El léxico del turismo

Mª Vittoria Calvi (mvcalvi@unibg.it)

Universidad de Bergamo


 
 
 
   
  

1. RASGOS GENERALES Y FORMACIÓN DE PALABRAS

La marcada dimensión internacional del turismo repercute inevitablemente sobre el léxico que lo caracteriza, constituido frecuentemente por internacionalismos, la mayoría de origen anglosajón, con algunas excepciones, como por ejemplo hotel, de origen francés. De todas formas el papel principal recae en el inglés: la misma palabra que define el sector entero, es decir, turismo, procede del inglés y se encuentra en los principales idiomas europeos, con las necesarias adaptaciones: español e italiano, en particular, ofrecen soluciones parecidas. El sector relativo a viajes y transporte en el léxico español es en el que se registra el más elevado porcentaje de anglicismos (Medina López 1996: 28-29): en la mayoría de los casos se trata de préstamos comunes a muchos idiomas y de gran difusión internacional. Sin embargo, la adopción de palabras extranjeras no es el único rasgo característico del léxico turístico: el profundo vínculo con los aspectos culturales determina de hecho una significativa presencia de vocablos patrimoniales; por ejemplo, junto al internacional y aséptico hotel aparece una amplia nomenclatura de palabras tradicionales a menudo revitalizadas, como en el caso del muy conocido parador. Naturalmente, los flujos del turismo internacional y los del nacional no siguen siempre los mismos recorridos; como observa Medina López (1996: 32), la presencia del inglés es muy fuerte en los nombres de los centros hoteleros de las zonas más turísticas, que presentan a menudo, por ejemplo, los elementos garden y park. Pero las mismas cadenas hoteleras ofrecen ejemplos de denominaciones marcadamente hispánicas al lado de otras anglicanizantes, las cuales a veces se combinan en formas híbridas y acrónimos: Tryp, Confortel, Fiesta, Barceló, Catalonia, Sol Melià, Riu Hoteles, Iberostar, etc.

Por otra parte, la actual diversificación del mercado turístico produce cada vez más aspectos relacionados con la mediación cultural, también a nivel lingüístico.

Exceptuando el caso de palabras arcaicas que han sido recuperadas para ofrecer una alternativa a la adopción de anglicismos, como en el ejemplo clásico de azafata, en el lenguaje del turismo se registra una marcada tendencia a privilegiar cultismos y registros elevados, con la evidente exclusión de los cambios más habituales y convencionales.

El léxico turístico asimila una terminología amplia procedente de diversos campos (geografía, economía, historia del arte, etc.). Balboni (1989: 56-57) describe la microlengua del turismo como un haz de microlenguas interrelacionadas, relativas a hotelería y restauración, transacciones comerciales, transportes, burocracia internacional, tiempo libre y espectáculos, historia y arte; estas microlenguas son utilizadas en los diferentes contextos por los que se mueve el operador turístico, entre los cuales sobresalen: hotelería y restauración, agencias de viajes, taquillas, guía turístico, oficina de informaciones y planificación de excursiones.

Las aportaciones léxicas son múltiples, aunque no tienen todas las mismas características. Las palabras de la historia del arte, por ejemplo, se utilizan en la descripción de monumentos, pero no se pueden considerar tecnicismos del turismo; es diferente el caso de términos de la economía como estacionalidad (es decir, actividad económica limitada a determinada época del año), empleados para definir particulares fenómenos del sector turístico.

Podemos distinguir tres niveles de especialización en el léxico relativo al turismo:

  • El núcleo léxico más específico comprende términos técnicos relativos a las organizaciones turísticas (agencias de viajes, tour operadores, etc.), a las estructuras (hoteles, restaurantes etc.), a los servicios (reservas, traslados, etc.) y a los aspectos profesionales (operadores, etc.). En este sector se utilizan muchos anglicismos, siglas, fórmulas etc., que permiten una rápida circulación de la información; Balboni (1989: 58-59) señala, a este respecto,  una creciente pidginización de tales producciones textuales, muchas veces constituidas por un listado de frases elementales.

  • Otro grupo de términos procede de diferentes sectores (economía, geografía, transporte, etc.), pero adquiere un significado específicamente turístico, entrando a formar parte de su léxico característico. Por ejemplo, aunque no toda la terminología relativa al transporte puede adscribirse al turismo, sí que puede hacerlo un vocablo como chárter (vuelo chárter); se trata de palabras que, aun usadas fuera de contextos de uso específicos, son reconocibles como pertenecientes al ámbito turístico.

  • Finalmente, hay palabras que pertenecen a la lengua turística solo a un nivel de contextos de uso o realizaciones textuales, fuera de los cuales pierden esta peculiaridad. Me refiero a los términos de la historia del arte o a los que se utilizan en las descripciones de la naturaleza, muy comunes en los textos del sector, pero que no entran en un ámbito específicamente turístico.

Esta clasificación es puramente indicativa; es muy difícil trazar líneas de demarcación precisas en torno a un área léxica en ebullición como el fenómeno que describe. En este apartado, me limitaré a aportar algunas observaciones sobre la formación de palabras en este ámbito léxico, marcado por una fuerte vitalidad, debida al actual desarrollo y diversificación del fenómeno turístico; con este propósito escogeré solo términos específicos, aunque de diferente origen, excluyendo aquellos que se pueden adscribir a otros sectores y que no son reconocibles como “turísticos”. En la producción periodística dedicada al turismo, en concreto, se encuentran las palabras de mayor difusión y mejor adaptadas para la comprensión del público.

