historia virtual, entre el mar de Internet y el abismo multimedia

F. Javier VIZUETE VILLAR 1

Presentado en el Congreso Internacional sobre Sistemas de Información Histórica celebrado en Vitoria entre el 5 y el 8 de noviembre de 1997, publicado en las actas de dicho congreso

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A día de hoy es imposible negar la potencialidad de Internet como entorno de relación y como herramienta de edición de los más diversos materiales. Sin embargo el comentario más habitual entre historiadores suele ser que la información es difícil de encontrar y que nunca o casi nunca se encuentran materiales útiles o de calidad. Ello parece llevar a un escaso uso del entorno y casi siempre restringido a correo electrónico para evitar costes telefónicos y mantener un contacto más personal que vinculado a la propia investigación. Desde luego esa sensación la hemos tenido todos o casi todos pero de ahí al rechazo, o, al menos al desinterés que parece dominar en amplias capas de nuestro sector, deben mediar otros elementos que hacen refractario a un colectivo que, al menos aparentemente, debería haber recibido a Internet desde la aparición del web como una ayuda inestimable en su labor.

¿El porqué del rechazo? Quizá nuestro apego a los métodos y fuentes tradicionales, y no olvidemos que dependemos de nuestras fuentes. Quizá la burocratización asfixiante que reduce el monopolio de la creación a unas pocas manos y el ascenso al profesionalismo a una pugna de contactos, llamadas y actos de salón donde se dirimen más cuestiones personales que de aporte a la historiografía. Quizá la simple comodidad de utilizar lo que ya se domina y la pereza de aprender algo nuevo. Quizá, en fín, debiéramos invitar a un sociólogo para que lo analizase dado que lo hasta ahora dicho sólo son algunas impresiones personales.

¿El porqué de su interés? Resulta indiscutible la cantidad de herramientas de comunicación con sus diferentes ventajas: desde el correo electrónico, con su formato escrito, rapidísimo, y su comunicación fuera de tiempo real; el Chat y su moderna versión el IRC, de conexión por escrito, sincrónica, y entre dos o más personas; o los nuevos teléfonos y videoconferencias que incorporan voz, y hasta imagen, también en tiempo real. En cuanto a las posibilidades de publicación y recuperación de materiales, las que más me interesan, el entorno web ofrece posibilidad de edición multimedial, con bajos recursos informáticos y un coste de publicación despreciable; el número de ejemplares es ilimitado puesto que es sólo uno que se multiplica tantas veces como es solicitado por un ordenador cliente2 y el volumen de imagen o sonido incorporables es tremendamente mayor que en las vías de publicación tradicionales (al contrario que en el papel donde el segundo es imposible y el primero incrementa sobremanera los costes). Ni que decir tiene que los costes de impresión, papel... son "0". Pese a ello la publicación electrónica no parece ser tenida muy en cuenta ni como fuente y aún menos como mérito.

La recuperación de un documento completo es sencillísima y con la tradicional opción del "copy & paste" se puede obtener cualquier fragmento interesante. 3 La recuperación de documentos de imagen se logra con un simple toque de ratón. Por lo que hace a la localización, el tema que parece suscitar mayores problemas y ser el mayor motivo de rechazo, con los motores de búsqueda actuales permiten buscar en texto libre sobre cualquier o cualesquiera términos lo que facilita la localización de informaciones complementarias a las historiográficas con lo que los "compartimentos estanco"4 de cada especialidad podrían a cierto punto quedar superados por la afluencia de informaciones de diferentes orígenes. En cuanto al manejo de esos "ingenios diabólicos" basta una cierta práctica y un aprendizaje que aún no se ha desarrollado por lo reciente de los sistemas para mejorar sobremanera los resultados.

