Biblio 3W. Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales. 
Universidad de Barcelona [ISSN 1138-9796] 
Nº 126, 25 de noviembre de 1998

GONZÁLEZ GARCÍA, M. I., LÓPEZ CEREZO, J.A. y LUJÁN LÓPEZ, J. L. Ciencia, tecnología y sociedad: una introducción al estudio social de la ciencia y la tecnología. Madrid: Technos, 1996. 324 p. (ISBN: 84-309-2797-2).

Eduardo José Fernandes Nunes


Este es un libro escrito por diversos autores, cuyos coordinadores son González García, López Cerezo, Luján López y con la contribución de Mª Inmaculada de Melo Martín y Carl Mitchan. El libro está dividido en dos partes: la primera escrita por los tres investigadores citados se titula El estudio social de la ciencia y la tecnología; la segunda, Temas CTS y casos de estudio, comparten los mismos autores con la contribución de Carl Mitchan Cuestiones éticas en ciencia y tecnología: Análisis introductorio y bibliografía; finalmente el libro incluye el trabajo de Melo Martín Investigación biomédica y tecnologías de reproducción: caso de estudio y bibliografía.

El libro, aborda temas nuevos en el campo de los estudios sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS), pretende presentar la complementariedad de las tradiciones europeas y norteamericana en la discusión teórica del concepto de tecnología y en la evaluación y gestión del cambio científico-tecnológico. Por otra parte, pretende servir como un material de apoyo para profesores de la asignatura Ciencia, Tecnología y Sociedad en los nuevos cursos de enseñanza secundaria en España y también en las asignaturas afines en licenciaturas universitarias.

Los autores están vinculados al INVESCIT (Instituto de Investigaciones sobre Ciencia y Tecnología) de Madrid. Marta I. González García ha contribuido como becaria MEC-Fulbright postdoctoral en la Universidad de Minnesota; José A. López Cerezo, como profesor titular de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Oviedo; y José L. Luján López , como investigador del Instituto de Estudios Sociales Avanzados del Consejo Superior de Investigaciones científicas (CSIC) en Madrid.

Los estudios CTS, aclaran los autores, empezaron hace algunas décadas como una respuesta a la concepción racionalista de la ciencia y la tecnología, principalmente en Estados Unidos y en algunos países europeos. Ponen énfasis en la dimensión social de la ciencia y la tecnología, en la crítica contra la neutralidad de la ciencia; rechazan la separación entre ciencia y tecnología y la imagen intelectualista de la ciencia. Desde los años 70 los estudios CTS tomaron diversas direcciones. En sus mismas palabras:

-"En el campo de la investigación, los estudios CTS se han desarrollado como una alternativa a la reflexión académica tradicional sobre la ciencia y la tecnología, promoviendo una nueva visión no racionalista y socialmente contextualizada de la actividad científico-tecnológica.

 -En el campo de la educación, esta nueva imagen de la ciencia y la tecnología en sociedad, ha cristalizado en la aparición en numerosos países de programas interdisciplinares de enseñanza secundaria y universitaria.

 -En el campo de la política, los estudios CTS han defendido una activa participación pública en la gestión de la ciencia y la tecnología, promoviendo la creación de diversos mecanismos institucionales, que faciliten la apertura de los procesos de toma de decisiones en cuestiones concernientes a políticas cientifíco-tecnológicas." (pág. 12)

En la primera parte, se exponen los principales conceptos sobre CTS, la imagen que construyen las personas sobre el tema, la imagen pública, la idea difundida por los optimistas que señalan que para la ciencia todo es posible y que puede solucionar todos los problemas o, por el contrario, la imagen de que con la adopción de innovaciones tecnológicas aparecen nuevos problemas. En este sentido se puede hablar de los tecno-optimistas y de los tecno-catastrofistas.

En los diez capítulos que componen la primera parte se analiza la concepción tradicional de la ciencia y la tecnología, con énfasis en el método científico, en el llamado "empirismo lógico" o "positivismo lógico", que aún en la actualidad tiene sus defensores. El positivismo, rechaza toda la filosofía de carácter especulativo y considera que el criterio científico es dado por su verificabilidad empírica. Para ellos, la lógica, la matemática y las ciencias empíricas realizan el conocimiento científico.

