3.- Conclusiones .
Los libros de texto son, en general, atractivos a la vista, agradables al tacto. No solamente se montan de modo sugerente, sinó que sobre un buen papel, se sitúan abundantes y variadas ilustraciones como fotografías a todo color, mapas polícromos, croquis, dibujos, comics, etc. !Qué lejos quedan las omniscientes Enciclopedias de los años 50 y 60!
Las fotografías y los mapas dan por sí mismos una acertada idea de la imagen que los manuales ofrecen a nuestros escolares adolescentes. Es necesario recordar que estos libros de texto tienen como destinatarios a jóvenes de 12 a 16 años. Algunos de ellos, muchos si se atiende a los elevados índices de fracaso escolar que parece tener la ESO, no volverán a estar escolarizados. Por tanto, la información recibida en estos años, en buena parte a través de los manuales escolares, acabará formando parte de la opinión que tengan de realidades alejadas, que seguramente no podrán confrontar de manera directa.
Hay una serie de imágenes que en los libros se repiten de manera machacona y que acaban por conformar en nuestra mente una visión esterotipada de América Latina y de los latinoamericanos. Globalmente esa visión se basa en:
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a. Latinoamérica y sus habitantes son pobres y atrasados. Con seguridad es el estereotipo que se pretende que quede más claro; para ello se insiste una y otra vez. Los ejemplos se pueden ver en el reiterado contraste ofrecido entre América del Norte, rica, desarrollada y América Latina, pobre, subdesarrollada, del sur, pre-industrial, y en las no menos numerosas comparaciones con otros paises del Norte (europeos, básicamente). En ambos casos, las fotos de la américa del sur son las pertenecientes a las personas más desfavorecidas de sus respectivos paises. No así en el caso de la américa del norte o de las europas, donde las gentes y paisages recogidos corresponden a los niveles de mayor bienestar y confort. La realidad económica de América Latina ya es conocida, pero cuando se pasan las hojas de los manuales se recibe la brutal impresión de que el atraso es innato a los estados latinoamericanos. Para nada se hace mención de las riquezas naturales y humanas que ese subcontinente tiene.
Es necesario recordar, además, que las fotografías de América Latina solamente sirven de ejemplo para ilustrar las actividades más rudimentarias y primitivas; agricultura itinerante, por ejemplo. En la iconografía se palpa un determinismo histórico y geográfico que sume a esas poblaciones en el pozo del subdesarrollo sin posibilidades de salir.
- b. Otra imagen que se va quedando grabada, a fuerza de reiteración, es la del tipismo y el exotismo. Al sur de rio Grande todos los habitantes y la mayoría de los paisajes son raros, exhuberantes, exóticos. No hay nada que se parezca a lo que la juventud de este país puede ver en su entorno. El exotismo se concentra en los indígenas amazónicos, en los aborígenes guatemaltecos o bolivianos que presentan rasgos e indumentarias muy diferentes de las nuestras. El tipismo se plasma en lo anterior y en toda la colección de 'postales' que acompañan los textos de América Latina: pirámides, Machu Picchu, Rio de Janeiro, etc. En algunas ocasiones no se sabe a ciencia cierta si lo que se tiene en las manos es un libro de geografía, de historia o una guía turística.
- c. Las ilustraciones tienen un fuerte componente eurocentrista. Puede afirmarse con claridad que el eurocentrismo preside todo el discurso gráfico y literario de los manuales escolares. En el discurso gráfico, el eurocentrismo se percibe en las escasas fotografías que los libros dedican a América Latina y en las mismas fotos: estereotipos y espejos de pobreza, atraso endémico, tipismo. Las de Europa son todo lo contrario. Así mismo, el etnocentrismo puede verse en los temas en los que se presentan las instantáneas latinoamericanas: la agricultura itinerante, el subdesarrollo, los pueblos indígenas. Y, cuando se trata de ilustrar el pasado, entonces las escasas imágenes van -junto con los menguados textos- dentro de los temas de historia europea. También está bien presente en el desprecio que se manifiesta hacia realidades, personas o cosas no europeas. Como ejemplo puede citarse el mapa del 'mundo conocido' , menospreciando absolutamente los amplios conocimientos geográficos que poseían los chinos, los indúes o los incas. Algo similar ocurre con el caso del reyezuelo que se muestra en el libro de Teide.
Este etnocentrismo europeo, blanco, genera -se quiera o no- actitudes xenófobas y racistas.
- d. Por último, decir que al o la joven que se le presenten estas instantáneas de las realidades latinoamericanas solamente se les está ofreciendo todo aquello que le separa, que le aleja, que le incomunica con América Latina. A pesar de tener tantas cosas en común, a pesar de que conozca vecinos suyos que son argentinos, costarricenses o bolivianos, a pesar de que en su familia se hable de algún pariente -más o menos cercano- que pasó buena parte de su vida en Cuba, Uruguay o algún otro país latinoamericano; a pesar de todo ello, ese o esa joven rechazará cualquier proximidad a realidades tan extrañas, lejanas, atrasadas, ... Pasando las hojas de uno de estos libros de texto y contemplando las imágenes que de Latinoamérica allí se exponen, parece que se ha detenido el tiempo, que los relojes no tienen manecillas, que la fotografía mas actual es de hace 50 años: tan tópicas y tan estereotipadas son.
Desde luego, lo que resulta del todo evidente es que con estas ilustraciones y con los textos que las acompañan -que también son analizados en estas jornadas: 'América Latina en los libros de texto'- es absolutamente imposible que alguien se haga una idea de cómo era la vida en esos paises y , lo más grave, de cómo es actualmente. Sería un buen ejercicio pedirle a los y las jóvenes que acaban la ESO que, en una redacción, reflejaran la vida cotidiana en algún pueblo de algún país latinoamericano. Seguramente, sus opiniones merecerían ser publicadas.