LA FOTO

Sigo un apunte de Thierry de Duve sobre la instantánea. De Duve observa que, tanto si se trata de una instantánea o de una imagen que resulta de la exposición durante cierto tiempo, la fotografía encierra una paradoja que anida en la naturaleza más íntima de la foto como imagen. La foto es la huella de un acontecimiento pasado pero, al mismo tiempo, es un nuevo acontecimiento que anula su referencia. Afirma de Duve: es la suspensión del tiempo. Mejor dicho, la foto puede mostrar que el tiempo fluye, como el río de Heráclito, porque ella misma se presenta como un corte de ese fluir, el secuestro de algo que una vez fue real, o bien puede mostrar que el tiempo ha quedado suspendido en el momento de la toma.

(Lo que sugiere que, aunque haya avanzado en la técnica, las paradojas imaginarias no se resuelven sino que se hacen aún más evidentes o más inescrutables.)

Representa que una cosa –el nuevo acontecimiento, o su imagen– se ha detenido y también representa o muestra o revela que la cosa no para de cambiar y de ser otra. La foto captura lo real pero al mismo tiempo lo mata. Es la representación (mimesis) perfecta y al mismo tiempo, la ilusión perfecta o la apariencia inasimilable, singular, única, porque nos trae una cosa nueva reducida a imagen.

Pero la sentencia de Heráclito dice:

ποταμοις τοις αυτοις εμβαινομεν τε και ουκ εμβαινομεν, ειμεν τε και ουκ ειμεν τε.(Diels-Kranz, Fragmente der Vorsokratiker, 22 B12)

y el inefable Agustín García Calvo la traduce así:

En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos [los mismos].

para dejarnos atrapados en la paradoja, porque en su versión no es lo real (la cosa, el río) lo que cambia, sino nosotros. Respecto del retrato fotográfico, esto equivaldría a sostener que, tal como también observa de Duve, nuestra reacción psicológica ante él puede ser o bien considerarlo como retrato o bien como acontecimiento; o ambas cosas a la vez; y de hecho así me sucede cada vez que miro las fotos de mi iconostacio personal. La foto –como el río de Heráclito– es el espejo de nuestra humana incapacidad para comprender (o representar, que sería lo mismo) el tiempo.

Creo que no haré más fotos.

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