La verdad es perseguida a través de la aplicación de un método privilegiado, basado en la concepción unidireccional del progreso humano; es decir: progreso científico-progreso tecnológico- progreso económico-progreso social. La ciencia se entiende como búsqueda de la verdad y motor del desarrollo tecnológico. Desde los 60 la hegemonía de la concepción positivista tradicional se agota a partir de la reacción académica y social. Las principales líneas teóricas en conflicto, positivismo, marxismo, pensadores como Marcuse o Habermas en la filosofía critica y Kuhn, Popper, Feyerabend en la filosofía de la ciencia consideran que la razón de Estado es la razón científica. Los primeros hablan de una razón instrumental, en cuánto los otros destacan el control de la ciencia por el Estado, como o en épocas anteriores lo que bajo control de la iglesia, o el papel social de la ciencia y la importancia de la comunidad de científicos.

La concepción de que la ciencia avanza hacia la verdad pierde su hegemonía en los 60. Se combate ahora la ideología cientificista en que se excluye la participación ciudadana en función de la complejidad de los problemas planteados por los científicos. Según los autores, eso "constituye la base legitimadora para la gestión tecnocrática de los asuntos públicos", además de tener una gran influencia en la enseñanza.

La critica en los 60 a la concepción tradicional de la filosofía de la ciencia se produce, sobre todo, a partir del libro de Thomas Kuhn La estructura de las revoluciones científicas y su idea de que las transformaciones en la ciencia dependen de las comunidades de científicos y que al lado de grandes períodos de normalidad hay intensas revoluciones científicas. La concepción de una única racionalidad, de un método singular se ve impugnada por los paradigmas, que pueden ser mantenido por una comunidad científica formada por no más de 25 personas.

La filosofía y sociología de la ciencia adoptaron en los años 70 una perspectiva relativista, siguiendo las huellas de los movimientos ecológicos y del discurso ambientalista. Los efectos negativos de la ciencia ya se manifestaron con el uso de la energía nuclear con fines militares. De Hiroshima a Chernhobill se ha desarrollado el drama de millares de víctimas por el uso de una tecnología altamente refinada y peligrosa. Las investigaciones sobre ciencia, tecnología y sociedad parten de esas contradicciones y pretenden una gestión más democrática de la ciencia, con la participación de la sociedad en las decisiones sobre ciencia y tecnología.

Este nuevo discurso considera la ciencia como una empresa colectiva con el fin de dar soluciones a problemas y resalta la dimensión social de la ciencia para explicar la producción, mantenimiento y cambio de las teorías científicas. En este contexto surge el relativismo y el principio de la infradeterminación, es decir, toda observación está cargada teóricamente, además de desarrollar una crítica a la evidencia empírica.

El principio de la infradeterminación, argumenta que "dada cualquier teoría o hipótesis siempre es posible producir un numero indefinido de teorías o hipótesis alternativas que sean empíricamente equivalentes con la primera, pero que propongan explicaciones causales incompatibles del fenómeno en cuestión" (pág. 43). Para ellos, la evidencia empírica es "insuficiente para determinar la solución de un problema dado" (pág. 44). Las expectativas, los prejuicios y el propio comportamiento del observador influyen de modo previo en el conocimiento.

La infradeterminación de la teoría, en su acepción clásica, es importante porque resalta, según los autores, el principio de la incertidumbre estructural en la toma de decisiones en materia de investigación y de política centífico-metodológica, con base en que la historia externa modela las teorías científicas (pág. 46). Así es posible encontrar la infradeterminación en las decisiones sobre qué constituye un problema científico-tecnológico legítimo; en la elección de qué tipos de datos son relevantes; la inferencia de conclusiones, hipótesis y teorías a partir de los datos recogidos; en decisiones respecto de desarrollos tecnológicos viables, cómo regularlos y gestionarlos. Para los autores, la producción científica justifica sus investigaciones como "hechos blandos" pero que en realidad son las bases para tomar "decisiones duras" sobre asuntos de interés general y con amplias repercusiones sociales.

