Biblio 3W
REVISTA BIBLIOGRÁFICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES
(Serie documental de Geo Crítica)
Universidad de Barcelona 
ISSN: 1138-9796. 
Depósito Legal: B. 21.742-98 
Vol. XII, nº 743, 20 de agosto de 2007

INFLEXIONES URBANAS Y CIUDADES GLOBALES: EVIDENCIAS Y JERARQUIAS

Fábio Duarte
Clovis Ultramari
Pontificia Universidad Católica, Curitiba (Brasil)


Inflexiones urbanas y ciudades globales: evidencias y jerarquias (Resumen)

Para analizar la forma y las alteraciones posibles dentro de la jerarquía de las ciudades globales, la hipótesis adoptada en este artículo es que determinados acontecimientos puedan ser utilizados como muestra de oportunidades, permitiendo la propulsión económica, social y cultural de estas ciudades a nivel global. La divulgación de estos hechos en medios internacionales comprobaría o no la hipótesis. En este artículo se utiliza como fuente la revista Time, de donde se han seleccionado los temas tratados y las ciudades, utilizando carátulas y artículos desde 1951; además de las ciudades-sede de las Exposiciones Universales y de los Juegos Olímpicos.

Palabras clave: ciudades globales, inflexiones urbanas, jerarquías globales


Urban turning points and global cities: references and hierarchies (Abstract)

To analyse the shape and the possible changes in the hierarchical relations observed among cities in a global level, the hypothesis developed here is that certain international events hosted by certain cities can be transformed into an opportunity of evidence, allowing a greater economic, cultural and social dynamics to these cities. The reproduction of these events in the media would confirm or not the hypothesis adopted here. The main source of information is the references in TimeMagazine, analyzed in periods of five years, since 1951. Another source of information is the researches on the global centrality of some cities, making Cities in the Global World, Globalized Cities and Global Cities three different things.

Key words : global cities, urban turning points, global hierarchies


El concepto de inflexión urbana se desarrolla con la intención de discutir las razones del éxito económico, social, cultural, técnico entre otros, vivido por algunas ciudades, y las razones que hacen que eso sea durable o no. Tales cambios en la experiencia de las ciudades, para el bien o para el mal, son considerados por los autores como inflexiones urbanas.

Este artículo discute un tipo específico de inflexión urbana, aquella que reposiciona y mantiene a las ciudades en una posición privilegiada en la jerarquía global construida sobre los intereses del capital. Más que discutir la composición del grupo selecto de ciudades globales, nos interesa reconocer la situación que hace que algunas ciudades tengan una posición de prominencia en la jerarquía global. Como deseamos demostrar en este artículo, la posición de prominencia, o de comando funcional de algunas ciudades, no es un fenómeno con variaciones; al contrario, es un grupo estable que hace frente a un mundo de transición constante, un grupo estructurado en redes sutiles de competitividades y colaboraciones globales. Es importante destacar que los parámetros de globalización utilizados son los mismos que usan diversos autores, es decir, el valor de la economía, el flujo de capitales, la tecnología, las comunicaciones, el poder político. Otras estructuras posibles de jerarquías en ciudades del mundo, como las que valoran la cultura, las ideas, el arte, la sostenibilidad ambiental, entre otros, debe ser reconocida, pero no es la intención de este artículo discutirlas, sino entender las muestras de oportunidad que han permitido la prominencia en la red de ciudades globales.

El pequeño grupo de las ciudades globales

Las inflexiones urbanas discutidas en este artículo ocurren en una escena socioeconómica estructurada sobre los flujos de información, principalmente financiera, que mueve la economía internacional. Estos flujos dependen de los puntos nodales que los agrupan, los potencian y los distribuyen. No importa si el producto es petróleo, commodity agrícola o herramientas de multimedia, el ciclo productivo de todos ellos pasa directa o indirectamente por negociaciones en escala global. A pesar de que el producto no abandone la región donde fue producido, la tecnología usada, por ejemplo en la producción de insumos (como semillas), y su precio tendrán y sufrirán la influencia de un mercado global. Con esto, las ciudades que concentran algunos de los principales agentes que potencian estos flujos pueden ser consideradas globales, puntos nodales de importancia significativa.

Para empezar nuestro argumento es importante proceder a una distinción básica entre las ciudades en la globalización, las ciudades globalizadas y las ciudades globales.

Las ciudades en la globalización incluyen, virtualmente, a todas las ciudades, no importando su dimensión, la importancia o fragilidad de su base económica. Son cada vez más raros los casos de economías de subsistencia absoluta, excepciones que persisten menos en la realidad y más en el apego a un pasado que no existe más. El ejemplo clásico que caracteriza esta situación son los grupos étnicos sin contacto diario con el mundo externo, pero sometidos al mismo efecto de fenómenos como el calentamiento global.

Las ciudades globalizadas son esas donde se encuentran signos de globalización, sea económica (el cambio de producción del sector secundario interno para otro, con enlace en los mercados externos), arquitectónica (en la construcción de edificios con un lenguaje que sigue las tendencias y los modismos internacionales y no las tradiciones locales), o cultural (por ejemplo con la adopción de estándares desconocidos de la tradición del lugar). Las influencias son actuales y existe, además, la sensación de ser globales, sin embargo esto es una ilusión: los procesos de decisión están distantes; la dinámica aparente no es creativa sino solo sumisión.

En un nivel un poco superior a esta jerarquía, pero aún dentro de las ciudades globalizadas, están aquellas con capacidad de atraer algunos agentes importantes de la economía mundial. Estos agentes serían, por ejemplo, sucursales de compañías internacionales capaces de hacer parte en la red de ciudades, pero que solamente respetan las decisiones tomadas en sus sedes. Esto no hace que estas ciudades sean globales de la manera como las entendemos aquí. Si por ejemplo están sometidas a catástrofes que las llevan a una destrucción total, eso no tendría riesgos para la forma como la red económica global se estructura. Tal hecho provocará solamente la necesidad de ajustes, mayormente a nivel nacional. Un caso reciente es New Orleans, subsidiaria de una gran cantidad de compañías internacionales, destruida por un fenómeno natural en el 2005. La historia para sus habitantes es trágica, pero eso no dio señales de modificar la estructura internacional del capital. Simbólicamente, el ataque a las torres gemelas, en Nueva York, ciudad global por excelencia, parece haber traído a discusión la robustez del capital internacional puesto a disposición para su recuperación, después del período de dudas que siguieron a la destrucción de los edificios. Las pocas ciudades verdaderamente capaces de traer riesgos para la red internacional del capital, caso haya problemas de destrucción intra-urbana, son las que aquí llamamos Ciudades Globales.

En la distinción de estos tres conceptos, la figura de la red es importante por la adaptabilidad de su funcionamiento y, sobretodo, por el hecho de ser construida de relaciones, y no de características aisladas a cada una de las ciudades. Así, vale más una posición en la red que las características locales. Tal red es constituida por flujos de gente, finanzas y signos que deben circular en escala global. Los nodos son los puntos donde existe concentración de los recursos que potencian estos flujos. Si uno de estos nodos deja de existir, la red es capaz de encontrar, con más o menos esfuerzo, otro que satisfaga su función. Un mayor o menor esfuerzo para que un nodo sea sustituible determina si la ciudad es considerada una ciudad globalizada o una ciudad global.

Las ciudades globales son también las que concentran recursos importantes de los flujos responsables por el funcionamiento económico contemporáneo. Son así capaces de controlar la suerte de un grupo secundario de ciudades, que por su parte controlan otras.

