3.- EL ALCA A VELOCIDAD DE CRUCERO

En un artículo publicado en la prensa brasileña, a finales del mes de septiembre, el Embajador de Brasil en Washington llamó la atención sobre el hecho de que las negociaciones en el ALCA seguían avanzando y de que existía un vacío entre las percepciones de los formadores de opinión en Brasil -para los cuales el ALCA es poco más que una idea abstracta- y la realidad del proyecto de integración continental.
Según el Embajador Rubens Barbosa, "las negociaciones están avanzando rápidamente" y "es probable que, en el segundo semestre de 2001, o tal vez a mediados de 2002, la negociación del proyecto de acuerdo comercial haya concluido", iniciándose entonces la negociación propiamente dicha de las condiciones de acceso a mercados, "con la definición de preferencias arancelarias y del cronograma de desgravación para productos agrícolas e industriales".
Durante el presente año, los Grupos de Negociación se reunieron regularmente en tres o cuatro ocasiones y, en agosto, el Comité de Negociaciones Comerciales deliberó en Barbados, dejando claro, entre otras cosas que:
· sufre una fuerte presión para que las negociaciones avancen; y esta presión no viene necesariamente de los EUA. Ello indica que la coalición pro-ALCA tiene adeptos en los gobiernos de muchos países de América Latina y es capaz de presionar para el avance de las negociaciones, inclusive cuando ello no parece interesar a los EUA;
· todos los grupos de negociación -a excepción del grupo sobre Derechos de Propiedad Intelectual- prevén que concluirán dentro del plazo establecido en el mandato negociador emanado de la Reunión Ministerial de Toronto, en noviembre de 1999;
· ya tiene propuestas informales para que se anticipen los plazos para la conclusión de las negociaciones. Chile habría presentado informalmente en Barbados una propuesta de anticipación para 2003 del término de las negociaciones, de forma que los Parlamentos de los países del ALCA pudieran ratificar el Acuerdo en 2004 y que éste entrara en vigor a principios de 2005; y
· recibe presiones para que los llamados "nuevos temas", es decir las cuestiones ambientales y laborales -así como los temas relacionados con la transparencia- sean incluidos en la agenda de negociaciones. Estas presiones tienen su origen principalmente en los EUA y Canadá y encuentran fuertes resistencias entre países sudamericanos, especialmente Brasil.
La evolución de las negociaciones en los diferentes Grupos no se da de forma homogénea, aunque, con excepción del grupo de Negociación sobre Derechos de Propiedad Intelectual, todos los demás consideran que será posible cumplir el mandato negociador de la Reunión Ministerial de Toronto (noviembre de 1999), presentando sus informes temáticos doce semanas antes de la Reunión Ministerial de Buenos Aires, que tendrá lugar en abril de 2001.
A medida que las negociaciones avanzan, la atención se va concentrando, en primer lugar, en los temas que afectan al acceso a los mercados de bienes y servicios y, en segundo lugar, en aquellos en que está en juego la confección de las reglas y disciplinas potencialmente OMC-plus (2).
Debemos recordar que el ALCA no es, en los EUA, un proyecto de un gobierno, sino un proyecto de Estado, que probablemente se llevará adelante independientemente del resultado de las próximas elecciones presidenciales en ese país. Prueba de ello es el hecho -comentado en la prensa brasileña- de que el gobierno americano ya tendría un borrador de propuesta para negociar (en el ALCA) el tema de acceso a los mercados, aceptando concesiones en el área de la agricultura y en los sectores tradicionales de la industria a cambio de reducciones de aranceles en productos de mayor contenido tecnológico.
En todo caso, a estas alturas, los costes políticos de hacer marcha atrás en la iniciativa parecen ser excesivamente elevados, para los promotores del ALCA, de la misma forma que lo serían los costes económicos de una eventual decisión de un país del Hemisferio de autoexcluirse del proyecto.
Incluso el argumento relativo a la absoluta necesidad de que el Ejecutivo de los EUA obtenga el fast track (3) fue recientemente criticado y nada menos que por la representante de EUA para el comercio, Charlene Bashefsky. Según esta alta funcionaria del gobierno de Washington, el próximo presidente debería evitar solicitar el fast track, negociando primero dentro del ALCA y sometiendo luego al Congreso la propuesta de acuerdo, como se hizo en el caso de la concesión a China del estatus permanente de socio comercial normal de los EUA y como se hará con el acuerdo bilateral de libre comercio que se establecerá con Jordania, que incluye disposiciones específicas sobre protección ambiental y derechos laborales.
4.- La iniciativa sudamericana de Brasil: motivaciones y
consecuencias