Realidad de ficción

Una investigación en la impresión digital sobre soportes rígidos. Por M.Mercè Casanovas

Dentro del proyecto de investigación I+D Impresión expandida: repercusiones de los medios digitales en el contexto del arte impreso, con código: HUM 2007-64757/ARTE y financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, en el año 2007 se constituyó un sub-grupo que, bajo el nombre de Ars Combinatoria, ha trabajado en la investigación de la impresión digital sobre diferentes soportes.

Este equipo investigador está formado por las profesoras M.Mercè Casanovas, Cristina Pastó y Eva Vila (colaboradora), todas ellas vinculadas a la práctica y la docencia del grabado, la litografía y la serigrafía .

El interés y la dedicación por estas disciplinas ha ido ampliándose y creciendo con la aportación de los medios digitales, que han supuesto un cambio en el formato, en el proyecto y en la concepción de la obra.

Para llevar a cabo esta investigación, hemos recibido el apoyo de la empresa barcelonesa EGM Laboratoris color, especializada en la impresión digital de alta resolución.

Desde entonces se ha seguido una investigación profunda sobre las diferentes posibilidades de la impresión digital sobre soportes convencionales y no convencionales. Toda una investigación que, hasta el momento, se ha concretado en tres exposiciones, dos de colectivas y una de individual, que muestran los resultados obtenidos.

 

ASSAIGS AL TEMPLE / Ensayos en el Templo

Exposición en el Temple Romà de Vic del 10 de septiembre al 11 de octubre del 2009.  

Esta exposición en el Temple Romà de Vic recoge una muestra de las primeras investigaciones donde se han trabajado imágenes y conceptos encima de soportes tradicionales del arte gráfico como son el cobre, la piedra y la seda serigráfica .

Nos constaba que la empresa EGM, una de las más importantes en el campo de la impresión digital de alta resolución a gran formato, trabajaba con unas máquinas que permitían imprimir sobre diferentes soportes con gran calidad y precisión, mediante los sistemas Durst Rho 600 y Arizona 250/350 GT de tintas pigmentadas UV de gran resistencia y durabilidad.

La profesionalidad de todo el equipo de EGM, y en especial la sensibilidad de su director técnico Joaquim Canal para percibir y entender nuestros intereses artísticos, fueron capitales en los adelantos de esta investigación.

La máquina Arizona 350GT, la que más hemos utilizado, es una máquina de soporte horizontal con un cabezal móvil que se desplaza por toda la superficie y que imprime con tintas UV (CMYK+blanco) de gota variable, es decir que lee la cantidad de tinta que cada color necesita.

El efecto ultravioleta produce una polimerización que fortalece la tinta y la hace resistente a la intemperie, a la luz y al agua.

El mundo del grabado y la estampa tiene como elemento diferenciador y específico el trabajo sobre una matriz física que permite captar registros de todo tipo, desde la línea más fina y sutil, a las tallas y contratallas más potentes, de los planos de masa uniforme a los degradados de gran pureza. La matriz se convierte en el soporte que graba cualquier impronta y la retiene a lo largo de toda la estampación para permitir la obtención de la estampa.

Con la impresión digital, se cambian los roles. La matriz deja de ser física para pasar a la virtualidad, y la imagen resultante no solamente puede descansar sobre un papel de calidad, como es el caso de la imagen Giclée, sino que los soportes se incrementan y cada vez más la tecnología permite imprimir sobre superficies inimaginables tiempos atrás.

La empresa EGM trabaja con una serie de materiales que han estudiado y experimentado ampliamente y que ofrecen un resultado inmejorable y sin ningún tipo de riesgo. Pero a nosotras precisamente nos gusta el riesgo y no nos quedamos con el estudio de estos materiales (dibond, aluminio, madera, papel, algodón...), sino que apostamos por la novedad y la investigación.

Tres son los materiales que escogimos como soporte final para nuestros trabajos: el cobre, la tela y el barro. Estamos hablando de tres soportes que tienen que ver con las técnicas que trabajamos en los talleres de grabado: la calcografía, la serigrafía y la litografía.