John Friedman y Saskia Sassen son los autores que han consolidado la perspectiva de que el análisis de la socioeconomía urbana contemporánea depende de las redes financieras globales, que se condensan en un grupo pequeño de ciudades. Friedman (1986), el pionero, lanzó la hipótesis de que algunas ciudades servían como espejos de las relaciones contradictorias que emergieron entre la producción económica con intereses y planeamientos en escala global, y la determinación de la política de intereses nacionales. Para este autor algunas ciudades ocuparían una posición en la articulación de la economía global más fuerte que sus relaciones con las respectivas economías nacionales. Sassen (1991) va más allá del planteo de Friedman, al decir que más que la importancia en el comercio y el flujo financiero internacional, las ciudades globales tendrían como característica el hecho de concentrar posiciones de comando de organizaciones globales, infraestructura de telecomunicaciones, empresas especializadas en servicios de soporte a las grandes firmas globales como agencias de publicidad, abogados, etc. -; importantes centros financieros; actores influyentes en la política de los gobiernos; industrias innovadoras en procesos pos-fordistas; y mercado para todos esos bienes y servicios.

Saber cuáles son las ciudades globales y cómo medir si una ciudad es o no global era el desafío metodológico que siguió a los conceptos anunciados por estos autores. Este artículo no discutirá esas metodologías, ya que nuestro interés es discutir su clasificación, permanencias y muestras de oportunidad dentro de las jerarquías de este fenómeno.

Desde el lanzamiento de la hipótesis de Friedman hasta cualquier otro trabajo reciente sobre las ciudades globales el grupo así clasificado es recurrente: Londres, Nueva York y Tokio, con las extensiones de París y Francfort.

En la primera proposición de Friedman, Londres, Nueva York, Los Ángeles y Tokio eran las 4 ciudades globales de los países centrales, seguidas por París y Chicago, y, en una escala más baja pero aún en el grupo principal, Rótterdam, Francfort y Zurich. Diez años más tarde (1995), el mismo autor refinó los parámetros del análisis, pero conservó Londres, Nueva York y Tokio como los principales nodos globales. Las mismas ciudades habían sido utilizadas para Sassen, en 1991, para defender su tesis de las ciudades globales ciudades que la autora mantuvo en análisis realizados diez años más tarde (Sassen, 2002).

El primer punto de interés es que no importan los parámetros de análisis si la presencia de las jefaturas de los bancos mundiales más grandes, el flujo de los aeropuertos, la presencia de las grandes compañías de consultaría, etc., estas tres ciudades están siempre entre las principales. El segundo punto a destacar en este grupo es que, independientemente de crisis nacionales, como la japonesa, extendida desde el lanzamiento del concepto de ciudad global, estas ciudades permanecen como los principales puntos nodales de las redes económicas globales.

A pesar de todos los riesgos de opción por algunos parámetros en detrimento de otros, así como las jerarquías de qué ciudades serían más globales que otras, el resultado de estos estudios es la confirmación de que la globalización no es homogénea; al contrario, se estructura en un sistema de flujos y de relaciones, de dependencias y de lugares centrales. Como observó Roberto Fossaert (2001), por más discutible que sean los parámetros y jerarquías, ellas tienen la ventaja de retirar del sistema global su aspecto monstruoso, una vez que se establece de manera clara la red de ciudades globales.

Los parámetros usados por los principales analistas de las ciudades globales son: la presencia de los principales bancos internacionales, las compañías de servicios financieros, las compañías de publicidad, y las jefaturas de corporaciones internacionales. Estos cuatro parámetros parecen buscar en realidad un dato mucho más difícil de obtener, que es el volumen financiero del mercado global que circula entre las ciudades. Pero, por otra parte, nos parecen más ricos de lo que reflejarían los datos comunes del flujo financiero, ya que ellos tratan de una dinámica socioeconómica urbana más amplia, implicando diversas áreas del funcionamiento del mercado global.

De cualquier manera, la importancia de las ciudades para la economía global dio oportunidad a discusiones conceptuales, a la determinación de parámetros y a formalizaciones de jerarquías de ciudades globales. En los trabajos de 1986 y 1995, Friedman propone jerarquías que dividen a las ciudades globales según las condicionantes de los respectivos estados nacionales (serían los países semi-periféricos o centrales, en su primer trabajo), o por articulaciones globales o nacionales (como en el trabajo posterior). Tal contradicción entre hablar de ciudades globales aprisionadas por cuestiones de orden de estados-nacionales sería eliminada en el trabajo del Grupo de Investigación sobre la Globalización y las ciudades mundiales (Taylor, Walker y Beaverstock, 2002), donde los autores reúnen a las ciudades globales en solamente cuatro grandes grupos: Alfa, Beta, Gamma e Evidencia de formación de la ciudad global.

Algunos investigadores vienen adoptando recientemente parámetros que no sólo permitan decir si una ciudad es global, sino también cuál es su importancia en el funcionamiento de la economía global. Una vez más se utiliza información indirecta, como la infraestructura de telecomunicaciones o del flujo de pasajeros y carga en los aeropuertos.

Las telecomunicaciones son la base para las relaciones inter-empresariales e inter-ciudades en escala global, y por eso mismo son una excelente medida para determinar el grado de globalización de las ciudades (Salomon, 1996; Graham, 2002). La Corporación de Londres, agencia establecida para promover la economía de la capital Inglesa, apunta que la liberalización del mercado para la instalación de la infraestructura y la venda de servicios es un factor importante para mantener la ciudad entre los principales centros de la economía global (Londres, 2005). Entre los parámetros que establecen la jerarquía de las ciudades con una mejor oferta de telecomunicaciones para su inserción en la economía global se consideran la oferta de servicios, las posibilidades de opción entre las diversas técnicas de redes y la oferta de tarifas competitivas. En esta jerarquía de ciudades globales, es posible ver algunos cambios significativos Nueva York encabeza la lista, seguida por otras 5 ciudades de los E.E.U.U. para solamente después aparecer Londres en la séptima posición. Estos levantamientos de datos son recientes, y todavía siguen el ritmo de las liberalizaciones de los mercados o sea, muchos cambios serán percibidos en los próximos años.

El otro parámetro del movimiento global, que solo recientemente está recibiendo tratamientos estadísticos sólidos para atarlos a la economía global es el transporte aéreo internacional. Un primer abordaje en el uso de estos datos considera el número de pasajeros en cada aeropuerto, deduciendo de eso la importancia de la ciudad para la dinámica de los flujos globales. Es lo que han hecho David Smith y Michael Timberlake (2001) en una serie histórica de 1977 a 1997, con 100 de los aeropuertos más importantes del mundo. Este tipo de análisis fue desarrollado recientemente, considerando no sólo la cantidad de pasajeros en cada aeropuerto, sino también su grado de centralidad en la red mundial de vuelos. Con esto, se demuestra la importancia de un aeropuerto x, ya que el flujo del punto 1 para cualquier punto n tiene que pasar por él (x), siendo que lo que determina su centralidad en la red es que el paso esté hecho con poco número de escalas. Guimerà y otros (2005) han analizado más de 500 mil vuelos entre casi 4 mil ciudades, y han percibido que existen ciudades que son más centrales para la red de vuelos internacionales a pesar que sean menos conectadas (con menos vuelos) que otras. Así, aunque diversas ciudades en Europa Occidental sean más conectadas (al tener un gran número de vuelos para otras ciudades) que ciudades como Sao Paulo o Anchorage, éstas tienen mayor importancia en la distribución de flujos, ya que se tornan nodos para América latina y Alaska, respectivamente.