Eso puede ocurrir también, según lon autores, en la evaluación de tecnologías y en los análisis de impacto ambiental, pues normalmente sus resultados son concebidos como postulados científicos. Sin embargo, en algunos casos tecnólogos y políticos omiten las limitaciones en la presentación pública de sus trabajos. En este sentido, solo es posible una construcción de una nueva racionalidad en la ciencia, teniendo en cuenta ciertos supuestos y determinados fines "extracientíficos" (pág. 51).

La decisión sobre qué hacer con la tecnología nuclear ¿deben tomarla los expertos o toda la sociedad?. A partir de los años 60, hay una reacción social de los movimientos contraculturales hacia los peligros del uso de la ciencia, y también por parte del mundo académico y del institucional. En este escenario, surgen agencias de protección del medio ambiente como la Environmental Protection Agency (EPA, Agencia de protección ambiental), en 1969, creada con la finalidad de realizar evaluaciones de impacto ambiental en los proyectos tecnológicos del gobierno de los Estados Unidos.

En Europa, en esa misma época, la reacción se produce a través de las instituciones de enseñanza superior y de los organismos de investigación, desarrollándose programas para el análisis social, político y económico de la ciencia y la tecnología. Los programas STS: (Science, Techonology and Society y Science and Technology Studies) -que se traduce CTS en castellano, por "Ciencia, Tecnología y Sociedad"- tendrán en Europa una base más disciplinaría, mientras que en los Estados Unidos serán algo más pragmáticos y activistas.

El libro que comentamos presenta un interesante listado cronológico de acontecimientos que caracterizan la historia social del movimiento Ciencia, Tecnología y Sociedad en los países occidentales, especialmente en Estados Unidos, identificando tres períodos históricos: el primero de optimismo, el segundo alerta y el tercero, reacción. El primer período, que comprende el lapso transcurrido desde finales de la II Guerra Mundial hasta 1955, es una década optimista sobre el poder de la ciencia y la tecnología. El segundo, va hasta 1968, se caracteriza por algunos hechos relevantes, tales como, el lanzamiento del Sputnik, el movimiento contracultural y las revueltas contra la guerra de Vietnam. Finalmente, el período llamado "reacción" va desde 1969 hasta el presente y "describe la consolidación educativa y administrativa del movimiento CTS como respuesta académica, educativa y política a la sensibilización social sobre los problemas relacionados con la tecnología y el ambiente". (pág. 59)

En la segunda parte del libro, que presenta casos de estudio, se incluyen los trabajos de Carl Mitchan titulado Cuestiones éticas en ciencia y tecnología: análisis introductorio y bibliografía; José L. Luján López y José A. López Cerezo Educación CTS en acción: enseñanza secundaria y universidad; José L. Luján López Teorías de la inteligencia y tecnologías sociales; Mª Inmaculada de Melo Martín Investigación biomédica y tecnologías de reproducción: caso de estudio y bibliografía; y por ultimo, un interesante estudio de José A. López Cerezo y Marta I. González García sobre Participación pública en política tecnológica y ambiental: el caso de la política forestal en Asturias.

Los asuntos tratados por Mitchan se refieren al estudio de la ética en diversos campos con una bibliografía básica sobre la ética en la ciencia, la ética nuclear, ética ambiental, ética médica y bioética, ética de los ordenadores, ética ingenieril y ética de la tecnología. Reflexiona sobre cuál será el resultado final de la tensión entre la ética y la tecnología, con el distanciamiento cada vez mayor entre la ética y la política y la transformación del hombre en una máquina.

En Educación CTS en acción: enseñanza secundaria y universidad los autores, Luján López y López Cerezo, escriben sobre la necesidad de promover una nueva imagen de la ciencia y la tecnología "donde no se oculte la dimensión social de la ciencia-tecnología, sus historias de controversia y negociación, el papel de las instrumentalidades y las expectativas tecnológicas" (pág. 226). Hacen también un análisis de la metodología utilizada en la enseñanza secundaria y de los programas desarrollados con otros países. Destaca el papel social de la enseñanza de la CTS tanto en la secundaria cómo en la universidad. Según ellos, se tiene que modificar la base y eliminar la visión tecnocrática en sus métodos y sus objetivos.

