Scripta Nova
REVISTA ELECTRÓNICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES
Universidad de Barcelona.
ISSN: 1138-9788. Depósito Legal: B. 21.741-98
Vol. IX, núm. 194 (47), 1 de agosto de 2005

 

IMPACTO DEL CRECIMIENTO DEL GRAN SANTIAGO EN EL DETERIORO FUNCIONAL DE SUS ESPACIOS PERICENTRALES

 

Ernesto José López Morales

Arquitecto Magíster en Urbanismo. Universidad de Chile - Departamento de Urbanismo

E-mail: erlopez@uchile.cl


Impacto del crecimiento del Gran Santiago en el deterioro funcional de sus espacios pericentrales (Resumen)

Bajo el actual modelo de crecimiento del Gran Santiago (centrífugo, fragmentario y en baja densidad) grandes zonas metropolitanas pericentrales aparecen excluidas de la carrera intercomunal por el desarrollo. Esto puede observarse a través de algunas variables estructurales que dan cuenta de su deterioro funcional y de la carencia de políticas territoriales efectivas. Subyace una pregunta: ¿es esta pérdida de espacio pericentral un estado de mercado "en espera", o su ruptura es inherente al modelo de crecimiento que estructura hoy a la ciudad?

Palabras clave: crecimiento metropolitano, zonas pericentrales, deterioro urbano, políticas de repoblamiento


Impact of the Great Santiago growth in the functional deterioration of its pericentral areas (Abstract)

Under the current model of Santiago Metropolitan area growth (centrifugal, fragmentary and low in density) large pericentral metropolitan areas seem to be excluded of inner counties development process, which can be observed through some structural variables that shows functional deterioration and lack of effective territorial policies.

In this situation an underlying inquiry could be state: Is this current space loss a gstand byh on the ground demand market? Or is it a typical characteristic of the growing urban model that structures the city itself nowadays?

Keywords: metropolitan growth, pericentral areas, urban deterioration, repopulation policies.


Introducción

En los últimos quince años, el modelo de crecimiento del Área Metropolitana del Gran Santiago (AMGS) ha propendido hacia localizaciones residenciales y de servicios centrífugas y fragmentadas (Borsdorf 2003, Bähr y Mertins,1993). Este nuevo tipo de estructura, denominada como "nuevas periferias" (Monclús 1998 y Dematteis 1998) o "metropolización expandida" (De Mattos, 2001), deriva de la dinámica de la suburbanización o periurbanización a que se ven enfrentadas la mayoría de las ciudades de la región, con configuraciones de gagujeros blancosh ABC1 emplazados sobre zonas tradicionales de pobreza, tipologías residenciales cerradas, nuevos centros comerciales y nuevas tipologías de zonas industriales.

 

Según Arriagada y Simioni (2001), Santiago en esta década replica la tendencia mayoritaria en las grandes urbes de la región a la expansión geográfica por anexión de bordes, estimándose, entre 1960 y 2003, un crecimiento del área urbana de 21 mil a cerca de 65 mil hectáreas, con una tasa de crecimiento actual por año de 1.600 hectáreas (Romero, 2004).

 

En las nuevas periferias la autosegregación clásicamente compacta de las elites del sector oriente -y polarizada mediante la erradicación de campamentos entre 1979 y 1985- adquiere nuevos patrones dispersos, en un proceso de ggentrificaciónh especialmente hacia la provincia de Chacabuco. La segregación es, ahora, más microscópica y cercana, no implicando necesariamente una disminución de los niveles tradicionales (Ortiz-Morales, 2002).

 

Tanto el discurso político como técnico provienen claramente de las directrices públicas: el crecimiento urbano de Santiago en el futuro será expansivo -mediante sistemas de ciudades y no sólo loteos, a través de proyectos de diseño urbano de poblaciones mayores a los 30.000 habitantes; sustentado en infraestructura con planes de inversión orientados al uso óptimo de las redes de transporte, y de regulación a través de la internalización de los costos urbanos producidos por los agentes inmobiliarios (Ravinet, 2002). Para esto, el Ministerio de Vivienda plantea modificaciones a la Ley General de Urbanismo y Construcciones, principalmente en la incorporación de nuevos instrumentos de desarrollo "condicionado", en los cuales los proyectos deberán cumplir condiciones establecidas en los niveles regionales.

