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J. VILELLA, «Biografía crítica de Orosio», Jahrbuch für Antike und Christentum 43 (2000), pp. 94-121.


BIOGRAFÍA CRÍTICA DE OROSIO



    En la actualidad es incuestionable la origo galaica1 de O.2 (cuyo praenomen podría ser
Paulo3), probablemente un bracarense4. A principios del siglo V, en la Gallaecia había una
considerable actividad doctrinal, la derivada, sobre todo, de las controversias entre priscilia-
nistas y no priscilianistas. De hecho, la situación teológica que existe cuando tiene lugar el
asentamiento suevo no debía ser muy distinta de la que atestigua el concilio I de Toledo,
del año 4005. Y estas discusiones doctrinales parecen haber incentivado la competencia
(incluso el radicalismo) entre los eclesiásticos galaicos, algunos de los cuales no dudan en
dirigirse al extranjero para formarse, relacionarse y poder influir así decisivamente en los
debates de su provincia y ocupar un lugar preeminente entre sus eclesiásticos.
    Es éste el caso de los dos Auiti (seguramente dos clérigos, a quienes nos referimos como
Avito 1 y Avito 2), conciudadanos de O.6, los cuales posiblemente7 se ponen de acuerdo
para emprender una acción doctrinal conjunta8, al parecer, básicamente, en relación a los
postulados priscilianistas acerca del alma9. Avito 1 se dirige a Jerusalén, donde consigue o

1 El propio O. dice que desde su patria va a Africa (ver
n. 29): Oros. common. 1 (CCL 49, 158, 22/4). Por su parte,
Agustín indica que O. llega a Hipona procedente de la
costa hispana del Océano más alejada: Aug. ep. 169, 13
(CSEL 44, 621, 13/5). Cf. id. ep. 166, 2 (ibid., 547, 10/1).
La origo galaica de O. está mencionada explícitamente
por Braulio, autor que incluye a O. entre los personajes
galaicos: Braul. ep. 44 (180, 290/3 Riesco). Cf. Aug. c.
Priscill.
4 (CCL 49, 168,96). Tanto las vicisitudes que O.
padece a causa de los bárbaros (ver n. 27/34) como su
conocimiento de las doctrinas priscilianistas (ver n. 22)
también sugieren que O. era de la Gallaecia, provincia de
la que tiene un buen conocimiento, cf.: Oros, hist. 1, 2, 71,
(30 Arnaud-Lindet). 1,2, 81, (32). 6, 21, 2, (230). 6, 21, 6,
(230). Al respecto debe tenerse asimismo presente que,
en el 417, O. no pueda dirigirse desde Menorca a su
tierra (ver n. 288 y 311): Seu. Minor. ep. de conu. Iud.
4, 1/2 (18,37/43 Amengual; BHL, 7859). En cambio, a
finales del 417, no parecen existir dificultades para rea-
lizar el trayecto entre Menorca y la zona oriental de la
Tarraconensis (controlada por Valia, ver n. 288), de cuya
capital se ha sostenido que podría ser originario O. úni-
camente a partir de la genérica referencia que hace a
Tarragona: Oros. hist. 7,22,8 (59 Arnaud-Lindet). Por
su parte, M.-P. Arnaud-Lindet, Orose. Histoires (Con-
tre les Païens) 1 (Paris 1990) XI/XIII ha defendido, con
escaso fundamento, que O. sea bretón de nacimiento.
2 "O." es la abreviatura que utilizamos para Orosio
(Orosius), excepto cuando, en las notas, es citado como
autor de una obra que se indica a continuación y en la
que se basa la información proporcionada. En estos ca-
sos (y al igual que los otros autores de textos que cita-
mos) su nombre aparece con una abreviatura más ex-
plícita.

3 Paulus no está atestiguado antes del siglo VI, siendo
Jordanes el primer testimonio conocido al respecto:
Iord. Get. 58 (27,3 Giunta/Grillone). Paulo podría ha-
berse originado a partir de la abreviatura de presbyter.
De todas maneras, este praenomen ya aparece en los
manuscritos de las obras de O. a partir del siglo VIII.
Al respecto, ver F. Fabbrini, Paolo Orosio. Uno storico
(Roma 1979) 49/50.
4 Cf. Auit. Brac. ep. ad Palc. 5 (188 Vanderlinden; BHL
7850), donde Avito 3 (un bracarense: Cons. Const., a.
415 [MG AA 9, Chronica minora 1,246]; su origo se des-
prende claramente de la carta que escribe a los braca-
renses, ver n. 233/4) dice que O. le ha devuelto la pre-
sencia de todos sus conciudadanos. Avito 3 entrega las
reliquias de San Esteban (acompañadas de una carta
suya y de la traducción latina del texto de Luciano) a
O. para que éste las llevara a Braga al volver a esta
ciudad (ver n. 232): Auit. Brac. ep. ad Palc. 8/9, (189
Vanderlinden).
5 Ver J. Vilella, Priscilianismo galaico y política anti-
priscilianista durante el siglo V: AnTard 5 (1997) 177/
85.
6 Oros. comm. 3 (CCL 49, 160, 75).
7 De O. se colige la simultaneidad en la ida de los dos
conciudadanos homónimos al extranjero y las dos ciu-
dades de destino pueden haberse escogido por su ido-
neidad y complementariedad para la obtención de las
obras que se deseaban.
8 Oros. comm. 3 (CCL 49, 160, 75/8).
9 Ver n.51. En relación a las doctrinas y prácticas pre-
suntamente priscilianistas, ver J. Vilella, Un obispo-
pastor de época teodosiana: Prisciliano: Studia Ephe-
meridis Augustinianum 58 (1997) 503/30.


Biografía crítica de Orosio                95


copia textos (no especificados10) de Orígenes y Avito 2 va a Roma, donde obtiene escritos
(tampoco mencionados11) de Victorino12. Los dos homónimos regresan (con sus respecti-
vos textos) a la Gallaecia13 después del 39914 y el primero da a conocer sus escritos al
segundo15, el cual se acaba adhiriendo a los postulados origenistas16. Entonces los dos ac-
túan conjuntamente, condenando las doctrinas priscilianistas17 y divulgando (al parecer,
sólo oralmente18) enseñanzas origenistas19.
    Al igual que sus dos conciudadanos, O. posee también una considerable formación20 y
tiene un buen conocimiento de las cuestiones doctrinales que se estaban enseñando y dis-
cutiendo en su tierra (discusiones en las cuales puede participar), particularmente (según
se colige de lo que expone a Agustín21) acerca del priscilianismo22 y del origenismo que
estaban difundiendo sus dos conciudadanos homónimos23. No sorprende que, en su tierra,
O. conozca la fama de Agustín24.

10 Lo indicado por O. (ver n. 12) pone de manifiesto
que, entre estos textos, necesariamente debía hallarse
(total o parcialmente) el De principiis, obra que, según
parece colegirse de su estancia en Jerusalén, Avito 1
probablemente utiliza en la versión latina realizada por
Jerónimo, traducción (de la cual sólo se han conser-
vado algunos extractos) que, enfatizando contenidos
heterodoxos de Orígenes, era una réplica a la efectua-
da por Rufino, quien había suprimido o corregido las
partes que no consideraba ortodoxas. En cualquier
caso, Avito 1 no puede tener acceso a estas traduccio-
nes antes del año 399. Al respecto, ver F. Cavallera,
Saint Jérôme. Sa vie et son oeuvre 1, 1 (Louvain/Paris
1922) 233/55 y 1, 2, 36/8. Por otra parte, no parece
que deba identificarse a Avito 1 con el destinatario de
la ep. 124 de Jerónimo. Al respecto, ver B. Altaner,
Avitus von Braga: ZKG 60 (1941) 456/68, 462/8.
11 La escueta indicación de O. no permite distinguir si
se trata de obras de Victorino de Poetovio (Ptuj) o de
Mario Victorino, puesto que la naturaleza que presenta
la producción conocida de ambos autores es apta para
los propósitos de Avito 2, ver Altaner, (n. 10) 46017.
12 Oros. comm. 3 (CCL 49, 160, 75/8).
13 Id. comm. 3 (ibid., 160,78); Aug. c. Priscill. 4 (ibid.,
168,88).
14 Ver n. 10. O. indica que Avito 2 asumió el orige-
nismo de Avito1 muypoco después de volver a la Ga-
llaecia
: Oros. comm. 3 (CCL 49, 160,80/1).
15 Aunque O. sólo indica que uno se pasó al otro, así lo
pone de manifiesto el hecho de que estos homónimos
se conocían, quienes, además, tenían unos mismos ob-
jetivos y más tarde actúan conjuntamente (ver n. 17/9).
16 Oros. comm. 3 (CCL 49, 160, 78/81).
17 Id. comm. 3 (ibid., 160,79/80).
18A.GarcíaConde, Los TractatusOrigenis y los orige-
nistas gallegos: Cuadernos de estudios gallegos 4
(1949), 27/56, 35/56, ha defendido que los dos homó-
nimos (a quienes atribuye, con escaso fundamento, la
autoría de estos Tratados) también divulgaron las con-
cepciones origenistas por escrito. Sin embargo, de O.
y Agustín sólo parece colegirse una difusión oral, ver
Altaner (n. 10) 461.

19 Ver n. 51.
20 El Commonitorium de errore Priscillianistarum et Orige-
nistarum
(ver n. 46/51) y el Liber apologeticus (ver n.
195/209) ponen de manifiesto el conocimiento que O.
tiene de las Escrituras y de la producción cristiana. Su
formación clásica queda evidenciada por los Historia-
rum aduersum paganos libri
(ver n. 284). En relación a
la educación literaria de O., cf. también: Oros. hist.
1, 18, 1 (68 Arnaud-Lindet). 1,17,2 (67). 2, 18, 5 (124);
id., apol. 29, 2 (CSEL 5, 652). Agustín se refiere al inge-
nio despierto y a la facilidad de palabra que tenía O.:
Aug. ep. 166,2 (CSEL 44, 547,5/7). Cf. Gennad. uir. ill.
40 (TU 14, 1a, 76,2). También a su afán por el estu-
dio: Aug. ep. 166,2 (CSEL 44, 547,7); id. ep. 169,13
(ibid., 621,13). Cf.: id. c. Priscill. 1 (CCL 49, 165,3). 11
(178,382/4). Ver n. 53 y 300. O. es calificado de hom-
bre de mérito y de honor por Jerónimo: Hier. ep.
134, 1 (CSEL 56, 261,5/6). No recogemos las descrip-
ciones tardías de O. vinculadas únicamente a la cele-
bridad de sus Historiarum aduersum paganos libri (ver n.
295). Por su parte, O. se refiere, en términos de mo-
destia, a él mismo como pobre y desconocido (Oros.
apol. 3,2 [CSEL 5, 606,16/7]. 8,3 [613,15]) y el más
insignificante de todos (Oros, apol. 1, 3 [CSEL 5,
603,9/10]); en el mismo sentido, dice de sí mismo
que es de espíritu lento (Oros. hist. 4,23,8, [74 Ar-
naud-Lindet]).
21 Ver n. 39 y 45/6.
22 Ver n. 39, 45 y 50. De aceptarse lo indicado por
Braulio, O. es adepto del priscilianismo en la Gallaecia:
Braul. ep. 44 (170,75/7 Riesco). Este autor también
afirma que O. fue después corregido por Agustín. El
testimonio de Braulio es el único existente al respecto
y, si bien puede ser cierto el priscilianismo de O.
(quien, de ser así, lo ocultaría a Agustín), éste parece
derivarse de una lectura errónea de la ep. 169 de Agus-
tín, cf. Aug. ep. 169,13 (CSEL 44, 621,12/20).
23 Ver n. 39, 45 y 51.
24 Ver n.29/31. Cf.: Ydat. chron.a. 412,45 (82/4 Bur-
guess); Aug. c. Priscill. 14 (CCL 49, 177, 369/70); id. gest.
Pelag
. 19 (CSEL 42, 72, 11/5).


Josep Vilella                96


    Después de haber sido ordenado presbítero25, el joven26 O. padece la presencia de bár-
baros (quienes se hallan en Hispania a partir del 40927). Él mismo indica que, ante unos
bárbaros desconocidos, actúa "evitando a los que eran hostiles, halagando a quienes tenían
el poder, tomando precauciones ante los infieles y esquivando a los que estaban al ace-
cho"28. La presencia de bárbaros en la Gallaecia parece ser el detonante de su salida de la
Península, episodio al que se refiere con intencionada ambigüedad y del que no quiere dar
detalles. Por más que en su Commonitorium diga que no tenía necesidad alguna de salir de su
tierra29 y de que indique a Agustín que se dirige hasta él debido únicamente a cuestiones
doctrinales30 y para aprender algunas cosas que deseaba conocer31, este memorándum de
O. dirigido al obispo de Hipona parece evidenciar que el galaico no preparó su ida a Africa
o, en todo caso, que sus preparativos al respecto quedaron malogrados. Es significativo que
O. explique a Agustín que ha redactado su opúsculo a partir de lo que ha podido recor-
dar32, hecho que pone de manifiesto que el presbítero galaico llegó indocumentado a Afri-
ca, indicio que puede evidenciar una repentina huida provocada por su relación con los
bárbaros y realizada sin la colaboración de éstos33. Si bien, respecto a su Commonitorium, en
sus Historiae son menos imprecisas y genéricas las referencias que hace a los bárbaros de su
tierra (obra en la que incluso hace alguna alusión a su propia coexistencia con ellos), la
indeterminación sigue siendo la constante en su composición histórica34.
    Ante esta falta de concreción, se ha formulado35 la hipótesis de que O. quisiera silenciar
los motivos de su huida ante Agustín, quien se mostraría contrario a que los clérigos aban-

