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La UB participa en el Año Polar Internacional

Junio 2007

 
Edifici El pasado mes de marzo se inauguró en París el IV Año Polar Internacional (IPY, en inglés), un ambicioso programa de investigación a escala internacional que potenciará, hasta 2009, el estudio de las áreas polares del planeta, es decir, el Ártico y la Antártida. Sus precedentes históricos se hallan en las ediciones anteriores del Año Polar Internacional (1882 y 1932) y del Año Geofísico Internacional (1957). España participa por primera vez en la campaña, impulsada por el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU) y por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Para los científicos, ésta es una oportunidad histórica para acercar las fronteras de la ciencia a la investigación sobre los casquetes polares y para conocer mejor la influencia de los procesos geológicos y climáticos de los polos terrestres a escala planetaria.

El geólogo Angelo Camerlenghi, del Departamento de Estratigrafía, Paleontología y Geociencias Marinas de la UB, es coordinador de SVAIS, uno de los cinco proyectos científicos impulsados por el IPY desde Cataluña. Profesor de investigaciones de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA), Camerlenghi es miembro del Grupo de Investigación de Geociencias Marinas de la UB, dirigido por Miquel Canals en la Facultad de Geología y el Parque Científico de Barcelona. Experto en oceanografía geológica, geología y geofísica de los márgenes continentales, en especial de las áreas polares, Camerlenghi también ha estudiado las propiedades de los sedimentos —hidratos de gas, etc.— que causan inestabilidad en los taludes submarinos. A bordo del barco BIO Hespérides de la Armada española, entre julio y agosto de 2007, estudiará el margen continental de las islas Svalbard, en el estrecho de Fram del océano Ártico, en el marco del proyecto SVAIS del programa oficial del IPY.

En 2007 se celebra el 125º aniversario del I Año Polar Internacional, un hito histórico para los investigadores y exploradores. ¿Qué interés científico tiene estudiar los polos?

No podemos dudar de que algo está cambiando en el clima global. Pero en el pasado, el clima ha variado de manera mucho más acusada. Para entender qué está pasando y hacer previsiones para el futuro, que es lo que más interesa a los políticos y a las administraciones, tenemos que comprender cómo funciona el sistema natural climático, como si fuera un paciente que presenta unos síntomas y los médicos lo examinaran para recetarle adecuadamente un medicamento. Para entender la «fisiología» del sistema climático, debemos retroceder mucho en el tiempo y estudiar cómo funcionaba el sistema cuando el hombre no existía. Nos interesa más ir a los polos que al ecuador porque en los extremos de la Tierra existen fenómenos que son básicos en climatología. Las áreas polares son importantes porque regulan gran parte del sistema climático. En los polos hay capas de hielo que sobreviven al calentamiento natural, es decir, no antropogénico. Ahora estamos viviendo un período breve de clima cálido natural, entre dos épocas frías, y el período de estas oscilaciones climáticas es de unos 100.000 años (80.000 años son de época glacial, y 20.000 de clima cálido, más o menos). Las capas glaciales que sobreviven durante estos períodos cálidos son las de la Antártida y Groenlandia, y algunas más pequeñas de Islandia. Si estudiamos este hielo, encontraremos información sobre cómo era la atmósfera, el clima, la temperatura, el nivel de dióxido de carbono, metano, etc., hasta hace un millón de años, que es la edad más antigua del hielo más profundo que encontramos en la Antártida. En Groenlandia, el límite es de 400.000 años. Sin este hielo, nuestro conocimiento del clima del pasado sería muy pobre. La historia glacial de la Antártida empezó hace 30 millones de años y el casquete del Ártico apareció hace  tres millones de años. Se aprende mucho de los estudios antárticos, porque en la Antártida todavía podemos observar los procesos que actuaban en las épocas glaciales en el Ártico y en el norte de Europa. La Antártida, más lejana, es también más extensa, pero se conocen mucho mejor los márgenes continentales árticos que los antárticos. Más activamente, los polos son el motor del movimiento de la circulación oceánica a escala planetaria. El calor que transportan las grandes masas oceánicas hacia el norte y hacia el sur condiciona el clima de la Tierra. Eso explica que en la misma latitud, en diferentes continentes, las temperaturas varíen en un margen amplio.

¿Cuál es el objetivo científico del proyecto SVAIS?