Por lo que respecta a la creación de neologismos, los procedimientos de que dispone una lengua son, fundamentalmente, la derivación, la composición y la incorporación de la palabra extranjera (Alvar y Pottier, 1983; Alvar Ezquerra 1993; Miranda 1994; Guerrero Ramos 1995), muy productivos en las lenguas especializadas también. En estas hablas específicas hay que considerar en particular: la creación de términos con una base sustantiva o verbal, la redeterminación semántica de unidades que pertenecen a la lengua común o a otras lenguas específicas, los acrónimos y las siglas y la formación de unidades sintagmáticas no siempre estables, pero a menudo en vías de estabilización (Cortelazzo 1990: 7-12; Cabré 1993; Martín Zorraquino 1997). Respecto de  la derivación “espontánea”, que nace por exigencias expresivas, prevalece la “fabricada”, cuyos constituyentes han sido escogidos conscientemente en el momento de su constitución (Martín Zorraquino 1997: 324-325). Para acabar, muchos términos de nueva creación, aunque no sean préstamos formales, tienen mucho que ver con el inglés: son los calcos o préstamos semánticos.

Dentro del léxico turístico español se observan por ejemplo:

  • Formación de derivados con sufijos particularmente productivos como por ejemplo  -al (vacacional), -dad (estacionalidad, confortabilidad), -ción (fidelizacion), -ero, aplicados también a palabras extranjeras (hotelero, chartero). Prefijos y sufijos pueden acumularse, sobre todo en el caso de los términos más técnicos, cosa muy frecuente en el ámbito económico: desestacionalización, reencaminamiento (inserción de pasajeros en otros vuelos disponibles en caso de overbooking).

  • Redeterminación semántica de unidades pertenecientes al lenguaje común, como en el caso de paquete, empleado también en combinación con adjetivos (paquete turístico, paquete vacacional, paquete combinado); o procedentes de otros lenguajes especializados. Al tráfico, por ejemplo, se aplica a menudo el término congestión, préstamo de la medicina, que se transforma en tecnicismo sobre todo en el caso del transporte aéreo: congestión del tráfico aéreo. A menudo algunos términos son modificados por la adhesión de adjetivos caracterizadores: flujo turístico, grupo hotelero.

  • Formación de siglas y acrónimos, referidos a entidades, organizaciones y ferias sectoriales: Turespaña, Expovacaciones, etc.1; en el sector del transporte se registra la afortunada sigla AVE, ya transformada en nombre común. La clasificación oficial de los hoteles comprende un preciso repertorio de siglas: H (Hotel), HR (Hotel Residencia), M (Motel), P (Parador), CV (Ciudad de Vacaciones) etc. En impresos, billetes, reservas y documentos análogos las siglas sustituyen ampliamente palabras comunes, nombres de ciudades, aeropuertos, etc. (por ejemplo, BCN = Barcelona), según esquemas aceptados a nivel internacional. Además, cualquier guía turística dispone de su propia leyenda de siglas y abreviaciones utilizadas en las descripciones de hoteles e itinerarios.

  • Formación de compuestos o unidades léxicas no siempre estables: aparto-hotel, trenhotel, barco-resturante, terraza-mirador, desayuno buffet, cicloturismo, agroturismo, bono de hotel, cupo de cama. Son muy frecuentes también las combinaciones "sustantivo + adjetivo" como en el caso de turismo rural (cfr. 2.2.), parques temáticos, tiempo compartido.

  • Recuperación de palabras tradicionales. Este aspecto distingue el léxico del turismo del de otros lenguajes especializados; ya he señalado el ejemplo de parador. También para nombrar hoteles y otros servicios turísticos se recurre a menudo a la historia: es el caso del tren Al Andalus Express, empleado en itinerarios turísticos.

  • Uso de anglicismos y extranjerismos, de los cuales hablaré más detalladamente en §2.

En los párrafos siguientes analizaré en particular algunos fenómenos y algunas áreas léxicas específicas en las cuales se observa un marcado dinamismo, conforme a los procesos de transformación en curso. Además de la creación de neologismos, en los textos analizados se evidencian interesantes elecciones estilísticas y estrategias léxicas.  En efecto, los aspectos léxicos de los textos especializados no se limitan al empleo de nomenclaturas sectoriales, sino que responden a precisas estrategias para la producción del sentido.

2. USO DE ANGLICISMOS Y EXTRANJERISMOS

Ya he aludido al alto porcentaje de anglicismos presentes en el léxico del turismo y su difusión internacional. Respecto del italiano, la lengua española se defiende más de los anglicismos prefiriendo, por ejemplo, el calco al préstamo formal (Calvi 1998); de todas formas esta tendencia es tal vez menos evidente en este ámbito que en otros como la informática 2 , por lo menos por lo que respecta a los aspectos organizativos del turismo. La resistencia de los anglicismos puros depende de su elevada circulación internacional y, en algunos casos, de las exigencias de la comunicación publicitaria: "su imagen obviamente extranjera puede dotar al producto de las características deseadas por el vendedor" (Pratt 1980: 226). Por otra parte, la admisión de anglicismos en el léxico turístico no se debe de ninguna manera a la fuerte presencia de turistas ingleses: "no hay ningún anglicismo que se deba directamente al turismo inglés en España" (Pratt 1980: 220). De todos modos, son muy frecuentes las formas adaptadas, que a menudo conviven con los préstamos puros creando dobletes, fenómeno poco difundido en italiano. Como ejemplo analizaré algunas de las palabras más frecuentes en los textos analizados y sus posibles traducciones, tanto las que se encuentran en diccionarios y manuales de estilo, como las que se utilizan en el habla corriente.

BUNGALOW: la palabra, de origen hindi (como se explica con detalle en el DEE), ha entrado en la terminología internacional a través del inglés para indicar un tipo de construcción de un solo piso, destinada a ser alojamiento turístico; el español también lo utiliza desde hace tiempo. El DRAE propone la forma adaptada bungaló; algunos diccionarios, como el NDA, registran también la forma esdrújula búngalo. La forma oxítona, predominante en España, revela el influjo del francés: la palabra pertenece, así pues, a la categoría de galicismo prosódico (García Yerba 1999). En los textos analizados, se encuentran la forma inglesa y también la adaptada: "en Atolón Ari […] se ofrece dormir en bungalós sobre el agua"(EV, 30/5/99, p.5).