25 O. ya es presbítero cuando llega a Hipona: Aug.
ep. 166,2 (CSEL 44, 547,5/6); id. ep. 169,13 (ibid.,
621, 12/5).
26 Oros. comm. 1 (CCL 49, 157,5): puer uester; Aug, c.
Priscill.
1 (ibid., 165,1); id. ep. 166,2 (CSEL 44, 547/8):
aetate filius; id. ep. 169,13 (ibid., 621,13); Auit. Brac. ep.
ad Palc.
5 (188 Vanderlinden). 8 (189).
27 Oros. hist. 7,40,3/10 (118/20 Arnaud-Lindet); Ydat.
chron. a. 409, 34 (80 Burguess); Soz. hist. eccl. 9,11/2
(GCS 50, 402/4); Isid. Vand. 71 (288 Rodríguez
Alonso). Cf.: Olymp. frg. 16, apud Phot. bibl. cod. 80
(1, 171/2 Henry); Zos (historicus), hist. noua 6,4/5, (7/9
Paschoud); Greg. Tur. hist. 2,9 (MG Scr. Rer. Mer. 1,1,
56,4/15; ex Frigireto).
28 Oros. hist. 3,20,6 (173 Arnaud-Lindet). Cf.: 3,20,9
(173/4). 7,38,3 (112). 7,40,10 (120). 7,41,1 (120/1).
29 Id. comm. 1 (CCL 49, 158,22/5). En este pasaje ase-
gura que sale de su patria sin haberlo decidido y sin
que tuviera ni intención ni necesidad de hacerlo,
siendo movido por cierta fuerza oculta hasta ser traído
a la costa africana, donde recobra la consciencia y se
da cuenta de que estaba llamado a ir hasta Agustín.
30 Aug. ep. 169,13 (CSEL 44, 621,14/5). Ver n. 24 y
49.
31 Id. ep. 166,2 (ibid., 547,11/2).
32Oros, comm. 4 (CCL 49,162,126). Tiene poca consis-
tencia el considerar que, para la redacción de su Com-
monitorium
(ver n. 50), O. se apoye en una fuente an-
tipriscilianista que sería seguramente la misma en la
que se ha basado el Indiculus de haeresibus en su parte
dedicada a los gnósticos (cf. PsHier. indic. de haer. 13/5
[PL 81, 638]). Así lo considera B. Vollmann, Art. Pris-
cillianus: PW Suppl. 14 (1974) 485/559, 531/4, quien

cree que tal fuente antipriscilianista podría ser el libro
apologético de Itacio Claro (cf. Isid. uir. ill. 2 [135 Co-
doñer]). En relación al Indiculus de haeresibus, ver tam-
bién H.-Ch. Puech, Histoire de l'ancienne église et pa-
tristique, AnnÉcHautesÉt Ve sect. 1960/1961, 112/6,
114.
33 La presencia germánica en la Península Ibérica ori-
gina diferentes idas de hispanos hacia Africa. O. ex
plica que, antes del 417/418, muchos hispanos abando-
naban la Península e incluso especifica que los mismos
bárbaros facilitaban, a cambio de poco dinero, la salida
a todo aquel que así lo deseara, siendo muchos los his-
panos que pagaban y huían de esta manera: Oros. hist.
7,41,4/5 (121/2 Arnaud-Lindet). Parecen ser fugitivos
los obispos hispanos que, en el 418, asisten al concilio
general de Cartago: Conc. Carthag. a. 418 (CCL 149,
69,7). Es posible que algunas de las estancias de hispa-
nos que se documentan en Africa durante los primeros
decenios del siglo V estén motivadas por los bárbaros,
ver ProsoChrétBasEmp 1, 360, Eucharius y 871/2, Petrus
4. Ver n. 34.
34 Ver n. 28. O. se refiere a su huida, pero no explicita
su causa: Oros. hist. 5,2,1 (86 Arnaud-Lindet). Cf.:
5,1,15 (85). 5,2,8 (87). Esta huida tiene lugar por vía
marítima y durante la misma O. es perseguido (según
él dice) con piedras y dardos. Siempre según su relato,
gracias a una repentina niebla consigue escapar de sus
perseguidores (quienes parecen ser bárbaros) cuando
ya estaba a punto de ser atrapado: Oros. hist. 3,20,7
(173 Arnaud-Lindet). Después de esta huida, O. llega
a Africa: Oros. hist. 5,2,1/2 (86 Arnaud-Lindet).
35 E. Corsini, Introduzione alle "Storie" di Orosio, (To-
rino 1968) 10/2.


Biografía crítica de Orosio                97


donaran sus Iglesias a causa de los bárbaros. Sea como sea, una huida de O. (hecho muy
probable) no implica que, en este momento, el galaico no tuviera ya más o menos decidida
su ida a Hipona para recabar información y documentación acerca de diferentes cuestiones
doctrinales defendidas y cuestionadas en su país, de las que era buen conocedor. En este
sentido, su ida a Africa sería parangonable con el viaje realizado por sus conciudadanos36,
sin que exista ningún indicio que permita suponer que (como se ha dicho) O. se dirige a
Hipona en cumplimiento de alguna misión encomendada por alguna autoridad eclesiástica
de su tierra. También se oponen a esta hipótesis la dilatada (como veremos) permanencia
y actividad de O. tanto en Africa como en Palestina.
    Antes del 41537, llega a Hipona donde (sin duda con el propósito de tener una res-
puesta escrita de Agustín38) inicialmente hace algunas sugerencias (al parecer, orales) a
éste acerca de las doctrinas priscilianistas y origenistas que se estaban dando en la Gallaecia
y, al respecto, se propone dirigirle, cuando le viera liberado de otros textos que debía
redactar, un informe escrito39. O. compone este memorándum cuando tiene conocimiento
de que Eutropio y Paulo (obispos católicos cuyas sedes no son mencionadas)40 han presen-
tado a Agustín un documento relativo a algunas doctrinas heréticas (aunque sin referirse a
todas)41. Este escrito de Eutropio y Paulo mencionado por O. parece corresponder, total o
parcialmente, al envío, realizado por estos obispos, de las Definitiones del presbítero Celestio
(condenado en el concilio de Cartago del 41142) a Agustín para que éste las refutara43. Así
puede colegirse del hecho de que tanto el hispano como Agustín mencionen la actuación
conjunta de estos dos obispos en sendos escritos que se hallan muy próximos en el
tiempo44. O. (quien, cuando redacta su Commonitorium, todavía no tendría una relación
asidua con el obispo de Hipona), si bien sabe que el escrito que Agustín acababa de recibir
de Eutropio y Paulo versaba sobre cuestiones que eran consideradas no ortodoxas por el
episcopado africano, no parece tener un conocimiento exacto de su contenido (o, por lo
menos, así lo da a entender), refiriéndose a este escrito sólo de una manera genérica e
imprecisa y diciendo que se trata de un memorándum acerca de algunas herejías. En este
momento, el galaico estaba básicamente interesado en entregar a Agustín su opúsculo y

36 Mediante su Commonitorium de errore Priscillianistarum
et
Origenistarum y la esperada respuesta de Agustín (ver
n. 38), O. parece seguir, en el fondo, el ejemplo de
Avito 1 y de Avito 2.
37 O. llega a Hipona después del 409 (así lo pone de
manifiesto su coexistencia con los bárbaros, ver n. 27/
34) y antes del 415. En efecto, cuando (durante la pri-
mavera del 415, ver n. 115) se dirige a Palestina, O. ya
llevaba tiempo en Africa: había entablado relación con
Agustín y había esperado el momento oportuno para
dirigirle su consulta (ver n. 39, 41 y 45); había com-
puesto su Commonitorium de errore Priscillianistarum et
Origenistarum (ver n. 41 y 45); había intensificado su
relación con Agustín, leyendo y aprendiendo diferentes
cuestiones de caracter teológico-doctrinal (ver n. 52/5
y 64/9); a instancia de Agustín, se había dedicado a
realizar un trabajo histórico (ver n. 56/63); había deci-
dido ir a Palestina siguiendo la indicación de Agustín
(ver n. 70/3); había recibido el Ad Orosium contra Pris-
cillianistas et Origenistas
(ver n. 75/6) de Agustín, quien,
por su parte, había desarrollado una considerable acti-
vidad ante el próximo viaje de O. a Oriente (ver n.
74).

38 Ver n. 45 y 49.
39 Oros. common. 1 (CCL 49, p. 157, 1/3).
40 Ver ProsopChrétBasEmp 1, 378, Eutropius y 843/4,
Paulus 7. No tiene ningún fundamento la postulada his-
panidad de estos obispos, siendo mucho más verosímil
su pertenencia al episcopado africano o italiano.
41 Oros, comm. 1 (CCL 49, 157,3/7).
42 Ver n. 169.
43 Aug. perf. iust. 1, 1 (CSEL 42, 3).
44 Aunque el biógrafo de Agustín (Possid. indic. 7, 3/4
[172 Wilmart]) cita el De perfectione iustitiae hominis
(obra que no aparece en las Retractationes) después del
De natura et gratia, la réplica a Celestio puede ser per-
fectamente anterior a la finalización de la refutación de
Pelagio (ver n. 127). A este respecto, no parece pro-
bable que Agustín contestara primero a O. que a los
obispos Eutropio y Paulo, quienes se habían dirigido
por escrito a Agustín antes que O. y a los cuales éste se
había referido en su opúsculo. En relación a esta obra
de Celestio, conservada gracias a estar reproducida ín-
tegramente en la réplica de Agustín (De perfectione iusti-
tiae hominis
), ver A. Bruckner, Quellen zur Geschichte
des pelagianischen Streites (Tübingen 1906) 70/8.


Josep Vilella                98


debió considerar que si lo relacionaba con el de Eutropio y Paulo tenía una buena oportu-
nidad para ello. La referencia a las doctrinas heréticas contenidas en las Definitiones de
Celestio (primer contacto conocido de O. con el pelagianismo) necesariamente debía agra-
dar a Agustín.
    Explica O. que es entonces "cuando (empujado, al igual que Eutropio y Paulo, por la
misma preocupación de salvación común) considera necesario apresurarse a dar a conocer
y reagrupar en un conjunto todos los árboles de perdición (con sus raíces y ramas) y
mostrarlos al espíritu ardiente de Agustín para que éste, después de haber visto lo añadido
(lo indicado por O.) y reconocida la gravedad de lo expuesto, considere qué disposición
debe adoptar"45. Y compone (en forma de carta) su Commonitorium de errore Priscillianista-
rum et
Origenistarum dirigido a Agustín46, a quien se refiere con encomio47. En este opúsculo,
después de haberse referido a su intención de entregarle el mencionado informe y al mo-
mento propicio para ello48, pide (utilizando un lenguaje metafórico) que "sea Agustín quien
arranque y corte los sembrados o los injertos malignos de los demás y siembre la verdadera
semilla entre los galaicos". O. insta abiertamente al obispo de Hipona a componer una obra
dirigida a la Gallaecia (la respuesta a su Commonitorium) a fin de que su tierra pueda ser
corregida mediante la acción de Agustín y la mediación del propio O.49. Una vez solicitada
esta actuación del obispo de Hipona (la cual O. justifica en función de las desviaciones
doctrinales existentes en la Gallaecia y a partir de su providencial ida a Hipona), pasa
a referirse al priscilianismo50 y al origenismo51 que había en su tierra.
    O. intensifica su relación con Agustín después de haberle dirigido su Commonitorium52.
Se introduce en el círculo de este obispo (quien se refiere a la inquietud de O. por saber53 y

45 Oros. comm. 1 (CCL 49, 157,5/11). Cf.: Aug. ep. 166, 2
(CSEL 44, 547,7/12); id. ep. 169,13 (ibid., 621,16/9).
46 Oros. comm. (CCL 49, 157/63).
47 Ver n. 45 y 49.
48 Ver n. 39, 41 y 45.
49 Oros. comm. 1 (CCL 49, 157/8,11/20). 1 (158, 20/
31). 4 (162/3). Cf.: Aug. ep. 166,2 (CSEL 44, 547,7/
12); id. ep. 169,13 (ibid., 621,16/9).
50 O. expone la doctrina de Prisciliano (a la que consi-
dera peor que el maniqueísmo) acerca del alma (refi-
riéndose a su origen, al proceso seguido hasta su ads-
cripción a los cuerpos y a la intervención de Cristo),
ilustrando su exposición con la cita (de memoria, ver
n. 32) de una carta de Prisciliano. O. indica asimismo
que Prisciliano, al defender la influencia de la astrolo-
gía, enseñó que los nombres de los patriarcas son
miembros del alma mientras que los miembros del
cuerpo corresponden a signos zodiacales y que, en base
al contenido del libro (apócrifo) titulado Memoria Apos-
tolorum
, intuía la eternidad de las tinieblas y que el
príncipe del mundo procedía de las mismas. Además,
O. dice que Prisciliano negaba la existencia separada
de las tres personas de la Trinidad y afirmaba que
Padre, Hijo y Espíritu Santo eran uno solo, Cristo:
Oros. comm. 2 (CCL 49, 158/60). Cf.: 1, (158,31/3);
Aug. ep. 166,2 (CSEL 44, 547,7/12); id. ep. 169,13
(ibid., 621, 16/9); id. retract. 2, 44 (CCL 57, 126). Ver Vi-
lella, Un obispo-pastor, (n.9) p. 511/2.

51 En cuanto al origenismo, O. da cuenta del viaje y
actividad doctrinal de los dos Auiti (ver n. 6/19) y ex
plica que, a partir de Orígenes, los dos homónimos ex-
pusieron una doctrina muy correcta sobre la Trinidad
que fue aceptada en seguida por los sabios aunque, al
respecto, seguía existiendo la dificultad planteada por
la creación del alma "de la nada". Dice también O.
que, además, sus dos conciudadanos divulgaron nume-
rosas cosas fabulosas, refiriéndose a la creación eterna,
al alma y al pecado que todos los espíritus comparten,
a la creación del mundo, a la naturaleza del fuego re-
parador y a la purificación de las almas pecadoras, a la
actividad y al cuerpo de Cristo y a una exégesis de
Rom. 8, 20 puesta en relación con los astros: Oros.
comm. 3 (CCL 49, 160/2). Cf.: 1 (158,31/3); Aug. ep.
166,2 (CSEL 44, 547,7/12); id. ep. 169,13 (ibid.,
621,16/9); id. retract. 2,44 (CCL 57, 126).
52 Cf.: Id. c. Priscill. 1 (CCL 49, 165,1/4 y 8/9); id. ep.
166,2 (CSEL 44, 548,8): ubi ergo istum iuuenem expertus
sum
. Ver n. 41. La respuesta escrita de Agustín a O. no
parece ser inmediata a la recepción, por el primero,
del Commonitorium del presbítero. En todo caso, cuando
Agustín compone su Ad Orosium contra Priscillianistas et
Origenistas
ya estaba decidida la ida de O. a Palestina
(ver n. 70 y 75).
53 Aug. c. Priscill. 4 (CCL 49, 168,101/4). 14 (178, 382/
9); id. ep. 166,2 (CSEL 44, 547,10/2); id. ep. 169, 13
(ibid., 621,12/5). Ver n. 20.