Pero ¿A qué cuento, se dirá, viene todo esto sobre Internet? Muy simple, esas ostensibles posibilidades nos llevaron a pensar y luego a proyectar lo que hoy les presentamos y que esperamos que para las fechas del congreso, en noviembre, esté "visible", al menos en forma embrionaria en el web de la Universidad de Barcelona.

historia virtual nace como idea en el ya lejano junio de 1994 cuando Antonio Cara y yo mismo, ante un café y recién alistados en un Máster sobre Telemática Educativa, empezamos a esbozar ideas sobre cual puede ser el proyecto a desarrollar durante el mismo. Junto a otras varias surge la idea de crear un espacio donde se puedan publicar artículos sobre historia y reeditar los agotados de los profesores con quienes colaboramos asiduamente, Miquel Izard y Javier Laviña, sin cuya ayuda hoy no podríamos estar hablando de esta actividad. 5

Durante todo el curso siguiente, 1994/95, la idea se fue perfilando, aunque sólo en nuestras conversaciones, al tiempo que se hundía el mito de Internet como ingente archivo documental. La edición de documentos se incorporó de lleno dando un fruto, aunque diminuto, en el dossier que inaugura el proyecto. Deformados en editores de web pensamos que si no encontrabamos material era porque nadie lo había puesto y pensamos que podíamos empezar a hacerlo y esperar que otros se animasen para llegar a encontrar materiales de calidad algún día. Creíamos y aún creemos que es el peaje que se debe pagar para poder disfrutar de la documentación de otros. Queriendo ser "mirones" vimos que alguien debía empezar por mostrar.6 Por aquella época sólo se encontraba en el CERN de Ginebra información histórica general proviniente de instituciones militares y más parecían documentos de estrategias y tácticas que la historia que habíamos conocido en la universidad.

Pero la idea sólo se plasmó, y sobre ocho folios de circulación privada, en el último trimestre de 1995, quedando relegada hasta mediados de 1996 por otros trabajos, casi ninguno de índole historiográfica. Al fin, en 1996 conseguimos una ayuda para desarrollar un dossier documental multimedia en formato web (ver nota 5) con apoyo del GAIU de la Universidad de Barcelona.7

El resultado de ese proyecto inicial8 es lo que estará disponible desde octubre de 1997 en el WWW de la UB, http://www.ub.es, en la dirección que esperamos sea http://www.ub.es/hv, e incorporará un pequeño dossier documental sobre Historia de América, algunas direcciones interesantes sobre historia en general y América en particular, las conexiones a todas las bibliotecas universitarias de Catalunya y a puntos interesantes para acceder a publicaciones electrónicas. A un tiempo incorporará las propuestas de futuro que son las que constituirán propiamente el espacio que hemos denominado historia virtual. Por otra parte se integran los programas y bibliografía9 de las asignaturas Historia General de América de M. Izard y Sociedades Afroamericanas de J. Laviña, así como sus currículums para hacer accesible esta información académica complementaria a alumnos o posibles alumnos. Ello no quiere decir, reitero, que se circunscriba al ámbito de la Universidad de Barcelona sino que cualquier información que se considere necesaria puede ser circunscrita o asociada al entorno que ahora les expondremos.

Ahora, aunque quizá ya cunde el aburriendo, ya debe estar flotando la pregunta ¿Qué es o quieren que sea historia virtual?
Como proyecto material pretende elaborar una documentación, lo más relevante y cuantiosa posible, que proporcione materiales básicos (primarios en la mayoría de casos) y recursos (enlaces externos) a los estudiantes e investigadores actuales, futuros, y de otras universidades o ámbitos interesados en la historia, en principio de América, con especial relevancia de Afroamérica, pero con ambición universal.

Por nuestras cabezas danza de hecho la posibilidad de desarrollar una estructura "confederal" de profesores, investigadores, particulares interesados, departamentos y universidades que sea embrión de una red temática entorno a historia y un fórum cooperativo que responda a demandas consensuadas de nuestro entorno.

