El LowTech hispano

Marco Bellonzi y David Casacuberta

 

 

Introducción

 

El objetivo de este texto es presentar el concepto de low-tech, ver como se manifiesta en diversas disciplinas, y presentar su desarrollo en el contexto español.
Desgraciadamente, el low-tech nunca ha sido especialmente popular en este país. Quizás porque cuando una tecnología llegaba aquí, en el en resto del mundo ya era low-tech, pero aquí todavía no. Quizás se debe a la poca influencia que en su momento tuvo la corriente ciberpunk entre nosotros. O quizás hay más artistas low-tech de los que nos pensamos, pero al no estar muy interesada la prensa o el comisariado en ellos, no nos hemos enterado. Sirva este artículo para darlos a conocer un poco más y -con suerte- conseguir que sea algo más popular.

¿Qué es el low tech?

Técnicamente, el arte low-tech se presenta de forma paradójica. Es arte hecho con alta tecnología de ayer, con lo que se convierte en baja tecnología. Si durante muchos años -y aún lo seguimos padeciendo- el arte digital insistía en estar siempre "a la última" con proyectos millonarios basados en las tecnologías más emergentes, el low-tech juega exactamente a lo contrario: bajos presupuestos, reciclar materiales, utilizar tecnologías desechadas, casi inservibles.

Las razones para usar el low-tech pueden ser variadas: por una cuestión de nostalgia (como los grupos de rock sinfónico que siguen utilizando melotrones), por una cuestión de obtener un sonido más "humano" (como dicen algunos músicos que siguen utilizando amplificadores de válvulas en lugar de transitores, o los amantes del vinilo) o por una cuestión de epatar y ser "freakie" (como algunos grupos que recuperan instrumentos antidiluvianos como el theremin).

Aunque sin duda estos usos son aceptables, nosotros por "low-tech" queremos significar otra cosa. Un artista low-tech ha escogido una tecnología antigua y descartada por que:

1) Facilita tener un control mucho más exhaustivo sobre el instrumento.

2) Permite exprimir al máximo las posibilidades de un hardware o un software, mientras que si uno está siempre detrás de la última novedad, salta de equipo en equipo sin llegar nunca a dominarlo.

3) Muchas veces, las tecnologías low-tech son baratas, quizás hasta gratis, y eso solo ya es toda una forma alternativa de entender el arte digital, todavía muy asociados a grandes presupuestos.

4) El low-tech va conectado al reciclaje, la posibilidad de darle nuevos usos a equipos en principio obsoletos.

5) Siguiendo la filosofía de Fluxus o el famoso dictum de Gibson de que "la calle encuentra sus propios usos para las cosas", el low-tech permite tirar el manual de instrucciones a la basura y utilizar la tecnología de forma diferente, inesperada.

6) La low-tech limita. Ofrece menos posibilidades. Pero por eso mismo, el resultado creativo puede ser mucho más interesante. No es un secreto que el artista (por lo menos el romántico, o así reza la tradición) crea mejor cuando está más limitado.

7) El low-tech tiene muchos de conexión con filosofías como el software libre, el do-it-yourself, el situacionismo, etc. Por ello aunque parezca un movimiento menor, en realidad, está muy conectado con las tendencias más actuales del arte.

8) El low-tech permite alejarse un poco de ese concepto del arte digital como escaparate para que grandes empresas tecnológicas se anuncien a expensas del arte.

Hasta aquí la interpretación técnica. También podemos plantear una lectura más estética: el low-tech como inspiración a la hora de construir y presentar los objetos artísticos. Así, un artista que recupera las pantallas negras de fósforo verde de los años 80, quizás no se limita a hacer un ejercicio nostálgico, sino que está abogando por una estética low-tech, que comparte los principios ideológicos que hemos listado más arriba, aunque no necesariamente utilice también hardware antiguo. Podríamos decir que el low-tech, en el fondo, es un estado mental. No hace falta que todo el equipo con el que trabajemos lo hayamos sacado de la basura. Es más la forma en que nos relacionamos estética e ideológicamente con la tecnología.

El low-tech tampoco significa que cualquier tiempo pasado fuera mejor. De nuevo, eso es un ejercicio de nostalgia que no tiene nada que ver con el low-tech. Significa más bien una posición ética, estética y ideológica de qué tecnologías han de usarse y por qué.

Tanto por contenidos como por principios estéticos el low-tech está muy influido por el ciberpunk. La fuente básica de inspiración es el ya mencionado Gibson, y especialmente su novel Neuromante, con su ciencia-ficción situacionista en el que los grupos contraculturales readaptan las tecnologías del futuro para sus propios usos. De hecho uno de esos grupos que él imagina se llaman precisamente Lo-Tek. Así, no resulta extraño que muchas obras low-tech recojan temas y estética ciberpunk.