SVAIS estudiará los cambios climáticos y ambientales naturales que se han ido produciendo en los fondos marinos del sudoeste de las islas Svalbard, en Noruega, desde hace aproximadamente tres millones de años hasta la desglaciación más reciente, entre 20.000 y 10.000 años. Por lo que sabemos actualmente, hace unos tres millones de años el polo norte empezó a enfriarse y se formaron las capas glaciales que actualmente encontramos sólo en Groenlandia. Éste es el último gran cambio climático de la historia de la Tierra. En aquel momento, la capa de hielo tenía cerca de un kilómetro de grosor, cubría buena parte del norte de Europa, Canadá, el Ártico, etc., y tocaba el fondo del mar de Bering, el mar del Norte y la plataforma continental de Noruega. Si exceptuamos el calentamiento global inducido por la actividad humana, desde hace 65 millones de años la Tierra se ha ido enfriando progresivamente. La Antártida empezó a enfriarse hace entre unos 35 y 40 millones de años y tuvieron lugar episodios similares hace unos quince y unos tres millones de años. Si conocemos la evolución natural del sistema oceanográfico y glacial en épocas pasadas más cálidas, podremos entender mejor los cambios causados por el hombre y lo que nos espera en un futuro próximo.

 

¿Por qué estudiar el fondo marino en el estrecho de Fram?

Las islas Svalbard, en el océano Ártico, cuentan con una posición estratégica. Están separadas de Groenlandia por el estrecho de Fram, la única vía de intercambio de las aguas oceánicas frías del Ártico y las del Atlántico, que son más cálidas. También hay un pequeño intercambio de agua por otras vías (el estrecho de Bering en Alaska, las islas del norte de Canadá, etc.), pero son aguas más someras y el volumen desplazado es muy inferior. En el estrecho de Fram, estudiaremos cómo y adónde iban los glaciares de los períodos fríos del pasado, cuando el mar de Bering era una inmensa plataforma helada de un kilómetro de espesor. Sabemos que en el límite de la plataforma continental —que ahora tiene unos 300 metros de profundidad— empieza una pendiente que va a parar a las profundidades abisales, a 3.000 metros. Estamos hablando de un área de topografía poco conocida por los científicos y vinculada a episodios pasados de desprendimientos marinos. Son zonas donde los antiguos glaciares han formado grandes depósitos de sedimentos a partir de materiales erosionados desde el interior del continente, y que se han ido acumulando por la acción de la gravedad y de los desprendimientos marinos. En SVAIS, elaboraremos cartas batimétricas para conocer la topografía del fondo marino y aplicaremos los criterios para identificar dónde se encuentran estos depósitos glaciales. Es curioso, pero se sabe muy poco del relieve de los fondos marinos, que ocupan las dos terceras partes de la superficie terrestre: sabemos más de la topografía del planeta Marte que del relieve submarino de la Tierra. El margen continental de Noruega es también el reservorio más importante de petróleo y gas que hay en Europa. En esta zona son frecuentes las acumulaciones de hidratos de gas, que pueden provocar inestabilidad en los fondos marinos. Los antiguos glaciares, por cierto, son uno de los principales factores que pueden disparar los desprendimientos submarinos. En este enclave se han registrado algunos de los episodios más espectaculares de todo el planeta, como el caso de Storegga, en Noruega, una catástrofe submarina de hace unos 7.000 años que creó un tsunami de olas de decenas de metros que llegaron a las costas de Escocia y del mar del Norte.

¿Cómo serán las tecnologías de estudio del subsuelo marino en el océano Ártico?

Se harán prospecciones sísmicas del subsuelo marino con instrumentos que utilizan la reflexión de ondas acústicas para conocer la extensión de los sedimentos glaciales antiguos. También obtendremos datos de topografía detallada del lecho marino a lo largo del margen continental y hasta las planicies abisales. El barco BIO-Hespérides contará con un nuevo equipamiento para extraer testigos de sedimento de hasta 12 metros de longitud, que nos servirán para datar los acontecimientos glaciales y ver también qué tipo de material transportaban los glaciares, los organismos que vivían en el fondo, etc. Esto nos proporcionará una visión muy detallada de los cambios oceanográficos y climáticos en el intervalo muestreado y contribuirá a comprender mejor el sistema climático natural. En concreto, nuestro equipo no hace previsiones del clima, esto corresponde a los expertos en el campo de la modelización climática. Por ejemplo, sabemos que el período natural más cálido, muy parecido al que estamos viviendo ahora, tuvo lugar hace unos 400.000 años, y los que estudian la modelización del clima necesitan saber qué pasó exactamente en aquella época: cuál era el nivel del mar, el desplazamiento de glaciares, etc. Con las respuestas que les demos a través de la investigación es posible elaborar los parámetros para previsiones futuras.