CAMPING: sorprende el hecho de que esta palabra de uso oficial (también en combinación con caravaning) y documentada desde 1928 (Lorenzo 1996: 147) aún no haya sido incluida en el DRAE, ni siquiera en su variante acentuada cámping. El sustituto acampada, aconsejado por ejemplo en LEEP, se refiere en particular al campismo libre mientras que en presencia de servicios se prefiere el uso del anglicismo, como explica el VOX en el artículo camping: "terreno destinado a la acampada, dotado de un mínimo de servicios". El DRAE cita, en cambio, la palabra campista, pero no en el sentido de "persona que va de camping" (DS). Por otra parte, acampada no puede sustituir a camping en la acepción más amplia de “forma de turismo consistente en vivir al aire libre, alojándose en tiendas de campaña” (DEA). La palabra se ha aclimatado perfectamente al lenguaje corriente (por ejemplo, es normal "ir de camping"), a diferencia del italiano donde es más frecuente "campeggio": uno de los pocos casos de anglicismo más usual en español que en italiano. Encontré también algunos ejemplos de campamento, en la acepción más técnica de “espacio acotado al aire libre, destinado a albergar a personas que hacen camping” (DEA):"100 campamentos públicos de turismo" (Castilla y León, supl.de Tr, 3/5/99, p. 26). 

CHARTER: el DRAE presenta la forma acentuada chárter. Además de la acepción más corriente de "vuelo fletado ex profeso, al margen de los vuelos regulares" (DRAE) algunos diccionarios incluyen unas formas secundarias como la extensiva "viaje turístico concertado" (DEE). La vitalidad de la lengua española se manifiesta a menudo en la creación de derivados a partir de extranjerismos; en el caso de chárter, el DVUA registra la palabra chartear ("alquilar, fletar una embarcación"), a la cual se puede añadir chartero, de connotación menospreciativa o humorística (“orgullosos de su condición de turistas charteros”, EPS, 13/6/99, p.128), que no se registra en ningún diccionario.

CHECK-IN: palabra que pertenece al ámbito del transporte aéreo. En el DRAE no se encuentra, pero el NDA lo traduce como mostrador de facturación; bastante común también la forma facturación de equipaje, que se encuentra como traducción oficial en los aeropuertos. Se trata de un anglicismo bastante conocido pero, a diferencia del italiano, poco utilizado en el lenguaje cotidiano.

DUTY FREE O DUTY-FREE (SHOP): término que procede del lenguaje comercial; citado en DEE, DVUA y NDA, acompañado de ejemplos sacados de algunos diarios. Lorenzo (1996: 198) observa que el anglicismo se conserva por falta de unanimidad en la traducción. De todos modos, en los aeropuertos es frecuente la fórmula tienda libre de impuestos; otra traducción es tienda libre de aranceles.

OVERBOOKING: aunque destacado por comillas o cursiva, este término se ha hecho tan común en el lenguaje cotidiano como para usarse como acotación en una viñeta (DV, mayo 99, p.12). El NDA registra la forma adaptada overbuquin, precisando que es poco usada; en su lugar, se encuentra a veces la traducción explicativa: "el overbooking, o sobrerreserva de plazas, es uno de los contratiempos mas frecuentes" (DV, mayo 99, p. 12). En NDA aparecen sinónimos como sobrecontratación, sobrerreserva, sobreventa. Algunos manuales de estilo como  MEU desaconsejan tajantemente el uso del vocablo: "conviene desterrar esta palabra inglesa, que se está generalizando en el lenguaje turístico; dígase exceso de contrata o sobrecontrata"; sin embargo, a menudo ocurre que estas sugerencias no son atendidas y el término sigue conservando su elevada difusión internacional.

TOUR OPERATOR: entre los anglicismos que aparecen en esta breve lista, es el que tiene un uso más incierto; con este préstamo conviven diferentes formas adaptadas, desde el calco operador turístico a los híbridos tour operador o tuoroperador (ambos no incluidos en el DRAE); el DEE sugiere también la perífrasis explicativa agente de viajes. También aparece a menudo, en una acepción más restringida, la forma mayorista, definida en el DEA como “[agencia de viajes] que organiza grandes recorridos, los cuales vende después a las pequeñas agencias”: "El circuito corría a cargo de la mayorista Salduba Tours" (EV, 31/1/99, p. 8). El mismo diccionario, subraya en cambio la proyección internacional de la forma touroperador: “agente o empresa que organiza viajes turísticos, y reserva hoteles y transportes, estableciendo contactos con empresas extranjeras”. 

TRAVELLER'S CHEQUE (o TRAVELLERS' CHEQUE): vocablo procedente del sector económico, comúnmente traducido al español como cheque de viaje o cheque de viajero, registrado por Lorenzo (1996: 445), NDA y DEE (en este último con la grafía americana traveler’ s cheque).

VOUCHER: como el precedente, es un anglicismo muy común a nivel internacional, pero que no ha entrado en la lengua corriente, que prefiere expresiones como bono de viaje, bono de hotel; sólo está recogido en el NDA.

Este breve repertorio comprende algunos de los términos más utilizados a nivel internacional en el ámbito turístico, aunque procedentes a veces de otros campos como la economía o el comercio. Es importante advertir que raramente los repertorios lexicográficos se refieren al turismo como un campo específico: solo el NDA presenta la marca temática turismo. Hemos visto que algunos términos han entrado en el uso cotidiano (bungalow, camping, charter); otros son conocidos, pero a menudo sustituidos por los respectivos españoles (tienda libre de impuestos, facturación de equipaje). Se nota una consistente reducción de anglicismos cuando se pasa del ámbito reservado a los técnicos del sector a la comunicación dirigida al público.

En un nivel más especializado, y en particular en el ámbito de las agencias de viajes, el repertorio de anglicismos es más amplio e incluye palabras desconocidas para los que no trabajan en este sector, como por ejemplo booking, drop off, etc. En estos casos, más que de una admisión de anglicismos en el léxico especializado español, se puede hablar de un uso masivo del inglés como idioma de intercambio, sobre todo cuando existen formas correspondientes bien conocidas. En cambio, algunos tecnicismos, que carecen aún de una traducción o de formas equivalentes, son utilizados por los medios de comunicación y suelen ir acompañados de perífrasis explicativas. Sigue un ejemplo que muestra el uso de la palabra slot en un artículo de economía del turismo y explicita además el anglicismo puro tras repetidas aclaraciones de su significado:

La previsión de slots (reservas de vuelos en aeropuertos), el dato fundamental en el que se basan las perspectivas del Instituto de Estudios Turísticos, suponen para la temporada junio-septiembre un alza del 18% con respecto a 1997 (EPN, 28/6/1998, p.1).

