1.- CRECIMIENTO DEL COMERCIO, LIBERALIZACIÓN COMERCIAL Y DIVERGENCIAS MACROECONÓMICAS

Durante la década pasada las economías del MERCOSUR hicieron un progreso considerable en la eliminación de los aranceles al
comercio entre ellas: hacia fines de los noventa todos los bienes (excepto los automotores y el azúcar) producidos en la
subregión gozaban de preferencias del 100% sobre los aranceles de nación más favorecida (NMF), siempre que cumplieran con las reglas de origen. El alcance de la liberalización arancelaria
intrabloque fue un logro muy importante del MERCOSUR cuando se la juzga por los estándares de otros procesos de liberalización preferencial en América Latina y el Caribe.
La eliminación preferencial de aranceles, facilitada originalmente por las políticas de apertura unilateral, se acompañó de un significativo aumento del comercio
intrarregional. En efecto, entre 1991 y 1998 las exportaciones intrarregionales pasaron de 5.1 a 20.4 mil millones de dólares y crecieron a un ritmo más de seis veces superior al de las exportaciones al resto del mundo. La brecha entre el ritmo de crecimiento de las importaciones desde la región y desde el resto del mundo no fue tan grande como en el caso de las exportaciones, reforzando la tesis de que el desvío de comercio no fue un problema importante en el caso del MERCOSUR. Parte del extraordinariamente rápido crecimiento de las exportaciones
intrarregionales se explica por el hecho de que los países de la región también incrementaron de manera acelerada sus importaciones, ya sea aquellas que provenían de la propia región o del resto del mundo. La ocurrencia paralela de un proceso de intercambio de preferencias y de liberalización comercial unilateral es la principal razón que explica la limitada presencia de desvío de comercio.
La eliminación de aranceles y el aumento en los flujos de comercio intrarregionales tuvieron lugar sin coordinación formal y con una muy limitada convergencia
de facto de las políticas macroeconómicas. Aún cuando el Tratado de Asunción había establecido como uno de los compromisos la coordinación de las políticas macroeconómicas y sectoriales, no puso en marcha ningún procedimiento o mecanismo para que esto ocurriera. Por consiguiente, cada miembro del MERCOSUR continuó persiguiendo sus propios objetivos de política con una dosis mínima de cooperación o aún intercambio de información. Así, mientras que el Plan de Convertibilidad prácticamente eliminó la inflación en la Argentina después de 1991, en Brasil la inestabilidad de precios continuó hasta la implementación del Plan Real en 1994. No obstante, a pesar de las políticas y los desempeños macroeconómicos divergentes, durante todo este período el comercio
intrarregional se expandió y el régimen comercial se liberalizó significativamente. El factor determinante para ello fue la abundante liquidez de los mercados internacionales de capital. Solo después de 1994, cuando el gobierno brasileño implementó el Plan Real, las políticas cambiarias de la Argentina y de Brasil experimentaron una convergencia de hecho.
El ambiente externo que enfrentaron los miembros del MERCOSUR cambió notablemente a fines de los noventa, especialmente después de la crisis de las economías del Este de Asia. La disponibilidad de financiamiento externo se redujo bruscamente, la Argentina se sumergió en una depresión de casi cuatro años y Brasil
entró en una crisis cambiaria que llevó al abandono del tipo de cambio
semifijo y a la maxidevaluación del Real en enero de 1999. El resultado fue un aumento significativo de la inestabilidad macroeconómica regional y el restablecimiento de divergencias de enfoque en materia de política macroeconómica (especialmente cambiaria). En contraste con lo que había ocurrido hasta entonces, entre 1998 y 2000 las exportaciones
intrarregionales cayeron 13% en términos corrientes mientras que las exportaciones al resto del mundo crecieron en un 10%. Desde el punto de vista del comercio, y también de la regulación del proceso de integración regional, el MERCOSUR
entró en una etapa de estancamiento y parálisis de la cual aún hoy no se ha salido.
2.- La propuesta sobre una moneda única: una idea prematura