Biografía crítica de Orosio                99


a la estima y confianza que le merece54) y recibe enseñanzas y orientaciones de éste55.
Durante este tiempo56, el presbítero galaico recibe también de Agustín (quien entonces
estaba redactando los libros IV y V del De ciuitate Dei57) la indicación de que escribiera en
contra de aquellos que sostenían que la adopción del cristianismo había acarreado conse-
cuencias funestas58. El encargo que Agustín hace a O. (quizás a sugerencia de este último59)
obedece a la intención que tenía Agustín de disponer, en este momento, de una mayor
acervo documental en contra de las razones aducidas por los paganos (sobre todo después
del saqueo de Roma del 410, suceso que también había producido una gran convulsión
entre los cristianos, necesitados igualmente de explicaciones ante lo sucedido)60. A este
respecto y según su propio testimonio, O. es exhortado a exponer, en un volumen breve y
ordenado, todo lo que de los siglos pasados pudiera recabar, en cada uno de los registros
históricos y analíticos disponibles, acerca de las calamidades pretéritas61. O. indica que
acoge este cometido con obediencia y buena voluntad62, trabajando en el mismo63.
    Además, el hispano lee diferentes obras, particularmente de Agustín64, y adquiere un
buen conocimiento de la cuestión pelagiana y de la gran actividad que, al respecto, estaba
realizando Agustín, quien, durante la estancia de O. en Hipona, redacta, entre otros escri-
tos65, su respuesta a las cuestiones que le somete Hilario66 (un cristiano de Siracusa), refuta

54 Id. c. Priscill. 1 (CCL 49, 165, 1/4); id. ep. 166, 2,
(CSEL 44, 548, 5/9). Cf. Oros. hist. 5, 2, 2, (86 Arnaud-
Lindet).
55 Aug. ep. 166, 2 (CSEL 44, 547, 14/5).
56 El mandato que O. recibe de Agustín es anterior a
su ida a Palestina. Compárese Aug, ciu. D., 4, 2 (CCL 47,
99/100) (respecto a la cronología del libro IV del De
ciuitate Dei
, ver n. 65) con Oros. hist. 1 prol. 10 (8 Ar-
naud-Lindet). Son los libros del De ciuitate Dei publica-
dos antes del 415 los que O. conoce con seguridad (ver
n. 63). Ver asimismo n. 139, 259, 277 y 290. No adu-
cen argumentos firmes quienes se muestran contrarios
a que O. recibiera el encargo de Agustín antes de par-
tir a Palestina, caso de Corsini, (n. 35) p. 20/33.
57 Ver n. 65.
58 Oros hist. 1 prol. 9 (8 Arnaud-Lindet). 1 prol. 1/2
(6). 1 prol. 8 (7). 3 praef. 1 (134). 7,43,19/20 (131/2).
Cf. Gennad. uir. ill. 40 (TU 14,1a, 76). Ver n. 61.
59 Cf. Oros. hist. 1 prol. 2 (6 Arnaud-Lindet).
60 Agustín, quien ya había expuesto y rebatido los ar-
gumentos de los paganos en los tres primeros libros de
su De ciuitate Dei (publicados antes de septiembre del
413, ver ProsopChrétBasEmp 1, 671/88, Flauius Marcelli-
nus
2), dice que, al respecto, sólo ha proporcionado
unos pocos ejemplos y que, además, no se ha referido
al período imperial ni a los desastres naturales (Aug.
ciu. D.
4,2 [CCL 47, 99,14/9]), para cuya recopilación
no dispone de tiempo: Aug. ciu. D. 4,2 (CCL 47, 99/
100). Cf.: 2,17 (48,41/2). 3,18 (85,11/2). 3,21 (89,3/
4). Esta documentación adicional sería todavía más útil
en el caso de que los sectores paganos hicieran pública
su réplica (que ya tenían escrita, hecho que sabía Agus-
tín) a los tres primeros libros de Agustín, réplica que
finalmente no se publica: Aug. ciu. D. 5, 26 (CCL 47,

163,73/81), pasaje (probablemente escrito cuando O.
ya había emprendido viaje a Palestina) en el que Agus-
tín da por concluida la controversia.
61 Oros. hist. 1 prol. 10 (8 Arnaud-Lindet). Cf.: 3 praef.
1 (134). 3,4,6 (145). 6,1,12 (164). 7,43,19 (131/2);
Gennad. uir. ill. 40 (TU 14,1a, 76). Ver n. 58.
62 Cf.: Oros. hist. 1 prol. 1/6 (6/7 Arnaud-Lindet). 1
prol. 8 (7). 7,43,20 (132). Ver n. 300.
63 A este respecto, ver Arnaud-Lindet (n. 1) XXII/
XXIII. O. conoce los libros del De ciuitate Dei escritos
antes del 415, compárese: Oros. hist. 3,4,6 (145 Ar-
naud-Lindet) con Aug. ciu. D. 1,30/3 (CCL 47, 30/3);
Oros. hist. 6,1,11/2 (164 Arnaud-Lindet) con Aug. ciu.
D.
2,22 (CCL 47, 56,25/6) y 3,7 (70,46/7). Ver n.
282.
64 Id. c. Priscill. 1 (CCL 49, 165,4/6). Ver n. 63.
65 Cf. id. ep. 169,13 (CSEL 44, 620/1). En esta carta,
fechada en el 415, Agustín se refiere a los libros que ha
escrito recientemente: los libros IV y V del De ciuitate
Dei
(ver n. 56), la exposición de tres salmos, las cartas
166 y 167 (mencionadas como libros, hecho que evi-
dencia la intención de editarlas que tenía Agustín, ver
n. 95), el Ad Orosium contra Priscillianistas et Origenistas
(ver n. 75) y el De natura et gratia (ver n. 127). Agustín
no menciona ni el De bono uiduitatis ni el De perfectione
iustitiae hominis
, probablemente porque los consideraba
como cartas.
66 Aug. ep. 157 (CSEL 44, 449/88). Esta carta es la res-
puesta a Hil. Syrac. ep. 156*, apud Aug. Ep. (CSEL 44,
448/9). Cf.: Hier. adv. Pelag. 3,19 (CCL 80, 123, 10/1);
Oros. apol. 3,5 (CSEL 5, 607,8/11; Aug. gest. Pelag. 23
(CSEL 42, 77, 7/16); id. grat. Christi et pecc. orig. 2,12
(ibid., 174,13/20). En relación a la cronología de la ep.
157 (año 414), ver n. 173.


Josep Vilella                100


las Definitiones de Celestio67 y está replicando el De natura del monje Pelagio68, escrito al que
el joven presbítero también parece tener acceso69. Entonces (seguramente antes de que
Agustín contestara a su Commonitorium70), O. es exhortado por Agustín a ir (antes de volver
a su país71) a Belén para ampliar sus conocimientos con Jerónimo72, lo cual acoge de buen
grado y con docilidad73. Además, recibe otros cometidos (para realizar en Palestina) de
Agustín, quien despliega una considerable actividad ante este viaje74.
    Durante el invierno del 414/415 o a inicios de la primavera del 41575, O. es el destinatario
del Ad Orosium contra Priscillianistas et Origenistas76 de Agustín, donde éste responde y comenta
algunas de las cuestiones que le había expuesto el galaico en su Commonitorium de errore
Priscillianistarum et
Origenistarum. En relación a los postulados priscilianistas acerca del alma,
Agustín (para quien los priscilianistas están muy próximos a los maniqueos) indica a O. (a
quien califica de hijo muy querido) que el alma no es substancia de Dios y que ha sido creada
de la nada77. En cuanto a las enseñanzas de los dos Auiti expuestas por O., el obispo de
Hipona deplora que algunos hayan pasado del priscilianismo al origenismo aunque se mues-
tra satisfecho por el hecho de que, gracias a la actividad de los dos homónimos, los galaicos
hayan recibido considerables enseñanzas correctas acerca de la Trinidad78. Agustín se refiere
asimismo a otros asuntos que (directa o indirectamente) le había planteado el presbítero:
cuestiones escatológicas79, aspectos relativos a la creación80 y a los ángeles81, y si los astros
son seres animados82. Además, en la respuesta a su Commonitorium, Agustín le aconseja que
vaya a Palestina para aprender mejor la manera de combatir los errores origenistas83.

67 Ver n. 41/4.
68 El De natura de Pelagio sólo se ha conservado en la
refutación que Agustín hace de esta obra (Aug. nat. et
grat
. [CSEL 60,233/99]). Ver Bruckner (n.44) 60/4. El
conocimiento del De natura por Agustín provoca que éste
cambie su actitud ante Pelagio e intervenga en contra del
mismo. Además del De natura et gratia, cf.: Aug.ep. 169,13
CSEL 44,621,20/3); Timas.et Iacob. ep.168*, apud Aug.
Ep. (ibid., 610/1); Aug. serm. 348A,5/6 (55/6 DOLBEAU);
id. ep. 179, 2 (CSEL 44, 692). 10 (697); id. ep. 19*, 3 (CSEL
88, 92/3); Aur. et alii, ep. 177*, 6, apud Aug. Ep. (CSEL 44,
675); Aug. gest. Pelag. 22 (CSEL 42, 75/6). 41 (97, 12/16).
47 (101/2). 49 (103); Alyp. et Aug. ep., 186*, 1, apud Aug.
Ep. (CSEL 57, 45/6); Zos. ep. 3, 7: Coll. Auell. 46(CSEL, 35,1,
104/5; 330 Jaffé); Aug. c. Iulian. op. imperf. 4, 112 (PL 45,
1405); id. retract. 2, 42 (CCL 57, 123/4). En relación a la
cronología del De natura et gratia, ver n. 127.
69 Ver n. 195.
70 Cf.: Aug. c. Priscill. 4 (CCL 49, 168,101/4). 14
(178,382/9). Ver n. 83. De estos pasajes parece cole-
girse que, en este momento, Agustín ya sabía que O.
iría a Palestina. En relación a la cronología del Ad Oro-
sium contra Priscillianistas et Origenistas
, ver n. 75.
71 Ver n. 87.
72 Aug. c. Priscill. 4 (CCL 49, 168,101/4); id. ep., 166, 2
(CSEL 44, 547/8); id. ep. 169,13 (ibid., 621,15/6); Oros.
apol. 3,2 (CSEL 5, 606,19/21); Gennad, uir. ill. 40 (TU
14,1a, 76,13/4); Marcell. chron. a. 416 (MG AA 11, Chro-
nica minora
2, 73). Ver n. 83. Años antes, Agustín ya
había expuesto a Jerónimo que estaba considerando el
enviarle a algún joven para que se formara con él: Aug.
ep. 73,5 (CSEL 34, 2, 269, 6/9).

73 Id. ep. 166,2 (CSEL 44, 548).
74 Ver n. 91, 95/107 y 110/2.
75 Agustín (ver n. 70) escribe el Ad Orosium contra Pris-
cillianistas et Origenistas
poco tiempo antes de la partida
de O. hacia Oriente, donde llega antes de finales de
julio del 415 (ver n. 115). Es quizás también significa-
tivo a este respecto el hecho de que, en su ep. 166,
Agustín retome parte de lo escrito por O. Compárese
Aug. ep. 166, 2 (CSEL 44, 547, 7/10) con Oros. comm. 1
(CCL 49, 158).
76 Aug. c. Priscill. (ibid., 165/78); id. ep. 169,13 (CSEL
44, 621, 19/20); id. retract. 2, 44 (CC 57, 126). Cf. id.
ep. 166, 2 (CSEL 44, 547,14).
77 Id. c. Priscill. 1/3 (CCL 49, 165/7). Cf. id. ep. 166, 7
(CSEL 44, 556,9/11). Estos pasajes ponen de manifies-
to que Agustín no conocía las doctrinas priscilianistas
antes de la llegada de O.
78 Aug. c. Priscill. 4 (CCL 49, 167/8, 81/101).
79 Id. c. Priscill. 5/8 (ibid., 168/71).
80 Id. c. Priscill. 9/10 (ibid., 172/3).
81 Id. c. Priscill. 13 (ibid., 177).
82 Id. c. Priscill. 11/2 (ibid., 173/7). 14 (177/8).
83 Id. c. Priscill. 4 (ibid., 168, 101/4). Cf. 14, (178, 382/
9). Se trata de una referencia velada a la ida de O.
junto a Jerónimo. Es evidente que las consultas orige-
nistas que O. plantea a Agustín constituían una ex-
celente oportunidad para que Agustín reanudara y for-
taleciera sus relaciones con Jerónimo, ver n. 89. En este
momento Agustín también se muestra deseoso de
aprender de Jerónimo, cf.: Aug. ep. 166 (CSEL 44, 545/
85); id. ep. 167 (ibid., 586/609).


Biografía crítica de Orosio                101


    Siendo ya próximo el viaje de O. a Palestina84 y al aprovechar Agustín esta oportunidad
idónea, así como la confianza que O., habituado a viajar, le merecía85, el joven presbítero
recibe diferentes cometidos de Agustín (y posiblemente no sólo de este obispo86) y el ruego
de pasar por Hipona antes de regresar a su tierra87 (sin duda para que, a su regreso de
Palestina, el galaico diera cuenta a Agustín de las misiones que éste le había encargado),
hecho que O. le promete88. Después de estar varios años sin comunicarse con Jerónimo89,
ahora Agustín estaba interesado en fortalecer sus relaciones con éste (sobre todo frente a
Pelagio90) y da varios escritos a O. para que los haga llegar a Belén91. En uno de ellos, el
presbítero galaico es presentado ante Jerónimo en unos términos muy elogiosos: es alabado
por sus cualidades personales92 y "porque, deseando ser útil en la casa del Señor y movido
por la fama de Agustín, se había dirigido hasta Hipona para aprender de éste algunas
cuestiones que quería conocer (y, de este modo, refutar las doctrinas falsas y perniciosas
que asesinan las almas de los hispanos con mayor infortunio que el ocasionado a sus cuer-
pos por la espada bárbara)"93, refiriéndose también Agustín a que O. ha aceptado de buen
grado y dócilmente su exhortación de trasladarse a Belén94.

84 Para la cronología de la ida a Palestina de O., ver n.
115.
85 Aug. ep. 166,2 (CSEL 44, 548,4/9); id. ep. 169,13
(ibid., 621,12/5).
86 Ver n. 106.
87 Aug. ep. 166, 2 (CSEL 44, 548,2/3).
88 Id. ep. 166, 2 (ibid., 548,3).
89 Id. ep. 166,1 (ibid., 546/7). En los epistolarios de
Agustín y Jerónimo no se atestigua ninguna correspon-
dencia durante el período comprendido entre el año
404 ó 405 y el año 415 (ver Cavallera [n. 10] 1,2,
47/56), larga interrupción que también se desprende
del hecho de que, en el 416, Jerónimo diga a Agustín
que no se han podido realizar las copias que éste le
había pedido de la versión latina hexaplar de los Se-
tenta (ver n. 246), copias que Agustín le había solici-
tado en su ep. 82 (Aug. ep. 82, 34/5 [CSEL 34,2, 385/
7]). Ver, al respecto, D. De Bruyne, La correspondance
échangée entre Augustin et Jérôme: ZNW 31 (1932)
233/48, 244. Jerónimo no habría respondido la ep. 82
de Agustín, la cual parece concluir una tensa corres-
pondencia sobre controversias escriturarias. En cam-
bio, las acerbas discusiones entre Jerónimo y Agustín
han dejado ya de existir en el 415, así lo pone de ma-
nifiesto el talante halagador de la carta que Jerónimo
envía a Agustín mediante O. (ver n. 243). Para esta
entente fue fundamental el conflicto pelagiano.
90 Uno de los objetivos que persigue Agustín (precisa-
mente cuando adopta una posición abierta y activa en
contra de Pelagio, ver n. 68) a través de la mediación
de O. es asegurarse el pleno y actual consenso de Jeró-
nimo en relación a la refutación de los postulados pela-
gianos que estaba realizando y despejar cualquier po-
sible duda o contradicción entre ellos, sobre todo de-
bido a que, en el De natura, Pelagio había utilizado, por
lo menos, dos pasajes de Jerónimo en apoyo de sus te-
sis (Hier. comm. in Matth. 1,5,8 [CCL 77, 25]; id. adu.
Iouin
. 2,3 [PL 23, 286]), pasajes que, en el De natura et

gratia, Agustín defiende de la interpretación dada por
Pelagio: Aug. nat. et grat., 78 (CSEL 60, 292/3). Agustín
también se había apoyado, desde el mismo inicio de su
controversia escrita en contra del pelagianismo, en Je-
rónimo (concretamente en los Comentarii in Ionam y en
el Aduersus Iouinianum) para oponerse a los pelagianos.
Así se pone de manifiesto en su De peccatorum meritis et
remissione et de baptismo paruulorum
(obra que Agustín
seguramente hace llegar a Jerónimo a través de O., ver
n. 102): Aug. pecc. mer. 3,12/3 (CSEL 60, 138/9). Es,
pues, evidente que, en el 415, era fundamental para
Agustín que sus interpretaciones fueran totalmente
subscritas por Jerónimo, sobre todo dado que éste era
partidario del creacionismo de las almas, lo cual (como
pone de manifiesto la ep. 166) podía plantear discor-
dancias en relación a los razonamientos de Agustín so-
bre la transmisión del pecado original. En su ep. 166,
Agustín se refiere a los posicionamientos de Jerónimo
(Hier. adu. Iouin. 2,2 [PL 23, 284]; id. comm. in Ionam,
3,5 [SC 323, 266/8]) al preguntarle cómo el alma con-
trajo el pecado original y pone énfasis en que son dis-
tintos a los mantenidos por los pelagianos: Aug. ep.
166,6 (CSEL 44, 554/5). Cf. 21 (577). Al respecto, ver
Y.-M. Duval, Saint Augustin et le Commentaire sur Jo-
nas de saint Jérôme: RevÉtAug 12 (1966), 9/40, 14/5.
Agustín consiguió plenamente la anuencia de Jerónimo
en sus posiciones antipelagianas y en la teología defen-
dida por el episcopado africano respecto al pecado ori-
ginal: Hier. adu. Pelag. 3,17/9 (CCL 80, 120/4); id. ep.
134,1 (CSEL 56, 261/2); Aug. ep. 202A, 4/5 (CSEL 57,
304/5). 20 (314/5).
91 Algunos de los escritos dados por Agustín a O. son
mencionados explícitamente: Aug. ep. 166,2 (CSEL 44,
547/8); id. ep. 169,13 (ibid., 620/1); id. serm. 348A,6
(56,82/3 Dolbeau). Ver n. 95/107 y 110/2.
92 Ver n. 20.
93 Aug. ep. 166, 2 (CSEL 44, 547,7/12).
94 Id. ep. 166,2 (ibid., 547/8).