Por otra parte se trata de "sacar fuera" parte de la actividad docente universitaria y ponerla a disposición de todo el mundo, intentando desarrollar vínculos cooperativos...
historia virtual nace así, con lo que hemos comentado, como una modestísima realidad documental e informativa, ni siquiera siempre con documentos completos o de aquellos que se pueden considerar "capitales". Es, en cambio, un pequeño espacio, que entre todos podemos hacer grande, donde se pretenden activar una serie de propuestas tendentes a establecer un entorno de relación y documentación útil para cualquier historiador.

Las propuestas son las siguientes:

*Base de datos documental multimedia, para uso de investigación o pedagógico. Realmente es una base de texto completo que se constituye definitivamente a través de los "search engines", y que incluye, además del propio documento:

*Área de recursos en Internet para especialistas, estudiantes, profesionales o aficionados a la Historia. Esta área incluirá diversos servicios en función de lo que se esté buscando, en cualquier caso algunos de ellos pueden ser muy útiles a otros usuarios:

*Sala vitual de Exposiciones. Ya antes se había comentado este espacio que pretenderá incluir algo así como artículos de gran carga gráfica, sonora o documental y donde sólo un tenue hilo conductor del creador rientará un discurso en el que dominan los documentos sobre la elaboración discursiva. Este apartado surge por tres motivos que serán los que darán forma a su existencia y devenir:

Los documentos que se incluyan en dichas exposiciones tendrán un doble formato (barra de navegación inferior) que permitirá que a la vez se integren en la "base de datos" documental comentada al inicio. Con ello se retroalimentará un área al tiempo que se desarrolla otra. A día de hoy ya se está trabajando en tres exposiciones concretas que deberán ver la luz en el mes de noviembre, esto es coincidiendo en el tiempo aproximadamente con este congreso y formando parte como complemento virtual del congreso presencial que desarrolla el área de Historia de América de la Universidad de Barcelona en el mismo mes, el VI Encuentro Debate sobre América Latina. Estas exposiciones serán:13

Para más adelante pensamos continuar esta sección con otras exposiciones que nos pueden ser ofrecidas por cualquier especialista que lo considere o en las que invitaremos (podreis invitar, proponer o elaborar si decidís colaborar en el espacio) a aquellos investigadores que nos parezcan relevantes.14 En ese sentido tenemos previsto invitar, y puede darse por invitado si este documento llega a sus manos antes que nuestra propuesta formal, a dos buenos amigos: 15

*Textos Clave. Serie de ponencias o conferencias redactadas en forma de los anglófonos "papers", textos en fin, que ofrezcan una aportación interesante sobre temas concretos. Auxiliares de investigadores, docentes y estudiantes universitarios.
Esta actividad, al igual que las exposiciones se inicia con motivo del congreso antes mencionado, formando parte de una actividad virtual en que estos aportes toman una forma de conferencias complementarias o Mesa heterodoxa del congreso dado que no todos los organizadores del presencial están implicados cuando redacto este texto y que no gira entorno a un tema concreto sino a un medio de comunicación. La idea aparece ante la escasez de recursos y la constatación de que muchos investigadores interesantes quedan al margen de las mesas temáticas dado que trabajan temas complementarios o tangenciales pero no los ejes que se prefiguran en esas mesas presenciales. Durante un periodo estarán abiertas a debte o preguntas que serán a su vez transcritas en el propio web.

*Diccionario Abierto. Esta es posiblemente la propuesta más controvertida y, a la vez, la más positiva si consiguieramos un sólo fruto.16 Suele suceder que las polémicas que se suscitan parten de una aplicación diferente de términos que son comunes en eso pero no en significado. Así se quedan en la mayoría de casos en enfrentamientos estériles pues no se profundiza.Si aplicaramos los mismos términos o éstos en el sentido real que les da cada uno, de seguro fueran los debates más productivos, obviando los prejuicios heredados o haciendolos patentes de forma previa.
La idea es aportar sobre cada concepto que nos parezca o se plantee como polémico una serie de definiciones de diccionarios, los más reputados, y una propuesta de definición, cosa que puede hacer y plantear cualquiera, en espera de que el resto de miembros, colaboradores o usuarios decida exponer sus puntos de vista, matices o lo que crea oportuno para consensuar un término y su sentido al elaborar un texto.