¿Qué otras instituciones participan en la campaña oceanográfica de SVAIS?

SVAIS contará con un equipo de científicos internacional y multidisciplinar. Los geólogos de la UB realizarán estudios de geología, sedimentología, geofísica, etc. Participan, por ejemplo, Antoni Calafat, experto en flujo de partículas de sedimento en agua marina; Roger Urgelés, experto en geotecnia y desprendimientos submarinos, e Isabel Cacho, que se centrará en la composición química de los organismos planctónicos y bentónicos. De la ecología y la estratigrafía de organismos microscópicos (cocolitofóridos, foraminíferos y diatomeas) se ocuparán los geólogos de la Universidad de Salamanca. Joan Grimalt, del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales de Barcelona (IIQAB), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), realizará un trabajo para calibrar y comparar parámetros sobre el registro climático del pasado. Colaboran también geofísicos del Instituto Nacional de Oceanografía y Geofísica Experimental (OGS) de Trieste, que llevarán a cabo prospecciones sísmicas de mayor profundidad en el marco de las actividades italianas del IPY durante 2008, y expertos de las universidades de Svalbard y Tromsø (Noruega), que nos aportarán un buen conocimiento en la investigación geológica sobre este ámbito de estudio.

Existen otros proyectos del Año Polar Internacional en los que están presentes más expertos de la UB. Además de participar en el SVAIS, Roger Urgelés, del Departamento de Estratigrafía, Paleontología y Geociencias Marinas, también forma parte del equipo del proyecto SEDCLIM, que dirige Carlota Escutia (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Universidad de Granada), para estudiar la evolución del casquete antártico oriental y el cambio climático en la Antártida. Urgelés analizará las propiedades físicas del sedimento, principalmente para conocer el estado de consolidación y la resistencia a la cizalla y determinar el esfuerzo máximo al cual se ha sometido el sedimento en el pasado. Francesc Sabater (Departamento de Ecología) analizará los nutrientes disueltos en el agua y estudiará los ciclos biogeoquímicos en el marco del acoplamiento en las aguas antárticas del mar de Weddell, dentro del proyecto CLIMANT que dirige Enrique Isla (Instituto de Ciencias del Mar, CSIC). Por otra parte, Emma Suriñach, Juan José Ledo, Pilar Queralt, Àlex Marcuello y Anna Martín (Departamento de Geodinámica y Geofísica) colaboran en el proyecto EPPASOC, liderado por Jesús Galindo (Universidad de Granada), destinado a estudiar la estructura profunda, la naturaleza de los márgenes continentales y los pasillos oceánicos en el nordeste de la península Antártica (estrecho de Bransfield y paso de Drake).

Además de impulsar la actividad científica, el Año Polar Internacional hace un énfasis especial en la educación y la divulgación de la información científica sobre el conocimiento de los extremos de la Tierra. Una de las propuestas más atractivas sobre el mundo polar es la exposición «Atrapados en el hielo. La legendaria expedición a la Antártida de Shackleton» que acogerá el Museo Marítimo de Barcelona, del 15 de octubre hasta el 23 de septiembre de 2008, adaptada por la Fundació Caixa Catalunya y comisariada por Jerónimo López, presidente del Comité Español del Scientific Comittee on Antarctic Research (SCAR). Será un homenaje a la gran epopeya de supervivencia de Ernest Shackleton y la tripulación del Endurance, el barco atrapado y destrozado en enero de 1915 por una banquisa de hielo en el mar de Weddell. Un anuncio publicado en 1913 en The Times auguraba un viaje lleno de riesgos y apto sólo para los más aventureros: «Se buscan hombres para viaje peligroso. Salarios bajos. Mucho frío. Meses de oscuridad total. Peligro constante. No se garantiza el retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito».

 

 
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Última actualización o validación: 28.09.2007