Josep Vilella                102


    Como portador, O. recibe de Agustín esta carta-tratado95 (ep. 16696, en la que éste
expone y consulta a Jerónimo cuestiones relativas a la naturaleza y al origen del alma
humana, refiriéndose, básicamente, a su encarnación, a su liberación del pecado original
mediante el bautismo y a qué ocurre en el caso de los niños muertos sin haber recibido este
sacramento), otro ensayo97 (ep. 16798, en la que el obispo de Hipona pregunta a Jerónimo
cómo debe interpretarse el pasaje de Iac., 2, 10, frase que Agustín comenta en este opúscu-
lo) y una copia de la carta99 que Agustín había enviado a Hilario (ep. 157100, en la que
Agustín contesta y comenta las cinco cuestiones que se defendían en los círculos pelagianos
sicilianos y que Hilario le había sometido a dictamen101: la posibilidad de la impecancia, la
no necesidad del bautismo para la salvación de los niños, el hecho de que los ricos sólo
puedan salvarse si venden sus bienes, la total prohibición de jurar y una exégesis de Eph.
5, 27).
    Asimismo, O. seguramente recibe (para llevarlos a Jerónimo) de Agustín un ejemplar
de los dos libros del De peccatorum meritis et remissione et de baptismo paruulorum102 (quizás con
inclusión de la carta privada que constituirá el tercer libro103), del De spiritu et littera104 y del
De perfectione iustitiae hominis105. El galaico puede llevar también a Palestina (no necesaria-
mente sólo por indicación del obispo de Hipona106) documentación relativa al concilio de

95 Id. ep. 166,2 (ibid., 547/8); id. ep. 169,13 (ibid., 620/
1); id. ep. 202A, 3 (CSEL 57, 303,5). Cf.:id. ep. 167,1
(CSEL 44, 586); Hier. ep. 134,1 (CSEL 56, 261,9/11);
Aug. serm. 348A,6 (56,83 Dolbeau); id. ep. 190,20
(CSEL 57, 156,5/8); id. ep. 202A, 1/6 (ibid., 302/5). 20,
(314/5); id. retract. 2,45 (CCL 57, 126/7,1/8). Ver n.
118. De la ep. 190, de la ep. 202A y de las Retractationes
se colige que Agustín tenía previsto publicar la ep. 166
y la ep. 167 como libros una vez hubiera tenido las es-
peradas respuestas de Jerónimo o bien éste ya no pu-
diera contestar (Aug. ep. 202A,6 [CSEL 57, 305,6/9]).
Esta publicación la llevará a cabo Agustín cuando tiene
conocimiento de la muerte de Jerónimo, hecho que de-
jaba definitivamente sus exposiciones sin respuesta. Cf.
Aug. ep. 180, 5 (CSEL 44, 700,9/11).
96 Id. ep. 166 (ibid., 545/85).
97 Id. ep. 169,13 (ibid., 621); id. ep. 202A,20 (CSEL 57,
314/5). Cf.: Hier. ep. 134,1 (CSEL 56, 261,9/11); Aug.
serm. 348A,6 (56,83 Dolbeau); id. retract. 2, 45 (CCL 57,
126/7,1/10). Ver n. 119.
98 Id. ep. 167 (CSEL 44, 586/609).
99 Ver n. 120. Cf. id. serm. 348A,6 (56,83 Dolbeau).
100 Id. ep. 157 (CSEL 44, 449/88).
101 Ver n. 66. Es posible que O. también llevara a Pa-
lestina esta carta, quizás adjuntada a la ep. 157.
102 Ver n. 121. Aug. pecc. mer. (CSEL 60, 3/151). En
esta obra Agustín había iniciado su controversia escrita
contra el pelagianismo.
103 Cf. Aug. retract. 2,33 (CCL 57, 117,15/7).
104 Ver n. 123. Id. spir. et litt. (CSEL 60, 155/229).
105 Ver n. 124. Id. perf. iust. (CSEL 42, 3/48).
106 Cuando escribe los dos primeros libros del De pecca-
torum meritis et remissione et de baptismo paruulorum
, Agus-
tín ya tiene información acerca de lo sucedido en el
concilio de Cartago del 411 (Aug. gest. Pelag. 46 [CSEL
42, 100]; id. retract. 2,33 [CCL 57, 117,21/3]), dispo-

niendo, desde el 412, del breve opúsculo defensivo re-
dactado por Celestio (Aug. pecc. mer. 1,63 [CSEL 60,
64,12/5]). Sin embargo, no hay constancia, por lo me-
nos de manera totalmente fehaciente, de que, con an-
terioridad a la partida de O. de Hipona, Agustín tu-
viese el texto completo de los otros dos escritos que,
conjuntamente con el libelo de Celestio (cf.: Conc. Car-
thag
. a. 416 ep., 175*,6, apud Aug. Ep. [CSEL 44,661,8/
10]; Zos. ep. 2,8: Coll. Auell. 45 [CSEL 35,1, 101/2; 329
Jaffé]);Aug. grat. Christ. et pecc. orig. 2,21 [CSEL 42
,181,16/9]), constituían las actas del concilio: el proceso
verbal de los debates y el libelo acusatorio presentado
por Paulino (Paul. Med. adu. Cael. 7: Coll. Auell. 47
[CSEL 35,1, 109,25/6]; Aug. grat. Christi et pecc. orig. 2,3
[CSEL 42, 168,18/21]. 2,8 [171, 8/9]; id. c. Pelag. 2, 6
[CSEL 60, 466,22/5]; Mar. Merc. comm. s. nom. Cael.:
Coll. Pal. 36 [ACO 1,5, 66]; Praedest. 1, 88 [PL 53, 617]).
Aunque la información obtenida por Agustín acerca
del concilio del 411 puede proceder de varios canales,
a este respecto Agustín sólo se refiere a las cuestiones
que Marcelino le había planteado (Aug. pecc. mer. 3, 12
[CSEL 60, 139,16/9]; id. gest. Pelag. 25 [CSEL 42,
78,27/8]; id. retract. 2,33 [CCL 57, 117,6/8]) y a la con-
sulta que, durante una estancia suya en Cartago, el
obispo de Hipona había realizado personalmente de es-
tas actas (Aug. gest. Pelag. 23 [CSEL 42, 77,2/5]), de las
cuales copia algunas partes (Aug. grat. Christ. et pecc.
orig.
2, 2 [CSEL 42, 168,4/5]). En lo que respecta al li-
belo de Paulino, antes del 417 Agustín sólo se refiere
expresamente a una de las seis tesis contenidas en el
mismo (Aug. pecc. mer. 1,2 [CSEL 60, 3,16/7]), en la
que depende de la información que le había dado Mar-
celino (Aug. pecc. mer. 3, 1 [CSEL 60, 128,15/8]). Agus-
tín no se refiere, de manera sistemática y completa, al
conjunto de las seis tesis de Celestio denunciadas por
Paulino (recogidas íntegramente en el libelo presen-


Biografía crítica de Orosio                103


Cartago del 411107 (concilio108 en el que se había excomulgado a Celestio a partir del libelo
presentado en contra de éste por el diácono de Milán Paulino al obispo de Cartago Aure-
lio109). Además, el joven presbítero recibe de Agustín una carta110 para Pelagio (en la que
no se le censura y se le exhorta a escuchar a O.) y el encargo de transmitirle un mensaje
oral de Agustín (no especificado)111. Además de otros posibles textos112, O. evidentemente
lleva también consigo su Commonitorium de errore Priscillianistarum et Origenistarum y el Ad

tado, en contra de Pelagio, a Eulogio en el 415, ver n.
212/3) hasta después de haber recibido las actas del
concilio de Dióspolis (Loudd) (ver n. 107; cf. Aug. ep.
157, 22 [CSEL 44, 471,7/20], en relación a lo que Agus-
tín indica de Celestio poco antes de partir O. de Hi-
pona). Este silencio inicial sugiere que Agustín no dis-
ponía del texto de Paulino incluido en las actas del con-
cilio del 411, actas de cuya redacción sólo se conserva
el extracto reproducido por Agustín: Aug. grat. Christ.
et pecc. orig
. 2,3 (CSEL 42,168/9). Cf.: Conc. Carthag. a.
416 ep. 175*, 1, apud Aug. Ep. (CSEL 44, 654); Aug. gest.
Pelag
. 23 (CSEL 42, 77,2/5); Mar. Merc. comm. s. nom.
Cael.
: Coll. Pal. 36 (ACO 1,5, 66). A partir de lo expues-
to, cabe la posibilidad de que, si, como parece (ver n.
107), el libelo de Paulino es llevado a Oriente por O.,
éste, al dirigirse a Palestina, hiciera escala en Cartago
(capital eclesiástica africana en la que se detiene con
seguridad durante su viaje de vuelta, ver n. 260/4),
donde, de ser así, O. puede haber completado tanto
sus instrucciones como su dossier africano en contra
del pelagianismo (ver n. 66/9 y 91). Teniendo presente
el gran contenido antipelagiano que revestía el viaje-
legación de O., cabe suponer que el mismo Agustín
quería tener informado de todo ello a Aurelio, primado
que había convocado y presidido el concilio del 411.
Este obispo, por su parte, también puede haber tenido
parte activa en la preparación-indicación de los cometi-
dos a realizar por O. en Oriente, donde se hallaban en-
tonces tanto Celestio como Pelagio. El mismo O. cali-
fica (en este orden) a Aurelio, Agustín y Jerónimo de
columnas y fundamentos de la Iglesia, mencionándolos
al referirse a los autores de escritos antipelagianos:
Oros. apol. 1,4 (CSEL 5, 604,9/13). Auit. Brac. ep. ad
Palc.
5 (188 Vanderlinden), dice que O. ha sido envia-
do a Palestina por los obispos africanos, afirmación que
parece depender de lo que el mismo O. diría a Avito 3
(ver n. 68).
107 En Palestina O. proporcionó información detallada
respecto a la condena de Celestio, refiriéndose a ella
tanto antes de la asamblea de Jerusalén (ver n. 126 y
146) como durante el decurso de esta reunión (ver n.
168/9 y 177), además de mencionarla en su Liber apo-
logeticus contra Pelagianos
en su intención de hacerla ex -
tensible a Pelagio (ver n. 212/3), hecho que parece in-
dicar que O. disponía de la pertinente documentación
escrita que apoyaba su posicionamiento: Oros. apol. 3,4
(CSEL 5, 607). 4,5 (608, 12/3). 19,4 (633,16/8). Por
otra parte, la mera transmisión oral difícilmente puede
explicar la plena coincidencia existente entre las pro-
posiciones de Celestio recogidas en el libelo acusatorio

de Paulino (ver n. 106) con las proposiciones de Celestio
incluidas en otro libelo acusatorio, el presentado, en
contra de Pelagio, por Eros y Lázaro (cuya estancia en
Africa antes de dirigirse a Palestina, aunque posible, en
absoluto está documentada) a Eulogio en el 415 (ver n.
213). A este respecto, compárese Mar. Merc. comm. s.
nom. Cael.
: Coll. Pal. 36 (ACO 1,5, 66,9/17) (cf. id.
comm. adu. haer. Pelag.: Coll. Pal. 3 [ibid., 6,14/24]) con
Aug. gest. Pelag. 23 (CSEL 42, 76,16/25). Cf.: id. gest.
Pelag
. 57 (ibid., 111/2). 65 (120,4/12); Alyp. et Aug. ep.
186*,32, apud Aug. Ep. (CSEL 57, 71); Aug. grat. Christ.
et pecc. orig
. 2,2/4 (CSEL 42, 167/9). 2,12, (174,5/13);
Praedest. 1, 88 (PL 53, 618). Por lo demás, algunas cues-
tiones contenidas en el libelo de Paulino eran semejan-
tes a las que Agustín contesta y comenta en su ep. 157
(cuestiones que son mencionadas unas después de
otras en el opúsculo presentado a Eulogio), carta
llevada por O. a Palestina (ver n. 99 y 120) y leída
tanto en la asamblea de Jerusalén como en el concilio
de Dióspolis. Ver n. 169 y 172/3.
108 En relación al concilio de Cartago del 411, ver n.
169.
109 Ver ProsopChrétBasEmp 1, 105/127, Aurelius 1.
110 Aug. serm. 348A, 6 (56,83/4 Dolbeau). Cabe la po-
sibilidad de que la carta de Agustín a Pelagio transmi-
tida por O. sea la ep. 146: Aug. ep. 146 (CSEL 44, 273/
4). Cf.: id. gest. Pelag. 45 (CSEL 42, 99,10/2). 51/3
(104/6). Ver F. Dolbeau, Le sermon 348A de saint
Augustin contre Pélage. Édition du texte intégral,
RechAug 28 (1995) 37/63, 45/6.
111 Aug serm. 348A, 6 (56,84/5 Dolbeau). Cf. id. gest.
Pelag
. 51 (CSEL 42, 104,21/5). Además de otras cosas,
O. seguramente debía comunicar a Pelagio que Agus-
tín estaba redactando la réplica al De natura.
112 Otro posible texto que O. podría haber llevado a
Palestina sería una carta de Agustín al obispo Juan de
Jerusalén (cf. Aug. ep. 179,1 [CSEL 44, 691,15/8]). Así
lo defiende O. Wermelinger, Rom und Pelagius: Die
theologische Position der römischen Bischöfe im pela-
gianischen Streit in den Jahren 411-432 (Stuttgart
1975) 9222. Ello, sin embargo, es muy hipotético, ha-
bida cuenta de que no es seguro que Agustín hubiera
escrito a Juan antes de dirigirle la ep. 179 (donde le
pide las actas de Dióspolis en nombre de muchos obis-
pos: Aug. ep. 179,7 [CSEL 44, 695,9/11]) y, por otra
parte, en caso de haber existido realmente esta carta
anterior no hay indicios sólidos en relación a su porta-
dor. A este respecto, ver Y.-M. Duval, Introduction à
la lettre 19*: AA. VV., Lettres 1*-29*, = Bibliothèque
Augustinienne 46B (Paris 1987) 507/16, 513/4.