*Con esto creo que se puede cerrar por ahora la propuesta en su estado a día de hoy. No descartamos otras posibilidades como generar publicaciones electrónicas desde las actuales en papel, publicaciones nuevas, exposiciones virtualizadas o museos virtuales en nuestro entorno, como dicen en mi barrio "más quisiéramos!!" pero siendo realistas eso dependerá de si recibimos ayudas o colaboraciones de alguna parte. Por hoy quedan en un tintero más lleno de ilusiones que de ideas propiamente dichas aunque estoy seguro de que con ayuda podríamos hacer "malabares".

Conscientes de que es diminuta la semilla pero a la vez que de ellas nacen el sabroso perejil o la gran sequolla pondremos nuestro trabajo al servicio del proyecto esperando sus ideas y apoyo para generar un espacio común, no de uno o de otro, donde discutir, exponer materiales y consensuar ideas que en principio se ciñen a América pero se abren a Africa, Asia, Europa...

¿Y nuestro nombre?, historia virtual, cursivas, minúsculas todas, como elaboración humana, propia de cada autor pero en tema común, como croquis subjetivo pero a la vez riguroso de un pasado que nos atrevemos a esbozar pero no a garantizar por más datos que encontremos.

Y aún es posible que quede una duda más, ¿Por qué surge esta propuesta? Por dos motivos. El primero quizá ha quedado más o menos claro, lo que en el título se denomina "el mar de Internet", la necesidad de que un grupo de gente se dedique a saber lo que "hay" en Internet, lo ajuste a un marco temático e idiomático alternativo a los anglófonos y donde podamos desarrollar una actividad creativo-discursiva. Con el español, castellano (todo parece que está o debiera estar en inglés) como eje en este caso pero sin prescindir de las lenguas de nuestras comunidades autónomas que merecen el mismo respeto, aunque no sean tan extensas, o de otros grupos. De ahí que aunque usemos habitualmente el español nos abramos en la participación o la referenciación a materiales en cualquier otro idioma desde el inglés al quechua, o lo que se presente o genere, si es interesante para nuestra formación o investigación. Así todo tendrá espacio en este entorno, si conseguimos que funcione. Por otra parte gracias a los enlaces el espacio no tiene porqué estar centralizado en un servidor y puede estar distribuido en tantos como se muestren dispuestos a participar pues sólo debemos conservar la coherencia interna del entorno y cada uno puede rendir homenaje a su centro y tener cercana la información que genere, mantenga y use habitualmente.

Junto al primer motivo, enfrentarnos y aprovechar un nuevo medio de comunicación e intercambio, surge un segundo motivo, lo que en el título hemos denominado "el abismo multimedia". Abismo del que por ahora sólo se ha atisbado un uso inadecuado de los materiales en su referenciación pero que es mucho más profundo, por continuar con la metáfora. Estoy absolutamente convencido de que nos enfrentamos, por primera vez con capacidad de usar y mostrar, una serie de fuentes que siempre existieron pero a las que se ha dado un valor marginal en el discurso historiográfico y que sólo han sido utilizadas como confirmación de esos papeles amarillos que hay en los archivos, nunca como fuente independiente o generadora, sólo como confirmadora u olvidada. Aprender un poquito, sólo un poquito, a utilizar esas fuentes, ese es el objetivo implícito que albergo en mi corazón, en un rinconcito profundo; el de aprender con otros y ayudar a aprender a otros como se debe usar ese material impresionante y arrinconado: uno, en la investigación, dos, en la redacción, dado que reniego de ese uso de mera ilustración que ha dominado de forma abrumadora en el discurso árido-historiográfico que sólo decoraba sus aburridos textos con lo primero que le cayera a las manos sobre cualquier tema. En ese sentido el recurso audiovisual, aunque sea muy restrictivo si lo comparamos con la capacidad sensual humana, despliega un abanico de posibilidades, no sólo enorme sino, hoy por hoy, casi inabarcable.

