EL PREMIO INTERNACIONAL GEOCRÍTICA 2017 AL PROFESOR JORDI BORJA SEBASTIÀ

 

-Acta del Jurado

-La trayectoria académica y las aportaciones científicas del Profesor Jordi Borja

-Currículum Vitae de Jordi Borja

 

 

Acta del Jurado

 

El Jurado Internacional ha acordado conceder el Premio Internacional Geocrítica 2017 al Profesor Jordi Borja Sebastiá por su trayectoria investigadora sobre los problemas urbanos y su compromiso ciudadano.

 

Barcelona 10 de enero de 2017

 

 

 

LA TRAYECTORIA ACADÉMICA Y LAS APORTACIONES CIENTÍFICAS DEL PROFESOR JORDI BORJA

 

El Profesor Jordi Borja Sebastià, es uno de los científicos sociales españoles más destacados en el panorama internacional. Al mismo tiempo, su dedicación ciudadana y política es extensa y de gran repercusión. Ha tenido una actividad intelectual militante y de compromiso social, de colaboración con los movimientos sociales urbanos en defensa de la libertad, la democracia y la ciudadanía,

Nació en Barcelona en 1941, y estudió en esta ciudad inicialmente Derecho, hasta que tuvo que exilarse en 1961 por sus actividades políticas antifranquistas, instalándose en París donde realizó estudios de sociología, geografía humana y urbanismo en la Sorbona: licenciatura, postgrado, maestría y curso de doctorado, con la dirección del profesor Pierre George. En 1968 volvió a Barcelona y fue durante cuatro años profesor de sociologia urbana en la Escuela de Arquitectura y en la Universidad de Barcelona. Entre finales de 1968 y finales de 1971 fue técnico en el Ayuntamiento pero fue cesado fulminantemente cuando dirigió el informe sobre “La Gran Barcelona”.

 

Desde 1972 a 1984, fue profesor de geografía urbana e instituciones territoriales en la Universidad Autónoma de Barcelona. A partir de 2006 ha sido profesor de la Universitat Oberta de Cataluña, donde ha codirigido el Programa de Postgrado "Gestión de la ciudad y urbanismo". En 2016 fue nombrado Profesor Emérito, asesor en proyección internacional y preside el Comité Académico de los programas urbanos.

 

Ha impartido cursos en diversas universidades españolas y de diferentes países, y ha dirigido o asesorado planes y proyectos urbanos y estratégicos y de organización política territorial: en España, Francia, Italia Lisboa, Londres (LSE), en Nueva York (NYU y New School), y en California (Berkeley). También en los países iberoamericanos: México, Tijuana y Ciudad Juárez; Bogotá y Medellín; Quito; Santiago y Valparaíso; Buenos Aires y otras ciudades argentinas; Montevideo; Sao Paulo y Rio de Janeiro; Caracas; y La Habana.

 

Los trabajos de Jordi Borja han tenido gran repercusión internacional, y han sido citados y utilizados ampliamente en los programas de los cursos universitarios desde los años 1970, especialmente en los de geografía y sociología urbana, tal como puede comprobarse fácilmente en las bibliografías que se prepararon. A partir de los años 1980 las citas de sus obras aumentaron, especialmente en lo que se refiere a movimientos sociales y de manera general al urbanismo crítico. Muchos geógrafos españoles, y otros científicos sociales, se han formado leyendo libros y artículos realizados por él, en los campos específicos que ha tratado.

 

En la actualidad es uno de los científicos sociales españoles más conocidos internacionalmente, y el geógrafo mas representado en Google y en Google Académico.

 

Jordi Borja contribuyó a la fundación del Centro de Estudios Urbanos, Municipales y Territoriales (CEUMT), con otros técnicos vinculados a Bandera Roja y al PSUC, el partido comunista catalán. Un informe sobre el urbanismo de Barcelona en 1971, elaborado para la revista Construcción, Arquitectura y Urbanismo (CAU), del Colegio de Arquitectos de Cataluña, se convirtió luego en el libro La Gran Barcelona, que tuvo una gran repercusión. En las primeras elecciones municipales de 1979 tuvo una gran participación, y en 1980 fue elegido diputado al Parlamento de Cataluña por el PSUC. Fue miembro del Comité Central del PCE y del PSUC, y responsable de política municipal y movimiento popular entre 1974 y 1981. La militancia política formal  iniciada en 1960  finalizó gradualmente en los años 1980, pero continuó vinculado a los movimientos sociales y a las organizaciones políticas de izquierda.