Josep Vilella                104


Orosium contra Priscillianistas et Origenistas113, así como su recopilación de datos históri-
cos114.
    Es durante la primavera del 415115 cuando el presbítero hispano se dirige a Palestina116.
Una vez en Belén, O. explicaría a Jerónimo el principal objetivo de su ida hasta él a instan-
cias de Agustín y le mostraría su Commonitorium y la respuesta al mismo del obispo de
Hipona117. En cumplimiento del encargo de Agustín, el galaico entrega a Jerónimo la ep.
166118, la ep. 167119, la ep. 157120 y probablemente asimismo una copia de los dos libros del
De peccatorum meritis et remissione et de baptismo paruulorum121 (quizás con inclusión del tercer
libro122), del De spiritu et littera123 y del De perfectione iustitiae hominis124, así como posible-
mente también otros textos125. O. proporciona igualmente a Jerónimo información acerca
de la actividad antipelagiana llevada a cabo en Africa126, particularmente la realizada por
Agustín, exponiéndole que éste estaba componiendo un tratado antipelagiano y facilitán-
dole detalles de esta obra127. Por su parte, Jerónimo, después de haberse opuesto tenaz y

113 Ver n. 124.
114 Ver n. 62/3.
115 No es posible saber con precisión ni cuándo ni dón-
de O. emprende su viaje, así como tampoco su dura-
ción y recorrido (ver n. 106 y 259). En todo caso, O. se
halla en Palestina desde antes de celebrarse la asam-
blea de Jerusalén (ver n. 162), así lo pone de manifies-
to la actividad llevada a cabo por O. antes de que tu-
viera lugar dicha asamblea (ver n. 117/27, 132/47 y
153/6). Por otra parte, O. no puede llevar mucho
tiempo en Palestina a finales de julio del 415, sin que
su partida hacia Oriente pueda ser anterior a la finali-
zación del mare clausum, esto es, el 10 de marzo.
116 Aug. ep. 166,2 (CSEL 44, 547/8); id. ep. 169,13
(ibid., 620/1); id. serm. 348A,6 (56,82/3 Dolbeau). Cf.:
Oros. apol. 3,2 (CSEL 5, 606,17): aduena; Auit Brac. ep.
ad Palc
. 5 (188 Vanderlinden).
117 Ver n. 70/3. Cf. Oros. apol. 3,2 (CSEL 5, 606,19/
21). Ver n. 124.
118 Hier. ep. 134, 1 (CSEL 56, 261,9/11); Aug. retract.
2,45 (CCL 57, 127,10/2). Ver n. 96.
119 Hier. ep. 134,1 (CSEL 56, 261,9/11); Aug. retract.
2,45 (CCL 57, 127,10/2). Ver n. 98.
120 Cf.: Hier. Adu. Pelag. 3, 19 (CCL 80, 123,10/1); id. ep.
134,1 (CSEL 56, 262,6/7). Ver n. 100 y 172/3.
121 Cf.: id. adu. Pelag. 3,19 (CCL 80, 123,1/8); id. ep.
134,1 (CSEL 56, 262,6/7). Ver, al respecto, Duval, Saint
Augustin, (n. 90) 17/9. Además de la mención propor-
cionada en la parte final de los Dialogi contra Pelagianos
libri
, el probable envío, a través de O., del De peccatorum
meritis et remissione et de baptismo paruulorum
y del De
spiritu et
littera a Jerónimo también parece colegirse de la
referencia que, en la ep. 157 (enviada, con toda certeza,
a Jerónimo a través de O., ver n. 99), Agustín hace a sus
anteriores escritos antipelagianos, hecho que pone de
manifiesto que Agustín consideraba todos estos textos
como un conjunto homogéneo cuyas partes se comple-
mentaban: Aug. ep. 157,22 (CSEL 44, 470/1).
122 Ver n. 103.
123 Cf.: Hier. adu. Pelag. 3, 19 (CCL 80, 123,8/10); id. ep.
134,1 (CSEL 56, 262,6/7). Ver J. N. D. Kelly, Jerome.

His Life, Writings and Controversies (London 1975)
318.
124 O. utiliza el De perfectione iustitiae hominis en su Liber
apologeticus
, compuesto durante su estancia en Palestina
(ver n. 202). Compárese: Oros. apol. 18,6 (CSEL 5,
632) con Aug. perf. iust. 3 (CSEL 42,5); Oros. apol. 21/
2 (CSEL 5, 636/40) con Aug. perf. iust. 23/6 (CSEL 42,
24/5) y 38 (38); Oros. apol. 23 (CSEL 5, 640/1) con
Aug. perf. iust. 20 (CSEL 42, 19/20) y 38 (38/9). Otros
textos agustinianos utilizados con seguridad en el Liber
apologeticus
son la ep. 157 y el Ad Orosium contra Pris-
cillianistas et Origenistas
, compárese: Oros. apol. 3, 4
(CSEL 5, 607,3/6) con Aug. ep. 157,22 (CSEL 44,
471,7/20); Oros, apol. 32,10/1 (CSEL 5, 662) con Aug.
c.
Priscill. 10 (CCL 49, 173,233/8). Cf. Oros. apol. 31, 3
(CSEL 5, 658,1/4). Ver n. 200. En relación a la utiliza-
ción de los escritos de Agustín por O., ver Wermelin-
ger (n. 112) 65135/6. El hecho de que Jerónimo (ver n.
121) no se refiera al De perfectione iustitiae hominis se ex -
plica si se considera que esta obra no se dirigía directa-
mente en contra de Pelagio, sino de Celestio.
125 Ver n. 107.
126 Ver n. 168.
127 Ello se colige de que, en la asamblea de Jerusalén,
O. indique que Agustín estaba respondiendo al De na-
tura
de Pelagio (ver n. 170/1, 173 y 178) y de la alu-
sión que, en el mismo año 415 (ver n. 131), hace Jeró-
nimo al De natura et gratia que estaba redactando Agus-
tín (Hier. adu. Pelag. 3,19 [CCL 80, 123,12/3]). Tanto
las actas del concilio celebrado en la ciudad palestina
de Dióspolis entre el 19 y el 26 de diciembre del 415
(ver n. 216) como la ep. 169 de Agustín (fechada en el
415) ponen de manifiesto que Agustín compuso este
tratado durante el año 415 (cf. Aug. ep., 169,13 [CSEL
44, 621,20/3]), aunque lo concluyó con posterioridad a
la salida de O. hacia Palestina, habida cuenta de que ni
éste ni Jerónimo lo tenían todavía. Al respecto, ver: Du-
val, Saint Augustin, (n. 90) 19/2051; id. La date du 'De
natura' de Pélage. Les premières étapes de la contro-
verse sur la nature de la grâce, RevÉtAug 36 (1990),
257/83, 258/60.


Biografía crítica de Orosio                105


recientemente a los postulados de Pelagio (en su ep. 133128 y en los In Hieremiam prophetam
libri
129) y de estar enemistado con éste130, se hallaba entonces redactando sus Dialogi contra
Pelagianos libri
131. Al parecer, O. insiste ante Jerónimo para que éste responda las consultas
que le había dirigido Agustín132. Asimismo, se entrevista con Pelagio133, a quien entregaría
la carta que para éste le había dado Agustín134.
    El joven presbítero lleva una vida retirada en Belén, donde estudia135 y conoce136 tanto
los escritos antipelagianos de Jerónimo137 como varios escritos de Pelagio138. Además, pro-
bablemente aprovecha la estancia en Belén para su trabajo histórico139. O. entabla también

128 Hier. ep. 133 (CSEL 56, 241/60). Cf.: id. comm. in
Hier.
2,1,2 (CCL 74, 59,11/2). 4,1,3 (174,9/13); Oros.
apol. 4,6 (CSEL 5, 608,18/9).
129 Hier. comm. in Hier. prol. 2/5 (CCL 74, 1/2). 2,1
(59). 2,51,2 (86/7). 2,83,3 (100). 3,1,3/4 (119/20).
3, 60,3 (154,22/4). 3,70,4 (162). 4,1,1/3 (174). 4,41,4/
6 (211). 5,61,6 (273). Cf.: 4,53,2 (221). 5,5,3 (238).
5, 37,2 (254). 6,6,4 (293/4). 6,38,7 (337).
130 Ver n. 128/9. Cf.: Id. ep. 130,2 (CSEL 56, 176). 7,
(185,10/6); id. comm. in Ezech. 6 prol. (CCL 75, 225); id.
adu. Pelag. prol. 2 (CCL 80, 4,1/4). 1, 27, (34/5). 3,14/6
(116/20). Quizás sea Pelagio el monje a quien Jeróni-
mo se refiere en su ep. 50. Al respecto, ver G. De Plin-
val, Pélage, ses écrits, sa vie et sa réforme (Lausanne
1943) 51/5 y Wermelinger (n. 112) 46/8.
131 Hier. adu. Pelag. (CCL 80). Jerónimo, quien ya
estaba trabajando en esta composición cuando O. llega
a Belén (cf.: Hier. ep. 133,13 [CSEL 56, 259/60]; id.,
comm. in Hier.
2,1,2 [CCL 74, 59,11/2]. 4,1,7 [175,20/
1]), la terminó durante la estancia de O. en Palestina:
Oros. apol. 4,6 (CSEL 5, 608/9); Hier. ep. 134, 1 (CSEL
56, 262, 6/7). Ver n. 267.
132 Cf. Oros. apol. 4,6 (CSEL 5, 608,16/7). O. utiliza la
misma metáfora del rocío al pedir la respuesta de
Agustín a su Commonitorium: Oros. comm. 4 (CCL 49,
163,133/4). El hecho de que, al regresar a Hipona, O.
pudiera traer a Agustín las respuestas de Jerónimo im-
plicaba para O. el haber realizado exitosamente la me-
diación que le había confiado Agustín.
133 O. y Pelagio conversaron antes de la asamblea de
Jerusalén (ver n. 111): Oros. apol. 4,4 (CSEL 5, 608, 9/
12). Cf.: 6,3 (610,12/3). 11,3 (618,8/10). Ver n. 176 y
189.
134 Ver n. 110.
135 Oros. apol. 3,2 (CSEL 5, 606,16/21); Hier. ep. 134,1
(CSEL 56, 261, 5/6).
136 Si recoge con fidelidad sus intervenciones en la
asamblea (ver n. 182), O. ya conoce textos antipelagia-
nos de Jerónimo antes de tener lugar la reunión de Je-
rusalén, sin que sea posible pormenorizar más respecto
a su progresión en el conocimiento de los escritos de
Jerónimo y Pelagio (ver n. 137/8) durante su estancia
en Palestina.
137 Cf.: Oros. apol. 4,6 (CSEL 5, 608/9). 11,5, (619, 1/4).
Al igual que había hecho Jerónimo (cf.: Hier. ep. 133,3
[CSEL 56, 244/7]; id. adu. Pelag. prol. 1 [CCL 80, 3/
4,10/20]. prol. 2,15 [73,11/2]. 3,1 [98,7/8]. 3,6
[105,19/21]), O. también pone en relación las doctri-

nas de Pelagio con las de diferentes herejes: Oros. apol.
1,5 (CSEL 5, 604). 25,1 (643,21). Compárese además:
Oros. apol. 11,3 (CSEL 5, 618, 9/10) con Hier. adu. Pe-
lag.
1,1 (CCL 80, 7,26/8); Oros. apol. 13,1 (CSEL 5,
621,4/6) con Hier. adu. Pelag. 2,24 (CCL 80, 88,17/8);
Oros. apol. 16/8, (CSEL 5, 625/33) con Hier. adu. Pelag.
2,14/7 (CCL 80, 71/8) e id. ep. 133, 1/2 (CSEL 56, 241/
4); Oros. apol. 11,5 (CSEL 5, 619, 1/4) y 16, 9 (627,14/
6) con Hier. ep. 133,8 (CSEL 56, 253,2/5). O. sabe que
ni Agustín ni Jerónimo se habían referido a Pelagio por
su nombre: Oros. apol. 1, 4 (CSEL 5, 604). Ver n. 200.
Respecto a las relaciones entre Jerónimo y Pelagio
hasta el 415, ver Y.-M. Duval, Pélage est-il le censeur
inconnu de l'Aduersus Iouinianum à Rome en 393? ou
du 'portrait-robot' de l'hérétique chez S. Jérôme: Rev-
HistEccl 75 (1980) 525/57.
138 En su Liber apologeticus (ver n. 195/209), O. men-
ciona y utiliza el Liber testimoniarum y la Ep. ad Demetria-
dem
de Pelagio. Liber testimoniarum: Oros. apol. 11,2
(CSEL 5, 618,4/7). Cf.: 11,5 (618/9). 16, 7/10 (627).
17,2 (628,9/10). 19,4 (633,16/9). Del Liber testimonio-
rum
de Pelagio sólo se ha conservado lo recogido por
Jerónimo (Hier. adu. Pelag. 1,25/33 [CCL 80, 32/41]) y
Agustín (Aug. gest. Pelag. 2 [CSEL 42, 52/3]. 9 [60,3/
5]. 13 [64]; cf.: 2/16 [52/68]. 19 [72]. 31 [85/6]. 54
[107]. 62 [117]), ver Bruckner (n. 44) 59/60. El Liber
testimoniarum (título que, según O., Pelagio dió a esta
obra: Oros. apol. 11, 2 [CSEL 5, 618,4/5]; cf.: Aug. c.
Pelag
. 4,21 [CSEL 60, 543,9]; id. c. Iulian. op. imperf.
4,123 [PL 45, 1420]) es denominado también Capitulo-
rum liber
(Aug. gest. Pelag. 7 [CSEL 42, 58, 1/2]. 54
[107,15/6]. 55 [108,20]; id. c. Iulian. op. imperf. 4,123
[PL 45, 1420]) y Eclogarum ex diuinis scripturis liber
(Gennad. uir. ill. 43 [TU 14, 1a, 77,19). Ep. ad Deme-
triadem
: Oros. apol. 29, 1 (CSEL 5, 652). 30,2 (655). Cf.:
9, 4 (615,14). 29,3 (652,19). En estos pasajes, O. repro-
duce párrafos de Pelag. ep. ad Demetr. (PL 30, 15/45).
139 No parece que antes de viajar a Palestina O. hu-
biese leído toda la obra histórica de Eusebio y de Jeró-
nimo (ver Arnaud-Lindet [n. 1] XXII/XXIII) que uti-
liza en su relato histórico (ver n. 284). Sea como sea,
durante su prolongada estancia en Belén, probable-
mente mantuvo conversaciones acerca de su composi-
ción histórica con Jerónimo, de quien puede haber re-
cibido diferentes indicaciones e influencias. Además, el
Liber apologeticus (ver n. 195/209) contiene conceptos
que son básicos en sus Historiarum aduersum paganos
libri
, caso del beneficio de la gracia divina por parte de