Con la investigación llevada a cabo con estos soportes, hemos dado la vuelta al proceso normal de la obra gráfica. El cobre no será la matriz donde incidir con el buril o el ácido, sino que será la superficie final que recibirá la tinta ultravioleta de la impresora. La seda no será la pantalla por donde se filtrará la tinta por la presión de la rasqueta , sino que se convertirá en el soporte que recibirá la tinta a través del cabezal de la Arizona. Y la piedra no será el origen físico de la litografía, sino la excusa que nos servirá para imprimir todo un muro románico.

Sería la primera vez que los técnicos se enfrentaban a unos materiales tan específicos y tan inusuales. Si a todo esto le sumamos el tipo de imagen que se tenía que imprimir, la dificultad se incrementaba y el reto estaba asegurado.

La colección de rarezas amorfas, inspiradas en las Wunderkammern de los siglos XVI y XVII, y que descontextualiza Eva Vila, adquieren sobre el cobre una dimensión nueva. El brillo del metal contrasta con el granulado de la tinta que se deposita en ínfima capa sobre el soporte y toma cuerpo gracias a la diferencia de textura.

 

Eva Vila

 

Cristina Pastó, por su parte, ha aprovechado el paralelismo de la tela de serigrafía, fina y translúcida, con el mundo oriental y su lenguaje. La seda serigráfica nos remite a la falsa fragilidad del papel japón y la artista nos muestra unas imágenes casi transparentes que nos intrigan y a la vez nos emocionan.

La importancia de este trabajo radica precisamente en saber modular la cantidad de tinta y su opacidad para trasladarnos a unas imágenes fascinantes del mundo oriental. En este caso, la seda no ha servido para dejar pasar la tinta entre su malla y estamparla sobre un soporte, sino que el tejido ha sido el propio soporte donde la tinta se ha quedado retenida para siempre.

 

Cristina Pastó

 

Por último hablaré de mi investigación reflejada en una sola pieza titulada Temple ROMÀ-nic y que recoge todo un trabajo lento y meticuloso en la investigación de los materiales adecuados para obtener un buen resultado.

Haciendo un estudio del lugar donde teníamos que mostrar nuestra obra, me enteré que el Temple Romà de Vic había sufrido una serie de transformaciones desde la época de su construcción hasta la actualidad. Entre varias utilidades, durante la época románica, el templo se convirtió en un castillo condal, y hasta 1882, año en que se descubren de nuevo los restos romanos, el templo religioso pasa por diferentes facetas y usos.

Esta idea de construcción-reconstrucción, visibilidad-invisibilidad, fue el punto de partida para elaborar mi trabajo. Quería construir un muro a medida real y ponerlo ante una de las paredes del templo para esconderlo y mostrar esta idea de sobreposición de piedras y paredes, de esconder y dejar ver, de decir cosas y callar otras. De aquí el juego de palabras con el título Temple ROMÀ-nic, romano como el templo originario y románico como muro de las iglesias de Ègara que ahora se interponía entre el pasado y el presente.

Después de muchas pruebas sobre diferentes materiales de la construcción, encontré unos ladrillos muy delgados que me permitían montar una falsa pared de 2 x 3 mt. donde imprimí un fragmento del muro de las iglesias románicas de Sant Pere de Terrassa (antigua Ègara).

Sería la primera vez que la empresa Egm emprendía el reto de printar (así es como ellos dicen imprimir), de printar sobre una superficie tant grande y pesada sobre su Arizona 350GT.

En el vídeo que se adjunta se puede ver la espectacularidad de la impresión. (RHO.mov) 

 

M. Mercè Casanovas

 

 

IMPRESSIONS DE REALITAT / Impresiones de realidad

Exposición en la galería Espai G d’Art de Terrassa del 10 de abril al 12 de mayo de 2010

Después del reto de estampar sobre una pared construida con 120 piezas de barro cocido, mi investigación se focalizó en materiales de la construcción como soporte final.