 

Desde 1983 a 1995 formó parte del gobierno municipal del Ayuntamiento de Barcelona, donde desempeñó el cargo de Teniente de Alcalde (1983-1995), y Vicepresidente Ejecutivo del Área Metropolitana de Barcelona (1987-1991). Fue una personalidad muy influyente en las transformaciones que experimentó la ciudad durante esa década, sobre todo en cuestiones que tienen que ver con la participación ciudadana, el urbanismo, la descentralización, las relaciones Internacionales y la cooperación.

 

Coordinó y fue coautor de obras destinadas a las políticas municipales, que tuvieron una gran difusión e influencia en los ayuntamientos españoles en los inicios de la democracia. Entre las cuales, Por una política municipal democràtica (1977) y el Manual de gestión municipal democrática (1987), que dirigió y en parte escribió, que circuló ampliamente en los países iberoamericanos. También publicó en estos años  Estado y Ciudad, obra de caràcter teórico-político.  Además, fueron muy utilizados los trabajos que elaboró sobre el movimiento ciudadano y la participación; como los libros: Por unos municipios democráticos: diez años de reflexión crítica y movimiento ciudadano (1986), Descentralización y participación ciudadana (1987)  y Democracia local: descentralización del Estado, políticas económico-sociales en la ciudad y participación popular (1988).

 

A partir de toda esa amplia experiencia política Jordi Borja ha tenido también una gran influencia en el urbanismo de las ciudades iberoamericanas, y su trabajo ha sido reconocido como un factor de cambio en algunas de ellas, y objeto de diferentes estudios. Su experiencia en la puesta en marcha de lo que durante un tiempo se llamó el “modelo Barcelona” le fue repetidamente solicitada, y pudo asesorar a  instituciones de administración local en ciudades de Europa y América, y actuar como consultor para organismos internacionales.

 

Las intervenciones en congresos y reuniones ciudadanas han sido innumerables, así como sus contactos y relaciones, o la participación en movimientos sociales de ciudades españolas, iberoamericanas y de otros países. Ha participado activamente en diferentes foros críticos y alternativos. Participó en la Conferencia Habitat II en Estambul (1996) como representante de Barcelona, y ha promovido y participado en el Foro Alternativo de Habitat III en la ciudad de Quito (2016).

La obra científica de Jordi Borja sobre la ciudad es muy amplia y ha tenido una gran influencia intelectual. En sus escritos se percibe la fuerte vinculación entre la actividad política y ciudadana, de un lado, y la reflexión teórica y metodológica, de otro.

En los años 1970 publicó en revistas de sociología y de urbanismo, y sus trabajos muestran una fuerte preocupación por los movimientos sociales urbanos, como movimientos  reivindicativos y democráticos, así como por la crisis y reforma del Estado autoritario, con valiosos análisis del sistema político franquista.

A partir de las elecciones municipales de 1979 y 1983 la izquierda llegó al poder en muchos municipios españoles, entre otros en Barcelona. Además de su actividad política municipal, Jordi Borja reflexionó sobre las medidas que se elaboraban y sobre las políticas de izquierda en general, sobre las nuevas formas de actividad política y las nuevas ideas, publicando artículos en revistas y libros; en ellos se refleja la intensa preocupación que tenía por el gobierno de los municipios democráticos. También es muy temprana su reflexión sobre los actores sociales en la construcción de la ciudad.