Josep Vilella                106


relación y amistad140 con un presbítero de Braga denominado Avito (a quien nos referimos
como Avito 3) que entonces se hallaba en Palestina141, con los presbíteros Vital142 y Pase-
rio143 y con el exgeneral Domno144. Estos personajes probablemente pertenecían al círculo
de Jerónimo145 y O. parece proporcionarles asimismo información relativa a la cuestión
pelagiana146 y (particularmente a Avito 3) a la situación existente en Hispania147. Sabemos
también que, durante su estancia en Belén, O. oye cómo un narbonense148 (que había
militado gloriosamente bajo el emperador Teodosio I [379-395]149 y que había sido muy
amigo del rey visigodo Ataúlfo [410-415]150) cuenta a Jerónimo lo que había escuchado
decir al monarca germano respecto a su política hacia el Imperio romano151.
    Según se desprende de lo que él mismo expone en su Liber apologeticus152, a raíz de su
actividad antipelagiana (la cual avivaría las controversias que, sobre todo entre los lati-
nos, ya existían en Palestina153), O. es requerido para que vaya a Jerusalén, a donde se

los no cristianos. A este respecto compárese Oros. apol.
19,3 (CSEL 5, 633) y 21,1 (636) con algunos de los
pasajes mencionados en la n. 292. En otro orden de
cosas, es evidente que el conocimiento de Eusebio que
tiene O. no implica una estancia de éste en Cesarea de
Palestina, como quiere H. Inglebert, Les romains
chrétiens face à l'histoire de Rome. Histoire, christia-
nisme et romanités en Occident dans l'Antiquité tar-
dive (IIIe-Ve siècles) (Paris 1996) 509 y 514.
140 O. dice que en la asamblea toma asiento junto a sus
allegados (fratres mei) (ver n. 166), refiriéndose a que
estaba con Avito 3 (ver n. 141), Vital (ver n. 142), Pa-
serio (ver n. 143), Domno (ver n. 144) y un intérprete
(ver n. 188) cuyo nombre no indica y a quien (a dife-
rencia de lo que sucede con los cuatro personajes men-
cionados por su nombre) O. dice no conocer. De ello se
infiere que antes de celebrarse la asamblea O. ya cono-
cía a estos cuatro personajes: Oros. apol. 6, 1 (CSEL 5,
610, 2/5). 7, 6/7 (612). Respecto a Avito 3, cf. también:
Auit. Brac. ep. ad Palc. 5 (88 Vanderlinden). Ver n.
233.
141 Ver n. 140, 145/7, 153/6, 160, 163, 166/7 y 188.
142 Ver n. 140, 145/6, 153/6, 160 y 166/7.
143 Ver n. 140, 145/6, 153/6, 160, 163, 166/7 y 188.
En su ep. 19*, dirigida a Jerónimo, Agustín indica, en el
416, que ha escrito una carta (no conservada) a Pase-
rio (Aug. ep. 19*,4 [CSEL 88, 93,7/8]), hecho del que
parece desprenderse que Paserio formaba parte del cír-
culo de Jerónimo. En todo caso, Jerónimo conoce a Pa-
serio.
144 Ver n. 140, 145/6, 148, 153, 163, 166/7 y 188. Ver
PLRE, 2, 375, Domnus 1. En ningún momento indica O.
que el antiguo dux fuera un eclesiástico en el 415. El
hecho de que Domno esté en una asamblea de presbí-
teros (ver n. 160) es debido a su integridad y a su com-
petencia en el conocimiento del latín y del griego (ver
n. 163). Excepción hecha de Domno, de Pelagio (cf.
Oros. apol. 4,1 [CSEL 5, 607, 22/3]) y quizás también
del intérprete cuyo nombre O. desconoce (ver n. 188),
serían eclesiásticos los restantes personajes presentes
en la asamblea de Jerusalén.
145 Ver n. 140/4. Los fratres que apoyaban a O. (ver n.
166) pueden identificarse, en términos generales, con
los fratres que estaban pidiendo a Jerónimo que termi-

nara sus Dialogi contra Pelagianos libri: Hier. adu. Pelag.
prol
. 1 (CCL 80, 3,2/4).
146 Ver n. 126/7 y 153.
147 Así parece colegirse del hecho de que Avito 3 se
refiera (en su carta dirigida, a través de O., a Balconio
y a todo el clero y pueblo de Braga, ver n. 234) a las
tribulaciones de los hispanorromanos que coexistían
con los bárbaros (ver n. 241), las cuales debían reme-
diarse mediante las reliquias que Avito 3 entrega a O.
(ver n. 232), y a su temor de no poder llegar, en caso
de intentarlo, hasta Braga (ver n. 241). Quizás O. con-
taría a Avito 3 su propia experiencia al respecto, cf.:
Oros. hist. 3,20,6/7 (173 Arnaud-Lindet). 5,2,1 (86).
148 Si bien el nombre de este narbonense no es mencio-
nado, podría tratarse de Domno (ver n. 144). Así lo
sugiere el hecho de contrastar lo que O. dice en el Liber
apologeticus
acerca del antiguo dux con las indicaciones
que en sus Historiarum aduersum paganos libri facilita del
militar narbonense (ver n. 151).
149 Ver PLRE 1, 904/5, Flauius Theodosius 4.
150 Ver PLRE 2, 176/8, Athaulfus.
151 Oros. hist. 7,43,4/6 (128/9 Arnaud-Lindet). Ver n.
285.
152 O. escribe esta obra para defenderse de la acusa-
ción que, probablemente el 14 de septiembre del 415
(ver n. 192), le había hecho el obispo Juan de Jerusalén
(ver n. 194).
153 Cf.: Oros. apol. 3,1 (CSEL 5, 606,14/6); Hier. ep.
134,1 (CSEL 56, 261,6/9); Aug. serm. 348A,6 (56,85/6
Dolbeau); Conc. Mileu. a. 416 ep. 176*,4, apud Aug. Ep.
(CSEL 44, 667, 9/15). O. sin duda habría propagado
(probablemente auspiciado por Jerónimo) entre los
miembros de la colonia latina de Belén (particular-
mente entre el círculo de los allegados a Jerónimo,
quienes tenían conocimiento de los postulados pelagia-
nos y de la actividad de Jerónimo en su contra, ver n.
145) el decurso y la situación actual en Occidente de la
controversia pelagiana, de la cual, además, tenía testi-
monios escritos (ver n. 118/27). En la asamblea de Je-
rusalén, los asistentes piden a O. que explique lo que
había sucedido en Africa en relación a Pelagio y Celes-
tio (ver n. 168), hecho que pone de manifiesto que,
con anterioridad a la reunión, en Palestina ya estaba
circulando información al respecto, la cual origina la


Biografía crítica de Orosio                107


dirige154. Esta petición procedería, básicamente, de presbíteros latinos155 (entre los cuales
hay adversarios y simpatizantes de Pelagio156). Poco después, el obispo Juan de Jerusalén
(el cual mantenía malas relaciones con Jerónimo157 y, en cambio, según parece, congeniaba
con Pelagio158) prepara una asamblea (informal159) de estos presbíteros bajo su presiden-
cia160. Por mandato de Juan, O. asiste a esta asamblea161, celebrada en Jerusalén probable-
mente el 29 de julio del 415162 y llevada a cabo con presencia de intérpretes163 (Juan no
sabía latín164 y el galaico, a diferencia de Pelagio, desconocía el griego165). En la reunión, O.

celebración de la asamblea. Además, O. puede haberse
aprovechado de las mediaciones que le había encomen-
dado Agustín (especialmente ante Pelagio, ver n. 133/
4) para atribuirse protagonismo y actuar activamente
en contra de Pelagio y su grupo. Por otra parte, a dife-
rencia de lo que sucede entre los latinos, no existe nin-
gún indicio de que los postulados pelagianos infundie-
ran recelo a los eclesiásticos autóctonos de Palestina.
154 Oros. apol. 3, 2 (CSEL 5, 606, 21/2). Lo dicho por O.
parece indicar que en Jerusalén tuvo lugar una reunión
o conversaciones con anterioridad a la convocatoria
por Juan de una asamblea, ante la que debía compare-
cer Pelagio.
155 El relato de O. pone de manifiesto que se trata, to-
tal o parcialmente, de los mismos presbíteros (ver n.
160) que toman parte en la asamblea de Jerusalén:
Oros. apol. 3,2 (CSEL 5, 606,21/3). Son igualmente
estos mismos presbíteros los destinatarios del Liber apo-
logeticus
de O., opúsculo escrito en latín. El hecho de
que estos presbíteros sean latinos (por lo menos mayo-
ritariamente, sin que se atestigue la presencia de autóc-
tonos) resulta de varias indicaciones proporcionadas
por O.: el Liber apologeticus va dirigido a ellos (ver n.
197); entienden lo que O. dice en la reunión (Oros.
apol. 8, 5 [CSEL 5, 614,2/4]); no son originarios de la
Iglesia de Jerusalén (Oros. apol. 5,1 [CSEL 5, 609,8/9]);
después de oír de O. lo acaecido en Africa están dis-
puestos a refutar a Pelagio (ver n. 174/5); en la asam-
blea, dicen que son latinos y que la herejía ha de ser
juzgada por jueces latinos (ver n. 190); todos se remi-
ten a lo que, en contra de los postulados pelagianos,
establecieron sus patres (ver n. 183); la actitud de Pela-
gio hacia Agustín provoca una irritación general (ver n.
175). Al respecto, ver Wermelinger (n. 112) 57/60.
En relación a la actuación de los traductores, ver n.
188.
156 Oros. apol. 7, 8 (CSEL 5, 613,1/3). Cf. 7,6 (612,13/
4). Ver n. 166.
157 No es definitiva la reconciliación que en el 397
tiene lugar entre Juan y Jerónimo después de los acer-
bos enfrentamientos acaecidos entre ambos en el
marco de la controversia origenista (ver Cavallera [n.
10] 1, 1, 193/227 y 1, 2, 31/6). La presencia de Pelagio
en Palestina atiza de nuevo sus hostilidades. Al res-
pecto, ver Y.-M. Duval, Sur les insinuations de Jérôme
contre Jean de Jérusalem: de l'arianisme à l'origénis-
me: RevHistEccl 65 (1970) 353/74, 370/4.

158 Así se desprende de lo expuesto por O. (quien
estaba enfrentado a Juan cuando escribe el Liber apolo-
geticus
, ver n. 194/6): Oros. apol. 4/6 (CSEL 5, 607/11).
Cf.: 2,5/6, (605/6). 7,3 (611/2). 7,8 (612/3). 9,1 (614).
24,3 (642,13). 28,11 (651). 29,3 (652/3). 31,6 (658/9);
Aug. ep. 179,1 (CSEL 44, 691/2). 5 (693,30); id. gest.
Pelag
. 50 (CSEL 42, 104,6/11). 53 (106,15/9). Al res-
pecto, ver Wermelinger (n. 112) 61/2. También el su-
cesor de Juan, Prailio, intercede a favor de Pelagio: Zos.
ep. 3,2: Coll. Auell. 46 (CSEL 35,1, 103,10/2); Mar.
Merc. comm. s. nom. Cael.: Coll. Pal. 36 (ACO 1,5, 69,3/
5). En el círculo de Pelagio hay laicos poderosos y ri-
cos: Oros. apol. 31,6 (CSEL 5, 658/9). Cf.: Hier. ep.
133, 13 (CSEL 56, 260,16/8); Oros. apol. 9, 1 (CSEL 5,
614, 9/11).
159 En esta asamblea ni siquiera se levanta un acta de
la discusión, cf. Aug. gest. Pelag. 39 (CSEL 42, 95, 14/7).
160 Cf. Oros. apol. 3, 2 (CSEL 5, 606, 22/3). Se trata de
una reunión constituida por presbíteros: Oros. apol. 4,1
(CSEL 5, 607,23): in consessu presbyterorum. Menos explí-
cito es el vocablo sacerdotes: Oros. apol. 1, 1 (CSEL 5,
603, 1/2). 3,1 (606,13). 7, 3 (611,19). 8, 4 (613,20). 33,6
(664, 1). Las menciones concretas de la asamblea son:
Oros. apol. 3,2 (CSEL 5, 606,22). 3, 4 (607,2). 4,1
(607, 21). 7,6 (612,14/5). 7,7 (612,19/20). 8,4
(613,21). Aunque estos eclesiásticos latinos se halla-
ban, por lo menos teóricamente, bajo la autoridad del
obispo de Jerusalén, tenían una considerable autono-
mía teológica y litúrgica.
161 Oros. apol. 3,2 (CSEL 5, 606,22/3). Ver n. 160.
162 La reunión de Jerusalén tiene lugar cuarenta y siete
días antes del inicio de las Encenias (ver n. 192): Oros.
apol. 7,1 (CSEL 5, 611,9/10).
163 En la asamblea de Jerusalén había un intérprete
(cuyo nombre desconoce O.) que es corregido por
Avito 3, Paserio y Domno (ver n. 188). Estos dos últi-
mos acudieron a la reunión a instancias de los asisten-
tes y con el beneplácito de Juan. En relación a la actua-
ción de los intérpretes: Oros. apol. 6,1 (CSEL 5, 610,1/
6). 6,4 (610,14). 7, 6/7 (612,16/20). 8,1 (613, 5/6). Cf.
Aug. gest. Pelag. 39 (CSEL 42, 95, 12/4).
164 Oros. apol. 7,4 (CSEL 5, 612,4); Aug. ep., 179,5
(CSEL 44, 693,29/30); id. gest. Pelag. 39 (CSEL 42,
95,12/4).
165 Pelagio habló griego en Dióspolis: Aug. gest. Pelag. 4
(CSEL 42, 56,2/6). Cf. id. nat. et grat. 76 (CSEL 60,
291). Evidentemente, O. no sabe griego (ver n. 188).