 

Una discusión vigente asocia este modelo a la exacerbación de nuevos y más fuertes patrones de segregación "cercana" pero gcercadah (Hidalgo, 2003; Svampa, 2003), en contraposición a la tesis de apertura a nuevas posibilidades de encuentro social en los espacios de reciente urbanización (Sabatini, 2001). Y es que puede hacerse una lectura inherente al modelo fragmentado metropolitano, una dicotomía gganador/perdedorh: los espacios habitacionales se dispersan y mezclan, ubicándose barrios de lujo en zonas pobres, distribuyéndose las zonas de comercio y servicios por toda la ciudad, y encontrándose sectores socialmente marginales en las nuevas zonas de clase alta (Svampa, op. Cit).

 

Sea como fuere, el análisis medular de ciudades metropolitanas parece centrarse mayoritariamente en el crecimiento centrífugo de las zonas periféricas, y sus impactos en el crecimiento poblacional, tendencias locacionales y mayores incrementos en las plusvalías.

 

El presente estudio intenta -inversamente- establecer una mirada macroscópica a los espacios pericentrales de Santiago, bordeantes a la cuña de la riqueza (barrio alto) y al core metropolitano. Estos espacios experimentan hoy procesos de despoblamiento, empobrecimiento familiar, deterioro funcional y estigmatización social. Al respecto, tanto el instrumento de Renovación Urbana -que incentiva con 200 UF la adquisición de viviendas nuevas- como las inversiones infraestructurales de transporte y áreas verdes, parecieran no revertir tendencias al abandono de estas vastas regiones.

 

Al menos 12 comunas pericentrales no evolucionan a la par con las comunas centrales o periféricas -y mucho menos alcanzan a competir por "capturar" demandas de suelo. La hipótesis plantea que esta conjunción de variables estructurales deteriorantes sería consustancial a la última fase del modelo de crecimiento del AMGS.

Más que una indagación netamente cuantitativa, el estudio intenta una exploración en las lógicas de la valorización económica del suelo, la estructuración socio-demográfica y la distribución de actividades urbanas en el espacio, la localización de centralidades y la movilidad intercomunal; hechos clave para la comprensión del estado actual y futuro de estos espacios.

 

Características de los espacios pericentrales en el contexto actual del crecimiento

 

Diferenciación funcional del espacio metropolitano

 

El análisis se centra en las 34 comunas del Gran Santiago. Conforme a las fuentes, se analizaron algunas variables a nivel comunal (Arriagada y Simioni, 2001; Trivelli, 2003; SECTRA, 2004) y otras a nivel distrital (INE 2003; SII 2001). Sin embargo, para efectos de mejor comprensión, el espacio metropolitano se interpreta inicialmente de la siguiente forma:

 

·        8 comunas componen el "cono centro-oriente" o "cuña de la riqueza" (Ortiz-Morales op. Cit), incluyendo Santiago (core metropolitano) como vértice poniente, y Macul (por considerarse -para muchos eventos- una comuna gganadorah).

 

·        Periferia son las 10 comunas externas al anillo Américo Vespucio, pertenecientes a la provincia de Santiago sumadas San Bernardo y Puente Alto.

 

·        Zonas pericentrales son las 16 comunas restantes exteriores al core, localizadas al interior del anillo Américo Vespucio y que no corresponden al cono centro-oriente. Este espacio pericentral se diferencia en tres regiones relativamente homogéneas, aunque para muchos eventos sus límites son difusos y dinámicos:

 

a) Región pericéntrica sur (comunas de San Joaquín, Pedro Aguirre Cerda, Lo Espejo, San Miguel, La Cisterna, San Ramón y La Granja): Su configuración inicial es moderna con un predominio de la actividad manufacturera. Desde hace más de 20 años se encuentra en un lento proceso de abandono y transformación, manteniendo extensos espacios industriales deteriorantes de sus entornos. Prima aquí la estructuración sectorial y radiocéntrica del período industrial de Santiago. Sin embargo, bajo muchos eventos, no se comporta homogéneamente, conteniendo en San Miguel una cuña de características dispares (que gcapturah eficientemente el Subsidio de Renovación Urbana y produce una plusvalía alta a lo largo del eje Gran Avenida, por las ventajas del barrio El Llano Subercaseaux) que segrega dos regiones aisladas.

 

b) Región pericéntrica poniente (comunas de Quinta Normal, Estación Central, Cerrillos y Lo Prado): Manifiesta condiciones diferentes a la región anterior. La consolidación inicial de esta zona corresponde a un arrabal ligado a las actividades de la Estación Central, el eje Matucana y la Quinta Normal. Su grado de concentración industrial es muy inferior respecto a los dos pericentros restantes, presentando una gasimilaciónh al core metropolitano en dinámicas de valorización, generadas por el subcentro comercial nacido en la comuna de Estación Central.