La máquina Arizona 350GT es una máquina de una gran precisión pensada para un soporte completamente liso y nivelado. Pero ahora el material que yo escogía, cristal texturado, aislante termoacústico natural, escayola escamada, baldosa con graba de río, piedra oxidada o madera de diferentes tipos entre otros, salía muchas veces del límite de estas pautas.

Por otro lado, no se trataba de imprimir unas imágenes cualquiera, sino que las imágenes están enmarcadas en una serie de trabajos que aprovechan la fidelidad reproductiva de la realidad con el juego de engaño y ficción que provoca el soporte donde se imprimen.

El título de la exposición ya nos dirige hacia el contenido de la obra con el doble significado de la palabra impresiones. Impresiones porque son imágenes impresas sobre los diferentes soportes, pero impresiones también de realidad, de mi realidad, de la que ha formado y forma mi memoria y mi aprendizaje.

Los soportes se escogieron después de un conjunto de pruebas que conducían hacia el resultado mostrado con una selección de imágenes muy específicas provenientes del mundo que me rodea.

Partiendo siempre de la realidad, las imágenes impresas han sido capturadas previamente con minuciosidad y con espíritu crítico, pensando en el soporte que después las tendría que acoger. En este sentido, el proceso de trabajo se genera en la propia cámara fotográfica sin ninguna otra manipulación. El ordenador ha servido sólo para redimensionar la imagen de cara al formato final del soporte físico, pero en ningún momento ha habido una manipulación a través de photoshop o de cualquier otro programa informático.

La realidad pues no ha sido cambiada ni retocada. Será después, una vez impresa encima del soporte escogido, cuando la imagen numérica proveniente del píxel del ordenador depositada sobre el cristal, sobre la madera, sobre la escayola o sobre el “celenit”, cambiará su percepción hasta confundir al espectador en la apreciación de aquello que está viendo. ¿Qué forma parte realmente de la imagen? ¿Qué forma parte del soporte? ¿Qué es qué?

Las vetas de la madera del soporte se confunden con las vetas reales del busto o de la puerta que tiene impresas. La sombra del manzano se integra plenamente en las fibras vegetales que conforman el aislante termoacústico del “celenit”. El reflejo de la cortina sobre el cristal de la ventana se convierte en un entramado casi abstracto en su impresión sobre el vidrio transparente; y las partes enlucidas y agrietadas se integran de tal forma en la escayola que les hace de soporte, que es casi imperceptible al ojo el saber si aquel relieve es falso o no. Tal como diría Josep Montoya en la presentación del catálogo, El soporte “duro” da cabida, da cobijo, a la tenue lámina del pensamiento hecha impresión y deja que se manifieste en toda su inexorable y sencilla belleza como recorte “sensible” de una realidad que nos rodea…

 

M. Mercè Casanovas

 

FÒSSILS URBANS D’AHIR I D’AVUI / Fósiles urbanos de ayer y de hoy

Pieza instalada en Arts Santa Mònica de Barcelona dentro de la exposición Science of the City a partir de un proyecto de La Mandarina de Newton (del 8 al 18 de mayo de 2012).

Siguiendo en esta investigación de impresiones digitales de alta resolución, otro trabajo que deriva de los anteriores, es la pieza realizada para la exposición Sience of the City a partir de la propuesta de unos vídeos que se generaron con personas de todo el mundo que mostraban cómo la ciencia está presente a la ciudad en sus expresiones más cotidianas.

Un grupo de artistas que formamos parte del mismo proyecto de investigación fuimos invitados a interpretar algunos de estos vídeos y hacer nuestra obra a partir de aquello que nos sugerían. Yo escogí un vídeo donde se mostraban un conjunto de fósiles que conviven con nosotros, pero de manera escondida, ignorada, desconocida.

Según el diccionario, cuando hablamos de fósil hablamos de los restos de un organismo que ha permanecido enterrado en los antiguos depósitos sedimentarios de la corteza terrestre y ha conservado su forma por efecto de un proceso fisicoquímico.