Las inflexiones jerárquicas

Nuestro objetivo en este artículo no es, por supuesto, considerar otra forma de analizar a las ciudades globales, sino identificar a las agrupaciones de ciudades consideradas globales según diversos parámetros que sean más o menos consolidados o que tengan variaciones temporales que indiquen inflexiones urbanas de carácter jerárquico.

Sin embargo para no tomar solamente una jerarquía, proponemos una consolidación de los parámetros utilizados por 10 jerarquías distintas de ciudades globales, a saber:

Friedman, 1986 y 1995: utilizamos dos jerarquías de las propuestas de ciudades globales de John Friedman, pionero en la discusión del tema, en base a dos escritos con una diferencia de 10 años entre ellos.

GaWC: el grupo de investigación en ciudades globales, basado en la Universidad de Loughborough, es fuente de dos jerarquías de ciudades. La primera se basa en el trabajo de Derudder y otros (2003), que considera la concentración de las 100 principales firmas de finanzas y de negocios en 234 ciudades; y la segunda es el inventario de ciudades globales del GaWC que las clasifica en alfa, beta, gamma y, en evidencia.

Finnie, 1998. Finnie busca determinar los principales nodos de la telecomunicación en el mundo, considerando las facilidades y los servicios técnicos, la posibilidad de opción entre las diversas redes y la oferta de servicios, etc.

GaWC: Centros de comando: ciudades donde están los principales centros de comando de las corporaciones globales, de bancos, compañías de publicidad y de las bolsas de valores.

Witlox, Vereecken, Derudder: 2004: Flujo aéreo de pasajeros destacando los principales aeropuertos

Con estos criterios, consolidamos una lista de 180 ciudades, consideradas con cierto grado de importancia en la dinámica global por algunos parámetros exhibidos, a pesar que algunas ciudades hayan surgido con un único elemento de destaque, como Wellington en Nueva Zelanda, ciudad clasificada en la categoría 11ª de la jerarquía del GaWC; o Tijuana en México, y Turín en Italia, ambas también referentes a la categoría 11ª de la jerarquía de ciudades globales del GaWC e, igualmente, los aeropuertos considerados nodos de 11ª importancia en la escala global.

El cuadro 1 demuestra una jerarquía consolidada de las principales ciudades globales. Para medir la consolidación de cada ciudad según criterios diversos, consideramos su posición en 10 diferentes jerarquías de ciudades globales presentadas arriba. Consideramos entonces que, cuanto menor la variación de posición de la ciudad en cada jerarquía, mayor su consolidación como ciudad global: resulta de la suma de los 10 puntos posibles (para el uso de 10 jerarquías), menos la línea del desvío estándar que cada ciudad presenta entre las jerarquías. Las ciudades listadas son aquellas con más de 3 puntos (entre 10 posibles) en la jerarquía consolidada de las ciudades globales.

Cuadro 1
Jerarquías de las ciudades globales

CIUDADES

TOTAL

Friedmann (1986)

Friedmann (1995)

GaWC - Derudder

GaWC - World Cities List

Ranking Telecom

Corporations, 1997

Banks, 1996

Stock markets, 1996

Advertising agencies, 1997

L. Vereecken and B. Derudder

London

9,5

10,0

10,0

10,0

10,0

7,8

9,5

9,5

10,0

8,8

10,0

New York

9,5

10,0

10,0

10,0

10,0

10,0

9,9

9,2

7,5

10,0

9,0

Tokyo

7,9

10,0

10,0

9,5

10,0

4,3

10,0

10,0

5,0

9,4

3,0

Frankfurt

6,7

8,0

6,7

9,5

9,0

5,2

9,1

9,7

2,5

3,8

5,0

Los Angeles

6,5

10,0

6,7

9,0

9,0

9,1

6,9

3,7

0,0

6,9

7,0

Chicago

6,2

9,0

0,0

9,0

9,0

9,6

9,4

4,3

0,0

8,1

6,0

Paris

6,1

9,0

3,3

0,0

10,0

6,5

9,8

9,8

0,0

7,5

8,0

Amsterdam

5,2

0,0

6,7

8,6

5,0

4,8

9,2

8,3

0,0

0,0

4,0

San Francisco

4,8

7,0

0,0

0,0

8,0

8,7

8,9

7,4

0,0

5,6

5,0

Zürich

3,7

8,0

3,3

0,0

8,0

3,0

9,0

8,2

0,0

0,0

2,0

Munich

3,5

0,0

0,0

7,1

3,0

0,0

9,3

8,8

0,0

0,0

3,0

Milan

3,4

7,0

0,0

0,0

9,0

0,0

6,7

8,5

0,0

2,5

4,0

Rome

3,3

0,0

0,0

5,2

4,0

0,0

8,8

8,0

0,0

0,0

4,0

Boston

3,2

0,0

0,0

7,6

5,0

0,0

6,3

4,0

0,0

3,1

3,0

Madrid

3,1

7,0

3,3

0,0

7,0

0,0

7,0

7,5

0,0

0,0

3,0

Toronto

3,1

7,0

0,0

0,0

8,0

7,0

0,0

8,6

0,0

0,0

4,0

São Paulo

3,0

6,0

3,3

8,6

7,0

0,4

0,0

1,2

0,0

4,4

2,0

Sydney

3,0

7,0

3,3

0,0

8,0

6,1

0,0

4,5

0,0

1,9

3,0

CIUDADES

TOTAL

Friedmann (1986)

Friedmann (1995)

GaWC - Derudder

GaWC - World Cities List

Ranking Telecom

Corporations, 1997

Banks, 1996

Stock markets, 1996

Advertising agencies, 1997

L. Vereecken and B. Derudder

London

9,5

10,0

10,0

10,0

10,0

7,8

9,5

9,5

10,0

8,8

10,0

New York

9,5

10,0

10,0

10,0

10,0

10,0

9,9

9,2

7,5

10,0

9,0

Tokyo

7,9

10,0

10,0

9,5

10,0

4,3

10,0

10,0

5,0

9,4

3,0

Frankfurt

6,7

8,0

6,7

9,5

9,0

5,2

9,1

9,7

2,5

3,8

5,0

Los Angeles

6,5

10,0

6,7

9,0

9,0

9,1

6,9

3,7

0,0

6,9

7,0

Chicago

6,2

9,0

0,0

9,0

9,0

9,6

9,4

4,3

0,0

8,1

6,0

Paris

6,1

9,0

3,3

0,0

10,0

6,5

9,8

9,8

0,0

7,5

8,0

Amsterdam

5,2

0,0

6,7

8,6

5,0

4,8

9,2

8,3

0,0

0,0

4,0

San Francisco

4,8

7,0

0,0

0,0

8,0

8,7

8,9

7,4

0,0

5,6

5,0

Zürich

3,7

8,0

3,3

0,0

8,0

3,0

9,0

8,2

0,0

0,0

2,0

Munich

3,5

0,0

0,0

7,1

3,0

0,0

9,3

8,8

0,0

0,0

3,0

Milan

3,4

7,0

0,0

0,0

9,0

0,0

6,7

8,5

0,0

2,5

4,0

Rome

3,3

0,0

0,0

5,2

4,0

0,0

8,8

8,0

0,0

0,0

4,0

Boston

3,2

0,0

0,0

7,6

5,0

0,0

6,3

4,0

0,0

3,1

3,0

Madrid

3,1

7,0

3,3

0,0

7,0

0,0

7,0

7,5

0,0

0,0

3,0

Toronto

3,1

7,0

0,0

0,0

8,0

7,0

0,0

8,6

0,0

0,0

4,0

São Paulo

3,0

6,0

3,3

8,6

7,0

0,4

0,0

1,2

0,0

4,4

2,0

Sydney

3,0

7,0

3,3

0,0

8,0

6,1

0,0

4,5

0,0

1,9

3,0

En esta jerarquía consolidada tendríamos sólo a las ciudades de Londres (9.5), Nueva York (9.5) y Tokio (7.9) con 7 puntos o más. La tríada de las ciudades globales es seguida solamente por Francfort, Los Ángeles, Chicago, París y Ámsterdam con más de 5 puntos. Y en Sudamérica, solamente São Paulo está sobre la línea de corte de 3 puntos.