 

c) Región pericéntrica norte (comunas de Recoleta, Independencia, Conchalí, Renca y Cerro Navia): En su conformación influye históricamente el río Mapocho como segregador geográfico con la zona central. Debe tenerse en cuenta que una gran área de Recoleta e Independencia pertenecían hasta 1990 a la comuna de Santiago. Esta zona, si bien manifiesta niveles de poblamiento y movilidad bastante similares al resto de las regiones pericentrales, sus patrones de valorización económica y características sociodemográficas son mucho más dispares debido a que a la fecha, algunas zonas comienzan a mostrar mayores demandas por suelo. Este conjunto de espacios es más dinámico que el resto de los pericentros, con un índice que alcanzan el 460 por ciento de valorización de suelo. Pero esto no se condice con su baja constructibilidad de vivienda, lo que de por sí es una gran interrogante.

 

Figura Nº 1

Zonas metropolitanas diferenciadas del Gran Santiago

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 Estructura pericentral de valores de suelo gparadójicah y un mercado inmobiliario estático

Las lógicas económicas del crecimiento extensivo metropolitano se producen a través de un gvolcamiento hacia el exteriorh, con una demanda habitacional que busca valores de suelo bajos y que aprovecha las condiciones más atrayentes de las periferias (oferta de gverde placenteroh, casas con patio o parcelas de agrado, vida semiurbanizada). Esto genera un patrón de mixtura social que comienza a ser característico. De las 8 comunas que exceden el 400 por ciento de valorización, 6 son periféricas y socialmente mixturadas (San Bernardo, La Pintana, La Florida, Quilicura, Maipú y Puente Alto), como se verifica -por ejemplo, para el caso de Quilicura- en Castro-López (2004).

 

Opuestamente, en el core metropolitano y cono centro-oriente se ubican los más altos valores actuales de suelo, superando incluso la barrera de 21 UF/m2, pero acompañado de las más bajas valorizaciones 92-03. Los valores más altos de suelo se polarizan en las comunas de Providencia, Vitacura y Las Condes, donde -pese a su escaso incremento en el tiempo- siguen concentrándose las mejores condiciones de localización para la vivienda y los servicios. Ésta es el área de centralidades consolidadas, hacia las que se dan casi la mitad de los viajes por motivos de trabajo o estudio en el Gran Santiago (Ortiz, 2005).

 

Pero un hecho singular de las zonas pericentales es que su valor de suelo actual, si bien no es demasiado alto respecto a la media metropolitana y a las periferias (Cuadro Nº1), no ofrece ni por lejos las mismas ventajas paisajísticas de la periferia, ni tampoco los niveles altos de centralidad del cono. En términos subjetivos el suelo pericentral es "caro". Se verifica en paralelo una baja valorización promedio para esta zona (173 %), lo que delata escaso interés del mercado por localizarse. De no ser por los casos de Cerrillos y Renca –con valorizaciones de 526 por ciento y 463 por ciento respectivamente, pero en contextos especulativos bastante puntuales-, la valorización pericentral poniente y norte sería aún más baja.

 

Cuadro Nº 1

Valores de suelo 1992, 2003 y porcentajes de valorización

 

UF promedios comunales 1992

UF promedios comunales 2003

valorización promedios comunales
1992-2003

CONO CENTRO-ORIENTE

8,35

12,57

99,99 %

ZONA PERIFÉRICA

0,55

3,09

512,13 %

ZONA PERICENTRAL

1,88

4,22

173,10 %

Sur

1,76

4,34

70,90 %

Poniente

1,75

4,55

219,68 %

Norte

1,56

3,86

217,60 %

PROMEDIO METROPOLITANO

2,92

6,01

263,60 %

Fuente: Elaboración propia en base a ARRIAGADA-SIMIONI (2001) y TRIVELLI (2003)

Los espacios pericentrales están en una paradoja entre valores de suelo comparativamente altos y una demanda que se gsaltah estas zonas inmediatamente aledañas al centro. A este respecto, el volumen de construcción de viviendas en las comunas pericentrales lo confirma: San Joaquín, San Ramón, La Granja, Pedro Aguirre Cerda, Lo Prado, Renca e Independencia demuestran valores inferiores a los 5000 m2. La comuna de Lo Espejo alcanza valores incluso cercanos a los 1400 m2. En contraposición, la edificación en el mismo año en Maipú, San Bernardo, Lo Barnechea, Las Condes, Vitacura y Santiago, exceden los 200.000 m2 (Figura Nº 2). Para localizaciones residenciales, el suelo pericentral compite principalmente con periferias dinámicas y en expansión.