Aun así, los restos fósiles no son sólo los que provienen de las partes duras petrificadas de estos organismos; también se consideran fósiles sus restos sin alterar, moldes, bioconstrucciones, o las huellas de su actividad que han quedado en diferentes sustratos sedimentarios u orgánicos .

Los fósiles son el testigo que nos queda de unos organismos que vivieron hace muchos años y que ya no existen. Sabemos de ellos por las improntas o fragmentos de sus formas y estructuras que se han conservado transformados en piedras, gracias a diferentes procesos físicos y químicos.

Normalmente los fósiles se encuentran prisioneros en los sedimentos donde vivieron, en las montañas y en los paisajes que nos rodean, pero con la civilización, estos fósiles atrapados en las rocas pasaron a formar parte de nuestro entorno cuando el hombre empezó a construirse un techo para vivir. Y Así, piedra sobre piedra, hoy tenemos multitud de fósiles conviviendo con nosotros, pero la suya es una convivencia muchas veces escondida, ignorada, desconocida, y en esto radica el interés de mi trabajo.

Podemos encontrar fósiles dispersos por toda la ciudad, pero discretos en su presencia.

La ciudad nos habla del pasado a través del silencio de las piedras y la piedra será el apoyo que me servirá para explicar este concepto.

El diccionario también nos dice que la ciencia es un conocimiento exacto de un cierto orden de cosas.

La ciencia, por lo tanto, es una forma de conocimiento basada en hechos que se pueden constatar y acotar. Pero a lo largo de la historia hemos visto que ciertas cosas tenidas y consideradas como ciertas, y con una base científica, se ha demostrado que eran erróneas y que otras fuentes de conocimiento han dado otra información. Por eso a mí me gusta el término de ciencia-ficción donde se exploran las posibilidades imaginadas de la ciencia.

En este sentido, el arte lo podemos comparar con esta ciencia–ficción, no sólo en el sentido de género literario o cinematográfico, sino con el hecho de ser una forma de conocimiento. Conocimiento para el artista que lo practica y para el espectador que lo disfruta. La transgresión de la realidad y la creación de otra realidad, tanto o más creíble que la anterior, es lo que me interesó a la hora de elaborar esta obra.

Partiendo de la idea que los fósiles son improntas o huellas del pasado que han quedado encarceladas en las rocas, reinterpreto este fenómeno y lo traigo al terreno de la impresión digital. Una impresión que juega con el trompe l’oeil de la “baldosa Barcelona” y que me sirve de soporte para mis fósiles de ayer y de hoy. La piedra es el mismo soporte que ha servido de lecho a todos los fósiles que podemos encontrar a nuestro alrededor y esto refuerza mi idea.

En este caso sí que me he servido de la ayuda del lenguaje del ordenador para modelar y transformar mis imágenes y construir unos fósiles totalmente integrados en el interior de las baldosas como si fueran reales.

Partiendo del módulo cuadrado de las baldosas, he impreso la flor a posteriori creando un efecto de ficción-realidad, que favorece la idea de pasado-presente y que trae intrínseca la relación animal prehistórico-fósil.

Encima de estas piedras, un total de 20, hay impresos diferentes fósiles que se pueden encontrar en Barcelona y que he localizado siguiendo la guía de Fòssils urbans de Barcelona elaborada por la geóloga Anna Corneja Solans. Junto a estos fósiles reales podemos encontrar un billete de tren, una tarjeta de móvil, una chapa de coca-cola, un chicle……, de este modo, el espectador se encontrará a sus pies un fragmento del suelo de la ciudad por donde circulan diferentes fósiles del pasado, pero también algunos del presente que de aquí unos años descubrirán nuestros descendentes y que serán la constatación de objetos y materiales de  nuestra era.

Si ahora los fósiles nos dan información de cómo se vivía en aquellos tiempos, de qué se alimentaban ciertos animales o de cómo fue su evolución, también en un futuro, nuestros sucesores, cuando se encuentren estos fósiles, podrán entender ciertos hábitos y comportamientos de los humanos del siglo XXI.

 

M. Mercè Casanovas