Este índice demostró que, de hecho, la distribución de las ciudades del grupo lo más arriba posible en la jerarquía es más regular que su distribución más abajo en la jerarquía, en donde a veces cuenta la prominencia en sólo uno u otro aspecto.

Para la discusión propuesta en este artículo, sobre las alteraciones jerárquicas de las ciudades en nivel global o sea, inflexiones de comando y de dependencia, es importante destacar lo siguiente:

- Las ciudades que tienen importancia en la economía global, por distintos factores, son elásticas, haciendo con que la crisis en un sector sea compensada por la fuerza de otros existentes y también importantes en la ciudad; y

- Las inflexiones puntuales en un sector pueden llevar a una ciudad al selecto grupo de ciudades globales con prominencia en aspectos específicos; pero la inflexión para los grupos consolidados depende más de un sistema de fortalecimientos. La autonomía de las ciudades en ponerlo en ejecución disminuye cuanto más consolidado sea el grupo.

Tales hechos indican que una ciudad tiene fuerzas propias para buscar ponerse en la escena global dentro de un grupo más selecto, pero jamás entre las ciudades de un grupo superior. Es el sistema económico apropiado que posiciona o mantiene a las ciudades en estos grupos superiores, y como vimos en el caso de Tokio, siendo esto a veces independientemente de las condiciones nacionales.

Para investigar la hipótesis de las inflexiones al interior y entre los grupos de ciudades globales buscamos verificar si han tenido variaciones dentro de los grupos jerárquicos a través del tiempo.

Primero, por una disponibilidad de serie histórica, utilizamos la clasificación de David Smith y de Michael Timberlake (2001), basada en el flujo aéreo de pasajeros entre las grandes ciudades en el período entre 1977 y 1997. Smith y Timberlake habían organizado los datos de la Organización Internacional Civil de la Aviación con los vuelos entre 100 ciudades en el período de 1977 y 1997. Londres es el principal nodo, ya sea debido al número de despegues y aterrizajes, o por la diversidad de los destinos a las cuales está ligada. Aunque existan algunas deficiencias en el logro de los datos, como la ausencia de Shangai, el movimiento jerárquico de las ciudades durante estos 20 años apunta hacia variaciones significativas en la geografía de las ciudades globales, no obstante siempre en los grupos inferiores de la jerarquía lo que confirma la hipótesis de este artículo.

Una vez más en el grupo de las 5 ciudades principales existen oscilaciones ligeras que no las quitan del grupo superior, como vemos en el cuadro 2.

Cuadro 2
El flujo aéreo de pasajeros entre ciudades (1977-1997

CIUDADES

1977

1980

1985

1991

1994

1997

London

30

30

30

30

30

30

Paris

29

29

29

28

28

28

Frankfurt

28

28

28

29

29

29

New York

27

27

27

27

27

27

Amsterdam

26

26

26

25

26

26

Zürich

25

25

24

24

24

24

Tokyo

22

24

25

26

23

20

Bangkok

21

21

21

21

19

18

Singapore

19

19

22

20

20

21

Hong Kong

18

18

20

19

21

22

Madrid

20

20

19

18

18

17

Miami

-1

-1

23

23

25

25

Copenhagen

23

23

17

9

12

9

Brussels

14

14

14

16

16

11

Athens

24

22

16

1

10

6

Vienna

7

13

7

17

15

16

Los Angeles

-1

-1

-1

22

22

23

Chicago

-1

-1

18

15

14

14

San Francisco

-1

-1

15

13

13

15

Rio de Janeiro

16

16

10

6

-1

-1

Fuente: Smith and Timberlake, 2001

En el grupo de las ciudades donde están los 6º y 10º principales aeropuertos existe una oscilación ligera, pero significativa, cuando Tokio empieza a dividir su centralidad en Asia con Singapur y Hong Kong. Los cambios más grandes entre las 20 ciudades principales se notan exactamente dentro del último grupo, con cambios significativos percibidos con Copenhague y Atenas perdiendo importancia, y con la ascendencia de posiciones de Los Ángeles y, principalmente, de Miami.

En los grupos con menos movimientos totales de pasajeros, algunas alteraciones son expresivas y algunas están ligadas a importantes asuntos de orden geopolítico internacional. Es el caso de la Ciudad de Kuwait, presente entre los 20 principales aeropuertos en los documentos de 1977 y 1982 (época de crisis y pos-crisis del petróleo) y su ausencia desde entonces. O las ciudades de América Latina, como Río de Janeiro y Buenos Aires, presentes entre los principales aeropuertos hasta 1982, y, desde ese punto en adelante, careciendo de importancia. Es posible relacionar con esto el aumento de la importancia de Miami exactamente en el mismo período, con lo que se puede reiterar la teoría defendida por algunos autores que ésta sería actualmente la ciudad global de América Latina.

Aún en el grupo con menor importancia en movimiento de vuelos vemos la emergencia de Dubai, en ascensión desde principios de los años 90, y la caída de aeropuertos del Este Europeo en el mismo período. Como analizan Smith y Timberlake, los flujos entre sus aeropuertos hicieron que Budapest y Praga formaran un hub para determinadas regiones; y Varsovia y Moscú, otro. En el período de abertura de Polonia y de la disolución posterior de la Unión Soviética, Varsovia se distancia de Moscú y se acerca a Budapest y a Praga. Algunos años más adelante, la ausencia de Budapest entre los principales aeropuertos es definitiva, así como también lo es el aislamiento de Moscú en lo referente a otras ciudades de su anterior zona de influencia. Si este movimiento regional indica alteraciones geopolíticas globales, en Asia, Seúl y Beijing tienen un movimiento ascendentemente acentuado - y a la par estarían ciertamente otras ciudades de Asia, para las cuales no hay datos disponibles -, lo que puede demostrar la importancia económica global reciente de esta región.

Estos análisis han tenido el objetivo de demostrar que el sistema económico global de ciudades tiene, en los últimos 30 años, una fuerte estabilidad en términos de relación entre el comando y la sumisión urbana. Tal hecho indica que las inflexiones urbanas pueden llevar a una ciudad para una posición de prominencia en la escena global, y tener estabilidad en esta posición, pero eso son hechos logrados por pocas ciudades. Para las ciudades consolidadas en la parte superior de las jerarquías globales es el propio sistema (capitalista) que asegura su mantenimiento. En el otro extremo, en las escalas menos importantes de la jerarquía global, las variaciones están más presentes. En estos casos, los esfuerzos atentos de algunas ciudades permiten una inflexión urbana que las reposiciona, aunque con mucha volatilidad.

