
Es cierto que, en los últimos 50 años, el orden económico internacional se ha poblado de numerosos acuerdos y organizaciones internacionales. La mayor parte de ellos son sectoriales. Los acuerdos de alcance general son normalmente acuerdos de integración económica regional. El más importante es, sin duda, el conjunto de acuerdos referidos a la creación, ampliación o modificación de la Comunidad Europea. Pero otros acuerdos de este tipo existen en otras partes del mundo (el acuerdo que crea Mercosur entre Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil, y el acuerdo de libre comercio de América del Norte entre Estados Unidos, Méjico y Canadá son dos de los más importantes). Otros acuerdos creando zonas de libre comercio o uniones aduaneras se han establecido entre la Comunidad Europea y diferentes países terceros.
Pero las dos piezas esenciales del orden económico internacional siguen siendo las creadas en la inmediata posguerra: el GATT y el FMI. Y este orden sigue estando falto de una “pata”: la relativa a los movimientos internacionales de capital y a las inversiones extranjeras directas.
¿Hasta qué punto ha modificado este panorama la creación, en 1994, de la Organización Mundial del Comercio (OMC)? Ésta es la última cuestión que nos queda por examinar.
7.- La OMC y los acuerdos que gestiona: el GATT y los nuevos acuerdos sobre servicios y propiedad intelectual