Las previsiones de slots (reservas de vuelos en aeropuertos por las compañías aéreas)…(ibid.,p.2).

Aunque la reserva de slots quedó cerrada en abril… (ibid.,p.2).

Por otra parte, hay muchos sectores relacionados con el turismo en los que la adopción de anglicismos es asimismo consistente. Por ejemplo, en el ámbito del transporte se registran palabras como hidrofoil o el reciente fast ferry (que, por su novedad, va acompañado de una explicación: "embarcación de alta velocidad" , EV, 2/5/99, p.9). Suelen ser ingleses y de uso internacional los términos que designan los diferentes modelos de aviones: airbus, jumbo, superjumbo. El anglicismo caravan, en cambio, es a menudo sustituido por caravana, que también está presente en la formación del compuesto autocaravana, recogido en NP y DEA, que incluye también el anglicismo camper, poco usado.

Un área muy productiva es la del deporte, sobre todo los deportes que están más directamente relacionados con las vacaciones o el excursionismo, como por ejemplo: puenting o puénting, rafting, snorkeling (o snorkelling), snowboard, surf, trekking (o treking), y windsurf (o windsurfing), que admite una amplia gama de derivados (windurfista, windsurfeta, windsurfero). Todos estos términos, excepto snorkeling, aparecen en DEE, NDA y DEA, y a menudo carecen de traducciones españolas; hace falta notar, no obstante, que puenting es un pseudoanglicismo, derivado de la unión del español puente y de la desinencia inglesa -ing, por analogía con términos similares. Windsurf se alterna con los correspondientes plancha de vela, tabla de vela; trekking se acerca al neologismo español senderismo ("actividad deportiva que consiste en recorrer o andar caminos en el campo o en la montaña", DS), del que sin embargo se diferencia puesto que se refiere normalmente a recorridos a pie más bien largos y difíciles. La vitalidad del sector turístico-deportivo se revela también en otras neoformaciones, como barranquismo (“deporte que consiste en seguir el curso de un río a través de un barranco, con técnicas de natación o escalada”, DEA), descenso en canoa; hay que notar que el español, respecto del italiano, evita el anglicismo mountain bike, muy difundido en Italia, con el calco bici de montaña. La forma parapente, en cambio, deriva del francés, aunque ha sido asimilada a la pronunciación española.

Pero la dimensión internacional de la lengua del turismo no se demuestra solo por la presencia de anglicismos: la descripción de itinerarios en países extranjeros, de hecho, conlleva el uso, aunque moderado, de palabras referidas a las diferentes realidades locales, sobre todo en ámbitos como el tipo de alojamiento, el transporte, la artesanía, etc. Naturalmente se trata de usos ocasionales, que sin embargo llegan a ser características del discurso turístico, en un sentido multicultural: junto a la impronta homogeneizadora del inglés, visible sobre todo en el sector de los servicios, sobresalen, también a nivel lingüístico, las aportaciones de tradiciones diversas. En el caso del turismo nacional, la importancia de la dimensión cultural comporta el empleo de palabras de tipo tradicional y local.

3. TURISMO Y TURISMOS

Con respecto al pasado, la oferta turística se presenta hoy mucho más diversificada, conforme con una gran multiplicidad de motivaciones e instancias: esta variedad repercute también en el ámbito lingüístico, en primer lugar en las diversas modificaciones aplicadas a la palabra turismo, con diferentes niveles de lexicalización. Se advierte, así pues, una expansión de las necesidades léxicas en un sector que sigue evolucionando y que la gastada etiqueta turismo no puede definir en su inestable fisonomía.

El turismo puede ser clasificado según diferentes criterios; Orte Bermúdez (1997: 17-19) señala, por ejemplo:

  • La procedencia del turista (turismo exterior / interior)

  • La edad (turismo juvenil / familiar / de la tercera edad)

  • El medio de acceso (turismo terrestre / aéreo / marítimo)

  • La movilidad del turista  (turismo de asentamiento / de paso / itinerante / de golondrina / de escala)

  • Las motivaciones (turismo de descanso / cultural / medicinal / religioso / deportivo / rural / congresal y ferial / folklórico / gastronómico y enológico)

  • La tipología del núcleo receptor (turismo blanco / verde / azul / multicolor)

  • Las repercusiones económicas (turismo activo / pasivo)

  • El tiempo de permanencia (turismo de corta / media / larga estancia)

  • La forma de viajar (turismo individual / de grupo).

Esta profusión terminológica, que, sin embargo, no agota las posibilidades clasificadoras, se corresponde con una dimensión especializada del léxico turístico; algunas denominaciones, de todos modos, ofrecen interesantes ejemplos de formaciones neológicas que se encuentran muy a menudo en los textos examinados.

Las combinaciones más frecuentes son las de "turismo+ adjetivo" indicando el tipo de motivación, y en particular turismo arqueológico, cultural, ecológico, gastronómico, religioso, sexual, termal, rural, vacacional. La forma turismo rural aparece ya lexicalizada, igual que en el compuesto agroturismo, e indica una opción turística muy reciente, motivada por la sensibilidad hacia los problemas del medio ambiente. 

Hay también un vasto grupo de especificaciones aplicadas a turismo a través de la preposición de + sustantivo, siempre relacionadas con los aspectos motivacionales: turismo de aventura, de escapada, de salud, de sol y playa.