Muestras de oportunidad de la globalización

Como discutimos anteriormente, a pesar de las variaciones a través del tiempo de las ciudades con importancia nodal en la escena económica global, estas variaciones ocurren más en la periferia y relacionadas a decisiones de carácter local (en nivel de región o de país). En esta parte del artículo intentaremos discutir los cambios en la parte superior de la jerarquía de ciudades en el mundo. Los cambios en esta parte, cuando existen, ocurren en la misma escena global que crea las oportunidades que colocan a ciudades de poca significación en la red internacional en una posición de prominencia global, no obstante por períodos de tiempo limitados. Tales ocasiones ocurren por razones diversas, mezclando esfuerzos internos a las ciudades, pero sobretodo a partir de intereses globales. A nivel teórico, lo que nos interesaría saber es si la inserción fugaz de una ciudad como muestra de oportunidad global constituiría una inflexión urbana verdadera, capaz de dividir su historia incorporando el antes y el después de tal inserción.

La muestra de oportunidad que aquí se discute es aquella ocurrida en función de acontecimientos de interés global, como los deportivos, por ejemplo. La hipótesis que se plantea es que, en estos casos, la mayoría de veces, después del período de evidencia, la ciudad retorna a su posición original en la red urbana de la jerarquía internacional. No obstante este carácter efímero, algunas de esas muestras de oportunidad son utilizadas por las ciudades para estimular transformaciones urbanas que las caracterizarán para las décadas futuras.

El concepto de muestra de oportunidad aún no está establecido, y sería difícil reconocer con claridad cuáles serían las más importantes o cómo se materializan estas oportunidades. Lo que especulamos aquí es que, en caso de que estas transformaciones sean sostenibles, es decir, en caso de que persistan los impactos generados durante el período de oportunidad a nivel de la historia local, la inflexión urbana ocurriría.

Para analizar estas muestras de oportunidad de ciudades en la escena internacional, elegimos como parámetro el número de citaciones que consiguió cada una de ellas en la revista semanal norteamericana Time, durante un período histórico seleccionado. La revista Time fue elegida por ser la revista con mayor circulación del mundo (más de 4 millones de ejemplares vendidos semanalmente), publicada desde 1923 y con ediciones especiales para Europa, América Latina y Asia.

Analizamos adicionalmente las muestras de oportunidad debido a acontecimientos culturales y deportivos de ciudades en la escena global, con escala e impacto internacional, que tienen regularidad, que son manejados por agencias internacionales, y para los cuales las ciudades (y no los países) son candidatas – como las Exposiciones Universales y los Juegos Olímpicos.

Ciudades en las carátulas de Time

La revista Time tiene regularidad semanal desde 1923 y la circulación más expresiva a nivel mundial. Para nuestro tema, determinamos el periodo histórico entre 1951 y 2005. Buscamos el número de veces que cada ciudad había sido abordada en los artículos de la revista por quinquenio, desde el primer período (1951 el 1955), hasta el último (2001 el 2005).

La investigación en la revista Time tuvo dos objetivos:

• el primero era cubrir las carátulas de la revista desde 1951, con una atención especial para las ciudades y los temas que habían sido destacados;
• el segundo era una búsqueda de las 82 ciudades en destaque en la jerarquía de la red internacional de ciudades, con atención a todas las que fueron sedes de Juegos Olímpicos y Exposiciones universales.

Entre 1951 y 2005, hubo 584 temas carátula de revista. En cuanto a los temas generales, es posible notar la emergencia de algunos temas en las últimas décadas, como es el caso de la medicina y salud, y de la ciencia y tecnología, que presentan un crecimiento vertiginoso desde principios de los años 90 como tema de artículos en Time.

Las Olimpíadas como muestra de oportunidad se refleja en la carátula de Time como el único gran acontecimiento con presencia frecuente. Más allá de los juegos como tales, este acontecimiento introduce en escena otros temas, no obstante siempre atados al nombre de la ciudad que los recibe. Esto fue observado particularmente entre 1976 y 1985, en los preparativos para los juegos de Moscú (el año 1980) y de Los Ángeles (1984), que fueron razón de conflictos geopolíticos, donde cada uno de los juegos fue boicoteado por enemigos políticos.

Otros temas provocan inserciones singulares en momentos precisos. Este es el caso de los temas ambientales, con un crecimiento que va hasta 1985, y con un pico en los años preparativos y en el año de la realización de la conferencia Eco-92 en Río de Janeiro. En seguida, sin embargo, el tema vuelve a tener la misma evidencia que tenía hasta 1970 – y con una ausencia cada vez mayor de la ciudad Brasileña cuando se recuerda sobre el tema. Un ejemplo de evidencia fugaz.

Si la ciudad de Río de Janeiro experimentó una oportunidad solamente en el año de la realización de la Conferencia Eco-92, otras ciudades parecen haber utilizado mejor la ventaja de la oportunidad del tema del medio ambiente, y empezaron iniciativas que les garantizaron una presencia – aunque no tengan garantizado la entrada al grupo de ciudades globales, lo que no nos parece haber sido su intención. Sin embargo, en estos casos, las inflexiones urbanas parecen haber sido puestas en ejecución después de haber producido importantes cambios locales. Algunos casos son Curitiba en Brasil, Katakyushu en Japón, Seattle en los Estados Unidos, y Córdoba en Argentina. No discutimos aquí el éxito verdadero de los programas ambientales específicos de cada una de esas ciudades; lo que afirmamos es que la adopción de prácticas ambientales en innumerables ciudades a partir de los años 90 les garantizó una posición de prominencia en la escena internacional, superior a la posición de otras ciudades que recibieron otros acontecimientos globales. Evidentemente, para las ciudades que se lanzaron más temprano en este esfuerzo de prácticas ambientales, las muestras de oportunidad han sido mayores. El caso de Curitiba, que tuvo inicio a fines de los años 80, es emblemático, sobretodo por el hecho de estar en un país considerado periférico en el sistema económico global.

Durante el período analizado, diez ciudades han sido tema de carátula de la revista. De éstas, sólo Jerusalén no es norteamericana. Nueva York es aquella que presenta la mayor incidencia, con 40 carátulas. La segunda incidencia más grande le cabe a Washington, con 7 carátulas, en su mayoría relacionadas a temas sobre la política norteamericana y/o la diplomacia de este país.

Un hecho que llama la atención es que Nueva York, hasta 1960, aparece sólo como referencia de equipos locales de béisbol o de políticos, confirmando quizás una pequeña importancia de las ciudades como agentes socioeconómicos de interés nacional o mundial. En la edición del 18 de enero de 1960, finalmente, la ciudad es propiamente el tema de la carátula, cuya materia discute el problema del aumento del tráfico y congestionamientos decurrentes del “gran éxodo de la posguerra para los suburbios” en las grandes ciudades americanas.

Nueva York vuelve a ser carátula en junio de 1964, cuando se realizó la exposición internacional, que celebró 25 años de avances científicos: “Emerging from subway, train or even hydrofoil, the visitor to the New York World's Fair feels that he is in a special world, full of runaway pylons, impossible cantilevers, and buildings that look like flowers or accidents of flowing lava”.

En seguida, dos temas específicos sobre la ciudad vuelven a algunas carátulas: la crisis intra-urbana, con la bancarrota de la infraestructura (3 carátulas de apagones en la ciudad) y sobre la falta de seguridad urbana (3 carátulas sobre inseguridad y su recuperación), y la posición global de la ciudad frente al tema que inició el siglo 20: el terrorismo que tiene como objetivo los símbolos internacionales, como los ataques al World Trade Center en 1993 y 2001. Desde este punto, los temas intra-urbanos pierden valor para la ciudad global por excelencia, la ciudad-símbolo. En la primera carátula, del 1 de enero de 2000, la revista eligió al Times Square para abrir el siglo 21, en una imagen donde la ciudad se compone de luces de las imágenes de la publicidad y la explosión de fuegos artificiales, exactamente en la región que 20 años antes era el símbolo de la bancarrota urbana de Nueva York; en la segunda carátula, de septiembre de 2001, las torres gemelas en explosión luego del ataque terrorista.