 

El hecho más notable aquí es que 4 de las comunas definidas como gestáticash están incluidas en el perímetro afecto a subsidio de Renovación Urbana. Y es muy probable que el peso relativo que generan las industrias en obsolescencia, las bajas condiciones y deterioro ambientales de muchas comunas pericentrales, sumado a su escasa renovación física de los entornos, crearían mayores condiciones de estancamiento económico.

 

Por su parte, las tasas de tenencia de vivienda ya pagada en muchas comunas pericentrales son altas, lo que confirma la antigüedad de la construcción de éstas, un mercado inmobiliario poco dinámico y una baja demanda por este recurso (Figura Nº 3). Esto se suma a una alta concentración de pobreza, un alto nivel de allegamiento (cantidad de hogares por vivienda) y una data de construcciones residenciales comparativamente más antigua que en las periferias y el cono centro-oriente (López, 2004). Por el contrario, las comunas periféricas concentran en promedio hasta un 80 por ciento de viviendas con deuda (es decir, de construcción más reciente), mientras que en el cono las viviendas en arriendo predominan en un 60 por ciento.

 

La pregunta es si las comunas pericentrales se encuentran gen esperah para operaciones inmobiliarias posteriores, o más bien son espacios deficitarios que, por motivos que serán analizados a continuación, tienen bajas probabilidades de desarrollarse en las dinámicas de mercado actuales.

 

Estructuras de Uso de suelo y movilidad intrametropolitana

 

El mapa metropolitano de densidad de vivienda (Figura Nº 4) define cuatro grandes sectores muy concentrados, dos de ellos claramente "pericentrales". Sin embargo, llaman la atención un gran vacío en el sur de esta zona, el cual es consecuentemente "llenado" por una gran concentración industrial. De tal forma, las estructuras industriales o de bodegaje situadas en pericentro (algunas en uso y otras abandonadas) aparecen genquistadash en suelos de buena localización para el transporte, deteriorando los entornos y desaprovechando la cercanía a las redes de movilidad. Este efecto es perceptible tanto en los pericentros norte como sur, aunque con intensidad notablemente más alta en el segundo, especialmente en la comuna de San Joaquín y borde oriente de San Miguel.

Lo notable de estas comunas es la incompatibilidad entre el subsidio de Renovación Urbana y una zonificación metropolitana (PRMS) y local (PRC) que permite extensos bordes industriales impermeables para el aprovechamiento de las ventajas de transporte por parte del suelo residencial. De hecho, en San Joaquín no se han generado plusvalías considerables en las zonas aledañas a las estaciones de Metro que la circundan (Figura Nº 5).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


El uso industrial gde bordeh podría ser una importante causa de la escasa incidencia de las comunas pericentrales en el uso del Metro. Por ejemplo, en el total de viajes diarios en este medio, el 94 por ciento de las estaciones de destino están en la Línea 1, un 85 por ciento en las estaciones localizadas al interior del cono centro-oriente (desde "Los Héroes" hasta "Escuela Militar") y un 71 por ciento sólo en las estaciones gU. de Chileh y gLa Monedah.

Aquí las estaciones de las Líneas 2 y 5 aparecen con demandas muy marginales, guardando relación con la estructuración del trabajo, educación, comercio y servicios en el AMGS. ORTIZ (2005) plantea que la metrópolis es aún fuertemente monocéntrica para actividades de trabajo y educación, dirigiéndose el 50 por ciento de los viajes por estos motivos al cono centro-oriente. La otra gran atracción de viajes hacia actividades laborales y de estudio son las nuevas zonas periféricas progresivamente más dotadas en lo funcional (LÓPEZ op. Cit.). En este contexto, los espacios pericentrales manifiestan dos situaciones: son comunas de paso para las redes que conectan las periferias con el cono centro-oriente, y sus usos son funcionalmente residuales para el contexto metropolitano.

 

 Envejecimiento, empobrecimiento y despoblamiento: tres caras de una misma moneda

 

Desde el punto de vista de la movilidad espacial intraurbana de Santiago, se puede concluir es del tipo "centro-periferia", donde las mayores intensidades porcentuales de poblamiento tienden hacia los extremos metropolitanos (Figura Nº 6), mientras que las zonas central y pericentrales (incluido el cono) manifiestan un considerable despoblamiento. En el contexto de movilidad intercomunal, Santiago es una estructura que está vaciando sus centros para llenar sus periferias.

