ArqueUB

Parte 1. El yacimiento: historia

El solar ante el que te encuentras es uno de los campos de prácticas del grado de Arqueología de la Universidad de Barcelona, y no es para menos, si tenemos en cuenta que su historia se remonta a varios siglos atrás en el tiempo.


Si nos trasladamos a la fundación romana de Barcino, este solar se adscribiría a lo que se conoce como el suburbium: es decir, que se encontraba en un territorio ubicado fuera de las murallas de la ciudad. Más concretamente, estaba situado a 645 metros de la puerta noroeste de la muralla, desde la que partía un camino que se dirigía hacia las actuales calles de Arcs y de Canuda hasta desembocar en lo que hoy es la calle de Tallers.


Las murallas romanas perduraron durante muchos siglos; pero a partir del s. XIII la ciudad empezó a crecer mucho en las zonas que se encontraban fuera de ellas: eran los burgos o vilanovas, que estaban relacionados con enclaves religiosos o económicos, como Santa María del Mar, las Atarazanas Reales oSanta Anna. Este proceso, que empezó a fraguarse en el s. XI y se consolidó a lo largo del XII, hizo que en el centro amurallado se localizaran los edificios políticos más importantes, las residencias aristocráticas y el barrio judío.


Y fue gracias a este proceso como se consolidó el camino que se dirigía hacia la calle Tallers, dada la importancia de la comunidad que empezó a crecer en torno a la iglesia de Santa Anna y la aparición de la vilanova del Santo Sepulcro. Gracias a un acta del Consejo de Ciento que todavía se conserva, tenemos constancia de que en esta calle se habían instalado talleres de alfarería ya antes de 1350. Al respecto, un dato curioso: la actividad de los talleres era tan intensa y sus desechos tan incómodos para los vecinos, ¡que en  dicha acta se les prohibía dejar en la calle las arcillas que utilizaban para producir cerámicas!


Pese a que Jaime I hizo una nueva muralla, el barrio del Raval tuvo que esperar hasta el proyecto de ampliación de Pedro el Ceremonioso para formar parte del entramado amurallado de Barcelona, ya en el s. XIV. De esta manera, la urbanización del barrio se produjo a partir de los caminos que habían ido surgiendo fuera de las murallas.


No fue hasta 1841 cuando Antoni Tarrés instaló su taller en este solar, en el que había tres casas, un patio, un gran huerto, naves para tejer y elaborar cerámicas, un horno y otras construcciones relacionadas. Pero él llevo a cabo toda una serie de reformas que hicieron que, en 1858, el complejo estuviera formado por un edificio con habitaciones que daba a la calle de Tallers, un distribuidor interior, un edificio que servía como expositor del taller y un tercer edificio de cuatro plantas donde se producía la cerámica. Además, también había tres grandes hornos, enormes sótanos para almacenar leña y diferentes edificios relacionados con el vidriado de las cerámicas.


El hijo de Antoni Tarrés heredó su negocio y, después de asociarse con otro alfarero de prestigio, decidió trasladarse a la ronda de Sant Pere, 11. En  el año 1953 se realizó la última reforma de este edificio, que se mantuvo sin nuevos cambios hasta que se derruyó en 2005.

 

 

 

Parte 2. Las excavaciones de la UB

 Como te decíamos, este espacio es un campo de prácticas para los estudiantes de Arqueología de la Universidad de Barcelona. La última campaña de excavación que realizaron los alumnos, 25 en total, se llevó a cabo entre los meses de junio y julio de 2014 y tenía múltiples objetivos:

 

• Delimitar la separación entre el solar y la Casa de la Misericordia

• Determinar la cronología del edificio para confirmar si podía adscribirse al taller de Antoni Tarrés y si había sido su centro de procesamiento de arcillas

• Determinar las fases constructivas por las que había pasado este solar

 

Así pues, con tal de cumplir con estos objetivos, el solar fue dividido en dos sectores: el sector meridional, al que se denominó sector 1000, y el septentrional, al que se denominó sector 2000. En el primero se dataron estructuras construidas entre los ss. XVII y XVIII. En época más actual se construyeron dos estructuras que formaban una puerta a la que se accedía mediante un escalón de piedra: podrían pertenecer a un edificio antiguo o incluso al mostruario del taller de Tarrés.


