La educación emocional tiene como objetivo el desarrollo de competencias emocionales, que son competencias básicas para la vida y un aspecto importante del desarrollo integral de la personalidad. La persona con competencias emocionales está en mejores condiciones para hacer frente a los retos de la vida y contribuir de forma significativa a la construcción del bienestar personal y social. Investigaciones recientes han puesto de manifiesto los efectos altamente positivos de la educación emocional en la mejora del clima de aula y de centro, disminución de la conflictividad, comportamiento disruptivo, conflictos, violencia, acoso escolar, etc., así como una mejora del rendimiento académico. Pero, para alcanzar este objetivo, es necesario que haya unos educadores sensibilizados y formados por una puesta en práctica eficiente. La formación de los educadores en educación emocional es un reto que queda pendiente. Esta es la temática de las XV Jornadas de Educación Emocional, donde nos planteamos una serie de cuestiones. ¿Cuáles son las estrategias más eficientes para la formación de los educadores? ¿Como se deberían implicar las universidades en la formación inicial de los educadores en competencias emocionales? ¿Ha llegado la hora de poner al menos una asignatura obligatoria sobre esta temática? ¿Hay educadores sensibilizados y formados para hacerlo? ¿La formación continua de los educadores en ejercicio se debe dejar a su libre elección, o sería mejor una formación dirigida a todo el personal de los centros? ¿Cuál es el modelo que conviene promover? ¿Qué dicen las investigaciones científicas que conviene tener presente en el momento de enfocar el futuro de la formación de los educadores? ¿Como se puede formar mejor el educador que por su cuenta quiere poner en práctica la educación emocional en su aula de forma fundamentada y eficiente? Con estas Jornadas quisiéramos situarnos en el camino de ir avanzando para dar respuesta a estas cuestiones y muchas otras, no sólo desde el punto de vista teórico, sino también en el práctico. Por ello, como siempre, hay ponencias, mesas redondas, comunicaciones, pósters y los talleres, que son la vertiente más práctica, y que ya son una tradición en las Jornadas de Educación emocional para la formación continuada de los educadores.