De ahí que,el low-tech no pueda reducirse simplemente a usar tecnologías obsoletas. Es común ver en proyectos low-tech ideas high-tech con presupuesto y maquinaria low-tech, como un sofisticado sistema de sensores hecho con ordenadores obsoletos y elementos electrónicos soldados a mano. O al contrario: objetos high tech usados desde una perspectiva low, haciendo cosas para las que no están realmente diseñados. Un ejemplo claro es la forma en que el low-tech se apodera de objetos high-tech como las primeras consolas portátiles -pensadas para jugar- y los usa para producir resultados artísticos de textura low-tech (música de 8 bits, fotografía ultrapixelada, etc.)

Así pues, nos gustaría cerrar ese intento de definición, indicando que no hay nada que sea exclusivamente “low-tech” ya que el low-tech más que propiamente un estilo –como el “pop-art” o el “net.art clásico”- es más bien una forma de trabajo que se adapta a diferentes estilos gráficos, musicales o multimedia. Así, trabajando con una Gameboy desde una filosofía low-tech podemos hacer glitch, homenajes a Kraftwerk o reggaeton.

 

Orígenes y ejemplos artísticos del low-tech


Entenderemos mejor el concepto con algunos ejemplos. Empezaremos con artistas globales, que han hecho suya de forma consistente el concepto low-tech, antes de pasar a la panorámica hispana.


El primer nombre que le viene a uno a la cabeza es sin duda Vuk Cosic. En una época en que -mucho más que ahora- el arte digital se asociaba a la última tecnología, Cosic recuperó el ASCII art -asociado a los primeros ejercicios de arte con ordenador- y lo descontextualizó totalmente. En la época de las punto.com en que se trataba de descubrir la forma de enviar video por internet de la forma más realista posible, o de hacer video-juegos que parecieran películas, Cosic hizo versiones de ASCII cinema de Psicosis, el Acorazado Potemkin o Garganta Profunda. También era muy irónico y 100% low-tech su proyecto "what is the real matrix", una versión ASCII de la entonces super high-tech web de la película Matrix.


De hecho, si nos pensamos un poco, el net.art de los inicios (aquel que Olia Lialina ha bautizado como "el net.art de los tiempos heroicos") tenía muchas ideas low-tech. La forma en que los artistas se acercaron al principio era muy naif y fluxiana, olvidándose del manual de instrucciones y haciendo experimentos sin preocuparse de hacer backups. También abundaban los experimentos de influencia ciberpunk, como los juegos de la ya mencionada Lialina sobre la diferencia y conexiones entre el espacio real y el virtual, por no hablar de la transposición de la estética Stelarc a muchos websites.


Junto a Vuk Cosic destaca desde los inicios Alexei Shulgin, desarrollador de proyectos web de pensamiento claramente low-tech como el conocido "Form", una página web construida exclusivamente a partir de los botones de formulario del HTML o, sobre todo, su proyecto 386 DX, la primera banda genuinamente ciberpunk, según la propia definición de Shulgin, que es un viejo ordenador 386 interpretando en formato MIDI versiones de famosos éxitos del rock y el pop como Smells like Teen Spirit de Nirvana o Anarchy in the UK de los Sex Pistols.


386 DX es un proyecto ciberpunk no simplemente porque se use un ordenador obsoleto, sino sobre todo porque lo que implica disponer un sistema musical sobre el que tenemos un control total y nos permite revisar éxitos comerciales desde una estética diferente, en este caso minimalista, que descontextualiza totalmente la música original.


Unos artistas que claramente han hecho suyas las premisas del low tech son Redundant Technology Initiative, que incluso tienen un manifiesto low tech (http://lowtech.org/projects/n5m3/). Uno de sus proyectos más conocidos (expuesto en su momento en la influyente exposición del ZKM net_condition) es Used Futures, que consistía en recrear una ciudad en formato maqueta utilizando piezas recicladas de viejos ordenadores. La imagen del low-tech como elemento de reciclaje se combinaba aquí con la ciudad tecnológica futura del ciberpunk, todo engranado desde la premisa de utilizar la tecnología en forma muy diferente a la que se esperaba.

 

Tipología del low-tech


Dentro del arte low-tech podemos encontrar diversas manifestaciones y formas de entenderlo y aplicarlo. A continuación enumeramos las más frecuentes.