Otro compuesto lexicalizado de forma análoga a agroturismo es cicloturismo; se utiliza también el derivado cicloturístico (por ejemplo, paseos cicloturísticos). Por lo que se refiere a turismo activo, la acepción corriente es diferente de la económica citada; denota de hecho una forma de vacaciones que privilegia las actividades físicas o deportivas (recorridos a pie o en bicicleta, etc.):

Las provincias de Barcelona y Tarragona poseen, junto a un gran número de espacios naturales únicos, las mejores condiciones para practicar las modalidades del turismo activo (AL, abril 1999, p.32).

Hay que notar que esta formación posee un cierto grado de lexicalización, puesto que aparece incluso en usos oficiales:

El pasado mes de febrero se fallaron los premios de la IV edición del Concurso al Mejor Producto de Turismo Activo en las modalidades de naturaleza, cultura, aventura y absoluto (AL, abril 1999, p. 30). 

Cierta tendencia clasificadora está presente también en otras formas sintagmáticas que superan el matiz genérico de turismo especificando su tipología y sus motivaciones ideales, como, por ejemplo, turismo responsable o turismo ecológico, o en ocasiones definiciones más amplias como se ve en "practicar un turismo respetuoso con la naturaleza" (EV, 30/5/1999, p.10). También se habla de turismo (o crecimiento o desarrollo) sostenible, para definir un desarrollo turístico que respete la naturaleza:

Ecologistas, empresarios turísticos, arquitectos y curiosos tienen sus ojos puestos en estos momentos en Lanzarote. Se ha convertido en la isla-laboratorio porque se espera de ella la solución al problema del crecimiento sostenible, a la eterna cuestión de crear riqueza con el turismo sin deteriorar un paraje ecológico de importancia. De momento las autoridades han anulado la construcción de miles de camas hoteleras y todos los estamentos lanzaroteños están inmersos en este debate tras la presentación pública del documento Lanzarote en la biosfera, una estrategia hacia el desarrollo sostenible de la isla (Pe, marzo 99, p.74).

Las mismas modificaciones se refieren a veces a vacaciones o viajes: "Frente al turismo tradicional, los viajes solidarios" (EV, 30/5/1999, p.7), es decir, viajes organizados para contribuir a solucionar conflictos culturales o políticos. Naturalmente, existe también la combinación turismo de masas, de matriz sociológica, con connotaciones negativas: "un país que todavía no ha sido descubierto por el turismo de masas" (DV, mayo 99,p.32).

En cuanto a la palabra turista, podemos en primer lugar observar que admite, a diferencia del italiano, además del derivado adjetivo turístico, también la forma sin sufijo turista, de uso especializado; está de hecho relacionada normalmente con el sustantivo clase (clase turista, en los aviones) o con categoría: "hoteles [de categoría] turista". Turístico, en cambio, aparece referido a palabras específicas como destino, centro, infraestructura, atracción etc.

Si en el caso de turismo emerge la búsqueda de precisiones conceptuales, en el de turista se observa la tendencia a sustituir la palabra por otras que se distingan de la imagen más estereotipada. Se observa, por ejemplo, una preponderancia de la palabra viajero, de sentido más amplio, con respecto a turista 3 , que sobre todo llama la atención hacia modalidades de turismo menos estandarizadas y más orientadas a la búsqueda personal. El viajero ha sido elegido como título para el suplemento dedicado al turismo del periódico El País; la palabra aparece a menudo como sustituto de turista:

La agencia trabaja con paquetes flexibles, hechos a medida del viajero (EV, 30/5/99, p. 4).

El esquiador es un viajero de costumbres relativamente fijas (EV, 31/1/99, p.10).

Ningún rincón de Egipto deja impasible al viajero (Geo, agosto 99,p.90).

No faltan ejemplos de uso como vocativo en los mensajes publicitarios ("Ud., viajero observador, habrá notado que en Marruecos las tradiciones están vivas", RM, mayo 99, p.5) o en títulos de secciones como la "Guía del viajero" de Rutas del Mundo.

Hay que notar que el término turista se utiliza mayormente en textos de enfoque económico o en los que tratan de organización turística, mientras que no entra en juego cuando el interlocutor pertenece de algún modo a tal categoría: señal evidente de una connotación negativa asociada a la condición de “turista”. En el primer número de la revista De viajes, en la columna “Querido viajero”, el director hace explícita esta actitud: "queremos dejar de ser turistas desprevenidos y tener toda la información para convertirnos en viajeros" (DV,mayo 99, p.10).

Se encuentran además términos similares como forastero ("El forastero que quiera hacerse una idea del terreno que pisa hará bien en ascender hasta el mirador de La Guardiola", EV, 30/5/99, p.10), caminante ("Turín para caminantes", EV, 2/5/99, p.1), visitante; o, incluso, peregrino, en el caso del turismo religioso.

En definitiva, queda la sensación de que el uso de viajero (u otros términos capaces de producir relevantes efectos contextuales) corresponde a una precisa estrategia léxica de la comunicación turística en la prensa, adoptada cuando el término incluye, aunque sea marginalmente, al lector. No faltan, de todos modos, ejemplos de uso corriente del término turista: "Para el turista, la inmersión en un mercado de África es un viaje dentro del viaje" (EV, 18/4/99, p. 6), que muchas veces se refiere a la figura negativa del turista  desprevenido: "En el barrio de Lavapiés, en Madrid, hay casi dos centenares de jóvenes magrebíes que viven de asaltar a turistas por el procedimiento del tirón" (EP, 10/10/99).

Además he encontrado un ejemplo de formación, mediante el sufijo más productivo en el lenguaje periodístico, del derivado turistazo 4 , referido a la subida de los precios en la hostelería y el consiguiente “golpe” contra los turistas (“El ‘turistazo’”, C16, 7/5/99, p. 9).

4. LA RUTA

Como en el caso de turismo, también viaje puede ir acompañado de términos que expliciten sus motivaciones (viaje de boda o viaje de negocios), no siempre turísticas. Naturalmente, el producto turístico por excelencia es el viaje organizado por una agencia de viajes; al vocablo, por otra parte, se le aplican las mismas especificaciones que a turismo.

