Referencia bibliográfica: 

GIMÉNEZ BARTLETT, Alicia (1997). Día de perros. Barcelona: Planeta, 2010, ISBN: 978-84-08-09273-5.
Novela

Autora: 
GIMÉNEZ BARTLETT, Alicia
Año de publicación: 
1997
Lengua original: 
Castellano
Petra Delicado es una inspectora de policía destinada en Barcelona. Su nombre es significativo, ya que marca el carácter complejo y lleno de contrastes de su personaje: como inspectora es dura, irónica y a menudo brusca con sus compañeros de trabajo, pero al mismo tiempo se muestra idealista y sensible ante las injusticias sociales. Después de dos matrimonios fracasados, rehuye los compromisos en su vida privada y defiende a toda costa su intimidad. En Día de perros tiene una breve relación con un apuesto veterinario, Juan Monturiol. Su colega y compañero habitual de investigaciones, el subinspector Fermín Garzón, es un policía de provincias trasladado a Barcelona. Tras quedar viudo vivía en una pensión, pero ahora, animado por Petra, busca un apartamento y empieza a llevar una vida de soltero. Petra lo instruirá sobre los asuntos domésticos: las compras semanales o las prácticas culinarias. En esta entrega, está saliendo con dos mujeres a la vez: Ángela Chamorro y Valentina Cortés.
Víctima(s): 
Ignacio Lucena Pastor. Malherido a consecuencia de una paliza y trasladado inconsciente al hospital de Valle Hebrón. Cuando lo encontraron, no tenía ninguna identificación. Es reconocido por su perro, llevado al hospital por la inspectora Delicado. El hombre muere sin recobrar la conciencia a causa de un paro cardíaco irreversible.
Valentina Cortés, entrenadora de perros y novia de Garzón. Encontrada muerta en el patio de su casa. El cadáver estaba cubierto de heridas violáceas y su cara llena de sangre. Al parecer le había atacado su propia perra, Morgana.
Espanto. El perro de Lucena, golpeado hasta la muerte en casa de Petra.
Sospechoso(s): 
Arturo Castillo, catedrático de Farmacología de la Universidad de Barcelona. Compraba perros a Lucena para las prácticas de los internos.
Agustí Puig, titular de la empresa Rescat Dog, dedicada a recuperar perros desaparecidos. Su verdadero nombre es Hilario Escorza y se descubre que había sido condenado un par de veces a pequeñas penas de cárcel por estafas de menor cuantía. “Un timador de baja categoría” (p. 144).
Ernesto Pavía y su esposa. Dueños de la peluquería canina Bel Can en San Gervasio. Sospechados por seleccionar entre sus clientes a los perros susceptibles de ser robados y recomendar a los propietarios que acudan a Rescat Dog para recuperarlos.
Varios criadores de perros en la provincia, entre ellos, Juan Moliner, un criador de dobermans y Augusto Ribas Solé, un criador de stadforshire bull terrier en Rubí.
Enrique Marzal, chatarrero. Ayudante y sucesor de Ignacio Lucena. Juntos robaban los perros en los criaderos en la provincia.
Otros personajes : 
Ángela Chamorro, la mayor experta canina de la ciudad y la dueña de tienda Bestiarium, dedicada exclusivamente a libros de animales. Viuda. Desde que murió su marido no había vuelto a enamorarse hasta ahora, cuando conoce a Garzón. Es una mujer culta, le gustan los libros, especialmente de poesía.
Valentina Cortés. Entrenadora profesional de perros. Dueña de una rottweiler temible llamada Morgana. Abierta, segura de sí misma, y acostumbrada a vivir sola. En el futuro quiere dedicarse a la cría de rotweilers. Tiene un amante casado con otra mujer. Al mismo tiempo está saliendo con Garzón, quien al final dejará a Ángela y le pedirá la mano a Valentina.
Juan Monturiol, el veterinario. Había estado casado con una profesora de instituto que lo dejó para “vender los collares en las Ramblas”. Su segunda esposa, una joven divorciada con una hija de tres años, al final también lo deja para volver con su ex marido. Juan empieza una relación sentimental con Petra.
Espacio(s) y descripción: 
Varias localidades de la ciudad de Barcelona (la casa de Petra en Poble Nou, el hospital del Valle Hebrón, barrio del Carmelo, la Facultad de Medicina en el hospital Clínico).
Forma de muerte: 
A Lucena lo matan a golpes.
Valentina muere por los mordiscos supuestamente causados por su perra, Morgana.
Violencia de/contra la mujer: 

La violencia de mujer es representada como un crimen pasional.

Traducciones: 
Dog Day [Trad. de Nicholas Caistor], New York: Europa Editions, 2006, ISBN: 978-1933372143
Le Jour des chiens [Trad. de Marianne Millon], Paris : Rivages, 2002, ISBN : 978-2743609153
Giorno da cani [Trad. de Maria Nicola], Palermo: Sellerio di Giorgianni, 2000, ISBN: 978-8838916120
Hundstage [Trad. de Sybille Martin], Zurich : Unionsverlag, 2001, ISBN: 978-3293201965
Pieski dzien [Trad. de Adam Elbanowski], Warszawa: Noir sur Blanc, 2004, ISBN : 9788373920774
Paratextos: 
 
Diseño de la portada: Laura Comellas.
 
En la parte superior de la portada se ve la boca de un perro. La imagen es fundida con una imagen desenfocada de un parque, con la silueta de un hombre paseando a un perro. Contraportada: la foto de Alicia Giménez Bartlett y la sinopsis del libro. 
 
Autor/Autora de la ficha: 
Katarzyna Paszkiewicz (cc by-nc-nd)

Si quieres saber quien es el(los) Criminal(s) clica aquí

Augustí Ribas, un hombre que se dedica a organizar peleas de perros clandestinas, contrató a Lucena para conseguirle perros de razas agresivas. Fue él quien pegó a Lucena –como confiesa, sin intención de matarlo– por un ajuste de cuentas (Lucena había embolsado unas recaudaciones y había hecho negocios paralelos aprovechándose del nombre de Ribas; además, había hablado sobre las peleas con un periodista para sacar más dinero). Pilar, la mujer de Ribas, da anónimamente las claves para que la policía pueda irrumpir durante una de las peleas en la Zona Franca. También dirige a la inspectora Delicado hacia Marzal. Su motivación principal es acabar con el romance de su marido con Valentina Cortés, al enterarse de que éste quería dejarla. Pilar asesina a Valentina dándole órdenes de ataque a su perro, Pompeyo. También es ella quien mata a Espanto, pegándole en la cabeza con la tabla de cortar carne.

Un hombre, apaleado y sin identificación, es trasladado inconsciente al hospital de Valle Hebrón. Antes de que muera, es reconocido por su perro llevado a escondidas al hospital por la inspectora Delicado. El perro Espanto lleva a la pareja de detectives a un campo de entrenamiento donde conocen a la adiestradora de perros Valentina Cortés. Gracias a su ayuda, y a la de Ángela Chamorro, una librera especializada en temas caninos, Delicado y Garzón irán encontrando más pistas –entre otras, un par de libretas de contabilidad– que los dirigirán primero hacia lo que pareciera ser una red de ladrones de perros callejeros, vendidos a los hospitales y empresas farmacéuticas para la experimentación y luego a Rescat Dog, una empresa dedicada a recuperar perros desaparecidos. Según va avanzando la investigación, se descubre el mundo cruel de las peleas clandestinas de perros, organizadas en los almacenes en la Zona Franca. Alguien roba perros de razas agresivas de varios criadores en la provincia de Barcelona, para usarlos como sparring en dichas luchas. 

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