Glitch: Un género en sí mismo, el glitch comparte muchas características del low-tech. Así, un tema común del low-tech que es la imperfección de lo digital está bien patente en la forma en que el error informático se usa como fuente estética. Igualmente low-tech es la idea de editar una fotografía, archivo de sonido o video no con la última aplicación de software, sino con un humilde editor de texto, forzando errores de los que luego el artista se reapropiará estéticamente.


Lomografía y afines. Fascinación por lo analógico en estos tiempos de dominación de la fotografía digital (ya empieza a ser difícil hasta encontrar carretes de fotos). Las máquinas Lomo además se caracterizan por un diseño muy básico, realmente low-tech, en las que muchas veces los mecanismos están a la vista, etc. La tecnología de producción de la óptica es lo que hace que las fotografías con Lomo sean tan características, haciendo así más patente la necesidad de control de la tecnología por parte del artista. Algunos incluso se fabrican sus propias cámaras desde posiciones DIY, como la free downloadable camera, hecha con papel. (http://www.random-good-stuff.com/random_good_stuff/2006/05/free_downloadab.html)


Música de 8 bits. Otra de las variantes clave del arte low-tech. La evolución acelerada de la música electrónica, con la obsesión ingenieril de buen principio de conseguir sonidos “lo más parecidos a instrumentos reales” hizo que no nos percartáramos de las posibilidades de los MIDI, los primeros sintetizadores y, especialmente, la música para video-juegos con ordenadores de 8 bits. Actualmente, gracias a movimientos como Micromusic (http://www.micromusic.net/) o 8BitPeoples (http://www.8bitpeoples.com/) estas posibilidades se están recuperando, muchas veces apoyadas por el uso low-tech de consolas de video-juegos o directamente ordenadores obsoletos como ZX Spectrum, Commodore 64, etc.


Video-juegos retro. Se pueden utilizar como elemento en una performance, remezclando sus imágenes en un website o un video, remediarlos en un entorno flash, etc. Se trata de una vertiente básicamente estética que juega con la nostalgia, aunque a veces también plantea explorar nuevas posibilidades que, como en el caso de la música de 8 bits, quedaron olvidadas a medida que evolucionaba el mundo de los video-juegos.


Modificación de video-juegos. Claramente conectado con los video-juegos retro, se trata de tomar entornos de juegos ya existentes y descontextualitzarlos cambiando los personajes, música, reglas, paisajes, texturas, etc. El elemento low-tech aparece ya en la forma de modificar el video-juego (que implica que el artista toma el control total, al poderlo modificar a su antojo) o bien como elemento estético (al crear elementos gltich-alike en el proceso que le dan al videojuego una imagen claramente low-tech).


Electrónica vintage. Recuperar material informático y electrónico obsoleto y/o descatalogado como elemento en una instalación, concierto, grabación, etc. Los motivos para recuperar un material obsoleto pueden variar, nostalgia, efecto estético de un sonido, control más cercano del proceso, ironía frente a la búsqueda obsesiva por la novedad en el arte digital, etc.


Autores más representativos en el contexto hispano:


JODI

Aunque técnicamente Dirk y Joan sean belga y holandesa respectivamente, no es menos cierto que vivieron muchos años en Barcelona, y es durante esa época que desarrollaron su producción más famosa, que contiene elementos low-tech. Tampoco es ningún secreto la gran influencia que su presencia aquí tuvo en el desarrollo del arte digital en España.
Ya su reconocido www.jodi.org (actualmente wwwwwwwww.jodi.org) es un homenaje al low-tech, desde su página de inicio en ascii-art con fondo negro y caracteres en fósforo verde, al uso del glitch o imágenes de video-juegos retro en su interior.


Igualmente, fueron los JODI los que iniciaron la tipología de modificación de juegos con intenciones artísticas con su modificación del Wolfenstein (sod.jodi.org). También fueron de los primeros en recuperar el ZX Spectrum como instrumento creador de arte con su proyecto All Wrongs Reversed y tienen hasta un fascinante proyecto artístico llamado Text (text.jodi.org) desarrollado para una tecnología tan low como el teletexto.



Joystick

Este colectivo barcelonés no es estrictamente low-tech, y trabaja de hecho en proyectos de lo más variado. Sin embargo, algunos de sus proyectos están claramente inspirados en la ideología y estética low-tech,  especialmente ERR¬OR  que es un archivo de glitch art desarrollado en colaboración con Juanjo Fernández. Más indirecto, aunque con cierto sabor low-tech, están los proyectos  Trash y Trash (BIS) “Tu basura no es basura”  (http://www.jstk.org/archivos/trash/index.html   www.jstk.org/proyectos/trashBIS/index.html)  que tratan de las posibilidades artísticas del reciclaje.