Hay además un amplio repertorio de términos referidos a los diferentes itinerarios o rutas que se pueden  realizar durante un viaje, como itinerario, recorrido, camino, circuito, ruta, todos términos de uso común que adquieren un sentido específico en el turismo. Por ejemplo, circuito se utiliza normalmente para viajes en autocar (circuitos en autocar, circuito en autobús) o en general en rutas organizadas, mientras que el más celebre camino es el de Santiago. Entre todos los términos utilizados, ruta es el más productivo: se da en muchas combinaciones, más o menos estables, que tienden a valorizar algunos aspectos temáticos o atrayentes de los diversos itinerarios; igual que en el caso de los turismos, se trata de unidades terminológicas creadas por los especialistas en función del usuario.

El antiguo galicismo (<route), hoy totalmente asimilado con el sentido de "camino establecido o previsto para una expedición, viaje, etc." (DUE), entra a formar parte del título de la publicación turística Rutas del mundo. A veces se utiliza aisladamente en el sentido más técnico de “itinerario”, por ejemplo como título de un apartado en la sección de artículos dedicados a informaciones prácticas de viaje (por ej. "La ruta", EV, 31/1/99, p.16), pero los usos más interesantes son se dan en combinación con otra palabra.

Se dan casos en los que a la palabra, también utilizada al plural, se le añade un adjetivo que recuerda las motivaciones del viaje: aparte las más genéricas rutas turísticas, se pasa a las arqueológicas, artesanas, culturales, etnográficas, naturalistas, senderistas; se habla también de "Grandes rutas llenas de historia" ( Castilla y León, supl. de Tr, 3/5/99), de rutas a pie, rutas en bici, rutas a caballo, etc. Algunas de estas especificaciones, que indican la orientación principal del recorrido, son  las mismas que se aplican a turismo.

Hay además un nutrido repertorio de composiciones "ruta + de + sustantivo", que tienen un fuerte matiz definitorio subrayado por el uso de la mayúscula, o bien en Ruta, o bien en la palabra que le sigue. Algunas denominaciones, de origen histórico o de marca geográfica, han fijado su uso en la lengua del turismo: es el caso de la Ruta de la Seda china; muchas han sido rescatadas por algunas Comunidades Autónomas para revalorizar su patrimonio local: es el caso de la Ruta de la Plata (de Sevilla a Gijón), que era una de las más importantes arterias comerciales de la Hispania romana, y que cruza varias regiones.

Otros términos tienen un uso más limitado, pero muestran la intención de resaltar algunos aspectos históricos, paisajísticos, artesanales, etc., que caracterizan el itinerario propuesto. Estos son algunos ejemplos:

Ruta de la Encina y el Granito, Ruta de la Sierra, Ruta del Guadalquivir, Ruta del Cereal y del Aceite, Ruta del Vino (todas en la provincia de Córdoba; RM, mayo 99, p.26).

Ruta de la frontera y montaña, Ruta de la sidra y del marisco, Ruta del diseño y la historia (en la provincia de Gijón; DV, mayo 99, pp. 74-77).

Ruta del Acero (en Bilbao; Pe, sept.98,p.98)

Ruta del Cava (en la región catalana del Penedès; AL, abril 99, p.33)

Rutas (caminos) de las flores, en diferentes regiones españolas; los recorridos se precisan con indicaciones geográficas: Ruta por Fuentes Carrionas, Ruta por el Trocal de Antequera, Ruta por Monfragüe (AL, abril 99, p.46).

En resumidas cuentas, la repetición de la palabra ruta, combinada con términos relativos a las diferentes características del territorio, está conectada con la valorización de los recursos, incluso en los aspectos menos habituales, y con la diversificación de los flujos turísticos.

5. HOTELES CON ENCANTO

El repertorio de términos que designan los diferentes tipos de alojamiento es muy amplio; por el hecho de que conviven términos de diferentes orígenes casi sinónimos, se ha creado una especialización semántica confirmada en el uso oficial: parador o albergue de turismo, por ejemplo, se refieren a estructuras vinculadas a la administración pública. El internacional hotel, de origen francés, se refiere a un edificio con entrada independiente y puede especificarse más mediante la adición de términos que precisan su tipología: hotel apartamento (HA), hotel residencia (HR). Es productivo también hostal, que comparte el origen latino de hotel y designa un edificio de dimensión reducida, generalmente sin acceso directo a la calle y normalmente sin servicio de restauración (Hostal Residencia). En la clasificación oficial se encuentran también Pensión (P),Casa de Huéspedes (CH), ambos referidos a modestos alojamientos utilizados normalmente como residencias fijas, Refugio (R), en alta montaña, Ciudad de Vacaciones (CV) y otros.

Fuera de las clasificaciones oficiales, se registran numerosas variaciones en el uso; la combinación de hotel + apartamento da origen a variantes como aparto-hotel, aparthotel, etc.

Es muy interesante la revitalización de antiguos términos que, con la difusiónn del moderno hotel, habían quedado para designar alojamientos de baja categoría, frecuentemente en los pueblos; en el DUE encontramos esta definición de hostal: "Casa equivalente antiguamente y todavía en los pueblos a lo que hoy se llama ‘hotel’". Pero este término se utiliza a veces en la acepción de “Hotel de lujo, dependiente del Estado” (DEA): es el caso del lujoso Parador de lujo de Santiago de Compostela, llamado “Hostal de los Reyes Católicos”. 

También términos como hospedería, posada, fonda, que normalmente corresponden a modestos alojamientos situados en pequeños centros urbanos, designan a veces estructuras hoteleras de elevada categoría que ocupan antiguos edificios  restaurados: por ejemplo, el “Hotel Hospedería Parque de Monfragüe”.

