La Universidad de Barcelona impartirá, pues, en el curso 2009-2010 una amplia variedad de grados en cada una de las cinco ramas de conocimiento: Artes y Humanidades, Ciencias, Ciencias de la Salud, Ciencias Sociales y Jurídicas, e Ingeniería. Eso significa que la Universidad de Barcelona, la mayor del sistema universitario catalán, ofrece este curso la mayor parte de las enseñanzas adaptadas a las directrices del espacio europeo de educación superior (además de los 49 grados, imparte 130 másteres universitarios oficiales y 67 programas de doctorado, todos adaptados al modelo europeo). Una vez realizada la asignación de plazas el pasado mes de julio, se han matriculado más de 7.500 estudiantes nuevos y en su mayor parte se han podido matricular de la titulación escogida como primera opción.
Desde el Vicerrectorado de Docencia y Convergencia Europea se señala que «a pesar de las dificultades derivadas de un proceso de adaptación complejo como éste, los grados se han podido poner en marcha en un periodo de tiempo muy breve gracias al esfuerzo de buena parte del profesorado y del personal de la UB, que ha dedicado muchas horas a diseñar los nuevos estudios y a preparar todo lo que requiere su puesta en marcha». En este sentido, cabe destacar que «se están haciendo esfuerzos para garantizar que los estudiantes que inician estos estudios puedan aprovechar al máximo unas titulaciones de calidad».
Por otra parte, se está haciendo todo lo necesario para que el alumnado que inició los estudios en cursos previos a 2009-2010 pueda completar la diplomatura, licenciatura o ingeniería en que se matriculó, o bien tenga la opción, si lo prefiere, de cursar la titulación de grado que sustituya a las anteriores. También cabe tener en cuenta que algunas titulaciones de grado no se empezarán a implantar hasta el curso 2010-2011.
Conviene recordar, asimismo, que la implantación de las titulaciones según el nuevo modelo universitario no supone cambiar totalmente la manera de impartir las clases y de estudiar. La diferencia más importante es que el sistema de créditos nuevo permite más flexibilidad en la planificación de las asignaturas, de modo que ahora es posible revisar la estrategia de trabajo, los recursos y el método de evaluación para adaptarlos al máximo a los objetivos concretos de cada asignatura. Eso ofrece, en caso necesario, una mayor diversidad de actividades además de las clases magistrales, una participación más activa del alumnado y métodos de evaluación más continuos a lo largo del curso, no tan sólo evaluaciones finales.
Con vistas a facilitar esa flexibilidad, se han revisado algunas de las normativas internas de la UB para permitir, entre otras opciones, que los estudiantes puedan matricularse a tiempo parcial, de modo que puedan compatibilizar los estudios con una cierta dedicación laboral. El objetivo final de todos estos cambios es mejorar la calidad de la formación recibida y hacer que los títulos superiores sean comparables con los del resto de los países y, por tanto, sean reconocidos por toda Europa. |