklyn", El País de las Tentaciones, 21-II-97, págs. 12-13. 5. Lourdes Casal, Palabras juntan revolución, La Habana, Casa de las Américas, 1981 (Recogido en Arnulfo G. Ramírez, El español de los Estados Unidos. El lenguaje de los hispanos, Madrid, Mapfre, 1992, págs. 160-161). 6. Véase Kelly Morton y José M. Lacorte, "Hispanos y medios de comunicación en Estados Unidos: un análisis crítico", Cuadernos Cervantes, 18, 1998, págs. 23-27. 7. Ilán Stavans (1995), La condición hispánica: reflexiones sobre cultura e identidad en los Estados Unidos, México, Fondo de Cultura Económica, 1999, págs. 169-170. 8. Francisco Moreno Fernández, "El español de y en los Estados Unidos de América", Cuadernos Cervantes, 10, septiembre-octubre 1996, págs. 7-14 [cita en pág. 9]. 9. Humberto López Morales, La aventura del español en América, Madrid, Espasa Calpe, 1998, pág. 218. 10. Linda Robinson, "HispanicsÌ [sic] donÌt exist", en <http://www.usnews.com/usnews/issue/980511/11hisp.htm>. 11. Antonio Muñoz Molina, "Una provincia del idioma", El País Semanal, 8-III-98, pág. 122. 12. Juan Zevallos-Aguilar, "Entrevista a Frances Aparicio sobre los estudios culturales latinos", en Ciberayllu <http://www.andes.missouri.edu/andes/cronicas/jzaaparicio/jza_aparicio1.html>. 13. Sobre la repercusión que para la enseñanza de nuestra lengua han tenido las ediciones "en línea" de los periódicos escritos en español puede verse: Mar Cruz Piñol y Rosalie Sitman, "Tu español y mi español se encuentran en la Red. Consideraciones sobre la prensa hispana 'en línea' en el marco de la enseñanza del E/LE", en Alberto Carcedo González (ed.), En torno al español como lengua extranjera, Documentos de Español Actual 1, Universidad de Turku (Finlandia), 1999, págs. 89-103. 14. "Podría decirse que la asimilación completa a la cultura anglosajona se produce entre los hispanos cuando los padres apenas hablan con sus hijos en español. Todos estos procesos de asimilación se ven detenidos, no obstante, cuando aumenta intensamente la llegada de nuevos inmigrantes monolingües, sobre todo si son incultos; es lo que ha ocurrido Ûestá ocurriendoÛ en estados como el de Texas" (Francisco Moreno Fernández, art. cit., pág. 11). Véase, además: José G. Moreno de Alba, "Orígenes del español del suroeste de los Estados Unidos", Revista de la Universidad Nacional Autónoma de México, enero-febrero 1994, núm. 516-517, págs. 36-40; Sergio Valdés Bernal y Nuria Gregori Torada, La lengua española en los Estados Unidos, La Habana, Editorial Academia, 1997; Linda Robinson, art. cit., en donde se establece la siguiente tipología de las "17 major Latino subcultures in the United States": CALIFORNIANS (1. Immigrant Mexicans; 2. Middle-class Mexicans; 3. Barrio dwellers; 4. Central Americans of Pico Union), TEJANOS (5. South Texans; 6. Houston Mexicans; 7. Texas Guatemalans), CHICAGO LATINOS (8. Chicago Mexicans; 9. Chicago Puerto Ricans), MIAMIANS (10. Cubans; 11. Nicaraguans; 12. South Americans), NEOYORQUINOS (13. Puerto Ricans; 14. Dominicans; 15. Colombians), ELSEWHERE IN THE U.S. (16. New Mexico's Hispanos; 17. Migrant workers). 15. En la presentación en Madrid de su última novela, Hija de la fortuna Ûque relata el camino seguido por una joven desde Valparaíso a California a mediados del siglo XIX, en el momento álgido de la fiebre del oro, cuando el dominio de los anglosajones empezó a suponer marginación para los hispanosÛ, Allende Ûque está casada con un "gringo" y vive desde hace años cerca de San FranciscoÛ comentó su relación ambivalente con el español: "Ahora vivo en inglés ÛseñalóÛ y lo único que hago en español es escribir y amar porque le he enseñado algunas palabras en castellano a mi marido" (El País, 30-I-99, pág. 33). 16. A pesar de estar escrito en inglés, la cita con la que se abre, de Gustavo Pérez Firmat, dice mucho sobre el auténtico sentir del joven narrador: "El hecho de que te escriba / en inglés / ya falsea lo que quería / contarte. / Mi cometido: / cómo explicarte / que el inglés no es mi sitio / aunque tampoco tengo ningún otro" (Junot Díaz, Los Boys, Traducción de Miguel Martínez-Lage, Barcelona, Mondadori, 1996, pág. 11). 17. Marcelino C. Peñuelas, Cultura hispánica en Estados Unidos. Los chicanos, Madrid, Ediciones de Cultura Hispánica, 1978 [2 edición], pág. 135. 18. Alurista, Floricanto en Aztlán, Los Ángeles, Chicano Cultural Center, University of California, 1971, poema 1. Recogido en Marcelino C. Peñuelas, op. cit., pág. 186. 