Por otra parte, algunos de estos términos designan en general el lugar en el que pernocta el viajero, y están empleados como sinónimos del aséptico hotel. En el sentido amplio de “Lugar en que alguien o algo se alberga o es albergado” (DEA), la palabra albergue es de sabor arcaico, y menos usual que hotel. Tiene en cambio valor de tecnicismo en algunas acepciones específicas, como la de “Establecimiento hotelero que depende del Estado y que, situado en algún punto estratégico, atiende al turismo en estancias cortas” (DEA); la forma albergue de turismo sustituye a veces a parador, mientras que albergue de carretera corresponde a hotel de carretera o motel. Albergue juvenil indica un tipo de residencia reservada a los jóvenes; por último, albergue puede referirse a un "Establecimiento benéfico donde se aloja a personas necesitadas" (DS), como los que recogen a los peregrinos en el Camino de Santiago:

En algunos pueblos, estos albergues disponen de local proprio; en otros, se trata de espacios habilitados en iglesias, monasterios, escuelas o edificios públicos (Geo especial, 1/99,p.42).

En las publicaciones dedicadas al turismo se revela una reciente expansión del sector agroturístico, al que corresponde el muy difundido neologismo, ya citado, de casa rural; también se utiliza la forma alojamiento rural. Con estos alojamientos, que tienen en común la ubicación en zona rural y la gestión familiar, se corresponde, según sus características, una diversa nomenclatura,  desde la granja o casa de labranza hasta la casa de pagés aragonesa, el cortijo andaluz, la casona asturiana y el caserío vasco; en las publicaciones analizadas, estos términos son recursivos y a veces llevan una explicación adjunta:

Una antigua casería (construcción de campo asturiana que agrupa vivienda, horreo y cuadra) a siete kilómetros de Posada de Llanes… (EPS, 8/6/97, p.110).

Hay que señalar el aumento de los espacios reservados a descripciones de hoteles y similares en la prensa del sector. Estos artículos, que muchas veces son propios de columnas fijas (que, por ejemplo, llevan el título "Hotel" o "Dormir"), incluyen una parte gráficamente diferenciada que presenta informaciones sobre la categoría y los servicios disponibles; lleva por lo tanto una terminología relativa a la microlengua de la hostelería. En el texto descriptivo se valoran, en cambio, los diferentes puntos de interés histórico, ambiental o artístico, sea dentro el edificio, sea en su alrededor; la intención es informativa y no divulgativa, así que no faltan notas críticas 5 . Estas descripciones son muchas veces minuciosas y se redactan con términos propios de la arquitectura, del diseño etc.; abundan cultismos y palabras rebuscadas. Véase por ejemplo la diferencia entre la ficha técnica de las habitaciones del Parador de Guadalupe y la descripción de las mismas hecha por el articulista:

Habitaciones: 39 dobles y una suite; todas con baño, calefacción, aire acondicionado, teléfono, minibar, televisión vía satélite y secador de pelo.

Arriba están los dormitorios, adornados con cueros, forjados y cortinajes blancos orlados de oro, que remedian levemente la penumbra cenobial. El televisor, igual que en los demás paradores, es para disfrutarlo con gafas. Sobre la mesa de trabajo, un formulario invita al huésped a expresar sus quejas…y también sus satisfacciones. Puestos a escoger, el número 1 atesora un aristocrático dosel y una más que apetecible chimenea nocturna. Las alcobas distribuidas por la fachada trasera -números 14 a 19- ofrecen una terraza elevada sobre el jardín (EPS, 17/5/98, p.149).

El primer fragmento está constituido por un elenco de formas nominales, entre ellas el galicismo suite, de uso internacional. La descripción presenta un amplio repertorio de términos relativos a los complementos (cuero, forjados, cortinaje, mesa de trabajo, dosel, chimenea), acompañados de abundantes adjetivos y notaciones visuales ("remedian levemente la penumbra cenobial"); el término habitaciones usado en la ficha técnica se abandona por dos hipónimos: dormitorio y alcoba. El arabismo, en concreto, armoniza con el aspecto oriental, peculiar del edificio ("tras una fachada de severa blancura aparece, con la espiritualidad que los alarifes del monumento heredan de la cultura arábigo-andalusí, un patio porticado cuajado de naranjos…").

Esta creciente atención por los diferentes aspectos de las estructuras de recepción lleva consigo el desarrollo de unidades sintagmáticas que precisan la tipología de los hoteles basándose en una escala diferente de la utilizada en las categorías oficiales. En los textos económicos se distingue entre hoteles urbanos y vacacionales, hoteles en cadena y hoteles independientes; en los textos descriptivos se habla de hoteles de diseño, en los cuales es relevante el proyecto arquitectónico, hoteles [de categoría] turista y hoteles de lujo. Una de las más afortunadas expresiones es la de hoteles con encanto, traducción del francés hôtel de charme, con la que se designa a los tipos de alojamientos particularmente sugestivos y en armonía con el medio ambiente, muchas veces recuperados de antiguos edificios. Hay además guías específicas que ofrecen una selección de estos hoteles junto a precisas descripciones y apartados fotográficos.

Hay que añadir, para terminar, la productividad derivativa del término hotel. Hotelero se utiliza bien como sustantivo bien como adjetivo en numerosas combinaciones, como sector hotelero, instalaciones hoteleras, grupo hotelero, cadena hotelera, empresa hotelera, ocupación hotelera. La forma hotelería convive con la etimológica hostelería, pero es mucho más frecuente la segunda (por ejemplo, escuela de hostelería).

Otro aspecto destacado en el análisis del corpus es el uso de extranjerismos, que vienen del inglés u otros idiomas, aplicados a estructuras hoteleras extranjeras  para evidenciar su procedencia. Son frecuentes términos como lodge, resort, bed & breakfast, y otros limitados a alguna particular propuesta de viaje; por ejemplo, para una ruta en Noruega se ofrece la posibilidad de dormir en un rorbu, "cabaña de madera que usaban los pescadores" (EPS, 31/5/98, p.104). Esta presencia ocasional de extranjerismos no contribuye a enriquecer el léxico español, pero sí atestigua la vocación internacional del lenguaje turístico.

6. USO DE METÁFORAS

Dentro del ámbito de los lenguajes especializados, el empleo de metáforas sirve a menudo para la transmisión de un concepto (Gotti 1991: 47-55). El amplio uso de metáforas en los medios de comunicación, y sobre todo en el lenguaje periodístico, cumple la función de llamar la atención del destinatario o hacer más comprensible el argumento.