Ciudades en los artículos de Time

Más específicamente para el interés de este artículo, seleccionamos a las ciudades que aparecen con una prominencia mayor en la jerarquía general de las ciudades globales, sumando a las que han sido sede de Exposiciones Universales y Juegos Olímpicos. Con las coincidencias (por ejemplo, Los Ángeles recibió a los juegos de Olímpicos de 1984 y ocupa la posición 5ª en la jerarquía consolidada de las ciudades globales), se llega a un total de 82 ciudades.

Del mismo modo que en el análisis de las carátulas, dividimos entonces el período total de la investigación (de 1951 al 2005) en quinquenios, y buscamos el número de veces que la ciudad fue tema o estuvo presente en artículos de la revista, independientemente del tema.

Londres, por ejemplo, tercero en presencia, tenía un promedio de 283 referencias anuales en este período, con picos de 451 (entre 1951 y 1955) y mínimo de 150 por año (entre 1996 y 2000), seguido de Chicago, con un promedio anual de 291 referencias y de Nueva York, con 737 promedios anuales –otra vez la ciudad con la mayor inserción periodística.

Cuando ponemos las referencias a las ciudades distribuidas en el tiempo (Cuadro 3), observamos algunos aspectos que reflejen el grado de exposición y las oscilaciones de la ciudad en la escena internacional. Destacamos:

• las agrupaciones posibles de ciudades de acuerdo al grado de exposición en la escena internacional, relacionándolas con la jerarquía de las ciudades globales;
• las oscilaciones entre las ciudades dentro cada una de las agrupaciones;
• las ciudades que habían presentado las mayores oscilaciones positivas y negativas, relacionándolas con el momento histórico de estas alteraciones; y
• entre las ciudades que habían tenido muestras de oportunidad, si ellas mantuvieron su posición en el agrupamiento superior al que habían pasado durante el período del acontecimiento que les dio la oportunidad de ser mostradas.


Cuadro 3
Ciudades en Time (1951 – 2005)

CIUDADES

TOTAL

Jan 51 Dec 55

Jan 56 Dec 60

Jan 61 Dec 65

Jan  66 Dec 70

Jan 71 Dec 75

Jan 76 Dec 80

Jan 81 Dec 85

Jan 86 Dec 90

Jan 91 Dec 95

Jan 96 Dec 00

Jan 01 Dec 05

New York

40559

3916

3918

4244

4222

3779

3561

3950

3231

2719

3645

3374

Chicago

15995

2123

1954

1954

1866

1483

1368

1314

1195

936

924

878

London

15570

2257

2230

2020

1789

1313

1224

1149

1113

823

750

902

Los Angeles

14543

1074

1218

1275

1570

1311

1209

1513

1369

1323

1395

1286

Paris

12231

1749

1755

1695

1521

1152

872

885

840

650

534

578

Moscow

9712

946

1290

1139

938

877

980

1008

1297

765

302

170

Boston

9536

967

990

1138

1119

884

930

842

890

602

561

613

San Francisco

8630

748

907

944

1103

758

709

872

791

617

586

595

Rome

5491

776

761

769

642

512

424

441

459

339

180

188

Miami

4863

294

445

489

476

511

396

447

614

475

351

365

Atlanta

4789

245

239

352

431

412

590

558

621

479

518

344

Houston

4472

280

267

381

483

409

440

491

593

429

318

381

Berlin

4132

593

611

835

488

261

233

259

297

230

170

155

Tokyo

3646

416

387

336

284

345

238

250

542

457

183

208

Dallas

3601

290

372

386

355

252

322

465

343

223

261

332

Mexico City

3056

307

267

328

296

222

249

319

367

256

218

227

Fuente: elaboración propia, con base en las carátulas de Time.


En color negro están las ciudades con un promedio de por lo menos 20 veces en las referencias de Time; en gris oscuro, con un promedio de por lo menos 10 veces; y en gris claro, 5 veces. Para el cálculo del promedio, excluimos a Nueva York, ya que esta ciudad tuvo 2.5 veces más que el número de citaciones de la segunda ciudad más citada, que sería Chicago.

Podemos notar, también, que entre las 5 ciudades más referenciadas en los artículos de la revista, tenemos poca variación – todas han sido citadas siempre por lo menos 10 veces más que el promedio. Sin embargo, han ocurrido algunas alteraciones significativas. A partir de los años 80, las referencias de Londres han decaído. Lo mismo ocurre con París, que fue la caída más acentuada y observada desde principios de los años 70. Por otra parte, Los Ángeles se consolida a partir de los años 80 como una de las ciudades con un número más expresivo de referencias en la revista.

En un grupo inferior en número de referencias, Moscú tiene destaque por su disminución acentuada. Estabilizada en el 2º grupo por la cantidad de referencias hasta la mitad de los años 80, presenció un repunte entre 1986 y 2000, época de la Perestroika, de la abertura política y de la posterior disolución de la Unión Soviética, cuando pasó al 1º grupo con un gran número de referencias en la revista. Desde este punto en adelante entra al movimiento descendente continuo, al punto de entrar en el período más reciente, entre 2001 y 2005, al grande grupo de baja importancia de la revista.

En el 3er grupo de las ciudades más citadas en la revista, las prominencias van para Atlanta y Houston, que presentan una estabilización a partir de la mitad de los años 60. Berlín, símbolo de transformaciones geopolíticas importantes en el siglo XX, es la 13ª ciudad más citada en los últimos 50 años en Time, pero con oscilaciones considerables. Si en el período de 1961-1965 tenía más prominencia, época de la construcción del Muro de Berlín, permanece desde entonces entre las ciudades del 3º grupo en número de citaciones, o mejor dicho entre las ciudades con más bajo número de incidencias, sólo con una ascensión rápida en el período 1986-1990 (la destrucción del Muro), para entonces retornar a la categoría con una relativa baja presencia en la revista.

Muestras de oportunidad de las Exposiciones Universales

Avanzando en el análisis del número de referencias de una determinada ciudad, también en la revista Time, en vista de ser esto un parámetro de muestra de oportunidad, analizamos las ciudades que habían sido sede de las Exposiciones Universales. La intención en este caso era menos saber la posición general de cada ciudad en relación a las otras, y más analizar si tuvo una oscilación positiva en el número de referencias en las siguientes situaciones: 1. en el período de la realización del acontecimiento, 2. en relación al período anterior, y 3. si esta oscilación positiva fue mantenida.

Con raras excepciones, las exposiciones universales no se han materializado como muestras de oportunidades significativas en la escena mundial para las ciudades que las acogieron

La sorpresa del análisis está exactamente al contrario de la hipótesis inicial. De hecho, el 30 por ciento de las ciudades que habían recibido a las exposiciones universales habían tenido aún menos referencias en Time durante el quinquenio en el cual la exposición ha sido realizada de lo que en períodos anteriores o subsecuentes. Es el caso de Okinawa, en Japón, sede de la exposición universal de 1975. Entre 1951 y 1970 la ciudad tenía un promedio de 12 referencias anuales en Time. En el quinquenio donde la Expo fue realizada, este promedio bajó para 7, estabilizándose, desde entonces, en 2.5 referencias anuales.

Budapest es un caso aún más especial. Un centro económico importante a principios de la guerra fría y en la formación del bloque soviético, en el quinquenio donde recibió la Expo de 1971 contó con un promedio de 8 referencias anuales en Time. Aunque relativamente expresivo, este número está lejos del promedio de 24 referencias anuales entre 1951 y 1970. A partir de la Expo-71, el promedio continúa con 8 referencias anuales hasta el quinquenio 1986-1990, época de la disolución del bloque comunista, cuando la ciudad estuvo presente 13 veces por año, en promedio. Desde ese momento en adelante la incidencia de la ciudad en la revista pasa a menos de 3 referencias por año.