19. Francisco A. Lomelí, "Artes y letras chicanas en la actualidad: más allá del barrio y las fronteras", Káñina, vol. XX (1), 1996, págs. 39-45 [cita en pág. 41]. 20. Raymund Paredes, "Teaching Chicano Literature: An Historical Approach", en <http://www.georgetown.edu/tamlit/essays/chicano.html>. 21. Cf. Amparo Morales, "El español de los Estados Unidos: aspectos lingüísticos y sociolingüísticos", Lingüística, vol. 4, 1992, págs. 125-170 [pág. 130]. 22. Carmen Silva-Corvalán, "El español actual en Estados Unidos", en César Hernández Alonso (coord.), Historia y presente del español de América, Valladolid, Junta de Castilla y León, 1992, págs. 827-856 [págs. 833-834]. 23. Cf. Francisco Moreno Fernández, Principios de sociolingüística y sociología del lenguaje, Barcelona, Ariel, 1998, pág. 242. 24. Guadalupe Valdés, "Social interaction and code-switching patterns: a case study of Spanish/English alternation", en Jon Amastae y Lucía Elías-Olivares (eds.), Spanish in the United States: Sociolinguistic Aspects, New York, Cambridge University Press, 1982, págs. 209-229 [págs. 218-219]. 25. Jesús Díaz, Dime algo sobre Cuba, Madrid, Espasa Calpe, 1998, págs. 113 y 161-162. 26 Los datos que siguen se han extraído de tres fuentes principales: La Cronología Histórica: Un Breve Recuento de la Historia México-Americano [sic], en <http://www.pbs.org/chicano/stimelin.html> (esta página ha sido retirada); Luis Leal and Manuel M. Martín-Rodríguez, "Chicano literature", en Roberto González Echevarría and Enrique Pupo-Walker (eds.), The Cambridge History of Latin American Literature, vol. 2: The Twentieth Century, Cambridge, Cambridge University Press, 1996, págs. 557-586; Ilán Stavans (1995), La condición hispánica: reflexiones sobre cultura e identidad en los Estados Unidos, México, Fondo de Cultura Económica, 1999, págs. 255-266 Û"Cronología (1492-1998)"Û. 27 Comentaba Octavio Paz que "los 'pachucos' son bandas de jóvenes, generalmente de origen mexicano, que viven en las ciudades del Sur y que se singularizan tanto por su vestimenta como por su conducta y su lenguaje [...]. El 'pachuco' no quiere volver a su origen mexicano; tampoco Ûal menos en aparienciaÛ desea fundirse a la vida norteamericana. Todo en él es impulso que se niega a sí mismo, nudo de contradicciones, enigma" ("El pachuco y otros extremos", en Octavio Paz (1950), El laberinto de la soledad, Madrid, Fondo de Cultura Económica, 1990, págs. 14-15).
(Este trabajo supone una revisión y ampliación de los siguientes: mi aporte "Lengua y literatura chicanas: el spanglish", dentro del Taller Voces de América, que coordinó la Dra. Emma Martinell Gifre en el marco del III Congreso sobre América Latina de CEALC ÛCentro de Estudios de América Latina de CataluñaÛ, celebrado en la Universidad de Vic, Barcelona, los días 3 y 4 de diciembre de 1998, y publicado en F. X. Paunero, E. Martinell y R. Hidalgo (eds.), Voces y territorios de América, Girona, Servei de Publicacions de la Universitat de Girona, 2000, págs. 57-63; mi comunicación "Lengua y literatura hispánicas en los Estados Unidos", en la Jornada Elementos indígenas y patrimoniales en el español de América Latina, que, coordinada por la Dra. Emma Martinell, se celebró el 23 de febrero de 1999 en la sede del ICCI ÛInstituto Catalán de Cooperación IberoamericanaÛ, en Barcelona; mi comunicación "Español, spanglish e inglés y la literatura producida por hispanos en los Estados Unidos", en la Jornada El indigenismo latinoamericano: aspectos ideológicos, literarios y sociolingüísticos, coordinada por la Dra. Emma Martinell y que tuvo lugar el 27 de abril de 1999 en la misma sede del ICCI; mi contribución "Lengua y literatura hispánicas en Estados Unidos" a la revista Catamérica, del Centro de Estudios de América Latina de Cataluña, número 2, octubre de 1999, págs. 1-2. Deseo expresar mi agradecimiento a los profesores Emma Martinell, José Enrique Gargallo y Mar Cruz por su apoyo y sus valiosos consejos). © Antonio Torres, 2001. El URL de este documento es <http://www.ub.es/filhis/culturele/torres.html> |
© 2001
Facultat
de Filologia
Universitat de Barcelona
Cultura e
Intercultura en la enseñanza del español como lengua extranjera
se empezó
a publicar como un monográfico de la revista Espéculo:
http://www.ucm.es/info/especulo/ele/