A mediados de los años 1980 la importante experiencia de descentralización de Barcelona, en la que estuvo comprometido, dio lugar asimismo a varias publicaciones suyas en revistas jurídicas y de urbanismo; al mismo tiempo, colaboró con el jurista y político Jordi Solé-Tura sobre las cuestiones de la reforma del Estado y la descentralización territorial, especialmente tras el proceso que se puso en marcha en España de creación de las Comunidades Autónomas, a las que se transfirieron un gran número de competencias urbanísticas. Durante esa época y la siguiente publicó numerosos estudios sobre los problemas legales involucrados en ello y, en general, los actores sociales en la construcción de la ciudad, descentralización del Estado y democracia local, el gobierno de las grandes ciudades, la articulación metropolitana y la descentralización.

Poco a poco, el tema de la participación ciudadana en la ciudad se fue convirtiendo en prioritario, desde mediados de los 1980, así como el de la organización de las áreas metropolitanas, en relación con los problemas que se planteaban en las españolas y en la de Barcelona en concreto; lo que le llevó a reunir datos sobre la gestión de dichas áreas en diversos países europeos.

Su interés por la ciudadanía y los derechos de los ciudadanos, se intensificó  a partir del nuevo milenio, a escalas diferentes, desde la local y estatal, a la de la Unión Europea y a la mundial. Su atención a la globalización y el derecho a la ciudad le llevó rápidamente a las cuestiones de la inmigración; en relación con ello, ha abordado la ciudadanía europea, con propuestas concretas para el relanzamiento democrático de la UE, o las ciudades como actores políticos.

Al finalizar su vinculación con el Ayuntamiento de Barcelona, en 1995, la actividad internacional de Jordi Borja pudo hacerse más intensa. Desde los años 1990 se convirtieron en prioritarias la cuestión de las organizaciones internacionales de ciudades, y el papel de éstas y de las autoridades locales en el sistema de las Naciones Unidas. El  Programa de Gestión Urbana, patrocinado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrolo-PNUD y el Banco Mundial, le encargaron la dirección del libro Barcelona, un modelo de transformación urbana (1995) que se publicó en español y en inglés.

Su campo de investigación ha sido, ante todo, Barcelona, pero también otras ciudades españolas e iberoamericanas. Desde los años finales de 1980 realizó varios trabajos en colaboración con Manuel Castells, al que le unían muchos temas, desde los movimientos sociales urbanos hasta el impacto de las nuevas tecnologías en las ciudades. Fueron coordinadores y coautores de Las grandes ciudades en la década de los noventa (1990) y Local y global: la gestión de las ciudades en la era de la información (1997). Esta obra fue un encargo de Naciones Unidas para la Conferencia Habitat II, celebrada en Estambul en 1996.

 

A partir de 1995, una vez que dejó los cargos públicos, realiza numerosas estancias en países de Europa y América. En 1996 y en los años siguientes efectuó estadías periódicas en París, resultado de lo cual sería el libro La ciudadanía europea (2001).

 

Ha colaborado y publicado también con diferentes autores, en relación con los temas que ha abordado y los programas de investigación impulsados. Entre ellos con Zaida Muxí, en estudios especialmente centrados en el espacio público; con ella publicó en 2001 el libro L'espai públic: ciutat i ciutadania, al que siguieron otros trabajos; entre los cuales Urbanismo en el siglo XXI (2004), una visión crítica del urbanismo del siglo XXI en el que analizan las realizaciones urbanísticas recientes en Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia. Desde el comienzo del nuevo siglo ha tenido un interés creciente por el espacio público y el derecho a la ciudad, el  espacio público y los equipamientos, los equipamientos como oportunidades sociales, o la disociación que a veces existe entre lo urbano y la ciudadanía; también sobre la ciudad multicultural, y sobre el espacio público como oportunidad cultural y de ocio. Ha defendido con fuerza que el espacio público es una prueba de la ciudad democrática, y ha denunciado las amenazas sobre el espacio público, entre ellas las urbanizaciones cerradas.

 

En los últimos años ha seguido defendiendo los derechos ciudadanos, la inmigración y la ciudadanía europea, luchando contra la exclusión, y presionando para conseguir nuevas formas de ayuda económica al desarrollo.