Luján López, en su capítulo sobre Teorías de la inteligencia y tecnologías sociales, discute asuntos tales como el modelo general de controversias científico tecnológicas, las tecnologías sociales y las teorías de la inteligencia. Las tecnologías sociales son la eugenesia selectiva, la optimización de recursos humanos y la educación compensatoria. Estas tres teorías, según el autor, no son solo teorías, fueron llevadas a la práctica en nuestro siglo en los Estados Unidos. La restricción de inmigrantes en los Estados Unidos en 1924, fue una práctica eugenésica basada en el determinismo biológico de la inteligencia. Analiza el programa hereditario y el ambientalista, es decir, el objetivo de aumentar la inteligencia por la intervención educativa. Discute las controversias actuales en el estudio de la inteligencia y la polémica entre inteligencia social versus inteligencia biológica.

M. I. de Melo Martín desarrolla un trabajo sobre tecnologías de reproducción, la problemática de la fecundación in vitro y la transferencia de embriones. Desde que en 1978 nació la primera niña a través del método de fecundación in vitro en Gran Bretaña, este tipo de investigaciones ha recibido recursos financieros importantes. La autora, pone en duda que la justificación derivada de la infertilidad de las mujeres sea lo que impulse este campo científico; para ella esto es una trama ideológica y sexista. Argumenta que mientras se hace una política de reproducción en los países desarrollados, en los vías de desarrollo se realiza un control de la natalidad y, en algunos casos, se pratica la esterilización de mujeres sin su consentimiento. Para la autora, estas investigaciones y los recursos que se destinan a ese fin ponen "de manifiesto intereses económicos y profesionales más que humanitarios" (pág. 308).

J. A. López Cerezo y M. I. González García abordan en el último capítulo del libro el tema de la Participación pública en política tecnológica y ambiental: el caso de la política forestal en Asturias. Este trabajo trata de responder, a través de un estudio de caso, sobre el papel que debería desempeñar el conocimiento popular en una gestión adecuada de la innovación tecnológica y la intervención ambiental. En este sentido, el artículo en cuestión reivindica la participación pública y del conocimiento popular, teniendo en cuenta las limitaciones del conocimiento experto, la utilidad del conocimiento popular y la necesidad de legitimidad política en el ámbito tecnológico y ambiental.

La defensa del conocimiento popular en algunos casos concretos y el hecho de garantizar que la opinión pública puedan participar en las discusiones y decidir sobre los proyectos de gran impacto socioambiental en su región, a través de los diversos grupos de interés (agricultores, ganaderos, ecologistas, nacionalistas etc.), es un elemento bastante importante para los autores. La población rural posee una familiaridad con el ambiente cultural y natural en que vive, y puede informar sobre las áreas de interés cultural y de paisaje natural, por ejemplo, la importancia de los montes comunales para la economía rural y el interés de los bosques mixtos de usos múltiples.

Los autores ponen de manifiesto las principales consecuencias que ha tenido la transformación irreversible del medio natural en Asturias, a causa de la repoblación de eucaliptus, destacando los siguientes: la pérdida de fauna y flora autóctona; la contaminación por la industria papelera dependiente; la transformación del paisaje tradicional y la degradación general del medio ambiente. Con relación a los aspectos socioeconómicos apuntan los siguientes: el abandono de la ganadería; la migración a las ciudades y los cambios en la economía rural, con la desaparición de los bosques de uso múltiple.

El ejemplo de la política forestal en Asturias, que consideró entre otros aspectos la introducción de especies exóticas, constituye una forma de gestión tecnocrática en que se omite el conocimiento popular y la participación pública. La tecnificación política del problema ha generado, según el autor, el desinterés popular; sin embargo, piensa que desde el inicio algunas de sus consecuencias negativas se hubiesen podido evitar contando con la participación popular.

El libro Ciencia, tecnología y sociedad es una guía útil para todos aquellos que se dedican a la enseñanza o están investigando las tecnologías y el impacto ambiental a través de él se puede conseguir una extensa lista bibliográfica sobre el asunto. Invitamos a todos los lectores de Biblio 3W e investigadores en general a leerlo, pues presenta argumentos para el debate, con una gran amplitud sobre el tema.

© Copyright:  Eduardo José Fernandes Nunes, 1998
© Copyright: Biblio3W, 1998



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