Pero ante este despoblamiento central, el subsidio de Renovación Urbana, tal y como ha operado en el AMGS, estaría cristalizando sólo en zonas de aptitudes mayores, que cuentan con imagen urbana, morfología y funciones residenciales homogéneas (barrios poniente y sur de la Alameda de Santiago, el Llano Subercaseaux en San Miguel, barrios Bellavista y Av. Perú en Recoleta, entre otros), aunque con resultados exitosos hasta ahora sólo en el volumen de metros cuadrados construidos y no en el repoblamiento comunal. Y en casos de ausencia de buenas condiciones ambientales, el Subsidio de Renovación Urbana resulta inefectivo.

Asimismo, el instrumento incentiva –por cálculos de rentabilidad- la construcción de departamentos pequeños, privilegiando mayormente la localización de adulto-jóvenes (con pocos o ningún hijo) y tercera edad. Al crecer las familias, el modelo gexpulsah a estos habitantes hacia las periferias. Contrariamente, las periferias expansivas, al permitirse mayores metrajes de vivienda en suelos más baratos, privilegian el asentamiento de familias emergentes en consolidación, con hijos, y permite su crecimiento y establecimiento a largo plazo. La geografía etárea del AMGS es dual: define un core muy joven, y periferias predominantemente de edades medias con hijos.

En el mismo contexto, los espacios pericentrales quedan relegados a concentraciones mayores de población envejecida. No se trata, sin embargo, de localizaciones preferidas por este segmento etáreo (como sí lo son Providencia y El Golf), sino de resabios de una emigración de los jóvenes que prefirieron las periferias.

 


Figura Nº 5

Usos de suelo locales en la comuna pericentral de San Joaquín

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Al interior de las áreas de 400 mts. a la redonda partir de estaciones de Metro Línea 5, se verifica la predominancia de predios industriales (y de equipamiento carcelario) superiores a 5000 m2.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


El genvejecimientoh pericentral corre en paralelo al empobrecimiento generalizado de su población. El análisis de los datos de la Encuesta Origen Destino (EOD, SECTRA 2002)
–si bien a nivel comunal- permite identificar de qué manera se distribuye la población viajante correspondiente a los segmentos D y E de la escala de ingresos familiares (inferiores a $280.000). Las comunas pericentrales y el core aparecen como el espacio que más origina viajantes pobres (Figura Nº 7).

 

En las zonas intermedias entre centro y periferia se están genquistandoh estos segmentos deficitarios, con todas las externalidades económicas y sociales que ello implica. Inversamente, desde algún tiempo, las periferias han dejado de ser los espacios de concentración de la pobreza, constituyéndose en lugares más heterogéneos.

 

Otro aspecto que da cuenta de la ruptura generalizada de grandes espacios pericentrales es la distribución de viviendas deficitarias -por ejemplo conventillos-, siendo notoria la concentración en los distritos de prácticamente ambos cuadrantes sur y poniente de la comuna de Santiago, y gran parte de las comunas de San Joaquín, San Miguel, San Ramón, La Cisterna, Cerrillos, Quinta Normal, Renca, Independencia y Recoleta, con índices que llegan a alcanzar el 20 por ciento del total de viviendas (LÓPEZ op. Cit.).

 

Por su parte, la variable "movilidad residencial" familiar es indicativa del crecimiento económico experimentado. De tal forma, esta movilidad hacia zonas de mejor plusvalía indica mejores capacidades de endeudamiento familiar. Es relevante entonces la existencia de una gran área compacta -en Quinta Normal, Renca, Conchalí, Recoleta y Cerro Navia- donde se da casi un 50 por ciento de población nacida en la misma comuna. En la zona sur-poniente, en cambio, sólo la comuna de Lo Espejo y el cuadrante sur de Santiago aparecen con tales grados de concentración.

 

Pero estas características no son signo de estructuras sociales vitales, o de sectores mejor consolidados en el tiempo, sino, por el contrario, de barrios que comienzan a fracturarse, por la emigración de su población económicamente más activa, y la ausencia de nuevas familias con hijos. Los entornos industriales (algunos abandonados) gayudanh a que las redes sociales se desestructuren, por la incapacidad de los ambientes físicos de adaptarse y recibir habitantes nuevos. En términos generales, los pericentros –casi en una virtual causación circular- pasan a ser los nuevos receptáculos de marginalidad social –sin acceso a los subsidios sociales- enquistada en los bordes de un core en renovación y atrapada por periferias sumamente dinamizadas.