Además, en este sector encontramos diferentes depósitos y balsas de decantación de arcillas, así como un canal de desagüe que contribuía a su proceso de purificación. Asimismo, sobre esta zona hemos documentado un pavimento probablemente coetáneo a la construcción de este espacio.


Toda esta zona estuvo sujeta a reformas y remodelaciones cuya secuencia hemos podido seguir, aunque no datar, a excepción de la última, que se corresponde con la reforma efectuada en el año 1953.


En el sector 2000 pudimos documentar un posible depósito de casi dos metros de ancho y una gran balsa de decantación de arcilla. Esta balsa sufrió diferentes reformas con el paso del tiempo: se le restó anchura, sirvió como apoyo para otro pequeño depósito, se repavimentó, etc. Para cumplir con su funcionalidad de espacio de decantación de arcillas, se construyeron diferentes cañerías de cerámica vidriada que desembocaban en esta estructura. Relacionada con un posible cambio de funcionalidad, encontramos una estructura hidráulica bastante extensa: hay un colector, revestido de cerámica vidriada, que atraviesa todo el solar y que desaguaba en la calle de Tallers.


En este sector también se han documentado cuatro canalizaciones más, tres en la zona oriental y una en la occidental. Aunque no hemos podido determinar cuál era el nuevo uso al que estaban destinadas, la presencia abundante de botones, agujas y un imperdible lo relacionan con la industria textil.


Como el solar siguió siendo objeto de reformas, muchas de estas canalizaciones están destruidas total o parcialmente: se añadieron nuevas estructuras de funcionalidad todavía no determinada, se construyeron nuevos canales…


Sea como sea, las excavaciones permitieron establecer una cronología que explica las transformaciones que ha sufrido este solar con el paso de los años:

¿S. XVII?

Antes de 1858  

A partir de 1858

Antes de 1950 

A partir de 1953

La construcción del muro que separa este solar de la Casa de la Misericordia marcó el primer punto destacable de la urbanización de este espacio. Por desgracia, no se ha podido determinar la fecha exacta de su construcción.

Antes de que Tarrés adquiriera este terreno, se construyó un edificio en forma de L y probablemente un pequeño depósito.

Tarrés adquirió el solar en 1841, pero fue en 1858 cuando realizó en él una reforma considerable. Las excavaciones han puesto de manifiesto que existen dos espacios diferenciados dentro del solar: el sector norte  y el sector sur.

En esta época, las estructuras anteriores fueron destruidas y empezaron a verterse escombros procedentes del taller.

Del mismo modo, se construyó una nueva red de canalizaciones cuya función no se ha podido determinar, si bien los restos apuntan a un uso relacionado con la industria textil.

A partir de la segunda mitad del s. XX, se construyó un tragaluz en el edificio para dar más claridad al interior.

Fue así como se mantuvo el edificio hasta que, en 2005, fue derruido.

 

 

Parte 3. Rutas guiadas

Antoni Tarrés se convirtió en maestro del gremio de alfareros en 1824; con el paso de los años, para afianzar su posición, fue adquiriendo diferentes locales y talleres tanto en Barcelona como en L’Hospitalet de Llobregat.


Pese a que se dedicó a producir ladrillo, vasijería, adornos para fachadas u objetos cerámicos, su gran talento fue la decoración escultórica en terracota. Y tanto es así, que su taller se convirtió en la primera fábrica que producía estos elementos ornamentales para aplicarlos a la arquitectura de la ciudad.


Tarrés trabajó con grandes arquitectos de finales del XIX, como Garriga i Roca o Francesc Daniel Molina. Una reforma de 1846, que permitía aumentar la altura de la fachada cien palmos si esta se decoraba con buen gusto, fue su gran aliada para expandir su obra por toda la ciudad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si quieres ver de primera mano cómo era el trabajo que se realizaba en el taller de Antoni Tarrés, te proponemos una ruta breve, que empieza en el mismo lugar en el que te encuentras. Desde aquí, pasarás por cinco puntos del centro de Barcelona en los que todavía hoy podrás admirar el arte de las obras creadas en este taller.

 

 

 

 

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