El libro La Ciudad Conquistada, que ha sido publicado por Alianza Editorial (2003), ha sido reeditada varias veces, la última en 2016.  En ella reflexiona sobre las ideas que “servirán de hilo conductor y que idealmente deberían guiarnos por los caminos de conquista de la ciudad”. Tiene, como en otras obras, una visión crítica pero que, al mismo tiempo, no elude las propuestas para la reforma. Analiza “las tres ciudades en las que vivimos”: la ciudad de nuestro imaginario y de nuestra memoria, histórica, preindustrial, presente en nuestros centros y barrios; la ciudad metropolitana, de uso cotidiano, herencia de la revolución industrial, una ciudad reciente que ya va siendo también pasado; y la ciudad de la sociedad informacional, dispersa pero que pugna por construir nuevos ámbitos integradores, “que percibimos mal, por su novedad y discontinuidad, pero en la que vivimos y que debemos hacer nuestra”. También reflexiona sobre el “hacer ciudad” y sobre “la ciudad como espacio público”, tratando de explícitar las respuestas que existen ante los problemas planteados, y defendiendo la ciudadanía en la globalización, lo que, sin duda, requiere importantes innovaciones políticas. Para él, la ciudad es “aventura de libertad”.

Ha reflexionado críticamente sobre la evolución reciente de Barcelona en el libro Luces y sombras del urbanismo de Barcelona (2010). Y analizado las contradicciones urbanas en la obra colectiva Ciudades, una ecuación imposible (2012), que coordinó conjuntamente con Mireia Belil y Marcelo Corti.

En el año 2012 presentó su Tesis Doctoral de Geografía urbana y publicó la parte central de la misma en el libro Revolución urbana y derechos ciudadanos (2013), donde retoma y enriquece antiguos temas de investigación. Trata de la revolución y la contrarrevolución en la ciudad, de los  “cambios en la escala y discontinuidad del espacio urbano”. A partir de una visión amplia, ha podido plantear otra vez el problema de la globalización y las relaciones entre lo global y lo local, o la gestión de la ciudad en la globalización, con espacial énfasis en las organizaciones internacionales de ciudades, las autoridades locales y el sistema de Naciones Unidas. También ha seguido reflexionando sobre el urbanismo y sus límites, el cambio en el papel de la ciudad como medio de acumulación del capital, o la contradicción básica entre los intereses de la acumulación del capital y las demandas de reproducción social.  Denuncia la economía urbana especulativa que se ha intensificado recientemente, y que “se ha convertido en muchos casos en la actividad más rentable para acumular capital”. Señala que

“nos encontramos con una contradicción básica entre los intereses de acumulación del capital y las demandas de reproducción social. El conflicto está servido. La revolución urbana ha devenido contrarrevolución, las esperanzas liberadoras que toda revolución lleva consigo, han sido traicionadas”.

Y concluye que “nos queda el deseo de ciudad y la fuerza de la ciudadanía cuando inventa los espacios públicos de expresión colectiva con el refuerzo que representan hoy las redes sociales”.

Ha hablado de la revolución que se ha experimentado recientemente en lo urbano, y de las consecuencias de la aplicación de las políticas neoliberales: “aumentan las desigualdades y se reduce la calidad de vida”; se ha producido también “la disolución de la ciudad y la crisis de la ciudadanía”.

Jordi Borja se declara “un enamorado de las ciudades, y especialmente de las grandes”. Su trabajo, desarrollado durante medio siglo, tiene bastante coherencia. En contextos diferentes el autor ha mantenido un discurso similar. Sus textos están muy bien escritos, son imaginativos en las metáforas e imágenes que introduce; como cuando alude a “grandes proyectos urbanísticos y entornos lacónicos”. Es un trabajo intelectual muy sentido personalmente. En diferentes trabajos recientes mira distanciadamente su propia obra y su actividad, y asume la parte de culpa que pueda tener él mismo en la defensa de conceptos que han podido tener efectos perversos en contextos diferentes; por ejemplo, en ciudades de países iberoamericanos. Lo que obliga a reflexionar sobre un problema de gran importancia en las ciencias sociales, la influencia de conceptos que se ponen de moda y que se difunden desde ellas a veces con consecuencias políticas o sociales negativas (como postfordismo, postindustrialización, subdesarrollo, ciudad creativa, y otras).