Si renunciamos al olfato (sólo cuenta con Suskind y los pocos perfumeros); obviamos el tacto, y dejamos el gusto para donde se disfruta, la buena mesa. ¿Qué nos queda? Vista y oído. ¡Pues creo ni esos somos capaces de manejar en nuestro trabajo con un buen de nivel!.

Del oido desciframos las palabras y sólo si nos las dicen despacio y en una lengua dominada, no basta conocida. ¿Y la música y los sonidos al margen del lenguaje? Esos se usan por gentes que sí son expertos para generar sensaciones, estados de ánimo, llamar nuestra atención o quebrarla... Los publicistas. De la música tomamos las palabras de los bardos, que sobre ritmos y armonías sólo saben cuatro y no se rebajan, habitualmente, a descifrarlas y decodificar sus significados. Para el resto, un manojito de tópicos: afroamérica, música negra, ritmo militar o megalomanía wagneriana. Todo eso podemos hoy incluir en nuestros documentos y convendría saber; 1- crearlos, 2- valorarlos.

Si se observa a un bebé jugando cerca del televisor se verá que prescinde del aparato en aras de sus experimentos, pero muy de vez en cuando algo hace que por un instante contemple extasiado el aparato y, sin saber porqué, le preste su atención. Esa capacidad de atracción está hoy en manos de pocos expertos y no siempre consiguen sus objetivos, pues el televidente suele dispersarse a menudo.17 Con los adultos ocurre, supongo, el mismo proceso, solo que a base de desgaste hemos internalizado "el truco" y somos incapaces de ver lo que ocurre ante nuestras narices, como el público de un prestidigitador, que te engaña de la forma más sencilla.
¿Conseguiremos usar con eficiencia esos materiales?

Y de la imagen, ¿Qué dicen? Ponemos fotografias para amenizar los textos, en una aceptación sumisa de que "parimos aburrimiento". Hemos visto discursos desplomarse porque "metieron la pata" en la ilustración, que no documento, que insertaron en su texto. Traiciones a un autor con portadas envenenadas,18 y legitimar lo imposible gracias a un buen uso de la fotografía o el cuadro.

Antes estaba el mito academicista, que decía que "un texto" sólo era para especialistas cuando apenas era entendido por estos, pero lo citaban. Ahora que buscamos mercados para sobrevivir o lucrarnos, donde las editoriales hacen "música ligera" pero que entiende la gente,... debemos evitar que esos recursos se conviertan en una buena salsa multimedial, hipertextual, "interactiva" que haga pasar cecina vieja por "nouvelle cousine". Antes, con menos lenguajes que aunar, los resultados eran desiguales, ahora tememos que puedan llegar a ser peores pero más polícromos.

En cuanto a las valoraciones, ¿en qué deben basarse? ¿En la consecución de su objetivo comunicador? ¿En la veracidad de sus "contenidos"? Por supuesto lo primero es "objetivo" a nivel cuantitativo, pero ¿habrán salido satisfechos?, y luego, ¿no estaríamos ante la premisa de Maquiavelo en que el fín o éxito justifica uina mala información? Por lo que respecta al contenido la valoración será en un alto grado subjetiva y deberá va lorarse el público al que se dirige, pero ¿quién será el juez? Habría que buscar algún consenso y orientación sobre esto, dado que en el caso de Internet la mayoría de hojas Web son referencias de referencias de hojas aconsejadas por entidades sin responsable visible o por particulares.

A eso habrá que enfrentarse antes o después pero primero tendremos que reaprender poco a poco nuestro oficio para poder integrar plenamente esos tipos de documentos, y cuando sepamos tendremos elementos de juicio y poder de creación para mejorar nuestras investigaciones

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