OMNIS DETERMINATIO EST NEGATIO

Vivir es seguramente, reprimir o haber reprimido algo. El librepensador reprime determinada interioridad y capacidad de contención y el eremita reprime a su vez placeres o males de una relación más descuidada con los demás y con el mundo.

Omnis determinatio est negatio.

El espíritu de esta sentencia de Spinoza sigue latiendo en la actividad filosófica que le prosiguió y advirtió algo de esto. Pasando por lo que Adorno llamaba el sano pensamiento dialéctico, un momento de negatividad fue siempre imprescindible en filosofías como las de Fichte, Hegel, Kierkegaard o la suya propia. Toda vida consciente requiere un momento negativo, un No-Yo, la desesperación o la ansiedad de la música atonal. Es cierto que entre la negatividad y la represión aparece siempre algo que ha permanecido sometido en la vida en sociedad, quizás injustamente; pero entre el sentido crítico por un lado y la apología de la no-represión por el otro, permanecerá el inmenso océano de cierta ignorancia y pedantería que las mantendrá separadas para siempre.