Josep Vilella                108


está junto a sus allegados166 (entre quienes se hallaban Avito 3, Vital, Paserio y Domno) y a
un intérprete que no conoce167.
    Según dice él mismo, en esta asamblea O. recibe, por parte de todos, la petición de
indicar fielmente y con claridad si conocía lo que se había hecho en Africa respecto a la
herejía que propagaron Pelagio y Celestio168. Entonces, expone, tan brevemente como
puede, que Celestio (después de haberse introducido furtivamente en el honor del presbi-
terado, de ser juzgado en Cartago por muchos obispos, de ser denunciado, de ser oído, de
ser declarado convicto, de ser confeso y de ser detestado por la Iglesia) había huido de
Africa169.
    Siempre según su propio testimonio, el galaico informa asimismo de que Agustín
estaba contestando plenamente al libro de Pelagio (el De natura) que los discípulos de éste
le habían enviado pidiéndole su respuesta170 (el De natura et gratia171) y muestra una copia
de una carta (ep. 157172) de Agustín enviada recientemente a Sicilia. Además, indica que en
ella se refutaban bastantes cuestiones de estos herejes y recibe entonces el mandato de leer
dicha carta, cosa que hace173.
    Después de haber solicitado Juan la presencia de Pelagio y de que los asistentes hubie-
sen permitido su entrada en la asamblea174, todos le preguntan si reconocía enseñar lo que
había refutado Agustín. Entonces Pelagio replica inquiriendo "¿y quién es Agustín para
mí?" y, debido al talante de su respuesta, provoca una irritación general entre los asisten-
tes, quienes, al decir de O., le querían expulsar no sólo de la asamblea, sino de toda la
Iglesia. Siempre según el presbítero hispano, Juan, sin embargo, manda que Pelagio tome
asiento entre los presbíteros y el obispo dice "Agustín soy yo" (según O. para investirse con
la autoridad de Agustín y tener así más libertad para perdonar la desfachatez de Pelagio y
calmar los ánimos de quienes estaban dolidos). A raíz de ello, O. (al parecer, junto con
otros) dice a Juan: "si asumes la persona de Agustín, sigue también el parecer de Agus-
tín"175.
    Entonces, al exponer Juan a los reunidos que lo leído se había dicho en contra de otros y
que, si consideraban que realmente se refería a Pelagio, expusieran lo que tuvieran que

166 Oros. apol. 7, 6 (CSEL 5, 612, 13/4). Cf. Aug., gest.
Pelag.
39 (CSEL 42, 95,8): siue de aliis. O. indica que los
falsos hermanos (falsi fratres) (el grupo de Pelagio) se
hallaban en otro lado de la asamblea. Ver n. 145.
167 Oros. apol. 7, 6 (CSEL 5, 612, 14/8). Ver n. 145. Res-
pecto al intérprete que O. no conocía, ver también n.
188.
168 Oros. apol. 3, 3 (CSEL 5, 606/7). Esta petición pone
de manifiesto que los asistentes a la asamblea ya tenían
alguna noticia acerca de lo que había sucedido a Celes-
tio en Africa (ver n. 126 y 146).
169 Oros. apol. 3, 4 (CSEL 5, 607). Cf.: 4, 5 (608, 12/3).
19, 4 (633, 16/8); Aug. ep. 157, 22 (CSEL 44, 471, 7/20);
Conc. Carthag. a. 416 ep. 175*, 1, apud Aug. Ep. (ibid.,
654). 6 (661, 8/10); Conc. Mileu. a. 416 ep. 176*, 4 (ibid.
667, 7/9); Zos. ep. 2, 4: Coll. Auell. 45 (CSEL 35,1, 100, 14/
5); Aug. gest. Pelag. 23 (CSEL 42, 76/7). 46 (100, 22/3).
57 (111/2) 62 (116, 19/21). 65 (121, 5-9); Zos. ep. 12, 4:
Coll. Auell. 50 (CSEL 35, 1, 116,10/1; 342 Jaffé); Aug.
grat. Christ. et pecc. orig
. 2, 2/4 (CSEL 42, 167/9). 2, 12/3
(174/5). 2, 21 (181, 16/9); id. C. Pelag., 2, 6 (CSEL 60,

466, 22/5); id., c. Iulian. 3, 4 (PL 44, 703). 3, 9 (706); id.
retract. 2, 33 (CCL 57, 117, 21/3); Mar. Merc. comm. s.
nom. Cael.
: Coll. Pal. 36 (ACO 1, 5, 66); Praedest. 1, 88 (PL
53, 617/8); Facund. defens. 7, 3, 6 (CC 90A, 199, 40/1).
El concilio de Cartago que condenó a Celestio se celebró
a finales del 411, ver F. Refoulé, Datation du premier
concile de Carthage contre les Pélagiens et du Libellus
fidei
de Rufin: RevÉtAug 9 (1963), 41/9. Ver ProsopChrét -
BasEmp
1, 105/27, Aurelius 1. Ver n. 106.
170 Ver n. 68. Ver ProsopChrétBasEmp 1, 1112, Timasius
2 y 576/7, Iacobus 2.
171 De lo dicho por O. se colige que, cuando éste se
dirige a Oriente, Agustín todavía no había acabado la
redacción del De natura et gratia, cuya naturaleza O. co-
nocía (ver n. 127).
172 Ver n. 100 y 120.
173 Oros. apol. 3, 5 (CSEL 5, 607). La ep. 157 de Agustín
será también leída en el concilio de Dióspolis: Aug., gest.
Pelag
. 23 (CSEL 42, 77).
174 Oros. apol. 3, 6 (CSEL 5, 607).
175 Id., apol. 4, 1/3 (ibid., 607/8).


Biografía crítica de Orosio                109


decir al respecto, O. indica que Pelagio le había dicho que enseñaba que el hombre, si
quiere, puede estar sin pecado y guardar fácilmente los mandatos de Dios, siendo respon-
dido por Pelagio, quien dice que no puede negar lo dicho y que lo sigue afirmando176.
Además, O. expone que fue esto lo que el concilio africano imputó a Celestio177; lo que
(como se ha oído en la asamblea) el obispo Agustín abominó en sus escritos; lo que ahora,
en su respuesta, Agustín refuta en los escritos del mismo Pelagio178; lo que Jerónimo ha
condenado en una carta suya enviada recientemente a Ctesifonte (ep. 133179); y lo que
igualmente rechaza en un libro que está escribiendo y que consta de una controversia
dispuesta a modo de diálogo180 (Dialogi contra Pelagianos libri181).
    Siempre según O. (quien da un relato incompleto y tendencioso182), después de inten-
tar reiteradamente el obispo que algunos de los reunidos (y concretamente el presbítero
galaico) se proclamaran, ante él, acusadores de Pelagio y de decírsele que sólo se indicaba
lo que había sido detectado y determinado en relación a su doctrina para que ésta no
perturbara a la Iglesia de Juan, O. (al parecer, actuando como portavoz) le responde: "no-
sotros somos hijos de la Iglesia católica, no nos exijas, padre, que nos atrevamos a ser
maestros de nuestros maestros o jueces de los jueces. Los padres (a quienes, por todo el
mundo, la Iglesia aprueba y en cuya comunión os alegráis de estar adherido) determinaron
que estas doctrinas son condenables. Es digno que obedezcamos sus juicios. ¿Por qué pre-
guntas el parecer de los hijos cuando oyes lo que establecen los padres?"183.
    Como se colige del De gestis Pelagii de Agustín184, al explicarse (a petición de Juan)
Pelagio en relación a su afirmación y decir que el hombre, si bien no es impecable por
naturaleza, recibe de Dios la facultad de no pecar185, O., conjuntamente con su grupo,
queda debilitado en su argumentación. Según parece desprenderse asimismo de Agustín, el
presbítero hispano, al igual que otros, acusaría entonces a Pelagio de sostener que el hom-
bre es capaz de estar sin pecado sin la gracia de Dios, tesis (reprobada y refutada por Juan)
que no acaba aceptando Pelagio, quien declara condenar a los que sostienen tal afirma-
ción186, pronunciamento que debió repercutir también negativamente en los propósitos del
grupo de O., quien en su narración silencia la actuación de Juan hacia Pelagio y las posi-
ciones doctrinales finales que éste mantuvo en la asamblea.
    De acuerdo con la versión de O., después de haber cuestionado Juan (quien, al decir
del galaico, realiza una justificación origenista de pasajes escriturarios para apoyar a Pela-
gio187) mucho tiempo las imputaciones del grupo de O. (las cuales, según éste, habían sido

176 Id. apol. 4, 3/4 (ibid., 608); Aug. gest. Pelag. 37, (CSEL
42, 93/4). 54 (108, 5/6). Ver n. 133 y 189.
177 Ver n. 169. No hay constancia de que en el concilio
de Cartago del 411 se discutiera la aseveración de que
el hombre, si quiere, puede estar sin pecado y guardar
fácilmente los mandatos de Dios.
178 Ver n. 127.
179 Ver n. 128.
180 Oros. apol. 4, 5/6 (CSEL 5, 608/9). Cf.: 11, 5 (619, l /
4). 12, 1 (620). 19, 4 (633, 16/8).
181 Ver n. 131.
182 O. omite el diálogo mantenido entre Juan y Pelagio
a propósito de la relación entre gracia e impecancia.
Ver n. 185/6.
183 Oros. apol. 5 (CSEL 5, 609). Cf.: 1, 4 (604). 2, 1
(604/5).

184 En el concilio de Dióspolis (ver n. 216/25), Juan es
requerido para que explicara lo que había sucedido en
la asamblea de Jerusalén (Aug. gest. Pelag. 37 [CSEL 42,
93, 20/2]), información que se recoge en las actas de
este concilio, actualmente conocidas a través de las re -
ferencias que a ellas hace Agustín en su De gestis Pelagii.
Cf.: Aug. gest. Pelag. 37/9 (CSEL 42, 93/5). 40 (96, 5/7).
54 (108). 55 (109); Alyp. et Aug. ep. 186*, 36, apud
Aug. Ep. (CSEL 57, 75, 8/19); Aug. ep. 4*, 2 (CSEL 88,
26); id.. c. Iulian. 1, 19 (PL 44, 653).
185 Id. gest. Pelag. 54 (CSEL 42, 108, 4/11). 55 (109, 1/3).
186 Id.. gest. Pelag. 37 (ibid., 93/4). 54 (108, 11/7). 39
(94/5). 55 (109, 16/8); Alyp. et Aug. ep. 186*, 36, apud
Aug. Ep. (CSEL 57, 75, 8/19).
187 Oros. apol. 5, 2 (CSEL 5, 609). Cf.: 1, 5 (604); Aug.
gest. Pelag
. 37 (CSEL 42, 94, 8/10). Ver n. 157.


Josep Vilella                110


casi siempre distorsionadas o silenciadas debido a la incompetencia de un intérprete al que
Paserio, Avito 3 y Domno habían aturdido a menudo, bien a causa de una traducción
deficiente, bien porque suprimía muchas cosas o bien al substituir unas cosas por otras)188,
al decir el obispo "si dijera (Pelagio) que el hombre puede esto sin la ayuda de Dios, sería
grave y condenable, pero si ahora añade que el hombre puede estar sin pecado, aunque no
sin la ayuda de Dios, ¿qué teneis que decir?, ¿acaso negáis la ayuda de Dios?", O. le res-
ponde: "digo ante vosotros, y, además, os pongo por testigos (al igual que los varones antes
mencionados), que sea excomulgado quien niegue la ayuda de Dios. Yo ciertamente no la
niego, sobre todo porque lo he replicado a los herejes"189.
    Al decir de O., evidenciado el propósito del juez y puesta de manifiesto la actuación del
intérprete, O., junto con otros, pide a gritos que la herejía sea juzgada por jueces latinos,
habida cuenta de que era más conocida en las regiones latinas y de que tanto el hereje
como ellos eran latinos. Al seguir persiguiendo Juan (quien, siempre según el galaico, ac-
tuaba de manera unilateral, sospechosa y un tanto desvergonzadamente) juzgar la cuestión
sin que ninguno de los presentes fuera acusador, y, debido a ello, ser recriminado por
muchos, O. (junto con aquellos que estaban de acuerdo con él) acaba imponiendo su peti-
ción y posición cuando Juan, después de muchas y repetidas consideraciones, profiere su
última resolución, esto es, que algunos hermanos provistos de cartas se dirijan a Roma para
que sea Inocencio I quien disponga al respecto, decisión que es acordada por todos, aunque
con la condición de que Pelagio (a quien en el ínterin se impone el silencio) calle y de que
el grupo de O. cese de insultar a Juan (según O. considerado convicto y confeso), resolu-
ción que es aceptada y, tras la cual, alcanzada la paz, se celebra una acción de gracias con
la que concluye la asamblea190. O. regresaría entonces a Belén191.
    Probablemente el 14 de septiembre del 415 (el primer día de las fiestas que conmemo-
raban la dedicación del templo)192, O., según él mismo indica, acude a presentar sus respe-

188 Oros. apol. 6, 1 (CSEL 5, 610). 6, 4 (610, 14). Cf. Aug.
gest. Pelag
. 39 (CSEL 42, 95, 12/4). Ver n. 140, 144, 163,
167 y 190.
189 Oros. apol. 6, 2/3 (CSEL 5, 610). Cf.: 7, 2 (611). 9, 2
(614); Aug. ep. 179, 5 (CSEL 44, 694, 1/7). Ver n. 176 y
194.
190 Oros. apol. 6, 4/5 (CSEL 5, 610/1). No hay constan-
cia de que se realizara este recurso a Inocencio I. Al
parecer, Celestio ya había apelado a Roma después de
haber sido condenado en el concilio de Cartago del 411
(ver n. 169): Paul. Med. adu. Cael. 11: Coll. Auell. 47
(CSEL 35, 7, 110/1); Mar. Merc. comm. s. nom. Cael.:
Coll. Pal. 36 (ACO 1, 5, 66); Facund. defens. 7, 3, 6 (CCL
90A, 199, 41/2).
191 Ver n. 135.
192 La consagración de las basílicas del conjunto del
Santo Sepulcro tuvo lugar durante la celebración de los
tricennalia de Constantino (año 335), commemoración
de la cual constituye la gran efeméride: Euseb. Caes.
Vit. Const. 4, 40/1 (GCS 7, 135/6). 4, 43/7 (138/140); Soz.
hist. eccl. 2, 26 (GCS 50, 87/8). Cf. Soc. hist. eccl.1,33 (PG
67, 163). En época de O. se commemoraba anual-
mente la dedicación del Martyrium y de la Anástasis
con una celebración que duraba ocho días y que empe-
zaba el mismo día en el que había tenido lugar la dedi-
cación del 335: Eger. itin., 48/9 (CCL 175, 89/90); Soz.
hist. eccl. 2, 26 (GCS 50, 87/8). Cf.: Alex. mon. crucis

inuen. (PG 87, 3, 4072); Theod. sit. terr. sanct. 31 (CSEL
39, 149). Además, se había hecho coincidir la fecha de
la dedicación del 335 con la del descubrimiento de la
vera cruz: Eger. itin. 48 (CCL 175, 89); Alex. mon. crucis
inuen
. (PG 87, 3, 4072); Chron. Pasch. a. 334 (PG 92,
713). En el pasaje citado de Alejandro se indica que la
dedicación y la invención se celebraban el 14 de sep-
tiembre (cf. también Niceph. Xanthop. eccl. hist. 8, 50
[PG 146, 199]). En Exc. Barb. 219 (MGH AA 9, Chronica
minora
1, 292) se fecha en el 14 de septiembre la inven-
ción. Ver H. Vincent - F.-M. Abel, Jérusalem. Recher-
ches de topographie, d'archéologie et d'histoire 2 (Pa-
ris 1914) 2042. Por su parte, Theod. sit. terr. sanct. 31
(CSEL 39, 149) proporciona la fecha del 15 de septiem-
bre para la celebración del descubrimiento de la cruz y
el Chron. Pasch. a. 334 (PG 92, 713) da el día 17 de
septiembre, sin duda al identificar thoth con septiembre
(cf. Exc. Barb. 219 [MG AA 9, Chronica minora 1, 292]).
Al respecto, ver: Vincent/Abel 203/5; A. Frolow, La
relique de la vraie croix. Recherches sur le développe-
ment d'un culte (Paris 1961) 161/5. Por otra parte, al-
gunos manuscritos del leccionario armenio de Jerusa-
lén ubican en el 13 de septiembre la commemoración
de la dedicación y en el 14 la celebración del descubri-
miento de la vera cruz, ver A. Renoux, Le codex armé-
nien Jérusalem 121. 2. Édition comparée du texte et de
deux autres manuscrits=PO 36, 2 (Turnhout 1971)