Mientras que el lenguaje económico se distingue por el frecuente empleo de metáforas, particularmente en el nivel divulgativo, el sector turístico se coloca en el extremo opuesto. La escasez de metáforas se debe, naturalmente, a las características propias del objeto: es más bien el viaje el que se emplea, también en el lenguaje cotidiano, como metáfora de la vida. Hay que considerar también que la necesidad léxica del sector turístico no es muy fuerte; muchos neologismos, como hemos visto, se forman combinando escasos vocablos (turismo, ruta, etc.) con otros sustantivos o adjetivos; en cambio, términos procedentes de otras disciplinas (historia del arte, geografía, etc.) se utilizan con su significado original, y no son redefinidos semánticamente.

Hay, sin embargo, algunas metáforas características del léxico turístico, como por ejemplo, las basadas en los colores: el blanco, color de la nieve, define las vacaciones dedicadas al esquí (semana blanca); el verde caracteriza el turismo naturalista mientras que el azul es sinónimo de aguas limpias: las mejores playas, p.ej., se señalan con la bandera azul.

El valor metafórico está también en algunos cambios semánticos: es el caso de paquete (del inglés package), que se ha convertido en significante específico relativo a la organización de un viaje que comprende una serie de servicios establecidos.

En los textos analizados, tampoco es frecuente el uso de otras metáforas, no específicas del léxico turístico; la atención del lector se estimula con diferentes estrategias lingüísticas. Entre los pocos ejemplos, podemos citar el siguiente, en el que se evidencian los beneficios económicos del turismo:

quieren evitar que se muera por agotamiento y sobrepeso la gallina de los huevos de oro: el turismo (EPN, 14/2/99, p. 6).

  7. Conclusiones

No es tarea fácil delinear los límites del léxico específico del turismo, puesto que este lenguaje surge de la combinación de diferentes aportaciones léxicas. Sin embargo, existe un núcleo de términos característicos, relativos sobre todo a las estructuras, a los servicios y a la organización del turismo, que incluye también vocablos procedentes de  sectores diversos, pero que pueden reconocerse como "turísticos". Los procedimientos para la creación léxica se parecen mucho a los de otros ámbitos especializados; los anglicismos son los más numerosos, ya sea en forma de préstamo o de calco. Se dan también muchos casos de palabras inglesas que conviven con sus correspondientes españoles: las primeras predominan en el ámbito especializado y las segundas en la comunicación turística dirigida al publico. El campo de los neologismos, por otra parte, se distingue por una fuerte inestabilidad: muchas formas todavía no se han estabilizado y admiten varias ortografías.

La producción léxica más reciente está ligada sobre todo a la nueva fisonomía del turismo, y se realiza también en función del público y sus motivaciones: si bien es verdad que la formación terminológica especializada favorece la comunicación entre expertos, cuando se privilegia la dimensión comunicativa, tal como ocurre en el sector turístico, sobresale la necesidad de acuñar denominaciones específicas dirigidas al usuario.

Otra característica significativa del léxico turístico, que surge sobre todo de la dimensión comunicativa, es la búsqueda de palabras culturalmente relevantes y la riqueza de variantes definitorias que rodean a algunos términos clave, como el propio turismo.

BIBLIOGRAFÍA

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  • VOX = Diccionario General de la Lengua Española VOX en CD-ROM (1997), Barcelona.

SIGLAS UTILIZADAS

AL = Aire Libre

C16 = Cambio 16

DV = (La revista práctica) De viajes

EP = El País 

EPN = El País Negocios

EPS = El País Semanal

EV = El Viajero. Revista de viajes y motor (supl. de El País)

Pe = Península

RM = Rutas del Mundo

Tr = Tribuna


1 Los acrónimos propiamente dichos son vocablos derivados de la unión entre los extremos opuestos de una palabra, como en el caso de autobús (automóvil + ómnibus) (Alvar Ezquerra 1993:45); a la unión arbitraria de trozos de palabras se reservan definiciones como palabras-maleta, en español, y “parole macedonia” en italiano (Beccaria, 1988.182). Casado Velarde (1985: 43-69) da una definición más amplia de acrónimo, como unidad léxica que procede de la fusión de "al menos dos lexemas distintos, uno de los cuales , si no los dos, está representado por un fragmento de su significante" (1985: 48).

2 En este sector son muy frecuentes adaptaciones y traducciones: ordenador (inspirado por el francés ordinateur) por computer, archivo por file, ratón por mouse, disco duro por hard disk etc.                

3 El uso propiamente especializado de viajero se refiere a los usuarios de los medios de transporte.

4 La frecuencia del sufijo -azo en el lenguaje periodístico, en formaciones a menudo efímeras o que de todas formas quedan como exclusivas de este ámbito (tejerazo, decretazo, medicamentazo, etc.) ( Miranda 1994: 114-115, n.39), podría responder a una necesidad de definir sintéticamente fenómenos y situaciones, llamando la atención del lector. La vitalidad de este sufijo es de todas formas un fenómeno generalizado.

5 Tomen como ejemplo la presentación de las habitaciones del Parador de El Saler: " […] las habitaciones ofrecen una atmósfera más bien inane y de estética deslavazada, con muebles lacados y objetos decorativos carentes de identitad. Pero resultan suficientemente amplias y confortables, muy a gusto de los que viajan con niños" (EV, 16/5/99, p. 12).

El presente artículo es la traducción, realizada por Germana D'Amico y Chiara Pasquini, del III capítulo del volumen de M. V. Calvi, Il linguaggio spagnolo del turismo, Viareggio, Baroni, 2000 (http://www.web.tiscalinet.it/baronieditore e-mail: mbedit@tiscalinet.it)

 © Mª Vittoria Calvi, 2000.

El URL de este documento es <http://www.ub.es/filhis/culturele/turismo.html >    


© 2001
Facultat de Filologia
Universitat de Barcelona

Cultura e Intercultura en la enseñanza del español como lengua extranjera
se empezó a publicar como un monográfico de la revista Espéculo: http://www.ucm.es/info/especulo/ele/