Para el 43 por ciento de las ciudades que habían sido jefaturas de las exposiciones universales, esto, de hecho, no significó nada en términos de proyección en los medios internacionales de comunicación – y por lo tanto, no se ha convertido en una muestra de oportunidad. Bruselas es un caso emblemático: entre 1951 y 1975 tenía un promedio de 32 referencias anuales en Time, número que en el quinquenio en que organizó la Expo ascendió solamente para 36.

Otro ejemplo que merece una atención especial es Lisboa, jefatura de la Expo de 1998. Entre 1951 y 1970, Lisboa fue referenciada 11 veces por año. En el quinquenio 1971-1975, época de la Revolución de los Cravos, la ciudad fue tema en 20 artículos por año. Desde entonces inicia un movimiento descendente de inserción en los medios globales, y pasa de 8 referencias anuales inmediatamente después de la caída de la dictadura para ser citada solamente en 2 artículos por año desde principios de los años 1990. La exposición universal de 1998 ha sido un espasmo de muestra de oportunidad, levantando el número anual de citaciones de la ciudad en Timepara 4, seguido inmediatamente de su desaparición, con 1 referencia por año entre el 2001 y el 2005.

Un número sorprendentemente bajo de ciudades que realizaron las Expo obtuvieron en ello una razón de proyección en los medios globales. Solamente para el 26 por ciento de esas ciudades el acontecimiento trajo un aumento en el número de citaciones en Time, y en ninguno de los casos este número se mantuvo o no fue seguido igualmente al promedio anterior. Es el caso de Montreal, que de un promedio de 36 citaciones anuales en artículos tuvo un aumento rápido para 38 en el quinquenio 1966-1970, durante la Expo, para regresar al promedio anterior hasta entrar en el movimiento descendente a principios de los años 80, cerrando los últimos 10 años con 14 citaciones anuales. Con esto Montreal pierde evidencia para su competidor nacional, Toronto, que guardó 30 citaciones entre 1996 y 2005, un promedio próximo al de los últimos 50 años.

Es innegable que la realización de las exposiciones universales en las ciudades pone en movimiento millones de dólares en mejoras urbanas. Si tomamos como base a las exposiciones internacionales pasadas (Sevilla, en 1992; Lisboa, en 1998, Hannover, en 2000, y Aichi, en 2005), es recurrente el uso del área del acontecimiento para actividades urbanas, sobretodo la instalación de compañías y de áreas de ocio. Si tal hecho causara una inflexión intra-urbana, es tema para otra ocasión, por lo tanto necesitaría otras fuentes de información. Sin embargo, el análisis que aquí se presentó intenta provocar una discusión sobre si la suma financiera invertida para la realización de estas exposiciones, y si la eventual muestra de oportunidad ligada a las Expo les garantiza alguna sostenibilidad en el círculo de las ciudades globales. Hemos visto que pocos han sido los casos donde tales exposiciones han significado un momento especial en la historia de las ciudades que las abrigaron, lo que podría indicar una inflexión urbana. Si tomamos para el análisis solamente las muestras de oportunidad, es posible decir que las inversiones para la realización de las Expo han tenido una baja compensación.

En la búsqueda de una justificación para tal hecho, vale la pena recordar que los medios viven de la novedad; así, las jefaturas de las ciudades de las Expos tendrían una muestra de oportunidad que, por supuesto, les daría actualidad en los medios mundiales y, con algunas pocas excepciones, regresarían a los estándares anteriores. Lo que vimos ha sido que apenas un pequeño grupo de ciudades ha tenido cierta muestra de oportunidad consolidada a partir de las Expo. Este fenómeno no sólo merece más discusiones para entender las inversiones perdidas, pero sobretodo para entender las excepciones: de las ciudades que han utilizado la muestra de oportunidad para cambiar de nivel en la escena urbana internacional – lo que sólo ha ocurrido en el 26 por ciento de los casos.
Muestras de oportunidad de los Juegos Olímpicos

En la edición de agosto del 2004 el periódico Le Monde Diplomatique anunció en tono crítico que “...los Juegos Olímpicos de Atenas van a recibir una cobertura de los medios comparables a aquellos de acontecimientos mucho más decisivos, como la guerra de Irak” (Boniface, 2004: 3).
Más que un acontecimiento deportivo, las Olimpíadas tienen una importancia económica y geopolítica que las coloca como el principal acontecimiento en la escala internacional. En los juegos de Atenas, la Organización del Tratado del Atlántico Norte fue movilizada para la seguridad, bajo la suspicacia de un ataque terrorista, así como los que ocurrieron en Munich en 1972. De una manera similar, el boicot recíproco de la Unión Soviética anterior a las Olimpíadas de Los Ángeles en 1984 y de los Estados Unidos a los juegos de Moscú en 1980 marcó la guerra fría; más allá de la antológica imagen de Adolf Hitler en 1936 que tuvo que aplaudir las victorias de Jesse Owens, un negro norteamericano echando a tierra la pretensa superioridad ariana.

Más recientemente, algunos aspectos económicos han tomado un primer plano, como la frustración de China de no haber sido escogida como sede de los juegos del 2000 en Beijing, una señal de que su condición de potencia mundial todavía no ha sido reconocida. Sin embargo, la opción de Beijing para el 2008, ha demostrado la fuerza política de China y del empalme de los agentes del mercado privado, que saben que los juegos son una excelente ocasión de entrada para el inmenso mercado chino – lo que les hizo hacer presión sobre el COI para la opción de la ciudad.

El papel de los agentes privados, principalmente el de las corporaciones globales en los Juegos Olímpicos tuvo una gran importancia, primero en Los Ángeles, en 1984, con la presencia de 34 grandes corporaciones como patrocinadores, con inversiones entre U$4 millones y U$15 millones cada uno. Por supuesto, antes de 1984 los publicistas y los patrocinadores ya existían, pero no representaban más que el 10 por ciento del total de los beneficios. En Los Ángeles habían excedido el 20 por ciento, en Atlanta, el 30 por ciento. La sofisticación y los altos valores implicados en la publicidad y la organización apropiada de los juegos Olímpicos condujeron a una elección de grandes compañías que las financiasen. Así, la concentración de empresas patrocinadoras aumentó: en Montreal, en 1972, habían 742 compañías con publicidad y apoyo financiero; en Sidney, en el 2000, ellas eran menos de 100. Los juegos Olímpicos de Beijing, en el 2008, por su parte, representarán el punto culminante de la fuerza de las corporaciones globales en la opción de una ciudad, como escribió John Short (2004).

La importancia de los Juegos Olímpicos para la economía de las ciudades se refleja en el número de candidaturas para recibirlas. Hasta los años 60, el número de ciudades candidatas para recibir a los juegos Olímpicos era tan grande que por ejemplo en los E.E.U.U. varias ciudades se presentaban como candidatas. Para Melbourne, en 1956, de un total de 9 que eran candidatas, 6 ciudades eran de los Estados Unidos. De 1952 al 2008, 30 ciudades de Europa presentaron su candidatura para convertirse en la sede de las Olimpíadas – y solamente en los E.E.U.U. este número llegó a 20. Detroit, sola, ha sido candidata 6 veces – pero nunca se concretó como sede; Los Ángeles fue candidata 5 veces, y solamente recibió a los juegos en 1984.