 

La Figura Nº 8 plantea una síntesis espacial de las siguientes variables: concentraciones de población sobre los 65 años, tasas de población inmovilizada en su ciclo de vida, concentración de viviendas ya pagadas (es decir, zonas de estancamiento de mercado), concentración de conventillos, número de hogares residentes en una misma vivienda (nivel de hacinamiento) e intensidad del uso industrial.

 

La resultante es un índice de zonas que podrían considerarse como de mayor déficit social y funcional en el AMGS, y probablemente ser objeto de focalizaciones más precisas para estrategias de desarrollo pericentral.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Conclusiones

 

El crecimiento de Santiago se funda en un mercado de suelo que –si bien hoy asume costos por impactos ambientales y dotación transporte- distribuye la residencia sólo donde los márgenes de retorno de las inversiones son mayores. Este modelo también tiende a la autogestión y competencia inter-municipal para acceder a fuentes de financiamiento públicos (FNDR, BID, etc.) y privados. Para esto, el MINVU intenta actualmente instituir modificaciones a la Ley General de Urbanismo y Construcciones, así como promover la atracción de la inversión privada a los espacios más distantes mediante ventajas, a través de gcondicionesh.

 

Sin embargo, en este modelo los agentes inmobiliarios se rigen por sus propias lecturas y decisiones acerca de la demanda residencial urbana (a partir de estudios de mercado), incrementando el consumo de suelo natural o agrícola, y los niveles de segregación social. Y es que, ante la inexistencia de gobierno metropolitano, la estructura urbana depende más de visiones empresariales locales y sectoriales infraestructurales, que deciden dónde y cómo debe desarrollarse la ciudad.

 

En este contexto, es imprescindible el aprovechamiento de las condiciones de centralidad y servicios que ofrece la ciudad compacta, densificando los suelos más centrales. Con este fin, se aplicó -a partir de 1990 y con bastante éxito en lo ginmobiliarioh- una política renovadora de suelo central en la comuna de Santiago. Luego, ésta fue progresivamente ampliada a 9 comunas pericentrales, pero con eficacia sólo en aquellos cascos donde las condiciones de paisaje histórico o contexto cultural ofrecían éxitos inmobiliarios gsegurosh. Y es que la Renovación Urbana en los espacios pericentrales entra en conflicto con normativas metropolitana y locales que permiten usos industriales molestos.

 

Pero el problema está lejos de tratarse sólo de un conflicto entre instrumentos, sino del enfoque de una política pública territorial. El Estado genera instrumentos y condiciones para el desarrollo urbano en las periferias y el centro, pero no define -en el mismo modelo- prioridades para el desarrollo pericentral, el cual –por sus condiciones menos ginmediatash- pierde posibilidades a futuro.

 

Asimismo, ante el contexto de competencia inter-municipal por la captura de demandas inmobiliarias, ¿qué tipo de competitividad demuestran los territorios pericentrales, carentes de ventajas de localización residencial o de servicios y con sus actualmente altos costos de reconversión de sus suelos históricamente productivo-industriales? La gestión competitiva entre comunas no opera cuando se tienen desigualdades ambientales tan notables como las presentadas por el anillo pericentral del AMGS.

 

El pericentro, pese a su nutrida disponibilidad de espacios para la reconversión, aparece con una sumatoria de conflictos de difícil reversibilidad, confirmándose lo expresado en la hipótesis: los bajos índices de desarrollo de las zonas pericentrales no sólo son consecuencia de -sino que se intensifican con- el modelo actual de crecimiento metropolitano. Y, de no mediar modificaciones políticas y normativas orientadas al territorio pericentral (especialmente en lo referido a su valorización económica, envejecimiento poblacional y carencia de usos vitalizantes), por parte de un estado que priorice su desarrollo, es poco probable esperar una sinergia positiva entre esos territorios locales y las oportunidades con que ya cuentan.

 

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© Copyright Ernesto José López Morales, 2005

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Ficha bibliográfica:

LÓPEZ, E. Impacto del crecimiento del Gran Santiago en el deterioro funcional de sus espacios pericentrales. Scripta Nova. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales. Barcelona: Universidad de Barcelona, 1 de agosto de 2005, vol. IX, núm. 194 (47). <http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-194-47.htm> [ISSN: 1138-9788]

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