RetroYou (http://retroyou.org/)

Fueron los primeros en iniciar la tipología de la modificación de juegos en nuestro país, más a menos en la misma época en que JODI desarrollaban su SOD. Son modificaciones de parámetros con juegos de coches que se transforman en pantallas alucinógenas con sonidos noise y convierten el ejercicio de jugar en una compleja interficie para generar obras de arte. Más recientemente han colaborado en el proyecto Velvet Strike (http://www.opensorcery.net/velvet-strike/) que es una modificación  del video-juego Counter-Strike desde el desarrollo de graffitis.

Sus websites tienen una estética claramente low-tech, minimalista (websites con solo texto, imágenes en blanco y negro, etc.)


MicroMusic Barcelona (http://barcelona_hq.micromusic.net/) es el headquarter español de la comunidad Micromusic, especializada en el sonido de 8 bits. Allí podemos encontrar grupos como Rabato (http://www.santamagdalena.net/)  que experimentan con las gameboy, Gamebombing, (http://www.gamebombing.com/) desde una perspectiva similar que visualmente combinan con la estética del street-art, Yes Robot, (http://www.yesrobot.net/home.htm)  que trabajan también con el glitch, PressToBegin (http://www.presstobegin.com/) cuya web tiene una estética claramente low-tech, Pepino (http://www.pepinismo.net/) que se autodefinen como “Gameboy Rock band” con una estética visual japonesa en 8 bits y sellos como me suenan las tripas (http://www.mesuenanlastripas.net/). Asociada a este colectivo tenemos también Malisia/SepuGirl  (http://www.iamanalog.net/i) con su faceta de fotógrafa low-tech (así tiene muchos trabajos en Lomo, que pueden verse en su página de Flickr www.flickr.com/photos/malisia)_


Santo File

Este colectivo catalano-italiano  es uno de los grupos nacionales que más claramente buscan la conexión entre su arte y el low-tech o el ciberpunk  Esta conexión no se basa tanto en el reciclaje de material obsoleto sino sobre todo en la conexión estética. Así, obras de net.art como G.U.N. (Global United Network), (http://www.santofile.org/gun/index.html) o MantraMandala (http://www.santofile.org/mm/mandala.html) recuperan la estética low-tech con gráficos en baja resolución y en bitono, sonidos básicos, HTML puro sin prácticamente código, etc.


El trabajo X-Reloaded (http://www.santofile.org/x_reloaded/index.htm) que ofrece revisiones imaginarias del Quijote por diversos artistas incluye igualmente unos ejercicios de glitch a partir de los grabados de Doré.

El mundo del virus tiene sin duda muchas conexiones con el low-tech. Los que se lo toman en serio, como el colectivo mexicano de hackers X-Ploit, llevan al extremo la filosofía low-tech del control, pues pocas cosas implican tanto conocimiento de un ordenador como desarrollar un virus, y si uno entra en un web de desarrolladores de virus, verá que sus creadores lo consideran un arte. Arte que el colectivo italiano 0100101110101101 –también residentes en Barcelona- llevó al extremo presentando en una bienal de Venecia un virus desarrollado en lenguaje Python: el biennale.py.
 

Enrique Radigales y su proyecto Ideal World www.idealword.org aunque no es exclusivamente low-tech si tiene una forma de organizar los elementos en su web que son dedicidamente low-tech; el uso de letras monoespaciadas al estilo de una terminal antigua, imágenes glitch-alike, enfrentamiento entre lo analógico y lo digital, uso del código de programación como objeto estético (como en su proyecto de recreación de El Quijote 29091597  http://www.idealword.org/generator/index.php)

 

Conclusión

 

Aunque minoritario, el low-tech tiene una buena representación de artistas en nuestro país, que ofrecen un trabajo fresco, creativo y plenamente actual. El low-tech se entrecruza y apoya otras tendencias artísticas que comparten buena parte de su ideología, como el artivismo, la potenciación del software libre en el arte digital o el reciclaje.


El low-tech español cubre más o menos todas las tipologías en marcha, desde el glitch a la la lomografía, aunque sin duda la vertiente con más miembros y más actividad es la de música en 8 bits, gracias al colectivo de Micromusic Barcelona.


A medida que el arte digital se normalice y la necesidad de ser moderno, innovador; de estar "a la última" se vaya substituyendo por la necesidad de contar una historia y provocar una reacción en el espectador, la estética low-tech irá sin duda tomando posiciones en nuestro país.