El número de candidatos se estabilizó en 4 ciudades entre los juegos de 1964 y 1972, decayendo a un único candidato en las Olimpíadas de 1984. Este desinterés puede tener sentido al analizar las ciudades de los E.E.U.U.: si para los juegos de 1952 y 1956 existían 5 y 6 ciudades de este país como candidatas; entre 1960 y 1972 solamente Detroit presentó su candidatura entre las ciudades de los Estados Unidos; entre 1976 y 1984, solamente Los Angeles; y entre 1988 y 1992, ninguna ciudad de los Estados Unidos se presentó como candidata.

Pero las consecuencias económicas de los Juegos Olímpicos de 1984 en Los Ángeles ya fue sentida en la candidatura para las Olimpíadas 1992, en Barcelona - recordando que las sedes de la Olimpíada consecutiva están determinadas después de la realización de un acontecimiento, es decir, en 1984 ya era sabido que Seúl sería la sede de los juegos de 1988. En 1992, el número de las candidaturas era ya otra vez significativo: seis. Barcelona fue escogida para ser la sede y confirmó el éxito económico que las Olimpíadas pueden traer para una ciudad, tanto para su transformación interna como para su imagen externa: una muestra de oportunidad para una posible inflexión urbana.

Este movimiento también está reflejado en la proyección de las ciudades-sede de los juegos en los medios internacionales. Helsinki (1952) y Melbourne (1956) tuvieron un aumento en las referencias en Timeen el quinquenio que habían recibido los juegos. Siguiendo las próximas sedes, Roma (1960), Tokio (1964) y Ciudad de México (1968), habían tenido hasta menos referencias en la revista de lo que en períodos inmediatamente precedentes – número de referencias que continuaron declinando para las tres ciudades. Para Roma el número de inserciones anuales en Timepasó de 153 en el quinquenio de los juegos, descendiendo para 88 a principios de los años 80, hasta caer para 38 en el quinquenio 2001-2005.

Las Olimpíadas posteriores, de Munich (1972) y de Montreal (1976), representaron un incremento de 25 por ciento en las inserciones de las ciudades en Time.
En Los Ángeles el aumento en el número de inserciones en Timetambién estaba en este porcentaje. Pero el éxito de estos Juegos Olímpicos como ocasión de la proyección mediática se refleja en la proyección de los juegos siguientes: en Seúl, en 1988, el número de inserciones en Timefue casi 4 veces más de la que la ciudad tuvo en los quinquenios precedentes y subsecuentes; en Atenas, en el 2004, el incremento fue de 2 veces. Barcelona, en 1992, también tuvo un incremento de 2 veces en el número de inserciones en Timeen el quinquenio de la realización de los juegos, teniendo sin embargo una característica especial por haber mantenido una mayor inserción en el quinquenio siguiente – un fenómeno todavía más acentuado en Sydney, que fue para 5 veces más el número de inserciones promedias anuales en Timeen el quinquenio 1996 el 2000, teniendo un número de inserciones mucho más bajo en el quinquenio siguiente, pero aún dos veces superior que el del quinquenio anterior. Para estas dos ciudades vemos que los Juegos Olímpicos fueron unos estimulantes de la proyección de la ciudad en la escena internacional y una tentativa de mantenimiento posterior.

Sobre las ventajas económicas que se pueden generar de los Juegos Olímpicos, algunos estudios destacan su importancia, otros, por otro lado se arriesgan a decir que existe una baja apropiación de sus beneficios para la mayoría de la población. La consultaría inmobiliaria internacional Jones Lang LaSalle (2001) estima que el impacto económico de los juegos es de la orden de los U$5 mil millones. Barcelona es la gran excepción, con un impacto de U$17 mil millones, o el 3 por ciento del total del GIP español en 1992. Y como escribió John Short (2004) “recibir los juegos es una excelente oportunidad de re-contextualizar a las ciudades conectándolas a un espacio global de flujos y reconstituyéndolas internamente”; y Melinda McKay afirma que “mientras los juegos generan beneficios económicos inmediatos, tales como más trabajos y renta, un otro efecto indirecto - tal como los cambios en la forma urbana y la governanza en las ciudades-sede - tienen un mayor alcance y duración”.

Las 5 principales ventajas serían:

• regeneración urbana, cuando las áreas degradadas reciben grandes inversiones para su reconversión y reintegración en la dinámica socioeconómica urbana;
• los barrios olímpicos, donde se albergan los atletas, que después de los juegos sirven de impulso para regiones de la ciudad, lo que ha ocurrido en Seúl y en Barcelona;
• las mejoras en la infraestructura, inicialmente para recibir a los millares de visitantes, pero que serán apropiados como beneficios por los habitantes;
• promoción del turismo y de los negocios del ocio, teniendo como ejemplo Sydney, donde la Comisión Australiana del turismo estima que U$2.4 mil millones han sido invertidos en la publicidad relacionada a los juegos - y por lo tanto, a la ciudad - entre 1997 y 2000, mientras que el número de acontecimientos en la ciudad aumentó del 34 por ciento desde que Sydney fue elegida para recibir las Olimpíadas; y
• la inclusión del tema ambiental en la ciudad, que desde 1994 se considera el tercer principio de las Olimpíadas por el Comité Olímpico Internacional, junto con el deporte y la cultura; y si Sydney tuvo a la calidad ambiental a su favor, Beijing tuvo que presentar un plan detallado de recuperación ambiental para ser aprobada como sede de los juegos de 2008.

Conclusión

Este artículo inicia la discusión de lo que llamamos las inflexiones urbanas: situaciones o momentos que llevarían a una ciudad a se reposicionar en la red global de ciudades. Para el análisis tomamos informaciones disponibles en medios internacionales de gran circulación como indicativo de cambios eventuales. Tres grandes conclusiones pueden ahora ser anunciadas.

La primera es que el reposicionamiento deseado en la jerarquía de las relaciones internacionales, de las cuales las ciudades son nodos importantes, es más difícil en los niveles más superiores. Así, el estudio casi concluye en la inmutabilidad del grupo de ciudades realmente globales.

La segunda conclusión es que el reposicionamiento entre las ciudades de la parte más baja de la jerarquía parece ser más recurrente, pero las inserciones son fugaces. Las llamadas muestras de oportunidad garantizadas a algunas ciudades debido al hecho de ser sedes de los Juegos Olímpicos o de las Exposiciones Universales, por ejemplo, difícilmente garantizan la continuidad de la prominencia internacional y de los beneficios que tal hecho puede permitir.
La tercera conclusión es que las muestras de oportunidad pueden, eventualmente, generar una inflexión urbana, demarcando períodos en la historia de una ciudad. Sin embargo, los límites de la inflexión están en la vida cotidiana de sus habitantes, sin implicar una nueva posición jerárquica internacional.

La continuidad de nuestras investigaciones podrá decir si el uso de otros parámetros no contemplados como el capital, las comunicaciones y la tecnología, implicarían una nueva forma de considerar la red jerárquica de ciudades en el mundo. Podrían también ayudar a entender si es posible revalorizar las experiencias aquí descritas como las inflexiones urbanas más significativas por los cambios internos que produjeron en las muestras de oportunidad globales.

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© Fábio Duarte y Clovis Ultramari, 2007
© Biblio3W, 2007

Ficha bibliográfica:

DUARTE, F. ULTRAMARI, C. Inflexiones urbanas y ciudades globales: evidencias y jerarquias. Biblio 3W, Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales , Universidad de Barcelona, Vol. XII, nº 743, 20 de agosto de 2007. <http://www.ub.es/geocrit/b3w-743.htm>. [ISSN 1138-9796].


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