Le ha preocupado también la formación de los profesionales del urbanismo. Él personalmente está bien situado para decir algo sobre ello por sus estudios y su actividad política, académica y profesional: sociólogo, geógrafo, urbanista, participante en movimientos vecinales, político. Ha denunciado el desfase entre las disciplinas académicas y la gestión de lo urbano, y las dificultades para proponer soluciones y alternativas. Siempre ha defendido que los científicos sociales “deben intervenir en el presente para condicionar o influir en el futuro”. Su posición aparece bien expresada en este texto:

 

“El urbanismo es una dimensión de la política, que obviamente requiere conocimientos especializados, pero su base son los valores culturales o morales, los objetivos sociales que se pretenden conseguir, los intereses colectivos que se priorizan. Tratamos en nuestro trabajo de una cuestión tan ‘política’ como la relación entre el urbanismo, una práctica intervencionista sobre el territorio a partir de conocimientos técnicos de los cuales no se deriva una única propuesta, y los derechos de los ciudadanos, una cuestión jurídico-política basada en la reflexión filosófica-ideológica que se aplica a los conocimientos socio-económicos. Lo hacemos con una voluntad explícita de orientar la acción de las instituciones políticas y los movimientos sociales”.

 

Jordi Borja ha tenido y tiene una amplia preocupación por la difusión de las ideas que elabora en sus trabajos académicos. En 2004 dirigió los Diálogos sobre la Ciudad, en el Forum Universal de las Culturas, que se celebró en Barcelona. Ha colaborado habitualmente con la prensa diaria, La Vanguardia, El País, Público, Diario.es entre otras. También colabora  o ha colaborado en distintas publicaciones críticas, profesionales y académicas como las revistas L'Avenç, L'Espill, Mientras Tanto, Zona Abierta, Nous Horitzons, La Veu del Carrer (de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona), Sin Permiso, Café de las Ciudades, Revue d’Urbanisme, Revista Mexicana de Sociología, Ciudad y Territorio, Il Straniero, entre otras.

Es uno de los autores que en España ha reflexionado más sistemáticamente sobre el marxismo. El título de un texto suyo, de 1986, llevaba ya el título ¿Puede hablarse aún de “urbanismo marxista”o de “marxismo urbano”en una voluminosa obra colectiva Cien años después de Marx. Todavía recientemente se preguntaba “¿Hay que sentir temor del marxismo?”; a lo que contestaba:

“Sí, es lógico el temor pues permite desvelar no solo las injusticias de la ciudad, lo cual es común a cualquier forma de pensamiento medianamente crítico, también  nos permite entender el conjunto de mecanismo y de agentes que provoca esta injusticia (…) El temor al marxismo, por su carácter revelador, es lógico cuando lo expresan las elites dominantes, pero no lo es tanto cuando se ha instalado agresivamente en los medios académicos”.

Pero el suyo ha sido siempre un marxismo no dogmático. Su trayectoria política se refleja en los trabajos sobre cuestiones referentes a la evolución de la izquierda, sobre el comunismo español y su evolución, incluyendo las relaciones con la democracia, la crítica de los totalitarismos, en defensa de los municipios democráticos y el movimiento ciudadano, las políticas municipales de izquierdas, o sobre la posibilidad de un ‘urbanismo marxista’

Sus últimos libros han sido Cartes de lluny i de prop (2013) y Ciudades para cambiar la vida. Una respuesta a Habitat III. Esta obra colectiva ha sido codirigida conjuntamente con Fernando Carrión y Marcelo Corti.

 

A fines de 2011 fue elegido nuevo presidente del Observatorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales-DESC, de Barcelona, por su compromiso en la defensa de los derechos sociales, y muy en particular del derecho a la vivienda y a la ciudad, ejes de trabajo especialmente desarrollados por el Observatorio en los últimos años. Es una muestra más de que después de largos años dedicados a la investigación y a la actividad política y a los movimientos ciudadanos, sigue en la lucha para que la ciudad sea mejor.

 

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