Biografía crítica de Orosio                111


tos al obispo de Jerusalén y, entonces, el obispo le pregunta: "¿por qué, hombre que
has blasfemado, vienes a mi presencia?". A raíz de ello, el galaico le interpela diciéndole
"¿cuándo, o quién lo ha oído, o de qué modo se ha dicho tal cosa que puede tomarse por
una blasfemia?". Al responderle entonces Juan que él le oyó decir (en la asamblea193) que
ni siquiera con la ayuda de Dios puede el hombre estar sin pecado, O. le dice que da
testimonio de que tal afirmación nunca había salido antes de su boca194.
    Ante esta acusación de que es objeto por parte de Juan, O. compone (sin duda en
Belén, estando con Jerónimo195) el Liber apologeticus contra Pelagianos196, dirigido, en primera
instancia, a quienes habían asistido a la asamblea de Jerusalén, esto es, a los presbíteros197,
a Juan198 y a Pelagio199. Apoyándose (además de en las Escrituras) en posicionamientos de
autoridades eclesiásticas latinas (sobre todo de Agustín y Jerónimo, a quienes se refiere con
admiración y elogio)200 y en el testimonio de los presbíteros201, en este opúsculo (publicado
antes del 19 de diciembre del 415202) O. realiza (exponiendo y comentando lo sucedido en
la asamblea203) una autodefensa204 a fin de demostrar su inocencia en relación a lo que
Juan le imputaba haber afirmado en esta reunión205 y refuta tanto la afirmación pelagiana
de la impecancia206 como la acusación que Pelagio había hecho a sus adversarios al recri-

222/5. La celebración de la dedicación en el día 13 (y
el consiguiente inicio en este día de las Encenias) ha
sido defendido por algunos autores. Así, A. Baum-
stark, Liturgie comparée. Principes et méthodes pour
l'étude historique des liturgies chrétiennes3 (Paris
1953) 203, ha afirmado que Constantino celebró la de -
dicación del conjunto arquitectónico del Santo Sepul-
cro el mismo día en el que se celebraba el dies natalis
del templo de Júpiter Capitolino, hipótesis que ha sido
aceptada por diferentes estudiosos.
193 Oros. apol. 8, 4 (CSEL 5, 613/4). Ver n. 189.
194 Id. apol. 7, 1/3 (ibid. 611). Cf. 6, 3 (610). Wermelin -
ger (n. 112) 64/5 considera (a partir de Oros. apol. 2, 6
[CSEL 5, 606, 3/5]) que, a consecuencia del incidente,
O. quizás no permanezca en comunión con Juan.
195 Ni el Liber testimoniarum ni la carta a Demetríade,
que O. había leído (ver n. 138), se conocían en Africa,
donde, en cambio, O. probablemente habría leído el De
natura
de Pelagio (respecto al conocimiento que de
esta última obra de Pelagio parece tener O., ver Wer -
melinger [n. 112] 67148). Por otra parte, no consta que
Jerónimo conociera el De natura antes de que, en el
416, se lo enviara Agustín: Aug. ep. 19*, 3 (CSEL 88,
92, 17/8). Agustín también enviará el De natura a Ino-
cencio I (Aur. et alii, ep. 177*, 6, apud Aug. Ep. [CSEL
44, 675]; Innoc. I ep. 183*, 5, [ibid.,729,6/11; 323 Jaf-
fé]) y a Juan (Aug. ep. 179, 5 [CSEL 44, 694, 4/5]. 9
[696, 17/8]).
196 Oros. apol. (CSEL 5, 603/64).
197 Id. apol. 1, 1/3 (ibid., 603/4). Ver n. 160.
198 Ver n. 205. Cf. id. apol. 33, 6 (ibid., 664).
199 La oposición a Pelagio es una constante en el Liber
apologeticus
, primer ataque escrito directo en contra de
Pelagio. Ver n. 203 y 206/7. Cf. Oros. apol. 33, 6 (CSEL
5, 664).
200 Id. apol. 1, 4 (ibid., 604). 2, 1 (604/5). 3, 5 (607). 4
(607/9). 11, 5 (619, 1/4). 12, 1 (620, 1/4). 31, 3 (658, 3/
4). Cf. 3, 2 (606, 19/20). En relación a la impronta de

los escritos agustinianos y jeronimianos en el Liber apo -
logeticus
de O. (cuyos posicionamientos doctrinales se
hallan en la línea de Agustín y Jerónimo), ver n. 124 y
137. Respecto a las referencias a Agustín y a Jerónimo
en la asamblea, ver n. 173, 175, 180 y 183. Es evidente
que O. quiere emular a Agustín y a Jerónimo al conver-
tirse en detractor del pelagianismo.
201 Oros. apol. 7, 3 (CSEL 5, 611, 19). 8, 4 (613, 20/1).
9, 1 (614, 12). 11, 4 (618,16/8). Wermelinger (n.112)
60/1 dice que O. estaba enemistado con casi todos
estos presbíteros después de la asamblea de Jerusalén,
afirmación que no encuentra suficiente fundamento en
las fuentes. O. también aduce el testimonio del clero
palestino (en tanto que testigo del incidente entre Juan
y O. acaecido el 14 de septiembre del 415) para dar
plena credibilidad a la defensa que de su inocencia hizo
ante Juan (ver n. 205): Oros. apol. 7, 3 (CSEL 5, 611, 18/
21).
202 La publicación del Liber apologeticus no puede ser
posterior (ver n. 212/3) a la celebración del concilio de
Dióspolis, fechado entre el 19 y el 26 de diciembre del
415 (ver n. 216).
203 Oros. apol. 3/8 (CSEL 5, 606/14). Ver n. 157/90.
204 Id. apol. 1 (ibid. 603/4). 2, 6/7 (606). 7/13 (611/
22). 19 (633/34). 24, 3 (642). 25, 1/3 (643/4). 28, 11
(651). 33, 6 (664). Ver n. 188.
205 Ver n. 189 y 194. Id. apol. 1, 1/3 (ibid., 5, 603/4).
2, 6 (606). 7, 5 (612). 8 (613/4). 9, 1/2 (614/5). 11, 4
(618). 12, 1 (620, 5/6). 21, 4 (637). 24, 3 (642, 13/4).
25, 3 (644). 28, 11 (651). En relación a la responsabili-
dad que, según O., puede tener el intérprete al res-
pecto, ver n. 188. O. incluso se refiere a la posibilidad
(que dice no contemplar) de apelar a otros obispos en
contra de Juan: Oros. apol. 8, 3 (CSEL 5, 613, 15/7).
Para el apoyo que, al decir de O., Juan da a Pelagio,
ver n. 158.
206 Oros. apol. 11/28 (CSEL 5, 617/52). Cf. 33, 6/7
(664).


Josep Vilella                112


minarles que sostenían que la naturaleza del hombre era mala207. En su razonamiento, el
presbítero galaico pone énfasis en la omnipotencia de Dios208 y en su gracia209.
    No es posible saber con seguridad si (como probablemente también Jerónimo) O. co-
labora, con Eros y Lázaro (quienes habían sido obispos, respectivamente, de Arlés y de
Aix210 y que entonces se hallaban en Palestina), en la composición latina211 que éstos reali-
zan (quizás sólo nominalmente) de un opúsculo en contra de Pelagio212, escrito (cuyo pro-
pósito es hacer extensible a Pelagio la condena de Celestio)213que los dos obispos galos
entregan a Eulogio, obispo de Cesarea214, al acusar formalmente a Pelagio ante el metro-
politano de Palestina215. Celebrado (entre el 19 y el 26 de diciembre del 415216) un concilio

207 Id. apol. 29/33 (ibid., p. 652/64).
208 Id. apol. 8, 3 (ibid. 613). 9/18 (614/33). 28, 8 (650).
28, 11/2 (651).
209 Id. apol. 9, 4, ibid. (615). 10/1 (616/9). 13, 2 (621).
16, 6 (626/7). 17, 5/7 (628/9). 18, 1/5 (630/2). 19/33
(633/64).
210 Ver L. Duchesne, Fastes épiscopaux de l'ancienne
Gaule 12 (Paris 1907), 255 y 279/80.
211 Aug. gest. Pelag. 2 (CSEL 42, 53, 4/8). Cf.: id. serm.
348A, 15 (63, 261 Dolbeau); id. gest. Pelag. 3 (CSEL 42,
54, 12/6). 4 (56, 2/6).
212 Id. ep. 19*, 2 (CSEL 88, 92, 5/6); id. gest. Pelag. 9
(CSEL 42, 60, 18/9). 29 (82, 18). 45 (99, 22). 62
(116, 24/5); id. retract. 2, 47 (CCL 57, 128). Cf.: Zos. ep.
3, 4: Coll. Auell. 46 (CSEL 35, 1, 103/4). 6 (104, 20/4). 14
(107); Aug. gest. Pelag. 2 (CSEL 42, 52, 15/6). 3 (54, 15/
6). 17 (69). 53 (106, 12/4). 54 (107, 17). 58 (113, 1); id.
ep., 4*, 2 (CSEL 88, 26); Mar. Merc. comm. s. nom. Cael.:
Coll. Pal. 36 (ACO 1, 5, 68, 35/7. 42). La redacción de
este libelo es coetánea (o muy poco posterior) de otras
dos composiciones antipelagianas que se realizan en
Palestina, los Dialogi contra Pelagianos libri de Jerónimo y
el Liber apologeticus de O. Por otra parte, las menciones
proporcionadas por Agustín (ver n. 213) evidencian
que el escrito presentado a Eulogio se basa (además de
en otros textos) en los Dialogi contra Pelagianos libri y
probablemente también en la apología de O., hecho
del que cabe concluir que, como mínimo, el libelo fue
compuesto en el círculo de Jerónimo (en el que se ha-
llaba entonces O. y sin duda también Eros y Lázaro,
con quienes el galaico estaría en contacto), al cual O.
había traído algunos de los escritos relativos a la cues-
tión pelagiana que quedan reflejados en el libelo acusa-
torio (ver n. 213). Cf. Conc. Mileu. a. 416 ep., 176*, 4,
apud Aug. Ep. (CSEL 44, 667, 11/5). Respecto a los pa -
ralelismos que se detectan entre el libelo y otras obras
antipelaginas, ver Wermelinger (n. 112) 295/9. De lo
expuesto cabe incluso la posibilidad de que exista una
misma estrategia común detrás de la composición del
Liber apologeticus de O. y del opúsculo presentado a Eu-
logio (en el que también se mencionaría lo acaecido en
la asamblea de Jerusalén, ver n. 213 y 223/4), cuyo
idéntico objetivo sería conseguir la condena de Pelagio
y la desacreditación de Juan.
213 Este escrito (conocido únicamente a través de las
referencias facilitadas por el De gestis Pelagii de Agustín)
reproduce extractos, no siempre literales, del Liber testi-

moniorum (Aug. gest. Pelag. 2 [CSEL 42, 52,20/1]. 5
[56, 9]. 9 [60, 3/5]. 12 [63, 11]. 13 [64, 13]. 16 [68, 9]) y
de dos escritos ascéticos de Pelagio (Aug. gest. Pelag. 16
[CSEL 42, 68, 10/24]), del libelo de acusación (ver n.
107) presentado por Paulino a Aurelio (Aug. gest. Pelag.
23 [CSEL 42, 76, 16/25]. 57 [111/2]. 65 [120, 4/12]; id.
C. Iulian. opus imperf. 6, 25 [PL 45, 1559/60]), de la ep.
157 de Agustín (Aug. gest. Pelag. 23 [CSEL 42, 77, 12/
6]. 27 [80, 17/8]) y de un escrito, desconocido, de Ce-
lestio (Aug. gest. Pelag. 29 [CSEL 42, 82, 20/1]. 30
[84, 3/13]. 32 [86, 14/6]. 42 [97/8]; id. c. Pelag. 2, 10
[CSEL 60, 470, 6/8]). Cf. Mar. Merc. comm. s. nom.
Cael.
: Coll. Pal. 36 (ACO 1, 5, 68, 35/7). Su objetivo fun -
damental es poner de manifiesto que las tesis de Pela-
gio eran coincidentes con las de Celestio y que, en con -
secuencia, la condena que había recaído sobre este úl-
timo también debía hacerse extensiva al primero, tal
como había sido defendido por O. y su grupo (ver n.
168/9, 173, 176/7 y 180) en la asamblea de Jerusalén
(asamblea a la cual parece hacerse referencia en el li-
belo, cf. Aug. gest. Pelag. 39 [CSEL 42, 95, 6//21], ver n.
184). Al respecto, ver Wermelinger (n. 112) 68/77 y
295/9. Ver n. 214.
214 Aug. gest. Pelag. 9 (CSEL 42, 60, 18/9). Cf.: id. ep.
19*, 2 (CSEL 88, 92, 5/6). 4 (93, 7); id. gest. Pelag. 2
(CSEL 42, 52, 15/6). 3 (54, 15/6). 17 (69). 29 (82, 18).
45 (99, 22). 53 (106, 12/4). 54 (107, 17). 58 (113, 1). 62
(116, 24/5); id. retract. 2, 47 (CCL 57, 128).
215 Cf. id. retract. 2, 47 (ibid., 128). Ver n. 214.
216 La versión latina A de la invención de las reliquias
de San Esteban (ver n. 235) señala que la primera apa-
rición de Gamaliel a Luciano fue a las nueve de la no-
che del 3 de diciembre (viernes) del décimo consulado
de Honorio (ver PLRE 1, 442, Fl. Honorius 3) y sexto de
Teodosio II (ver PLRE 2, 1100, Theodosius 6): Lucian.
presb. (et Auit. Brac.) ep. de inuen. 3 (192 Vanderlin-
den: BHL 7851). A partir de esta indicación, resulta
que su segunda conversación con el rabino acontece
una semana después de la primera, esto es, el 10 de
diciembre (Lucian. presb. [et Auit. Brac.] ep. de inuen.
17/8 [200/2 Vanderlinden]) y la tercera después de
transcurrir otra semana, el 17 de diciembre (Lucian.
presb. [et Auit. Brac.] ep. de inuen. 25 [206 Vanderlin -
den]). Al día siguiente, el 18 de diciembre, Luciano
narra sus visiones al obispo Juan de Jerusalén: Lucian.
presb. (et Auit. Brac.) ep. de inuen. 25/35 (206/10 Van -
derlinden). Siempre según la versión latina A, el ha-


Biografía crítica de Orosio                113


provincial217en Dióspolis (Loudd)218 (presidido por Eulogio219 y al que asisten catorce obis-
pos220), en el que comparece Pelagio221 y no, en cambio, los dos obispos acusadores222, O.
(quien tampoco se halla presente)223 es probablemente mencionado por Juan cuando, en el
concilio, este último es interrogado acerca de lo que había ocurrido en la asamblea de
Jerusalén224. Este concilio